AMANECER DORADO: HISTORIA, ELECTORADO, IDEOLOGÍA Y ORGANIZACIÓN

marzo 16, 2013

El símbolo de Amanecer Dorado es un meandro griego estilizado con reminiscencias de esvástica.

AMANECER DORADO es actualmente el partido de extrema derecha que más atención mediática genera, interés que contrasta con la ausencia de estudios sobre la formación que transciendan las crónicas periodísticas.

A través de este blog hemos dado a conocer elementos de dicha formación, pero el profesor Antonis A. Ellinas, de la Universidad de Chipre, ha publicado este enero un completo estudio en inglés de esta formación disponible en PDF: “The Rise of the Golden Dawn: The New Face of the Far Right in Greece”, en South European Society and Politics (2013). En él aborda con solvencia y abundante información la trayectoria de la formación.

Su análisis puede descargarse en PDF aquí (Amanecer-Dorado-Ellinas) o en su página web, donde puede accederse a su también interesante trabajo sobre la trayectoria de la ultraderecha helena desde 1974 y otros estudios sobre este espectro político.

Claves sobre Amanecer Dorado

Ellinas ofrece una amplia panomárica de la evolución de este partido. Enmarca su constitución el 14 de febrero de 1983 por su líder Nikos Michaloliakos en la fragmentada ultraderecha helena, de la que éste último procedía. Había militado en  EPEN [Ethniki PolitikiEnosis, Unión Política Nacional], como otros futuros líderes de la misma, que incluyen a Makis Vorides, promotor del Frente Heleno.

De este modo, el texto expone la trayectoria de la formación desde su marginalidad hasta su creciente centralidad. En este aspecto, entre los muchos elementos de interés que aporta este investigador, consideramos interesante señalar los siguientes:

* El ascenso de Amanecer Dorado tras el declive de LAOS

La investigación analiza como Amanecer Dorado ha ascendido tras un hecho que ya hemos comentado en este blog: la asimilación del partido de extrema derecha antes mayoritario, LAOS, al establishment político, al participar en un gobierno de concentración.

* La compleja relación con el nazismo

El estudio destaca que para valorar el influjo del nazismo en la formación es importante distinguir entre la documentación oficial del partido y su retórica, textos y actividades de sus dirigentes.

En la primera se afirma un claro ultranacionalismo asociado a un afán de transformación radical de la sociedad para evitar la decadencia de Grecia y niega la etiqueta o calificativo de “nazi”.

Sin  embargo, si nos atenemos al resto de elementos señalados existe un fundamento biológico en su concepción de la nación, así como en su retórica antiicomunista, antisemita y antisistema.

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El banco de sangre “solo para griegos” ha tenido gran repercusión mediática.

* El impacto de los medios de comunicación

Inicialmente el partido desperto curiosidad y difundió su existencia a través de la red. La cobertura mediática de la formación desde su éxito electoral inicial (se inició al ingresar en el consistorio de Atenas) ha servido para dar a conocer de forma positiva lo que Ellinas denomina como “trabajo social”: sus “patrullas de control”, sus bancos de sangre ” solo para griegos” o su reparto de comida gratuita para los helenos.

Esta última vertiente del partido no ha cesado de acentuarse en las informaciones, lo que globalmente le ha reforzado, a la par que ha amplificado su acción local. La posibilidad de que la cobertura mediática favoreciera al partido ya la apuntamos en este blog en julio del año pasado.

* El electorado

En cuanto al perfil de los votantes de Amanecer Dorado, éste no se diferencia mucho del habitual en la ultraderecha: en él está sobrerepresentado el electorado masculino y joven (en la franja entre 18 y 24 años), aunque llama la atención que esté infrarrepresentado el que posee niveles de educación más bajos (así como el de altos altos niveles), aunque no se especifica qué tipo de estudios se entiende por tales.

Pero, sobre todo, el partido manifiesta un notable atractivo entre nuevos votantes: si la coalición de izquierdas Syriza es la primera fuerza a la que estos muestran su apoyo (captó un 30% de sus sufragios), Amanecer Dorado es la segunda (con un 22% de sus votos).

