¿HA EXISTIDO UN FASCISMO CATALÁN? LAS JEREC O LOS “MALOS DE LA PELÍCULA”

mayo 17, 2013

EL INFORME DE TELE MADRID con su controvertido empleo del calificativo nazi en relación al nacionalismo catalán (“La imposición y perversión del lenguaje”, que reproducimos arriba) ha hecho que algunos lectores nos pregunten si ha existido un “fascismo catalán”. ¿Existió realmente tal fenómeno?

Quien más y mejor ha investigado este tema es el catedrático de història Enric Ucelay-Da Cal, en cuya web puede accederse a sus numerosos e interesantes trabajos en PDF. Entre ellos consideramos especialmente interesante el relativo a las juventudes d’Esquerra Republicana de Estat Català [JEREC] durante la Segunda República publicado el 2005, pues fue esta agrupación al que focalizó las acusaciones de conformar un “fascismo catalán”.

Estat Català

Polémico desfile de los “escamots” de las JEREC en 1933.

Como señala Ucelay-Da Cal, la acusación tomó forma cuando sus miembros desfilaron con “sus camisas caquis y sus pantalones cortos, encuadrados como escamots, en el gran desfile por la Gran Vía y la Plaza de España hasta el estadio de Montjuïc” el 22 de octubre de 1933. ¿Fueron fascistas?

JEREC: los malos de la película

Para responder la pregunta aconsejamos leer su texto “Los ‘malos de la película’: las Joventuts d’Esquerra Republicana-Estat Català y la problemática de un ‘fascismo catalán’” (Ayer, núm. 59, 2005), pp. 147-172. Este artículo realiza un sugerente argumento al respecto que el abstract sintetiza en estos términos:

Usando el símil publicitario entre una reconstrucción periodística y un película, analogía muy frecuente en la prensa barcelonesa de los años treinta, el autor hace un repaso a la evolución de las Joventuts d’Esquerra Republicana-Estat Català (JEREC) a lo largo de los años republicanos, hasta el final de la guerra civil.

Siguiendo la pauta metafórica establecida, el autor muestra cómo el impacto de la Primera Guerra Mundial en Barcelona sirve como «fábrica de los sueños», que lanza el ideal de un partido-milicia de signo nacionalista radical. Igual que la «meca del cine» se convirtió en un punto de atracción de gentes con aspiraciones, el «separatismo» catalán se constituyó como un movimiento barcelonés de inmigrantes del campo o de los pueblos catalanes a la metrópolis. Pero la evolución política del ultracatalanismo resultó ser frustrante, ya que los miembros de la JEREC siempre fueron puestos en el papel de ser los «malos de la película».

En 1931-1933 resultaron «malos» por macianistas: la invención de las JEREC irritó a los nacientes grupos nacionalistas alternativos a Macià (muchos camino de los comunismos catalanes) y su Esquerra Republicana; más adelante, en un ambiente de rivalidades dentro de la Esquerra, su expansión fue oscurecida por la sombra de la acusación de ser un «fascismo catalán». En 1934, a los de Estat Català se les tachó de «malos» al fracasar en la revolución de octubre y por su dependencia en el juego del nuevo presidente catalán Companys.

Finalmente, en 1935-1936, y más todavía en el tiempo de confusión y guerra, a los miembros de las JEREC se les consideró como los «malos» por ser «anticompanysistas», luego, por ser unos «nacional-revolucionarios» frente a la revolución de los libertarios y, para acabar, por su oposición relativa a la hegemonía comunista.


ENTREVISTA A FLORENTINO RODAO: “LA FALANGE FUE TAN FASCISTA EN ESPAÑA COMO EN FILIPINAS, PERO ALLÍ PUDO IR CONTRA LOS OLIGARCAS”

abril 16, 2013

2011 - agosto (2)Florentino Rodao (Madrid, 1960) es doctor en historia por la Universidad Complutense (donde es profesor) y la de Tokio. Asimismo, ha escrito numerosos estudios académicos en los que destacan los de interacción española en Asia. De este modo, ha investigado la Guerra Civil español desde una perspectiva innovadora: la asiática.

Primero lo hizo en su magnífico libro Franco y el imperio japonés (2002, traducido al japonés) y ahora lo hace de nuevo con un sugerente trabajo: Franquistas sin Franco. Una historia alternativa de la Guerra Civil española desde Filipinas, publicado por Comares (clicando al enlace de la editorial puede accederse al sumario del libro y a una breve reseña).

Desde nuestra óptica, consideramos que la obra puede ser de interés para los lectores y lectoras de este blog al abordar un escenario poco conocido. Rodao muestra como el impacto del conflicto fratricida truncó la influencia española en Filipinas al dividir a su comunidad entre republicanos y leales a los sublevados y -como indica el subtítulo de la obra- plantea una “historia alternativa” de la guerra española al no haber entre los antirepublicanos filipinos un caudillaje como el de Frnaco. El resultado fue que la Falange del archipiélago fue más radical que la peninsular.

A continuación, ofrecemos una entrevista con Rodao, a quien agradecemos que haya aceptado contestar este cuestionario para nuestro blog.

¿Qué le llevó a estudiar el impacto de la Guerra Civil española en Filipinas?

