ENTREVISTA A EDUARDO GONZÁLEZ CALLEJA: “LOS AÑOS TREINTA FUERON LA ÉPOCA DORADA DE LA ULTRADERECHA ESPAÑOLA”

abril 20, 2012
EDUARDO GONZÁLEZ CALLEJA es un historiador polifacético, que destaca tanto por su amplio conocimiento de la violencia política en la España contemporánea como de los grupos fascistas y de derecha radical en la Europa de entreguerras. En ambos temas es considerado un experto de referencia por sus estudios.
Y es que este profesor en la Universidad Carlos III  ha publicado un monumental fresco en lo que a España se refiere con sus excelentes trabajos, especialmente La razón de la fuerza. Orden público, subversión y violencia política en la España Restauración (1874-1917)  (CSIC, 1999);  El máuser y el sufragio. Orden público, subversión y violencia política en la crisis de la Restauración (1917-1931) (CSIC, 2005); y ahora Contrarrevolucionarios. Radicalización violenta de las derechas durante la Segunda República, 1931-1936 (Alianza).
El resultado es una extraordinaria  panorámica de la violencia política en nuestro país por su larga perspectiva cronológica, riqueza de datos e ingente consulta de fuentes.
Por todo ello, hemos considerado de interés para nuestros lectores entrevistarle en relación a su última aportación, Contrarrevolucionarios,  que disecciona a la ultraderecha y derecha radical en la era republicana, incluyendo a la CEDA, a los monárquicos alfonsinos y carlistas, y a los movimientos fascistas.
Le agradecemos su amabilidad al contestar nuestras preguntas, que arrojan luz nueva sobre este espectro político a partir de su ambicioso y mas que recomendable estudio.

¿Por qué afirma que los años treinta fueron la época dorada de la extrema derecha española?

Tendemos a pensar que el franquismo fue el paraíso de la extrema derecha, pero sólo hay que ver la suerte que corrieron las diferentes tendencias contrarrevolucionarias, encorsetadas y mixtificadas bajo un régimen militar que les dio pocas opciones de desplegar una actividad política e ideológica independiente, para considerar seriamente que esto no fue así.

Pese a las apariencias, el franquismo no fue un paraíso para la ultraderecha.

Si pensamos en la extrema derecha como una opción independiente en un marco político pluralista, habríamos de convenir que nunca hasta los años treinta este segmento tan volátil del espectro político había tenido una caracterización contrarrevolucionaria tan plena, y unas lecturas políticas tan ricas y contrastadas. Y ello fue debido al desmoronamiento de la derecha liberal parlamentaria, a la debilidad de la derecha democrática (en su versión liberal-conservadora o social-cristiana) y al eclipse temporal como actores político-institucionales de la Iglesia, la Monarquía y el Ejército.

¿Por qué ha empleado el término “contrarrevolucionarios”?

Porque los diferentes sectores de la derecha manifestaron públicamente que su estrategia prioritaria era la lucha contra la revolución que identificaban in toto con la República democrática. Y ello es así por culpa de un malentendido fundamental: como atestiguan multitud de discursos de la época, los propios republicanos contemplaron la proclamación de la República como un hecho revolucionario.

En mi libro El máuser y el sufragio advierto que las jornadas del 12 al 14 de abril de 1931 no pueden conceptuarse ni como una transición ni como una insurrección, sino como una fiesta popular revolucionaria. Para la opinión republicana, el establecimiento de una República democrática que desplegaba una amplia voluntad reformista era un signo de ruptura total con el pasado que merecía tal apelativo.

Las derechas radicalizadas tomaron buena nota, y muy pronto (ya durante el debate del texto constitucional) se manifestaron en contra de este proyecto, atacando indistintamente República, democracia y revolución desde una perspectiva contrarrevolucionaria explícitamente asumida por todas sus tendencias.

 ¿Por qué  las diversas organizaciones derechistas no establecieron un proyecto común ?

Porque mostraron una sorprendente sintonía en los medios para acabar con la República, pero una fuerte discrepancia en cuanto a los fines, esto es, al régimen resultante del asalto a la democracia. Las derechas coordinaron su táctica antirrevolucionaria en diversas ocasiones (la más llamativa, antes del verano de 1936, fue en octubre de 1934), pero no consensuaron una alternativa contrarrevolucionaria aceptable para todas las tendencias.

A pesar de los debates doctrinales que implicaron a las diferentes familias de la derecha en revistas como Acción Española, existían notables discrepancias entre el modelo de Estado totalitario falangista, la “monarquía militar” del alfonsismo o el corporativismo carlista y cedista. Todas estas querellas se aparcaron cuando las distintas tendencias derechistas aparcaron sus diferencias para intervenir en el complot militar en situación subordinada. A cambio, hubieron de aceptar el proyecto político propuesto por el sector golpista del Ejército. Creyeron que era una solución provisional, pero Franco se ocupó de hacerlo perdurar, al precio del sacrificio parcial de los proyectos contrarrevolucionarios elaborados por los grupos civiles.

Habitualmente se considera al Falangismo como el punto de partida del “fascismo español”. ¿Debemos matizar tal idea?

En efecto. La distinción clásica entre fascismo-movimiento y fascismo-régimen podría extenderse para hablar de una cultura fascista española que ni arranca del falangismo ni se deja atrapar en exclusiva en la historia de este partido.

Además de los antecedentes que podríamos calificar de “prefascistas”, y que pueden rastrearse en los años diez y veinte (en los grupos de La Acción o La Traza, o el primorriverismo, que estudié con Fernando del Rey en La defensa armada contra la revolución, 1995), no deben desdeñarse las experiencias precursoras de La Conquista del Estado de Ramiro Ledesma, las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica de Onésimo Redondo o el Movimiento Español Sindicalista de José Antonio Primo de Rivera. Falange Española de las JONS fue el resultado —un poco artificioso, si se quiere— de la unión de todas estas tendencias.

De ahí su errática trayectoria y sus repetidas crisis en 1934-35, hasta que la coyuntura absolutamente imprevista de la guerra civil le brinde la oportunidad de convertirse en el gran partido único de masas del fascismo español.

¿Hasta qué punto las organizaciones de aquella época dejaron un discurso que perduró en la ultraderecha del siglo XX (y eventualmente XXI)?

Tras plantear la salvedad de que los discursos contrarrevolucionarios de las derechas españolas de los años treinta fueron convergentes, pero en absoluto idénticos, podemos constatar que dichos discursos han impregnado profundamente la cultura política de la ultraderecha española más tradicionalista y nostálgica del pasado hasta épocas relativamente recientes. Creo que el punto de no retorno fue el fracaso del golpe de 1981.

Como los grupos ultraderechistas de otras latitudes (Italia o Francia, por ejemplo), la extrema derecha española hubo de reinventarse en un sentido menos fascista y tradicionalista para instalarse en un cierto populismo y una aceptación instrumental de la democracia liberal. Pero la gran novedad es el abandono del corporativismo y el intervencionismo estatal para convertirse al neoliberalismo más feroz.

La cadena Intereconomía, como la COPE, reflejaría a una ultraderecha española que se asemeja a los neocon o a la derecha religiosa americana.

Ahora, la ultraderecha que no está necesariamente en el PP se asemeja más a los neocon o a la derecha religiosa americana que al viejo franquismo. Sólo hay que ver Intereconomía o la COPE para constatarlo.


ENTREVISTA A JOSÉ Mª FARALDO: “EL HECHO DE QUE EN ESPAÑA NO SE DESARROLLARA UN MITO SIMILAR AL DE LA RESISTENCIA AL FASCISMO IMPULSA LOS CONFLICTOS DE MEMORIA ACTUALES”

abril 5, 2012

 

¿SE PUEDE ESTUDIAR DE MODO CONJUNTO LA RESISTENCIA ANTINAZI Y LA ANTISOVIÉTICA?

Esta cuestión la aborda el historiador José Mª Faraldo en su estudio  La Europa clandestina. Resistencia a las ocupaciones nazi y soviética 1938-1948 (Alianza).  Pese a la necesidad de efectuar una visión de conjunto de ambos tipos de resistencia, hasta hoy no disponíamos de ninguna debido a que la Guerra Fría impidió que fructificara un trabajo con este enfoque.

Faraldo es profesor en la Universidad Complutense de Madrid que ha ejercido de docente e investigador en diversas universidades germanas y cuyo centro de interés es la historia de Europa Central y Oriental, especialmente la historia ruso-soviética y polaca y la de extinta República Democrática Alemana. Su conocimiento de este ámbito le ha permitido efectuar una labor tan minuciosa como rigurosa: reconstruir las redes de resistencia antinazis y antisoviéticas y escribir así la primera historia de “la Europa clandestina”.

El resultado es un libro sólido, interpretativo y asequible para un público amplio. Disecciona las distintas redes clandestinas, muestra su relevancia en términos bélicos y también simbólicos, pues fue el mito de la resistencia el que contribuyó a crear legitimidades democráticas en muchos países. Todo ello hace de La Europa clandestina un libro más que recomendable y agradecemos a su autor que haya aceptado responder a nuestras preguntas sobre esta excelente investigación.

¿Qué le llevó a estudiar la resistencia europea a las ocupaciones nazi y soviética a la vez?

A mí me resultaba bastante sorprendente que no hubiera ningún trabajo –en ninguna lengua- que explorara unos fenómenos que están tan evidentemente conectados. Creo que en el libro queda bastante claro que las ocupaciones de territorios en Europa Central y Oriental por parte de las dos grandes dictaduras de la época tuvieron lugar al mismo tiempo, se retroalimentaron mutuamente y no pueden entenderse la una sin la otra. Por ello, también la resistencia contra estas ocupaciones surgió en el marco de un proceso similar e incluso compartido: algunos movimientos de resistencia lo fueron contra las dos dictaduras, a veces al mismo tiempo y otras alternativamente.

Está claro también que los movimientos de resistencia se distinguen entre sí por muchos aspectos (nacionales, ideológicos, por el grado de apoyo entre la población, por los métodos usados, por sus objetivos…), pero también es verdad que hubo mecanismos muy similares en muchos de ellos, que en algunos casos aprendieron los unos de los otros.

En cualquier caso mi libro no es una comparación entre movimientos resistentes, sino una síntesis y una interpretación, que intenta mostrar un proceso bastante amplio dentro del continente europeo. Las dictaduras de aspiraciones totalitarias de los años treinta y cuarenta generaron oposiciones y resistencias, tanto las de derechas como las de izquierdas y el que coincidieran cronológicamente debía significar algo.

Depósito de armas del grupo Daija, en Rumanía en 1949 (imagen del CNSAS, Bucarest).

¿Cuáles han sido las fuentes que ha empleado?

Excepto en lo que respecta a la resistencia polaca –donde hay cierto trabajo de archivo y alguna entrevista- y la rumana –donde he aprovechado parte de mi trabajo en el archivo de la Securitate (el CNSAS de Bucarest)- me he basado (aparte de, lógicamente, en una amplísima bibliografía secundaria en muchos idiomas) sobre todo en autobiografías y diarios, la mayor parte publicados. En lo que se refiere a la recepción de las resistencias, he consultado prensa de muy diversos países, filmografías y discografías, he visitado monumentos y lugares de memoria y charlado con especialistas del tema de muy diversos centros de memoria.

En definitiva, lo que he hecho ha sido –aprovechando la decena de idiomas que soy capaz de leer- reunir la investigación sobre la resistencia desperdigadas en la historiografía europea y sintetizarlas para poder interpretarlas conjuntamente.

Argumenta que la Segunda Guerra Mundial no concluye en realidad hasta finales de los años 1950 ¿Por qué?

No se trata de un argumento legalista, (si así fuera, la Segunda Guerra Mundial sólo terminaría con el acuerdo para la reunificación alemana en 1990). Pero si consideramos el final de una guerra como el final de las hostilidades entre contendientes, el hecho de que grupos armados –a veces muy potentes- persistieran hasta los años 1950 intentando alcanzar manu militari objetivos que significaban restaurar el statu quo anterior a la guerra o romperlo siguiendo objetivos para los que se había comenzado la guerra, parece claro que estos “huérfanos de la Guerra Fría” siguieron durante bastante tiempo alargando el conflicto de 1939. La Guerra Fría es otra cosa, comienza en serio a partir de 1948, pero los flecos de la Segunda continuarían aún mucho tiempo.

¿Se han mitificado las resistencias al fascismo y al comunismo?

Sí, por supuesto, pero déjeme que le diga que la palabra “mito” suele malinterpretarse. Un mito no es una falsedad, todo lo contrario. El mito es una imagen mental que permite explicar la realidad y que sirve para que las sociedades construyan su vida en común. Hay mitos que pueden convertirse en perniciosos y peligrosos, la Segunda Guerra Mundial está llena de ellos, pero el mito de la resistencia al fascismo (tanto en el Este como en el Oeste) sirvió para aglutinar determinadas sociedades en los difíciles momentos post-bélicos. Es precisamente el hecho de que España no fuera capaz de desarrollar un mito similar (sino uno de vencido y vencedores que excluía a buena parte de la población) lo que sigue impulsando las divisiones y odios que se han plasmado en los conflictos de memoria actuales.