* El futuro del partido

En las conclusiones Ellinas advierte que en gran medida el futuro de la formación radica ahora en su capacidad de mantener su grado de movilización y evolucionar al compás de la situación política, dependiendo de su habilidad para ajustarse a los cambios, especialmente si la crisis acaba.

En este sentido, destaca que si el partido necesita moderarse le será difícil frenar o desmovilizar a sus sectores más radicales.

En suma, el presente trabajo es una lectura obligada para todos los interesados en el fenómeno queencarna la extrema derecha griega, con su información rigurosa cubre aspectos esenciales de Amanecer Dorado.


ELECCIONES PRESIDENCIALES EN EE.UU.: LA DERECHA RADICAL CONTROLA EL PARTIDO REPUBLICANO

agosto 16, 2012

A la izquierda Paul Ryan y a la derecha Mitt Romney.

EL ANALISTA BILL KELLER muestra en el artículo que reproducimos a continuación cómo el equipo del candidato republicano que se batirá contra Obama  -Mitt Romney- está en manos de la derecha radical, a la vez que expone sus figuras más destacadas. El texto fue publicado en  The New York Times y lo reprodujo El País (14/VIII/2012) con traducción de News Clips, siendo la versión que hemos recogido en esta entrada .

Recordemos que Romney ha escogido como candidato a vicepresidente a una destacada figura del Tea Party, Paul Ryan, de modo que que ha convertido la política fiscal y los recortes al gasto del Gobierno en una parte esencial de la campaña.

En este sentido es importante destacar una diferencia esencial entre la derecha populista norteamericana y la europea. La primera, al margen de enarbolar un singular fundamentalismo constitucionalista, es firme partidaria de recortar el Estado y limitar sus atribuciones, de ahí la oposición a la reforma de Obama que preconizaba una cobertura sanitaria universal, como muestra el vídeo de esta entrada. La segunda, en cambio, es una firme partidaria de mantener las prestaciones del Estado de Bienestar, aún cuando muestra una concepción ambivalente del Estado: en términos económicos es liberista y quiere minimizar el Estado; en términos políticos (defensa, soberanía) y sociales (Estado de Bienestar) ensalza su papel.

Para entender las diferencias apuntadas y comprender las dinámicas políticas y sociales es interesante el reportaje de Kate Zernike publicado por Planeta en marzo del 2011. Aconsejamos igualmente leer una entrevista con su autora que clarifica el fenómeno clicando aquí.

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Romney apuesta por la derecha radical

La campaña de las primarias atrajo al candidato republicano hacia las posiciones conservadoras más intransigentes

Prepárense para semanas de charlas sobre el compañero de campaña de Mitt Romney. Los vicepresidentes tienen su importancia, como nos ha recordado de forma espeluznante la reciente reaparición de Dick Cheney en nuestras pantallas de televisión. Y Paul Ryan importa más que la mayoría. Pero, en los tiempos que corren, uno no elige simplemente una candidatura de dos; elige un paquete completo. Los presidentes vienen con un elenco de asesores, grupos de expertos, cabilderos, legisladores, donantes y perros guardianes. Algunos miembros del séquito terminan teniendo puestos clave; otros actúan como una especie de gabinete en la sombra, vetando decisiones y obligando a seguir la doctrina.

Esto es especialmente cierto en el caso de los republicanos, que han pasado décadas construyendo una disciplinada infraestructura conservadora que recluta talentos, sacrifica a los disidentes e impone la ley. Comparados con los demócratas, que son un centro-izquierda disperso, un Gobierno republicano es más que nunca un proyecto conservador listo para usarse. Cuando era gobernador de Massachusetts, Romney reunió un equipo de tecnócratas, republicanos centristas, e incluso algunos demócratas. “Buscaba la competencia, la experiencia y la creatividad y daba menos importancia a la política o la ideología”, recuerda Scott Helman, un veterano observador de Romney para The Boston Globe. “Pero eso era entonces”, añade. Sí, aquellos eran unos tiempos diferentes, un lugar diferente, un Romney diferente.