La investigación anterior sobre Japón. Leyendo la documentación del ministerio de Exterior me di cuenta de la importancia de las luchas internas y del poder de la comunidad española en Filipina

¿La contienda marcó un declive la influencia española en el país?

Si, fue un punto de no retorno, aunque el período se puede extender hasta el final de la ocupación japonesa en Filipinas, en 1945

¿Considera que Filipinas puede ser considerada un “laboratorio político” de un franquismo sin militares?

Laboratorio político no, más bien case-study para conocer el bando rebelde y sus diferencias internas sin la distorsión que supone el dominio militar directo. La intervención de las autoridades peninsulares sobre los franquistas en Filipinas fue muy relativa.

Franquistas sin Franco

Portada de Franquistas sin Franco.

La Falange fue tan fascista en España como en Filipinas, pero en este archipiélago pudo ir contra los oligarcas, cosa que no podía ocurrir en la península. Por ello, se puede decir que fue hedillista, porque pudieron cumplir con su ideario original de lugar contra la “vieja política”, o contra el capitalismo monopolista. Zobel de Ayala, Andrés Soriano o Adrián Got, algunos de los “plutócratas”, por utilizar la terminología de la época, estuvieron en el punto de mira de los falangistas en Filipinas, lo que habría sido imposible en España.

¿Qué balance puede hacerse del impacto de la Guerra Civil en el archipiélago?

Acabó con la fortaleza de la comunidad española allí. Hay un dato claro, la prensa. Si en 1937 aproximadamente un tercio de los diarios eran en español (unos 65.000, con 70.000 en inglés, 20.000 en tagalo y 40.000 en chino, aproximadamente), en 1945 la prensa en Español pasó a tener un papel marginal, con 3.000 ejemplares del único diario en Manila.

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Boletín diario de las extremas derechas de Filipinas, cuya difusión habría superado los 800 ejemplares.

Para acabar, su libro alude a un tema poco conocido: la existencia de un hermanastro filipino de Franco. ¿Qué hay de cierto en ello?

Los datos son tomados de la documentación de la viuda de Francisco Franco Salgado-Araujo y es comprensible el deseo del propio familiar de mantenerse al margen de polémicas. Pero la verdad que no lo he investigado mucho, salió otro reportaje en la revista Interviu, pero no lo consulté. Se que es muy llamativo, pero para el contenido del libro es tangencial


EL ASESINATO DE YOLANDA GONZÁLEZ: LAS CONEXIONES DE HELLÍN CON LOS ÁMBITOS DE SEGURIDAD DEL ESTADO

abril 9, 2013

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EL PASADO MES DE  FEBRERO cobró inesperada actualidad un triste episodio de la transición democrática:
 el homicidio de Yolanda González, militante en el extraparlamentario Partido Socialista de los Trabajadores [PST], que fue cometido en febrero de 1980 por dos ultraderechistas, Emilio Hellín e Ignacio Abad.

El mes citado el diario El País (24/II/2013) publicó una información sobre uno de los dos implicados en el crimen, Hellín, señalando que éste -que fue condenado a 43 años por el asesinato y había cumplido su condena- trabajaba “para los Cuerpos y Fuerzas de la Seguridad del Estado en casos judicializados y forma a sus agentes en técnicas forenses de espionaje y rastreo informático”.

Al día siguiente, el mismo diario informó que desde el ministerio del Interior se admitió que Hellín fue contratado los años 2006, 2008, 2009, 2010 y 2011 para cursos de especialización a agentes.

Las conexiones de Hellín con ámbitos de seguridad del Estado

En este aspecto, consideramos que tal situación no es una novedad, pues  cuando fueron investigados los homicidas de González, emergieron conexiones policiales de Hellín, que dirigía una academia de informática donde se halló un pequeño arsenal.1

Entonces Blas Piñar -líder de Fuerza Nueva- las explicó así: «Hice averiguaciones. Se me dijo que la Academia [...] de Informática tenía relaciones con los servicios policiales. Por eso [...] conseguí una entrevista con el Juez instructor, Ricardo Varón Cobos. [...] Me confirmó las conexiones oficiales de Hellín. Tenía carnés, me dijo, de varias agrupaciones políticas y sindicales».

Por su parte, el general de la Guardia Civil José Antonio Sáenz de Santa María incluso afirmó que «la sospecha de que en el asesinato [de García] participó algún miembro de la policía nunca quedó despejada por completo».3 Por nuestra parte, ignoramos el fundamento de tal afirmación.

¿Existió porosidad entre ámbitos de la seguridad del Estado y la ultraderecha?

Esta información ya la publicamos el 2009 en un artículo académico reseñado en este blog sobre la ultraderecha española y la llamada estrategia de la tensión, donde planteábamos la posibilidad de que el terrorismo de la extrema derecha se caracterizó por tres dinámicas a menudo entrecruzadas: iniciativas espontáneas que designamos como «espontaneísmo armado»; actos instigados por individuos con conexiones con círculos de la seguridad del Estado; y episodios con un uso planificado de la misma.

Asimismo, apuntamos que el terrorismo de este espacio político pareció actuar a remolque de los hechos, en flagrante contradicción con sus metas y con una autonomía que plantea interrogantes sobre eventuales instigadores ajenos a este ámbito político.

