EL POPULISMO QUE VIENE (92): LA MASACRE DE OSLO: ¿LAS IDEAS PUEDEN MATAR?

julio 26, 2011

Imagen de la tragedia de Oslo, con el rostro de Anders Behring Breivik (imagen de melissamolinaro-photos.blogspot.com).

Reproducimos a continuación el artículo que hemos publicado en Público (25/VII/2011).

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¿Pueden las ideas matar?

El homicidio cometido por el ultraderechista Anders Behring Breivik ha conmocionado por su alta cifra de víctimas y las ideas que le han impulsado a cometerlo. Tras haber sido miembro desde el 1999 hasta el 2004 del Fremmskrittspartiet [Frp] o Partido del Progreso, de derecha populista (obtuvo el 23% de los votos en los comicios generales del 2009), radicalizó su ideario. Lo plasmó en internet, especialmente en el texto de 1.500 páginas 2083: Una declaración de independencia de Europa. En él, describe a su sociedad infiltrada por marxistas y amenazada por el islam y afirma que en el 2002 se unió a un colectivo de supuestos neotemplarios para combatir la “élite cultural marxista”. Su historia presenta notables concomitancias con la del estadounidense Tymothy McVeigh, que causó 185 muertes al atentar contra un edificio del Gobierno Federal en Oklahoma en 1995. Este actuó igualmente bajo una visión complotista plasmada en la novela Los diarios de Turner, del exneonazi William L. Pierce, que describía la lucha armada de un ente, “la Organización”, para impedir la decadencia del país. McVeigh como Behring empleó fertilizante para su explosivo.

Pero el caso de Behring es distinto, pues refleja en gran medida la islamofobia de la derecha populista (llevada a sus últimos extremos). Esta conforma un movimiento antiglobalización, pues se opone a los flujos de inmigrantes, a la pérdida de soberanía que supone integrarse en organismos supraestatales, al multiculturalismo percibido como destructor de la “identidad nacional” o a la deslocalización de empresas. A la vez, denuncia al establishment político (los partidos tradicionales) con un discurso antielitista: considera al “pueblo” como una comunidad homogénea a la que apela para acabar con las élites oligárquicas que gobiernan en beneficio propio son “los de arriba”, mediatizan la voluntad popular y favorecen la inmigración (de ahí que Behring posiblemente haya asociado a los socialdemócratas con el islam). En este discurso la islamofobia es esencial, pues asimila al islam a una religión de invasión y conquista, captando un electorado transversal y potencialmente antagónico, al aglutinar sectores conservadores con otros progresistas o feministas inquietos por pretendidas limitaciones de derechos de las mujeres o la pérdida de laicismo de la sociedad.

Se da la circunstancia de que esta derecha no es novedad en Escandinavia, ya que precisamente emergió en Noruega y Dinamarca recurriendo a la protesta fiscal como estandarte y criticando que la inmigración se beneficiase del Estado del bienestar (razón por la que se ha aludido a estas formaciones como defensoras de un chauvinismo del bienestar). De esta forma, los orígenes del populismo danés se hallan en una entrevista televisada en 1971 a un abogado experto en derecho fiscal, Mogens Glistrup. Durante la misma, este exhortó a la insubordinación fiscal: manifestó no pagar más de una corona a un sistema impositivo “rapaz e inicuo” y afirmó que los evasores de impuestos eran “héroes comparables a quienes se unieron a la resistencia durante la ocupación alemana”. Su comparecencia le otorgó gran popularidad y en 1972 fundó el Partido del Progreso y en las elecciones de 1973 captó el 15,9% de los votos y 28 escaños. El actual Partido del Progreso noruego nació bajo el impacto del danés, cuando el criador de perros Anders Lange creó en 1973 el Anders Lange Parti til sterk nedsettelse av skatter, avgifter og offntlige inngrep (Partido de Anders Lange para una fuerte reducción de los impuestos, del IVA y de las interferencias gubernativas), que obtuvo un 5% de votos y cuatro diputados en las elecciones de ese año. Como en el caso danés, Lange sintonizó con un clima de desapego a los partidos tradicionales, por su carácter antipolítico y de protesta fiscal. La nueva ultraderecha, en síntesis, no es un absceso extraño en el mundo nórdico, sino que forma parte de su paisaje político desde hace décadas, aunque sus formaciones hayan tenido trayectorias erráticas.

Llegados aquí, la masacre de Oslo debería hacer revisar su discurso a quienes hacen bandera de la islamofobia. Daniel Poohl, director de la publicación sueca Expo (que dirigió el escritor Stieg Larsson) entrevistado por La Vanguardia, ha hecho esta incisiva reflexión: “[Behring] formaba parte de un movimiento político, de donde sacó unas ideas que han inspirado su ataque. Y quiero recordar que cada vez que hay un atentado yihadista en el mundo, los partidos de extrema derecha europea, incluido el Partido del Progreso [noruego], son los primeros en decir que los musulmanes deben asumir su responsabilidad sobre esa violencia. Si ese razonamiento es válido, ahora ellos deberían hacer lo mismo”.

Posiblemente las formaciones antimusulmanas no cambiarán su mensaje, pero el desastre de Noruega debería hacer reflexionar sobre las consecuencias inesperadas que puede suponer estigmatizar a colectivos con trazo grueso, amalgamando verdades y mentiras y cultivando el voto del miedo.


EL POPULISMO QUE VIENE (91): ¿CAMBIARÁ LA ISLAMOFOBIA DESPUÉS DE LA MASACRE DE OSLO?

julio 25, 2011

Daniel Poolh, actual director de Expo (foto de La Vanguardia).