Por su parte el mito de la resistencia contra el comunismo en el Este, mantenido en la clandestinidad y el exilio y extendido tras la caída de los regímenes comunistas, ha cumplido su papel para ayudar a crear sociedades civiles en estos países en los difíciles momentos de la transición al capitalismo. Es cierto que una parte de este mito ha sido perjudicial –por exonerar de responsabilidad a resistentes culpables de crímenes antisemitas y étnicos por el mero hecho de ser anticomunistas-, como también lo fue el excesivo hincapié en el antifascismo en el Oeste que impidió examinar otras responsabilidades (las del régimen de Vichy, por ejemplo) o que eliminó de la memoria a una parte de los ciudadanos que tenían otras convicciones políticas (como en el caso italiano).

La OTAN creó Gladio, un conjunto de ”redes durmientes” anticomunistas clandestinas que debían activarse ante una invasión soviética.

¿Hasta qué punto la llamada red Gladio creada por la OTAN se inspiró en este tipo de resistencias? 

No soy especialista en esta red pero por lo que he leído hay cierta continuidad entre esta y algunas resistencias anticomunistas, con ciertos personajes de éstas uniéndose a Gladio. En cualquier caso una parte de su estructura resulta bastante similar, por lo que imagino que no será mera coincidencia.


ENTREVISTA A JESÚS VILLANUEVA: “LA LEYENDA NEGRA ESTÁ EN LA RAÍZ DE LAS DOS ESPAÑAS”

diciembre 27, 2011

EL HISTORIADOR JESÚS VILLANUEVA (Terrassa, 1969) acaba de publicar un ensayo sobre la leyenda negra española tan conciso como interesante y sugerente: Leyenda negra. Una polémica nacionalista en la España del siglo XX (La Catarata, 2011).

Doctor por la Universidad Autónoma de Barcelona, Villanueva se ha interesado por la historia del pensamiento político español del siglo XVII y previamente ha publicado Política y discurso histórico en la España del siglo XVII: las polémicas sobre los orígenes medievales de Cataluña (Universidad de Alicante, 2004).

En esta nueva obra ahonda en el impacto ideológico que ha tenido la leyenda negra en la España del pasado siglo, un enfoque novedoso, pues  demuestra que este concepto es impreciso en términos de contenido y no se ha constatado que sea resultado de una secular campaña antiespañola. A la vez, Villanueva plasma la importancia que ha tenido en la configuración del imaginario de las “dos Españas” y su instrumentalización por parte de las dictaduras de Miguel Primo de Rivera y Franco.

El resultado es un ensayo ágil y asequible y harto recomendable por su planteamiento. Por todo ello hemos entrevistado al autor y le agradecemos su amabilidad de contestar a nuestras preguntas.

¿Cómo podríamos definir la “leyenda negra”?

Todo depende de la perspectiva que se elija, o de lo que se considere más significativo. En un primer plano, se referiría a una visión negativa de la historia de España elaborada en el extranjero y que tiene como elementos centrales la imagen de Felipe II como déspota, el papel de la Inquisición, la guerra de Flandes o la conquista de América. En un segundo plano, la leyenda negra se definiría por la conciencia que los españoles tienen de la existencia de esa leyenda, la importancia que le dan y la forma en que reaccionan frente a ella. El problema en todo caso es el de establecer lo que esa leyenda negra tiene de peculiar, si lo tiene.

La Inquisición ha sido una  piedra angular de la leyenda negra.

Visiones negativas sobre países extranjeros las ha habido siempre y se dan en todas direcciones, entre españoles y franceses, franceses y británicos, alemanes y polacos, etc. En todos esos casos es fácil apoyar el resentimiento hacia otro país en alguna referencia histórica más o menos rebuscada. En España, en cambio, lo que se ha afirmado es que la leyenda negra es un fenómeno absolutamente singular, una descalificación radical de la historia y la cultura española por parte del extranjero, ya sea por una forma de conspiración antiespañola, ya por un desprecio cultural, y que esa descalificación que se habría mantenido a lo largo de mucho tiempo, cuatro siglos nada menos.

Este enfoque de la leyenda negra como algo excepcional y único es el que planteó Julián Juderías en su libro de 1914, y lo mantenía todavía Julián Marías en diversos escritos, como “España inteligible”, de 1986. Otros autores, sin argumentarlo explícitamente, dan por supuesta esta peculiaridad.

Es un enfoque posible, pero en todo caso habría que argumentarlo y demostrarlo en términos historiográficos. Es decir, habría que mostrar historiográficamente la continuidad de esta imagen negativa, “negra”, de la historia de España a lo largo de cuatro siglos, el que esa imagen sea producto de algún tipo de hostilidad, que los españoles hayan estado siempre obsesionados por el tema. En mi opinión, esa demostración no se ha hecho y la idea de la peculiaridad de la leyenda negra española, como mínimo, se ha exagerado mucho. 

¿Cuándo surge y se populariza la expresión “leyenda negra”?

El término en castellano surge exactamente en 1899, en una conferencia de Emilia Pardo Bazán en París, que trataba de las consecuencias del desastre del 98. Lo toma seguramente de una obra francesa anterior, pero a partir de ese texto la expresión cobra un sentido específico en castellano. Ahora bien, lo importante es tener en cuenta que no se trata únicamente de la invención de un término con más o menos gancho, sino que su éxito se debe a que se entrelaza con una serie de debates políticos que se dan en esos años posteriores al 98. Para Pardo Bazán la leyenda negra es la descalificación de España que hacen los publicistas estadounidenses en el contexto de la guerra de Cuba, a través de la prensa de gran circulación, el periodismo “amarillo”, como lo llama también ella.

La escritora Emilia Pardo Bazán.

Pero la leyenda negra tendrá casi inmediatamente una segunda aplicación, será la imagen crítica del régimen español que surge desde otro lado, en un determinado movimiento de izquierdas europeo, sobre todo anarquista, que denuncia los abusos del régimen de la Restauración en la represión del anarquismo que se producen en esos años: redadas masivas, torturas, ejecuciones sin pruebas. Los dos casos más conocidos son los procesos de Montjuïc en 1896 y el de Francisco Ferrer y Guardia en 1909, como responsable de la revuelta de la “Semana Trágica”. Ahí surge la asociación entre España y la Inquisición, más exactamente, entre el régimen español (gobierno, ejército, policía, Iglesia) y la tradición inquisitorial, con el tema de las torturas y la opresión ideológica.

“El término en castellano surge en 1899 en una conferencia de Emilia Pardo Bazán en París sobre el desastre del 98″.

Esa asociación hoy nos parece demagógica y sin base histórica, pero era un recurso de propaganda y guerra ideológica que hay que situar en su momento. La reacción de las fuerzas conservadoras en España llevará a calificar esas denuncias de tipo anarquista o izquierdista como una forma de “leyenda negra”, y a considerar que son un ataque a España, y no a un régimen determinado. El caso Ferrer y Guardia será el momento decisivo en la génesis de esta idea conservadora de la leyenda negra, y el libro de Julián Juderías, de 1914 (La leyenda negra y la verdad histórica: contribución al estudio del concepto de España en Europa, de las causas de este concepto y de la tolerancia política y religiosa en los países civilizados), es una derivación directa de esa crisis.

Ferrer y Guardia esposado tras su detención.

¿Qué papel ha tenido en el debate político español?

Habría que distinguir dos planos. Por un lado, está su utilización propagandística, en la línea de la respuesta conservadora a la crisis de 1914. Desde ese momento la refutación indignada de la leyenda negra se convierte en algo recurrente en el pensamiento nacionalista conservador español y eso se ve muy claro durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-1930), en el movimiento ultranacionalista español de la II República y en la dictadura de Francisco Franco.

Franco en especial recurrió mucho al tema en su operación para crear una solidaridad nacional en torno a su régimen dictatorial y rechazar críticas exteriores que se consideraban como ataques a España y continuación de la malquerencia de los pueblos liberales hacia la España católica y su modelo político especial. Lo que se ve en esos períodos (1923-1930 y 1936-1975) es una repetición machacona del tema a través de todos los canales de propaganda: discursos, conferencias, libros de texto, artículos de periódico, etc.

Desde luego, todo eso no es “pensamiento”, sino propaganda pura y dura, frente a la cual también se elaboraron motivos de contrapropaganda igual de primarios; pienso en todo el tema de la “España negra”, la afirmación de que España es presa de una tradición oscurantista y despótica que también sería una herencia de tiempos de Felipe II y la Inquisición.

En el libro expongo el desarrollo de este tipo de propaganda, sin ser exhaustivo porque es un tipo de retórica muy poco original y que produce bastante hastío. La parte que más me ha interesado en esa historia de la leyenda negra, y que para mí era más desconocida, es la reacción que se produjo frente a esta propaganda nacionalista, o ultranacionalista, por parte de una serie de intelectuales que denuncian el simplismo de la idea de la leyenda negra, lo absurdo de creer que España había sido víctima de una conspiración de cuatro siglos de duración, y que también señalan los efectos perversos de este tipo de ideología.

Franco recurrió mucho  a la leyenda negra para crear una solidaridad nacional en torno a su régimen. 

Miguel de Unamuno, por ejemplo, tiene unos artículos magníficos durante la primera guerra mundial, en los que rectifica totalmente la idea que él mismo había lanzado muy pocos años antes de España como “gran calumniada de la historia”. En 1918 Unamuno dice ya expresamente que lo de la leyenda negra es un caso de manía persecutoria y la califica de “frenopática”. Ramón M. del Valle Inclán también incluirá una burla sobre el tema en Luces de bohemia. Los intelectuales republicanos la criticarán durante la dictadura de Primo de Rivera, como Gabriel AlomarRamón Pérez de Ayala o Américo Castro. Bajo el franquismo este tipo de crítica liberal frente a la leyenda negra sigue ejerciéndose, en España o en el exilio. Y en la Transición hay una rectificación clara y un rechazo de la propaganda franquista en esta cuestión.

Creo que, en toda la historia de la leyenda negra, esta es la parte que más vale la pena recordar, todos esos autores que la impugnan “en caliente”, por motivos diversos, sea sentido común, militancia contra una dictadura, o conciencia europeísta…

¿Los estereotipos de la “leyenda negra” han ayudado a codificar la idea de “dos Españas”?

La leyenda negra fue un motivo que no sólo servía para dar respuesta a una supuesta visión negativa de España elaborada en el extranjero, sino que también estaba dirigido contra el rival ideológico interno, aquel que no compartía el nacionalismo afirmativo que se pone de moda desde los años de la primera guerra mundial. Esa tibieza patriótica se atribuye al hecho de haber “interiorizado” la leyenda negra elaborada en el extranjero.

El tema de la “interiorización” es una constante y se explica como una forma de presión ideológica nacionalista. También se proyectaba hacia el pasado, hacia los españoles “traidores” que habrían creado la leyenda negra en el siglo XVI, sobre todo Bartolomé de las Casas.

Por tanto, sí, la leyenda negra está en la raíz de las dos Españas, de la misma manera que la superación de ese cisma en los primeros años después de la Guerra Civil (1936-1939) toma la forma de una superación de la leyenda negra.

¿Está aún vigente en el siglo XXI?

Depende de qué hablemos. El discurso de la leyenda negra tiene un ámbito de aplicación del que hablo poco en el libro pero que posee gran importancia, el de América; ahí el motivo sigue una trayectoria a la vez paralela a la del tema estrictamente español y con sus propios ritmos. Es posible que la discusión sobre la leyenda negra americana tenga hoy más vigencia que la hispana.

Por otra parte, está el uso estrictamente historiográfico del concepto de leyenda negra, que sigue dándose, aunque no sea más que como fórmula más o menos publicitaria o por el “morbo” que la cuestión parece acarrear. Personalmente pienso que habría que ser riguroso en el uso historiográfico del término; como mínimo induce a confusión el que se hable de leyenda negra por igual en referencia a la Apología del Guillermo de Orange contra Felipe II, del artículo de enciclopedia de Masson de Morvilliers en 1782 o de la propaganda antiespañola de la guerra de Cuba. Son contextos totalmente diferentes y usar el mismo término definitorio sugiere una continuidad que tiene mucho de ficticio. Aun así, podría argumentarse que la leyenda negra designa una cierta recurrencia en la caracterización de la historia y la cultura española y una transmisión de motivos por vía literaria o educativa, pero entonces convendría determinar el alcance de esas caracterizaciones, que a menudo son muy superficiales, y situarlas en su contexto propio.