En este sentido, quien ha sido un destacado activista e ideólogo de la extrema derecha, Ernesto Milá, ha afirmado que «en Madrid, los grupos ultras practicaban el compadreo con los medios policiales y muchos estaban convencidos de que contaban con la cobertura, la complicidad o la afinidad de muchos policías». Son interesantes al respecto sus dos volúmenes de memorias titulados Ultramemorias (el primero de los mismos fue reseñado en este blog).

En definitiva, más allá del triste caso de Yolanda González, en la violencia política de la Transición todavía quedarían lagunas por estudiar.

Notas

1. Véase «Las últimas víctimas del movimiento estudiantil», Tiempo (13/III/1989), pp. 62-69. «Tramas negras, ni pena ni olvido», El País (30/X/1988).

2. Blas Piñar, Por España entera. Escrito para la Historia (2), Madrid, Fuerza Nueva Editorial, p. 423.

3. Diego Carcedo, Sáenz de Santa María. El general que cambió de bando, Madrid, Temas de hoy, 2003, p. 237.


EL FRENTE NACIONAL RECUPERA EL IRREDENTISMO DE LA ALSACIA FRANCESA

abril 3, 2013

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Cartel del Frente Nacional ante el referéndum sobre la creación de la colectividad administrativa de Alsacia. Su lema es inequívoco: “Quiero Alsacia francesa. Voto no”.

El dia 7 de abril se celebra un referéndum para crear una colectividad administrativa nueva con la pregunta “¿Está de acuerdo con la propuesta de creación de una colectividad territorial de Alsacia, fundiendo el Consejo Regional de Alsacia, el Consejo General del Bajo-Rhin y el Consejo General del Alto-Rhin?”. Puede verse las implicaciones de tal propuesta en la web al respecto.

El Frente Nacional se ha posicionado contra esta posibilidad, pronunciándose Marine Le Pen abiertamente por el “no” argumentando que ello favorecerá la pérdida de soberanía francesa en beneficio de la germana y de la Unión Europea, en un discurso al que puede accederse clicando aquí.

El cartel frentista, desde nuestra óptica, evoca la imaginería más irredentista de Alsacia y la Lorena de hace un siglo, como muestra el cuadro que reproducimos abajo.

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¡¡Francia!! o la Alsacia y la Lorena desesperadas, de Jean-Joseph Weerts (1906)

En esta pintura de Weerts de 1906, Alsacia y Lorena miran desesperadas hacia Francia. La obra refleja como su pérdida generó un poderoso irredentismo a principios de siglo pasado. En el  amplio análisis del cuadro al que puede accederse en francés clicando aquí, Sabine Bouchy du Palut expone que la anexión de ambos territorios por parte de Alemania en 1871 (tras las derrotas galas de Metz y Sedán) provocó un intenso choque  intelectual y emocional.

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Mapa de Alsacia y Lorena en el marco de la guerra franco-alemana de 1870-1871.

Los años siguientes conocieron una proliferación de evocaciones de  las provincias perdidas en la imaginería y canciones populares. Hasta 1890, el tema fue repetido hasta la saciedad por los círculos nacionalistas incluyendo a los boulangistas. Después de una pausa de unos pocos años, reapareció en 1905 y estas evocaciones generaron una explosión de patriotismo impulsado por la venganza y la violencia contra Alemania. La obra de Weerts así lo refleja.

Como es sabido, la posesión de Alsacia y Lorena generó un largo contencioso con Alemania: recuperadas por Francia tras la Gran Guerra (1914-1918), el Tercer Reich las incorporó de nuevo a Alemania durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y Francia volvió a recuperarlas tras la derrota hitleriana.

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Cartel institucional animando a participar en la consulta.

Ahora el Frente Nacional marinista recupera el irredentismo francés a través de un grafismo de resonancias épicas y dramáticas, en el que anida el recuerdo de la Alsacia de inicios de siglo XX, ansiosa de retornar a Francia.


ALEMANIA: EL JUICIO SOBRE EL GRUPO TERRORISTA NEONAZI NSU SE INICIA CON UN SONADO ESCÁNDALO

marzo 28, 2013

Portada de Der Spiegel dedicada al grupo terrorista en el 2011.

EL  JUICIO SOBRE LOS CRÍMENES QUE COMETIÓ EL GRUPO NEONAZI CLANDESTINIDAD NACIONALSOCIALISTA [NSU]  (Nationalsozialistischer Untergrund) en Alemania se ha iniciado con una sonada polémica.

Como ya informamos en este blog (1 y 2), se atribuye al NSU nueve asesinatos de inmigrantes (ocho turcos y uno griego) y el de una mujer policía entre los años 2000 y 2007.

La investigación del caso conmocionó al país y generó una amplia polémica sobre la eficacia de los cuerpos de seguridad, dado el amplio margen de maniobra del que gozó este colectivo extremista.

De este modo, al indagarse  el caso los cuerpos de seguridad en sentido amplio quedaron en entredicho: los servicios de inteligencia se revelaron ineficaces; se habían destruido archivos que podrían contribuir a esclarecer el misterioso caso; se constató una clara falta de cooperación entre cuerpos de seguridad; y se denunció que la Oficina de Protección a la Constitución se había preocupado más por el extremismo de izquierda que el de derecha.

