LOS PLANES DEL MINISTRO WERT: ¿VASQUIZAR CATALUÑA?

mayo 23, 2013

wert

Wert impulsa una reforma educativa de gran impacto en Cataluña.

LA REFORMA EDUCATIVA DE JOSÉ IGNACIO WERT, aparentemente, tendría que ser contraproducente en Cataluña para el gobierno de Rajoy al provocar más desafección hacia Madrid. Pero la iniciativa, como expusimos en un artículo que publicamos al diario catalán Ara (14/XII/2012) y reproducimos aquí parcialmente, busca una movilización que apoye al ejecutivo en un asunto en el que nada es improvisado y menos por parte de Wert, experto en demoscopia y buen conocedor del pálpito de la opinión pública.

¿Qué beneficios obtiene Rajoy de esta reforma? Habiendo perdido éste último buena parte de su capital político, enterrado su programa electoral y desplomándose en las encuestas, en el ámbito estatal las metas que buscaría con esta reforma serían claras. El politólogo Oriol Bartomeus, en su blog, las acotó así: “enmarcar el conflicto con los socialistas” en términos de valores; pasar de puntillas “por el fondo del escenario las terribles últimas cifras del paro” y galvanizar a la opinión pública porque al PP “la polarización entre el centro y Cataluña le da excelentes réditos”.

En síntesis, cuando la Moncloa conocería las horas más bajas,  Wert habría puesto sobre la mesa napalm puro: una iniciativa para “españolizar a los niños catalanes” con una reforma educativa de eventual apoyo transversal (al sumar anticatalanismo a su enfoque ideológico conservador) que descolocaría al PSOE y lideraría un difuso populismo nacionalista español.

Inflamar tensión identitaria

En Cataluña, el escenario que dejaron las elecciones catalanas del pasado 25-N del 2011 dejó una fragmentación política que beneficia más a Rajoy que a Artur Mas. El analista Carles Castro lo apuntó así en La Vanguardia (2/XII/2012) aportando varios datos al respeto.

Por un lado, constató que si bien el electorado nacionalista catalán creció (era el 34% del censo total y superó el 49% de votos emitidos), ello no comportó “un despegue significativo del nacionalismo sobre sus registros históricos”, ni garantizaba “un triunfo del sí en un eventual referéndum independentista” de participación superior al 68%. Por otro lado, se activó “un españolismo combativo” representado por el PP y C’s de “proporciones nunca vistas: más de 700.000 papeletas”, 28 escaños y casi el 21% del voto emitido, ocho puntos por encima del recuerdo de Aleix Vidal-Quadras el 1995.

Castro apuntó que el PP ha comprobado que su carencia de desgaste por la crisis “obedece en gran medida a una inflamación territorial e identitaria que toca la fibra íntima de su electorado. Y espoleado por la competencia directa de Ciutadans, difícilmente se resistirá a contribuir a una tensión que tantos réditos le ha proporcionado”. Esta sería la diana a la que Wert apuntaría: movilizar un electorado que -atención- entre los comicios del 2010 y los del 2012 creció casi un 5% y del cual se ignora el techo. Además, lo haría reforzando al PP ante C’s. Por lo tanto, Rajoy también tendría réditos en Cataluña.

¿Hacia la “vasquización” de Cataluña?

En este sentido, por nuestra parte observamos que la reforma también puede querer romper consensos en un catalanismo transversal que ha facilitado lograr acuerdos amplios. Rajoy podría buscar una fractura entre partidarios de la reforma educativa (y de la lectura de la Constitución que hace el PP) y el resto. La finalidad sería acabar con medias tintas políticas catalanas que complican la vida a La Moncloa (soberanistas, federalistas, catalanistas) y crear una topografía política como la vasca, más fácil de gestionar: ante la transversalidad buscaría la fractura; ante la uniformidad escolar, la dualidad. Rajoy querría vencer en Cataluña y no lo preocuparía convencer.

A partir de aquí, se dibuja un potencial escenario de desestabilización permanente de la política catalana desde La Moncloa que combine de forma calculada el bastón (la reforma de Wert) y la zanahoria (una mejora de la financiación) para movilizar a los propios y desmovilizar a los tibios. Si se cumple este escenario, asistiremos a una gran paradoja: después de que el independentismo radical haya ensayado sin éxito durante décadas “vasquizar” Cataluña, ahora lo podría intentar Rajoy.

El foco de tensión política se desplaza: de Ajuria Enea al palacio de la Generalitat

Esta paradoja se sumaría a otra: que el antaño admirado nacionalismo del PNV desde círculos catalanes ha optado por sumarse al frente de “barones” del PP que reclaman igualdad de trato de Cataluña en relación al resto de comunidades en una estudiada maniobra política del lehendakari para mantener su excepcional régimen fiscal, como ha demostrado el analista Enric Juliana también en La Vanguardia (19/V/2013).

Ello conforma un contradictorio frente de partidarios de la “solidaridad fiscal”, ya que suma a quienes se oponen al concierto económico de Cataluña desde el PP y a quienes defienden el concierto económico vigente en el País Vasco. Tal situación pone de manifiesto tanto la endeblez de quienes sostienen que existe una igualdad entre españoles como el hecho de que la agenda política estatal ha cambiado en relación a las tres últimas décadas: el “norte” problemático del Estado ha dejado de ser el País Vasco para ocupar Cataluña su lugar. Y ello no es un detalle menor.


¿HA EXISTIDO UN FASCISMO CATALÁN? LAS JEREC O LOS “MALOS DE LA PELÍCULA”

mayo 17, 2013

EL INFORME DE TELE MADRID con su controvertido empleo del calificativo nazi en relación al nacionalismo catalán (“La imposición y perversión del lenguaje”, que reproducimos arriba) ha hecho que algunos lectores nos pregunten si ha existido un “fascismo catalán”. ¿Existió realmente tal fenómeno?

Quien más y mejor ha investigado este tema es el catedrático de història Enric Ucelay-Da Cal, en cuya web puede accederse a sus numerosos e interesantes trabajos en PDF. Entre ellos consideramos especialmente interesante el relativo a las juventudes d’Esquerra Republicana de Estat Català [JEREC] durante la Segunda República publicado el 2005, pues fue esta agrupación al que focalizó las acusaciones de conformar un “fascismo catalán”.

Estat Català

Polémico desfile de los “escamots” de las JEREC en 1933.

Como señala Ucelay-Da Cal, la acusación tomó forma cuando sus miembros desfilaron con “sus camisas caquis y sus pantalones cortos, encuadrados como escamots, en el gran desfile por la Gran Vía y la Plaza de España hasta el estadio de Montjuïc” el 22 de octubre de 1933. ¿Fueron fascistas?

JEREC: los malos de la película

Para responder la pregunta aconsejamos leer su texto “Los ‘malos de la película’: las Joventuts d’Esquerra Republicana-Estat Català y la problemática de un ‘fascismo catalán’” (Ayer, núm. 59, 2005), pp. 147-172. Este artículo realiza un sugerente argumento al respecto que el abstract sintetiza en estos términos:

Usando el símil publicitario entre una reconstrucción periodística y un película, analogía muy frecuente en la prensa barcelonesa de los años treinta, el autor hace un repaso a la evolución de las Joventuts d’Esquerra Republicana-Estat Català (JEREC) a lo largo de los años republicanos, hasta el final de la guerra civil.

Siguiendo la pauta metafórica establecida, el autor muestra cómo el impacto de la Primera Guerra Mundial en Barcelona sirve como «fábrica de los sueños», que lanza el ideal de un partido-milicia de signo nacionalista radical. Igual que la «meca del cine» se convirtió en un punto de atracción de gentes con aspiraciones, el «separatismo» catalán se constituyó como un movimiento barcelonés de inmigrantes del campo o de los pueblos catalanes a la metrópolis. Pero la evolución política del ultracatalanismo resultó ser frustrante, ya que los miembros de la JEREC siempre fueron puestos en el papel de ser los «malos de la película».

En 1931-1933 resultaron «malos» por macianistas: la invención de las JEREC irritó a los nacientes grupos nacionalistas alternativos a Macià (muchos camino de los comunismos catalanes) y su Esquerra Republicana; más adelante, en un ambiente de rivalidades dentro de la Esquerra, su expansión fue oscurecida por la sombra de la acusación de ser un «fascismo catalán». En 1934, a los de Estat Català se les tachó de «malos» al fracasar en la revolución de octubre y por su dependencia en el juego del nuevo presidente catalán Companys.

Finalmente, en 1935-1936, y más todavía en el tiempo de confusión y guerra, a los miembros de las JEREC se les consideró como los «malos» por ser «anticompanysistas», luego, por ser unos «nacional-revolucionarios» frente a la revolución de los libertarios y, para acabar, por su oposición relativa a la hegemonía comunista.


ASÍ SE PRODUJO LA “BERLUSCONIZACIÓN” DE ESPAÑA

abril 30, 2013

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Portada de El pueblo contra el parlamento.

A CONTINUACIÓN añadimos al acceso libre al prólogo, introducción y sumario en PDF del libro el de su primer capítulo sobre la “berlusconización de España” (LA «BERLUSCONIZACIÓN» POLÍTICA: RUIZ MATEOS, GIL Y CONDE). 

Del capítulo inicial del libro,  el historiador y periodista Santi Vinyals, en la web La lamentable (27/IV/2013) , destaca lo siguiente:

El paleontólogo excava la tierra. El investigador de la historia contemporánea excava en las hemerotecas. Y con sus hallazgos nos enfrenta a la triste realidad de que no hay nada menos fiable que la memoria. Xavier Casals, historiador especializado en la extrema derecha, ha rescatado frases que hoy leemos en plumas de toda confianza y que son un calco, palabra por palabra, de lo que dijeron hace dos décadas personajes tan siniestros como Jesús Gil, Mario Conde o Josémaria Ruiz Mateos. En su último libro nos enfrenta cruelmente con el gran problema de nuestro tiempo. ¿Quién liderará una alternativa que permita un cambio real?

Un ejemplo: Si usted lee lo que viene a continuación seguramente admirará la lucidez de quien lo dijo. Pero cuando sepa quien fue, su desconcierto puede sumirle en la más negra depresión. Lea:

La gente está harta de la clase política española, corrupta y ambiciosa, que ya no intenta gobernar sino embolsarse tanto dinero como le sea posible. Hay que reformar la ley electoral. Nada de listas cerradas. Apostamos por las circunscripciones con listas abiertas donde cada diputado represente abiertamente a quien lo elige y a él le da cuentas, y no como ahora, que es un mandado del aparato del partido” (Jesús Olarra, en 1991. Formó parte de la ejecutiva de la AP de Fraga Iribarne. Estuvo a punto de unirse a Jesús Gil y a Ruiz Mateos para formar un partido).

Los partidos políticos atienden, como principio básico de su actuación, a sus propios intereses por encima de aquellos que le corresponden a la sociedad en su conjunto. Los políticos no deben ser una clase cerrada, sino reflejar la verdadera dinámica de la sociedad. Al no ser así, se está produciendo un constante alejamiento entre la sociedad y los políticos” (Mario Conde, en 1994)

El autor del libro se pregunta: ¿Quién ovacionó las proezas de Ruiz Mateos? ¿Quién convirtió a Gil en un hombre público? ¿Quién convirtió a Conde en líder social y símbolo de la modernidad económica? Nadie queda libre de culpa. Y escribe “Estos liderazgos populistas fallidos no nacieron al margen del sistema democrático, sino en su seno”. Ellos fueron los pioneros del desastre gestado en la España del cambio de siglo, por “su carácter de anticipación al futuro: Si la Marbella de Gil anticipó la España del pelotazo inmobiliario, Ruiz Mateos y Conde formularon los primeros discursos contra el poder o el ‘Sistema’ percibido como una oligarquía política y financiera que habría secuestrado la democracia”. A la troika indiscutible pueden añadirse otros nombres de populistas ilustres de primera hora como Juan Hormaechea en Cantabria o el alcalde Burgos José Maria Peña.

Luego vino lo que vino. Aznar abriendo la veda a la urbanización masiva y fomentando un “capitalismo popular” mediante las ventas de acciones de empresas públicas privatizadas. Zapatero con el cheque-bebé, el cheque vivienda, los 400 euros a declarantes de Hacienda o el incremento del 30% del PER.