EL DIFUNTO ESCRITOR ESTIEG LARSSON, autor de la celebrada trilogía Milenium,  investigó a la ultraderecha en la revista que dirigió, el magazine sueco  Expo. La periodista Gemma Saura ha entrevistado en La Vanguardia (24/VII/2011) a su actual director, Daniel Poolh, que realiza interesantes reflexiones sobre las implicaciones políticas del atentado.

La más destacada es esta pregunta que plantea: ¿Si la derecha populista islamófoba hace resonsables de los atentados cometidos por los fundamentalistas islámicos…No es ésta a su vez responsable de los que cometan los fundamentalistas islamófobos?

A continuación reproducimos la entrevista.

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“El discurso ultra ya no sonará igual”

El sueco Daniel Poohl es una de las personas que mejor conoce la extrema derecha en Escandinavia. Al frente de la revista Expo, fundada en 1995, en pleno auge de la música supremacista blanca en Suecia, por Stieg Larsson –a quien sustiuyó como director tras su muerte repentina–, lleva años investigando y denunciando desde sus páginas el avance ultra en Suecia y los países vecinos.

¿Le ha sorprendido el ataque en Noruega? ¿Creía capaz a la extrema derecha de cometer un atentado de esta magnitud?

Como a todo el mundo, la noticia me dejó sin palabras. Ahora bien, sabemos que el movimiento de extrema derecha tiene una ideología violenta, de hecho ya han cometido ataques terroristas antes. Lo que sí es una sorpresa es que el presunto autor no pertenece al movimiento neonazi sino al movimiento antimusulmán, que son dos cosas distintas. Los ataques terroristas son parte de la tradición política neonazi, no me hubiera sorprendido que de allí saliera el agresor. Pero el movimiento antiislam nunca ha hablado de cometer atentados. Esa es la novedad: un tipo que, según todo indica pertenece al movimiento antiislam pero se ha inspirado en el discurso neonazi.

El asesino noruego no ha matado a musulmanes.

McVeigh, autor del atentado de Oklahoma de 1995, era neonazi pero no mató a judíos sino que atacó al Gobierno. Anders Behring ha hecho lo mismo, concretamente al Partido Laborista, a quien responsabiliza de la supuesta islamización, del multiculturalismo, de la disolución de la nación noruega. Está castigando al sistema y a sus defensores.

¿Qué diferencia la ultraderecha en Noruega de sus vecinos?

En Noruega, que fue ocupada por Hitler, el movimiento neonazi es pequeño y está muy marginalizado; en Suecia es bastante vital. En cambio, por lo que respecta al movimiento antiislam, la situación es parecida. Tanto Dinamarca, Noruega como Suecia tienen partidos xenófobos en el Parlamento, y aunque cada uno tiene sus particularidades, todos se dedican a esparcir las mismas ideas antiislam, tanto desde la tribuna política como entre bastidores, con blogueros o opinadores en los medios de comunicación. Desde el 11-S ha habido una transformación del movimiento de extrema derecha, que ahora se erige en defensora de la democracia y la modernidad y todo aquello que se supone que los musulmanes no son. Son proIsrael, algo que tradicionalmente nunca había sido la ultraderecha europea.

¿Los musulmanes son los nuevos judíos?

El antisemitismo no ha desaparecido. La ultraderecha tiene muchas facciones. Por ejemplo, cuando en diciembre un refugiado iraquí se hizo estallar en Estocolmo, una parte lo condenó como un ataque a Suecia, pero otros lo celebraron como un ataque a la conspiración sionista internacional.

“Cada vez que hay un atentado yihadista en el mundo, los partidos de extrema derecha europea, incluido el Partido del Progreso, son los primeros en decir que los musulmanes deben asumir su responsabilidad sobre esa violencia. Si ese razonamiento es válido, ahora ellos deberían hacer lo mismo”.

El Partido del Progreso, al cual perteneció Anders Behring, ha condenado el ataque y se ha desmarcado del asesino, expulsado precisamente por su extremismo. ¿Hasta qué punto podemos responsabilizar a un partido de lo que haga un loco por su cuenta?

Es difícil decirlo, es evidente que no se puede señalar sólo en una dirección. Pero este agresor formaba parte de un movimiento político, de donde sacó unas ideas que han inspirado su ataque. Y quiero recordar que cada vez que hay un atentado yihadista en el mundo, los partidos de extrema derecha europea, incluido el Partido del Progreso, son los primeros en decir que los musulmanes deben asumir su responsabilidad sobre esa violencia. Si ese razonamiento es válido, ahora ellos deberían hacer lo mismo.

Más allá de la ultraderecha, ¿quién más debería reflexionar sobre su responsabilidad?

Hay que mirar adelante, no buscar cabezas de turco. Pero debemos darnos cuenta que este movimiento político que inspiró al asesino supone una amenaza para nuestra sociedad. El viernes todo el mundo supuso que era un ataque islamista aunque no había nada que lo indicara. Nuestra imagen mental del terrorista no encaja con un rubio de ojos azules.

Bueno, la mayoría de atentados recientes en Europa han sido islamistas.

No en Noruega, por ejemplo. Pero automáticamente conectamos terrorismo con islam, y ya es hora de que lo superemos.

¿Cree que este atentado debilitará a la extrema derecha?

Es pronto para decirlo. Pero lo que está claro es que si los Demócratas de Suecia hablan mañana de la islamización de la sociedad no sonará igual a cómo lo habría hecho hace dos días. Quienes les escuchen sabrán que este es el mismo lenguaje que usaba el tipo que ha cometido una carnicería en Noruega.


NOTAS DE LECTURA: “LAS EXTREMAS DERECHAS EN EUROPA: ¿EL RETORNO?” ACCESIBLE EN PDF

julio 5, 2011

Les extrêmes droites en Europe: le retour?

[Las extremas derechas en Europa: ¿El retorno?]