Si entonces el escándalo estaba aún lejos de haber terminado, el inicio del juicio ha generado una nueva polémica porque no se ha permitido acreditar a ningún medio extranjero: como explica la información publicada, del total de 123 medios que solicitaron la acreditación para cubrir el proceso (ocho eran de Turquía) el tribunal escogió a 50 por razones de espacio. Entre los elegidos no hay ninguno extranjero, salvo uno holandés. Esta decisión ha generado polémica e incluso ha sido calificada como “desafortunada” por Der Spiegel.

A continuación, reproducimos el artículo “Polémica en proceso contra neonazis” sobre el escándalo creado por la acreditación de los medios de la agencia germana oficial Deutsche Welle, publicado el 26/III/2013, aunque el caso lo han recogido otros medios (véase la crónica de El País).

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Polémica en proceso contra neonazis

Ocho de los diez asesinados por NSU eran turcos y el tribunal de Múnich que ve el caso no acreditó a medios de ese país.

Entre los años 2000 y 2007 ocho inmigrantes turcos y uno griego habrían sido asesinados por una célula terrorista de extrema derecha en Alemania. El juicio por esos crímenes comienza el 17 de abril, donde la principal acusada es la supuesta neonazi Beate Zschäpe, en un proceso que ha despertado el interés de los medios, por todas sus implicancias.

Y a poco más de 20 días de que llegue aquel esperado momento, el Tribunal Regional Superior de Múnich ha debido enfrentar una serie de críticas por no haber acreditado a medios turcos ni griegos para que puedan presenciar el juicio. La prensa en Alemania se ha hecho eco de los reclamos de sus colegas, que desean asistir por el interés que generó en sus países la muerte de los inmigrantes.

Beate Zschäpe es la principal acusada.
Beate Zschäpe es la principal acusada.

Un total de 123 medios solicitaron la acreditación, entre ellos ocho de Turquía. El tribunal escogió a 50, por razones de espacio. Entre los elegidos no había ninguno extranjero, salvo uno holandés. La decisión ha generado polémica e incluso fue calificada como “desafortunada” por el influyente medio Der Spiegel.

No hubo discriminación

El Tribunal de Múnich rechazó este martes (26.03.2013) las críticas contra el procedimiento de acreditación, cuyas condiciones fueron claras desde un comienzo, dijo la entidad en un comunicado, donde además afirma que todos los medios fueron informados del momento de realizar el trámite.

El proceso contra NSU (Clandestinidad Nacionalsocialista) es importante pues se trata de una de las mayores organizaciones criminales de la historia reciente alemana, según Der Spiegel. Como consuelo, el comunicado del tribunal asegura que quienes no hayan sido seleccionados podrán participar del proceso usando “alguno de los asientos libres fuera del área reservada o cualquiera de los puestos vacantes en el área reservada”.

El diario alemán Bild ofreció su lugar al periódico turco Hürriyet argumentando que era necesario que hubiera al menos un colega de Turquía en el lugar, pero la Corte se negó a ese cambio argumentando que todos los periodistas que estén dentro de la sala deben estar acreditados y haber cumplido con el proceso como corresponde. La portavoz de la Corte, Margarete Nötzel, aseguró que no se cambiarán las condiciones de la acreditación.

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Die Zelle, de Christian Fuchs

El periodista Christian Fuchs, autor del libro Die Zelle, sobre este caso, dijo a Der Spiegel que “el razonamiento de la Corte puede ser jurídicamente correcto, pero esto es visto finalmente por millones de inmigrantes que viven en Alemania como un golpe en la cara”.

DZC (Tageschau, Der Spiegel)


¿PUEDE SURGIR UNA DERECHA POPULISTA EN ESPAÑA? EL TEOREMA DE PATRICK MOREAU

marzo 23, 2013

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Imagen de una concentración de la extrema derecha española.

¿QUÉ POSIBILIDADES EXISTEN ACTUALMENTE DE QUE EMERJA UNA DERECHA POPULISTA EN ESPAÑA? Si nos planteamos esta pregunta, pocas respuestas podemos aventurar por ahora.

Ciertamente, como ya hemos abordado en este blog, en España no existen organizaciones de derecha populista de ámbito estatal y las que despuntan -la Plataforma per Catalunya [PxC] y España 2000 [Esp2000]- obtienen por ahora resultados muy modestos.

No obstante, las condiciones políticas para que surja un partido de derecha populista o de ultraderecha (y también de izquierda populista) cada vez parecen producirse con más claridad. Éstas, además, no necesitan de modo indispensable una presencia de inmigración, sino que pasan por una quiebra del sistema político, que se produce a marchas forzadas.

El teorema de Moreau

En este sentido, el profesor Patrick Moreau, investigador del CNRS, especialista en Alemania y en análisis comparativo de los extremismos, en el año 2001 formuló un “teorema político-conductual” sobre la eclosión de los nacional-populismos del que nos hicimos eco en nuestro ensayo Ultrapatriotas (2003) en los términos siguientes:

“[...] cuando un sistema político está dirigido por un mismo actor (o una coalición) durante diversos períodos legislativos, cuando una sociedad se entera de un número creciente de negocios oscuros diversos, cuando la penetración burocrática de los partidos en la economía es fuerte y cuando el clientelismo es una práctica cotidiana (el caso de Italia hasta 1992 y el de Austria hasta 1999), el populismo tiene muchas oportunidades. Incluso cuando los negocios oscuros no son tan frecuentes, cada escándalo refuerza, y ello de manera acumulativa, el rechazo a los partidos establecidos (caso belga) y a la política del Estado, presentada como un instrumento en manos de incompetentes y aprovechados”.

