ENTREVISTA A FLORENTINO RODAO: “LA FALANGE FUE TAN FASCISTA EN ESPAÑA COMO EN FILIPINAS, PERO ALLÍ PUDO IR CONTRA LOS OLIGARCAS”

abril 16, 2013

2011 - agosto (2)Florentino Rodao (Madrid, 1960) es doctor en historia por la Universidad Complutense (donde es profesor) y la de Tokio. Asimismo, ha escrito numerosos estudios académicos en los que destacan los de interacción española en Asia. De este modo, ha investigado la Guerra Civil español desde una perspectiva innovadora: la asiática.

Primero lo hizo en su magnífico libro Franco y el imperio japonés (2002, traducido al japonés) y ahora lo hace de nuevo con un sugerente trabajo: Franquistas sin Franco. Una historia alternativa de la Guerra Civil española desde Filipinas, publicado por Comares (clicando al enlace de la editorial puede accederse al sumario del libro y a una breve reseña).

Desde nuestra óptica, consideramos que la obra puede ser de interés para los lectores y lectoras de este blog al abordar un escenario poco conocido. Rodao muestra como el impacto del conflicto fratricida truncó la influencia española en Filipinas al dividir a su comunidad entre republicanos y leales a los sublevados y -como indica el subtítulo de la obra- plantea una “historia alternativa” de la guerra española al no haber entre los antirepublicanos filipinos un caudillaje como el de Frnaco. El resultado fue que la Falange del archipiélago fue más radical que la peninsular.

A continuación, ofrecemos una entrevista con Rodao, a quien agradecemos que haya aceptado contestar este cuestionario para nuestro blog.

¿Qué le llevó a estudiar el impacto de la Guerra Civil española en Filipinas?

La investigación anterior sobre Japón. Leyendo la documentación del ministerio de Exterior me di cuenta de la importancia de las luchas internas y del poder de la comunidad española en Filipina

¿La contienda marcó un declive la influencia española en el país?

Si, fue un punto de no retorno, aunque el período se puede extender hasta el final de la ocupación japonesa en Filipinas, en 1945

¿Considera que Filipinas puede ser considerada un “laboratorio político” de un franquismo sin militares?

Laboratorio político no, más bien case-study para conocer el bando rebelde y sus diferencias internas sin la distorsión que supone el dominio militar directo. La intervención de las autoridades peninsulares sobre los franquistas en Filipinas fue muy relativa.

Franquistas sin Franco

Portada de Franquistas sin Franco.

La Falange fue tan fascista en España como en Filipinas, pero en este archipiélago pudo ir contra los oligarcas, cosa que no podía ocurrir en la península. Por ello, se puede decir que fue hedillista, porque pudieron cumplir con su ideario original de lugar contra la “vieja política”, o contra el capitalismo monopolista. Zobel de Ayala, Andrés Soriano o Adrián Got, algunos de los “plutócratas”, por utilizar la terminología de la época, estuvieron en el punto de mira de los falangistas en Filipinas, lo que habría sido imposible en España.

¿Qué balance puede hacerse del impacto de la Guerra Civil en el archipiélago?

Acabó con la fortaleza de la comunidad española allí. Hay un dato claro, la prensa. Si en 1937 aproximadamente un tercio de los diarios eran en español (unos 65.000, con 70.000 en inglés, 20.000 en tagalo y 40.000 en chino, aproximadamente), en 1945 la prensa en Español pasó a tener un papel marginal, con 3.000 ejemplares del único diario en Manila.

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Boletín diario de las extremas derechas de Filipinas, cuya difusión habría superado los 800 ejemplares.

Para acabar, su libro alude a un tema poco conocido: la existencia de un hermanastro filipino de Franco. ¿Qué hay de cierto en ello?

Los datos son tomados de la documentación de la viuda de Francisco Franco Salgado-Araujo y es comprensible el deseo del propio familiar de mantenerse al margen de polémicas. Pero la verdad que no lo he investigado mucho, salió otro reportaje en la revista Interviu, pero no lo consulté. Se que es muy llamativo, pero para el contenido del libro es tangencial


AMANECER DORADO: HISTORIA, ELECTORADO, IDEOLOGÍA Y ORGANIZACIÓN

marzo 16, 2013

El símbolo de Amanecer Dorado es un meandro griego estilizado con reminiscencias de esvástica.

AMANECER DORADO es actualmente el partido de extrema derecha que más atención mediática genera, interés que contrasta con la ausencia de estudios sobre la formación que transciendan las crónicas periodísticas.

A través de este blog hemos dado a conocer elementos de dicha formación, pero el profesor Antonis A. Ellinas, de la Universidad de Chipre, ha publicado este enero un completo estudio en inglés de esta formación disponible en PDF: “The Rise of the Golden Dawn: The New Face of the Far Right in Greece”, en South European Society and Politics (2013). En él aborda con solvencia y abundante información la trayectoria de la formación.

Su análisis puede descargarse en PDF aquí (Amanecer-Dorado-Ellinas) o en su página web, donde puede accederse a su también interesante trabajo sobre la trayectoria de la ultraderecha helena desde 1974 y otros estudios sobre este espectro político.

Claves sobre Amanecer Dorado

Ellinas ofrece una amplia panomárica de la evolución de este partido. Enmarca su constitución el 14 de febrero de 1983 por su líder Nikos Michaloliakos en la fragmentada ultraderecha helena, de la que éste último procedía. Había militado en  EPEN [Ethniki PolitikiEnosis, Unión Política Nacional], como otros futuros líderes de la misma, que incluyen a Makis Vorides, promotor del Frente Heleno.

De este modo, el texto expone la trayectoria de la formación desde su marginalidad hasta su creciente centralidad. En este aspecto, entre los muchos elementos de interés que aporta este investigador, consideramos interesante señalar los siguientes:

* El ascenso de Amanecer Dorado tras el declive de LAOS

La investigación analiza como Amanecer Dorado ha ascendido tras un hecho que ya hemos comentado en este blog: la asimilación del partido de extrema derecha antes mayoritario, LAOS, al establishment político, al participar en un gobierno de concentración.

* La compleja relación con el nazismo

El estudio destaca que para valorar el influjo del nazismo en la formación es importante distinguir entre la documentación oficial del partido y su retórica, textos y actividades de sus dirigentes.

En la primera se afirma un claro ultranacionalismo asociado a un afán de transformación radical de la sociedad para evitar la decadencia de Grecia y niega la etiqueta o calificativo de “nazi”.

Sin  embargo, si nos atenemos al resto de elementos señalados existe un fundamento biológico en su concepción de la nación, así como en su retórica antiicomunista, antisemita y antisistema.

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El banco de sangre “solo para griegos” ha tenido gran repercusión mediática.

* El impacto de los medios de comunicación

Inicialmente el partido desperto curiosidad y difundió su existencia a través de la red. La cobertura mediática de la formación desde su éxito electoral inicial (se inició al ingresar en el consistorio de Atenas) ha servido para dar a conocer de forma positiva lo que Ellinas denomina como “trabajo social”: sus “patrullas de control”, sus bancos de sangre ” solo para griegos” o su reparto de comida gratuita para los helenos.

Esta última vertiente del partido no ha cesado de acentuarse en las informaciones, lo que globalmente le ha reforzado, a la par que ha amplificado su acción local. La posibilidad de que la cobertura mediática favoreciera al partido ya la apuntamos en este blog en julio del año pasado.

* El electorado

En cuanto al perfil de los votantes de Amanecer Dorado, éste no se diferencia mucho del habitual en la ultraderecha: en él está sobrerepresentado el electorado masculino y joven (en la franja entre 18 y 24 años), aunque llama la atención que esté infrarrepresentado el que posee niveles de educación más bajos (así como el de altos altos niveles), aunque no se especifica qué tipo de estudios se entiende por tales.

Pero, sobre todo, el partido manifiesta un notable atractivo entre nuevos votantes: si la coalición de izquierdas Syriza es la primera fuerza a la que estos muestran su apoyo (captó un 30% de sus sufragios), Amanecer Dorado es la segunda (con un 22% de sus votos).

* El futuro del partido

En las conclusiones Ellinas advierte que en gran medida el futuro de la formación radica ahora en su capacidad de mantener su grado de movilización y evolucionar al compás de la situación política, dependiendo de su habilidad para ajustarse a los cambios, especialmente si la crisis acaba.

En este sentido, destaca que si el partido necesita moderarse le será difícil frenar o desmovilizar a sus sectores más radicales.

En suma, el presente trabajo es una lectura obligada para todos los interesados en el fenómeno queencarna la extrema derecha griega, con su información rigurosa cubre aspectos esenciales de Amanecer Dorado.


ENTREVISTA A STEVEN FORTI (2): “ÓSCAR PÉREZ SOLÍS EVOLUCIONÓ DEL ANARQUISMO AL FALANGISMO PASANDO POR EL SOCIALISMO Y EL COMUNISMO”

marzo 9, 2013

Steven Forti

Continuamos con la entrevista a Steven Forti iniciada en la anterior entrada del blog (clicar aquí para acceder a ella), sobre transfuguismo del comunismo al fascismo. En esta segunda parte se abordan los casos del francés Paul Marion y del español Óscar Pérez Solís.

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¿Quién fue Paul Marion?

Para hablar de Paul Marion debemos cruzar los Alpes y meternos en la realidad política de la Tercera República Francesa, entre la victoria en la Gran Guerra y el desastre de 1940. Marion es un tránsfuga más del país galo, con una trayectoria bastante similar tanto a la de Marcel Déat como a la de Jacques Doriot, hombres clave del transito de la izquierda al fascismo francés. Y con Déat, Doriot y con muchos otros tránsfugas franceses como Arrighi, Barbé, Barthélemy, Chasseigne y Fontenoy, Marion colaboró estrechamente en los años veinte y en los años treinta.

Paul MarionNacido el 27 de junio de 1899 en Asnières, proveniente de una familia de nacionalistas pequeñoburgueses, Paul Marion se instaló en París en 1913. Voluntario en la Gran Guerra en enero de 1918 y desmovilizado definitivamente en la primavera de 1921, Marion obtuvo la licenciatura en filosofía y entre 1921 y 1923 fue profesor en el Instituto Pointeau y en el colegio Sainte-Barbe de París. En 1921 entró en el PCF, y llegó a ser uno de los dirigentes de Clarté universitaire con Chasseigne, Cogniot y Galperine. A partir de 1923 colaboró con L’Humanité y Bulletin communiste, dio clases en las escuelas de partido de Bobigny y Clichy, y se ocupó de los cursos de historia del movimiento obrero y economía política. Entre otoño de 1925 y otoño de 1927 ejerció cargos de responsabilidad, como director de los Cahiers du bolchevisme, redactor de L’Humanité y miembro de los principales órganos directivos del partido. En octubre de 1927 fue elegido para una estancia de quince meses en la Escuela leninista internacional de Moscú, donde colaboró con el Comintern y participó en los trabajos del VI Congreso de la IC en calidad de miembro de la delegación francesa. En febrero de 1929 volvió a Francia, pero ya en agosto abandonó el partido, muy crítico con lo que vio en la URSS y con la línea adoptada por el PCF después del VI Congreso Nacional del partido en Saint-Denis.

A partir de otoño de 1929, Marion empezó una peregrinación entre nuevas generaciones y neosocialistas, entre política y periodismo, que le permitió entrar en contacto con la mayoría de los réseaux intelectuales de la Francia de los años treinta, desde los no conformistas y los realistas hasta los tecnócratas y los grupos políticos en busca de una tercera vía. Entre principios de 1930 y mediados de 1936 Marion colaboró con muchos periódicos y revistas (Notre Temps de Jean Luchaire, Le Quotidien de Jean Hennessy, L’Europe Nouvelle de Louise Weiss, la Vie Socialiste del ala neosocialista de la SFIO, la République de Émile Roche, L’Homme Nouveau de Georges Roditi, Travail et Nation…), escribiendo una media de dos o tres artículos por semana generalmente sobre temáticas de política, economía y finanzas.

Los encuentros formales e informales en círculos de estudio y think tank estaban a la orden del día con el objetivo de un renouvellement y un redressement de Francia. A partir de 1931 Marion se acercó cada vez más al grupo de Déat, Renaudel y Montagnon, fascinado por las propuestas de De Man y convencido de la necesidad de un plan económico y político de rescate del país después de la crisis de 1929. En el partido neosocialista Marion cubrió también cargos relavantes, ocupándose de la propaganda y de las juventudes y presentándose como candidato en las elecciones de 1936, sin lograr ser elegido.

En junio de 1936 participó en la fundación del Partido Popular Francés de Jacques Doriot, del cual fue uno de los dirigentes más visibles y activos, además de miembro del BP, secretario de propaganda y redactor de L’Emancipation Nationale y de La Liberté. En enero de 1939 Marion rompió con Doriot y dimitió del partido, se dedicó al estudio y publicó Leur combat, un libro sobre la propaganda en los regímenes italiano, alemán, soviético y español. Movilizado en agosto de 1939, Marion fue hecho prisionero por los alemanes a finales de junio de 1940.

Doriot

Jacques Doriot, líder del Partido Popular Francés.

Liberado en enero de 1941, a finales de febrero fue nombrado secretario general de la Información y la Propaganda en el Gobierno del almirante Darlan. Marion jugó un papel para nada secundario en el régimen de Vichy: conjuntamente con el entonces ministro del Interior, Pucheu, intentó centralizar y controlar toda la propaganda y luchó constantemente por la creación de un partido único inspirado en los modelos italiano y alemán. Considerado uno de los más fervientes colaboracionistas del Gobierno de Vichy, Marion se quedó –aunque con menos poder a partir de diciembre de 1942– hasta el final, ocupó también el cargo de presidente del Comité des Amis de les Waffen SS français en la primavera de 1944 y redactó y leyó los editoriales de Radio Inter-France entre julio y agosto del mismo año. En septiembre siguió a Pétain, Laval y el reducto de los colaboracionistas parisinos hasta el castillo de Sigmaringen, donde se quedó aislado y políticamente inactivo hasta abril de 1945. Refugiado cerca de Innsbrück, el 12 de julio se entregó a las tropas francesas. En el juicio de la Haute Cour de Justice de diciembre de 1948 fue condenado a diez años de cárcel. Como muchos otros colaboracionistas, logró recuperar la libertad en verano de 1951, pero ya muy enfermo murió en París el 3 de marzo de 1954.


¿Quién fue Óscar Pérez Solís?

Si cruzamos los Pirineos y llegamos a España, nos encontramos con otra biografía interesante en el marco de los tránsfugas europeos de entreguerras: la de Óscar Pérez Solís (Bello, Asturias 1882 – Valladolid, 1951). Hijo de un militar y de una “noble en decadencia”, vivió su infancia entre Galicia y Asturias. En 1898 entró en la Academia de Artillería de Segovia, y llegó a ser teniente a los 21 años. Alrededor de 1905, en Las Palmas, la amistad con el soldado Juan Salvador lo acercó al anarquismo.

Pérz SolísLa vuelta a la Península –esta vez Valladolid–, la muerte de Juan Salvador y las lecturas de los clásicos del marxismo lo acercaron pronto al socialismo. En noviembre de 1909 visitó por primera vez el Centro Obrero Pucelano, donde conoció al líder socialista local, Remigio Cabello, y en abril de 1910 ingresó en la Agrupación Socialista Vallisoletana. Desde aquel entonces fue cada vez más activo, hasta que el 12 de junio de 1912 se le obligó a dejar el Ejército.

Este acontecimiento consagró definitivamente su vida a la política. En la Valladolid de los años diez, Pérez Solís alcanzó cierta fama: fundó con Cabello el semanario socialista Adelante, se presentó en varias ocasiones a las elecciones –logró ser elegido concejal–, y lideró la famosa huelga de los ferrocarriles de 1916 y la huelga de marzo de 1917. El fracaso de esta última huelga y las críticas por su conducta lo llevaron a dimitir y darse de baja del PSOE. Pérez Solís se quedó entonces alejado del partido, apoyando posiciones que él mismo no se preocupó de definir cercanas a la izquierda monárquica.

Intentó fundar –sin éxito– un nuevo partido “socialista aristocrático” (el PSI), escribió para El Sol y España y fue promotor –tras conocer a Cambó– de un regionalismo castellano dentro de una España federal. En septiembre de 1920, recién elegido diputado provincial para la Diputación, tuvo que dejar la capital castellana por una sentencia de destierro debido a un artículo acusatorio contra el cacique local, Santiago Alba.

Confiando en su moderantismo, Indalecio Prieto lo llamó a Bilbao para dirigir La Lucha de clases, pero el contacto con la realidad obrera vizcaína, tan distinta de la tranquila Valladolid, provocó un fuerte giro a la izquierda en sus posiciones. De partidario del ala derecha del PSOE, favorable a un socialismo práctico que superase la fórmula de clase contra clase y que defendiese una democracia anticaciquil, Pérez Solís se convirtió de repente en uno de los más radicales promotores de las tesis tercerinternacionalistas: en el Congreso Extraordinario del PSOE de abril de 1921 fue él quién leyó la declaración de escisión y de fundación del Partido Comunista Obrero Español [PCOE]. En los siguientes “años terribles”, como él mismo los definió en sus memorias, Pérez Solís lideró a los comunistas vizcaínos con su inagotable activismo, que muchas veces transpasaba la delgada línea que lo separaba de la violencia.