Estos son comentarios que glosan el capítulo inicial del libro. En la obra sostenemos la tesis, apuntada en la anterior entrada del blog, de que -simplificando-entre 1989 y el 2000 se desarrollo esta primera ola, encarnada por la acción política de José Mª Ruiz Mateos (cuyo ingreso en el Parlamento Europeo en 1989 marcó su inicio), Jesús Gil y Mario Conde (cuyo fracaso en los comicios legislativos del 2000 le puso fin).

Ésta comportó una “berlusconización” limitada, en la medida que surgieron discursos que exaltaron al gestor por encima del político con un discurso  antiestablishment que plasmó un populismo de la abundancia, visible en el lema del partido de Gil “Todos a por todas”.

En este aspecto, el ciclo populista no fue importante por su impacto electoral, que fue discreto y marginal, sino porque anunció una tendencia emergente: la de una turboeconomía basada en el sector inmobiliario, que auguraba las políticas de populismo redistributivo de los gobiernos de José Mª Aznar (el “capitalismo popular”) y José Luis Rodríguez Zapatero (los “cheques” y ayudas).  La apoteosis de esta tendencia populista redistributiva fue la proliferación de infraestructuras por todo el territorio o -si se prefiere- de “infraestructuras para todos”.

Acceso libre por gentileza de la editorial al sumario, prólogo, introducción y capítulo 1

Puede accederse libremente al prólogo, a la introducción y al sumario clicando aquí.

Puede accederse al capítulo 1 clicando aquí.


EL PUEBLO CONTRA EL PARLAMENTO: EL NUEVO POPULISMO EN ESPAÑA, 1989-2013

abril 22, 2013

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Portada de El pueblo contra el parlamento.

EL PUEBLO CONTRA EL PARLAMENTO. EL NUEVO POPULISMO EN ESPAÑA, 1989-2013 es el título del nuevo estudio que acabamos de publicar en formato de ensayo. Editado por el sello Pasado & Presente, tiene 396 páginas  y un precio de 24 euros.

En la obra pretendemos interpretar la evolución política de España y  Cataluña introduciendo un nuevo elemento -el populismo- y desde una perspectiva de italianización creciente.

Una italianización política y territorial

En este aspecto, la obra argumenta que España ha conocido dos oleadas populistas sucesivas y actualmente podríamos asistir a la eclosión de una tercera, muy distinta en su impacto a las anteriores.

¿Cuáles y cómo serían estas dos oleadas?

La primera oleada (1989-2000): italianización política y judicial y populismo de la abundancia

En términos de simplificación, consideramos que entre 1989 y el 2000 se desarrollo esta primera ola, encarnada por la acción política de José Mª Ruiz Mateos (cuyo ingreso en el Parlamento Europeo en 1989 marcó su inicio), Jesús Gil y Mario Conde (cuyo fracaso en los comicios legislativos del 2000 le puso fin).

Comportó una “berlusconización” limitada, en la medida que surgieron discursos que exaltaron al gestor por encima del político con un discurso  antiestablishment que plasmó un populismo de la abundancia, visible en el lema del partido de Gil “Todos a por todas”.

En este aspecto, el ciclo populista no fue importante por su impacto electoral, que fue discreto y marginal, sino porque anunció una tendencia emergente: la de una turboeconomía basada en el sector inmobiliario, que auguraba las políticas de populismo redistributivo de los gobiernos de José Mª Aznar (el “capitalismo popular”) y José Luis Rodríguez Zapatero (los “cheques” y ayudas).  La apoteosis de esta tendencia populista redistributiva fue la proliferación de infraestructuras por todo el territorio o -si se prefiere- de “infraestructuras para todos”.

En la esfera judicial, la acción de diversos magistrados, pero especialmente la de Baltasar Garzón, conformó un fenómeno similar al que en Italia plasmó el juez Antonio di Pietro y su salto a la política: la exaltación de la justicia redentora frente al colapso de los partidos tradicionales, acompañado por la irrupción de una cultura del escándalo político.  No obstante, hoy asistiríamos a la eclosión de un “populismo punitivo”, que -entre otros aspectos- reclama mayor castigo para los delincuentes.

La segunda oleada (2003-…): italianización territorial y populismo de la escasez

En los comicios locales del 2003 la irrupción institucional de la Plataforma per Catalunya [PxC], con el lema “por un mejor control de la inmigración”, fue el primer indicador de que acababan los tiempos de la abundancia  y se avecinaban los de la escasez, como reflejó otra consigna de esta formación: “los de casa primero”. Empezó así la segunda oleada populista, aún inconclusa. De este modo, si el primer ciclo populista apuntó una tendencia expansiva, el nuevo auguró la llegada de la crisis un quinquenio antes de su inicio.

A diferencia de la etapa anterior, el nuevo populismo se focalizó en Cataluña, que se ha convertido por la confluencia de diversos factores (desde la irrupción de nuevos partidos -Ciutadans [C's], Solidaritat Catalana per la Independència [SI], Candidatura d’Unitat Popular [CUP] y PxC- hasta la eclosión de un populismo plebiscitario) en el rompeolas populista de España.

Dada la solidez institucional del bipartidismo PP-PSOE y la dificultad de emergencia de “terceras fuerzas”, la irrupción de nuevas formaciones y tendencias populistas se produce en Cataluña y el conjunto de la periferia. Solo Unión, Progreso y Democracia [UPyD] parece haber logrado un nicho electoral en el centro del país, mientras emergen nuevas fuerzas populistas de signo diverso en Asturias (Foro), Galicia (Alternativa Galega de Esquerda [AGE]), País Vasco (Bildu), la Comunidad Valenciana (España 2000 y Compromís) y Andalucía (el empresario cordobés Rafael Gómez y el alcalde de Marinaleda Sánchez Gordillo).

Impulsa su irrupción el desgaste de los partidos tradicionales, en el que converge el impacto de la crisis, la dificultad de eclosión de nuevas opciones y el ansia cada vez más extendida de una democracia más participativa y horizontal. Ello implica trasladar la “plaza electrónica” que crean las redes sociales (igualitaria y horizontal)  a la esfera real, como han hecho los indignados el 15-M del 2011 y el 25-S del 2012, escenificado la insurrección del “pueblo” contra el “parlamento”.

En este marco, la italianización del segundo ciclo populista se ha focalizado en Cataluña y ha conformado una “italianización territorial” de España, en la medida que ésta presenta problemas de articulación similares a los de Italia: un norte en el que se extiende el discurso de “expolio fiscal” contra la capital del Estado, a la vez que se tensionan las relaciones entre norte y sur.

¿El inicio de un nuevo ciclo?

La obra concluye con el inicio del caso Bárcenas y apunta la posibilidad de que asistamos al fin de la era iniciada por la monarquía juancarlista en 1975. De este modo, hoy se cuestionan todas las instituciones: desde la Corona (paradójicamente debido a la actuación de la familia real) hasta los grandes partidos, pasando por las Cortes (notablemente el Senado) y el grueso de la clase política.

La crisis económica estimula la expansión de los discursos antielitistas que asocian a la clase política tradicional con la defensa de las entidades financieras en detrimento de los de la mayoría de ciudadanos. A la vez, la demanda de un plebiscito catalán sobre la independencia pone en entredicho la viabilidad del Estado de la autonomías. El resultado es que la política está cada vez más marcada por la judicialización, el escándalo y el protagonismo de los medios de comunicación en la agenda.

Todo ello permite pensar que asistimos a una implosión del sistema político estatal con epicentro en Cataluña y al eventual inicio de una nueva ola populista que podría ser muy distinta a las anteriores en su impacto electoral, político y social.

Descargar  prólogo, introducción y sumario

Puede descargarse en PDF de modo gratuito el prólogo del libro, del catedrático Enric Ucelay-Da Cal, la introducción y el sumario en este archivo: Pueblovsparlamento-intro-sumario


ENTREVISTA A FLORENTINO RODAO: “LA FALANGE FUE TAN FASCISTA EN ESPAÑA COMO EN FILIPINAS, PERO ALLÍ PUDO IR CONTRA LOS OLIGARCAS”

abril 16, 2013

2011 - agosto (2)Florentino Rodao (Madrid, 1960) es doctor en historia por la Universidad Complutense (donde es profesor) y la de Tokio. Asimismo, ha escrito numerosos estudios académicos en los que destacan los de interacción española en Asia. De este modo, ha investigado la Guerra Civil español desde una perspectiva innovadora: la asiática.

Primero lo hizo en su magnífico libro Franco y el imperio japonés (2002, traducido al japonés) y ahora lo hace de nuevo con un sugerente trabajo: Franquistas sin Franco. Una historia alternativa de la Guerra Civil española desde Filipinas, publicado por Comares (clicando al enlace de la editorial puede accederse al sumario del libro y a una breve reseña).

Desde nuestra óptica, consideramos que la obra puede ser de interés para los lectores y lectoras de este blog al abordar un escenario poco conocido. Rodao muestra como el impacto del conflicto fratricida truncó la influencia española en Filipinas al dividir a su comunidad entre republicanos y leales a los sublevados y -como indica el subtítulo de la obra- plantea una “historia alternativa” de la guerra española al no haber entre los antirepublicanos filipinos un caudillaje como el de Frnaco. El resultado fue que la Falange del archipiélago fue más radical que la peninsular.

A continuación, ofrecemos una entrevista con Rodao, a quien agradecemos que haya aceptado contestar este cuestionario para nuestro blog.

¿Qué le llevó a estudiar el impacto de la Guerra Civil española en Filipinas?

La investigación anterior sobre Japón. Leyendo la documentación del ministerio de Exterior me di cuenta de la importancia de las luchas internas y del poder de la comunidad española en Filipina

¿La contienda marcó un declive la influencia española en el país?

Si, fue un punto de no retorno, aunque el período se puede extender hasta el final de la ocupación japonesa en Filipinas, en 1945

¿Considera que Filipinas puede ser considerada un “laboratorio político” de un franquismo sin militares?

Laboratorio político no, más bien case-study para conocer el bando rebelde y sus diferencias internas sin la distorsión que supone el dominio militar directo. La intervención de las autoridades peninsulares sobre los franquistas en Filipinas fue muy relativa.

Franquistas sin Franco

Portada de Franquistas sin Franco.

La Falange fue tan fascista en España como en Filipinas, pero en este archipiélago pudo ir contra los oligarcas, cosa que no podía ocurrir en la península. Por ello, se puede decir que fue hedillista, porque pudieron cumplir con su ideario original de lugar contra la “vieja política”, o contra el capitalismo monopolista. Zobel de Ayala, Andrés Soriano o Adrián Got, algunos de los “plutócratas”, por utilizar la terminología de la época, estuvieron en el punto de mira de los falangistas en Filipinas, lo que habría sido imposible en España.

¿Qué balance puede hacerse del impacto de la Guerra Civil en el archipiélago?

Acabó con la fortaleza de la comunidad española allí. Hay un dato claro, la prensa. Si en 1937 aproximadamente un tercio de los diarios eran en español (unos 65.000, con 70.000 en inglés, 20.000 en tagalo y 40.000 en chino, aproximadamente), en 1945 la prensa en Español pasó a tener un papel marginal, con 3.000 ejemplares del único diario en Manila.

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Boletín diario de las extremas derechas de Filipinas, cuya difusión habría superado los 800 ejemplares.

Para acabar, su libro alude a un tema poco conocido: la existencia de un hermanastro filipino de Franco. ¿Qué hay de cierto en ello?

Los datos son tomados de la documentación de la viuda de Francisco Franco Salgado-Araujo y es comprensible el deseo del propio familiar de mantenerse al margen de polémicas. Pero la verdad que no lo he investigado mucho, salió otro reportaje en la revista Interviu, pero no lo consulté. Se que es muy llamativo, pero para el contenido del libro es tangencial


EL ASESINATO DE YOLANDA GONZÁLEZ: LAS CONEXIONES DE HELLÍN CON LOS ÁMBITOS DE SEGURIDAD DEL ESTADO

abril 9, 2013

Yolanda


EL PASADO MES DE  FEBRERO cobró inesperada actualidad un triste episodio de la transición democrática:
 el homicidio de Yolanda González, militante en el extraparlamentario Partido Socialista de los Trabajadores [PST], que fue cometido en febrero de 1980 por dos ultraderechistas, Emilio Hellín e Ignacio Abad.