La cita es de P. Moreau, La temptació populista de dreta a Europa vista a través del cas de l’FPÖ: estat de cada lloc i interpretació sistèmica, (p. 10), documento al que se puede acceder en PDF clicando aquí.

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En Ultrapatriotas (2003) analizamos la irrupción del populismo.

Como puede apreciarse, en España -y especialmente en Cataluña- empiezan a confluir todos los elementos reseñados por Moreau para al eclosión de una cultura de protesta. Simplificando, las eventuales condiciones de laboratorio -partiendo del supuesto de que el teorema es acertado- parecen cumplirse de modo sistemático.

¿Qué puede ocurrir?

Así las cosas, sostenemos que el bipartidismo impide la eclosión de “terceras fuerzas”, más allá del despuntar de Izquierda Unida [IU] y Unión, Progreso y Democracia [UPyD] y todo indica -como sostenemos en un libro que aparecerá a inicios de abril- que la ruptura con el bipartidismo de la era juancarlista se produce desde hace años (una década en Cataluña) por dos vías:

* De abajo a arriba. Es decir, desde los niveles políticos más próximos al ciudadano (local y autonómico).

* De la periferia hacia el centro. Madrid solo cuenta con una formación capaz de hacerse hueco, UPyD, mientras en la periferia emergen distintas formaciones nuevas.

No obstante, cuando nos hallamos a dos años y medio de unas elecciones legislativas, no puede descartarse que cristalice de modo súbito un partido que capitalice el malestar ciudadano.

En todo caso, una cosa parece segura: se conjugan en España los elementos de una “tormenta perfecta” para la eclosión de populismos de derecha e izquierda. ¿El teorema de Moreau será profético? El próximo ciclo electoral lo demostrará.


AMANECER DORADO: HISTORIA, ELECTORADO, IDEOLOGÍA Y ORGANIZACIÓN

marzo 16, 2013

El símbolo de Amanecer Dorado es un meandro griego estilizado con reminiscencias de esvástica.

AMANECER DORADO es actualmente el partido de extrema derecha que más atención mediática genera, interés que contrasta con la ausencia de estudios sobre la formación que transciendan las crónicas periodísticas.

A través de este blog hemos dado a conocer elementos de dicha formación, pero el profesor Antonis A. Ellinas, de la Universidad de Chipre, ha publicado este enero un completo estudio en inglés de esta formación disponible en PDF: “The Rise of the Golden Dawn: The New Face of the Far Right in Greece”, en South European Society and Politics (2013). En él aborda con solvencia y abundante información la trayectoria de la formación.

Su análisis puede descargarse en PDF aquí (Amanecer-Dorado-Ellinas) o en su página web, donde puede accederse a su también interesante trabajo sobre la trayectoria de la ultraderecha helena desde 1974 y otros estudios sobre este espectro político.

Claves sobre Amanecer Dorado

Ellinas ofrece una amplia panomárica de la evolución de este partido. Enmarca su constitución el 14 de febrero de 1983 por su líder Nikos Michaloliakos en la fragmentada ultraderecha helena, de la que éste último procedía. Había militado en  EPEN [Ethniki PolitikiEnosis, Unión Política Nacional], como otros futuros líderes de la misma, que incluyen a Makis Vorides, promotor del Frente Heleno.

De este modo, el texto expone la trayectoria de la formación desde su marginalidad hasta su creciente centralidad. En este aspecto, entre los muchos elementos de interés que aporta este investigador, consideramos interesante señalar los siguientes:

* El ascenso de Amanecer Dorado tras el declive de LAOS

La investigación analiza como Amanecer Dorado ha ascendido tras un hecho que ya hemos comentado en este blog: la asimilación del partido de extrema derecha antes mayoritario, LAOS, al establishment político, al participar en un gobierno de concentración.

* La compleja relación con el nazismo

El estudio destaca que para valorar el influjo del nazismo en la formación es importante distinguir entre la documentación oficial del partido y su retórica, textos y actividades de sus dirigentes.

En la primera se afirma un claro ultranacionalismo asociado a un afán de transformación radical de la sociedad para evitar la decadencia de Grecia y niega la etiqueta o calificativo de “nazi”.

Sin  embargo, si nos atenemos al resto de elementos señalados existe un fundamento biológico en su concepción de la nación, así como en su retórica antiicomunista, antisemita y antisistema.

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El banco de sangre “solo para griegos” ha tenido gran repercusión mediática.

* El impacto de los medios de comunicación

Inicialmente el partido desperto curiosidad y difundió su existencia a través de la red. La cobertura mediática de la formación desde su éxito electoral inicial (se inició al ingresar en el consistorio de Atenas) ha servido para dar a conocer de forma positiva lo que Ellinas denomina como “trabajo social”: sus “patrullas de control”, sus bancos de sangre ” solo para griegos” o su reparto de comida gratuita para los helenos.