En agosto de 1923 fue herido gravemente por el asalto de la policía a la Casa del Pueblo de Bilbao, donde estaba al frente de un comité de huelga. Dirigió La Bandera Roja, colaboró con L’Humanité y fundó en verano de 1921 Las Noticias, un periódico comunista financiado por los nacionalistas vascos con el imprimátur del obispo Eijo y Garay. Después de la instauración de la dictadura del general Primo de Rivera, en verano de 1924 Pérez Solís participó en el V Congreso de la Internacional Comunista en Moscú, fue nombrado delegado español en la IC, y entre finales de 1924 y la primavera de 1925 fue nombrado secretario del PCE, e intentó reorganizar en la clandestinidad el pequeño partido. Pérez Solís atacó duramente las posiciones de Peiró y Pestaña, coincidiendo en un primer momento con Maurín y en un segundo momento con Bullejos y Trilla.

Picavea

Detenido en Barcelona el 13 de febrero de 1925, fue encarcelado en Montjuic, desde donde siguió su labor en el PCE como director de La Antorcha, defendiendo la línea de la dirección del Partido representada por Bullejos y Trilla contra las desviaciones de Zalacaín y Maurín, entre otros. Las charlas con el Padre Gafo, un domínico activo en el sindicalismo libre, lo llevaron a convertirse al catolicismo y a abjurar del comunismo: en agosto de 1927 salió de la cárcel y desde 1928 trabajó en la administración de CAMPSA en Valladolid. Allí, entre el final de la dictadura primorriverista y la instauración de la Segunda República, cobró nuevo protagonismo dirigiendo el periódico católico Diario Regional. En los años siguientes escribió en la prensa católica y de derechas tanto vallisoletana como nacional, se incorporó cada vez más a las posiciones de la derecha radical, llegó a colaborar con la revista Acción Española de Ramiro de Maeztu y se afilió pronto a la Falange.

El 18 de julio de 1936 Pérez Solís se encontraba en Oviedo como enlace de los sublevados. En la capital del Principado estuvo al mando de una compañía en la defensa de la ciudad, sitiada por la tropas republicanas. Nombrado Delegado Sindical y Delegado de Trabajo en Valladolid en julio de 1938, con el fin de la Guerra Civil se retiró a la vida privada. Continuó su actividad periodística –por la cual recibió, entre otros, el Premio Nacional de Periodismo Francisco Franco en 1943– y literaria, y publicó –después de los panfletos de su época socialista y comunista, de sus memorias tras la conversión al catolicismo y de la crónica de la defensa de Oviedo– un estudio sobre el que fue su referente intelectual, el cántabro Ricardo Macías Picavea. Murió en Valladolid el 26 de octubre de 1951.

¿Podemos extraer conclusiones generales sobre este transfuguismo o responde a dinámicas individuales?

Claro está que las diferencias son muchas. No puede ser de otra manera cuando hablamos de tres dirigentes políticos en tres contextos nacionales distintos en un mundo que aún no se había globalizado como en los últimos treinta años. De todos modos, las analogías son muchas.

Para empezar, el estudio de estas tres distintas derivas fascistas es una demostración más de la peculiar naturaleza del fascismo y de lo que  el historiador George L. Mosse definió como el “mito fascista”, basado en la mística patriótica, las tradiciones revolucionarias y dinámicas, y la continuación de la experiencia bélica en tiempos de paz. Los tránsfugas son una perfecta ejemplificación de la acción de recuperación del fascismo y de su naturaleza ambivalente y ecléctica. Estudiar la trayectoria humana y política y el lenguaje político de Nicola Bombacci, Paul Marion y Óscar Pérez Solís debería representar una tesela más para reconstruir el mosaico fascista y su inmensa –y hoy en día casi incomprensible– capacidad de convencer y vencer, no solo con la violencia, la represión y el control más o menos totalitario de la sociedad, sino también, y probablemente sobre todo, ofreciendo un proyecto poliédrico que podía adaptarse a tiempos y lugares diferentes.

Siguiendo las propuestas interpretativas que el también historiador Philippe Burrin avanzó hace un cuarto de siglo para el caso francés en su maravilloso libro La dérive fasciste. Doriot, Déat, Bergery 1933-1945 (París, Seuil, 1986), que, vale la pena subrayarlo, es uno de los poquísimos estudios serios sobre esta cuestión, existen algunas “pasarelas” hacia el fascismo. Estudiando los casos del comunista Doriot, del socialista Déat y del radical Bergery, Burrin reconoce tres elementos que sirven de pasarelas hacia el fascismo durante una crisis nacional y/o durante una disidencia: principios de organización y métodos políticos; valores irracionales y valores ideológicos. Para los casos de Bombacci, Marion y Pérez Solís, aparte de unas pasarelas, estos elementos son en primer lugar unos puntos en común y unas constantes, es decir, unos elementos presentes durante toda su vida. Los elementos que se han reconocido son cinco:

a) El valor otorgado a la acción, el dinamismo y la praxis, que se presenta como forma de incesante activismo político desde el punto de vista personal –mezclado con una especie de incapacidad de “no actuar”–, como concepción de la política misma como acción y también en la idea del fascismo concebido como dinamismo, como un continuum en transformación;

b) El valor otorgado a las minorías, las élites y las vanguardias revolucionarias, muchas veces acompañado de una idea fuertemente negativa del pueblo y las masas y que, en general, se juntaba con un cierto gusto por el autoritarismo y la autorreferencialidad, cuestiones que derivaban directamente de la Gran Guerra y su violencia;

c) Una fe inquebrantable en la revolución, característica que se yuxtapone a la política concebida como acción;

d) La presencia constante de enemigos comunes, como la democracia liberal, el parlamentarismo, la burguesía y el capitalismo;

e) La importancia de una concepción del mundo antimaterialista, fuertemente idealista y en determinados momentos claramente religiosa.


Adolf Hitler Saluting, 1934

El nacionalismo es un componente central del transfuguismo desde la izquierda al fascismo.

A estos cinco elementos cabe añadir un sexto elemento, absolutamente central y al cual se debe el título del libro: la nación. Sin este factor no es posible concebir el tránsito que un número para nada desdeñable de dirigentes políticos de la primera mitad del siglo pasado realizó de la izquierda al fascismo. La sustitución del concepto de clase (pero no solamente del concepto, también de la categoría interpretativa y de la palabra misma) por el concepto de nación en el pensamiento y el lenguaje político es un punto imprescindible para que se pueda aceptar el fascismo, como opción política y como ideología. La nación, suelo decir, es un peso que dobla la espalda de Bombacci, Marion y Pérez Solís y que convierte a unos importantes cuadros comunistas en unos propagandistas y en unos dirigentes fascistas.

Como afirmó Zeev Sternhell al estudiar la trayectoria de Mussolini y de los sindicalistas revolucionarios italianos que acabaron en el fascismo –en el otro libro imprescindible, junto al de Burrin, para encarar esta cuestión: Naissance de l’idéologie fasciste (París, Fayard, 1989)–, la clave está en la unión de muchos factores presentes ya en la manera de concebir la política durante la militancia socialista/comunista (el anticapitalismo, el activismo, el mito de la revolución, el odio por la democracia liberal y el parlamentarismo, la importancia otorgada a las élites) con el concepto de nación (que sustituye al internacionalismo), en determinados momentos históricos, generalmente marcados por la guerra (militar y/o política). Todo esto dentro de una revisión del marxismo de tipo antimaterialista.

¿Esto basta para comprender el tránsito de la izquierda al fascismo a inicios del siglo XX? 

Probablemente no, no es suficiente. La presencia de los cinco elementos enumerados anteriormente y la sustitución del concepto de clase por el de nación no consiguen desmontar completamente los tópicos del oportunismo y la teoría de los opuestos extremismos. Al análisis propuesto se debe añadir un “prisma” que pueda facilitar la lectura de estas vidas: la pasión de la política. Es ésta una cuestión compleja que la historiografía no ha investigado hasta ahora con la necesaria atención. Los dirigentes políticos que pasaron de la izquierda al fascismo en el período de entreguerras son una de las muchas ejemplificaciones en carne y hueso de esta pasión que atraviesa todo el siglo XX.

Se conciben las pasiones políticas como una problemática y un método distinto respecto al método demopolitológico y al método clasista: es decir, como el estudio no de reglas, ni de fuerzas objetivas, sino más bien de la subjetividad, en el interior de sus energías materiales. La pasión política no es entonces algo puramente platónico, desconectado del mundo, o algo neorromántico y neoidealista, sino algo tangible y real: la pasión por un cuerpo, que en el siglo XX, el siglo de los grandes partidos, no es otra cosa que la pasión por un partido.

El partido no fue una mera representación electoral o de intereses económicos y de clase, sino esencialmente un cuerpo apasionado, constituido por el entusiasmo, basado en el voluntariado y la pura pasión. Léase, entre otros, el Gramsci de lo Cuadernos de la cárcel o aquel maravilloso ensayo de Albert O. Hirschmann titulado Las pasiones y los intereses. Los tránsfugas, cuyas trayectorias se han investigado en este libro, declararon abiertamente la importancia que las pasiones tuvieron durante su itinerario político y subrayaron también, directa o indirectamente, la centralidad de las pasiones en la historia. Claro está que los tránsfugas no fueron los únicos que demostraron el peso y la importancia de las pasiones en la política de la primera parte del siglo XX.

Pero no cabe duda de que fueron un caso peculiar: al no querer renunciar a la pasión política que habían expresado en el partido comunista y/o socialista (y que estos partidos habían sabido –no sin contradicciones– canalizar y racionalizar), los Bombacci, los Marion y los Pérez Solís decidieron mantener esta pasión, pervirtiéndola, modificando su significado y cambiando su dirección, hasta convertirla en una pasión que se expresaba en el único partido existente (que canalizaba y racionalizaba esta pasión), después de que el fascismo llegó al poder en Italia, España y Francia en 1922, 1936 y 1940, respectivamente.

Freikorps

 Los partidos fascista y nazi volvían a dar vida a la camaradería guerrera. Imagen de Freikorps.

La diferencia entre estos diferentes cuerpos es de todos modos evidente: si los partidos socialista y comunista eran los cuerpos de un amor de justicia social –aunque cruel en algunos casos–, los partidos fascista y nazi eran cuerpos que volvían a dar vida a la camaradería guerrera que amaba el odio y se identificaba solo como enemigo de enemigos. Baste un ejemplo. En noviembre de 1933 Bombacci escribió no estar carente “della passione politica e dei requisiti richiesti per una dedizione completa all’ideale”. ¿Es solo una casualidad que Bombacci utilice este término en una carta dirigida al mismo Mussolini que se puede considerar su íntimo acto de conversión al fascismo? Yo creo que no…


ENTREVISTA A STEVEN FORTI: “LOS TRÁNSFUGAS DE LA IZQUIERDA A LA DERECHA DE ENTREGUERRAS NO FUERON LA EXCEPCIÓN, SINO LA REGLA”

marzo 2, 2013
Steven Forti

STEVEN FORTI (Trento, 1981) es doctor en Historia por la Universitat Autònoma de Barcelona y la Università di Bologna. Sus investigaciones están orientadas hacia la historia política del siglo XX, con particular atención a la de Europa de entreguerras en una perspectiva comparada. Así, se doctoró con la tesis El peso de la nación. Nicola Bombacci, Paul Marion y Óscar Pérez Solís en la Europa de entreguerras. Fue galardonada con el premio de la Cátedra Juana De Vega y el accésit del Premio Miguel Artola de la Asociación de Historia Contemporánea.

Más allá de tales reconocimientos, su trabajo disecciona un aspecto llamativo del radicalismo político: el tránsito del comunismo al fascismo a partir de las tres figuras políticas que dan título al mismo: el italiano Bombacci, el francés Marion y el español Pérez Solís.

La obra será publicada en la primavera de 2013 por la Universidad de Santiago de Compostela (a la vez que también verá la luz su Historia de los trabajadores de la construcción de CCOO de Cataluña, 1964-1992). Su tema nos ha parecido atractivo para nuestros lectores y le hemos entrevistado mediante un cuestionario.

Dada la extensión de sus respuestas publicamos la entrevista en dos partes. Esta es la primera y ela siguiente entrada mostrará la segunda. Le agradecemos desde aquí que haya accedido a nuestra petición, pues sus reflexiones permiten adentrarse en un tema poco explorado: el del tránsito del comunismo al fascismo.

¿Por qué le atrajo el transfuguismo del comunismo al fascismo como tema de estudio?

A veces uno acaba interesándose en algo y estudiando algo por casualidad. Hace aproximadamente una década me regalaron un libro, Il comunista in camicia nera, de Arrigo Petacco, una vulgarización repleta de imprecisiones de la vida de Nicola Bombacci. La verdad es que, más allá de la pésima novelización histórica de Petacco, el protagonista del libro me impresionó y me fascinó. Su trayectoria humana y política entre el socialismo maximalista y el fascismo, entre la fundación del Partido Comunista de Italia y la República de Saló, me pareció como mínimo extraña, aparentemente inexplicable, ciertamente excéntrica.

Me puse poco a poco a investigar más sobre Bombacci y me di cuenta de que la idea que había tenido al principio –Bombacci fue un voltagabbana o tránsfuga, como muchos que vistieron la camisa negra cuando el fascismo llegó al poder– no tenía consistencia tras un análisis histórico mínimamente serio. ¿Qué clase de oportunista podía ser Bombacci?

Si lo miramos desde un enfoque puramente de cálculo egoísta, su decisión de mantenerse antifascista (o como mínimo “afascista”) durante toda la primera década del régimen y su última decisión de seguir a Mussolini hasta el pelotón de fusilamiento de los partisanos no tiene sentido alguno. Si pensamos que uno de los fundadores del PCd’I acabó en Piazzale Loreto, después de no haber gozado de muchos favores durante el ventennio, mientras que jerarcas como Dino Grandi, Galeazzo Ciano, Giuseppe Bottai votaron en contra de Mussolini en la noche del 25 de julio o que el mismo Mariscal Pietro Badoglio sustituyó a Mussolini y lo hizo encarcelar tras veinte años en los más altos escalafones del régimen, algo no encaja. ¿Por qué Bombacci decidió llegar hasta el punto de morir por el fascismo? ¿Por fe? ¿Por ideología? ¿Por pasión?

Estas preguntas llevaban a otra pregunta: ¿Bombacci fue un caso excepcional? Según la historiografía existente y según las vulgarizaciones periodísticas, Bombacci fue una rara avis y un caso border line, único y casi irrepetible.

PCI

El transfuguismo del comunismo al fascismo en la Europa de entreguerras ha sido poco estudiado.

Leyendo más e investigando más sobre la cuestión, me di cuenta de que el caso de Bombacci no fue una excepción y de que su trayectoria tampoco fue tan extraña. En la Italia del período de entreguerras no fueron pocos los dirigentes políticos y sindicales de partidos de izquierda que se convirtieron al fascismo, sustituyendo el internacionalismo proletario por el culto de la nación, la lucha de clases por la armonía social, y el materialismo dialéctico marxista por un fuerte antimaterialismo espiritualista entrelazado a los valores cristianos.

Algunos de ellos fueron unos oportunistas, aprovechándose de las dinámicas políticas nacionales para llegar a posiciones de poder político y económico; otros no lo fueron, tomando unas decisiones que, como en el caso de Bombacci, nos pueden parecer como mínimo ilógicas desde el punto de vista económico. La pregunta que se hallaba al principio de todo empezaba a tener más importancia y la respuesta se hacía paulatinamente más complicada. ¿Cuánto peso se debía dar a las razones ideológicas en estos tránsitos de la izquierda al fascismo? ¿Cuánto influyó la pasión de la política y la pasión por la política en estos casos de transfuguismo.

¿Fue el transfuguismo una realidad política esencialmente italiana?

Al tener una visión más o menos completa del panorama italiano de entreguerras, se me planteó una pregunta más: ¿fue el caso de Italia una excepción en el conjunto europeo? O, más bien, ¿fue la normalidad? Decidí comparar el caso italiano con los casos de dos países de la Europa mediterránea: Francia y España.

Y, teniendo en cuenta las diferencias cronológicas y las distintas dinámicas nacionales, las analogías resultan ser más numerosas que las diferencias. Italia no fue una excepción.

En Francia hubo un número semejante de casos de dirigentes políticos y sindicales de formaciones políticas de izquierda que pasaron a las organizaciones fascistas en los años veinte y treinta, y en España el número de los tránsfugas en aquellos años no fue para nada desdeñable. Me dí cuenta de que la cuestión empezaba a tener una importancia y un peso bien diferente: el intento de encontrar una respuesta al caso aparentemente estrafalario de Bombacci me había llevado a plantearme una serie de preguntas sobre la historia política y del pensamiento político de la primera mitad del siglo XX.