Autores: PERRINEAU Pascal, PANTAZOPOULOS Andreas, MINKENGER Michaël, IGNAZI Piero

Publicación: Abril 2011

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El Coloquio organizado conjuntamente por la Fundación de la Resistencia  y el CEVIPOF [acrónimo de Centre d'Études de la Vie Politique Française, organismo similar al CIS español] el pasado 5 de noviembre de 2010 ha iniciado una reflexión sobre las extremas derechas en la Europa de hoy cuyas aportaciones reúne el cuaderno nº 53 del CEVIPOF.

Elaborado por expertos de primer rango, sus capítulos ofrecen una panorámica de su situación en Francia, Grecia, Europa central y oriental, y Europa del  Oeste desde una perspectiva comparativa que ofrece numerosas enseñanzas sobre las metamorfosis de las ultraderechas europeas y la adaptación de sus discursos y prácticas a los campos políticos de los países analizados.

Emblema de LAOS.

Consideramos que la obra puede ser de interés para nuestros lectores, especialmente al analizar el retorno a la escena política del Frente Nacional o casos tan poco conocidos como el heleno, donde se traza una muy completa aproximación a la trayectoria de la formación LAOS [Laikós Orthódoxos Synagermós, Alerta Popular Ortodoxa], cuyo acrónimo significa “pueblo” en griego y sus valores fundacionales son « la Nación, el Pueblo griego, la Fe, la Historia y la identidad cultural».

Liderada por el periodista y exdiputado de Nueva Democracia Georges Karatzaferis, LAOS  ha conocido una exitosa progresión. Pantazopoulos (su analista) caracteriza al partido como “intelligente, réaliste et politicienne”, a la par que subraya la importancia de su componente religioso.


EL POPULISMO QUE VIENE (86): ASÍ ERA LA EXTREMA DERECHA ESPAÑOLA ANTES DE ANGLADA (DESCÁRGUESE EL ENSAYO “EL FASCISMO” EN PDF)

junio 28, 2011

¿Qué era? ¿Qué es? El fascismo. Entre el legado de Franco y la modernidad de Le Pen (1975-1997), Destino, Barcelona, 1998, 94 pp. ISBN: 978-84-233-2999-1. Prólogo de Rosa Regás, pp. 11-14.

EN 1998 publicamos nuestro ensayo breve El fascismo, en la colección “¿Qué era? ¿Qué es?”, que entonces dirigía Rosa Regás en editorial Destino. Dado que el libro está descatalogado y hemos recibido peticiones de consulta, hemos decidido fotocopiarlo y escanearlo íntegramente para que sea accesible en PDF de modo gratuito.

Consideramos que pese al tiempo transcurrido ofrece una imagen de interés: una radiografía del universo de la ultraderecha española de la época, en la que se dibujaban entonces intentos de importación del lepenismo, pervivencia del neofranquismo y se apuntaban populismos protestatario emergentes.

En suma, desde nuestra perspectiva ofrece una radiografía asequible del universo de la extrema derecha española antes de que hiciera eclosión la Plataforma per Catalunya [PxC].

Sinopsis

Síntesis divulgativa sobre la evolución del fascismo hasta el momento de publicación del ensayo centrada en el caso de España. La primera parte (“Los herederos del fascismo”) expone cómo se conformó una extrema derecha en  el seno del franquismo que constituyó un sector ideológicamente involucionista en las postrimerías del régimen y durante los albores de la Transición, el llamado “búnker”. La segunda (“La crisis del ‘búnker’, 1975-1982) analiza el papel y la trayectoria de Fuerza Nueva, del terrorismo ultraderechista en “los años del plomo” y del fracasado golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. La tercera parte (“Entre la tradición y la innovación, 1983-1994)” constata la coexistencia de discursos ultraderechistas  nostálgicos del franquismo con otros innovadores e importadores de la cultura política de este espectro entonces exitosa en Europa, siendo su referente principal el Front National francés. La cuarta y última (“Hacia una nueva extrema derecha, 1994…”), efectúa previsiones de futuro sobre la eventual existencia de un “lepenismo español”.

La conclusión final, a la luz de la década transcurrida, resultó acertada. Decíamos ayer (1998):

“En cuanto a la ultraderecha española, ésta todavía parece contar con un largo camino que recorrer antes de configurar una opción política de cierta solidez. Carece de líderes y cuadros políticos, los ejes ideológicos de su discurso actual son tan variados como -en ocasiones- contradictorios. La siglas que se agitan en este espectro son casi desconocidas, muy cambiantes y difícilmente valorables en cuanto a su capacidad de convocatoria. Los ditintos grupos o no concurren a las elecciones o, cuando lo hacen, sus resultados son insignificantes [...]. Pero, sobre todo, la extrema derecha se enfrenta a un problema irresuelto: conciliar los valores de la ultraderecha ‘tradicional’ y los de la ‘postindustrial’, aunar el legado de Franco y la modernidad de Le Pen” (p. 89).

Para acceder al pdf íntegro del libro clicar aquíEl fascismo-Xavier Casals

Key Words:

Spain / Neofascism / Far Right / Fuerza Nueva / Espagne / Néofascisme / Extrême droite / Neofeixisme / Espanya / Extrema dreta / Racism / Racismo / Racisme / Xénophobie / Xenofòbia


NOTAS DE LECTURA: FALANGISTAS Y REQUETÉS ESCRIBEN SU HISTORIA

junio 6, 2011


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Pablo Larraz Andía y Víctor Sierra-Sesúmaga, Requetés. De las trincheras al olvido, La esfera, 956 páginas, 34,90 euros.

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Gustavo Morales y Luis E. Togores, Falangistas, La esfera, 496 páginas, 49 euros .

LAS ACTUALES CONTROVERSIAS sobre la Guerra Civil aparejadas a la reivindicación de la memoria de sus vencidos ha hecho que se vindique también la de sus ganadores. Lo ilustran Requetés y Falangistas, voluminosos libros gráficos que rememoran el papel de ambas fuerzas,aunque constituyen productos distintos.