“Ryan encarna la filosofía de que la mayoría de necesidades de los ciudadanos están mejor cubiertas con mucho menos Gobierno”

Es posible que el presidente Romney prefiriese formar un Gobierno de generadores de acuerdos y solucionadores de problemas. Los ayudantes de confianza que se espera que le ayuden a organizar el ala oeste –el exsenador por Missouri Jim Talent; Mike Leavitt, exgobernador de Utah; el antiguo socio de Bain Capital Bob White; y Beth Myers, que fue jefa de personal de Romney en Massachusetts — son más gestadministradores que activistas.La pregunta es si, para un dirigente republicano en el Washington actual, es posible algo que esté por debajo del hiperpartidismo. A escala nacional, los republicanos moderados son una especie escasa y amenazada. Las fábricas políticas, los incondicionales del Congreso y los grupos de interés que Romney necesitará para formar un Gobierno han sido ideológicamente purificados y políticamente adiestrados, y son en su mayoría conservadores de la variedad intransigente. El presidente Romney será tanto un rehén de este Washington republicano como su dirigente. Pregúntenle a John Boehner.

Lo que viene a continuación es un muestrario de lo que trae aparejado un presidente Romney; algunas son elecciones suyas, otras le vienen impuestas. La campaña de las primarias atrajo a Romney hacia la derecha radical. Estas son algunas de las fuerzas que es probable que le mantengan ahí.

Video de Romney contra la reforma sanitaria de Obama.

El apóstol de los mercados

Ryan habría sido una voz poderosa en un Gobierno de Romney incluso si no hubiese sido elegido para la función de compañero; la mitad más joven, aguda y llena de convicción del equipo. Su manifiesto en favor de tipos impositivos más bajos e importantes recortes en el gasto no militar se ha convertido en el plan maestro de su partido, una alternativa brutal a las recomendaciones de la comisión bipartidista para la reforma fiscal de Simpson y Bowles (en la que Ryan participó aunque luego votase en contra de ella porque contemplaba subidas de impuestos). A Ryan se le sataniza por ser un tipo que quiere privatizar la seguridad social, y no sin motivo. El presidente Obama ha menospreciado el plan de Ryan para los cupones de Medicare tachándolo de “darwinismo social”; hasta Newt Gingrich lo ha llamado “ingeniería social de derechas”. Ryan ha suavizado algunos de los aspectos más radicales de su plan y el otro día me dijo que lo considera el punto de partida de una “conversación entre adultos” bipartidista, no la última palabra. (Ryan es, como Obama, la clase de político con confianza en sí mismo que llama a un columnista crítico si ve una pizca de posibilidad de entendimiento). “En ambos partidos y en el país existe un consenso en cuanto a que la seguridad sanitaria es una misión del Gobierno federal”, decía en una llamada telefónica desde Wisconsin. Pero no se confundan, Ryan encarna la filosofía de que la mayoría de las necesidades de los ciudadanos – incluso necesidades tan delicadas como la atención sanitaria y las prestaciones por jubilación — están mejor cubiertas con mucho menos Gobierno y mucha más confianza en la dudosa merced del mercado.

“Los megadonantes de Romney, que tienen una aversión compartida a las normas, no se conformarán con pasar la noche en el dormitorio Lincoln”

El halcón

En política exterior, Romney ha evitado hasta ahora las corrientes dominantes en su partido y ha preferido unos asesores de tendencias claramente neoconservadoras: polémicos, unilaterales, con un impulso misionero de propagar la democracia estadounidense y una especial afinidad con los radicales israelíes. Otros miembros más convencionales del círculo de Romney la llaman la “facción Bolton” por John Bolton, uno de los más radicales intervencionistas del “plan libertad” de George W. Bush. Bolton está ahora en el equipo de Romney, pero Dan Senor es el que goza de la confianza de Romney. Con 40 años, pertenece a una generación posterior a la de Bolton, es más persuasivo, hábil en la televisión, de después de la Guerra Fría por edad pero de la Guerra Fría por espíritu. (Cofundó un grupo de expertos junto al neoconservador de la época soviética William Kristol). Senor ayudó a coreografiar el reciente debut en política exterior de Romney, en el que el candidato ofendió innecesariamente a los británicos y a los palestinos. Uno podría pensar que esa metedura de pata colosal sería un revés para su carrera, pero Senor ha sobrevivido a peores catástrofes. Fue el portavoz encargado de ofrecer una imagen positiva de L. Paul Bremer, quien, cuando era el procónsul estadounidense del Irak posterior a la invasión, dirigió la fase de la ocupación más prepotente y plagada de errores.