El mes citado el diario El País (24/II/2013) publicó una información sobre uno de los dos implicados en el crimen, Hellín, señalando que éste -que fue condenado a 43 años por el asesinato y había cumplido su condena- trabajaba “para los Cuerpos y Fuerzas de la Seguridad del Estado en casos judicializados y forma a sus agentes en técnicas forenses de espionaje y rastreo informático”.

Al día siguiente, el mismo diario informó que desde el ministerio del Interior se admitió que Hellín fue contratado los años 2006, 2008, 2009, 2010 y 2011 para cursos de especialización a agentes.

Las conexiones de Hellín con ámbitos de seguridad del Estado

En este aspecto, consideramos que tal situación no es una novedad, pues  cuando fueron investigados los homicidas de González, emergieron conexiones policiales de Hellín, que dirigía una academia de informática donde se halló un pequeño arsenal.1

Entonces Blas Piñar -líder de Fuerza Nueva- las explicó así: «Hice averiguaciones. Se me dijo que la Academia [...] de Informática tenía relaciones con los servicios policiales. Por eso [...] conseguí una entrevista con el Juez instructor, Ricardo Varón Cobos. [...] Me confirmó las conexiones oficiales de Hellín. Tenía carnés, me dijo, de varias agrupaciones políticas y sindicales».

Por su parte, el general de la Guardia Civil José Antonio Sáenz de Santa María incluso afirmó que «la sospecha de que en el asesinato [de García] participó algún miembro de la policía nunca quedó despejada por completo».3 Por nuestra parte, ignoramos el fundamento de tal afirmación.

¿Existió porosidad entre ámbitos de la seguridad del Estado y la ultraderecha?

Esta información ya la publicamos el 2009 en un artículo académico reseñado en este blog sobre la ultraderecha española y la llamada estrategia de la tensión, donde planteábamos la posibilidad de que el terrorismo de la extrema derecha se caracterizó por tres dinámicas a menudo entrecruzadas: iniciativas espontáneas que designamos como «espontaneísmo armado»; actos instigados por individuos con conexiones con círculos de la seguridad del Estado; y episodios con un uso planificado de la misma.

Asimismo, apuntamos que el terrorismo de este espacio político pareció actuar a remolque de los hechos, en flagrante contradicción con sus metas y con una autonomía que plantea interrogantes sobre eventuales instigadores ajenos a este ámbito político.

En este sentido, quien ha sido un destacado activista e ideólogo de la extrema derecha, Ernesto Milá, ha afirmado que «en Madrid, los grupos ultras practicaban el compadreo con los medios policiales y muchos estaban convencidos de que contaban con la cobertura, la complicidad o la afinidad de muchos policías». Son interesantes al respecto sus dos volúmenes de memorias titulados Ultramemorias (el primero de los mismos fue reseñado en este blog).

En definitiva, más allá del triste caso de Yolanda González, en la violencia política de la Transición todavía quedarían lagunas por estudiar.

Notas

1. Véase «Las últimas víctimas del movimiento estudiantil», Tiempo (13/III/1989), pp. 62-69. «Tramas negras, ni pena ni olvido», El País (30/X/1988).

2. Blas Piñar, Por España entera. Escrito para la Historia (2), Madrid, Fuerza Nueva Editorial, p. 423.

3. Diego Carcedo, Sáenz de Santa María. El general que cambió de bando, Madrid, Temas de hoy, 2003, p. 237.


¿PUEDE SURGIR UNA DERECHA POPULISTA EN ESPAÑA? EL TEOREMA DE PATRICK MOREAU

marzo 23, 2013

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Imagen de una concentración de la extrema derecha española.

¿QUÉ POSIBILIDADES EXISTEN ACTUALMENTE DE QUE EMERJA UNA DERECHA POPULISTA EN ESPAÑA? Si nos planteamos esta pregunta, pocas respuestas podemos aventurar por ahora.

Ciertamente, como ya hemos abordado en este blog, en España no existen organizaciones de derecha populista de ámbito estatal y las que despuntan -la Plataforma per Catalunya [PxC] y España 2000 [Esp2000]- obtienen por ahora resultados muy modestos.

No obstante, las condiciones políticas para que surja un partido de derecha populista o de ultraderecha (y también de izquierda populista) cada vez parecen producirse con más claridad. Éstas, además, no necesitan de modo indispensable una presencia de inmigración, sino que pasan por una quiebra del sistema político, que se produce a marchas forzadas.

El teorema de Moreau

En este sentido, el profesor Patrick Moreau, investigador del CNRS, especialista en Alemania y en análisis comparativo de los extremismos, en el año 2001 formuló un “teorema político-conductual” sobre la eclosión de los nacional-populismos del que nos hicimos eco en nuestro ensayo Ultrapatriotas (2003) en los términos siguientes:

“[...] cuando un sistema político está dirigido por un mismo actor (o una coalición) durante diversos períodos legislativos, cuando una sociedad se entera de un número creciente de negocios oscuros diversos, cuando la penetración burocrática de los partidos en la economía es fuerte y cuando el clientelismo es una práctica cotidiana (el caso de Italia hasta 1992 y el de Austria hasta 1999), el populismo tiene muchas oportunidades. Incluso cuando los negocios oscuros no son tan frecuentes, cada escándalo refuerza, y ello de manera acumulativa, el rechazo a los partidos establecidos (caso belga) y a la política del Estado, presentada como un instrumento en manos de incompetentes y aprovechados”.

La cita es de P. Moreau, La temptació populista de dreta a Europa vista a través del cas de l’FPÖ: estat de cada lloc i interpretació sistèmica, (p. 10), documento al que se puede acceder en PDF clicando aquí.

ultrapatriotas

En Ultrapatriotas (2003) analizamos la irrupción del populismo.

Como puede apreciarse, en España -y especialmente en Cataluña- empiezan a confluir todos los elementos reseñados por Moreau para al eclosión de una cultura de protesta. Simplificando, las eventuales condiciones de laboratorio -partiendo del supuesto de que el teorema es acertado- parecen cumplirse de modo sistemático.

¿Qué puede ocurrir?

Así las cosas, sostenemos que el bipartidismo impide la eclosión de “terceras fuerzas”, más allá del despuntar de Izquierda Unida [IU] y Unión, Progreso y Democracia [UPyD] y todo indica -como sostenemos en un libro que aparecerá a inicios de abril- que la ruptura con el bipartidismo de la era juancarlista se produce desde hace años (una década en Cataluña) por dos vías:

* De abajo a arriba. Es decir, desde los niveles políticos más próximos al ciudadano (local y autonómico).

* De la periferia hacia el centro. Madrid solo cuenta con una formación capaz de hacerse hueco, UPyD, mientras en la periferia emergen distintas formaciones nuevas.

No obstante, cuando nos hallamos a dos años y medio de unas elecciones legislativas, no puede descartarse que cristalice de modo súbito un partido que capitalice el malestar ciudadano.

En todo caso, una cosa parece segura: se conjugan en España los elementos de una “tormenta perfecta” para la eclosión de populismos de derecha e izquierda. ¿El teorema de Moreau será profético? El próximo ciclo electoral lo demostrará.


ENTREVISTA A STEVEN FORTI (2): “ÓSCAR PÉREZ SOLÍS EVOLUCIONÓ DEL ANARQUISMO AL FALANGISMO PASANDO POR EL SOCIALISMO Y EL COMUNISMO”

marzo 9, 2013

Steven Forti

Continuamos con la entrevista a Steven Forti iniciada en la anterior entrada del blog (clicar aquí para acceder a ella), sobre transfuguismo del comunismo al fascismo. En esta segunda parte se abordan los casos del francés Paul Marion y del español Óscar Pérez Solís.

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¿Quién fue Paul Marion?

Para hablar de Paul Marion debemos cruzar los Alpes y meternos en la realidad política de la Tercera República Francesa, entre la victoria en la Gran Guerra y el desastre de 1940. Marion es un tránsfuga más del país galo, con una trayectoria bastante similar tanto a la de Marcel Déat como a la de Jacques Doriot, hombres clave del transito de la izquierda al fascismo francés. Y con Déat, Doriot y con muchos otros tránsfugas franceses como Arrighi, Barbé, Barthélemy, Chasseigne y Fontenoy, Marion colaboró estrechamente en los años veinte y en los años treinta.

Paul MarionNacido el 27 de junio de 1899 en Asnières, proveniente de una familia de nacionalistas pequeñoburgueses, Paul Marion se instaló en París en 1913. Voluntario en la Gran Guerra en enero de 1918 y desmovilizado definitivamente en la primavera de 1921, Marion obtuvo la licenciatura en filosofía y entre 1921 y 1923 fue profesor en el Instituto Pointeau y en el colegio Sainte-Barbe de París. En 1921 entró en el PCF, y llegó a ser uno de los dirigentes de Clarté universitaire con Chasseigne, Cogniot y Galperine. A partir de 1923 colaboró con L’Humanité y Bulletin communiste, dio clases en las escuelas de partido de Bobigny y Clichy, y se ocupó de los cursos de historia del movimiento obrero y economía política. Entre otoño de 1925 y otoño de 1927 ejerció cargos de responsabilidad, como director de los Cahiers du bolchevisme, redactor de L’Humanité y miembro de los principales órganos directivos del partido. En octubre de 1927 fue elegido para una estancia de quince meses en la Escuela leninista internacional de Moscú, donde colaboró con el Comintern y participó en los trabajos del VI Congreso de la IC en calidad de miembro de la delegación francesa. En febrero de 1929 volvió a Francia, pero ya en agosto abandonó el partido, muy crítico con lo que vio en la URSS y con la línea adoptada por el PCF después del VI Congreso Nacional del partido en Saint-Denis.

A partir de otoño de 1929, Marion empezó una peregrinación entre nuevas generaciones y neosocialistas, entre política y periodismo, que le permitió entrar en contacto con la mayoría de los réseaux intelectuales de la Francia de los años treinta, desde los no conformistas y los realistas hasta los tecnócratas y los grupos políticos en busca de una tercera vía. Entre principios de 1930 y mediados de 1936 Marion colaboró con muchos periódicos y revistas (Notre Temps de Jean Luchaire, Le Quotidien de Jean Hennessy, L’Europe Nouvelle de Louise Weiss, la Vie Socialiste del ala neosocialista de la SFIO, la République de Émile Roche, L’Homme Nouveau de Georges Roditi, Travail et Nation…), escribiendo una media de dos o tres artículos por semana generalmente sobre temáticas de política, economía y finanzas.

Los encuentros formales e informales en círculos de estudio y think tank estaban a la orden del día con el objetivo de un renouvellement y un redressement de Francia. A partir de 1931 Marion se acercó cada vez más al grupo de Déat, Renaudel y Montagnon, fascinado por las propuestas de De Man y convencido de la necesidad de un plan económico y político de rescate del país después de la crisis de 1929. En el partido neosocialista Marion cubrió también cargos relavantes, ocupándose de la propaganda y de las juventudes y presentándose como candidato en las elecciones de 1936, sin lograr ser elegido.

En junio de 1936 participó en la fundación del Partido Popular Francés de Jacques Doriot, del cual fue uno de los dirigentes más visibles y activos, además de miembro del BP, secretario de propaganda y redactor de L’Emancipation Nationale y de La Liberté. En enero de 1939 Marion rompió con Doriot y dimitió del partido, se dedicó al estudio y publicó Leur combat, un libro sobre la propaganda en los regímenes italiano, alemán, soviético y español. Movilizado en agosto de 1939, Marion fue hecho prisionero por los alemanes a finales de junio de 1940.

Doriot

Jacques Doriot, líder del Partido Popular Francés.

Liberado en enero de 1941, a finales de febrero fue nombrado secretario general de la Información y la Propaganda en el Gobierno del almirante Darlan. Marion jugó un papel para nada secundario en el régimen de Vichy: conjuntamente con el entonces ministro del Interior, Pucheu, intentó centralizar y controlar toda la propaganda y luchó constantemente por la creación de un partido único inspirado en los modelos italiano y alemán. Considerado uno de los más fervientes colaboracionistas del Gobierno de Vichy, Marion se quedó –aunque con menos poder a partir de diciembre de 1942– hasta el final, ocupó también el cargo de presidente del Comité des Amis de les Waffen SS français en la primavera de 1944 y redactó y leyó los editoriales de Radio Inter-France entre julio y agosto del mismo año. En septiembre siguió a Pétain, Laval y el reducto de los colaboracionistas parisinos hasta el castillo de Sigmaringen, donde se quedó aislado y políticamente inactivo hasta abril de 1945. Refugiado cerca de Innsbrück, el 12 de julio se entregó a las tropas francesas. En el juicio de la Haute Cour de Justice de diciembre de 1948 fue condenado a diez años de cárcel. Como muchos otros colaboracionistas, logró recuperar la libertad en verano de 1951, pero ya muy enfermo murió en París el 3 de marzo de 1954.