Carlistas traicionados

Requetés catalanes del Tercio Nuestra Señora de Montserrat.

Requetés lo auspicia la Fundación Ignacio Larramendi y es obra de Pablo Larraz (que se doctoró con un estudio de la sanidad carlista en la guerra) y Víctor Sierra-Sesúmaga, documentalista del carlismo. Recuerda la actuación de sus más de 60.000 combatientes –los requetés– que lucharon con Franco encuadrados en tercios, de los que falleció un 10%. Estosprocedían de un amplio territorio: Navarra  (11 tercios), el País Vasco (8), las dos Castillas (9), Andalucía (7), Aragón (6), Cataluña yAsturias (1 en cada caso). Larraz afirma que su papel “no fue suficientemente reconocido” porque la dictadura no tuvo interés y los implicados desearon pasar página en pro de la reconciliación. En este marco, la obra desea plasmar “el mundo íntimo”de las bases sociales del carlismo con 65 testimonios considerados representativos de los 305 recogidos en un amplio trabajo de campo, junto a 5.000 fotografías.

El resultado es una exposición temática de fuentes orales de 900 páginas, que abarca el ámbito de las trincheras, la retaguardia, los presos oeldesengaño ante Franco (“el peor Caín yJudas”, según un entrevistado) y da voz a mujeres, apoyándose en abundantes fotografías, cartas o dietarios. Avala el libro un prólogo de Stanley G. Payne, quien lo define como “la más amplia y dispersa colección de testimonios individuales”de luchadores carlistas, y Hugh Thomas traza una semblanza del requeté Ignacio Hernando de Larramendi (artífice de la empresa Mapfre) que subraya que Franco usurpó sus ideales.

En suma, es una aportación de interés sociológico que parece dirigirse a lectores vinculados a este movimiento o que conocen su trayectoria, pues el libro carece de una introducción del carlismo previo a 1936 que lo contextualice.

Falangistas orgullosos

El historiador Luis E. Togores–autor de elogiosas biografías de figuras como Millán Astray, Muñoz Grandes yYagüe– y el periodista y exlíder falangista Gustavo Mora- les han escrito en Falangistas una visión descriptiva y apologética de este movimiento, también con generoso soporte gráfico. Los auto- res proporcionan una historia sucinta del falangismo en 90 páginas, desde sus orígenes hasta el fallido golpe de Estado de 1981. La siguen otras cuatrocientas con imágenes de cinco décadas de este movimiento con piezas llamativas, como el carné de Marciano Durruti, hermano del ácrata Buenaventura que fue fusilado por proclamar que el Ejército franquista se subordinara a Falange.

Carnet de Falange de Marciano Durruti, hermano de Buenaventura y falangista radical fusilado por los franquistas.

Es una obra dirigida al ámbito falangista, ya que reproduce su visión sobre la Segunda República (“nació como un régimen político excluyente y violento”), alude a “rojos” y “nacionales”, expone como la dictadura instrumentalizó a los joseantonianos (aunque se refiere aésta como “el régimen”) y considera que la Sección Femenina“contribuyó de manera decisiva a la emancipación de la mujer española” y sus integrantes “fueron las primeras verdaderas feministas”. Acaba manifestando que los falangistas“no querían una España chata y alicorta, sino alegre y faldicorta, y escribieron en el frontispicio de sus afanes Patria, Pan y Justicia, totalmente ausentes de la España de hoy”. En suma, el producto no permite equívoco alguno en su contenido.

Ambos volúmenes constatan que la memoria de los vencedores de la Guerra Civil –con sus contradicciones– aún está presente. Pero si Falangistas es una legítima reafirmación ideológica e histórica, Requetés refleja afán de distanciarse del pasado y reducirlo a experiencia histórica. Sería deseable que tal óptica imperase al escribir sobre nuestra contienda para trasladarladel ámbito de la “política histórica” en el que está instalada al de la historia, aunque intuimos que será improbable por la mala salud de hierro de nuestra tradición guerracivilista y es innegable que en la vigilia del 75 aniversario del inicio del conflicto su legado perdura de manera intensa.

Despiece. Los vencedores vencidos de 1939

Las dos obras reseñadas recuerdan que entre los vencedores de la guerra hubo quienes se consideraron vencidos: parte de los carlistas y de los falangistas asociaron el triunfo de Franco a la traición de sus proyectos políticos: la instauración, respectivamente, de una monarquía tradicionalista y de un régimen “nacional–sindicalista”. Este proceso se emprendió en sus ojos con la unificación de las dos fuerzas en abril de 1937 a FET y de las JONS.

Los libros dejan claro que los dos movimientos nunca constituyeron una amalgama sólida. Lo reflejó el incidente del Santuario de Begoña (Bilbao) el 16 de agosto de 1942, que explica Falangistas: aquel día el general Varela –ministro del Ejército– asistió a una misa para los requetés muertos y sonaron consignas como “¡Abajo la Falange!”. Entonces estalló un enfrentamiento con falangistas yestos tiraron granadas, que desembocó en una crisis de gobierno. Igualmente, el testigo de Julio Redondo en Requetés recuerda que cuando los carlistas estudiaban en la universidad de Valladolid en la posguerra abundaban enfrentamientos con falangistas, que los tildaban de “antiespañoles”. El partido único que creó Franco, pues, no fue ni tan “franquista” ni tan “único” como pareció.