¿Por qué hasta ahora no se ha investigado seriamente la cuestión del tránsito de la izquierda al fascismo en la Europa de entreguerras? ¿Por qué en los raros estudios existentes acerca de trayectorias de este tipo y sobre todo en las referencias a estos personajes en las historias del movimiento obrero de Italia, Francia y España no se ha logrado en la mayoría de los casos ir más allá de juicios políticos ex post y de condenas morales (o ridículas apologías)? O, en los mejores de los casos, sobre todo después de 1989, ¿por qué no se ha ido más allá de la utilización de estas trayectorias como demostración de la validez de la lógica de los opuestos extremismos, cimiento de la teoría del totalitarismo? Y, sobre todo, ¿qué han significado en la historia política y en la historia del pensamiento político de la época contemporánea estos tránsitos de la izquierda al fascismo?

¿Cree que el transfuguismo de la extrema izquierda a la ultraderecha fue frecuente? 

Yo no hablaría de transfuguismo de la extrema izquierda a la extrema derecha. Prefiero hablar de transfuguismo de la izquierda a la derecha en términos más amplios: el riesgo es de no tener en cuenta casos interesantes, como el del socialista Marcel Déat o de un reformista de izquierdas como Gaston Bergery. Sus orígenes, por ejemplo, no son la extrema izquierda, sino una socialdemocracia crítica con la experiencia soviética. Aclarado esto, suelo decir que los tránsfugas de entreguerras no fueron la excepción, sino la regla de la historia política.

Claro está que afirmar esto no es nada más que una provocación, pero algo de verdad hay en esta frase. Los números nos ayudan a entender la envergadura del fenómeno. Un fenómeno –hace falta recordarlo– que se ha estudiado solo en el caso de cuadros de formaciones políticas y no en los casos de los militantes o de los intelectuales. Pues, en este libro, más allá de los tres casos principales de Bombacci, Marion y Pérez Solís, he trazado la biografía de unos cincuenta dirigentes políticos de cierta envergadura que entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial dejaron su familia política de origen para pasar armas y bagajes a los respectivos movimientos fascistas que se crearon en estos tres países.

Los casos son distintos como lo son las vidas de estos individuos: comunistas, socialistas, sindicalistas revolucionarios o repúblicanos de izquierdas con diferencias en cuanto a familia, clase social, profesión, militancia… Y los tránsitos responden a estas diferencias, lógicamente.

Entre los seguidores de Mussolini de la primera hora figuraron significados izquierdistas.

Cobran importancia las dinámicas similares, como el heterogéneo grupo de los sindicalistas revolucionarios italianos –como Ottavio Dinale, Edmondo Rossoni, Tullio Masotti, Giovanni Bitelli, Livio Ciardi – que siguieron a Mussolini ya en la elección intervencionista de la Gran Guerra y en la fundación de los Fasci di Combattimento en la Piazza San Sepolcro de Milán en marzo de 1919. O a otros sindicalistas revolucionarios italianos que abrazaron el fascismo solo después de la Marcha sobre Roma, como Walter Mocchi, Amilcare De Ambris, Alibrando Giovannetti, Nicola Vecchi y Pulvio Zocchi, o con la Guerra de Etiopía de 1935, como en el caso de Arturo Labriola.

En Francia encontramos también una especie de grupo compacto: los comunistas franceses cercanos a Jacques Doriot, como Henri Barbé, Marcel Marschall, Alexandre Abremski, Victor Barthélemy, Victor Arrighi, Paul Guitard, Jean Fontenoy, François Chasseigne y Camille Fégy, que siguieron al alcalde de Saint Denis cuando dejó el PCF y fundó el Partido Popular Frances en junio de 1936.

En España hay menos casos respecto a Francia e Italia, debido, entre otras motivaciones, a la ruptura brutal de la Guerra Civil. Dos cosas resultan sintomáticas: los casos de tres de los fundadores de los dos Partidos Comunistas que se constituyeron en España en 1920 y 1921 (Pérez Solís, Ramón Merino Gracia y Mariano García Cortés) y los casos de la militancia juvenil de muchos de los miembros del primer núcleo de las JONS.

Nicola Bombacci

Nicola Bombacci en el centro de la imagen.

¿Quién fue Nicola Bombacci? 

Nicola Bombacci fue un personaje extramademente interesante de la historia política italiana de la primera parte del siglo XX. Un personaje incómodo que por mucho tiempo se ha querido olvidar o recordar de una forma grotesca y caricatural. Hasta los años ochenta del siglo pasado, en un número no despreciable de casos, el nombre de Bombacci había prácticamente desaparecido de los libros sobre el movimiento obrero italiano, el Partido Socialista y los orígenes del Partido Comunista. ¡Pero Bombacci había sido el secretario del PSI en el periodo clave del “biennio rosso” y, conjuntamente con Bordiga, Gramsci, Terracini y Togliatti, fue uno de los fundadores del PCd’I en Livorno en enero de 1921!

Como decía antes, este ha sido un punto clave para el comienzo de mis investigaciones hace unos años. Es decir, ¿cuál era la razón de este olvido y de aquella especie de banalización de su figura y de su trayectoria? De hecho, si algo se decía de Bombacci era para reirse de un caso border line, de un personaje de novela surrealista o para condenar al traidor de la clase trabajadora. La respuesta, claro está, se encuentra en su dramático final: el 28 de abril de 1945 Bombacci acabó fusilado a orillas del lago de Como con el fundador del fascismo, Benito Mussolini, y, al día siguiente, colgado por los pies en la gasolinera de Piazzale Loreto en Milán al lado del Duce, de su amante, Claretta Petacci, y de algunos jerarcas del fascismo de Salò, bajo un cartel en el que escribieron “Supertraditore”.

Parece una broma de la historia y un gran regalo para los defensores de la teoría del totalitarismo… ¿Es esta una razón suficiente para borrar del mapa a un personaje sin duda sui generis, pero también muy interesante para entender tanto el nacimiento, el auge y la derrota del movimiento obrero italiano en la época liberal como la rápida victoria del fascismo y su capacidad para conseguir el consenso de buena parte de la sociedad italiana?

Es interesante notar una cosa más: si a mediados de los ochenta se impulsaron algunas investigaciones históricas serias sobre la biografía de Bombacci que se convirtieron en publicaciones, como las de Serge Noiret y Guglielmo Salotti,1 en el último año y medio en Italia se han publicado tres libros sobre su itinerario político que son absolutamente prescindibles. O, más bien, son publicaciones peligrosas, ya que simpatizan con el personaje sin presentar nuevos descubrimientos en archivos, alejándose de una verdadera investigación histórica y acercándose a pseudo-hagiografías hechas por sectores de la derecha o la extrema derecha. En el verano de 2011 se publicó el libro Sangue romagnolo. I compagni del Duce. Arpinati, Bombacci, Nanni escrito por Giancarlo Mazzuca, periodista y entonces diputado por el partido de Berlusconi,2 mientras que en otoño de 2012 salieron dos volúmenes escritos por jóvenes estudiantes de la universidad y publicados por editoriales cercanas a la derecha política italiana, sobre todo en un caso.3 Y, last but not least, en noviembre de 2012 la editorial neofascista española, Ediciones Nueva República, publicó casi todos los escritos del Bombacci fascista traducidos al castellano con una introducción de Erik Norling.4 ¿Es solo una extraña coincidencia que en un momento de gravísima crisis económica, social y política distintos sectores de la (extrema) derecha política y mediática recuperen la figura de Bombacci?

Pero volvemos a la biografía de Bombacci. Nacido el 24 de octubre de 1879 en Civitella di Romagna, un pueblo muy cercano a Predappio, donde cuatro años más tarde nació Mussolini, después de una breve experiencia en el seminario, Bombacci se convirtió en maestro. Fue activo en el mundo sindical desde principios de siglo en el norte de Italia, entre Crema, Piacenza y Cesena, y consiguió ser elegido miembro del Consejo Nacional de la Confederación General del Trabajo (CGdL) en 1911.

En Módena, durante el primer conflicto mundial, fue el líder indiscutible del socialismo local: entre las guerras balcánicas y la Revolución Rusa fue al mismo tiempo secretario de la Bolsa de Trabajo, secretario de la Federación socialista provincial de Módena y director del periódico socialista Il Domani. En julio de 1917, fue nombrado miembro de la dirección del Partido Socialista italiano, en el que colaboró con el intransigente secretario del partido Costantino Lazzari y el director del periódico socialista Giacinto Menotti Serrati. En 1918, el último año de guerra, después de las detenciones de Lazzari en enero y Serrati en mayo, Bombacci se quedó prácticamente solo al timón del partido.

Favorable a una política firmemente antirreformista, centralizó y verticalizó todo el socialismo italiano: por primera vez las federaciones provinciales del partido y el grupo parlamentario socialista (GPS) dependieron directamente de la dirección del PSI, a la cual se conectaban también las organizaciones sindicales y cooperativistas rojas. En agosto de 1919 redactó con Serrati, Gennari y Salvadori el programa de la fracción maximalista, que ganó en el XVI Congreso Nacional del PSI (Bolonia, 5-8 de octubre de 1919). Fue elegido secretario del partido el 11 de octubre y, al mes siguiente, en las primeras elecciones políticas generales de la posguerra, consiguió el acta de diputado en la circunscripción de Bolonia con más de cien mil votos. Fue sin duda una de las figuras más importantes y visibles del socialismo maximalista del “biennio rosso”.

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Bombacci  fue una de las figuras más importantes del socialismo maximalista del “biennio rosso” (imagen de “guardias rojos” durante este bienio).

En enero de 1920 presentó un proyecto de constitución de los Soviets en Italia, que obtuvo pocos consensos y muchas críticas y contribuyó de todas formas a abrir un intenso debate teórico en la prensa socialista. En el mes de abril Bombacci fue el primer socialista italiano en encontrarse con los representantes bolcheviques en Copenhague, y en ese mismo verano fue uno de los miembros de la delegación italiana en la Rusia soviética, donde formó parte del Segundo Congreso de la Internacional Comunista. Ese otoño fundó la Fracción comunista del PSI, conjuntamente con Antonio Gramsci, Amadeo Bordiga, Egidio Gennari y Antonio Graziadei. Como director del periódico Il Comunista, en el XVII Congreso Nacional del PSI (Livorno, 15-21 enero 1921), optó claramente por la escisión, y llegó a ser uno de los miembros del Comité Central del nuevo Partido Comunista de Italia, sección italiana de la III Internacional (PCd’I).

Bombacci fue elegido diputado en las listas comunistas en mayo de 1921 por la circunscripción de Trieste, pero se quedó aislado respecto a los ordinovistas de Gramsci, Togliatti, Terracini y Tasca y los abstencionistas de Bordiga, no tenía pues una propia corriente en el nuevo partido. Bombacci se situó entonces en el ala derecha del nuevo PCd’I con Misiano y Presutti, favorable al reacercamiento con los maximalistas del PSI y contraria al partido sectario e ideologizado de Bordiga. Rápidamente se lo apartó de los centros directivos comunistas, empezando por el CC del partido.

La polémica llegó hasta las más altas esferas soviéticas en diciembre de 1923, cuando el Comité Ejecutivo del PCd’I decidió unilateralmente su expulsión del partido sin consultar a la Internacional Comunista. Se acusaba a Bombacci, entonces secretario del Grupo Parlamentario Comunista, de haber hecho referencia a una posible unión de las dos revoluciones –la bolchevique y la fascista– en una intervención en la Cámara del 30 de noviembre de 1923. De hecho, Bombacci, bajo consejo del embajador soviético en Italia, Jordanski, había puesto sobre la mesa la cuestión de un tratado económico italo-ruso, muy deseado por el Kremlin. En enero de 1924, se le llamó a Moscú, donde representó a la delegación italiana en los funerales de Lenin. Zinoviev decidió su reincorporación al PCd’I, en aquellos meses diezmado por la campaña de detenciones del Gobierno fascista de Mussolini.

Pero de vuelta a Italia, Bombacci no participó casi nunca en la actividad del Partido Comunista y empezó a trabajar para la Embajada rusa en Roma, al servicio del comercio y la diplomacia soviética. En 1925 fundó la revista L’Italo-Russa y una homónima sociedad de import-export, que ya a finales del año siguiente desaparecieron. Su alejamiento del partido fue evidente y en julio de 1927 los dirigentes comunistas italianos en el exilio decretaron su expulsión definitiva.

En los años siguientes Bombacci siguió viviendo en Roma con su familia. La colaboración con la embajada soviética parece que no se prolongó más allá de 1930. Las necesidades económicas y la difícil situación de salud de su hijo Wladimiro, que necesitaba curas por una grave enfermedad, lo llevaron a pedir ayuda a jerarcas del régimen y luego al mismo Mussolini, con el cual había tenido relaciones políticas en la etapa giolittiana. El Duce le concedió unas cuantas subvenciones y le encontró un empleo en el Instituto de Cinematografía Educativa de la Sociedad de Naciones en Roma.

A partir de 1933 Bombacci se acercó cada vez más al fascismo. A principios de 1936, Mussolini le permitió fundar La Verità, una revista política alineada con las posiciones del régimen, que, aparte algunas interrupciones debidas a la oposición del fascismo intransigente, se publicó hasta julio de 1943. En el proyecto colaboraron otros exdirigentes políticos de partidos de izquierda como Alberto y Mario Malatesta, Ezio Riboldi, Walter Mocchi, Giovanni Bitelli, Angelo Scucchia, Giovanni Di Legge, Mario Guarnieri y Silvio Barro. Bombacci no obtuvo nunca el carnet del Partido Nacional Fascista (PNF), aunque lo pidió más de una vez al jefe del fascismo, a quién escribía a menudo.

Los cadáveres de Mussolini y Bombacci fueroncolgados en Piazzale Loreto.

Después de la caída del fascismo el 25 de julio de 1943 y de la liberación de Mussolini en septiembre, con la siguiente creación de la República Social Italiana, Bombacci decidió ir voluntariamente a Saló, donde parece que fue una especie de consejero de Mussolini. Desde entonces el fundador del PCI alcanzó más protagonismo. Su capacidad oratoria y su cercanía al mundo de las clases trabajadoras podían ser útiles para la propaganda fascista. Bombacci publicó unos cuantos opúsculos sobre los peligros del bolchevismo y la degeneración estaliniana de los principios socialistas, dio conferencias entre los obreros en las plazas del norte de la península y se preocupó de la cuestión social, e incluso llegó a ser considerado uno de los redactores del proyecto de la “socialización”, muy publicitado por el fascismo republicano. Bombacci se quedó junto a Mussolini hasta el final en Piazzale Loreto que he recordado anteriormente.

[continuará en la siguiente entrada]

Notas

1 Guglielmo Salotti, Nicola Bombacci da Mosca a Salò, Roma, Bonacci, 1986 (edición revisada y ampliada: Nicola Bombacci. Un comunista a Salò, Milán, Mursia, 2008) y Serge Noiret, Massimalismo e crisi dello stato liberale. Nicola Bombacci (1879-1924), Milán, FrancoAngeli, 1992.

2  Giancarlo Mazzuca y Luciano Foglietta, Sangue romagnolo. I compagni del Duce. Arpinati, Bombacci, Nanni, Bolonia, Minerva, 2011. Aquí se puede leer una reseña crítica que publiqué en la revista digital italiana Storicamente: http://www.storicamente.org/03_biblioteca/schede/mazzucca_forti.html Antes de este libro, otra vulgarización banalizante, repleta de errores historiográficos y que hacía guiños a la derecha en el análisis de la trayectoria de Bombacci, fue la de Arrigo Petacco, Il comunista in camicia nera. Nicola Bombacci tra Lenin e Mussolini, Milán, Mondadori, 1996.

3 Daniele Dell’Orco, Nicola Bombacci, tra Lenin e Mussolini, Cesena, Historica, 2012 y Claudio Cabona, Nicola Bombacci. Storia e ideologia di un rivoluzionario fascio-comunista, Génova, Liberodiscrivere, 2012.

4 Nicola Bombacci, Mi pensamiento sobre el bolchevismo, introducción de Erik Norling, Molins del Rei, Ediciones Nueva República, 2012.


ENTREVISTA JOSÉ FERNANDO MOTA: “EL ESPAÑA CLUB FUE LA TAPADERA DE LA ULTRADERECHA ESPAÑOLA EN LA BARCELONA DE 1935″

febrero 8, 2013

JoseFernandoMota¿ERA DISTINTA YA EN LOS AÑOS TREINTA LA ULTRADERECHA BARCELONESA DE LA MADRILEÑA? El historiador José Fernando Mota ha publicado un extenso trabajo sobre el tema:Precursores de la unificación: el España Club y el Voluntariado Español, una experiencia unitaria de la extrema derecha barcelonesa (1935-1936)” en la revista académica Historia y política.