Esta última vertiente del partido no ha cesado de acentuarse en las informaciones, lo que globalmente le ha reforzado, a la par que ha amplificado su acción local. La posibilidad de que la cobertura mediática favoreciera al partido ya la apuntamos en este blog en julio del año pasado.

* El electorado

En cuanto al perfil de los votantes de Amanecer Dorado, éste no se diferencia mucho del habitual en la ultraderecha: en él está sobrerepresentado el electorado masculino y joven (en la franja entre 18 y 24 años), aunque llama la atención que esté infrarrepresentado el que posee niveles de educación más bajos (así como el de altos altos niveles), aunque no se especifica qué tipo de estudios se entiende por tales.

Pero, sobre todo, el partido manifiesta un notable atractivo entre nuevos votantes: si la coalición de izquierdas Syriza es la primera fuerza a la que estos muestran su apoyo (captó un 30% de sus sufragios), Amanecer Dorado es la segunda (con un 22% de sus votos).

* El futuro del partido

En las conclusiones Ellinas advierte que en gran medida el futuro de la formación radica ahora en su capacidad de mantener su grado de movilización y evolucionar al compás de la situación política, dependiendo de su habilidad para ajustarse a los cambios, especialmente si la crisis acaba.

En este sentido, destaca que si el partido necesita moderarse le será difícil frenar o desmovilizar a sus sectores más radicales.

En suma, el presente trabajo es una lectura obligada para todos los interesados en el fenómeno queencarna la extrema derecha griega, con su información rigurosa cubre aspectos esenciales de Amanecer Dorado.


ENTREVISTA A STEVEN FORTI (2): “ÓSCAR PÉREZ SOLÍS EVOLUCIONÓ DEL ANARQUISMO AL FALANGISMO PASANDO POR EL SOCIALISMO Y EL COMUNISMO”

marzo 9, 2013

Steven Forti

Continuamos con la entrevista a Steven Forti iniciada en la anterior entrada del blog (clicar aquí para acceder a ella), sobre transfuguismo del comunismo al fascismo. En esta segunda parte se abordan los casos del francés Paul Marion y del español Óscar Pérez Solís.

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¿Quién fue Paul Marion?

Para hablar de Paul Marion debemos cruzar los Alpes y meternos en la realidad política de la Tercera República Francesa, entre la victoria en la Gran Guerra y el desastre de 1940. Marion es un tránsfuga más del país galo, con una trayectoria bastante similar tanto a la de Marcel Déat como a la de Jacques Doriot, hombres clave del transito de la izquierda al fascismo francés. Y con Déat, Doriot y con muchos otros tránsfugas franceses como Arrighi, Barbé, Barthélemy, Chasseigne y Fontenoy, Marion colaboró estrechamente en los años veinte y en los años treinta.

Paul MarionNacido el 27 de junio de 1899 en Asnières, proveniente de una familia de nacionalistas pequeñoburgueses, Paul Marion se instaló en París en 1913. Voluntario en la Gran Guerra en enero de 1918 y desmovilizado definitivamente en la primavera de 1921, Marion obtuvo la licenciatura en filosofía y entre 1921 y 1923 fue profesor en el Instituto Pointeau y en el colegio Sainte-Barbe de París. En 1921 entró en el PCF, y llegó a ser uno de los dirigentes de Clarté universitaire con Chasseigne, Cogniot y Galperine. A partir de 1923 colaboró con L’Humanité y Bulletin communiste, dio clases en las escuelas de partido de Bobigny y Clichy, y se ocupó de los cursos de historia del movimiento obrero y economía política. Entre otoño de 1925 y otoño de 1927 ejerció cargos de responsabilidad, como director de los Cahiers du bolchevisme, redactor de L’Humanité y miembro de los principales órganos directivos del partido. En octubre de 1927 fue elegido para una estancia de quince meses en la Escuela leninista internacional de Moscú, donde colaboró con el Comintern y participó en los trabajos del VI Congreso de la IC en calidad de miembro de la delegación francesa. En febrero de 1929 volvió a Francia, pero ya en agosto abandonó el partido, muy crítico con lo que vio en la URSS y con la línea adoptada por el PCF después del VI Congreso Nacional del partido en Saint-Denis.

A partir de otoño de 1929, Marion empezó una peregrinación entre nuevas generaciones y neosocialistas, entre política y periodismo, que le permitió entrar en contacto con la mayoría de los réseaux intelectuales de la Francia de los años treinta, desde los no conformistas y los realistas hasta los tecnócratas y los grupos políticos en busca de una tercera vía. Entre principios de 1930 y mediados de 1936 Marion colaboró con muchos periódicos y revistas (Notre Temps de Jean Luchaire, Le Quotidien de Jean Hennessy, L’Europe Nouvelle de Louise Weiss, la Vie Socialiste del ala neosocialista de la SFIO, la République de Émile Roche, L’Homme Nouveau de Georges Roditi, Travail et Nation…), escribiendo una media de dos o tres artículos por semana generalmente sobre temáticas de política, economía y finanzas.

Los encuentros formales e informales en círculos de estudio y think tank estaban a la orden del día con el objetivo de un renouvellement y un redressement de Francia. A partir de 1931 Marion se acercó cada vez más al grupo de Déat, Renaudel y Montagnon, fascinado por las propuestas de De Man y convencido de la necesidad de un plan económico y político de rescate del país después de la crisis de 1929. En el partido neosocialista Marion cubrió también cargos relavantes, ocupándose de la propaganda y de las juventudes y presentándose como candidato en las elecciones de 1936, sin lograr ser elegido.