[Recensión publicada en el suplemento CULTURA/S de La Vanguardia (18/V/2011), p. 19]


MIGUEL PRIMO DE RIVERA, EL ARQUITECTO DEL FRANQUISMO

marzo 26, 2011

ACABAMOS DE PUBLICAR  en la revista italiana Passato e Presente un artículo que explica con detalle una realidad que no ha sido investigada por la historiografía española pese a su importancia decisiva: cómo Franco basó su régimen en la experiencia dictatorial de Miguel Primo de Rivera (1923-1930) en todos sus aspectos: partido único, nacional-catolicismo, terminología, corporativismo, etc. A continuación publicamos su abstract y palabras clave. La referencia es Xavier Casals, “Miguel Primo de Rivera, l’architetto del franchismo”, Passato e Presente, , 82 (gennaio-aprile 2011), pp. 39-65. ISSN: 1120-0650

Los interesados puede obtenerlo aquí.

RESUMEN

Los historiadores tienden a considerar la dictadura de Generalisímo Francisco Franco (1936-1975) como un régimen excepcional en el marco de una perspectiva española del siglo XX. En este sentido, su régimen se compara con experiencias políticas contemporáneas europeas, como el fascismo italiano o el nacionalsocialismo alemán. Sin embargo, para el autor tal perspectiva puede estar deformada cronológicamente, ya que el modelo principal de régimen para Franco -tanto positivo como negativo- fue la dictadura militar anterior (oficialmente llamada la Dictadura) del general Miguel Primo de Rivera (1923-1930). Este artículo intenta demostrar la utilidad de tal acercamiento, a diferencia de formular analogías externas.

SUMMARY

Historians have tended to regard the dictatorship of Generalissimo Francisco Franco (1936-1975) as an exceptional régime within a Twentieth-Century Spanish perspective: comparisons are made therefore to external contemporary political experiences in Europe, such as Italian Fascism or German National-Socialism, especially as Mussolini and Hitler both helped Franco to power. However, the author considers that such a perspective can be chronologically distorted, as the major model for Franco, both as a positive and a negative guide, was the previous Spanish military dictatorship -officially termed la Dictadura- under general Miguel Primo de Rivera (1923-1930). The article attempts to demostrate the usefulness of such an approach, as opposed to external analogies.

PALABRAS CLAVE / KEYWORDS

Miguel Primo de Rivera, José Antonio Primo de Rivera, Francisco Franco, Dictatorship, Spain, Fascism.

 


PRIMO, EL ARQUITECTO INVISIBLE DE FRANCO

El texto analiza como la dictadura de Primo transformó la sociedad española en todos los ámbitos. Realizó la primera movilización nacionalista de masas mediante un partido oficial; sentó las bases del nacional-catolicismo; organizó las relaciones laborales a través de un sistema corporativo y creó la primera cámara de representación corporativa en Europa. Asimismo promovió una política económica nacionalista que impulsó infraestructuras estatales y locales y el país experimentó un notable crecimiento económico. En su época Primo fue el dictador europeo que más afinidades mostró con Benito Mussolini y entre ambos existió una simpatía recíproca.

Franco fue el oficial favorito de Primo y vio en su régimen una época de esplendor que le marcó de manera profunda. Así, tras vencer en la Guerra Civil empleó las enseñanzas de la dictadura de Primo como guía al erigir su “Nuevo Estado”. Pese a ello, la figura de Franco no quedó asociada a este dictador, sino a la de su primogénito José Antonio, el fundador de la Falange, exaltado como ideólogo difunto de su régimen (“el ausente”) por la propaganda oficial. No obstante, la innegable vinculación de las dos dictaduras ya fue constatada en 1957 por Dillwyn F. Ratcliff en un ensayo sobre Primo titulado Prelude to Franco. y en 1997 Stanley G. Payne planteó de modo claro la cuestión:

«Francisco Franco fue un estudiante atento de la Dictadura, en la cuál vio cómo [...] Primo de Rivera era saludado como ‘Jefe Nacional’ y ‘Caudillo glorioso’ de lo que a veces fue llamado ‘glorioso movimiento nacional’. Sus éxitos, aunque temporales, le ofrecieron la prueba viviente de que un régimen autoritario nacionalista podía conseguir unidad, ley y orden, victoria militar y prosperidad nacional, conjuntamente con la modernización técnica. Sus fallos le brindaron un ejemplo preventivo de cómo no debía regirse una dictadura. Un nuevo régimen debía desarrollar una ideología claramente definida y un sistema político más articulado».

A pesar de estas consideraciones, este artículo es el primero que plantea con detalle los vínculos entre primorriverismo y franquismo. Confíamos que sea de interés para el lector.


CENSURAN UN INFORME OFICIAL EN EE. UU. SOBRE VíNCULOS ENTRE EXCRIMINALES DE GUERRA Y SERVICIOS DE INFORMACIÓN EN LA GUERRA FRÍA

febrero 11, 2011

 

  El antiguo oficial de las SS Klaus Barbie trabajó para los servicios de inteligencia germanos y estadounidenses (foto AFP).

Recientemente el semanario Der Spiegel ha revelado, basándose en documentos del Bundesnachrichtendienst (BND o Servicio de inteligencia Federal), que el oficial de las SS y perseguido por criminal de guerra Klaus Barbie (jefe de la Gestapo de Lyon entre 1942 y 1944 y apodado por la resistencia como el “carnicero de Lyon” por la represión que llevó a cabo) estuvo a sueldo de esta entidad en Bolivia. La agencia oficial de noticias germana Deutsche Welle resume así lo publicado: Barbie se había refugiado en el país andino en 1951 con la identidad de Klaus Altmann y le contactó allí esta entidad en 1966 como “Adler”.

En su expediente nº V43118 se le define como personaje de “convicciones profundamente alemanas” y “decidido anticomunista”. Durante ese año remitió un mínimo de 35 informes políticos cuyo contenido se desconoce y cobró por ello mediante una sucursal del Chartered Bank of London en San Francisco. Asimismo, Barbie fue representante en el país andino de una empresa germana especializada en vender material bélico sobrante del Ejército alemán. El BND prescindió a finales de 1966 de Barbie. Según Der Spiegel, la entidad de inteligencia dejó la colaboración con Barbie al temer que otros servicios secretos rivales le chantajearan por su pasado.