Mota,  que es igualmente diplomado en Biblioteconomía y Documentación,  es autor de La República, la guerra i el primer franquisme a Sant Cugat del Vallès, 1931-1941 (2001) y “Mis manos, mi capital”: els treballadors de la construcció, les CCOO i l’organització de la protesta a la Gran Barcelona, 1964-1978 (2010), así como de diferentes estudios sobre historia del movimiento obrero bajo el Franquismo, además de sobre cuestiones archivísticas.

Ello que nos ha motivado a entrevistarle, pues consideramos que su contenido puede ser interesante para nuestros lectores, ya que aborda un tema recurrente en este blog, que es el de las diferencias entre la ultraderecha española de Barcelona y la de Madrid.  En este aspecto le agradecemos su amabilidad y atención al responder a nuestro cuestionario.

¿Era distinta la extrema derecha barcelonesa de la madrileña antes de julio de 1936?

A pesar de que mis investigaciones en este campo hace poco que han comenzado, trataré de esbozar algunas ideas sobre esta cuestión. La principal diferencia, desde mi punto de vista, es la composición de éste espacio político en Madrid y Barcelona. La fuerza política de la extrema derecha barcelonesa hegemónica durante los años treinta será el carlismo, muy minoritario en el caso de Madrid. Los tradicionalistas tienen un arraigo histórico en Barcelona del que carecen en la capital española. En cambio los alfonsinos, con mayor presencia en Madrid, no pasan de ser en la ciudad condal más que un partido de cuadros. También es diferente el falangismo barcelonés, más fraccionado y muy inferior en número a sus camaradas madrileños.


albinana2En Barcelona la fuerza principal de extrema derecha hasta 1934 -carlistas a parte-, será el Partido Nacionalista Español (PNE). Este es un partido creado en 1930 y dirigido por el excéntrico doctor José Mª Albiñana (imagen de esta web), es una organización que rápidamente será marginal entre los ultras madrileños, a diferencia de lo que ocurre en Barcelona. Y es que el discurso nacionalista español siempre tendrá mucho peso entre los ultras barceloneses. Estos grupos harán gala de un españolismo exacerbado y de un anticatalanismo visceral, muchas veces más virulento que el que se expresa desde Madrid. El PNE se convertirá en el vivero que nutra de un discurso españolista y de una cultura de violencia -otra característica de los albiñistas- a buena parte de la extrema derecha barcelonesa.

PNEEncontraremos antiguos militantes del PNE en casi todos los proyectos ultras barceloneses, donde
hay una tendencia a la atomización, con la presencia de un conglomerado de grupos y grupúsculos divididos entre sí por personalismos, a los que une su antirrepublicanismo, su antiparlamentarismo, su anticomunismo, antimasonismo, antisemitismo. Y, por encima de todo, su anticatalanismo, su oposición al Estatut y la defensa de un españolismo esencialista en terreno hostil, en una Cataluña con ERC en el gobierno autonómico y una hegemonía catalanista en la sociedad. Si en Madrid los grandes enemigos de la extrema derecha serán los socialistas y comunistas, en Barcelona, donde las organizaciones marxistas por entonces son marginales, los enfrentamientos violentos se producirán básicamente con nacionalistas catalanes y especialmente los grupos independentistas, naturalmente inexistentes en Madrid.

Tanto en Madrid como en Barcelona el uso de la violencia política será una de las características de la extrema derecha. En la capital catalana, los ultras, ante su poca militancia y nula incidencia social, harán de la provocación y la pelea callejera su principal forma de hacer política. Acciones que muchas veces serán amplificadas por la prensa catalanista, dándoles un protagonismo que no corresponde a su número. En Barcelona siempre tendrá más peso la acción que la reflexión ideológica. Será en Madrid donde se publiquen las revistas teóricas de la extrema derecha y desde donde irradien las consignas al resto de España.

Seguramente los ultras barceloneses son los primeros en España en utilizar políticamente el nuevo deporte de masas, el fútbol. En ese espacio encontrarán otro campo de batalla política -simbólico y a la vez real- con los catalanistas. El R.C.D. Español se convirtió para los nacionalistas españoles en Barcelona en el equipo “que sostenía la bandera españolista en Barcelona” frente a un F.C. Barcelona identificado con el odiado catalanismo.

Un última característica que destacaría de la extrema derecha barcelonesa es la presencia de militares retirados por la ley Azaña, situados en las direcciones de varios de estos grupos, y la connivencia de un grupo de policías españolistas, que en su día se opusieron ferozmente al traspaso de las competencias en orden público a la Generalitat, con los grupos ultras más violentos.

La extrema derecha barcelonesa no saldrá nunca de su marginalidad política y social. Sólo los carlistas tendrán una militancia nutrida y mantendrán una cabecera de prensa,  El Correo Catalán; el resto de grupos, a pesar de las múltiples siglas utilizadas, no pasarán de ser cuatro o cinco centenares de militantes que pasaran por diferentes organizaciones. Siempre serán pocos y divididos.

¿Cuáles eran sus principales organizaciones?

La fuerza mayoritaria era el tradicionalismo. Tras la unificación de jaimistas, mellistas e integristas, el carlismo catalán basculó entre la participación electoral -con la Lliga o los alfonsinos- , y las actividades conspirativas, con el reforzamiento de su fuerza paramilitar, el requeté. Es una fuerza ultracatólica y antiliberal con una militancia, en muchos casos, hereditaria, que pasa de padres a hijos, de ahí que también tenga una composición más interclasista que las otras fuerzas ultras barcelonesas.

logo_PNEDentro de lo que podemos llamar españolismo reaccionario, la fuerza principal hasta 1934, como hemos visto, es el PNE. Será la cantera de un españolismo esencialista y violento en la ciudad, ya que más de 400 barceloneses pasarán por sus filas en un momento u otro entre 1930 y 1934.

Mientras, los alfonsinos eran pocos en Barcelona, algunos aristócratas, “gente bien” y profesionales. Primero funcionaron como Peña Blanca, pero tras participar en 1932 en Dreta de Catalunya, una candidatura electoral conjunta con los carlistas, tomaron ese nombre, asociándose en 1933 a Renovación Española. Tras los hechos de octubre de 1934 aglutinarán a algunos miembros de la extrema derecha provenientes de otros grupos. También dentro de los partidos que forman la CEDA, barcelonesa, creada también a partir de 1934, se agruparán sectores que participaran en las conspiraciones antirrepublicanas, especialmente en las Joventuts d’Acció Popular y en Acción Obrerista. Además, en Barcelona funcionarán otros grupúsculos reaccionarios marginales como el Partido Agrario Español, la Juventud de Acción Española, el Frente Españolista,…

Por otro lado, tenemos los grupos fascistas. Seguramente es en Barcelona donde por primera vez aparecen en España grupos que podríamos denominar protofascista, como la Liga Patriótica Española en 1919 o La Traza en 1923. Estos son grupos con una breve pero ruidosa existencia, constituyendo un semillero de militantes ultras a lo largo de los treinta. A pesar de estos precedentes, los grupos que se reclaman fascistas en la ciudad condal no tendrán más allá de dos centenares de militantes.

En 1932 se había creado un grupo de las JONS en Barcelona, formado por una docena de miembros. El grupo se unirá a la Falange de Barcelona en 1934, fundada en la ciudad a finales del año anterior, tras un viaje de José Antonio Primo de Rivera. Dentro de la FE de las JONS de Barcelona siempre funcionaron diferentes facciones internas. En 1935 será expulsada la encabezada por Fernández Ramírez y abandonarán la formación los jonsistas, que crearán un efímero Partido Español Nacional-Sindicalista (PENS). Sólo a partir de la primavera de 1936, cuando vuelvan a reunificarse, se puede considerar que son el grupo más importante de la extrema derecha, al margen de los siempre mayoritarios carlistas. A pesar de ello, en aquellas fechas no reunirían más allá de 250 militantes.

Existían además pequeños grupos de acción españolistas, los ultras broncos y camorristas. Se trata de las diminutas milicias de los partidos o colectivos autónomos como la Peña Ibérica, originariamente un grupo de hooligans del RCD Español. Militantes de estos grupos participan en peleas callejeras, asaltos a sedes independentistas, actúan como servicio de orden en mítines de oradores de la extrema derecha y colaboran en todas las conspiraciones militares. A partir de 1935 serán financiados por los alfonsinos y controlados directamente por la Unión Militar Española (UME), que propiciará la creación de nuevos grupos como los Sindicatos Libres, reconstituidos en 1934, o un grupo de acción nacido de su seno, la Agrupación de Juventudes Antimarxistas (AJA). Además de su actividad como provocadores, los golpistas les encargaron “trabajos especiales”. Miembros de estos grupos de acción serán los que estén detrás de los atentados a militares antifascistas que se producen en Barcelona en la primavera de 1936.

¿Qué papel tuvieron los civiles en la preparación del golpe?

Estuvieron siempre supeditados a los militares. Era la UME la que tomaba las decisiones y la que en buena parte los financiaba, a través, sobre todo, de fondos provenientes del mundo alfonsino madrileño. A partir de 1934, los militares golpistas fueron contactando con los diferentes grupos afines a sus objetivos en la ciudad condal. Aprovecharon la creación del España Club en 1935, una asociación creada por escindidos del PNE y policías españolistas, para utilizarla de tapadera de su Voluntariado Español. Éste reunía a las milicias o grupos de choque de los carlistas, Sindicatos Libres, falangistas disidentes, JAP, los jonsistas del PENS, las diminutas juventudes alfonsinas y la AJA.

logo_ECEstos grupos eran autónomos políticamente, pero se supeditaban en lo militar a la UME. Los únicos que no participan inicialmente en la conspiración son un PNE en decadencia y enfrentado a los fundadores del España Club, y la mayoría de Falange, que busca su propio espacio político. Cuando los militares constataron que era imposible mantener unidos a unos grupúsculos tan enfrentados entre sí, acabó con la breve experiencia unitaria. A partir de entonces cada grupo pasó a depender directamente de la UME -excepto los carlistas que siempre mantuvieron cierta autonomía- y con militantes provenientes de la Agrupación de Acción Ciudadana Armada de Barcelona,una milicia cívica creada tras los hechos de octubre de 1934 a imitación del Somatén en la que habían participado muchos ultras de la ciudad, se refundó un nuevo Voluntariado Español.

carnetaccionciudadanoarmadaEstos grupos participaron en los diferentes intentos de golpe de Estado que se produjeron en 1935 y 1936. Así, estuvieron acuartelados en sus locales en diciembre de 1935,  tras la salida de Gil Robles del Ministerio de la Guerra, y en febrero de 1936, coincidiendo con las elecciones generales a Cortes, pero en ambas ocasiones no llegó la orden de actuar.

Tras la victoria del Front d’Esquerres y el retorno de ERC al gobierno de la Generalitat, algunos de los grupos se disolvieron y el resto se concentraron sus esfuerzos en la vía golpista. En junio de 1936, ilegalizada Falange, se unieron a la conspiración los falangistas, autorizados a participar en el golpe por José Antonio Primo de Rivera ya desde la prisión. Finalmente, cuando el 19 de julio salgan a la calle para reforzar a los militares, lo harán menos de 400 civiles, la mayoría de ellos carlistas

¿Qué aspectos quedan por investigar de la ultraderecha barcelonesa de la época?

La extrema derecha barcelonesa ha sido poco estudiada. Disponemos de los trabajos de Enric Ucelay Da-Cal, centrados en los orígenes del fascismo y el españolismo en Barcelona; las obras de Joan Maria Thomàs dedicadas a la Falange y los falangistas catalanes, algún artículo de Josep Maria Solé i Sabaté y referencias en algunas obras del autor de este blog. Sobre los Sindicatos Libres tenemos la obra clásica de Colin M. Winston. El grupo más estudiado han sido los carlistas.

Autores como Pere Anguera, Jordi Canal o Robert Vallverdú han investigado el devenir de los tradicionalistas en los años treinta. Son muchos los aspectos pendientes de estudio, pero también hemos de tener en cuenta que estamos hablando de un fenómeno marginal en el panorama político y social barcelonés de los años treinta. No podemos tampoco sobredimensionar el tema, aunque sí recordar que buena parte de estos ultras formarán parte de los cuadros políticos y sindicales del Franquismo en la ciudad condal tras la guerra civil.


GRECIA: LAS INQUIETANTES COMPLICIDADES ENTRE FUERZAS DE SEGURIDAD Y AMANECER DORADO

agosto 21, 2012

Milicias de Amanecer dorado.

El asesinato de un joven iraquí de 19 años el pasado 13 de agosto en Atenas a manos de cinco desconocidos identificados como ultraderechistas ha tenido lugar mientras se realizaba la Operación Zeus Xenios, una ofensiva policial contra la inmigración irregular.

El crimen, según la información publicada en El País-  tuvo lugar al amanecer, cuando cinco jóvenes descendieron de cuatro motocicletas y le golpearon y agredieron con una navaja y falleció al cabo de unas horas en el hospital. Este episodio de violencia contra inmigrantes no ha sido el único que ha tenido lugar, sino que tales hechos han proliferado.

¿Las fuerzas de seguridad son impotentes ante tales hechos?

Vínculos  inquietantes entre neonazis y fuerzas de seguridad

Una información de la corresponsal de ABC en Atenas, Begoña Castiella, publicada el 18 de junio apuntaba la existencia de inquietantes complicidades entre fuerzas del orden y el partido neonazi Amanecer Dorado, formación a la que -según un estudio electoral- los cuerpos de seguridad habrían podido votar en una proporción muy elevada.

Reproducimos íntegramente el artículo a continuación por su interés para los lectores de este blog:

Hoy tanto el partido de los radicales Syriza (Coalición de la Izquierda Radical) como el partido Andarsía (cuyas iniciales significan insurrección en griego pero corresponden a Colaboración Anticapitalista de Izquierda para el Derrocamiento) han denunciado el ataque efectuado contra sus kioskos electorales ayer viernes por la noche en la Plaza Central de Ano Liósia, un ayuntamiento muy desfavorecido a las afueras de Atenas.

Un grupo de más de veinte personas del partido nacionalista extremista Amanecer Dorado se presentó con sus motos en la explanada, a las nueve de la noche, hora en la que había mucha gente tanto en los kioskos como circulando por la zona, al grito de «sangre, honor, Amanecer Dorado» (en griego rima: Ema, timí, Xrisí Avguí). Se bajaron de las motos y comenzaron a circular entre la gente con palos y cuchillas de forma amenazante, dirigiéndose hacia los stands electorales de los radicales de Syriza y de Andarsía.

Un policía griego mantiene retenidos a unos inmigrantes residentes en Atenas.| Efe/Pantelis Saitas

Operación policial de control de emigrantes en Grecia.

Un grupo de policías que se encontraba en la plaza no se movió ante las amenazas y los insultos que lanzaban los extremistas. Finalmente dos agentes se acercaron y pidieron a los neonazis que se retiraran. Al hacerlo, derribaron otro kiosko electoral del partido nacionalista Griegos Independientes, escisión de Nueva Democracia, aprovechando que en ese momento no había nadie del partido presente.

La denuncia termina con la frase «este incidente es uno más de las patrullas terroristas de motoristas del Amanecer Político en Ano Liósia y las zonas circundantes. Denunciamos la actividad terrorista de esta organización fascista y la “inexplicable” tolerancia del mecanismo estatal frente a esta organización, ya que objetivamente alienta esta acción».

Un estudio cuidadoso de los resultados electorales de las pasadas elecciones de mayo reveló que en los centros electorales cercanos a la Dirección General de Seguridad de Atenas y al Centro de las Fuerzas Especiales, cuyos policías no residentes en Atenas podían ir a votar, tuvieron un porcentaje altísimo de votantes de Amanecer Dorado comparado con elecciones anteriores.

Cartel del film Zeta.

Un crimen con aire de “Zeta”

Los acontecimientos expuestos nos traen a la memoria la célebre novela Z, de Vassilis Vassilikos, publicada en 1967, traducida a más de 30 idiomas y que dio pie a la película homónima, Z. Ésta  fue dirigida por Constantin Costa-Gavras (que también fue su guionista junto a Jorge Semprún) y con música de Mikis Theodorakis realizada en 1969 y que mereció dos Óscar (a la mejor película extranjera y al mejor montaje).

Escenas de Z que muestran a los ultraderechistas en acción.

El argumento ofrece cierta familiaridad con lo que ocurre en Grecia: recrea las circunstancias que rodearon el asesinato del político heleno  Gregoris Lambrakis acaecido en 1963, en el que fueron decisivas las complicidades entre fuerzas de seguridad y la extrema derecha cuando el crimen es investigado por un magistrado honesto. Cuando éste último logra procesar y condenar a los implicados, en 1967 tiene lugar el golpe de Estado militar llamado “de los coroneles” que establece una dictadura e imposibilita que se haga justicia cumpliendo las penas los culpables.

Minutos finales de Z con subtítulos en castellano.

El film comienza con la frase “Cualquier parecido con la realidad no es fruto del azar, es voluntario”. El problema de la violencia neonazi actual que se produce en Grecia es que ésta no es una ficción fílmica sino una alarmante  realidad y nada indica que vaya a aminorar. Más bien tenderá a aumentar.