En junio de 1936 participó en la fundación del Partido Popular Francés de Jacques Doriot, del cual fue uno de los dirigentes más visibles y activos, además de miembro del BP, secretario de propaganda y redactor de L’Emancipation Nationale y de La Liberté. En enero de 1939 Marion rompió con Doriot y dimitió del partido, se dedicó al estudio y publicó Leur combat, un libro sobre la propaganda en los regímenes italiano, alemán, soviético y español. Movilizado en agosto de 1939, Marion fue hecho prisionero por los alemanes a finales de junio de 1940.

Doriot

Jacques Doriot, líder del Partido Popular Francés.

Liberado en enero de 1941, a finales de febrero fue nombrado secretario general de la Información y la Propaganda en el Gobierno del almirante Darlan. Marion jugó un papel para nada secundario en el régimen de Vichy: conjuntamente con el entonces ministro del Interior, Pucheu, intentó centralizar y controlar toda la propaganda y luchó constantemente por la creación de un partido único inspirado en los modelos italiano y alemán. Considerado uno de los más fervientes colaboracionistas del Gobierno de Vichy, Marion se quedó –aunque con menos poder a partir de diciembre de 1942– hasta el final, ocupó también el cargo de presidente del Comité des Amis de les Waffen SS français en la primavera de 1944 y redactó y leyó los editoriales de Radio Inter-France entre julio y agosto del mismo año. En septiembre siguió a Pétain, Laval y el reducto de los colaboracionistas parisinos hasta el castillo de Sigmaringen, donde se quedó aislado y políticamente inactivo hasta abril de 1945. Refugiado cerca de Innsbrück, el 12 de julio se entregó a las tropas francesas. En el juicio de la Haute Cour de Justice de diciembre de 1948 fue condenado a diez años de cárcel. Como muchos otros colaboracionistas, logró recuperar la libertad en verano de 1951, pero ya muy enfermo murió en París el 3 de marzo de 1954.


¿Quién fue Óscar Pérez Solís?

Si cruzamos los Pirineos y llegamos a España, nos encontramos con otra biografía interesante en el marco de los tránsfugas europeos de entreguerras: la de Óscar Pérez Solís (Bello, Asturias 1882 – Valladolid, 1951). Hijo de un militar y de una “noble en decadencia”, vivió su infancia entre Galicia y Asturias. En 1898 entró en la Academia de Artillería de Segovia, y llegó a ser teniente a los 21 años. Alrededor de 1905, en Las Palmas, la amistad con el soldado Juan Salvador lo acercó al anarquismo.

Pérz SolísLa vuelta a la Península –esta vez Valladolid–, la muerte de Juan Salvador y las lecturas de los clásicos del marxismo lo acercaron pronto al socialismo. En noviembre de 1909 visitó por primera vez el Centro Obrero Pucelano, donde conoció al líder socialista local, Remigio Cabello, y en abril de 1910 ingresó en la Agrupación Socialista Vallisoletana. Desde aquel entonces fue cada vez más activo, hasta que el 12 de junio de 1912 se le obligó a dejar el Ejército.

Este acontecimiento consagró definitivamente su vida a la política. En la Valladolid de los años diez, Pérez Solís alcanzó cierta fama: fundó con Cabello el semanario socialista Adelante, se presentó en varias ocasiones a las elecciones –logró ser elegido concejal–, y lideró la famosa huelga de los ferrocarriles de 1916 y la huelga de marzo de 1917. El fracaso de esta última huelga y las críticas por su conducta lo llevaron a dimitir y darse de baja del PSOE. Pérez Solís se quedó entonces alejado del partido, apoyando posiciones que él mismo no se preocupó de definir cercanas a la izquierda monárquica.

Intentó fundar –sin éxito– un nuevo partido “socialista aristocrático” (el PSI), escribió para El Sol y España y fue promotor –tras conocer a Cambó– de un regionalismo castellano dentro de una España federal. En septiembre de 1920, recién elegido diputado provincial para la Diputación, tuvo que dejar la capital castellana por una sentencia de destierro debido a un artículo acusatorio contra el cacique local, Santiago Alba.

Confiando en su moderantismo, Indalecio Prieto lo llamó a Bilbao para dirigir La Lucha de clases, pero el contacto con la realidad obrera vizcaína, tan distinta de la tranquila Valladolid, provocó un fuerte giro a la izquierda en sus posiciones. De partidario del ala derecha del PSOE, favorable a un socialismo práctico que superase la fórmula de clase contra clase y que defendiese una democracia anticaciquil, Pérez Solís se convirtió de repente en uno de los más radicales promotores de las tesis tercerinternacionalistas: en el Congreso Extraordinario del PSOE de abril de 1921 fue él quién leyó la declaración de escisión y de fundación del Partido Comunista Obrero Español [PCOE]. En los siguientes “años terribles”, como él mismo los definió en sus memorias, Pérez Solís lideró a los comunistas vizcaínos con su inagotable activismo, que muchas veces transpasaba la delgada línea que lo separaba de la violencia.