“Hoy apunta la tentación de resucitar el victimismo sobre una leyenda negra en el contexto de crisis económica internacional, con las críticas contra los países del sur de Europa por parte de la prensa económica inglesa o desde Alemania”.

Otra cuestión es la del uso propagandístico. En la Transición el tema desapareció en gran medida del discurso público (el periodístico, en todo caso) y a la altura de 1992 parecía enterrado. Luego se ha dado un cierto renacimiento en el contexto de un determinado discurso españolista, sea de simple propaganda o “columna de opinión” o bien de forma más argumentada. Ese recurso en algunos casos viene a ser una forma de recuperación del nacionalismo español tal como se definió en las dos primeras décadas del siglo XX y se desarrolló, en especial en lo referente a la descalificación del rival ideológico interno.

El victimismo español de la leyenda negra parece retornar con la crisis, ante las críticas emitidas por Alemania.

Es difícil hacer un balance de la cuestión, aunque creo que la leyenda negra no ha tenido en los últimos años la misma presencia que en los diversos períodos anteriores a 1975. Lo mismo podría decirse de la tentación que parece apuntar más recientemente todavía a resucitar el victimismo sobre una leyenda negra que habría revivido en el contexto de crisis económica internacional, con las críticas contra los países del sur de Europa por parte de la prensa económica inglesa o desde Alemania. Se ven artículos o comentarios puntuales que aluden a una nueva leyenda negra, pero son simples anécdotas en el contexto de un debate en el que se manejan datos concretos y precisos y en el que son los economistas quienes llevan la voz cantante, no los historiadores.


ENTREVISTA A ROSA SALA ROSE: “DURANTE CUATRO AÑOS ESPAÑA FUE LA ÚNICA VÍA DE ESCAPE EN LA EUROPA DE HITLER”

octubre 1, 2011

ROSA SALA ROSE es una inquieta germanista, filológa alemana y doctora en filología románica. Sus trabajos le han conferido una justificada reputación de experta en el mundo alemán contemporáneo, como su Diccionario crítico de mitos y símbolos del nazismo (imprescindible para adentrarse en los entresijos ocultistas del hitlerismo), El misterioso caso alemán: un intento de comprender Alemania a través de sus letras y su sugerente  historia de la canción “Lili Marleen” en Lili Marleen: canción de amor y de muerte. Sin perder rigor, su prosa es ágil hace que sus obras sean de lectura fluida.

Ahora ha publicado La penúltima frontera. Fugitivos del nazismo en España (Papel de liar / Península; Barcelona, 2011). La obra recoge los avatares de más de una veintena de fugitivos del nazismo (aunque al final también incluye a un seguidor de Hitler que huye de los Aliados) que cruzaron clandestinamente la frontera franco-española y fueron detenidos. Reconstruye sus odiseas con minucia y en algunos casos hasta ha contactado con sus familiares.

Dada la amplia y sorprendente variedad de historias que describe, hemos considerado interesante entrevistar a Rosa Sala en nuestro blog y le agradecemos que haya aceptado nuestra invitación.

¿Qué aspectos destacaría de los fugitivos que cruzaban la frontera francoespañola?

En cierto modo eran los “sin papeles” de entonces, con la importante diferencia de que para ellos escapar suponía una cuestión de vida o muerte. Durante unos cuatro años España se convirtió en la única vía de escape de la Europa controlada por Hitler para miles de fugitivos (unos 80.000, según estimaciones recientes). Sin embargo, muchos pagaban un alto precio por su paso por España. A la mayoría les esperaba la cárcel por “paso clandestino de frontera”, incluidos mujeres y niños, con el agravante de que se separaba a las familias.

Los niños eran internados en orfanatos y sus madres iban a parar a celdas abarrotadas mezcladas con presas comunes. A los hombres en edad militar les esperaba una estancia más o menos prolongada, a veces de varios años, en el campo de concentración de Miranda de Ebro. En líneas generales, esto fue así al menos hasta finales de 1942. Con el desembarco aliado en el Norte de África, la victoria del Eje dejó de considerarse segura y el trato a los fugitivos empezó a mejorar.

¿Cuáles han sido sus fuentes de documentación?           

Fundamentalmente los “Expedientes de frontera” del fondo del gobierno civil que se custodia en el Arxiu Històric de Girona, aunque posteriormente completé la información con material del Archivo Militar de Guadalajara, el Arxiu Històric de Lleida y el Politisches Archiv de Berlín, entre otros. En algunos casos también me ha sido posible obtener declaraciones de familiares todavía vivos.

Muchos de los fugitivos pagaban un alto precio por su paso por España. A la mayoría les esperaba la cárcel por “paso clandestino de frontera”, incluidos mujeres y niños, con el agravante de que se separaba a las familias.

 Entre los fugitivos figuraban judíos. ¿Las autoridades españolas les dieron un trato diferente al de otros colectivos?

En principio no, a no ser que se tratara de antiguos combatientes de las Brigadas Internacionales. El problema es que, al haber sido declarados “apátridas” por el régimen nazi, al principio carecían de toda protección consular, por lo que su estancia en cárceles y campos solía ser superior al de otros fugitivos que contaban con el apoyo de su embajada. Su situación mejoró sensiblemente cuando en 1942 empezó a operar oficialmente en España el Joint Distribution Committee, una organización americana de asistencia a los judíos, bajo la dirección del sefardí Samuel Sequerra.

¿Qué casos de los que ha reconstruido le han sorprendido más?

Me impactó mucho el caso de Jenny Kehr, una judía alemana que iba a ser entregada a los alemanes en diciembre de 1942 por orden del gobernador civil de Lérida y que, para evitar una deportación segura a los campos de exterminio, decidió suicidarse ahorcándose en su celda de la prisión de mujeres de Barcelona la madrugada del día en que iba a ser entregada. Es la versión anónima y en femenino del célebre caso de Walter Benjamin, con el agravante de que en 1942 la llamada “Solución final” ya estaba en pleno funcionamiento. Además, y aunque se trate de un caso hasta cierto punto excepcional, constituye un claro testimonio de contribución al Holocausto por parte de un funcionario español en ejercicio de sus funciones.

A tenor de su investigación… ¿Considera que la policía franquista era eficaz?

Depende de lo que se entienda en este contexto por “eficacia”. Desde el punto de vista franquista, algunos agentes, como un tal Fausto Alonso Batanero, fueron muy eficaces: en los interrogatorios se hacían pasar por defensores clandestinos de De Gaulle y de este modo sonsacaban valiosa información a los detenidos, sobre todo cuando existía la sospecha de que éstos pudieran ser espías. En mi libro relato dos casos bastante impactantes. Se sabe que este tipo de información era inmediatamente transmitida a la Gestapo, que cooperaba estrechamente con la policía española. Sin embargo, también se conocen casos en los que los agentes de la Guardia Civil hacían la vista gorda cuando veían a fugitivos en la montaña o se dejaban sobornar con unas monedas o unos pocos cigarrillos.

Jenny Kehr y su esposo (foto de la obra cortesía de Paul E. Breene).

“El caso de la judía alemana Jenny Kehr constituye un claro testimonio de contribución al Holocausto por parte de un funcionario español en ejercicio de sus funciones”.

¿Continúa investigando sobre fugitivos?

Indirectamente sí. Es un ámbito fascinante, en la medida en que gracias a estos fugitivos la historia de toda Europa se despliega en el territorio español, dejando tras de sí muchos rastros que todavía esperan un análisis en profundidad.


ENTREVISTA A JUAN HERNÁNDEZ: “LA ‘LIMPIEZA DE SANGRE’ COMENZÓ COMO UN MEDIO DE EXCLUSIÓN DE LOS DESCENDIENTES DE JUDÍOS CONVERSOS”

septiembre 8, 2011


LOS ESTATUTOS de “limpieza de sangre” en la España Moderna garantizaban la ausencia de ascendencia  judía conversa en quienes debían ocupar cargos relevantes. Con el tiempo la idea de sangre “pura” se asimiló a sangre “española” y los “cristianos viejos” se opusieron a la erradicación de los estatutos para defender sus posiciones sociales evitando la competencia.

Ahora Juan Hernández Franco, catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Murcia, ha publicado un excelente estudio sobre este tema: Sangre limpia, sangre española. El debate sobre los estatutos de limpieza (siglos XV-XVIII) (Cátedra, Madrid, 2011). En él expone la evolución de la “limpieza de sangre” desde sus orígenes en el siglo XV hasta su erradicación en el siglo XIX. Muestra así cómo surgieron sus estatutos  y el intenso debate que generaron en el siglo XVI y su larga continuidad en la España contemporánea, que ha pasado muy desapercibida pese a su importante impacto en el ámbito de las mentalidades.

Ello hace del libro un trabajo de referencia recomendable para todo aquel  que tenga curiosidad por el tema.  Dado su interés, hemos entrevistado al autor, que ha accedido a contestar a nuestras preguntas por e-mail, una generosidad que le agradecemos  por el esfuerzo de síntesis que ha supuesto responderlas.

¿Qué era la llamada “limpieza de sangre” y cuándo se estableció?

No es fácil responder exactamente qué es la limpieza de sangre, pues el concepto evoluciona a lo largo de su existencia. Comienza siendo un medio para excluir de instituciones políticas, religiosas, universitarias, laborales… a los descendientes de judíos convertidos al cristianismo –los cristianos nuevos o conversos- y de los que se dudaba de su sincera conversión. Pero conforme avanza la edad moderna, especialmente a partir del siglo XVIII, los estatutos lo que hacen es establecer una barrera para diferenciar a los cristianos con más honor y distinción social, de los que no la tienen –es decir, aquellos que desempeñan oficios viles o bajos-.

El arzobispo de Toledo, Juan Martínez Siliceo, defensor de los estatutos.

Si sabemos cuándo se establece por vez primera.  Fue el año 1449 en Toledo. Pedro Sarmiento, alcaide de su alcázar,  y una parte mayoritaria del concejo, asesorados ideológicamente por el bachiller Marcos García de la Mora, promulgan una Sentencia-Estatuto, conforme a la cual “todos los dichos conversos descendientes del perverso linaje de los judíos, en cualquier guisa que sea…. sean habidos e tenidos como el derecho los ha e tiene por infames, inhábiles, incapaces e indignos para haber todo oficio e beneficio público y privado en la dicha cibdad de Toledo”.

Alcanzaron su momento cenital otra vez en la ciudad de Toledo, el año 1547, cuando el arzobispo de Toledo, Juan Martínez Siliceo y una parte de su cabildo catedralicio lo establecieron. Desde estas fechas, se puede decir que ésta es una de las cuestiones claves dentro de la historia de España y uno de los temas más vinculados a su “leyenda negra”.

¿Por qué se intentó erradicar en el siglo XVII y no se logró?

Por los reparos y críticas a los excesos que suponía la aplicación de los estatutos, pues un único y lejano pariente manchado impedía a quien se le descubría –sin tener para nada en cuenta su virtud o preparación profesional- acceder a instituciones que habían establecido estatuto, es anterior al siglo XVII.

“Los estatutos de limpieza de sangre alcanzan su momento de apogeo en 1547 y serán uno de los temas más vinculados a la “leyenda negra” de España”. 

Fue desde la segunda mitad del siglo anterior y especialmente en los cuarenta primeros años del seiscientos cuando con mas ahínco y esfuerzo intelectual se intentó minimizar los efectos negativos de los estatutos, reformándolos según una opinión extendida entre la intelectualidad y una parte importante de los gobernantes, especialmente los que servían durante el valimiento del Conde Duque de Olivares, o incluso suprimiéndolos.

Bautizo de judíos conversos.

Las razones para hacerlo de intelectuales y políticos eran que los estatutos, además de ser contrarios al derecho natural y al verdadero espíritu de la religión católica, eran una de las causas que venía agravando la crisis política, económica y de valores que afectaba especialmente a la sociedad castellana.

Si fracasó el impulso de religiosos, arbitristas, pensadores y políticos en este propósito  fue porque otra parte importante de  los mismos, como por ejemplo Francisco de Quevedo o el doctor y religioso Juan Espino, estuvieron en contra de la revisión de los estatutos y en su empeño se vieron favorecidos por un grupo social mayoritario, los cristianos viejos. Estos encontraron en el honor de su antigua limpieza, uno de los principales medios para poder situarse socialmente y hacer frente a un etapa de dificultades y crisis.

“Un único y lejano pariente manchado impedía a quien se le descubría –sin tener  en cuenta su virtud o preparación profesional- acceder a instituciones que habían establecido estatuto de limpieza de sangre”.

¿Por qué en las Cortes de Cádiz la “limpieza de sangre” aún tuvo defensores?