CURSO DE VERANO: “PASADO Y PRESENTE DEL NAZISMO”

junio 12, 2012

El pasado y presente del nazismo será objeto de un cruso de verano en la UPF.

ESTE SEPTIEMBRE (del dia 3 al 14)  coordinamos un curso de verano en la Universitat Pompeu Fabra (UPF) dedicado al nazismo (“Passat i present del nazisme”) que pretende ofrecer perspectivas distintas a las habituales. El curso constará de nueve sesiones matinales de tres horas y media en catalán o castellano en función del profesorado: Rosa Sala Rose, Francisco Veiga, Carles Viñas y Xavier Casals.

Se impartirá a partir de los 30 estudiantes inscritos con plazas limitadas. El período de matrícula es del 14 de mayo al 24 de agosto de este año. En caso de estar interesado en asistir, clicar aquí.

Importante: Desde el blog únicamente damos cuenta de la existencia del curso y no mantendremos correspondencia sobre el mismo. Los interesados en él deben dirigirse a la UPF, al espacio indicado para matricularse o a los teléfonos y direcciones aquí indicados.

El programa es el siguiente:

Sessió 1 (3/IX/2012). Professora Rosa Sala Rose

L’univers antisemita alemany del segle XIX

Encara que l’antisemitisme és un fenomen que es pot rastreajar a la història de totes les nacions europees, el cas alemany resulta peculiar: Durant els segles XVIII i XIX l’antisemitisme va interferir amb la construcció nacional d’aquest país, que encara era mancat d’un Estat propi. La sessió analitzarà més a fons la dinàmica d’aquest singular procés.

 Sessió 2 (4/IX/2012). Professora Rosa Sala Rose

La dimensió esotèrica del nazisme

Analitzar el nazisme partint únicament dels aspectes socioeconòmics implica obviar elements fonamentals per explicar la profunditat amb la qual aquest moviment va incidir en la població alemanya. Resulta igualment important partir de la història de les mentalitats i considerar els diversos aspectes que van fer que el nazisme, més que una ideologia, fora una autèntica religió política. L’anomenat “esoterisme nazi”, freqüentment evitat pels historiadors, és un d’ells.

 Sessió 3  (5/IX/2012). Professor Francisco Veiga

Més enllà de la Landstrasse: la dimensió eurasiàtica del nazifeixisme

El canceller Metternich va dir que Àsia començava més enllà de la Landstrasse de Viena. Com un reflex d’aquest eurocentrisme, la nova ultradreta germànica va mantenir una especial relació d’admiració i rebuig cap a Àsia: els jueus i les hordes asiàtiques van ser contemplades des del principi com cares de la mateixa moneda. Però a Àsia també es podrien trobar les essències més pures de l’europeïtat, una cosa que va fascinar als nazis, però també a diversos moviments feixistes de l’Europa oriental. D’altra banda, a Àsia es poden rastrejar alguns orígens del feixisme europeu, i Japó es va convertir en l’aliat més resolt i espiritualment més proper del nazisme.

Sessió 4 (6/IX/2012). Professor Xavier Casals

El nazisme de la postguerra i el mite Europa

Després de la posguerra el nazisme tingué greus dificultats per reorganitzar-se. Assajà crear organitzacions internacionals, com el Nou Ordre Europeu i la Unió Mundial de Nacional-Socialistes i, a la vegada, generà el mite d’Europa com a mobilitzador, plasmat a Jove Europa. Tanmateix, l’únic indret del món on es plasmà la utopia racial fou a Sudàfrica.

Sessió 5  (7/IX/2012). Professor Carles Viñas

Els skinheads. Origens i evolució d’un estil heterogeni

Descripció dels estils precedents que afavoriren la concreció de l’estil skinhead a Gran Bretanya a finals dels anys seixanta. Anàlisi de la seva gènesi i evolució. Exposició de com s’importà i arribà a l’Estat espanyol, detallant les seves singularitats i dinàmiques pròpies, incidint en elements que caracteritzaren el seu desenvolupament, com la seva politització o la participació en els grups de seguidors radicals de futbol.

Sessió 6 (10/IX/2012). Professor Carles Viñas

Els nous espais del nazisme. Els caps rapats com a element renovador

Anàlisi de com afectà la politització a l’estil i com els caps rapats neonazis ocuparen l’espai polític de l’extrema dreta arran del seu declivi electoral. Observació de les relacions entre els grups de caps rapats i les formacions ultradretanes i com aquestes han evolucionat. Descripció de les organitzacions neonazis creades per caps rapats a l’Estat espanyol.

Sessió 7  (12/IX/2012). Professor Xavier Casals

Del racisme al etnodiferencialisme

Tot i que hom acostuma a considerar l’actual extrema dreta com una resurgència del nazisme, en realitat aquesta té un punt de partida substancialment diferent: rebutja el racisme i exalta l’etnodiferencialisme: l’elogi de la diferència cultural. Als anys seixanta l’anomenada Nova Dreta feu una teorització al respecte que posà els fonaments d’un nou extremisme dretà.

Sessió 8 (13/IX/2012). Professor Francisco Veiga

L’aliança roig-parda: nacionalsocialisme i ultradreta a Euràsia des de 1990

La desintegració de l’URSS i la desaparició de l’anomenat bloc de l’Est van donar lloc a uns sistemes polítics poc equilibrats en els què la ultradreta aviat va cobrar una gran importància, ocupant el lloc de l’esquerra i aliant-se obertament amb les seves restes, des de Moscou a Belgrad, passant per Bucarest o Kíev. Ha prosperat aquest moviment o ha quedat com un miratge del passat? Ha ajudat a la generació d’una nova ultradreta europea? ¿Arriba el fenomen fins a Àsia?

Sessió 9 (14/IX/2012). Professor Xavier Casals 

Nova ultradreta o vells feixismes?

Tot i que hom acostuma a considerar a la nova ultradreta com un fenomen recurrent o un retorn del nazifeixisme, en realitat conforma un moviment d’oposició a la Globalització des de la dreta. Quins són el elements de continuïtat i ruptura de la nova ultradreta en relació als feixismes d’entreguerres?


EL POPULISMO QUE VIENE (145): ¿POR QUÉ HAN TRIUNFADO LOS NEONAZIS GRIEGOS?

mayo 13, 2012

Portada de la revista de Amanecer Dorado.

¿QUÉ HA SUCEDIDO EN GRECIA PARA QUE UNA FORMACIÓN NEONAZI HAYA ENTRADO EN EL PARLAMENTO? Esta es la cuestión que han planateado las elecciones helenas celebradas el pasado domingo, al conseguir Amanecer Dorado un 7% de los votos y 21 diputados, algo insólito en los parlamentos de Europa occidental.

A partir de la información publicada, la emergencia de esta formación neonazi que lidera Nikos Mijaloliakos, exoficial militar de 55 años, podemos explicarla a partir de tres factores.

1. La explosión del sistema de partidos  políticos tradicional

Estas elecciones han dinamitado el sistema político vigente en Grecia, con una alternancia entre el PASOK y Nueva Democracia [ND].

De este modo, ambos partidos (pese a la prima de 50 diputados que consigue ND como formación vencedora en el sistema político heleno) no consiguen tener la mayoría.  A la vez, se observa un desplazamiento y radicalización del voto hacia partidos que se hallan a la derecha y a la izquierda del espectro político, como muestra el gráfico de El País (clicar la imagen para aumentarla) que reproducimos.

En este sentido, como apunta en su blog el politólogo Oriol Bartomeus (en un post de lectura más que recomendable), los comicios han establecido una clara línea divisoria que va más allá de la de derecha/izquierda: partidos del establishment y alternativos, en este caso claramente asociados a la disyuntiva rescate/antirescate.

Para Bartomeus, en Grecia se ha producido el escenario más extremo de tendencias que se observan por todas partes y dibuja el corolario político de la crisis económica actual, que este politólogo caracteriza por cinco elementos:

a) Baja participación, debil predominio de los que hasta ahora se consideraban los “grandes” partidos  de los sistemas.

b) Aumento de los partidos que cuestionan el statu quo (efecto del nacimiento de una nueva divisoria establishment-antiestablishment que está en la base de las pérdidas de los partidos “grandes”.

c) Escisiones partidistas allí donde el sistema las incentiva (o no las penaliza).

d) Parlamentos más fragmentados, con más actores implicados y con menor capacidad por parte de los “grandes” de imponer sus condiciones al resto.

e) Aparición, consolidación y adelanto de las fuerzas de extrema derecha.

En consecuencia, Alba Dorada o Amanecer Dorado se ubica en el frente anti-establishment, anti-rescate y de ultraderecha que contaba con expectativas de voto en las encuestas previas a los comicios.

2. El fracaso de la derecha populista pragmática representada por LAOS

La segunda dinámica que ha favorecido el ingreso de Alba Dorada en el parlamento ha sido el desgaste que ha experimentado la nueva derecha populista homologable a la del resto de Europa y que encarna Laikós Orthódoxos Synagermos (LAOS, Alerta Popular Ortodoxa o Concentración Popular Ortodoxa).

Este partido lo lidera un periodista y exdiputado de Nueva Democracia, Georgios Karatzaferis, que obtuvo en el 5,6% de los sufragios en las elecciones legislativas del 2009 y 15 escaños.

LAOS, como explicamos en nuestro informe publicado en el Anuari del Conflicte Social 2011 (disponible en PDF en este blog), participó en el gobierno heleno de coalición constituido en noviembre del 2011, junto a socialistas y al centroderecha e intentó combinar radicalismo ideológico y moderación política. Se arrogó la representación “del partido de la derecha” (se considera la “verdadera derecha”), mientras dirigía duras andanadas a los bancos, al “laxismo del capital”, a Turquía y al bipartidismo “corrupto” de ND y el PASOK.

Su táctica política se ha caracterizado por la flexibilidad: en las elecciones locales y regionales del 2010 el partido sostuvo a candidatos de Nueva Democracia, e incluso socialistas, basándose en el único criterio de su “integridad moral y política”. El resultado es que lejos de ser una formación antisistémica, LAOS ha conformado “una extrema derecha inteligente, realista y política” y que practica “el entrismo en el campo de la derecha” , según el politólogo A. Pantazopoulos.

Karatzaferis con el emblema de LAOS al fondo.

De ello cabe deducir que, pese a que LAOS abandonó el gobierno unitario antes de las elecciones ante los onerosos gravámenes económicos que asumía el país, el partido quedó asimilado al establishment y, como tal, ha pagado un elevado precio en las elecciones: solo ha ovtenido el 2.9% de los votos y ha quedado fuera del parlamento.

De hecho, basta comparar a Karatzaferis (LAOS) y Mijaloliakos (Alba Dorada) para percibir como la imagen del primero puede asimilarse fácilmente al establishment:  es un político profesional pragmático y dúctil frente a un líder inicialmente grupuscular ,de racismo declarado e instalado en la lunatic fringe.

En definitiva, el electorado de la ultraderecha ha optado por una opción neonazi (que comporta una ruptura extrema con el sistema) al percibir a LAOS como un partido “blando” y anclado en el sistema.

3. La labor de zapa efectuada por Alba Dorada, especialmente en Atenas.

El tercer elemento que debe tenerse en cuenta para entender el ascenso electoral del partido neonazi es que éste no se ha producido desde la nada: según información de la agencia de noticias EFE publicada en La Vanguardia (10/V/2012) , en los comicios generales de 2009 apenas logró el 0,3% de los votos, pero en los municipales de 2010 logró un diputado en la Asamblea de Atenas, en algunos barrios con un apoyo del 20%.

De hecho, los militantes de la formación -con un contundente mensaje contra Europa y contra la inmigración- habían efectuado una importante labor de zapa, clamando contra inmigrantes (no han faltado denuncias de agresiones por parte de milicias en Atenas), pero también de cierta labor asistencial, como acompañar a ancianos a retirar dinero de las entidades bancarias o repartir comida. Por otra parte, la formación cuenta con grandes simpatías entre las fuerzas del orden: una de cada dos policías la habría podido votar.

Los origenes de Amanecer Dorado, siguiendo a EFE, se remontan a mediados de la década de 1980 Su líder desde 1993, Mijaloliakos, en 1978 fue condenado a 13 meses de cárcel por participar en un atentado con bomba contra un cine, en el que resultaron heridas varias personas.

El partido, siguiendo a la agencia de noticias citada, empezó a tener visibilidad pública a principios de los noventa, cuando Grecia se opuso con grandes manifestaciones al uso del nombre de Macedonia por la vecina ex república yugoslava. Desde entonces, sus militantes han protagonizado incidentes violentos, en especial contra inmigrantes.

Mijaloliakos, con el logo del partido al fondo.

Además, siempre según EFE, se acusa a numerosos militantes de la formación de mantener muy buenas relaciones con las fuerzas paramilitares serbias que perpetraron la matanza de Srebrenica y algunos de ellos incluso fueron acusados de participar en la masacre, que en 1995 costó la vida a casi 8.000 personas.

Por nuestra parte, en nuestro estudio Neonazis en España (1993), ya detectamos la existencia de este grupo neonazi marginal, que en 1983 se mostraba interesado por la organización neonazi española CEDADE (su publicación de mayo-junio de ese año le dedicaba un artículo).

Conclusión: derecha populista y neofascismo no son lo mismo

En definitiva, la crisis económica y política ha propiciado un fenómeno apenas impensable hace unos meses: el ingreso en un Parlamento  europeo del siglo XXI de un grupo neonazi.

El episodio permite percibir las diferencias entre la nueva derecha populista (ejemplifucada por LAOS) y el neofascismo (encarnado por Alba Dorada). Ambas conforman realidades muy distintas y es un grave error amalgamarlas, como es habitual en el discurso “antifascista” más extendido. Y es que un mal diagnóstico solo puede acarrear errores tácticos y estratégicos en un sector que pretende combatir el avance de la nueva derecha populista.


ENTREVISTA A EDUARDO GONZÁLEZ CALLEJA: “LOS AÑOS TREINTA FUERON LA ÉPOCA DORADA DE LA ULTRADERECHA ESPAÑOLA”

abril 20, 2012
EDUARDO GONZÁLEZ CALLEJA es un historiador polifacético, que destaca tanto por su amplio conocimiento de la violencia política en la España contemporánea como de los grupos fascistas y de derecha radical en la Europa de entreguerras. En ambos temas es considerado un experto de referencia por sus estudios.
Y es que este profesor en la Universidad Carlos III  ha publicado un monumental fresco en lo que a España se refiere con sus excelentes trabajos, especialmente La razón de la fuerza. Orden público, subversión y violencia política en la España Restauración (1874-1917)  (CSIC, 1999);  El máuser y el sufragio. Orden público, subversión y violencia política en la crisis de la Restauración (1917-1931) (CSIC, 2005); y ahora Contrarrevolucionarios. Radicalización violenta de las derechas durante la Segunda República, 1931-1936 (Alianza).
El resultado es una extraordinaria  panorámica de la violencia política en nuestro país por su larga perspectiva cronológica, riqueza de datos e ingente consulta de fuentes.
Por todo ello, hemos considerado de interés para nuestros lectores entrevistarle en relación a su última aportación, Contrarrevolucionarios,  que disecciona a la ultraderecha y derecha radical en la era republicana, incluyendo a la CEDA, a los monárquicos alfonsinos y carlistas, y a los movimientos fascistas.
Le agradecemos su amabilidad al contestar nuestras preguntas, que arrojan luz nueva sobre este espectro político a partir de su ambicioso y mas que recomendable estudio.

¿Por qué afirma que los años treinta fueron la época dorada de la extrema derecha española?

Tendemos a pensar que el franquismo fue el paraíso de la extrema derecha, pero sólo hay que ver la suerte que corrieron las diferentes tendencias contrarrevolucionarias, encorsetadas y mixtificadas bajo un régimen militar que les dio pocas opciones de desplegar una actividad política e ideológica independiente, para considerar seriamente que esto no fue así.

Pese a las apariencias, el franquismo no fue un paraíso para la ultraderecha.

Si pensamos en la extrema derecha como una opción independiente en un marco político pluralista, habríamos de convenir que nunca hasta los años treinta este segmento tan volátil del espectro político había tenido una caracterización contrarrevolucionaria tan plena, y unas lecturas políticas tan ricas y contrastadas. Y ello fue debido al desmoronamiento de la derecha liberal parlamentaria, a la debilidad de la derecha democrática (en su versión liberal-conservadora o social-cristiana) y al eclipse temporal como actores político-institucionales de la Iglesia, la Monarquía y el Ejército.

¿Por qué ha empleado el término “contrarrevolucionarios”?

Porque los diferentes sectores de la derecha manifestaron públicamente que su estrategia prioritaria era la lucha contra la revolución que identificaban in toto con la República democrática. Y ello es así por culpa de un malentendido fundamental: como atestiguan multitud de discursos de la época, los propios republicanos contemplaron la proclamación de la República como un hecho revolucionario.

En mi libro El máuser y el sufragio advierto que las jornadas del 12 al 14 de abril de 1931 no pueden conceptuarse ni como una transición ni como una insurrección, sino como una fiesta popular revolucionaria. Para la opinión republicana, el establecimiento de una República democrática que desplegaba una amplia voluntad reformista era un signo de ruptura total con el pasado que merecía tal apelativo.