¿Quién fue Óscar Pérez Solís?

Si cruzamos los Pirineos y llegamos a España, nos encontramos con otra biografía interesante en el marco de los tránsfugas europeos de entreguerras: la de Óscar Pérez Solís (Bello, Asturias 1882 – Valladolid, 1951). Hijo de un militar y de una “noble en decadencia”, vivió su infancia entre Galicia y Asturias. En 1898 entró en la Academia de Artillería de Segovia, y llegó a ser teniente a los 21 años. Alrededor de 1905, en Las Palmas, la amistad con el soldado Juan Salvador lo acercó al anarquismo.

Pérz SolísLa vuelta a la Península –esta vez Valladolid–, la muerte de Juan Salvador y las lecturas de los clásicos del marxismo lo acercaron pronto al socialismo. En noviembre de 1909 visitó por primera vez el Centro Obrero Pucelano, donde conoció al líder socialista local, Remigio Cabello, y en abril de 1910 ingresó en la Agrupación Socialista Vallisoletana. Desde aquel entonces fue cada vez más activo, hasta que el 12 de junio de 1912 se le obligó a dejar el Ejército.

Este acontecimiento consagró definitivamente su vida a la política. En la Valladolid de los años diez, Pérez Solís alcanzó cierta fama: fundó con Cabello el semanario socialista Adelante, se presentó en varias ocasiones a las elecciones –logró ser elegido concejal–, y lideró la famosa huelga de los ferrocarriles de 1916 y la huelga de marzo de 1917. El fracaso de esta última huelga y las críticas por su conducta lo llevaron a dimitir y darse de baja del PSOE. Pérez Solís se quedó entonces alejado del partido, apoyando posiciones que él mismo no se preocupó de definir cercanas a la izquierda monárquica.

Intentó fundar –sin éxito– un nuevo partido “socialista aristocrático” (el PSI), escribió para El Sol y España y fue promotor –tras conocer a Cambó– de un regionalismo castellano dentro de una España federal. En septiembre de 1920, recién elegido diputado provincial para la Diputación, tuvo que dejar la capital castellana por una sentencia de destierro debido a un artículo acusatorio contra el cacique local, Santiago Alba.

Confiando en su moderantismo, Indalecio Prieto lo llamó a Bilbao para dirigir La Lucha de clases, pero el contacto con la realidad obrera vizcaína, tan distinta de la tranquila Valladolid, provocó un fuerte giro a la izquierda en sus posiciones. De partidario del ala derecha del PSOE, favorable a un socialismo práctico que superase la fórmula de clase contra clase y que defendiese una democracia anticaciquil, Pérez Solís se convirtió de repente en uno de los más radicales promotores de las tesis tercerinternacionalistas: en el Congreso Extraordinario del PSOE de abril de 1921 fue él quién leyó la declaración de escisión y de fundación del Partido Comunista Obrero Español [PCOE]. En los siguientes “años terribles”, como él mismo los definió en sus memorias, Pérez Solís lideró a los comunistas vizcaínos con su inagotable activismo, que muchas veces transpasaba la delgada línea que lo separaba de la violencia.

En agosto de 1923 fue herido gravemente por el asalto de la policía a la Casa del Pueblo de Bilbao, donde estaba al frente de un comité de huelga. Dirigió La Bandera Roja, colaboró con L’Humanité y fundó en verano de 1921 Las Noticias, un periódico comunista financiado por los nacionalistas vascos con el imprimátur del obispo Eijo y Garay. Después de la instauración de la dictadura del general Primo de Rivera, en verano de 1924 Pérez Solís participó en el V Congreso de la Internacional Comunista en Moscú, fue nombrado delegado español en la IC, y entre finales de 1924 y la primavera de 1925 fue nombrado secretario del PCE, e intentó reorganizar en la clandestinidad el pequeño partido. Pérez Solís atacó duramente las posiciones de Peiró y Pestaña, coincidiendo en un primer momento con Maurín y en un segundo momento con Bullejos y Trilla.

Picavea

Detenido en Barcelona el 13 de febrero de 1925, fue encarcelado en Montjuic, desde donde siguió su labor en el PCE como director de La Antorcha, defendiendo la línea de la dirección del Partido representada por Bullejos y Trilla contra las desviaciones de Zalacaín y Maurín, entre otros. Las charlas con el Padre Gafo, un domínico activo en el sindicalismo libre, lo llevaron a convertirse al catolicismo y a abjurar del comunismo: en agosto de 1927 salió de la cárcel y desde 1928 trabajó en la administración de CAMPSA en Valladolid. Allí, entre el final de la dictadura primorriverista y la instauración de la Segunda República, cobró nuevo protagonismo dirigiendo el periódico católico Diario Regional. En los años siguientes escribió en la prensa católica y de derechas tanto vallisoletana como nacional, se incorporó cada vez más a las posiciones de la derecha radical, llegó a colaborar con la revista Acción Española de Ramiro de Maeztu y se afilió pronto a la Falange.

El 18 de julio de 1936 Pérez Solís se encontraba en Oviedo como enlace de los sublevados. En la capital del Principado estuvo al mando de una compañía en la defensa de la ciudad, sitiada por la tropas republicanas. Nombrado Delegado Sindical y Delegado de Trabajo en Valladolid en julio de 1938, con el fin de la Guerra Civil se retiró a la vida privada. Continuó su actividad periodística –por la cual recibió, entre otros, el Premio Nacional de Periodismo Francisco Franco en 1943– y literaria, y publicó –después de los panfletos de su época socialista y comunista, de sus memorias tras la conversión al catolicismo y de la crónica de la defensa de Oviedo– un estudio sobre el que fue su referente intelectual, el cántabro Ricardo Macías Picavea. Murió en Valladolid el 26 de octubre de 1951.

¿Podemos extraer conclusiones generales sobre este transfuguismo o responde a dinámicas individuales?

Claro está que las diferencias son muchas. No puede ser de otra manera cuando hablamos de tres dirigentes políticos en tres contextos nacionales distintos en un mundo que aún no se había globalizado como en los últimos treinta años. De todos modos, las analogías son muchas.

Para empezar, el estudio de estas tres distintas derivas fascistas es una demostración más de la peculiar naturaleza del fascismo y de lo que  el historiador George L. Mosse definió como el “mito fascista”, basado en la mística patriótica, las tradiciones revolucionarias y dinámicas, y la continuación de la experiencia bélica en tiempos de paz. Los tránsfugas son una perfecta ejemplificación de la acción de recuperación del fascismo y de su naturaleza ambivalente y ecléctica. Estudiar la trayectoria humana y política y el lenguaje político de Nicola Bombacci, Paul Marion y Óscar Pérez Solís debería representar una tesela más para reconstruir el mosaico fascista y su inmensa –y hoy en día casi incomprensible– capacidad de convencer y vencer, no solo con la violencia, la represión y el control más o menos totalitario de la sociedad, sino también, y probablemente sobre todo, ofreciendo un proyecto poliédrico que podía adaptarse a tiempos y lugares diferentes.

Siguiendo las propuestas interpretativas que el también historiador Philippe Burrin avanzó hace un cuarto de siglo para el caso francés en su maravilloso libro La dérive fasciste. Doriot, Déat, Bergery 1933-1945 (París, Seuil, 1986), que, vale la pena subrayarlo, es uno de los poquísimos estudios serios sobre esta cuestión, existen algunas “pasarelas” hacia el fascismo. Estudiando los casos del comunista Doriot, del socialista Déat y del radical Bergery, Burrin reconoce tres elementos que sirven de pasarelas hacia el fascismo durante una crisis nacional y/o durante una disidencia: principios de organización y métodos políticos; valores irracionales y valores ideológicos. Para los casos de Bombacci, Marion y Pérez Solís, aparte de unas pasarelas, estos elementos son en primer lugar unos puntos en común y unas constantes, es decir, unos elementos presentes durante toda su vida. Los elementos que se han reconocido son cinco:

a) El valor otorgado a la acción, el dinamismo y la praxis, que se presenta como forma de incesante activismo político desde el punto de vista personal –mezclado con una especie de incapacidad de “no actuar”–, como concepción de la política misma como acción y también en la idea del fascismo concebido como dinamismo, como un continuum en transformación;

b) El valor otorgado a las minorías, las élites y las vanguardias revolucionarias, muchas veces acompañado de una idea fuertemente negativa del pueblo y las masas y que, en general, se juntaba con un cierto gusto por el autoritarismo y la autorreferencialidad, cuestiones que derivaban directamente de la Gran Guerra y su violencia;

c) Una fe inquebrantable en la revolución, característica que se yuxtapone a la política concebida como acción;

d) La presencia constante de enemigos comunes, como la democracia liberal, el parlamentarismo, la burguesía y el capitalismo;

e) La importancia de una concepción del mundo antimaterialista, fuertemente idealista y en determinados momentos claramente religiosa.


Adolf Hitler Saluting, 1934

El nacionalismo es un componente central del transfuguismo desde la izquierda al fascismo.

A estos cinco elementos cabe añadir un sexto elemento, absolutamente central y al cual se debe el título del libro: la nación. Sin este factor no es posible concebir el tránsito que un número para nada desdeñable de dirigentes políticos de la primera mitad del siglo pasado realizó de la izquierda al fascismo. La sustitución del concepto de clase (pero no solamente del concepto, también de la categoría interpretativa y de la palabra misma) por el concepto de nación en el pensamiento y el lenguaje político es un punto imprescindible para que se pueda aceptar el fascismo, como opción política y como ideología. La nación, suelo decir, es un peso que dobla la espalda de Bombacci, Marion y Pérez Solís y que convierte a unos importantes cuadros comunistas en unos propagandistas y en unos dirigentes fascistas.

Como afirmó Zeev Sternhell al estudiar la trayectoria de Mussolini y de los sindicalistas revolucionarios italianos que acabaron en el fascismo –en el otro libro imprescindible, junto al de Burrin, para encarar esta cuestión: Naissance de l’idéologie fasciste (París, Fayard, 1989)–, la clave está en la unión de muchos factores presentes ya en la manera de concebir la política durante la militancia socialista/comunista (el anticapitalismo, el activismo, el mito de la revolución, el odio por la democracia liberal y el parlamentarismo, la importancia otorgada a las élites) con el concepto de nación (que sustituye al internacionalismo), en determinados momentos históricos, generalmente marcados por la guerra (militar y/o política). Todo esto dentro de una revisión del marxismo de tipo antimaterialista.

¿Esto basta para comprender el tránsito de la izquierda al fascismo a inicios del siglo XX? 

Probablemente no, no es suficiente. La presencia de los cinco elementos enumerados anteriormente y la sustitución del concepto de clase por el de nación no consiguen desmontar completamente los tópicos del oportunismo y la teoría de los opuestos extremismos. Al análisis propuesto se debe añadir un “prisma” que pueda facilitar la lectura de estas vidas: la pasión de la política. Es ésta una cuestión compleja que la historiografía no ha investigado hasta ahora con la necesaria atención. Los dirigentes políticos que pasaron de la izquierda al fascismo en el período de entreguerras son una de las muchas ejemplificaciones en carne y hueso de esta pasión que atraviesa todo el siglo XX.

Se conciben las pasiones políticas como una problemática y un método distinto respecto al método demopolitológico y al método clasista: es decir, como el estudio no de reglas, ni de fuerzas objetivas, sino más bien de la subjetividad, en el interior de sus energías materiales. La pasión política no es entonces algo puramente platónico, desconectado del mundo, o algo neorromántico y neoidealista, sino algo tangible y real: la pasión por un cuerpo, que en el siglo XX, el siglo de los grandes partidos, no es otra cosa que la pasión por un partido.