El antijudaismo, o antijudería (como la ha llamado José Jiménez Lozano), convertida tras la expulsión de los judíos que no recibieron las aguas bautismales en fobia y discriminación de una parte mayoritaria de la sociedad hacia el cristiano nuevo o converso, era una ideología tan arraigada que su disolución no era fácil.

No obstante escritos tan esclarecedores y divulgativos, como los del Padre Feijoo sobre la condición de auténtico cristiano del converso, o las medidas políticas tomadas por los gobiernos reformistas de Carlos III a favor de los descendientes de judíos, como es el caso de los chuetas mallorquines, fueron insuficientes para dar por concluido la discriminación de aquellos que remotamente procedían de judíos –la semilla u origen de su mala sangre siempre pervivía en opinión de sus detractores-, como para poder afirmar que a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, los estatutos de limpieza de sangre hubieran desaparecido.


Francisco de Quevedo se opuso a la revisión de los estatutos de limpieza de sangre.

Por el contrario, vemos como su auge crece en territorios en los que no habían tenido tanta influencia, como son los de la Corona de Aragón, aunque aplicados fundamentalmente en la exclusión de quienes ejercen oficios viles –relacionados con los trabajos que podían practicar los judíos o sus descendientes-.

“Las Cortes de Cádiz no pudieron acabar con los estatutos por la oposición de un conjunto de diputados que se identificaban con el Antiguo Régimen”.

Por todo ello no es extraño que aunque hubo una corriente “liberal” que en las Cortes de Cádiz intentó suprimir una de las “taras” del pasado, otros diputados participantes en ellas, integrados dentro del sector más tradicional y rigorista (como es el caso del padre Hermida, Iguanzo, Ostaloza, Terrero…) se mostraran contrarios a la “destrucción de los estatutos de limpieza de sangre”. Ello se debía a que aún en el seno de la sociedad  había quienes eran cristianos viejos, seguros y fieles a un programa próximo a valores de las elites del antiguo régimen, y en cambio, otros eran poco fiables – relacionados con la axiología burguesa-, como los “manchados con la sospecha de raza judaica”.

¿Cuándo se acabó jurídicamente con estos estatutos?

Los estatutos nunca fueron una norma en vigor para toda una Monarquía primero y el Estado después. Fueron adoptados por instituciones y en cada caso, dependiendo de su jurisdicción, pidieron y obtuvieron su aprobación definitiva por parte de la Monarquía o el Papado. En consecuencia, desde el Estado, ya en el siglo XIX, no se pudo dictar una ley que los suprimiera totalmente. Ello no fue un impedimento para que  en las instituciones que dependían del mismo, fuera imponiendo su supresión.

Por poner algunos ejemplos significativos, el año 1835 la reina gobernadora Maria Cristina  decretó la supresión de las pruebas de limpieza para acceder a seminarios de nobles, o bien -a propuesta de la Sociedad Económica Matritense- también los suprimió en diversas carreras y profesiones. Podríamos seguir citando otros ejemplos que afectan al propio Estado, que toma sus últimas medidas el año 1865, cuando los declara nulos para poder acceder a algunas carreras en las que aún se seguían exigiendo probar que se tenía sangre limpia.

Portada de Sangre limpia, sangre española, de Juan Hernández Franco.

Pero lo importante es la nueva ideología que comenzó a reinar a partir de 1840 aproximadamente, pues frente a la antijudería, ahora primó y venció que el origen, el pasado, la sangre y los ancestros no pueden ser un “castigo” para las generaciones presentes y que los estatutos eran un inútil obstáculo, que lo único que hacía era privar a la sociedad de hombres capacitados, relevantes, bien formados y necesarios para el desarrollo de la misma y que no se atrevían a acceder a una institución de estatuto por si en el proceso de averiguación de su limpieza apareciera un remoto antepasado que arruinase su honor, su prestigio y el de toda su familia.

“En 1865 el Estado toma sus últimas medidas sobre los estatutos, cuando los declara nulos para poder acceder a algunas carreras en las que aún seguían exigiendo probar que se tenía sangre limpia”.

Al final, tras cuatro siglos de ideología antijudía, se desvaneció el principio tan largamente arraigado de que la sangre manchada no se borraba y que bastaba una partícula o átomo para conducir a la anomia social –en una sociedad organizada y dirigida por quienes tenían su máximo honor en considerarse cristianos viejos-  a quien la portase.

 ¿Dejaron un legado que tuviera continuidad?

Venimos relacionando la antijudería con los estatutos de limpieza de sangre, aunque hay que decir que esa antijudería en Europa y en los Reinos Hispánicos es anterior al establecimiento de los estatutos. Pero la ideología antijudía y en concreto los estatutos lo que hicieron, indudablemente mal y negativo, fue la exclusión social del que fuera tenido o fuese por descendencia  judío dentro de una sociedad regulada por valores hidalgo-cristianos viejos. Hasta ahí la repercusión, volvemos a decir negativa, de los estatutos. Hechos posteriores, como el antisemitismo de naturaleza estrictamente racial y sus fatales consecuencias en el siglo XX, pueden tener algún lejano origen o influjo en las actitudes contrarias al judío, según algunos historiadores.

Ángel Pulido, que favoreció una campaña de aproximación a los sefardíes.

Sin embargo y paradójicamente, en esos momentos que la persecución contra el judío en su forma más cruel tomó cuerpo en Europa, en España, una parte de su sociedad, movilizada por personas como Ángel Pulido (anteriormente lo habían hecho Adolfo de Castro, Amador de los Rios, Pedro José Pidal, Juan de la Puerta…) desde comienzos del siglo XX y con respaldo de destacados intelectuales (como Cajal y Galdos), se mostró a favor del estrechamiento de relaciones entre España y los sefardíes dispersos por el mundo.

Las consecuencias más inminentes de esta campaña fueron, en 1924, la concesión de pasaportes a sefarditas que lo solicitaron –fundamentalmente por motivos culturales y económicos-; y en el momento más álgido del holocausto judío, la eficaz acción de la diplomacia española salvando la vida de bastantes sefardies –se calcula que sobre unos 15.000- en los Balcanes, Italia y Francia.


EL POPULISMO QUE VIENE (103): ¿TIENEN ALGO EN COMÚN LOS “INDIGNADOS” Y LOS DISTURBIOS DE LONDRES?

agosto 14, 2011

Imagen de los disturbios de Londres.

Aparentemente, los disturbios de Londres nada tienen que ver con las protestas de los “indignados” de Israel, Grecia o España o las recientes  manifestaciones en favor de la democracia de los países árabes. Sin embargo, un experto germano, Simon Tenue, señala que tales movimientos son manifestaciones de una crisis de la democracia representativa.

A continuación reproducimos la entrevista que han realizado a esta investigador Ina Rottscheidt y Petra Enzminger, editada por Pablo Kummetz y publicada por el portal de noticias de la agencia estatal alemana Deutsche Welle el pasado 10 de agosto.

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“Los jóvenes sienten que les han robado el futuro”

¿Delincuencia juvenil o rebelión? Dependiendo de a quién se le pregunte, los disturbios que sacuden al Reino Unido desde el 6 de agosto tienden a ser descritos como gestos de nihilismo, actos de violencia gratuita y evidencias de una anarquía creciente en Gran Bretaña o como válvula de escape para la frustración y la ira que una generación de jóvenes marginados lleva dentro ante las perspectivas que su patria les ofrece: ninguna.

Lo que ocurre en ese país apasiona al investigador alemán Simon Teune, sobre todo al comparar esos disturbios con los que tienen lugar en Tel Aviv, Madrid, Lisboa, Atenas y las urbes del Cercano Oriente. Para la emisora radial pública WDR5 de Colonia, Ina Rottscheidt entrevistó a este experto del Centro de Estudios para las Ciencias Sociales de Berlín (WZB), cuya área de especialización es el fenómeno de las protestas.

Para Teune, experto en el estudio de las protestas, los tumultos que se ven en Londres, Tel Aviv, Madrid, Atenas y las urbes del Cercano Oriente tienen importantes aspectos en común.

Ina Rottscheidt: Todas estas manifestaciones son muy diferentes entre sí. ¿Acaso tienen elementos en común?

Simon Teune: La semejanza entre las protestas que vemos en Londres y las de ‘los indignados’ en el sur de Europa radica antes que nada en la sensación que tiene mucha gente de que los han engañado y les han robado el futuro. Y ese sentimiento es reforzado por la impresión de que nadie los representa en el seno de las llamadas democracias representativas; de que, a pesar de poder ejercer el voto, no tienen injerencia sobre ellas.

¿Por qué sienten los jóvenes que “se les ha robado el futuro”, como usted dice?

 Objetivamente hablando, la presión que ejercen los problemas nacionales sobre los jóvenes españoles y griegos, por ejemplo, es extremadamente grande. Los altos índices de desempleo forman parte de esos problemas. Eso les crea la sensación de que no hay lugar para ellos en un sistema que, en general, no funciona para su beneficio; de que la clase política ni los respalda ni les ofrece perspectivas.

¿Qué rol juega la crisis financiera global en esta situación?  

La crisis financiera ha agravado la situación. El desempleo entre los jóvenes ya era un problema serio antes de la crisis, pero el hecho de que estabilizar a los bancos y a los mercados financieros tenga ahora mayor prioridad que atender las necesidades de ese sector de la población lleva a los jóvenes a protestar masivamente y a denunciar: ‘la democracia no puede funcionar si nosotros, los ciudadanos, no existimos para ella’.

¿Por qué los jóvenes no toman las calles en Alemania como lo hacen en otras ciudades del mundo?

En primer lugar, porque la presión que ejercen los problemas cotidianos sobre la gente de este país no es tan intensa como la que sienten las persona de otros lugares. En Alemania existen condiciones laborales precarias, los contratos de trabajo limitados son la regla y los empleos fijos son la excepción, por ejemplo. Pero en Alemania predomina la noción de que cada persona es responsable de su propia vida y no el Estado.

¿Por qué han sido tan violentas las protestas en Londres, si es que se les puede denominar ‘protestas’?
 
Sí se puede considerar los tumultos de Londres como una protesta. Lo que ocurre es que a la gente en las calles de Londres no les puede pasar por la cabeza la idea de organizar una manifestación política pacífica; esa opción no está disponible en el repertorio que han aprendido. Ellos no ven sentido alguno en el gesto de hacer llegar sus demandas a los políticos porque no se sienten percibidos, escuchados. Su experiencia de vida está marcada por la sensación de ser rechazados, por el racismo cotidiano, por las oportunidades perdidas. Y lo que sale de eso es rabia pura.

Los jóvenes detrás de los disturbios de Londres se sienten maltratados e ignorados…

 Así es. Y a eso se suma el hecho de que, en circunstancias excepcionales como las de los disturbios, esos jóvenes se perciben a sí mismos como actores. Ellos están confrontados cotidianamente con normas que los ponen en situación de desventaja, con el desempleo y con la discriminación racial, mientras que en los tumultos tienen la posibilidad de poner las reglas y vivir la experiencia de ser sujetos activos.

Usted sugiere que la diferencia entre las protestas de Londres y las de Madrid o Atenas, por ejemplo, es que en el sur de Europa la agresividad es moderada…

Ese alto grado de moderación que muestran los manifestantes en el sur de Europa se debe a que ellos analizan la situación y saben que la violencia sólo reduciría las probabilidades de ser escuchados. Y ese análisis es posible porque ellos tienen recursos –una buena educación y un trasfondo social favorable, entre otras cosas– que los manifestantes de los vecindarios más pobres de Londres no poseen.

Algunos han querido hallar paralelos entre la ‘revolución árabe’ y lo que ocurre en Londres. Usted no iría tan lejos, ¿o sí?

Por supuesto que hay paralelos: la gente del sur de Europa tomó las protestas en el mundo árabe como punto de referencia y los sucesos de Egipto, específicamente, como elemento motivador. Las masas de El Cairo coincidieron en una plaza, fuera de las estructuras clásicas del poder, y esa tendencia fue imitada en Grecia. En estos casos ha habido un intenso proceso de observación y reconocimiento mutuo, de identificación. Y eso sin mencionar el chance que la juventud ha reconocido de ser percibido por los medios, entre otras instancias.

 

 


LA MASACRE DE NORUEGA: ANDERS BEHRING BREIVIK, EL MITO NEONAZI DEL “LOBO SOLITARIO” Y LA ISLAMOFOBIA

julio 28, 2011

Nicolas Lebourg, investigador de la Universidad de Perpignan.

RECOMENDAMOS A NUESTROS LECTORES la lectura de la entrevista al experto francés en extrema derecha Nicolás Lebourg que publica el blog droites-extremes.blog.lemonde.fr, en la cual éste expone como en la actuación de Breivik copnvergen diversas tradiciones de la ultraderecha: el mito del “lobo solitario” acuñado por el neonazismo estadounidense, el terrorismo de ultraderecha y la pujante islamofobia. Para leerla clicar aquí.