 Hitler’s Shadow es el informe que analiza los vínculos entre criminales de guerra y servicios de información.

Ello no supone una gran novedad, ya que Barbie trabajó primero para los estadounidenses, como demuestra un voluminoso informe, Hitler’s Shadow [Las sombras de Hitler. Criminales de guerra nazis, servicios de inteligencia estadounidenses y Guerra Fría], elaborado por los NARA o Archivos Nacionales de EE.UU. con información desclasificada del Ejército estadounidense y de la CIA. Éste expone como en la posguerra antiguos combatientes del Eje trabajaron para unos servicios de inteligencia occidentales deseosos de contar con anticomunistas convencidos. Puede descargarse clicando aquí

Un informe oficial censurado sale a la luz

Al mismo tiempo que se ha difundido este documento, se ha producido un escandaloso caso opuesto sobre el tema: ha transcendido que el Ministerio de Justicia norteamericano censuró docenas de páginas de un documento de más de 600 sobre la persecución de exnazis y criminales de guerra en la posguerra y que guardó durante cuatro años sin darlo a conocer: Accountability in the Aftermath of the Holocaust [Esfuerzo por clarificar la responsabilidad después del Holocausto].

El informe censurado explica la persecución póstuma de Josep Mengele.

El texto informa de éxitos y fracasos de abogados, historiadores e investigadores de la Oficina de Investigaciones Especiales del Ministerio de justicia que fue creada en 1979 para deportar a exnazis. The New York Times difundió esta censura y ha hecho accesible el informe completo y sin censura desde su web. Véase al respecto el National Security Archive. Para ver la notícia en el diario clique aquí y para descargar el informe censurado sin recortes hágalo aquí.

Como puede apreciarse, las conexiones entre servicios de inteligencia y exnazis todavía son material sensible. No obstante, hay que celebrar que el BND negocia con cuatro historiadores reconocidos la apertura de sus archivos para que estos reconstruyan las primeras décadas de la entidad. Confíemos que los tratos lleguen a buen puerto.


FRANCO Y EL “20-N”: MITOS DE UNA FECHA LEGENDARIA

noviembre 21, 2010

 

La prensa recoge la muerte de Franco. [Los primeros días de este blog -el 23 de noviembre de 2009- publicamos este artículo que reeditamos ahora, pues entonces el tráfico de visitas fue muy limitado].

LA COINCIDENCIA DE LA MUERTE DE FRANCO con la de José Antonio Primo de Rivera la misma fecha el 20 de noviembre (20-N), generó una mitología popular en torno a dicha jornada. Asimismo, la prolongada agonía de Franco también originó lecturas que apuntaban a una eventual voluntad de pervivencia del régimen.

Franco no murió el 20-N

Pese a que la fecha oficial de la muerte de Franco es el 20 de noviembre de 1975, la realidad fue otra. En su reciente obra Crónica de la Transición, 1973-1978 (Ediciones B, 2009), Joaquín Bardavío -quien fue entre otros cargos jefe de los servicios informativos de presidencia del gobierno (1970-1973) es rotundo al respecto:

“Franco no murió a las 5.25 del día 20 de noviembre de 1975, como dice el parte médico oficial. Falleció varias horas antes, como al filo de la medianoche. Ya al anochecer del día anterior se había decidido dejarle morir ante la larga angustia de su mujer y su hija y la inutilidad de tenerlo conectado a una vida artificial. Que su óbito coincidiera con el treinta y nueve aniversario de [la muerte] de José Antonio Primo de Rivera pudo ser causa de alargar su existencia unas horas, quizá un poco más de un día. Aunque si el objetivo era sacralizar una coincidencia, no se consiguió en absoluto”.

Y añade que sobre las 9 de la noche o antes del 19 de noviembre, el Marqués de Villaverde despidió amablemente a los doctores que cuidaban al dictador y -sin testigos- procedió a desentubar y desconectar los mecanismos que permitían a Franco mantenerse en vida. Concluye Bardavío que “el fallecimiento real pudo ocurrir verosímilmente en las últimas horas del día 19 o como muy tarde, en los primeros minutos del día 20”.

Guardar la noticia permitió ganar tiempo al universo oficial del régimen para preparara a la población y estar preparado ante eventuales reacciones populares, por lo que había preparado un dispositivo en relación a su defunción -la “operación lucero”

Las fantasías: no es lo mismo morir el día 19 que el 20

Como señala lo expuesto, un rumor muy extendido afirmó que la larga agonía del dictador tuvo un propósito: hacer coincidir la fecha de su defunción con la de Primo de Rivera, ejecutado el 20 de noviembre de 1936 en la cárcel de Aliacante. De ese modo, el 20-N devenía una jornada llena de simbolismo porque unía en el recuerdo de los devotos y nostálgicos de ambos su memoria y la cripta del Valle de los Caídos el lugar donde podían reunirse para rememorar a los dos “ausentes”.

La muerte de Franco el 20-N unía su figura a la del legendario fundador de la Falange.

Sin embargo, circuló otra cábala de signo opuesto sobre la fecha de la muerte del Generalísimo, que atribuyó su óbito entonces que se prolongó su existencia para evitar que su muerte acaeciera el día 19. para ello se argumentó que la suma de la fecha oficial de inicio de la Guerra Civil (18-07-1936) y la de su fin (01-04-1939) proporcionaba un llamativo resultado: 19-11-1975. Es decir, la ecuación contenía una profecía latente con la fecha de la muerte de Franco. Por ello se propagó otra leyenda que afirmó que su agonía fue sostenida hasta el día 20 para evitar su fallecimiento la jornada anterior y soslayar el cumplimiento de la “muerte anunciada” que entrañaban las fechas de comienzo y fin del conflicto fratricida. Pero, como hemos visto, la verdad fue otra: Franco pudo morir el día 19, contraviniendo la cabalística expuesta.