Las derechas radicalizadas tomaron buena nota, y muy pronto (ya durante el debate del texto constitucional) se manifestaron en contra de este proyecto, atacando indistintamente República, democracia y revolución desde una perspectiva contrarrevolucionaria explícitamente asumida por todas sus tendencias.

 ¿Por qué  las diversas organizaciones derechistas no establecieron un proyecto común ?

Porque mostraron una sorprendente sintonía en los medios para acabar con la República, pero una fuerte discrepancia en cuanto a los fines, esto es, al régimen resultante del asalto a la democracia. Las derechas coordinaron su táctica antirrevolucionaria en diversas ocasiones (la más llamativa, antes del verano de 1936, fue en octubre de 1934), pero no consensuaron una alternativa contrarrevolucionaria aceptable para todas las tendencias.

A pesar de los debates doctrinales que implicaron a las diferentes familias de la derecha en revistas como Acción Española, existían notables discrepancias entre el modelo de Estado totalitario falangista, la “monarquía militar” del alfonsismo o el corporativismo carlista y cedista. Todas estas querellas se aparcaron cuando las distintas tendencias derechistas aparcaron sus diferencias para intervenir en el complot militar en situación subordinada. A cambio, hubieron de aceptar el proyecto político propuesto por el sector golpista del Ejército. Creyeron que era una solución provisional, pero Franco se ocupó de hacerlo perdurar, al precio del sacrificio parcial de los proyectos contrarrevolucionarios elaborados por los grupos civiles.

Habitualmente se considera al Falangismo como el punto de partida del “fascismo español”. ¿Debemos matizar tal idea?

En efecto. La distinción clásica entre fascismo-movimiento y fascismo-régimen podría extenderse para hablar de una cultura fascista española que ni arranca del falangismo ni se deja atrapar en exclusiva en la historia de este partido.

Además de los antecedentes que podríamos calificar de “prefascistas”, y que pueden rastrearse en los años diez y veinte (en los grupos de La Acción o La Traza, o el primorriverismo, que estudié con Fernando del Rey en La defensa armada contra la revolución, 1995), no deben desdeñarse las experiencias precursoras de La Conquista del Estado de Ramiro Ledesma, las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica de Onésimo Redondo o el Movimiento Español Sindicalista de José Antonio Primo de Rivera. Falange Española de las JONS fue el resultado —un poco artificioso, si se quiere— de la unión de todas estas tendencias.

De ahí su errática trayectoria y sus repetidas crisis en 1934-35, hasta que la coyuntura absolutamente imprevista de la guerra civil le brinde la oportunidad de convertirse en el gran partido único de masas del fascismo español.

¿Hasta qué punto las organizaciones de aquella época dejaron un discurso que perduró en la ultraderecha del siglo XX (y eventualmente XXI)?

Tras plantear la salvedad de que los discursos contrarrevolucionarios de las derechas españolas de los años treinta fueron convergentes, pero en absoluto idénticos, podemos constatar que dichos discursos han impregnado profundamente la cultura política de la ultraderecha española más tradicionalista y nostálgica del pasado hasta épocas relativamente recientes. Creo que el punto de no retorno fue el fracaso del golpe de 1981.

Como los grupos ultraderechistas de otras latitudes (Italia o Francia, por ejemplo), la extrema derecha española hubo de reinventarse en un sentido menos fascista y tradicionalista para instalarse en un cierto populismo y una aceptación instrumental de la democracia liberal. Pero la gran novedad es el abandono del corporativismo y el intervencionismo estatal para convertirse al neoliberalismo más feroz.

La cadena Intereconomía, como la COPE, reflejaría a una ultraderecha española que se asemeja a los neocon o a la derecha religiosa americana.

Ahora, la ultraderecha que no está necesariamente en el PP se asemeja más a los neocon o a la derecha religiosa americana que al viejo franquismo. Sólo hay que ver Intereconomía o la COPE para constatarlo.


ENTREVISTA A JOSÉ Mª FARALDO: “EL HECHO DE QUE EN ESPAÑA NO SE DESARROLLARA UN MITO SIMILAR AL DE LA RESISTENCIA AL FASCISMO IMPULSA LOS CONFLICTOS DE MEMORIA ACTUALES”

abril 5, 2012

 

¿SE PUEDE ESTUDIAR DE MODO CONJUNTO LA RESISTENCIA ANTINAZI Y LA ANTISOVIÉTICA?

Esta cuestión la aborda el historiador José Mª Faraldo en su estudio  La Europa clandestina. Resistencia a las ocupaciones nazi y soviética 1938-1948 (Alianza).  Pese a la necesidad de efectuar una visión de conjunto de ambos tipos de resistencia, hasta hoy no disponíamos de ninguna debido a que la Guerra Fría impidió que fructificara un trabajo con este enfoque.

Faraldo es profesor en la Universidad Complutense de Madrid que ha ejercido de docente e investigador en diversas universidades germanas y cuyo centro de interés es la historia de Europa Central y Oriental, especialmente la historia ruso-soviética y polaca y la de extinta República Democrática Alemana. Su conocimiento de este ámbito le ha permitido efectuar una labor tan minuciosa como rigurosa: reconstruir las redes de resistencia antinazis y antisoviéticas y escribir así la primera historia de “la Europa clandestina”.

El resultado es un libro sólido, interpretativo y asequible para un público amplio. Disecciona las distintas redes clandestinas, muestra su relevancia en términos bélicos y también simbólicos, pues fue el mito de la resistencia el que contribuyó a crear legitimidades democráticas en muchos países. Todo ello hace de La Europa clandestina un libro más que recomendable y agradecemos a su autor que haya aceptado responder a nuestras preguntas sobre esta excelente investigación.

¿Qué le llevó a estudiar la resistencia europea a las ocupaciones nazi y soviética a la vez?

A mí me resultaba bastante sorprendente que no hubiera ningún trabajo –en ninguna lengua- que explorara unos fenómenos que están tan evidentemente conectados. Creo que en el libro queda bastante claro que las ocupaciones de territorios en Europa Central y Oriental por parte de las dos grandes dictaduras de la época tuvieron lugar al mismo tiempo, se retroalimentaron mutuamente y no pueden entenderse la una sin la otra. Por ello, también la resistencia contra estas ocupaciones surgió en el marco de un proceso similar e incluso compartido: algunos movimientos de resistencia lo fueron contra las dos dictaduras, a veces al mismo tiempo y otras alternativamente.

Está claro también que los movimientos de resistencia se distinguen entre sí por muchos aspectos (nacionales, ideológicos, por el grado de apoyo entre la población, por los métodos usados, por sus objetivos…), pero también es verdad que hubo mecanismos muy similares en muchos de ellos, que en algunos casos aprendieron los unos de los otros.

En cualquier caso mi libro no es una comparación entre movimientos resistentes, sino una síntesis y una interpretación, que intenta mostrar un proceso bastante amplio dentro del continente europeo. Las dictaduras de aspiraciones totalitarias de los años treinta y cuarenta generaron oposiciones y resistencias, tanto las de derechas como las de izquierdas y el que coincidieran cronológicamente debía significar algo.

Depósito de armas del grupo Daija, en Rumanía en 1949 (imagen del CNSAS, Bucarest).

¿Cuáles han sido las fuentes que ha empleado?

Excepto en lo que respecta a la resistencia polaca –donde hay cierto trabajo de archivo y alguna entrevista- y la rumana –donde he aprovechado parte de mi trabajo en el archivo de la Securitate (el CNSAS de Bucarest)- me he basado (aparte de, lógicamente, en una amplísima bibliografía secundaria en muchos idiomas) sobre todo en autobiografías y diarios, la mayor parte publicados. En lo que se refiere a la recepción de las resistencias, he consultado prensa de muy diversos países, filmografías y discografías, he visitado monumentos y lugares de memoria y charlado con especialistas del tema de muy diversos centros de memoria.

En definitiva, lo que he hecho ha sido –aprovechando la decena de idiomas que soy capaz de leer- reunir la investigación sobre la resistencia desperdigadas en la historiografía europea y sintetizarlas para poder interpretarlas conjuntamente.

Argumenta que la Segunda Guerra Mundial no concluye en realidad hasta finales de los años 1950 ¿Por qué?

No se trata de un argumento legalista, (si así fuera, la Segunda Guerra Mundial sólo terminaría con el acuerdo para la reunificación alemana en 1990). Pero si consideramos el final de una guerra como el final de las hostilidades entre contendientes, el hecho de que grupos armados –a veces muy potentes- persistieran hasta los años 1950 intentando alcanzar manu militari objetivos que significaban restaurar el statu quo anterior a la guerra o romperlo siguiendo objetivos para los que se había comenzado la guerra, parece claro que estos “huérfanos de la Guerra Fría” siguieron durante bastante tiempo alargando el conflicto de 1939. La Guerra Fría es otra cosa, comienza en serio a partir de 1948, pero los flecos de la Segunda continuarían aún mucho tiempo.

¿Se han mitificado las resistencias al fascismo y al comunismo?

Sí, por supuesto, pero déjeme que le diga que la palabra “mito” suele malinterpretarse. Un mito no es una falsedad, todo lo contrario. El mito es una imagen mental que permite explicar la realidad y que sirve para que las sociedades construyan su vida en común. Hay mitos que pueden convertirse en perniciosos y peligrosos, la Segunda Guerra Mundial está llena de ellos, pero el mito de la resistencia al fascismo (tanto en el Este como en el Oeste) sirvió para aglutinar determinadas sociedades en los difíciles momentos post-bélicos. Es precisamente el hecho de que España no fuera capaz de desarrollar un mito similar (sino uno de vencido y vencedores que excluía a buena parte de la población) lo que sigue impulsando las divisiones y odios que se han plasmado en los conflictos de memoria actuales.

Por su parte el mito de la resistencia contra el comunismo en el Este, mantenido en la clandestinidad y el exilio y extendido tras la caída de los regímenes comunistas, ha cumplido su papel para ayudar a crear sociedades civiles en estos países en los difíciles momentos de la transición al capitalismo. Es cierto que una parte de este mito ha sido perjudicial –por exonerar de responsabilidad a resistentes culpables de crímenes antisemitas y étnicos por el mero hecho de ser anticomunistas-, como también lo fue el excesivo hincapié en el antifascismo en el Oeste que impidió examinar otras responsabilidades (las del régimen de Vichy, por ejemplo) o que eliminó de la memoria a una parte de los ciudadanos que tenían otras convicciones políticas (como en el caso italiano).

La OTAN creó Gladio, un conjunto de ”redes durmientes” anticomunistas clandestinas que debían activarse ante una invasión soviética.

¿Hasta qué punto la llamada red Gladio creada por la OTAN se inspiró en este tipo de resistencias? 

No soy especialista en esta red pero por lo que he leído hay cierta continuidad entre esta y algunas resistencias anticomunistas, con ciertos personajes de éstas uniéndose a Gladio. En cualquier caso una parte de su estructura resulta bastante similar, por lo que imagino que no será mera coincidencia.


ANTIGUOS NAZIS QUISIERON CREAR UN EJÉRCITO ANTICOMUNISTA EN LA ESPAÑA DE FRANCO (II): EL ORGANIZADOR, OTTO SKORZENY

diciembre 14, 2011

Otto Skorzeny y Adolf Hitler. 

OTTO SKORZENY fue el principal organizador del plan comentado en una entrada previa para crear un ejército anticomunista en España. A continuación reproducimos la información complementaria sobre su biografía (que incluye su peripecia vital en España) publicada de nuevo por Rafael Poch en La Vanguardia (8/XII/2011).

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Un nazi en la España de Franco

Hoy sale a la venta en Estados Unidos el archivo de Otto Skorzeny | La viuda murió arruinada en el 2002 y legó los archivos de Skorzeny a quien le pagó el asilio

El 29 de diciembre de 2002 Ilse Lüthje falleció, pobre y anciana, en un asilo español. Era sobrina de Hjalmar Schacht, ministro de finanzas de Hitler y había sido la segunda esposa del conde de Finckenstein del que se divorció. Los Finckenstein eran una familia ilustre de Prusia occidental. Su palacio de Rosenberg, hoy en Polonia y del que sólo quedan cuatro paredes, era una propiedad de una belleza y refinamiento poco prusiano, que en 1807 había hecho exclamar a un Napoleón cansado de las soledades que atravesaba al final de su etapa y deseoso de reposo digno, “¡Enfin un chateau!”.

Ilse, a la que le gustaba firmar como condesa de Finckenstein sin que le correspondiera, había sido una mujer muy rica. En 1954 se había casado con Otto Skorzeny, el matarife jefe de operaciones especiales de Hitler, que se hizo famoso por la operación de comandos que liberó a Benito Mussolini en septiembre de 1943. Cuando Skorzeny murió en 1975 en Madrid, Ilse heredó una fortuna, pero, entre las estafas de los amigos de su marido y su mala administración, se quedó sin blanca. Al morir, la anciana no tenía mucho más que el archivo de Otto, así que se lo legó a la persona que le había ayudado en el difícil final de su vida pagando el coste de su asilo. Esa persona, actual propietario del fondo, lo ha puesto en venta y hoy los papeles de Otto Skorzeny se subastarán en la casa “Alexander Autographs Inc.” de Stamford, Connecticut.

“Tenemos más de 3000 documentos, manuscritos, cartas, más de nueve horas de película, contratos de negocios y muchas cosas más, donde figuran un sinfín de personalidades políticas y algunas de las empresas alemanas más importantes”, explica el propietario, que prefiere no hacer público su nombre.

Lo que hoy sale a subasta en Estados Unidos son treinta documentos y también el reloj que Mussolini le regaló a Skorzeny tras el rescate de septiembre de 1943, explica Bill Panagopulos, presidente de “Alexander Autographs inc.”. No está claro que lo que se subasta hoy sea lo más importante porque, “aun queda mucho trabajo por hacer, sin contar con que la caligrafía de Skorzeny es infame y muy difícil de descifrar”, dice Panagopulos.

Un hombre muy bien relacionado

En cualquier caso, de los documentos del fondo a los que La Vanguardia ha tenido acceso, se desprende un cuarto de siglo de actividad de uno de los nazis más prominentes residentes en España, entre el final de la guerra y 1975, año de su muerte. Una intensa actividad política y de negocios a través de una fluida red de amistades con el gobierno español, sus generales, los generales de Hitler, dictadores suramericanos y grandes empresas como Krupp, Thyssen y la exportadora de armas Merex, una tapadera de los servicios secretos alemanes en la que trabajaban, o colaboraban, criminales de guerra teóricamente buscados por la justicia.

El archivo incluye felicitaciones de Manuel Fraga Iribarne de 1964, cuando era ministro de información y turismo, una directiva del dictador paraguayo Alfredo Stroessner de 1964 para que se le provea a Skorzeny de un pasaporte paraguayo. Hay también, dos recomendaciones de visados firmadas por el periodista falangista Víctor de la Serna (1896-1958), que había estado a sueldo de la embajada nazi en Madrid, dirigidas a diplomáticos españoles en Alemania. Uno de ellos, el cónsul en Francfort Jorge Spottorno, emite un visado con nombre falso. Entre los papeles privados se encuentra también una nota del almirante Dönitz de mayo de 1962, al que el coronel de las SS ha hecho llegar sus condolencias por el fallecimiento de su esposa.

Con Antonio Garrigues Walker, hombre de confianza de la embajada de Estados Unidos en Madrid desde los años cuarenta y luego embajador de Franco en Washington, Skorzeny mantiene muchos negocios y una amistosa correspondencia hasta su muerte.

La legión alemana para la tercera guerra mundial

En lo político destaca el plan de Skorzeny, expuesto a Franco, Muñoz Grandes, al jefe del Estado Mayor Juan Vigón, al canciller Konrad Adenauer y a los ex generales de la Wehrmacht Hans Speidel, Heinz Guderian y Hans von Manteuffel, entre otros, de organizar en España un ejército alemán capaz de contraatacar en la esperada tercera guerra mundial. Mencionado en la ficha que de Skorzeny hay en el archivo de los servicios secretos alemanes (BND) como “Legión Carlos V”, este plan ya era conocido por los historiadores.

“No era un plan descabellado, porque España era vista como una retaguardia detrás de los Pirineos”, explica Carlos Collado, historiador de Munich y autor de “España, refugio nazi”. Skorzeny se equivocó de puerta, dice el historiador Angel Viñas. “Debería haber vendido el plan a los americanos y al MI-6, que entonces mantenían una estrategia insurgente en los países bálticos”, y en Ucrania Occidental, dice Viñas, autor de ‘Los pactos secretos de Franco con Estados Unidos‘. En ese clima del ‘rollback‘ angloamericano, los planes de Skorzeny encajaban.