Consideramos que aporta importantes elementos de reflexión sobre el atentado que han pasado desapercibidos en los medios de comunicación.


EL POPULISMO QUE VIENE (91): ¿CAMBIARÁ LA ISLAMOFOBIA DESPUÉS DE LA MASACRE DE OSLO?

julio 25, 2011

Daniel Poolh, actual director de Expo (foto de La Vanguardia).

EL DIFUNTO ESCRITOR ESTIEG LARSSON, autor de la celebrada trilogía Milenium,  investigó a la ultraderecha en la revista que dirigió, el magazine sueco  Expo. La periodista Gemma Saura ha entrevistado en La Vanguardia (24/VII/2011) a su actual director, Daniel Poolh, que realiza interesantes reflexiones sobre las implicaciones políticas del atentado.

La más destacada es esta pregunta que plantea: ¿Si la derecha populista islamófoba hace resonsables de los atentados cometidos por los fundamentalistas islámicos…No es ésta a su vez responsable de los que cometan los fundamentalistas islamófobos?

A continuación reproducimos la entrevista.

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“El discurso ultra ya no sonará igual”

El sueco Daniel Poohl es una de las personas que mejor conoce la extrema derecha en Escandinavia. Al frente de la revista Expo, fundada en 1995, en pleno auge de la música supremacista blanca en Suecia, por Stieg Larsson –a quien sustiuyó como director tras su muerte repentina–, lleva años investigando y denunciando desde sus páginas el avance ultra en Suecia y los países vecinos.

¿Le ha sorprendido el ataque en Noruega? ¿Creía capaz a la extrema derecha de cometer un atentado de esta magnitud?

Como a todo el mundo, la noticia me dejó sin palabras. Ahora bien, sabemos que el movimiento de extrema derecha tiene una ideología violenta, de hecho ya han cometido ataques terroristas antes. Lo que sí es una sorpresa es que el presunto autor no pertenece al movimiento neonazi sino al movimiento antimusulmán, que son dos cosas distintas. Los ataques terroristas son parte de la tradición política neonazi, no me hubiera sorprendido que de allí saliera el agresor. Pero el movimiento antiislam nunca ha hablado de cometer atentados. Esa es la novedad: un tipo que, según todo indica pertenece al movimiento antiislam pero se ha inspirado en el discurso neonazi.

El asesino noruego no ha matado a musulmanes.

McVeigh, autor del atentado de Oklahoma de 1995, era neonazi pero no mató a judíos sino que atacó al Gobierno. Anders Behring ha hecho lo mismo, concretamente al Partido Laborista, a quien responsabiliza de la supuesta islamización, del multiculturalismo, de la disolución de la nación noruega. Está castigando al sistema y a sus defensores.

¿Qué diferencia la ultraderecha en Noruega de sus vecinos?

En Noruega, que fue ocupada por Hitler, el movimiento neonazi es pequeño y está muy marginalizado; en Suecia es bastante vital. En cambio, por lo que respecta al movimiento antiislam, la situación es parecida. Tanto Dinamarca, Noruega como Suecia tienen partidos xenófobos en el Parlamento, y aunque cada uno tiene sus particularidades, todos se dedican a esparcir las mismas ideas antiislam, tanto desde la tribuna política como entre bastidores, con blogueros o opinadores en los medios de comunicación. Desde el 11-S ha habido una transformación del movimiento de extrema derecha, que ahora se erige en defensora de la democracia y la modernidad y todo aquello que se supone que los musulmanes no son. Son proIsrael, algo que tradicionalmente nunca había sido la ultraderecha europea.

¿Los musulmanes son los nuevos judíos?

El antisemitismo no ha desaparecido. La ultraderecha tiene muchas facciones. Por ejemplo, cuando en diciembre un refugiado iraquí se hizo estallar en Estocolmo, una parte lo condenó como un ataque a Suecia, pero otros lo celebraron como un ataque a la conspiración sionista internacional.

“Cada vez que hay un atentado yihadista en el mundo, los partidos de extrema derecha europea, incluido el Partido del Progreso, son los primeros en decir que los musulmanes deben asumir su responsabilidad sobre esa violencia. Si ese razonamiento es válido, ahora ellos deberían hacer lo mismo”.

El Partido del Progreso, al cual perteneció Anders Behring, ha condenado el ataque y se ha desmarcado del asesino, expulsado precisamente por su extremismo. ¿Hasta qué punto podemos responsabilizar a un partido de lo que haga un loco por su cuenta?

Es difícil decirlo, es evidente que no se puede señalar sólo en una dirección. Pero este agresor formaba parte de un movimiento político, de donde sacó unas ideas que han inspirado su ataque. Y quiero recordar que cada vez que hay un atentado yihadista en el mundo, los partidos de extrema derecha europea, incluido el Partido del Progreso, son los primeros en decir que los musulmanes deben asumir su responsabilidad sobre esa violencia. Si ese razonamiento es válido, ahora ellos deberían hacer lo mismo.

Más allá de la ultraderecha, ¿quién más debería reflexionar sobre su responsabilidad?

Hay que mirar adelante, no buscar cabezas de turco. Pero debemos darnos cuenta que este movimiento político que inspiró al asesino supone una amenaza para nuestra sociedad. El viernes todo el mundo supuso que era un ataque islamista aunque no había nada que lo indicara. Nuestra imagen mental del terrorista no encaja con un rubio de ojos azules.

Bueno, la mayoría de atentados recientes en Europa han sido islamistas.

No en Noruega, por ejemplo. Pero automáticamente conectamos terrorismo con islam, y ya es hora de que lo superemos.

¿Cree que este atentado debilitará a la extrema derecha?

Es pronto para decirlo. Pero lo que está claro es que si los Demócratas de Suecia hablan mañana de la islamización de la sociedad no sonará igual a cómo lo habría hecho hace dos días. Quienes les escuchen sabrán que este es el mismo lenguaje que usaba el tipo que ha cometido una carnicería en Noruega.


EL POPULISMO QUE VIENE (82): ENTREVISTAMOS A JOSEP ANGLADA DESPUÉS DEL “22-M”

junio 10, 2011

HEMOS ENTREVISTADO AL LÍDER DE LA PxC, Josep Anglada, en la sede del partido en Vic con motivo de un estudio que realizamos sobre los nuevos partidos catalanes.

A continuación reproducimos algunas informaciones que nos ha proporcionado porque -a nuestro juicio- permiten comprender el crecimiento de su formación, aunque no podemos verificar datos que ofrece (como los de la militancia), pero son cifras oficiales del partido.

1. ¿Sus militantes proceden de otros partidos?

Ante la ausencia de encuestas que orienten sobre el  perfil del electorado de la PxC, inquirimos Anglada al respecto y su percepción es que éste es transversal en términos generacionales, de género y políticos.

Asimismo, destaca que la mayoría de integrantes de sus listas y afiliados (alrededor de un 80% de los mismos o más)  no ha militado en otras formaciones y en gran medida quienes se acercan ahora al partido no solo no habrían militado en otro previamente, sino que en algunos casos tampoco habrían votado.

Por tanto, la PxC atrae a votantes de diversos partidos, pero es posible que también capte a un electorado instalado en la abstención no negligible.

2. ¿Cuantos seguidores tiene la PxC?

Anglada señala que la cifra de afiliados gira en torno a los 1.800 y precisa que su afluencia experimentó un salto cualitativo hasta casi doblarse entre mayo de 2010 y marzo de 2011. Entonces habría pasado de unos mil integrantes a los 1.800 actuales.

Aunque la PxC solo cuenta con militantes, destaca que quienes piden recibir información de la misma suscribiéndose a su boletín (dada su atracción hacia ésta) componen ya un fichero de entre 7 y 8.000 personas, que sería un entorno de simpatizantes.

Según cifras oficiales, pues, la formación tendría 1.800 afiliados y  entre siete y ocho mil simpatizantes.

4. ¿Concurrirá a las próximas elecciones legislativas?

Ante su creciente número de votantes y la ausencia estatal de una oferta política similar a la PxC, Anglada ha decidido concurrir a los próximos comicios legislativos.

Para ello contará con un rótulo en consonancia con el ámbito estatal de las elecciones y no se coaligará con otros partidos. Asimismo, apunta que en la convocatoria electoral no encabezará una candidatura de Madrid, sino por Barcelona.

Es decir, la PxC actuará en solitario y con epicentro político en Cataluña.

4. ¿La PxC solo atrae por su discurso sobre la inmigración?

Anglada señala que su discurso en este sentido es importante, pero su impacto es inseparable al de la crisis económica y la desafección política.

Tras preguntarle si cree que ha influido su discurso contra la clase política, éste señala que sí y aporta un dato llamativo: de las 86 iniciativas que el partido ha promovido en el consistorio de Vic en la última legislatura, solo seis han sido relativas a la inmigración.

Este dato, desde nuestra perspectiva, no solo recuerda la necesidad urgente de contar con un balance de la actuación municipal de la PxC en los consistorios de Vic y El Vendrell, sino que también confirma una intuición que ya hemos apuntado en entrevistas: no debe perderse de vista que la Plataforma ahora atrae votantes por su discurso contra los partidos tradicionales.

En este aspecto, Anglada destaca que su partido ha crecido en Vic en los barrios que no presentan inmigración y ha logrado representación en municipios donde ésta es poco significativa (en torno a un 7%), como Taradell (1 edil) o Sant Boi (3 concejales).

Por consiguiente, para entender el crecimiento de la PxC no se debe hacer hincapié solo en su discurso sobre la inmigración, sino también en el relativo a la crítica a las élites políticas y económicas. Recordemos que el partido aprobó en su último congreso el Manifiesto del giro social de la PxC.

En definitiva, el angladismo actualmente atraería votantes también por su discurso político-social. Desechar este aspecto sería un grave error para entender su éxito.

5. ¿El partido crecerá más en la oposición o en el gobierno local?

Ante la polémica que se ha generado en torno a si la PxC debe estar en el gobierno o en la oposición para evitar que progrese, Anglada tiene claro que la mejor opción para crecer es mantenerse en la oposición: entrar en el gobierno local en esta legislatura supondrá un desgate por la falta de recursos que tendrán los consistorios.

A la vez, señala que la escenificación que han hecho los partidos para aislar a la PxC en la oposición puede beneficiarla, en la medida que en El Vendrell han llegado a un acuerdo PSC y CiU para impedir su acceso al consistorio tras contradictorias manifestaciones de CiU y -desde su prisma- es posible que el electorado castigue una alianza que no la perciba tanto basada en un programa como en oponerse a su partido.

Asimismo, apunta que también le puede ser beneficiosa la actuación del alcalde Vic, Josep Mª Vila d’Abadal (de CiU), tras ganar las elecciones: se ausentó unos días sin emitir manifestación alguna porque -según sus posteriores declaraciones a El 9 nou (3/VI/2011)- quería “dejar un vacío de poder y que la ciudad entendiera qué quiere decir votar a la PxC”. Igualmente, riñó a los votantes de esta formación y ha apuntado ya que éste será su último mandato de alcalde.

En suma, la mejor opción para la PxC, según Anglada,  es mantenerse en la oposición y trabajar desde ella sin erosionarse para captar votantes. 


ENTREVISTA A CARLES CASTRO: “EN LAS PRÓXIMAS ELECCIONES ES PROBABLE UN RETROCESO DE LA IZQUIERDA Y UN AVANCE DE LAS DISTINTAS MARCAS DEL CENTRO A LA DERECHA”

abril 29, 2011

¿QUÉ PUEDE OCURRIR EL 22 DE MAYO EN CATALUÑA?  Carles Castro (Barcelona, 1955) aporta elementos de respuesta en su sugerente ensayo Retrato electoral de Catalunya. Claves para comprender tres décadas de elecciones catalanas (1980-2010) (Editorial epísteme, Barcelona, 2011). Este doctor en Ciencias de la Información, redactor de  La Vanguardia y profesor de periodismo en la Universidad Pompeu Fabra, había acreditado ya su talento como analista político en su excelente Relato electoral de España (1977-2007) (2008).

Ahora su nueva obra traza una sintética panorámica de la evolución de los resultados de las urnas en Cataluña a lo largo de los sucesivos comicios que han tenido lugar desde 1977 hasta el 2010, mostrando los cambios que ha manifestado el electorado. Así, entre otros muchos elementos de reflexión, ofrece claves para comprender el triunfo y consolidación del “pujolismo”, de la irrupción del independentismo o de la alternancia electoral que tuvo lugar en el 2003 y del retorno de CiU a la Generalitat en las últimas elecciones, por lo que es de lectura obligada para quien quiera conocer los entresijos de 30 años de comicios. Por todo ello le agradecemos que haya aceptado esta entrevista sobre su libro y las tendencias políticas que en él advierte.