 El “26-N”: siete días que hubieran podido cambiar la historia

La agonía del Caudillo ha merecido otras lecturas carentes de mitología y que han apuntado intenciones políticas claras y, por ello, verosímiles. Así, el difunto escritor y ensayista José Luis de Vilallonga, fallecido en 2007, aseguró en su libro-entrevista con Juan Carlos I (El Rey, Plaza & janés, 1993) que el largo final de Franco obedeció a un intento desesperado de su yerno, el marqués de Villaverde, de mantenerlo vivo una semana más. Su meta habría sido -según la lectura de Vilallonga- cambiar el futuro titular de la monarquía, reemplazando al príncipe Juan Carlos y Sofía por el marido de la hija del marqués y nieta de Franco (Carmen Martínez Bordiu), casada con Alfonso de Borbón Dampierre, primo hermano del actual monarca. Ello -fantaseando- hubiera podido ser posible porque la Ley de Sucesión franquista permitía al dictador revocar en cualquier momento su sucesor a título de Rey. Villaverde había acariciado así la posibilidad de que el anciano moribundo cambiase su elección de monarca. Pero tal interpretación parece infundada, pues Franco -ya terminal- dejó muy claro a su hija Carmen que su sucesor no era otro que Juan Carlos.

No obstante, existe otra hipótesis sobre la prolongación artificial de la agonía de Franco que apunta hacia importantes consecuencias institucionales: de haber vivido éste una semana más, ello habría eventualmente permitido prorrogar el mandato del presidente de las Cortes franquistas, Alejandro Rodríguez de Valcárcel, y sumir en la incertidumbre la reforma política que el Rey preparaba: si Rodríguez de Valcárcel hubiera continuado en su cargo, el “ingeniero” de la reforma del régimen, Torcuato Fernández Miranda, no hubiera podido acceder a esa responsabilidad, tan estratégica como decisiva para efectuar la reforma política.

Por su parte, la hija de Franco, en el libro Franco, mi padre (La esfera, 2008), de Stanley G. Payne y Jesús Palacios, que recoge su testimonio, desmiente que la familia hubiera quisiera extender la agonía de Franco. “No lo deseábamos”, afirma, y niega que se quisiera mantener a Rodríguez de Valcárcel en su cargo de presidente de las Cortes para garantizar el control de los cambios políticos: “Eso es pura fantasía. Eso no es verdad. Fueron una serie de circunstancias las que hicieron que la agonía de mi padre fuera así de larga, pero no fue una cosa premeditada por una cuestión política ni por preparar de alguna forma algo. No, eso no es verdad”.

Desde nuestra perspectiva, como analizamos en Franco y los Borbones (Planeta, 2005), es verdad que el marqués deseaba prorrogar a Rodríguez Valcárcel al frente del Consejo del Reino, siendo verosímil que prolongara artificialmente la vida de su suegro con tal fin, en lo que insistió Don Alfonso. Pero era imposible que con tal operación se lograra el cambio del titular del Trono Es más que dudoso que un Franco moribundo revocara a un Juan Carlos que ejercía funciones de jefe de Estado por segunda vez y entronizara a su primo. En todo caso, debe subrayarse que, en efecto, el presidente del Consejo del Reino hubiera podido prorrogar su mandato de sobrevivir Franco hasta el día 26. Con Rodríguez de Valcárcel al frente del entramado institucional franquista hasta noviembre de 1981 y con Arias en el timón del gobierno hasta enero de 1979, Juan Carlos se hubiera hallado atado de pies y manos.

De hecho, sabedor Rodríguez de Valcárcel que el monarca no deseaba su continuidad en sus cargos, el día de la coronación concluyó su intervención prevista suprimiendo una invocación al inicio de una nueva etapa acordada con Juan Carlos. Así, en lugar de manifestar “¡Señores procuradores, señores consejeros: desde la emoción del recuerdo de Franco, nueva era ¡Viva el Rey! ¡Viva España!”, suprimió la mención a una nueva etapa: “¡Señores procuradores, señores consejeros: desde la emoción del recuerdo de Franco ¡Viva el Rey! ¡Viva España!”. Merece destacarse que su discurso en aquella sesión se cerró con una gran ovación coreada con el rítmico grito “Franco, Franco, Franco”. Fue la última voz que se oyó en las Cortes. A partir de entonces sería entonado en las concentraciones de nostálgicos del dictador.

Para un análisis del Valle de los caídos como “lugar de la memoria”, veáse nuestro artículo “El Valle de los caídos. 50 años del sueño de Franco”, Clío, 90 (abril 2009), pp. 26-35.


ENTREVISTA A ANTONI BATISTA: “LOS JERARCAS DEL FRANQUISMO DINAMITARON LA CARRERA DE SU POLICÍA POLÍTICO MÁS IMPORTANTE, JUAN CREIX”

septiembre 11, 2010

   

Antoni Batista (Barcelona, 1952) es doctor en Ciencias de la Comunicación y docente de la Universidad Autònoma de Barcelona y de la Rovira i Virgili. Ha trabajado en diversos medios de comunicación -el último La Vanguardia (1989-2003)- y se ha especializado en informar sobre conflictos, destacando sus obras sobre el País Vasco (Diario privado de la guerra vasca, 1999; Euskadi sin prejuicios, 2001; yVoces sobre Euskadi, 2004).      