En los años cincuenta el régimen franquista estaba luchando por su supervivencia, explica Viñas. “El ejército de Franco era militarmente una piltrafa, lo que los americanos querían eran bases militares, sobre todo aéreas para reforzar la política de contención de la OTAN”, explica. Los militares españoles habían admirado al ejército alemán, Skorzeny tenía entre ellos un prestigio enorme, pero la tecnología militar que les llegaba de Estados Unidos era el futuro y les deslumbró mucho más. Tanto Viñas como Collado mencionan en sus obras el plan de Skorzeny.

Una carta a Konrad Adenauer

El canciller Konrad Adenauer (1876-1967), primer jefe de gobierno de la Alemania de posguerra, conocía, por lo menos desde julio de 1951, el plan del Coronel Skorzeny, para sacar del país a militares y cuadros nazis con el fin de preservarlos ante una conquista militar soviética de Europa Occidental y utilizarlos en la posterior contraofensiva desde España, considerada “base” segura.

Así lo confirma la carta que el ex jefe de operaciones especiales de Hitler establecido en España le envió a Adenauer el 12 de julio de 1951, cuya copia presentamos. En ella Skorzeny expone, “un pensamiento, que se me ocurrió al estallar la crisis de Corea, a la vista de la profunda resignación en la que se haya sumido el pueblo alemán y que intento realizar desde entonces”.

“En caso de estallar una nueva guerra en terreno alemán y de que no sea posible una defensa de Europa Occidental en la misma Alemania, se tendrá que preservar del ineludible ataque del bolchevismo asiático a muchos alemanes de valor, soldados y también científicos y técnicos. Sólo así Alemania continuaría siendo un factor y esas personas podrán trabajar por su patria de una manera útil. Este plan también se aplicará en Italia y otros países, y creo que con él se sirve a un verdadero ideal europeo. Este intento de salvación de un determinado potencial humano, puede y debe discurrir en paralelo con los esfuerzos oficiales para la defensa de Europa”, señala la carta.

Unidos en el anticomunismo

Skorzeny se refiere a “los relatos baratos” de la prensa y a las “múltiples informaciones falsas”de los servicios secretos divulgadas sobre su persona, y apunta la que cree es su convergencia esencial con Adenauer, más allá de las diferencias.

“Aunque tengamos opiniones diferentes en muchas cosas, creemos que coincidimos en la voluntad de luchar contra el peligro del bolchevismo mundial asiático”. “Por eso”, concluye, “me parece importante encontrar una base en aras del mantenimiento del Occidente cristiano. Todo lo demás es secundario”.

En el inicio de su misiva al canciller, Skorzeny menciona a Juan Hoffman, un hispano-germano establecido en Málaga que fue persona clave en las relaciones de la España franquista con el gobierno de Adenauer en los años cincuenta.

Oficial de la Gestapo y combatiente de la Legión Cóndor, Hoffmann había sido el traductor de español de Hitler. Su nombre lo lleva hoy el colegio alemán de Málaga. Un hijo de Hoffmann fue vinculado este año con la trama urbanístico-delictiva de Marbella.

Fuerte presencia económica

Las empresas alemanas habían tenido una importante presencia en España entre los años 1937 y 1944. Muchos españoles, como el padre del Marqués de Villaverde, yerno de Franco, hicieron sus fortunas bajo la sombra de aquellas empresas del régimen nazi. Superado el paréntesis del derrumbe bélico alemán, a partir de 1948 y 1949, se reanudaron los contactos alemanes con España para retomar el control de aquellos intereses económicos. Así, cuando los nazis alemanes se escapaban de su país, en España había cierto tejido económico propicio.

Administración postnazi en Bonn

La administración de Adenauer estaba infestada de ex nazis. En el cargo de director de la cancillería, Adenauer colocó a Hans Globke (1898-1973), su hombre de confianza hasta 1963, con gran poder en el ámbito de la seguridad nacional. Globke era un jurista nazi que había participado en la redacción de las leyes racistas de Nuremberg de 1935.

Como jefe de sus servicios secretos, Adenauer colocó a Reinhard Gehlen (1902-1979), un general nazi que había sido jefe de inteligencia del frente del Este. Al terminar la guerra fue captado por la antecesora de la CIA (OSS), con la que organizó una red de miles de ex agentes de la inteligencia nazi conocida como la “Organización Gehlen”. En 1956 esa organización se transformó en los servicios secretos de la República Federal Alemana, Bundesnachrichtendienst (BND), que hoy día siguen siendo muy opacos y muy celosos en no ventilar sus orígenes.

Globke, Gehlen, Skorzeny y Adenauer -los tres primeros nazis, el último democristiano- tenían en común su condición de católicos y anticomunistas. El anticomunismo fue, y sigue siendo, una seña de identidad de la Alemania democrática.

Perdura cierta “inseguridad institucional”

La historia de la posguerra alemana, con sus continuidades nazis en el aparato de Estado, especialmente judicatura, policía y servicios secretos, continúa siendo un tema delicado y muy poco aireado. Sesenta y seis años después del fin de la guerra, en la Alemania de hoy se vive una “inseguridad institucional” sobre ese pasado.

“Esa historia demuestra que no hubo hora cero, que hubo mucha continuidad en el nuevo comienzo de la RFA”, dice Philipp Vergin, colaborador del Bundestag en la materia. “Historias como la de Skorzeny, Globke, Gehlen y tantos otros, las redes de negocios de criminales nazis impunes con infinidad de grandes empresas alemanas, sus apoyos políticos y económicos con dictadores latinoamericanos y el conocimiento y encubrimiento institucional de todo ello, fragilizan el anticomunismo fundacional de este país”, dice Vergin.

Donativo papal

El papa Pío XII hizo llegar en 1949 un “donativo papal” para los “refugiados alemanes en España”, eufemismo de los nazis huidos. Así se desprende de una carta del archivo Skorzeny de febrero de 1952, firmada por el Padre Konrad Simonsen, y dirigida a Monseñor Montini (1897-1978), entonces secretario de Estado Vaticano y futuro papa, Pablo VI. Es, quizá, el documento más novedoso de toda la serie.

En la carta Simonsen, que firma como “Padre Conrado de Hamburgo”, se presenta ante Montini como, “encargado de su Excelencia el nuncio pontificio en Madrid para la distribución del donativo papal para los refugiados alemanes en España en el año 1949″. El papel del Vaticano, y sobre todo de la Iglesia italiana, en la evacuación de nazis perseguidos al final de la segunda guerra mundial ha sido un tema muy estudiado y controvertido. Los historiadores desconocen sin embargo, la existencia del donativo papal del año 1949, aquí mencionado.

La carta expresa el agradecimiento general y colectivo de los nazis alemanes refugiados en España por la contribución de la Santa Sede a “la generosa y cálida acogida que estas personas han encontrado en la España católica de Franco”.

1949 registró una gran ola de nazis alemanes hacia España. Aquel año las fronteras europeas se habían hecho más permeables y relajaron su control. “Huir de Alemania no era fácil, no había aviones, pocos barcos y puertos y destinos estaban fuertemente vigilados”, explica Collado. Muchos nazis ocultos perseguidos por crímenes aprovecharon aquel relajo para huir desde sus escondites en Alemania, Italia, Croacia y otros lugares, principalmente hacia América Latina, pero con España como etapa importante. Se estima que en los años cincuenta había en España unos 10.000 alemanes, la segunda colonia extranjera más importante detrás de la portuguesa.

Konrad Simonsen, también conocido como MacKey, era un monje capuchino amigo y colaborador de Otto Skorzeny en su proyecto militar español. Durante la guerra civil española su monasterio fue disuelto por los milicianos y el capuchino pasó a la zona franquista, donde se hizo capellán de la Legión Cóndor y, más tarde, de la “División Azul”.

Respetable en un país desgraciado

En la España de Franco, Otto Skorzeny, hombre descrito como “desagradable” y “manchado de sangre” por alguien que le conoció en el Madrid de finales de los cincuenta, implicado en las redes de escape nazis y en la venta de armas a medio mundo, desde Egipto –donde un nazi preparaba a la policía local- hasta Angola, Biafra y América Latina, era celebrado como “insigne coronel de las Waffen SS” en la prensa española. El 21 de marzo de 1958, aparece en la portada de huecograbado de la Vanguardia con motivo de una conferencia que dio en el Instituto Nacional de Industria de Madrid. “El oficial alemán que liberó a Mussolini de su prisión, pronuncia una conferencia en el Instituto Nacional de Industria sobre el tema, “Diques flotantes”, señala el pié de foto.


ANTIGUOS NAZIS QUISIERON CREAR UN EJÉRCITO ANTICOMUNISTA EN LA ESPAÑA DE FRANCO (I)

diciembre 5, 2011

Otto Skorzeny (1908-1975)  intentó crear un Ejército nazi en España en 1950.

UNO DE LOS TEMAS DE LOS QUE SE HA PUBLICADO notable información y aún sigue siendo poco conocido es el de la actividad anticomunista de antiguos combatientes nazifascistas durante la Guerra Fría. Ahora Rafael Poch publica un interesante reportaje en La Vanguardia (4/XII/2011) que desvela los planes para crear un Ejército alemán en España que reproducimos a continuación. El texto presenta un enlace con los documentos decslasificados al respecto.

Su artífice fue el excombatiente alemán Otto Skorzeny, que destacó -entre otras actuaciones militares- por liberar a Benito Mussolini de su cautiverio en la estación de esquí del Gran Sasso en una brillante operación comando y que en la posguerra se afincó en Madrid.

Por nuestra parte, queremos destacar que la acogida de refugiados alemanes por España -tal como informamos en Neonazis en España (1995)- mereció en 1946 la acusación de Oskar Lange -delegado de Polonia en la Organización de las Naciones Unidas [ONU]- de crear un Ejército alemán en la península, que reuniría unos 200.000 hombres. Una comisión de la ONU encargada de estudiar el caso informó que en España sólo residían dos mil doscientos alemanes “y, en general, personas modestas”.  Esta información la publicó Luis Suárez Fernández en Franco y la URSS. La diplomacia secreta (1946 1970) (Rialp, Madrid, 1987, pp. 38-41). Por tanto, la idea de crear un ejército anticomunista por parte de antiguos nazis ya había sido detectada y estaba larvada desde hacía años.

En cualquier caso relación a la presencia de exnazis en España, aconsejamos la lectura del magnífico trabajo de Carlos Collado Seidel, España Refugio nazi (Temas de Hoy, Madrid, 2005) y también la lectura del estudio de Javier Juárez, La guarida del lobo (Malabar, Barcelona, 2007).

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El jefe de comandos de Hitler quiso formar un ejercito alemán en la España de los cincuenta

El alto mando español, los ex generales de Hitler, funcionarios americanos, Franco, Adenauer y el Vaticano, conocían el proyecto de Otto Skorzeny, revelan nuevos documentos

Antiguos altos militares nazis protegidos por el Vaticano, entre ellos el legendario jefe de operaciones especiales de Hitler, Otto Skorzeny, ofrecieron en 1950 a las autoridades españolas un plan para crear en España un ejército formado con nazis alemanes huidos a través de la llamada “ruta de las ratas”, para luchar en la tercera guerra mundial contra el comunismo, un conflicto que se creía inminente.

Se trataba de crear un especie de “ejército alemán en el exilio”, de hasta 200.000 hombres, según los documentos desclasificados por el servicio secreto alemán (BND), donde se dice que el ejército se debía llamar “Legión Carlos V”.

Su cometido era contraatacar tras una eventual ofensiva militar comunista exitosa sobre Europa occidental. Se consideraba que España, a diferencia de Italia y Francia con sus fuertes partidos comunistas, era “segura retaguardia” en tal eventualidad.

La concepción, aparentemente obra de Skorzeny, parece una reedición de los “Werwolf”, la guerrilla organizada por el jefe de las SS, Heinrich Himmler, ayudado por el propio Skorzeny, en septiembre de 1944, con vistas a continuar la guerra en condiciones de ocupación, que no llegó a prosperar. También recuerda a los grupos que la organización antecesora de la CIA organizó con ex nazis en Alemania occidental, para realizar actos de terrorismo y sabotaje en la zona de ocupación soviética de Alemania y posterior República Democrática Alemana.

El plan español dejó un amplio e interesante reguero de documentos que interrelaciona a ex generales y altos oficiales de Hitler, entre ellos el General Hans Speidel, que en 1957 sería nombrado jefe de las fuerzas de tierra de la OTAN en Europa central, Heinz Guderian y Hans von Manteuffel, con generales de Franco como el jefe del Estado Mayor del ejército, Teniente General Juan Vigón, y el ministro de defensa Agustín Muñoz Grandes, seguramente el único general del mundo que fue condecorado a la vez por Hitler y por el Presidente norteamericano David Eisenhower.

Los representantes militares de Estados Unidos en Madrid conocían el plan y fueron consultados. En Alemania el plan era también conocido por los ex nazis reciclados como agentes secretos, casi todos ellos viejos camaradas y conocidos de Skorzeny. Franco en Madrid y el canciller Konrad Adenauer, a quien el propio Skorzeny escribió una carta, estaban al corriente.

Skorzeny vendió concienzudamente su plan en Madrid entre 1950 y 1952, con la ayuda de un monje capuchino, que había sido capellán de la legión Cóndor durante la guerra civil española y luego voluntario de la División Azul en Rusia: el Padre Conrado de Hamburgo, cuyo apellido era MacKey.

En 1952, MacKey escribió una carta de agradecimiento al segundo encargado de asuntos exteriores de la Santa Sede, en nombre de los nazis refugiados en España, por la “cálida y generosa acogida” que éstos habían tenido en España, con ayuda del Vaticano. En ella le aseguraba que “esos refugiados son fieles a la Santa Sede con todo su corazón”. El destinatario de la carta, que lleva fecha de 29 de febrero, era el Cardenal Montini, futuro papa Pablo VI. El capuchino nazi firma la carta como, “encargado del nuncio pontificio de Madrid para la distribución de la ayuda papal a los refugiados alemanes en España”, durante el año 1949.

MacKey estaba en un convento capuchino en España cuando estalló la guerra civil. El convento fue disuelto por los milicianos y él, como extranjero, pudo pasar a la zona franquista. En Madrid fue un apoyo importante para el proyecto del jefe de comandos de Hitler.

Otto Skorzeny, el Sturmbannführer de las SS que en septiembre de 1943 liberó en una audaz operación de comandos a Benito Mussolini, cautivo en un hotel de los Apeninos por el gobierno de Badoglio, y a quien Hitler nombró jefe de sus fuerzas especiales, salió bien librado de los juicios de Nüremberg. Se escapó de un campo de desnacificación y en septiembre de 1950 obtuvo, bajo el nombre de Rolf Steinbauer, un visado español por tres meses que fue firmado por el entonces cónsul español en Francfort, Jorge Spottorno.

En una carta al Teniente General Juan Vigón, de noviembre de 1951, MacKey loa el “acendrado patriotismo cristiano-católico” y valor militar de Skorzeny, al que define como “anticomunista”. Skorzeny, que murió en Madrid en 1975, expone en un informe la oportunidad de “salvar el material humano alemán en el caso de una agresión del Este”.

La carta de MacKey (Padre Conrado) al jefe del Estado Mayor del ejército español, con fecha de 19 de noviembre de aquel año, dice lo siguiente:

“Me permito formular la presente para informar a Vuestra Excelencia que, de mi parte, en cuanto me pueda concernir, apoyo el plan que el antiguo coronel alemán, Don Otto Skorzeny, ahora residente en Madrid, acaba de entregarle a su excelencia con respecto de la formación en España de un Cuadro de oficiales y soldados alemanes especializados, para el caso de guerra.

El año pasado elevé, en un memorándum fechado en La Coruña el día 10 de septiembre, a su Excelencia el Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos, una propuesta semejante para la formación de una “Legión” alemana dentro del ejército español, para el caso de una nueva conflagración bélica universal.

Los componentes de esa Legión” o “Cuadro” habían de reclutarse entre los alemanes residentes en España (muchos de los soldados alemanes que fueron prisioneros de los franceses y se escaparon a España a través de los Pirineos, se han quedado en España) y, sobre todo, entre especialistas que se trajeran de Alemania.

He conversado ya varias veces, juntamente con el Sr. Coronel Skorzeny, sobre este plan con el Sr. Teniente Coronel de ese digno alto Estado Mayor, Don Ramón Armada Sabau, así como también con los agregados mlitares de la Embajada de los Estados Unidos de América en Madrid. (…) Tratando con los agregados militares norteamericanos acerca de este proyecto, he notado que tienen el mayor respeto y aprecio del Coronel Sr. Skorzeny en cuanto a su valía personal y capacidad militar.”

La inminente subasta de estos documentos en Estados Unidos, a cargo de una empresa de Stamford (Connecticut) especializada en documentos históricos, ha precipitado, al parecer, en Alemania, la divulgación de aspectos del fichero de Skorzeny que hay en el archivo del opaco BND, el servicio secreto alemán, que fue creado en aquellos años por un nazi, Reinhardt Gehlen, antiguo jefe de inteligencia del frente del Este durante la guerra, posteriormente reclutado por Estados Unidos contra la URSS.