¿Por qué la alternancia política ha tardado 23 años en producirse en Cataluña?

La respuesta reside en varios factores. El primero, una base electoral de CiU –el denominado centro catalanista- con una cohesión y una capacidad de movilización superiores a las de los restantes grupos que componen el electorado catalán. Es decir, con más ansias de ganar que los demás votantes y con un enorme vértigo emocional ante el hecho de que Catalunya pueda ser gobernada por un “partido español”. De hecho, el mayor desgaste de CiU se produjo a raíz de su pacto con el Partido Popular.

A ello hay que añadir una actitud de apoyo pasivo a CiU por parte de muchos electores de otras filiaciones ideológicas o identitarias, que consideran a la federación nacionalista el partido idóneo en la dialéctica centro-periferia. Finalmente, la resistencia de CiU no puede explicarse sin el liderazgo de Jordi Pujol y su capacidad de sintonizar con el electorado o de redibujar el mapa electoral.  

Portada del llibre

Retrato electoral de Catalunya traza un gran fresco de la evolución del electorado catalán desde 1977 hasta hoy.


Apunta que existe una tendencia a que tiendan a homogeneizarse la forma de votar en comicios locales, autonómicos y estatales. ¿Por qué?

Adivinar el futuro es un ejercicio imposible. A corto plazo, la relativa homogeneización electoral en los distintos comicios se explicaría por la tremenda fatiga del socialismo catalán, en paralelo a la recuperación de CiU tras su cura de oposición. Sin embargo, la crisis económica, que tanto ha contribuido a desgastar al centroizquierda de ámbito estatal, también puede acabar pasando factura a los nacionalistas, al incumplir las expectativas que levantaron en la oposición. Sin olvidar que cada elección plantea dilemas distintos y por tanto favorece a unos partidos más que a otros.

En cualquier caso, las próximas municipales deberían seguir reflejando el desgaste del centroizquierda, muy especialmente en los ámbitos urbanos, lo que al mismo tiempo debería ensanchar las posibilidades de los demás partidos, aunque luego cada municipio registre dinámicas particulares

El PSC y ERC experimentarían un retroceso en las próximas elecciones.

¿Cuáles son las opciones que ahora experimentan una tendencia a la baja?

Como ya he indicado, muy claramente el PSC, pero también Esquerra, que no ha podido o no ha sabido explicar a un electorado muy emocional los logros tangibles, también en el autogobierno, de su alianza con un “partido español” como el PSC. En cuanto a Iniciativa, es posible que también pierda fuerza, aunque en menor medida que los otros dos socios del tripartito.

En el caso del PSC, además de los factores “inexorables” –como ser un partido de gobierno durante una crisis sin precedentes y tener un electorado muy reacio a darle su apoyo en las autonómicas-, hay que añadir un déficit de liderazgo mediático, sin el que resulta imposible sobrevivir en el mundo actual. Ahora bien, insisto en que las cosas van mucho más deprisa que antes y los ciclos de desgaste y reemplazo se cumplen a una velocidad endiablada. Las municipales lo reflejarán con claridad.

Las CUP podrían crecer a costa de la izquierda radical que anidaba en Iniciativa y del independentismo huérfano.

¿Y las que tienden a consolidarse y crecer?

Me parece bastante lógico que CiU se beneficie en las municipales de la inercia de su victoria en las autonómicas (aunque no en la misma magnitud) y el PP de la hipermovilización de sus seguidores, ya que capitaliza la oposición a las antipáticas medidas de Zapatero y a su deficiente relato. Y me parece también bastante inevitable un auge local, aunque no homogéneo, de la ultraderecha populista de la Plataforma per Catalunya.

Por el otro extremo, las CUP también podrían crecer, tanto a costa de la izquierda radical que anidaba en Iniciativa, como del independentismo huérfano, ya que el voto de ese signo ha crecido pero, al mismo tiempo, no encuentra opciones satisfactorias. Finalmente, Ciutadans puede mejorar con relación al 2007, pero estas elecciones no son su terreno natural.

La PxC también  progresaría en estas elecciones.

¿Cómo considera que se manifestarán estas realidades en las próximas elecciones locales?

El desenlace más significativo puede ser el relevo del PSC en Barcelona y Tarragona, aun cuando hay que ver cómo evoluciona el electorado a medida que la cita electoral sea una realidad ineludible y los votantes deban razonar su voto… o su no voto.

En el caso de Barcelona hablamos de un proyecto de transformación de la ciudad que aunque sufra un cierto desgaste, presenta muchas más luces que sombras y va indisolublemente ligado a la gestión del socialismo catalán. En cuanto a Tarragona el dilema se ciñe a quién sume mayoría: la izquierda o el centro derecha. Está claro también que en localidades con gran concentración de inmigrantes se producirá un alza del PP y / o de la Plataforma, y en algún caso también de CiU, cuyo electorado es especialmente sensible a estas realidades. La federación se beneficiará también del control del gobierno autonómico, lo que alienta la aproximación de muchos independientes y la presentación de más listas en los pequeños municipios.

En resumen, el corolario lógico de las próximas municipales parece pasar por un retroceso de la izquierda y un avance de las distintas marcas del centro a la derecha.

[Esta entrevista, como todos los contenidos del blog, puede reproducirse siempre que se cite su procedencia]


ENTREVISTA A DAVID FERNÁNDEZ DE CASTRO: “TODO EL CASO PAPUS ES UN TEMA MUY OSCURO”

febrero 20, 2011

[Con motivo del estreno televisivo del documental sobre el atentado contra la revista El Papus esta noche por TV2, "Anatomía de un atentado", reproducimos de nuevo la entrevista publicada en este blog con su director en octubre del 2010, dados los centenares de consultas que recibe de nuevo. Para ver el documental clicar aquí ].

LAS 11.40 HORAS DEL 20 DE SEPTIEMBRE DE 1977 un atentado cometido con explosivos contra la redacción de la revista de humor y sátira El Papus, en la calle Tallers de Barcelona, causó la muerte del conserje; heridas muy graves a la telefonista y heridas menores a cerca de quince personas, así como graves destrozos en el local. La agresión fue reivindicada por teléfono por la llamada Triple A [Alianza Apostólica Anticomunista]  y fue uno de los episodios terroristas más sangrientos de la transición democrática en Cataluña que hasta hoy no ha sido objeto de estudio. Como ya anunciamos en este blog, se inició el rodaje de un documental que ahora ya está concluido.

Titulado El Papus, anatomia de un atemptat, se hizo un pase previo en la sede del Memorial Democràtic en Barcelona el pasado 1 de octubre al final del cual hubo un intercambio dialéctico entre el ultraderechista Alberto Royuela- entrevistado en la cinta- y dibujantes de la extinta revista. Lo que más sorprendió del reportaje es que al cabo de 33 años sigan inaccesibles archivos policiales y de la diputación. De ello hablamos con su director, David Fernández Castro.

¿Por qué decidió investigar el atentado contra la revista El Papus 33 años después?
Todo empieza con un recuerdo infantil. Yo tenía 8 años cuando estalló la bomba y mi padre estaba dentro de la redacción conjunta que tenía El Papus y la revista El Cuervo, de la que era redactor jefe. Mi padre habla poco del asunto y siempre me picó la curiosidad. Creo que la generación de los hijos de los que hicieron la Transición, ahora en la cuarentena, nos empezamos a hacer preguntas…

¿Cuáles han sido los principales obstáculos para su labor documental?
Nos hemos encontrado obstáculos de todo tipo. En primer lugar las víctimas directas: la telefonista que todavía hoy arrastra secuelas, no se veía con fuerzas para rememorar los hechos. Los hijos de Juan Peñalver, la víctima mortal, no quisieron ni oír hablar del documental. Desde la Asociación de víctimas me comentaron que era normal, que muchas familias que los sufrieron en aquella época consideran que se las ignoró del todo. El antiguo director de la revista y la única persona de la acusación que queda con vida tampoco quisieron hacer declaraciones.
Siguiendo con los problemas, uno muy desagradable, fue que el actual propietario del local de El Papus, un arquitecto de renombre en la ciudad que hace bares de diseño, nos pidió más de 4.000 euros por filmar ahí. Finalmente, el más sorprendente de todos fue la negativa de la policía nacional a dejarme acceder a su documentación sobre el caso. Ante mi insistencia se limitaron a contestarme que “no tenían por que darme explicaciones sobre su política de comunicación”. Otro caso diferente fue el de la Delegación del Gobierno que custodia la documentación del antiguo Gobierno Civil. Ahí, inicialmente, no me negaron nada, simplemente llegó un momento en que se limitaron a no contestar mis llamadas ni mis correos electrónicos. A eso creo que en derecho se le llama “silencio administrativo”. También he de decir que la Sala Segunda de la Audiencia Nacional me dio todas las facilidades para acceder a la voluminosa causa del proceso judicial. Menos mal, les estoy muy agradecido, de otra manera no se cómo podría haber argumentado todo el guión del documental.

¿Ha podido concluir quienes fueron los autores de aquel acto terrorista?
Todo el caso Papus es un  tema muy oscuro. Parte de un grave problema inicial y es la deficiente investigación policial. Al no llegar a ninguna conclusión fue absolutamente imposible probar nada por parte de la acusación. De todas formas, tras haber consultado la causa y haberme entrevistado con gente del entorno de este suceso, en mi opinión, creo que los condenados tuvieron algún grado de implicación, pero también que hubo gente más “importante” a la que no se la molestó.

¿El caso Papus es un acto excepcional en el marco de la Transición o un reflejo de la violencia que caracterizó el proceso?
Los que crecimos en la Transición se nos educó en la tesis de que fue un proceso modélico y de gran madurez por parte de ambos bandos. Personalmente coincido con esta idea, pero parece que no se puede cuestionar nada. No hay que tener miedo en revisar la historiografía oficial y, como he dicho antes, los de mi generación, con el paso del tiempo, nos damos cuenta de que también hubo unos “años de plomo” en el que mucha gente se quedó por el camino. Y no me refiero sólo a violencia, que menos que poder enterrar tus muertos. Quizás la justicia es la gran reforma pendiente de este país.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/el-documental/el-documental-el-papus-anatomia-de-un-atentado/1025161

ENTREVISTA A VICENTE ALMENARA: “LOS SERVICIOS DE INTELIGENCIA INTERVINIERON EN LA TRANSICIÓN DE MODO MUY IMPORTANTE”

diciembre 2, 2010

 

VICENTE ALMENARA (Ceuta, 1957) ha escrito una historia de los modernos servicios de información españoles en un ensayo tan voluminoso -tiene 582 páginas- como interesante: Los Servicios de Inteligencia en España. De Carrero Blanco a Manglano (Almuzara). Licenciado en periodismo y doctor por la Universidad de Málaga, entre el amplio currículum profesional de Almenara dstaca su Máster del Instituto Universitario UNED en Paz, Seguridad y Defensa. Desde 1991 es director de comunicación de la Confederación de Empresarios de Málaga y actualmente también es miembro del Consejo de Gobierno de la Universidad de Málaga.

Su libro ofrece una amplia panorámica de los servicios de inteligencia. Ésta se inicia con la creación de la Organización Contrasubversiva Nacional [OCN] en 1968 que en 1972 origina el Servicio Central de Documentación, dependiente inicialmente del presidente Carrero y activo hasta 1977. Almenara reconstruye su conversión ese año en Centro Superior de Información de la Defensa [CESID] hasta el impacto del fracasado golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 [23-F], aunque este organismo perduró hasta el 2002, cuando originó el Centro Nacional de Inteligencia [CNI]. Para realizar esta labor, ha procesado una abundante bibliografía dispersa y ha contado con testimonios directos.

El resultado es un libro que demuestra un activo protagonismo de estos servicios durante la Transición y una actuación relevante en el ámbito del contraterrorismo que arroja luz sobre su capacidad de infiltración. Interesados por este tema, Almenara ha accedido concedernos la entrevista que ofrecemos a continuación.

¿Considera que los servicios de inteligencia mediaron en la Transición más de lo que se piensa?

Los servicios de inteligencia intervinieron en la Transición de modo muy importante, pero la mayoría de los españoles no sabe nada de ellos ni quizá les importe subjetivamente. La labor de José Ignacio San Martín (responsable del SECED),  tanto en la promoción de partidarios del régimen como en el conocimiento de algunos movimientos opositores es importante, pero posteriormente Andrés Cassinello realiza incluso una labor más decidida: contactos con dirigentes socialistas, conversaciones con el presidente de la Generalitat Josep Tarradellas para su regreso a España, protección de Adolfo Suárez frente a algún intento involucionista…

Son muchos los episodios conocidos –algunos deformados, es cierto-, pero muchos más los que quedan por conocer acerca de los servicios en la Transición. La verdad es que la actividad de los servicios con el CESID resulta un tanto desprovista de interés bajo la dirección de Luis Bourgón López-Dóriga. Gerardo Mariñas Romero y Narciso Carreras, aunque con éste –jefe accidental de la entidad- ya apuntan dos oficiales de gran trascendencia: Javier Calderón y Antonio Cortina. Cuando Emilio Alonso Manglano se hace cargo del servicio, éste empieza a alcanzar otra categoría muy superior.