El partido no fue una mera representación electoral o de intereses económicos y de clase, sino esencialmente un cuerpo apasionado, constituido por el entusiasmo, basado en el voluntariado y la pura pasión. Léase, entre otros, el Gramsci de lo Cuadernos de la cárcel o aquel maravilloso ensayo de Albert O. Hirschmann titulado Las pasiones y los intereses. Los tránsfugas, cuyas trayectorias se han investigado en este libro, declararon abiertamente la importancia que las pasiones tuvieron durante su itinerario político y subrayaron también, directa o indirectamente, la centralidad de las pasiones en la historia. Claro está que los tránsfugas no fueron los únicos que demostraron el peso y la importancia de las pasiones en la política de la primera parte del siglo XX.

Pero no cabe duda de que fueron un caso peculiar: al no querer renunciar a la pasión política que habían expresado en el partido comunista y/o socialista (y que estos partidos habían sabido –no sin contradicciones– canalizar y racionalizar), los Bombacci, los Marion y los Pérez Solís decidieron mantener esta pasión, pervirtiéndola, modificando su significado y cambiando su dirección, hasta convertirla en una pasión que se expresaba en el único partido existente (que canalizaba y racionalizaba esta pasión), después de que el fascismo llegó al poder en Italia, España y Francia en 1922, 1936 y 1940, respectivamente.

Freikorps

 Los partidos fascista y nazi volvían a dar vida a la camaradería guerrera. Imagen de Freikorps.

La diferencia entre estos diferentes cuerpos es de todos modos evidente: si los partidos socialista y comunista eran los cuerpos de un amor de justicia social –aunque cruel en algunos casos–, los partidos fascista y nazi eran cuerpos que volvían a dar vida a la camaradería guerrera que amaba el odio y se identificaba solo como enemigo de enemigos. Baste un ejemplo. En noviembre de 1933 Bombacci escribió no estar carente “della passione politica e dei requisiti richiesti per una dedizione completa all’ideale”. ¿Es solo una casualidad que Bombacci utilice este término en una carta dirigida al mismo Mussolini que se puede considerar su íntimo acto de conversión al fascismo? Yo creo que no…


“TIERRA DE NADIE”: HABLA UN EXMERCENARIO DEL GAL

febrero 22, 2013

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Cartel de  Tierra de Nadie.

“TERRA DE NINGUEM” (Tierra de nadie) es un documental que recoge el testimonio de Paulo Figueriredo, quien fue un mimebro de los Grupos Antiterroristas de Liberación  [GAL], que participaron en la “guerra sucia” contra ETA obra de una joven cineasta portuguesa, Salomé Lamas. Puede verse el trailer aquí: http://vimeo.com/59163051#at=0

Rafael Poch,  corresponsal de La Vanguardia en Berlín, ha publicado un interesante artículo al respecto (15/II/2013) que reproducimos a continuación por considerarlo de interés para nuestros lectores.

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Confesiones de un GAL en Berlín

La película ¿Terra de Ninguém¿ de la joven directora portuguesa Salomé Lamas expone la autoreivindicación de Paulo Figueiredo, autor del atentado contra el bar Batxoki de Bayona

El 8 de febrero de 1986 dos desconocidos entraron en el bar “Batxoki” de Bayona. Entraron por la puerta principal y salieron por la trasera, atravesando todo el local ametrallando a un grupo de clientes. Hirieron a seis personas, entre ellos un miembro de ETA, dos niñas y una mujer.

Paulo Figueiredo fue uno de los killers contratados por aquella cloaca del estado español, heredada del franquismo y renovada por el PSOE llamada GAL.

Figueiredo dice tener nueve asesinatos en su cuenta. Lo explica abiertamente en una singular película que acaba de estrenarse en la Berlinale.

En 1986 faltaba un año para que naciera Salomé Lamas, la joven directora portuguesa, de 25 años de edad, autora de “Terra de Ninguém” (Tierra de nadie).

La película expone la versión de Figueiredo sobre su propia vida. Lamas, una joven de manifiesto talento con estudios de cine en Lisboa, ampliados en Amsterdam y una tesis doctoral en camino en Coimbra, dice no estar interesada en la verdad, ni en la historia, ni en los hechos.

Al mostrar la versión, personal y autojustificativa, del killer Figueiredo, un hombre nacido en Angola y que fue miembro de los “comandos” portugueses encargados de las peores barbaridades de la guerra colonial, su película pretende ser una reflexión sobre la razón de Estado, sobre una biografía traumatizada.

Figueiredo “trabajó” en Angola, Mozambique y Rodesia como militar y mercenario. Cuando aquello se acabó, ejerció de guardia de seguridad en la metrópoli, fue contratado por la CIA en El Salvador y acabó siendo reclutado por los Amedo y Domínguez españoles.

Años después un asistente social pariente de la directora encontró a Figueiredo entre un grupo de marginales sin techo que vivían bajo el puente de una autopista de Lisboa.

El killer le contó su historia al asistente y éste a la cineasta, que vio enseguida un tema. “El pacto fue muy claro desde el principio”, explica Lamas: “él quería contar su historia y me quería usar para eso, y yo quería hacer una película”.

“Tierra de Nadie” es resultado de ese pacto. La directora no entra en juicios de valor, simplemente deja que Figueiredo explique su historia directamente al espectador, que, naturalmente, no compra lo que el killer le ofrece.

Tampoco es esa la intención de Figueiredo. El hombre no es tonto, sabe que lo suyo es insalvable, y parece conformarse con ser escuchado y obtener una cierta comprensión hacia lo injustificable. Es esa intención lo que humaniza al personaje y le concede cierta victoria.

El único personaje de la película aguanta bien las cinco sesiones del interrogatorio. Este tiene lugar en un espacio neutral para ambos, directora y personaje: un sector abandonado del palacio del Marqués de Pombal, en pleno centro de Lisboa.

Pero la verdadera tierra de nadie es la pretendida neutralidad de la película, en la que Figueiredo busca, “la absolución del espectador”, dice Lamas.

El relato del killer no es en absoluto inocente. Figueiredo fue detenido por lo del GAL, uno de los peces pequeños de aquel asunto fundamentalmente impune, y se pasó 15 años en la cárcel.

En el nivel de los hechos, su testimonio no explica nada que no esté ya en los sumarios. No revela nada, ni delata a nadie. Solo menciona a implicados del GAL ya conocidos o juzgados.

Dice que se negó a hacer un trabajo en el país vasco francés porque en el local había mujeres, una pretensión ética, que el caso “Batxoki” desmiente. Se presenta como un tornillo en la máquina de Estado que delega el trabajo sucio en gente como él.

Se pretende, incluso, éticamente superior a aquellos (guerrilleros africanos, salvadoreños o etarras) que eliminó, pero sus ojos y expresiones denotan un fondo de amargura interna que es lo que parece estar en el origen de su solicitud de absolución y rehabilitación.

Lamas dice que percibió un punto de ternura en la relación que este killer colonial y fascistoide mantiene con sus compañeros africanos sin techo, bajo el puente de autopista lisboeta que les sirve de morada. Sus trabajos para el Estado español le reportaron millones, pero “dinero mal ganado, dinero mal gastado”, explica Figueiredo. Víctima y soldado de la razón de Estado, el ex GAL portugués aparece hoy reducido a la indigencia material y moral.


EL MITO DE LA IGUALDAD ENTRE LOS ESPAÑOLES

febrero 12, 2013

euroreceta

El euro por receta catalán es discriminatorio según el gobierno (foto de arndigital.com).

¿EXISTE REALMENTE IGUALDAD ENTRE ESPAÑOLES AL MARGEN DEL TERRITORIO DONDE VIVEN? No lo consideramos así. Con motivo de la suspensión del euro por receta catalán hemos publicado un artículo al respecto en el diario catalán Ara (26/I/2013) donde así lo argumentamos:  ”Motí a la cafeteria autonòmica”.

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Motín en la cafetería autonómica

LA SUSPENSIÓN DEL EURO POR RECETA la han justificado la ministra de Sanidad, Ana Mato, y la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, como una garantía de “igualdad para todos los españoles”. Esta igualdad ha sido un leitmotiv del PP, que el 2006 ya recogió firmas para un hipotético referéndum sobre el nuevo Estatuto con esta pregunta: “¿Considera conveniente que España siga siendo una única Nación en la que todos sus ciudadanos sean igualas en derechos, obligaciones, así como en el acceso a las prestaciones públicas?”

La incómoda fiscalidad vasca y navarra 

Pero la exaltada igualdad es una falacia, como plasman la fiscalidad navarra y vasca. ¿Por qué el concierto económico no se aplica en Cataluña?

Josep Sánchez Llibre, a Les veritats de l’Estatut (2006), expone que durante la negociación del nuevo Estatuto catalán el entonces secretario de Estado de Hacienda, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, fue claro: “[los vascos ] Sólo representan el 5% del PIB y vosotros el 20%. Además, no sabemos si recaudan, o no, todo lo que hay que recaudar con su sistema fiscal. [...] Y además existe ETA”. Toda una lección de Realpolitik igualitaria.

Aun así, es un error reducir la desigualdad al plan fiscal. Dado que el Estado autonómico fue resultado de la improvisación, presenta asimetrías territoriales diversas. Así, el 2005 Manuel Fraga consideró inevitable un desarrollo autonómico de diferentes velocidades “porque los Estatutos nacen por separado, con niveles distintos. La Constitución reconoce hasta cinco tipo de estatutos: los de comunidades con derechos históricos (País Vasco y Navarra); comunidades con estatuto en los años treinta (las nacionalidades históricas, como Galicia); comunidades de régimen común, aunque Andalucía logró una fórmula especial; comunidades que son ciudades autónomas (Ceuta y Melilla) y [...] permite un referendo para incorporar a los navarros al País Vasco”.

El España autonómica: desigual y asimétrica

Las asimetrías no acaban aquí: la Constitución deja una puerta abierta a incorporar Navarra en el País Vasco y el artículo 145 veta la federación de comunidades, en alusión en Cataluña, Valencia y las Baleares. Si dejamos la esfera constitucional, las diferencias de derechos según territorios son también la norma: Ceuta, Melilla o las Canarias tienen regímenes fiscales excepcionales, mientras ciudadanos de Andalucía y Extremadura pueden acogerse al PER.

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ENTREVISTA JOSÉ FERNANDO MOTA: “EL ESPAÑA CLUB FUE LA TAPADERA DE LA ULTRADERECHA ESPAÑOLA EN LA BARCELONA DE 1935″

febrero 8, 2013

JoseFernandoMota¿ERA DISTINTA YA EN LOS AÑOS TREINTA LA ULTRADERECHA BARCELONESA DE LA MADRILEÑA? El historiador José Fernando Mota ha publicado un extenso trabajo sobre el tema:Precursores de la unificación: el España Club y el Voluntariado Español, una experiencia unitaria de la extrema derecha barcelonesa (1935-1936)” en la revista académica Historia y política.

Mota,  que es igualmente diplomado en Biblioteconomía y Documentación,  es autor de La República, la guerra i el primer franquisme a Sant Cugat del Vallès, 1931-1941 (2001) y “Mis manos, mi capital”: els treballadors de la construcció, les CCOO i l’organització de la protesta a la Gran Barcelona, 1964-1978 (2010), así como de diferentes estudios sobre historia del movimiento obrero bajo el Franquismo, además de sobre cuestiones archivísticas.

Ello que nos ha motivado a entrevistarle, pues consideramos que su contenido puede ser interesante para nuestros lectores, ya que aborda un tema recurrente en este blog, que es el de las diferencias entre la ultraderecha española de Barcelona y la de Madrid.  En este aspecto le agradecemos su amabilidad y atención al responder a nuestro cuestionario.

¿Era distinta la extrema derecha barcelonesa de la madrileña antes de julio de 1936?