La aparición de esos documentos, que saldrán a la venta la semana que viene a un precio inicial de 15.000 dólares, no hace sino recordar el turbio papel del BND, desde sus orígenes hasta el día de hoy. Eso podría haber determinado que el diario Bild, habitual portavoz del BND, publicara el viernes pasado una breve nota sobre las fichas de Otto Skorzeny, para disolver esa impresión.

“Por encargo de Bild el BND ha divulgado, en gran parte, sus hasta ahora secretas fichas sobre Skorzeny”, señalaba el diario. Las fichas muestran que el BND estaba al corriente de las andanzas del antiguo jefe de comandos, de quien se dice que vive en España, que tiene una granja en el Congo, una “enorme cuenta bancaria” en Francfort, y que vende armas en países árabes entre los años 1952 y 1058.

La historia de la Alemania de los años cincuenta, con la masiva utilización de cuadros nazis en la judicatura, la policía y la administración del Estado de la República Federal Alemana, es, junto con las interioridades de la reunificación de 1990, uno de los temas más oscuros, inconvenientes e interesantes de la Alemania de hoy.


EL POPULISMO QUE VIENE (110): ¿POR QUÉ BERLUSCONI SOBREVIVE POLÍTICAMENTE?

octubre 4, 2011



Pese a sus numerosos líos judiciales, Berlusconi sobrevive políticamente.

LA SUPERVIVENCIA POLÍTICA DE BERLUSCONI, pese a sus crecientes problemas con la justicia de todo tipo, tienen una explicación que expuso de modo diáfano Paolo Flores D’Arcais, filósofo y editor de la revista MicroMega: el presidente italiano ha creado una impresionante red de intereses y corruptelas que conspira para evitar su caída. Lo ha expuesto en “Berlusconi y sus cómplices”, un interesante artículo publicado por El País el día 25  que aquí reproducimos (para ver el original, clicar aquí).

Asimismo, aconsejamos la lectura de un ensayo gráfico e ilustrativo sobre la cuestión: El saqueo de Roma (Papel de liar, Barcelona, 2010). Es obra del periodista Alexander Still y en ella ofrece un magnífico fresco sobre la Italia berlusconiana a partir de un extenso trabajo de investigación, con el valor añadido de que está concebida para lectores no italianos pero elaborada por un excelente conocedor del país.

De forma amena, el autor engarza la crónica política y la social y describe la trayectoria seguida por el protagonista desde que se lanzó a la arena política a partir de una fuerza política de nombre futbolístico: Forza Italia (hoy lidera el Pueblo de la Libertad). Berlusconi lo hizo siguiendo  una clara tesis emanada de su experiencia: “solo existe lo que sale en la televisión”. Inauguró así una época de “video política”.

A continuación, el libro narra como Berlusconi confundió lo público con lo privado y el Estado devino “Italia S.A.”. En este aspecto, Still también describe la compleja maraña de intereses que sostiene al estadista en el poder y, a la vez, explica cómo y porqué la izquierda ha sido incapaz de apartarlo del mismo. En suma, se trata de una lectura más que aconsejable.

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Berlusconi y sus cómplices

Paolo Flores D’Arcais.

Está llegando el régimen de Berlusconi realmente a su ocaso? Los síntomas así parecen demostrarlo, cada día con mayor evidencia. Y, sin embargo, la política italiana vive desde hace un año por lo menos sumida en esa paradoja: casi cada día se dice que el Gobierno podría caer “mañana mismo” y, con todo, el Gobierno sigue sobreviviendo (y causando nuevos daños). Intentemos explicar tamaño misterio.

La crisis del berlusconismo resulta diáfana, desde cualquier punto de vista.

1. En el ámbito criminal y judicial: Berlusconi está implicado en estos momentos en seis causas como imputado, en una como parte afectada (podría haber sido objeto de chantaje), y en el pasado sus responsabilidades criminales han sido reconocidas en repetidas ocasiones (lo de que siempre haya sido absuelto no es más que una leyenda, que su totalitarismo televisivo repite, sin embargo, con orwelliana obsesión): ha evitado la cárcel gracias a normas penales o de procedimiento introducidas ad personam. Las últimas interceptaciones telefónicas, que han dado la vuelta al mundo por la sordidez psíquica del personaje, son política y judicialmente decisivas, no ya por lo que revelan de una relación con las mujeres basada únicamente en el comercio carnal (¡muy lejos de su supuesta imagen de latin lover!, por más que no dejen de ser asuntos privados), sino porque a través de la compraventa de prestaciones sexuales, a los alcahuetes de Berlusconi se les ofrecían cargos políticos, se les asignaban contratas millonarias, se les garantizaban sillones en las cúpulas de entes públicos de gigantesco volumen de negocios (en el petróleo, en el gas, en el armamento). En definitiva, una omnipresente telaraña criminal de concusión al por mayor.

2. En el ámbito de los distintos poderes del establishment que siempre lo han apoyado: las desavenencias, la fronda, los reparos de los industriales y del mundo financiero están trasformándose en abierta hostilidad. La patronal pide ya oficialmente un Gobierno de emergencia sin Berlusconi. Las altas jerarquías de la Iglesia católica, en sus manifestaciones públicas, siguen la línea de Poncio Pilatos, aunque in coulisse: se afanan por la sustitución de Berlusconi y por el nacimiento de un nuevo partido católico conservador. Entre los “poderes fuertes”, solo las mafias parecen seguir manteniendo sus simpatías por el amigo de Putin.

3. En el ámbito económico: del dramatismo de la situación italiana están perfectamente al corriente los ciudadanos de los demás países europeos, mucho más

que los italianos, dado que los medios de masas monopolizados por Berlusconi minimizan la crisis o llegan incluso a dibujar una situación completamente idílica. Pero a estas alturas, el empobrecimiento de amplios sectores de las clases medias ha sobrepasado el nivel de alarma, mientras en el otro extremo crece impunemente la evasión fiscal y el enriquecimiento desmedido más desvergonzado (entreverado con la criminalidad y las mafias, muy a menudo). La mezcolanza de las tensiones sociales es ya potencialmente explosiva.

Todo ello, a fin de cuentas, ha provocado un derrumbe de apoyos sin precedentes. Berlusconi goza actualmente del aprecio de menos de un cuarto de los ciudadanos, los sondeos lo señalan como perdedor por muchos puntos, y todo a pesar de una dictadura mediática que no ha dejado de hacerse más feroz (solo un italiano de cada 10 compra algún periódico, incluidos los deportivos, de modo que nueve de cada 10 se informan de la realidad únicamente a través de la televisión, en un 90% en manos de Berlusconi).

¿Cómo es posible, pues, que el excompañero de meriendas de Gadafi siga aún en su sillón? Porque si bien es muy cierto que podría resbalar “mañana mismo” debido a cualquier tropiezo, incluso menor, resulta más cierto aún -por desgracia- que en esta desastrosa situación (para el país) podría sobrevivir hasta las elecciones del 2013, e incluso ganarlas (abriendo la perspectiva de un auténtico fascismo) a causa de la estupidez y las divisiones de la oposición. Por otra parte, vista la caída libre de sus apoyos, la pregunta que se hacen muchos observadores conservadores es ¿por qué no le obligan a dar un paso atrás los dirigentes de su propio partido, desligando el destino del centro-derecha de la suerte personal de Berlusconi? En cualquier otro país europeo, un partido se comportaría así, frente a su líder ya total y definitivamente desacreditado, o si se me permite la palabra, puteado, y nunca mejor dicho.

La respuesta es sencilla y trágica a la vez, porque Berlusconi ha construido un sistema de poder absolutamente inédito y perfectamente cohesionado y compacto, basado en dos pilares. El primero: haberse rodeado de personas que carecen de autonomía alguna, que sin él no serían nadie (y no obtendrían ni un mísero voto). Ha llevado al Gobierno, a sus canales televisivos, a los entes públicos, a personajes de una mediocridad abismal, de una nulidad tal que muchas veces ha resultado obligado recurrir a la analogía con el nombramiento como senador del caballo de Calígula. En el “mejor” de los casos, exsocialistas de tercera fila como Brunetta, Sacconi, Tremonti; más a menudo, invenciones propias de prestidigitador como en el caso de las ministras Carfagna (Igualdad de Oportunidades), Gelmini (Educación), Brambilla (Cultura), que fueron ostentosamente acusadas por la cómica Sabina Guzzanti de ocupar sus cargos por méritos al estilo de Monica Lewinsky (de las querellas prometidas no ha vuelto a saberse nada). Acusaciones confirmadas de hecho por la parlamentaria berlusconiana Alessandra Mussolini, nieta de Benito, quien, ante la pregunta “qué diferencia observa entre Berlusconi y su abuelo”, contestó: “Mi abuelo no nombró ministro a Petacci” (la amante del Duce).

El segundo pilar: en los ganglios que cuentan, Berlusconi ha tejido una inextricable trama de fidelidades personales y de genuina solidaridad criminal. En su Gobierno y en torno a su Gobierno existe un auténtico sistema planetario de cuadrillas especializadas en contratas, en grandes obras públicas, en el tráfico internacional, que controla negocios de miles de millones de euros, una porción consistente de todo el presupuesto estatal a través del que los bienes públicos acaban siendo literalmente desangrados en beneficio del enriquecimiento privado. Este sistema se sirve también de sus contactos con determinados sectores de la policía fiscal, de la magistratura, de los servicios secretos, como ha salido a la luz en recientes investigaciones judiciales (las llamadas P3 y P4) que, con todo, se han limitado a localizar la punta del iceberg.

Estas miles de personas, colocadas en los puestos más decisivos del sistema de poder, saben que si cae Berlusconi les aguarda un desmoronamiento completo. Del día a la noche, y no en sentido metafórico, porque para la mayoría significaría la pobreza, y para muchos incluso la cárcel. Este es actualmente el cemento más sólido del berlusconismo: la complicidad. Que garantice el silencio, la omertà, la más sólida de las solidaridades humanas.

Quienes se oponen, por lo demás, pueden hacerlo solo a medias. Los empresarios lo han estado apoyando durante años, lucrándose con privilegios inauditos (jamás ha habido Gobierno en Italia tan clasista en favor de los sectores más privilegiados). A menudo, se ha tratado de favores inconfesables que les hacen susceptibles de chantaje. En cuanto a la oposición parlamentaria de “izquierdas” (entre comillas, porque de izquierdas ya no le queda nada), oscila entre la estupidez (un factor histórico excesivamente infravalorado por los observadores de la política), la subordinación cultural y la complicidad en la corrupción delestablishment. Berlusconi, con toda razón, se mofa de ella, y declara que la única auténtica oposición son los jueces.

Lo que resulta falso, por un lado, dado que los magistrados se limitan a cumplir con su deber, de manera imparcial (también contra políticos de “izquierdas”, como los dirigentes del PD de Milán). Pero que es cierto, también, dado que Berlusconi confiesa así su incurable oposición a la legalidad. El carácter criminal de su propio poder.


ENTREVISTA A ROSA SALA ROSE: “DURANTE CUATRO AÑOS ESPAÑA FUE LA ÚNICA VÍA DE ESCAPE EN LA EUROPA DE HITLER”

octubre 1, 2011

ROSA SALA ROSE es una inquieta germanista, filológa alemana y doctora en filología románica. Sus trabajos le han conferido una justificada reputación de experta en el mundo alemán contemporáneo, como su Diccionario crítico de mitos y símbolos del nazismo (imprescindible para adentrarse en los entresijos ocultistas del hitlerismo), El misterioso caso alemán: un intento de comprender Alemania a través de sus letras y su sugerente  historia de la canción “Lili Marleen” en Lili Marleen: canción de amor y de muerte. Sin perder rigor, su prosa es ágil hace que sus obras sean de lectura fluida.

Ahora ha publicado La penúltima frontera. Fugitivos del nazismo en España (Papel de liar / Península; Barcelona, 2011). La obra recoge los avatares de más de una veintena de fugitivos del nazismo (aunque al final también incluye a un seguidor de Hitler que huye de los Aliados) que cruzaron clandestinamente la frontera franco-española y fueron detenidos. Reconstruye sus odiseas con minucia y en algunos casos hasta ha contactado con sus familiares.

Dada la amplia y sorprendente variedad de historias que describe, hemos considerado interesante entrevistar a Rosa Sala en nuestro blog y le agradecemos que haya aceptado nuestra invitación.

¿Qué aspectos destacaría de los fugitivos que cruzaban la frontera francoespañola?

En cierto modo eran los “sin papeles” de entonces, con la importante diferencia de que para ellos escapar suponía una cuestión de vida o muerte. Durante unos cuatro años España se convirtió en la única vía de escape de la Europa controlada por Hitler para miles de fugitivos (unos 80.000, según estimaciones recientes). Sin embargo, muchos pagaban un alto precio por su paso por España. A la mayoría les esperaba la cárcel por “paso clandestino de frontera”, incluidos mujeres y niños, con el agravante de que se separaba a las familias.

Los niños eran internados en orfanatos y sus madres iban a parar a celdas abarrotadas mezcladas con presas comunes. A los hombres en edad militar les esperaba una estancia más o menos prolongada, a veces de varios años, en el campo de concentración de Miranda de Ebro. En líneas generales, esto fue así al menos hasta finales de 1942. Con el desembarco aliado en el Norte de África, la victoria del Eje dejó de considerarse segura y el trato a los fugitivos empezó a mejorar.

¿Cuáles han sido sus fuentes de documentación?           

Fundamentalmente los “Expedientes de frontera” del fondo del gobierno civil que se custodia en el Arxiu Històric de Girona, aunque posteriormente completé la información con material del Archivo Militar de Guadalajara, el Arxiu Històric de Lleida y el Politisches Archiv de Berlín, entre otros. En algunos casos también me ha sido posible obtener declaraciones de familiares todavía vivos.

Muchos de los fugitivos pagaban un alto precio por su paso por España. A la mayoría les esperaba la cárcel por “paso clandestino de frontera”, incluidos mujeres y niños, con el agravante de que se separaba a las familias.

 Entre los fugitivos figuraban judíos. ¿Las autoridades españolas les dieron un trato diferente al de otros colectivos?

En principio no, a no ser que se tratara de antiguos combatientes de las Brigadas Internacionales. El problema es que, al haber sido declarados “apátridas” por el régimen nazi, al principio carecían de toda protección consular, por lo que su estancia en cárceles y campos solía ser superior al de otros fugitivos que contaban con el apoyo de su embajada. Su situación mejoró sensiblemente cuando en 1942 empezó a operar oficialmente en España el Joint Distribution Committee, una organización americana de asistencia a los judíos, bajo la dirección del sefardí Samuel Sequerra.

¿Qué casos de los que ha reconstruido le han sorprendido más?

Me impactó mucho el caso de Jenny Kehr, una judía alemana que iba a ser entregada a los alemanes en diciembre de 1942 por orden del gobernador civil de Lérida y que, para evitar una deportación segura a los campos de exterminio, decidió suicidarse ahorcándose en su celda de la prisión de mujeres de Barcelona la madrugada del día en que iba a ser entregada. Es la versión anónima y en femenino del célebre caso de Walter Benjamin, con el agravante de que en 1942 la llamada “Solución final” ya estaba en pleno funcionamiento. Además, y aunque se trate de un caso hasta cierto punto excepcional, constituye un claro testimonio de contribución al Holocausto por parte de un funcionario español en ejercicio de sus funciones.

A tenor de su investigación… ¿Considera que la policía franquista era eficaz?

Depende de lo que se entienda en este contexto por “eficacia”. Desde el punto de vista franquista, algunos agentes, como un tal Fausto Alonso Batanero, fueron muy eficaces: en los interrogatorios se hacían pasar por defensores clandestinos de De Gaulle y de este modo sonsacaban valiosa información a los detenidos, sobre todo cuando existía la sospecha de que éstos pudieran ser espías. En mi libro relato dos casos bastante impactantes. Se sabe que este tipo de información era inmediatamente transmitida a la Gestapo, que cooperaba estrechamente con la policía española. Sin embargo, también se conocen casos en los que los agentes de la Guardia Civil hacían la vista gorda cuando veían a fugitivos en la montaña o se dejaban sobornar con unas monedas o unos pocos cigarrillos.

Jenny Kehr y su esposo (foto de la obra cortesía de Paul E. Breene).

“El caso de la judía alemana Jenny Kehr constituye un claro testimonio de contribución al Holocausto por parte de un funcionario español en ejercicio de sus funciones”.

¿Continúa investigando sobre fugitivos?

Indirectamente sí. Es un ámbito fascinante, en la medida en que gracias a estos fugitivos la historia de toda Europa se despliega en el territorio español, dejando tras de sí muchos rastros que todavía esperan un análisis en profundidad.


EL POPULISMO QUE VIENE (98): LA ISLAMOFOBIA, UN NUEVO MIEDO EUROPEO

agosto 2, 2011

AYER PUBLICAMOS EN EL DIARIO CATALÁN ARA el artículo “Islamofòbia, la nova por d’Europa”, sobre cómo ha hecho irrupción el rechazo al Islam en Europa, explicando -entre otras cuestiones- el origen del término “Eurabia”.

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