Explica que el comisario Roberto Conesa -famoso por sus éxitos policiales- fue amigo de los policías antimasónicos Mauricio Carlavilla y Eduardo Comín Colomer. ¿Podría resumir la biografía de Conesa?

No se sabe mucho de Conesa pero algún estudioso ha dado a conocer algunos datos. Según el colectivo Alberto Rincón, Roberto Conesa Escudero nació en 1917 en Madrid. Al final de la Guerra Civil ingresó en la Policía. En los años cuarenta trabaja a las órdenes del comisario Hernández Martínez, famoso por su habilidad en la redacción de comunicados públicos. Una década después está junto a Vicente Regüengo, jefe de la Brigada Político-Social y del que aprende sobre las infiltraciones. El PCE, CC.OO., PSOE y UGT conocen sus méritos. A finales de los cincuenta trabaja para la Brigada de Investigación Criminal –el caso Jarabo le da relativo nombre-. Fue amigo del policía historiador Eduardo Comín Colomer y mantuvo asimismo relaciones con Mauricio Carlavilla (Mauricio Karl), que publicó libros de ideología anticomunista.

Vuelve a la Brigada Político-Social con Federico Quintero como jefe superior de Policía de Madrid y con José Sainz González presentan en rueda de prensa en septiembre de 1974 sus investigaciones sobre el atentado de la cafetería Rolando, junto a la Dirección General de Seguridad, en Madrid. Aquí ya Conesa sabe cosas y hace cosas importantes. Interviene en la desarticulación de un grupo bastante oscuro, Grupo Antifascista Revolucionario Independiente [GARI], en París. Y junto a otros muchos sucesos propios de su profesión, aprende del comisario Sainz sobre ETA, aunque su especialidad fueron los GRAPO.

A raíz de los secuestros de Antonio María de Oriol, presidente del Consejo de Estado, y del teniente general Emilio Villaescusa resulta fundamental para la liberación de los mismos. Mantuvo relaciones con Luís M. González Mata, Cisne, un personaje bastante peliculero pero que estaba en el entorno de los servicios policiales. El FRAP tampoco escapó a la curiosidad de Conesa. Un personaje en el que, como en otros con dedicaciones parecidas, es difícil discernir la verdad de sus sombras.

En el libro afirma que el SECED forzó la renovación de la dirección de los partidos de la oposición. ¿Cómo lo hizo?

Favoreciendo a unos en detrimento de otros. El PCE asustaba, por eso se quería un PSOE que pudiera disputarle la hegemonía en la izquierda. Pero había dos PSOE, el histórico y el de Isidoro [apodo de Felipe González], y se le favoreció desde el SECED y desde la Policía. La verdad es que el PSOE (h) tampoco tenía mucha fuerza.

El FRAP habría sido una de las organizaciones infiltradas por los servicios.

En la obra apunta a la eventual infiltración de los servicios de inteligencia en el FRAP, el MPAIC y la CNT. ¿Podría describr brevemente esta casuística?

Es muy difícil hablar de infiltraciones porque es de las actividades que menos se sabe. Pero tanto policías como guardias civiles lograron infiltrarse en estas organizaciones: frecuentando ambientes, captando algún detenido, destacando en algunas movilizaciones… A nadie se le escapa que se trata de los trabajos más difíciles y peligrosos.

 ¿Qué fuentes ha utilizado en su ensayo y cuáles han sido los mayores obstáculos al escribirlo?

Las fuentes bibliográficas más importantes suponen 136 libros consultados o leídos en su integridad, 34 cabeceras de diarios distintos, 19 revistas de información general, 10 revistas especializadas, 6 publicaciones que incluyo en el epígrafe de otras, anuarios, webs sites, publicaciones oficiales y códigos, fuentes documentales mecanografiadas, archivos y fondos, entrevistas grabadas de acceso público, testimonios orales recogidos por mí… en total, unas 228 fuentes distintas.

Los mayores obstáculos para escribir el libro parten de la reunión de las piezas de un inmenso puzzle, piezas repartidas aquí y allá, e incluso una vez reunidas había espacios por cubrir porque no tenía las piezas, pero las fuentes personales me sirvieron de gran ayuda, y a ellas les debo también el libro.


ENTREVISTA A ANTONI BATISTA: “LOS JERARCAS DEL FRANQUISMO DINAMITARON LA CARRERA DE SU POLICÍA POLÍTICO MÁS IMPORTANTE, JUAN CREIX”

septiembre 11, 2010

   

Antoni Batista (Barcelona, 1952) es doctor en Ciencias de la Comunicación y docente de la Universidad Autònoma de Barcelona y de la Rovira i Virgili. Ha trabajado en diversos medios de comunicación -el último La Vanguardia (1989-2003)- y se ha especializado en informar sobre conflictos, destacando sus obras sobre el País Vasco (Diario privado de la guerra vasca, 1999; Euskadi sin prejuicios, 2001; yVoces sobre Euskadi, 2004).      

Ahora ha elaborado  la biografía del célebre comisario franquista Juan Creix (1914-1985) en La Carta (Debate): http://www.megustaleer.com/me_gusta_leer/Libros/L/La-carta-ES/La-carta. Creix -de quien no tenemos imágenes- destacó por su eficacia represiva y protagonizó importantes actuaciones policiales en Cataluña, el País Vasco y Sevilla.  Batista hace un meritoria labor por mostrar la complejidad del personaje y -por ejemplo- narra cómo  tras conocer éste la actuación subversiva de Juan Goytisolo, le citó en un bar y le advirtió que no la prosiguiera. Acto seguido le pidió que le firmara una de sus obras y se despidió.     

Pero Batista no solo elude la diatriba antifranquista fácil, sino que muestra un incómodo aspecto de la Transición: cómo en 1974 los jerarcas del régimen tendieron a Creix -uno de sus más leales y eficientes servidores- una encerrona y le acusaron de falsos dispendios irregulares para cercenar su carrera. La razón de esta maniobra fue política: como Creix era el símbolo de la represión, era necesario sacrificarle para poder pactar con la oposición de manera creíble. Así, mientras muchos franquistas se reinventaron como reformistas, este comisario quedó condenado a ser uno de los escasos “malos de la película”. La Carta constituye así una aportación tan interesante como sugerente sobre los “perdedores” del franquismo que posibilitaron la democratización. Agradecemos a su autor que haya accedido a ser entrevistado para nuestro blog.     

¿Por qué le ha interesado escribir la biografía del comisario franquista Juan Creix? ¿Cómo le definiría al lector?     

Porque es, junto a Melitón Manzanas, el policía político más importante de la represión franquista; se da además la circunstancia de que, cuando ETA mató al primero, fue Creix el encargado de sentar en el banquillo a sus ejecutores en el célebre Proceso de Burgos. La definición del protagonista, segunda parte de su pregunta, no es sencilla. Fue un personaje muy complejo, sin duda le marcó ser cruelmente torturado en las checas republicanas, y muchos de los antifranquistas que detuvo él cuentan torturas terribles a las que es difícil sustraer una relación causa-efecto. Estaba convencido que el comunismo era el peor de todos los males y que el fin justificaba los medios para acabar con él. Pero era una persona leída, inteligente y culta, y a partir de un cierto momento, concretamente tras un viaje de estudios con el FBI, relaja sus métodos y trata de cambiar, pero el franquismo lo quiere como era, no cómo quería ser, y en el delicado momento de su mutación personal, lo manda al País Vasco para acabar con ETA.      

 ¿Por qué los jerarcas del régimen dinamitaron su carrera con su cese fulminante en 1974?      

Lo cesan porque la democracia con él en activo no hubiera sido creíble, como no lo hubiera sido sin legalizar al partido Comunista, son dos caras de una misma moneda. Los motivos del cese son surrealistas, totalmente falsos, acusado de probidad, apropiación indebida de fondos…, delitos que jamás habría ni pensado en cometer. Pero si lo cesaban por torturador se hubieran autoinculpado los mismos que lo cesaban.        

        

¿Por qué títula su libro “La carta”?  

Porque el storyline del libro es la larga carta que Creix envía a Rodolfo Martín Villa, contándole en primera persona y manuscrita, toda su trayectoria profesional, para pedirle ayuda en el momento de la purga, la Transición en la que Martín Villa fue pieza clave. De hecho, “la Carta” es un documento de primera magnitud, una historia de la represión franquista en España contada por ella misma, puesto que Creix estuvo destinado en tres de los focos más importantes de subversión antifranquista: Catalunya, Euskadi y Andalucía.     

Célebre carga de la policía armada, los “grises”, que Creix dirigió.  

Tras analizar el personaje ¿Considera que la policía dictatorial fue eficiente en términos represivos?   

Desgraciadamente, fue eficiente; lo tenían todo a su favor, omnipotencia y ningún respeto por el habeas corpus. En estos tiempos de psicopatía neopositivista diría que las cifras de detenidos, años de cárcel y ejecuciones hablan por sí solas.     

¿Cuáles han sido las fuentes que ha empleado para escribir su obra?  

Los archivos de los Gobiernos Civiles de las tres demarcaciones, el archivo de la Brigada Social de Barcelona, los testimonios directos de sus principales detenidos, prensa legal y clandestina, el archivo del nacionalismo vasco del monasterio de Lazkao, el Archivo Nacional de Catalunya, el archivo del Centro de Estudios Históricos Internacionales (CEHI) y un familiar directo del protagonista que a parte de su testimonio me dio acceso a su documentación privada. Quiero resaltar que mi estancia en los archivos de la Brigada Social de Barcelona fue privilegiada, los cogí en el momento de ser empaquetados para su traslado al que luego sería archivo histórico de la Policía, pude verlo todo, tomar las notas y fotocopiar cuanto quise. Y puedo afirmar que no todo lo que estaba, está ahora, porque Miguel Núñez, uno de los principales detenidos por Creix, al escribir sus memorias quiso acceder a su legajo, tuvo que recurrir al Defensor del Pueblo y aún así no lo vio. Yo sí.    

Afirma la necesidad de dejar de escribir “contra” vencedores y/o vencidos de la Guerra Civil para escribir “sobre” ellos. ¿Cree que el actual clima de opinión dominado por la “memoria histórica” facilitará esta tendencia?    

Permita que conteste a esa pregunta en mi faceta de “raimonólogo”, de biógrafo autorizado, admirador y amigo de Raimon. En una canción, dice: “Malaguanyat el país que no es pren la gran faena de lluitar contra l’oblit”. En otra, a partir del pensamiento de dialéctica lingüística de Wittgenstein, afirma: “Qui pregunta ja respon, qui respon també pregunta”. Su pregunta se contesta sin necesidad de respuesta. 

Esta entrevista -como el resto de materiales del blog- se puede reproducir citando su procedencia.


ENTREVISTA: “FRANCO FUE ENGAÑADO CON FALSOS INFORMES SOBRE LA MASONERÍA EN LOS QUE CREYÓ”

junio 6, 2010

 

 EL HISTORIADOR JAVIER DOMÍNGUEZ ARRIBAS (Madrid, 1975)  ha publicado un estudio ya imprescindible sobre el componente antisemita y antimasónico de la cosmovisión franquista. Se trata de una obra  tan voluminosa y densa como rigurosa, legible y de ideas claras: El enemigo judeo-masónico en la propaganda franquista (1936-1945) (Marcial Pons, Madrid, 2009).

Doctor en historia por l’École des Hautes Études en Sciences Sociales [EHSS], Domínguez es profesor de la Universidad de París XIII y en su meritoria investigación demuestra cómo  antimasonismo y antisemitismo no tuvieron el mismo peso para Franco. Subraya que la antimasonería siempre tuvo un gran influjo en el dictador, a la vez que expone como la existencia de un complot de la “Anti-España” tuvo un carácter instrumental para él, por lo que cambió su discurso al compás de la derrota del Eje.  Asimismo, relata el engaño del que fue objeto el Caudillo por alguien de su entorno cercano (¿el propio Carrero?), que le intoxicó con falsos informes sobre la masonería. 

En suma, estamos ante un libro de referencia sobre el tema y agradecemos al autor que haya accedido a ser entrevistado y a la editorial Marcial Pons que haya facilitado las imágenes que acompañan el texto.

¿Cuando y por qué surgió en España la idea de un contubernio judeomásonico?