A pesar de que mis investigaciones en este campo hace poco que han comenzado, trataré de esbozar algunas ideas sobre esta cuestión. La principal diferencia, desde mi punto de vista, es la composición de éste espacio político en Madrid y Barcelona. La fuerza política de la extrema derecha barcelonesa hegemónica durante los años treinta será el carlismo, muy minoritario en el caso de Madrid. Los tradicionalistas tienen un arraigo histórico en Barcelona del que carecen en la capital española. En cambio los alfonsinos, con mayor presencia en Madrid, no pasan de ser en la ciudad condal más que un partido de cuadros. También es diferente el falangismo barcelonés, más fraccionado y muy inferior en número a sus camaradas madrileños.


albinana2En Barcelona la fuerza principal de extrema derecha hasta 1934 -carlistas a parte-, será el Partido Nacionalista Español (PNE). Este es un partido creado en 1930 y dirigido por el excéntrico doctor José Mª Albiñana (imagen de esta web), es una organización que rápidamente será marginal entre los ultras madrileños, a diferencia de lo que ocurre en Barcelona. Y es que el discurso nacionalista español siempre tendrá mucho peso entre los ultras barceloneses. Estos grupos harán gala de un españolismo exacerbado y de un anticatalanismo visceral, muchas veces más virulento que el que se expresa desde Madrid. El PNE se convertirá en el vivero que nutra de un discurso españolista y de una cultura de violencia -otra característica de los albiñistas- a buena parte de la extrema derecha barcelonesa.

PNEEncontraremos antiguos militantes del PNE en casi todos los proyectos ultras barceloneses, donde
hay una tendencia a la atomización, con la presencia de un conglomerado de grupos y grupúsculos divididos entre sí por personalismos, a los que une su antirrepublicanismo, su antiparlamentarismo, su anticomunismo, antimasonismo, antisemitismo. Y, por encima de todo, su anticatalanismo, su oposición al Estatut y la defensa de un españolismo esencialista en terreno hostil, en una Cataluña con ERC en el gobierno autonómico y una hegemonía catalanista en la sociedad. Si en Madrid los grandes enemigos de la extrema derecha serán los socialistas y comunistas, en Barcelona, donde las organizaciones marxistas por entonces son marginales, los enfrentamientos violentos se producirán básicamente con nacionalistas catalanes y especialmente los grupos independentistas, naturalmente inexistentes en Madrid.

Tanto en Madrid como en Barcelona el uso de la violencia política será una de las características de la extrema derecha. En la capital catalana, los ultras, ante su poca militancia y nula incidencia social, harán de la provocación y la pelea callejera su principal forma de hacer política. Acciones que muchas veces serán amplificadas por la prensa catalanista, dándoles un protagonismo que no corresponde a su número. En Barcelona siempre tendrá más peso la acción que la reflexión ideológica. Será en Madrid donde se publiquen las revistas teóricas de la extrema derecha y desde donde irradien las consignas al resto de España.

Seguramente los ultras barceloneses son los primeros en España en utilizar políticamente el nuevo deporte de masas, el fútbol. En ese espacio encontrarán otro campo de batalla política -simbólico y a la vez real- con los catalanistas. El R.C.D. Español se convirtió para los nacionalistas españoles en Barcelona en el equipo “que sostenía la bandera españolista en Barcelona” frente a un F.C. Barcelona identificado con el odiado catalanismo.

Un última característica que destacaría de la extrema derecha barcelonesa es la presencia de militares retirados por la ley Azaña, situados en las direcciones de varios de estos grupos, y la connivencia de un grupo de policías españolistas, que en su día se opusieron ferozmente al traspaso de las competencias en orden público a la Generalitat, con los grupos ultras más violentos.

La extrema derecha barcelonesa no saldrá nunca de su marginalidad política y social. Sólo los carlistas tendrán una militancia nutrida y mantendrán una cabecera de prensa,  El Correo Catalán; el resto de grupos, a pesar de las múltiples siglas utilizadas, no pasarán de ser cuatro o cinco centenares de militantes que pasaran por diferentes organizaciones. Siempre serán pocos y divididos.

¿Cuáles eran sus principales organizaciones?

La fuerza mayoritaria era el tradicionalismo. Tras la unificación de jaimistas, mellistas e integristas, el carlismo catalán basculó entre la participación electoral -con la Lliga o los alfonsinos- , y las actividades conspirativas, con el reforzamiento de su fuerza paramilitar, el requeté. Es una fuerza ultracatólica y antiliberal con una militancia, en muchos casos, hereditaria, que pasa de padres a hijos, de ahí que también tenga una composición más interclasista que las otras fuerzas ultras barcelonesas.

logo_PNEDentro de lo que podemos llamar españolismo reaccionario, la fuerza principal hasta 1934, como hemos visto, es el PNE. Será la cantera de un españolismo esencialista y violento en la ciudad, ya que más de 400 barceloneses pasarán por sus filas en un momento u otro entre 1930 y 1934.

Mientras, los alfonsinos eran pocos en Barcelona, algunos aristócratas, “gente bien” y profesionales. Primero funcionaron como Peña Blanca, pero tras participar en 1932 en Dreta de Catalunya, una candidatura electoral conjunta con los carlistas, tomaron ese nombre, asociándose en 1933 a Renovación Española. Tras los hechos de octubre de 1934 aglutinarán a algunos miembros de la extrema derecha provenientes de otros grupos. También dentro de los partidos que forman la CEDA, barcelonesa, creada también a partir de 1934, se agruparán sectores que participaran en las conspiraciones antirrepublicanas, especialmente en las Joventuts d’Acció Popular y en Acción Obrerista. Además, en Barcelona funcionarán otros grupúsculos reaccionarios marginales como el Partido Agrario Español, la Juventud de Acción Española, el Frente Españolista,…

Por otro lado, tenemos los grupos fascistas. Seguramente es en Barcelona donde por primera vez aparecen en España grupos que podríamos denominar protofascista, como la Liga Patriótica Española en 1919 o La Traza en 1923. Estos son grupos con una breve pero ruidosa existencia, constituyendo un semillero de militantes ultras a lo largo de los treinta. A pesar de estos precedentes, los grupos que se reclaman fascistas en la ciudad condal no tendrán más allá de dos centenares de militantes.

En 1932 se había creado un grupo de las JONS en Barcelona, formado por una docena de miembros. El grupo se unirá a la Falange de Barcelona en 1934, fundada en la ciudad a finales del año anterior, tras un viaje de José Antonio Primo de Rivera. Dentro de la FE de las JONS de Barcelona siempre funcionaron diferentes facciones internas. En 1935 será expulsada la encabezada por Fernández Ramírez y abandonarán la formación los jonsistas, que crearán un efímero Partido Español Nacional-Sindicalista (PENS). Sólo a partir de la primavera de 1936, cuando vuelvan a reunificarse, se puede considerar que son el grupo más importante de la extrema derecha, al margen de los siempre mayoritarios carlistas. A pesar de ello, en aquellas fechas no reunirían más allá de 250 militantes.

Existían además pequeños grupos de acción españolistas, los ultras broncos y camorristas. Se trata de las diminutas milicias de los partidos o colectivos autónomos como la Peña Ibérica, originariamente un grupo de hooligans del RCD Español. Militantes de estos grupos participan en peleas callejeras, asaltos a sedes independentistas, actúan como servicio de orden en mítines de oradores de la extrema derecha y colaboran en todas las conspiraciones militares. A partir de 1935 serán financiados por los alfonsinos y controlados directamente por la Unión Militar Española (UME), que propiciará la creación de nuevos grupos como los Sindicatos Libres, reconstituidos en 1934, o un grupo de acción nacido de su seno, la Agrupación de Juventudes Antimarxistas (AJA). Además de su actividad como provocadores, los golpistas les encargaron “trabajos especiales”. Miembros de estos grupos de acción serán los que estén detrás de los atentados a militares antifascistas que se producen en Barcelona en la primavera de 1936.

¿Qué papel tuvieron los civiles en la preparación del golpe?

Estuvieron siempre supeditados a los militares. Era la UME la que tomaba las decisiones y la que en buena parte los financiaba, a través, sobre todo, de fondos provenientes del mundo alfonsino madrileño. A partir de 1934, los militares golpistas fueron contactando con los diferentes grupos afines a sus objetivos en la ciudad condal. Aprovecharon la creación del España Club en 1935, una asociación creada por escindidos del PNE y policías españolistas, para utilizarla de tapadera de su Voluntariado Español. Éste reunía a las milicias o grupos de choque de los carlistas, Sindicatos Libres, falangistas disidentes, JAP, los jonsistas del PENS, las diminutas juventudes alfonsinas y la AJA.

logo_ECEstos grupos eran autónomos políticamente, pero se supeditaban en lo militar a la UME. Los únicos que no participan inicialmente en la conspiración son un PNE en decadencia y enfrentado a los fundadores del España Club, y la mayoría de Falange, que busca su propio espacio político. Cuando los militares constataron que era imposible mantener unidos a unos grupúsculos tan enfrentados entre sí, acabó con la breve experiencia unitaria. A partir de entonces cada grupo pasó a depender directamente de la UME -excepto los carlistas que siempre mantuvieron cierta autonomía- y con militantes provenientes de la Agrupación de Acción Ciudadana Armada de Barcelona,una milicia cívica creada tras los hechos de octubre de 1934 a imitación del Somatén en la que habían participado muchos ultras de la ciudad, se refundó un nuevo Voluntariado Español.

carnetaccionciudadanoarmadaEstos grupos participaron en los diferentes intentos de golpe de Estado que se produjeron en 1935 y 1936. Así, estuvieron acuartelados en sus locales en diciembre de 1935,  tras la salida de Gil Robles del Ministerio de la Guerra, y en febrero de 1936, coincidiendo con las elecciones generales a Cortes, pero en ambas ocasiones no llegó la orden de actuar.

Tras la victoria del Front d’Esquerres y el retorno de ERC al gobierno de la Generalitat, algunos de los grupos se disolvieron y el resto se concentraron sus esfuerzos en la vía golpista. En junio de 1936, ilegalizada Falange, se unieron a la conspiración los falangistas, autorizados a participar en el golpe por José Antonio Primo de Rivera ya desde la prisión. Finalmente, cuando el 19 de julio salgan a la calle para reforzar a los militares, lo harán menos de 400 civiles, la mayoría de ellos carlistas

¿Qué aspectos quedan por investigar de la ultraderecha barcelonesa de la época?

La extrema derecha barcelonesa ha sido poco estudiada. Disponemos de los trabajos de Enric Ucelay Da-Cal, centrados en los orígenes del fascismo y el españolismo en Barcelona; las obras de Joan Maria Thomàs dedicadas a la Falange y los falangistas catalanes, algún artículo de Josep Maria Solé i Sabaté y referencias en algunas obras del autor de este blog. Sobre los Sindicatos Libres tenemos la obra clásica de Colin M. Winston. El grupo más estudiado han sido los carlistas.

Autores como Pere Anguera, Jordi Canal o Robert Vallverdú han investigado el devenir de los tradicionalistas en los años treinta. Son muchos los aspectos pendientes de estudio, pero también hemos de tener en cuenta que estamos hablando de un fenómeno marginal en el panorama político y social barcelonés de los años treinta. No podemos tampoco sobredimensionar el tema, aunque sí recordar que buena parte de estos ultras formarán parte de los cuadros políticos y sindicales del Franquismo en la ciudad condal tras la guerra civil.


DON JUAN DE BORBÓN O EL MITO DEL PRETENDIENTE AL TRONO DEMÓCRATA

febrero 3, 2013

Alfonso XIII con Don Juan, quien no fue el heredero inicial del Trono.

ESTE AÑO SE CUMPLE EL CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE DON JUAN DE BORBÓN, padre del actual monarca, y también se cumplen los veinte años de su muerte. Dado que tiende a reproducirse una biografía idealizada del mismo que le presenta como una alternativa demócrata a la dictadura de Franco, hemos considerado pertinente reproducir esta semblanza que publicamos en el 2007.* La escribimos con motivo de otra efeméride: el cumplimiento de los treinta años de la renuncia de Don Juan a sus derechos dinásticos, que tuvo lugar el 14 de mayo de 1977, hecho sobre el que se suele pasar de puntillas porque empañaba la legitimidad de su hijo en el Trono.

Como puede apreciarse en a continuación, Don Juan distó mucho de ser un demócrata rectilíneo. Tuvo una trayectoria política errática y oportunista, que le llevó a transitar por el autoritarismo, ya que su principal afán fue llegar a reinar. Quien esté interesado en más información al respecto, puede consultar nuestro ensayo Franco y los Borbones (2005).

 *****

Don Juan en el acto de renuncia de sus derechos dinásticos.