El originalista

El nombramiento de Robert Bork, de 85 años, como copresidente de su Comité Asesor de Justicia ha enviado un mensaje claro a la derecha: el Tribunal Supremo será todo vuestro. Bork es el originalista original, defensor de la doctrina que afirma que la Constitución no se adapta a los cambios en la sociedad, el padre espiritual de Antonin Scalia y Clarence Thomas. Elegido por Reagan para formar parte del Tribunal Supremo, fue atacado (justificadamente) por ser un radical y se le negó el nombramiento; para los conservadores, es un mártir y un oráculo. Temperamentalmente, Romney podría sentirse tentado de nombrar alguien a imagen y semejanza del ligeramente menos doctrinario presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, hijo. Pero para el núcleo duro, Roberts está mancillado por su fallo a favor del plan sanitario de Obama. Como dice mi amiga Linda Greenhouse, experta en tribunales: “Creo que podemos dar por hecho sin temor a ser tendenciosos que Romney llegará tan a la derecha como las bases lo quieran y el Senado lo permita”.

El economista de la teoría de la filtración

R. Glenn Hubbard, que ha sido uno de los principales asesores de Romney desde la campaña de 2008, es un economista reputado, decano de la Facultad de Empresariales de Columbia. No es uno de esos charlatanes que defienden la abolición de la Reserva Federal y que las bajadas de impuestos se pagan por sí mismas que parecen haber cautivado a tantos republicanos. Pero, cada vez más, ha ido cambiando su sabiduría económica por la política partidista. Cuando era presidente del Consejo de Asesores Económicos de George W. Bush, Hubbard racionalizó las enormes rebajas de impuestos (la prometida bonanza de puestos de trabajo no llegó a hacerse realidad) y la liberalización (a la que la mayoría culpa de haber contribuido al desastre bancario e inmobiliario). Ahora, proporciona un barniz de experto a la afirmación de que el esquemático plan económico de Romney creará 12 millones de puestos de trabajo, una afirmación que dudo que colase en una clase de primero de Economía en Columbia.

El coro de magnates

El eufemismo clásico en Washington es que el dinero no compra influencias; solo compra el acceso. Independientemente de cómo lo llamen, los megadonantes de Romney, que tienen sus obsesiones particulares individuales y una aversión compartida a las normativas de cualquier clase, no se conformarán con pasar la noche en el dormitorio Lincoln. Sheldon Adelson (casinos e Israel), Charles y David Koch (petróleo y políticas ultraliberales) y Bob Perry (constructor de viviendas y financiador de la calumnia de Swift Boat) no tendrán cargos en el Gobierno. Pero no esperen ver un secretario de Comercio o Energía o un director del Organismo de Protección Medioambiental (si es que siguen existiendo esos cargos) o cualquier otro regulador clave que no tenga el visto bueno de los grandes inversores de Romney o no conteste a sus llamadas telefónicas.

El equipo de rivales

Al igual que Obama reclutó a Hillary Clinton y Joe Biden para su Gobierno, un Romney victorioso tendería la mano a Sarah Palin, Newt Gingrich, Rick Santorum, Herman Cain… ¡es broma! Santorum sí tiene un espacio para hablar en la convención y necesita un empleo (secretario de sanidad y dependencia sería una concesión horrible a los conservadores sociales), pero lo más probable es que los competidores republicanos descartados desempeñen la función de perros guardianes visibles y con malas pulgas. Espero que su único contacto personal con el presidente Romney se produzca en la sala verde de Fox News.


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