La idea de una alianza conspirativa entre judíos y masones surgió por primera vez en la Francia de principios del siglo XIX, aunque podemos encontrar unos cuantos precedentes del siglo XVIII. No es extraño que, esencialmente desde las filas católicas, se identificara a los enemigos seculares de la cristiandad, los judíos, con una nueva amenaza contra la Iglesia, la masonería. Ese mito judeo-masónico se difundió en la Europa católica sobre todo a finales del siglo XIX, en la época de la “cuestión romana” [la disputa política creada en torno a la anexión de Roma por Italia , que acaba con el poder temporal del Papa] y llegó con fuerza a España. Es decir, no es ni mucho menos algo exclusivamente español ni franquista. De hecho, los sublevados de 1936 no hicieron más que actualizar los viejos temas que los propagandistas católicos reaccionarios llevaban difundiendo desde hacía décadas.

Como curiosidad, hay que añadir que la expresión concreta “contubernio judeo-masónico” no fue apenas utilizada en los primeros tiempos del franquismo, a pesar de lo que comúnmente se cree. Contubernio significa alianza contra natura, y durante los años treinta y cuarenta se prefirió hablar de “conjura”, “complot” o “consorcio” para asociar a los judíos y los masones, guardando el término contubernio para la unión de entidades consideradas antitéticas (como las izquierdas y los católicos, por ejemplo), y no para la natural alianza judeo-masónica. De hecho, la expresión “contubernio judeo-masónico” no fue popularizada hasta el final de la dictadura, y más por sus detractores (con el objetivo de ridiculizarla) que por sus partidarios. Que yo sepa, Franco no la utilizó ni una sola vez. Sí que se refirió a los judíos, a los masones y a diversos contubernios, pero no en la misma frase.

Portada del semanario falangista El Español (1943), denunciando al comunismo como aliado de la masonería

¿Por qué Franco recurrió a tal supuesta conspiración?

En realidad no fue tanto Franco como sus propagandistas quienes recurrieron al mito judeo-masónico, pues el Caudillo no parece haber creído seriamente en la supuesta unión entre judíos y masones. En todo caso, los responsables de la propaganda franquista sí que utilizaron profusamente ese mito entre 1936 y 1945, debido a que podían sacarle provecho; dicho de otra forma, el enemigo judeo-masónico desempeñó varias funciones diferentes.

Por ejemplo, sirvió como un arma arrojadiza para atacar a las facciones rivales dentro del conglomerado franquista (por ejemplo acusándolas de tener lazos con la masonería); unas facciones que se enfrentaban de forma más o menos abierta por imponer su ideario y por sacar la mejor parte en el reparto de parcelas de poder. Curiosamente, en ese contexto de enfrentamientos dentro del propio régimen, también se presentó al monstruo judeo-masónico como el enemigo común contra el que había que unirse para superar la división. Es decir, ese enemigo sirvió al mismo tiempo para atacar y para unir. 

¿Qué fue la red APIS y quien quiso engañar a Franco con ella?

APIS fue una red de espionaje que suministró a Franco decenas y decenas de informes, por lo general centrados en la masonería, entre comienzos de los años cuarenta y mediados de los años sesenta. Lo curioso es que a pesar de que la mayoría de esos informes eran falsificaciones bastante burdas, Franco se las creyó y llegó a actuar en función de lo que leía. Por ejemplo, remitió al papa Pío XII uno de esos documentos; hizo publicar otros en la prensa, y así sucesivamente.

En realidad, detrás de las siglas APIS (cuyo significado desconocemos) debía de ocultarse un grupo muy reducido de personas próximas al integrismo. Estaban dirigidas por una monja teresiana que mantenía contacto con Carrero Blanco, y parecen haber actuado con el objetivo de desprestigiar ante Franco a los falangistas y a los juanistas. Desde luego lo consiguieron, al menos en lo que se refiere a estos últimos.

Cartel de 1942 (AGA, C., 21/119), donde aparece un capitalista masón antifalangista.

¿Franco fue tan antimasón como antisemita?

No, tenía dos visiones muy diferentes de los masones y de los judíos. Franco no era especialmente antisemita, hasta expresó alguna simpatía por los sefardíes, como puede verse en varios de sus escritos, incluso en Raza. Pero ello no le impidió utilizar los temas antisemitas con un objetivo propagandístico en determinados momentos, como en alguna consigna redactada durante la guerra civil, o en los artículos que escribió para Arriba a fines de los años cuarenta. En cambio, puede afirmarse que Franco tenía una auténtica obsesión antimasónica.

Consideraba a la masonería su peor enemigo, peor incluso que el comunismo, por el carácter artero que atribuía a la “secta”. Eso le llevó a escribir innumerables textos de propaganda antimasónica y a referirse a la cuestión en numerosos discursos. Probablemente, su manía se explique por todo un conjunto de razones entre las que cabe destacar una de carácter personal: la simpatía que sentían por la masonería en su propia familia. En cambio, no está tan claro que haya pedido su ingreso en la sociedad secreta, como se ha dicho a menudo.

¿Experimenta cambios la idea del enemigo judeo-masónico en la prensa franquista con la derrota del Eje?

A partir de 1945 el antisemitismo dejó de ser presentable en la propaganda oficial, como consecuencia de la derrota nazi. Mientras tanto, la propaganda antimasónica todavía siguió siendo utilizada ocasionalmente por el régimen, pero sin la virulencia que antes. Eso no quiere decir que el antisemitismo o el antimasonismo hubiesen desaparecido, sino solamente que ya no eran temas tan adecuados para la propaganda oficial. En el nuevo clima de guerra fría se podía sacar mucho más partido del enemigo comunista, de los “rojos”, que ya ocupaban un lugar central en la propaganda franquista desde 1936, por delante de los judíos y los masones. 

[Esta entrevista puede reproducirse siempre que se cite su fuente de procedencia, como el resto de contenidos de este blog, protegidos por el ©  del autor] 


ENTREVISTA A CARLES VIÑAS: “LA INFLUENCIA JAMAICANA ES TRASCENDENTAL EN LOS SKINHEADS”

mayo 15, 2010

 

CARLES VIÑAS (Barcelona, 1972) es quien mejor conoce la evolución del movimiento skinhead en España, pues este historiador catalán se halla en vías de finalizar su tesis doctoral sobre este tema como resultado de consultar abundantes fuentes documentales y testimonios orales. Sin embargo, ya es conocido por diversos trabajos, como Música i skinheads a Catalunya (2001); Skinheads a Catalunya (2004); El mundo ultra. los radicales del fútbol (2005) y Tolerànzia zero. La violència en el fútbol (2006). Como especialista en el complejo ámbito de los skinheads hemos decidido entrevistarle en el blog para que clarifique los vínculos entre este universo juvenil y el radicalismo político.

Cuando hablamos de skinheads ¿Hablamos de una tribu urbana, una cultura política o un movimiento juvenil?

En primer lugar creo necesario apuntar el confusionismo nominativo existente alrededor del fenómeno skinhead. El mismo ha sido alimentado, sin duda por igual, desde los medios de comunicación y el ámbito académico. Ambos han asociado sistemáticamente a los cabezas rapadas con denominaciones inexactas como el término “tribu urbana”, que se ha reproducido hasta el hastío para referirse a los skinheads. En verdad, si los analizamos con detenimiento, alejándonos de los tópicos habituales, apreciamos como se trata de un fenómeno de construcción identitaria vinculado a la juventud que podemos definir como un “estilo juvenil”. Este concepto es el que entedemos como más idoneo para referirnos a los skinheads, un estilo poliédrico que amalgama bajo una estética similar jóvenes de tendencias ideológicas diversas y gustos musicales dispares.

El mundo ultra ofrece una visión panorámica del universo de los seguidores radicales de los equipos.

 ¿Los orígenes de los skinheads están en Jamaica o en Gran Bretaña?

La eclosión de este estilo juvenil se remonta a la década de los años sesenta del siglo XX en Gran Bretaña. A pesar de ello la influencia jamaicana en la misma es trascendental ya que aporta diversos referentes, tanto estéticos como musicales, que se fusionaron en aquellos años con los aportados por los jóvenes blancos de clase obrera adscritos al sector más radical del llamado “movimiento mod”. Los skinheads, por tanto, nacen de la fusión de dos realidades dispares: la protagonizada por los hard mods británicos y la importada por los denominados rude boys jamaicanos a la metrópolis colonial. Jóvenes blancos y negros adscritos a ambos estilos se relacionaron en los suburbios y clubes de baile de la capital dando lugar a las primeras bandas skinheads británicas. El estilo skin tiene, por tanto, unos orígenes multiraciales evidentes que se remontan al denominado “espíritu del 69″, año que toman como referente del inicio del estilo a pesar de que los primeros skinheads aparecieran a mediados de esa década.

Pese a las apariencias de continuidad respecto a sus orígenes, los skinheads han cambiado su estilo con el tiempo.

¿Su estética siempre ha sido la misma o ha variado con el tiempo?

La evolución que ha sufrido el estilo desde finales de los años sesenta hasta la actualidad, así como su diversa implantación geográfica han suscitado cambios, no sólo a nivel estético sino también en lo referente a sus preferencias musicales e incluso organizativas. El ampliamente difundido ‘uniforme skin’ (consistente en botas de acero, tirantes, pantalones ajustados, cabeza rapada y cazadora) no se corresponde, por ejemplo, con la imagen que lucían las bandas skinheads británicas pioneras en los años sesenta. Su look, que actualmente se denomina “original”, consistía en otro tipo de calzado menos consistente, el pelo corto pero nunca afeitado, trajes, pañuelos y otro tipo de complementos que configuraban una estética mucho más elegante que la que se ha dado a conocer posteriormente tras la asociación de los skins con el punk a finales de los años setanta. Fue entoncees, durante el llamado revival skin, cuando la estética del estilo se radicalizó y extremó su imagen, de hecho hasta entonces nunca un skinhead se había afeitado la cabeza ni lucía botas altas, tatuajes faciales o pantalones descoloridos. Fue entonces cuando la estética skin se diversificó, vinculándose a determinadas preferencias musicales o tendencias ideológicas.

¿Cómo y cuando se politiza el universo skinhead?

La politización skin se inicia a finales de los años setanta, coincidiendo con el apogeo del mencionado revival skin, que popularizó de nuevo el estilo entre la juventud británica. Fue entonces cuando se gestaron los primeros núcleos de cabezas rapadas adscritos a opciones ideológicas próximas a la ultraderecha, representada en aquellos años por el National Front y, posteriormente, el British Movement. Ambas organizaciones cobijaron a los primeros grupúsculos de rapados neonazis que radicalizaron el tradicional ultranacionalismo inherente en el estilo desde sus orígenes. Atrás quedaron las bandas multiraciales formadas por skins blancos, negros, judíos o irlandeses. A finales de los años setenta esta corriente neonazi, magnificada y popularizada por la prensa, que a partir de 1987 aglutinaria la organización Blood & Honour fue la causante de la fragmentación del estilo skinhead, que desde entonces quedó dividido entre aquellos partidarios de mantener el mismo alejado de cualquier postulado ideológico y los que se alinearon políticamente. 

Skinheads a Catalunya ofreció la primera aproximación global al fenómeno skin en Cataluña.

¿Cuál es el panorama actual de los skinheads en España? 

El estilo, desde su implantación en el Estado a inicios de los años ochenta, ha evolucionado emulando los parámetros británicos. Así, tras una primera etapa de difusión e irradiación a diversos territorios desde los dos epicentros iniciales del mismo, Barcelona y Madrid, se ha desarrollado hasta la fragmentación ocurrida a finales de esa misma década. La politización marcó las diversas plasmaciones del estilo en los años noventa, época en que obtuvo su mayor difusión gracias al auge de los grupos de seguidores radicales de fútbol y a la popularización del estilo auspiciada por los reportajes periodísticos que recogían las acciones de las bandas de rapados neonazis. La alarma social alrededor de los skins caracterizó su desarrollo hasta que el estilo inició su declive por diversos motivos. En la actualidad, coexisten diversos grupusculos antagónicos que han conseguido generar espacios de socialización propios que funcionan de manera autónoma, algo impensable en los inicios cuando todos los jóvenes skins, más allá de su adscripción ideológica, cuando la ostentaban, compartían su cotidianeidad. La desmembración causada por la politización del estilo ha generado dos bloques antagónicos que a su vez albergan múltiples plasmaciones del mismo, tanto a nivel ideológico, musical como estético, aglutinados bajo siglas como Blood & Honour o Hammerskin por un lado o SHARP (skins contra los prejuicios raciales) por otro. Coexisten por tanto, realidades intrinsecamente asociadas con opciones políticas, tanto del ámbito de la extrema derecha con de la izquierda radical, con otras de cariz apolítico que comparten determinados rasgos estéticos y referentes musicales.

 [Esta entrevista -como el resto de materiales del blog- se prude reproducir siempre que se cite su procedencia]


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