Ahora ha elaborado  la biografía del célebre comisario franquista Juan Creix (1914-1985) en La Carta (Debate): http://www.megustaleer.com/me_gusta_leer/Libros/L/La-carta-ES/La-carta. Creix -de quien no tenemos imágenes- destacó por su eficacia represiva y protagonizó importantes actuaciones policiales en Cataluña, el País Vasco y Sevilla.  Batista hace un meritoria labor por mostrar la complejidad del personaje y -por ejemplo- narra cómo  tras conocer éste la actuación subversiva de Juan Goytisolo, le citó en un bar y le advirtió que no la prosiguiera. Acto seguido le pidió que le firmara una de sus obras y se despidió.     

Pero Batista no solo elude la diatriba antifranquista fácil, sino que muestra un incómodo aspecto de la Transición: cómo en 1974 los jerarcas del régimen tendieron a Creix -uno de sus más leales y eficientes servidores- una encerrona y le acusaron de falsos dispendios irregulares para cercenar su carrera. La razón de esta maniobra fue política: como Creix era el símbolo de la represión, era necesario sacrificarle para poder pactar con la oposición de manera creíble. Así, mientras muchos franquistas se reinventaron como reformistas, este comisario quedó condenado a ser uno de los escasos “malos de la película”. La Carta constituye así una aportación tan interesante como sugerente sobre los “perdedores” del franquismo que posibilitaron la democratización. Agradecemos a su autor que haya accedido a ser entrevistado para nuestro blog.     

¿Por qué le ha interesado escribir la biografía del comisario franquista Juan Creix? ¿Cómo le definiría al lector?     

Porque es, junto a Melitón Manzanas, el policía político más importante de la represión franquista; se da además la circunstancia de que, cuando ETA mató al primero, fue Creix el encargado de sentar en el banquillo a sus ejecutores en el célebre Proceso de Burgos. La definición del protagonista, segunda parte de su pregunta, no es sencilla. Fue un personaje muy complejo, sin duda le marcó ser cruelmente torturado en las checas republicanas, y muchos de los antifranquistas que detuvo él cuentan torturas terribles a las que es difícil sustraer una relación causa-efecto. Estaba convencido que el comunismo era el peor de todos los males y que el fin justificaba los medios para acabar con él. Pero era una persona leída, inteligente y culta, y a partir de un cierto momento, concretamente tras un viaje de estudios con el FBI, relaja sus métodos y trata de cambiar, pero el franquismo lo quiere como era, no cómo quería ser, y en el delicado momento de su mutación personal, lo manda al País Vasco para acabar con ETA.      

 ¿Por qué los jerarcas del régimen dinamitaron su carrera con su cese fulminante en 1974?      

Lo cesan porque la democracia con él en activo no hubiera sido creíble, como no lo hubiera sido sin legalizar al partido Comunista, son dos caras de una misma moneda. Los motivos del cese son surrealistas, totalmente falsos, acusado de probidad, apropiación indebida de fondos…, delitos que jamás habría ni pensado en cometer. Pero si lo cesaban por torturador se hubieran autoinculpado los mismos que lo cesaban.        

        

¿Por qué títula su libro “La carta”?  

Porque el storyline del libro es la larga carta que Creix envía a Rodolfo Martín Villa, contándole en primera persona y manuscrita, toda su trayectoria profesional, para pedirle ayuda en el momento de la purga, la Transición en la que Martín Villa fue pieza clave. De hecho, “la Carta” es un documento de primera magnitud, una historia de la represión franquista en España contada por ella misma, puesto que Creix estuvo destinado en tres de los focos más importantes de subversión antifranquista: Catalunya, Euskadi y Andalucía.     

Célebre carga de la policía armada, los “grises”, que Creix dirigió.  

Tras analizar el personaje ¿Considera que la policía dictatorial fue eficiente en términos represivos?   

Desgraciadamente, fue eficiente; lo tenían todo a su favor, omnipotencia y ningún respeto por el habeas corpus. En estos tiempos de psicopatía neopositivista diría que las cifras de detenidos, años de cárcel y ejecuciones hablan por sí solas.     

¿Cuáles han sido las fuentes que ha empleado para escribir su obra?  

Los archivos de los Gobiernos Civiles de las tres demarcaciones, el archivo de la Brigada Social de Barcelona, los testimonios directos de sus principales detenidos, prensa legal y clandestina, el archivo del nacionalismo vasco del monasterio de Lazkao, el Archivo Nacional de Catalunya, el archivo del Centro de Estudios Históricos Internacionales (CEHI) y un familiar directo del protagonista que a parte de su testimonio me dio acceso a su documentación privada. Quiero resaltar que mi estancia en los archivos de la Brigada Social de Barcelona fue privilegiada, los cogí en el momento de ser empaquetados para su traslado al que luego sería archivo histórico de la Policía, pude verlo todo, tomar las notas y fotocopiar cuanto quise. Y puedo afirmar que no todo lo que estaba, está ahora, porque Miguel Núñez, uno de los principales detenidos por Creix, al escribir sus memorias quiso acceder a su legajo, tuvo que recurrir al Defensor del Pueblo y aún así no lo vio. Yo sí.    

Afirma la necesidad de dejar de escribir “contra” vencedores y/o vencidos de la Guerra Civil para escribir “sobre” ellos. ¿Cree que el actual clima de opinión dominado por la “memoria histórica” facilitará esta tendencia?    

Permita que conteste a esa pregunta en mi faceta de “raimonólogo”, de biógrafo autorizado, admirador y amigo de Raimon. En una canción, dice: “Malaguanyat el país que no es pren la gran faena de lluitar contra l’oblit”. En otra, a partir del pensamiento de dialéctica lingüística de Wittgenstein, afirma: “Qui pregunta ja respon, qui respon també pregunta”. Su pregunta se contesta sin necesidad de respuesta. 

Esta entrevista -como el resto de materiales del blog- se puede reproducir citando su procedencia.


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