JUAN III: EL REY QUE NUNCA REINÓ

El pasado 14 de mayo se cumplieron treinta años de la renuncia de Don Juan de Borbón y Battenberg a sus derechos a la Corona en favor de su hijo Juan Carlos I. La efeméride no ha merecido conmemoración alguna porque ésta evidenciaría de nuevo las contradicciones iniciales que revistió la legitimidad dinástica del actual monarca: fue Rey de hecho desde noviembre de 1975, cuando fue proclamado como tal por las Cortes, pero no lo fue de derecho hasta que su padre hizo esta renuncia.

Esta situación explica las trabas que halló Don Juan para hacerla como deseaba: con una vistosa ceremonia en la cubierta del Dédalo, ante el ataúd de Alfonso XIII. Su propuesta fue desestimada por temor a realzar un acto que podía crear confusión en la opinión pública. La reina Sofía defendió que la renuncia “se hiciera simplemente por carta” y Torcuato Fernández-Miranda afirmó que no debía producirse, pues “significaba enmendarle la plana al régimen”. Finalmente Don Juan la llevó a cabo en un acto televisado: “En virtud de esta mi renuncia, sucede en la plenitud de los derechos dinásticos como Rey de España a mi padre el Rey Alfonso XIII, mi hijo y heredero el Rey Juan Carlos I”, declaró. No obstante, tras este gesto dinástico “anormal”, que restableció la “normalidad” dinástica, siguió empleando el título de conde de Barcelona, pese a ser un título de soberanía del Rey de España y resultar incongruente con su renuncia.

Ésta última habría marcado una inflexión vital, pues según el juanista Víctor Salmador “dejó de interesarle todo” e “hizo un esfuerzo sobrehumano para sobreponerse a la apatía y a la tristeza”. En 1982 regresó a España, poniendo fin a su exilio en la ciudad lusa de Estoril (donde residía desde 1946) con su esposa Doña María. En octubre de 1992 hizo unas declaraciones al Diario de Navarra reflejando una visión pesimista de España (“La veo mal, algo desgarrada y con su unidad amenazada”) y su gran frustración: “Me hubiera gustado ser Rey de todos los españoles. Fue mi vocaciónpara la que me educaron y para la que viví, pero renuncié plenamente [a ella] porque era para el bien de España”. Falleció poco después, en abril de 1993.

Hijo de Rey y padre de Rey, nunca reinó

La renuncia de Don Juan en 1977 puso fin a su dilatado esfuerzo por reinar. Nacido en 1913 del matrimonio de Alfonso XIII y Victoria Eugenia, fue su tercer hijo varón y no devino heredero de la Corona hasta 1933, cuando la familia real ya vivía en el exilio. Ignoramos la razón de este tardío reconocimiento, pues su hermano mayor, Don Alfonso, era hemofílico y el segundo, Don Jaime, sordomudo. Don Juan, por tanto, era ya desde su niñez el único vástago capaz de suceder a Alfonso XIII. ¿Por qué el monarca no tomó esta decisión cuando reinaba? El republicano Rafael Borràs apunta una respuesta: de abdicar el Rey en Don Juan según la Constitución de 1876, las Cortes debían sancionar su decisión, lo que pudo disuadirle al herir “su orgullo de rey” y poner de manifiesto las limitaciones de sus hijos.

En todo caso, sólo cuando sus dos hermanos mayores renunciaron en 1933 a sus derechos dinásticos y contrajeron sendos matrimonios desiguales quedó expedito su camino al Trono. Enrolado entonces Don Juan en la Royal Navy, recibió un lacónico telegrama paterno en Colombo (Sri Lanka): “Por renuncia de tus dos hermanos mayores, quedas tú como mi heredero. Cuento contigo para que cumplas con tu deber”. Su condición de heredero al Trono truncó la vocación naval de Don Juan (“Se acabó la Marina, se acabó todo”, recordó años después) y pronto se halló inmerso en las tensiones que rodearon a Alfonso XIII en el exilio: el grueso de monárquicos –liderado por José Calvo Sotelo- quiso que el Rey renunciara a sus derechos en favor de Don Juan y éste tuvo que maniobrar entre su padre y sus belicosos leales.

Iniciada la Guerra Civil (1936-1939) Don Juan fue invitado a protagonizar un “salto dinástico” en dos ocasiones al menos. Por una parte Dionisio Ridruejo le propuso iniciar en la Falange una carrera como militante de base para devenir monarca después. Don Juan rechazó el despropósito: “Yo les dije que si les fallaba como jefe local, ya no me harían Rey”. Por otra parte, el historiador Ricardo de la Cierva señaló un eventual acuerdo que posteriormente se frustró entre Don Juan y el general Franco: “Franco le confirmó secreta y personalmente como su futuro sucesor a título de rey sin fecha fija”. Dio fe de tales rumores un significado confidente de Alfonso XIII en Suiza, Ramón de Franch: “¿Manteníanse contactos entre Burgos y la residencia romana de D. Juan, a espaldas de su padre? En Lausanne se andaba de puntillas sobre el terreno resbaladizo de las hipótesis”, escribió.

En 1941 falleció Alfonso XIII y Don Juan empleó desde entonces el título de conde de Barcelona, aunque sus leales le aclamaron como “Juan III”. Entre ese año y 1948 la actuación política de Don Juan fue errática y oportunista. Entre 1941 y 1942 tanteó círculos nazis y fascistas en busca de avales para reinar, pero en realidad apostó de forma decidida por los aliados, en especial con su Manifiesto de Lausana (1945), lo que irritó profundamente a Franco. Acabada la Segunda Guerra Mundial, e instalado en Estoril, Don Juan mantuvo su complejo juego político entre 1946 y 1948. Entonces estableció las llamadas Bases de Estoril –que definían una monarquía corporativa y antiliberal- y a la vez buscó un pacto con la oposición al franquismo, incluyendo a anarquistas y socialistas. Todo fue en vano: el anticomunismo de la Guerra Fría consolidó la dictadura de Franco y éste vio aprobada en un referéndum celebrado en 1947 una Ley de Sucesión que dejó a su arbitrio el nombramiento de su sucesor a título de Rey.

En agosto de 1948 Don Juan mantuvo una entrevista con Franco a bordo del yate Azor, en el Cantábrico, en la que se decidió que estudiara en España su hijo Juan Carlos, nacido en 1938. Con tan valioso rehén en manos del dictador, poco pudo hacer ya Don Juan para acceder al Trono, salvo esperar un golpe de Estado que nunca llegó. Había perdido la batalla de la Corona y en sus empeños dilapidó su credibilidad política ante franquistas y antifranquistas, ya que sus vaivenes acuñaron una imagen de hombre sin criterios. Así, cuando Franco comentó al escritor monárquico José M. Pemán que “Don Juan, hombre afable por acogedor, se deja influir por el último que llega”, recibió esta réplica: “Pues llegue usted el último”. Igualmente, Ibérica, revista del exilio sostenida en Nueva York por Victoria Kent y patrocinada por Salvador de Madariaga, expresó en 1960 su desencanto: “Don Juan unas veces dice a los hombres de ‘la Corte’ que su monarquía será liberal y otras veces declara [...] que seguirá el ‘movimiento del general Franco’”.

Paradójicamente, el “salto dinástico” que Franco decidió en 1969, al designar oficialmente a Don Juan Carlos sucesor, hizo que la desvaída figura del conde de Barcelona cobrase nuevo brillo: excluido del Trono, su figura fue contemplada por parte de la oposición al régimen como una “alternativa demócrata” a la presunta continuidad institucional de la dictadura encarnada por su hijo. Su proyección fue también realzada a posteriori por monárquicos que aludieron a la existencia de un “pacto de familia” entre Don Juan y Don Juan Carlos para llevar la democracia a España, aunando esfuerzos para evitar la instauración de una República. De ese modo, el historiador Charles T. Powell apunta que los neojuanistas hacen suya “una visión juanista de la transición, según la cual fue el padre del Rey quien inspiró el proceso democratizador, a distancia y por persona interpuesta”. La realidad cuestiona esta conjetura: sin ir más lejos, Don Juan estuvo a punto de abanderar la oposición a su hijo en 1974, lo que dejó literalmente “aterrada” a su esposa, Doña Maria.

¿Drama personal o espejo generacional?

Una abundante publicística monárquica presenta el enfrentamiento entre Don Juan y su hijo como un drama personal, enfoque que confiere un protagonismo a la familia real de resonancias hagiográficas: son los “sacrificios” y “renuncias” de Don Juan y la mediación abnegada de Doña María entre esposo e hijo lo que permite restablecer la Corona y restaurar la democracia. Desde nuestra perspectiva, esta narración en clave de “epopeya dinástica” oculta sin pretenderlo una realidad más profunda: el “salto dinástico” que protagonizó Don Juan Carlos fue el reflejo más visible del cambio generacional que hizo viable la llamada Transición.

Durante el franquismo las organizaciones de la oposición se caracterizaron por un recambio generacional que supuso una relativa asimilación de la política española a la europea. Este cambio marcó el ocaso de las direcciones del exilio, comosucedió consocialistas como Rodolfo Llopis, anarquistas como Federica Montseny o incluso con la “vieja guardia” comunista. El caso de Don Juan fue similar al de estos exiliados: compartió con ellos un largo alejamiento, vanas esperanzas de regresar triunfante con complots más fantasiosos que factibles y la percepción distorsionada de la realidad española. Todos ellos fueron grandes perdedores de la democratización y Don Juan, aunque no se contó entre los vencidos de la guerra ni los represaliados del franquismo, fue uno más, como escribió en 1958: “Yo soy el único exiliado que sin cometer delitos comunes o de sangre no me deja el General ir [a España]”. Hoy, “Juan III” -Rey que nunca reinó- aún espera una biografía crítica que supere distorsiones, filias y fobias en torno a su figura.

(*)  La referencia del artículo es Xavier Casals, “Juan III: el rey que no reinó”, El noticiero de las ideas, 32 (octubre-diciembre 2007), pp. 5-7.


ESPAÑA 2000 Y AMANECER DORADO: ¿PARTIDOS SIMILARES?

enero 14, 2013

Anuncio de reparto de alimentos de España 2000.

“CREAREMOS UN NUEVO AMANECER DORADO”, afirmó el líder de España 2000 [Esp2000], José Luis Roberto, el pasado 12 de octubre en Valencia. Recientemente, los medios de comunicación han mostrado interés por esta formación que cuenta con una implantación local (4 ediles y 0.3% de los votos en la Comunidad Valenciana) substancialmente menor que la Plataforma per Catalunya [PxC]  (67 ediles y 2.3% de los votos), aunque en Alcalá de Henares (204.120 habitantes) obtuvo el 5.1% de los votos y un concejal.

En buena medida, los focos mediáticos se han centrado en el partido ultraderechista levantino por sus aparentes similitudes con Amanecer Dorado en Grecia, que cuenta con el 7% de los votos y, según los sondeos, podría ser la tercera fuerza del país en intención de voto.

El reportero de la BBC Paul Mason así lo expresó en un artículo de su blog (18/XII/2012). En él señaló que Esp2000 estaba adquiriendo presencia local, como el partido heleno y apuntó que su proyección en el sector de la seguridad, gimnasios de boxeo y tiendas de prendas militares era muy similar al de Amanecer Dorado. Por su parte, Joaquín Gil, en El País (18/XII/2012), hizo una radiografía similar: “Compañías de seguridad, gimnasios, academias de formación de policías, vigilantes y escoltas, y hasta un bufete de abogados componen su organigrama”.

Las semejanzas podrían verse también en otros aspectos, como el repartos de alimentos que efectúa Esp2000 bajo criterios de “preferencia nacional” (es decir, para españoles), como los extremistas griegos. Asimismo, Roberto -el líder de Esp2000- ha parecido alimentarlas con sus declaraciones anunciando un “amanecer dorado” que reproducimos al inicio de la entrada.

Llegados aquí se plantea una cuestión: ¿Pueden compararse ambos partidos? Hemos recibido algunas consultas al respecto y ello nos ha motivado a realizar esta reflexión.

Eventuales semejanzas

A grandes rasgos, podemos caracterizar a Amanecer Dorado por los siguientes rasgos:

* Mostrar escasa inquietud por proyectar una imagen de respetabilidad electoral.

* Apostar por ganar visibilidad en la calle con un agresivo escuadrismo.

* Ubicarse al margen del mainstream que conforma la ultraderecha postindustrial: que sepamos, no pertenece a ninguna alianza internacional de formaciones y pretende internacionalizarse creando secciones en distintos países.

* Conformar un partido más propio de la ultraderecha tradicional, ultrapatriótica y nostálgica del pasado que de la nueva derecha populista.

Desde nuestra óptica, consideramos que Esp2000 y Amanecer Dorado no pueden equipararse por diversas razones (desde sus apoyos electorales hasta la violencia que muestran los seguidores del partido griego), pero pueden apuntarse algunas semejanzas. Éstas, sin embargo, son siempre relativas, ya que nos limitamos a advertir rasgos que pueden indicar ciertas analogías. No se trata, pues, de simetrías.  Nos referimos a:

1. Una aparente preocupación relativa de Esp2000 por ganar “respetabilidad” electoral. Roberto manifestó al citado reportero de la BBC, Paul Mason, que “vamos a utilizar todos los medios democráticos. Pero si llegamos a una situación límite, tendremos que salir a la calle y usar la fuerza si es necesario” (declaraciones que también reprodujo ABC). Es decir, el partido -a tenor de su líder- no renunciaría a utilizar la fuerza en determinadas circunstancias.

2. Un activismo muy visible en la calle. España 2000 -como Amanecer Dorado- ha exhibido una agresiva presencia en el espacio público. Recordemos -a título de ejemplo- que miembros de esta formación y de Coalició Valenciana (líderes incluidos) boicotearon la presentación del libro de Vicent Flor sobre el blaverismo, Noves glories a Espanya.

Propagandaesp2000

Propaganda de España 2000 de “preferencia nacional”.

3. Un discurso con elementos de la ultraderecha tradicional. Si la PxC y Esp2000 comparten el mensaje de “prioridad” o “preferencia nacional” para los autóctonos, Esp2000 preconiza un “Estado orgánico” para “restar poder a los partidos y aumentar el poder de la sociedad reintroduciendo la representación corporativa en el gobierno de la nación”, según el documento de la Junta Nacional de España 2000, Identificar problemas, proponer soluciones. Esto es lo que defendemos (Esp2000, octubre 2009, pp. 16.17).

4. Un distanciamiento relativo del mainstream (o corrente principal o dominante) de la nueva derecha populista europea. Mientras la PxC ha contado con el apoyo explícito en sus actos del FPÖ y el Vlaams Belang y mantiene contactos aparentemente fluidos con la Liga Norte,  Esp2000 no ha tenido soportes similares en sus campañas.

Grandes diferencias

Consideramos que las mayores diferencias entre Esp2000 y Amanecer Dorado, más allá de sus magnitudes electorales incomparables (sobre su evolución en las urnas véanse sendas entradas de este blog: 1 y 2), radican en la diferente situación política, social y económica de Grecia y España y en la evolución de la ultraderecha de ambos países.

1. La evolución política de Grecia y de España no son comparables: ni el desgaste del sistema político español es comparable a la del heleno (que ha entrado en una crisis de consecuencias imprevisibles), ni existe la línea divisoria que ha marcado el rescate económico en el arco político, con partidos favorables y contrarios al mismo. A la vez, el deterioro social heleno tampoco es similar al español, al menos por ahora.

2. En Grecia se ha producido una larga erosión del sistema político que previamente generó un partido de ultraderecha con presencia en las instituciones: Laikós Orthódoxos Synagermos (LAOS, Alerta Popular Ortodoxa o Concentración Popular Ortodoxa). Esta formación la lidera un periodista y exdiputado de Nueva Democracia, Georgios Karatzaferis, y obtuvo en el 5,6% de los sufragios en las elecciones legislativas del 2009 y 15 escaños.

Karatzaferis con el emblema de LAOS al fondo.

Sin embargo, LAOS participó en el gobierno heleno de coalición constituido en noviembre del 2011, junto a socialistas y al centroderecha e intentó combinar radicalismo ideológico y moderación política. Abandonó el ejecutivo unitario antes de las elecciones del 2012, dados los onerosos gravámenes económicos que asumía el país, pero el partido ultraderechista quedó asimilado al establishment y en las elecciones solo obtuvo el 2.9% de los votos y quedó fuera del parlamento. Por consiguente, Amanecer Dorado devino la opción antiestablishment de un electorado de ultraderecha descontento con LAOS.

En suma, antes de Amanecer Dorado, existió una fuerza de derecha populista presente en las instituciones y el gobierno, homologable a las del resto de Europa. Ello no ha sucedido en España.

3. Amanecer Dorado surgió en el ámbito local, ciertamente, pero lo hizo en la capital, Atenas, y no en la periferia de Grecia. Recordemos que en los comicios generales de 2009 apenas logró el 0,3% de los votos, pero en los municipales de 2010 logró un diputado en la Asamblea de Atenas, en algunos barrios con un apoyo del 20%.

Un colectivo de integrantes de Amanecer Dorado en la calle.

En España, en cambio, los nuevos partidos surgen en la periferia del Estado y demuestran una limitada capacidad de penetración en el centro. Esp2000, aunque cuenta con un edil en Alcalá de Henarés, tiene su epicentro en Valencia. Parece -por ahora- difícil conseguir centralidad desde el levante.

Conclusión

De lo hasta aquí expuesto, consideramos que:

1. Los elementos citados impiden establecer semejanzas de gran calado entre Esp2000 y Amanecer Dorado y, menos aún, analogías mecánicas.

2. La política griega cada vez tiene más peso sobre la española. De este modo, la izquierda de la izquierda tiende a tomar a Syriza como referente y, por ejemplo, el eurodiputado Stavros Karagkounis de esta coalición helena participó en un acto electoral de Alternativa Galega de Esquerda.  A la vez, desde la derecha radical se observa con creciente interés el fenómeno de Amanecer Dorado. Así,  el Círculo de Estudios La Emboscadura, en sus “VII Jornadas de la Disidencia” (16-18/XI/2012), habría tenido como ponente a “Nick v. H., responsable de Relaciones Exteriores de Amanecer Dorado”, según el programa que difundió.

3. La ultraderecha de España, Grecia y Portugal ha evolucionado marcada por la existencia de dctaduras anticomunistas hasta los años setenta. Ello parece haber llevado a este espectro ideológico en estos tres países a experimentar vías distintas y atípicas a las que ha conocido la mayor parte de la extrema derecha de Europa Occidental.

4. Se perfila una territorialización de la ultraderecha española, con ofertas de ultraderecha de signo distinto, en Cataluña y Valencia. La posibilidad de crecer de Esp2000 radicaría en la recomposición del sistema político valenciano que tiene lugar actualmente. La irrupción de la Coalició Compromís ha sido una de sus expresiones, el agotamiento del “blaverismo” otra, mientras se dibuja una eventual pérdida de mayoría absoluta del PP en las encuestas. Ello no implica un crecimiento de la formación ultraderechista, pero dibuja un horizonte de cambio.

¿Se producirán más paralelismos o surgirán crecientes divergencias entre el extremismo de derechas heleno, luso y español? De momento, abundan las diferencias.


LA UNIDAD DE ESPAÑA O EL LEGADO FRANQUISTA DEL REY

enero 8, 2013

“La noche del Rey” fue el título de la entrevista televisada que Jesús Hermida hizo al monarca.

EN LA ENTREVISTA TELEVISADA DEL REY de la nocha del dia 4 de enero, el monarca se refirió a la  necesidad de consenso y unidad, rechazó “intransigencias” que conllevaban “políticas rupturistas” y reconoció que una de las asignaturas pendientes de España era “la vertebración del Estado”. Lo ha expresado así de lacónico: “una cosa que falta yo creo que es la vertebración del Estado” (véase el PDF de la entrevista:  entrevista al Rey). Ahora deberíamos saber en qué sentido considera que debe abordarse esta vertebración: ¿Instaurar un concierto económico catalán? ¿Suprimir el vasco?

A falta de elementos, dejamos la cuestión abierta. No obstante, debe tenerse en cuenta que mantener “la unidad de España” no es un tema menor en la figura de Juan Carlos I, pues constituye la única petición explícita que le hizo Franco.

La única petición de Franco: mantener la unidad de España

En este marco, como hemos expuesto en nuestro estudio Franco y los Borbones, debe recordarse que el dictador solo le pidió al Rey -entonces príncipe- una cosa: que mantuviera la unidad de España.  Hoy parece olvidarse que, en realidad, cuando el régimen llegaba a sus postrimerías Franco -como era habitual- dejó gran autonomía a Juan Carlos. Así, entre 1969 y 1975 jamás visitó La Zarzuela. Cuando el príncipe le pedía consejo, le contestaba que “su alteza puede arreglarse solo”.

Franco y Juan Carlos.

Así las cosas, cuando Juan Carlos visitó al dictador durante su agonía, recibió su postrer mensaje: “La última vez que le vi –explicó el actual monarca a José Luis de Vilallonga- apenas podía hablar. Pero la intensidad de su mirada lo decía todo. La última frase que salió de su boca en mi presencia, cuando ya se hallaba prácticamente en agonía, fue: ‘Alteza, prometedme que pase lo que pase mantendréis siempre la unidad de España’. Más que sus palabras, lo que más me impresionó sobre todo fue la fuerza con que sus manos apretaron las mías para decirme que lo único que me pedía era que preservara la unidad de España. La fuerza de sus manos y la intensidad de su mirada. Era muy impresionante. La unidad de España era su obsesión. Franco era un militar para quien había cosas con las que no se podía bromear. La unidad de España era una de ellas”.

De hecho, el testamento del dictador fue explícito al respecto:

“[...]. Por el amor que siento por nuestra patria os pido que perseveréis en la unidad y en la paz y que rodeéis al futuro Rey de España, don Juan Carlos de Borbón, del mismo afecto y lealtad que a mí me habéis brindado y le prestéis, en todo momento, el mismo apoyo de colaboración que de vosotros he tenido. [...] Mantened la unidad de las tierras de España, exaltando la rica multiplicidad de sus regiones como fuente de la fortaleza de la unidad de la patria“.

Lo que queda de la “monarquía del 18 de julio”

En consecuencia, se da la paradoja de que el único legado explícito que queda de la “monarquía del 18 de julio” o de la Corona instaurada por Franco es, precisamente, el afán de mantener la unidad de España,  que el actual monarca -por motivos obvios que transcienden la lealtad al dictador- también comparte.

La agenda política catalana, marcada por la independencia, marca a la española.

En suma, el desafío independentista catalán, de un plumazo, vuelve a poner sobre la mesa la principal inquietud de un Franco moribundo y recuerda que la unidad de España fue el único compromiso explícito del monarca con el dictador.

Veremos hasta qué punto la evolución política le permitirá mantenerlo.


CATALUÑA-ESPAÑA 2013: ¿TENSIÓN MÁXIMA?*

enero 4, 2013
 Catalan Power, de Andreu Alfaro.

AL INICIARSE EL 2013 el gobierno catalán y el central pasan las horas más bajas y tensas. Bajas porque ni Mariano Rajoy ni Artur Mas tienen resultados económicos o sociales para lucir y el aumento del paro está cantado. Tensas porque Mas tiene un hito central (organizar una consulta sobre la independencia) que Rajoy ha anunciado que impedirá. En este panorama, todo indica que la movilización patriótica constituirá la munición política empleada desde la Moncloa y desde el palacio de la Generalitat, hecho que tendrá dos consecuencias previsibles.

Por un lado, se producirá un vigoroso rebrote del anticatalanismo en todo España. Por otro lado, en Cataluña se tenderá a una bipolarización creciente entre independentismo y unionismo, que conformará una suerte de “vasquización” política [como ya hemos comentado en este blog]. Esta última irá en detrimento de un catalanismo caracterizado por la transversalidad ideológica que le otorgaban sus formulaciones poliédricas (soberanismo, federalismo, autonomismo) y que facilitaba grandes consensos.

En este marco, y con el telón de fondo de una asfixia financiera, el extraño tripartito catalán (una federación de CDC y UDC que chirría en público y una ERC que es apoyo parlamentario decisivo del gobierno y también aspira a liderar la oposición) parece que sólo se puede sostener pisando a fondo el acelerador independentista y empujando así la política catalana hacia una gran montaña rusa, un auténtico Dragon Khan.

(*) Artículo publicado en el Diari de Tarragona (2/I/2013).


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