En agosto de 1923 fue herido gravemente por el asalto de la policía a la Casa del Pueblo de Bilbao, donde estaba al frente de un comité de huelga. Dirigió La Bandera Roja, colaboró con L’Humanité y fundó en verano de 1921 Las Noticias, un periódico comunista financiado por los nacionalistas vascos con el imprimátur del obispo Eijo y Garay. Después de la instauración de la dictadura del general Primo de Rivera, en verano de 1924 Pérez Solís participó en el V Congreso de la Internacional Comunista en Moscú, fue nombrado delegado español en la IC, y entre finales de 1924 y la primavera de 1925 fue nombrado secretario del PCE, e intentó reorganizar en la clandestinidad el pequeño partido. Pérez Solís atacó duramente las posiciones de Peiró y Pestaña, coincidiendo en un primer momento con Maurín y en un segundo momento con Bullejos y Trilla.

Picavea

Detenido en Barcelona el 13 de febrero de 1925, fue encarcelado en Montjuic, desde donde siguió su labor en el PCE como director de La Antorcha, defendiendo la línea de la dirección del Partido representada por Bullejos y Trilla contra las desviaciones de Zalacaín y Maurín, entre otros. Las charlas con el Padre Gafo, un domínico activo en el sindicalismo libre, lo llevaron a convertirse al catolicismo y a abjurar del comunismo: en agosto de 1927 salió de la cárcel y desde 1928 trabajó en la administración de CAMPSA en Valladolid. Allí, entre el final de la dictadura primorriverista y la instauración de la Segunda República, cobró nuevo protagonismo dirigiendo el periódico católico Diario Regional. En los años siguientes escribió en la prensa católica y de derechas tanto vallisoletana como nacional, se incorporó cada vez más a las posiciones de la derecha radical, llegó a colaborar con la revista Acción Española de Ramiro de Maeztu y se afilió pronto a la Falange.

El 18 de julio de 1936 Pérez Solís se encontraba en Oviedo como enlace de los sublevados. En la capital del Principado estuvo al mando de una compañía en la defensa de la ciudad, sitiada por la tropas republicanas. Nombrado Delegado Sindical y Delegado de Trabajo en Valladolid en julio de 1938, con el fin de la Guerra Civil se retiró a la vida privada. Continuó su actividad periodística –por la cual recibió, entre otros, el Premio Nacional de Periodismo Francisco Franco en 1943– y literaria, y publicó –después de los panfletos de su época socialista y comunista, de sus memorias tras la conversión al catolicismo y de la crónica de la defensa de Oviedo– un estudio sobre el que fue su referente intelectual, el cántabro Ricardo Macías Picavea. Murió en Valladolid el 26 de octubre de 1951.

¿Podemos extraer conclusiones generales sobre este transfuguismo o responde a dinámicas individuales?

Claro está que las diferencias son muchas. No puede ser de otra manera cuando hablamos de tres dirigentes políticos en tres contextos nacionales distintos en un mundo que aún no se había globalizado como en los últimos treinta años. De todos modos, las analogías son muchas.

Para empezar, el estudio de estas tres distintas derivas fascistas es una demostración más de la peculiar naturaleza del fascismo y de lo que  el historiador George L. Mosse definió como el “mito fascista”, basado en la mística patriótica, las tradiciones revolucionarias y dinámicas, y la continuación de la experiencia bélica en tiempos de paz. Los tránsfugas son una perfecta ejemplificación de la acción de recuperación del fascismo y de su naturaleza ambivalente y ecléctica. Estudiar la trayectoria humana y política y el lenguaje político de Nicola Bombacci, Paul Marion y Óscar Pérez Solís debería representar una tesela más para reconstruir el mosaico fascista y su inmensa –y hoy en día casi incomprensible– capacidad de convencer y vencer, no solo con la violencia, la represión y el control más o menos totalitario de la sociedad, sino también, y probablemente sobre todo, ofreciendo un proyecto poliédrico que podía adaptarse a tiempos y lugares diferentes.

Siguiendo las propuestas interpretativas que el también historiador Philippe Burrin avanzó hace un cuarto de siglo para el caso francés en su maravilloso libro La dérive fasciste. Doriot, Déat, Bergery 1933-1945 (París, Seuil, 1986), que, vale la pena subrayarlo, es uno de los poquísimos estudios serios sobre esta cuestión, existen algunas “pasarelas” hacia el fascismo. Estudiando los casos del comunista Doriot, del socialista Déat y del radical Bergery, Burrin reconoce tres elementos que sirven de pasarelas hacia el fascismo durante una crisis nacional y/o durante una disidencia: principios de organización y métodos políticos; valores irracionales y valores ideológicos. Para los casos de Bombacci, Marion y Pérez Solís, aparte de unas pasarelas, estos elementos son en primer lugar unos puntos en común y unas constantes, es decir, unos elementos presentes durante toda su vida. Los elementos que se han reconocido son cinco:

a) El valor otorgado a la acción, el dinamismo y la praxis, que se presenta como forma de incesante activismo político desde el punto de vista personal –mezclado con una especie de incapacidad de “no actuar”–, como concepción de la política misma como acción y también en la idea del fascismo concebido como dinamismo, como un continuum en transformación;

b) El valor otorgado a las minorías, las élites y las vanguardias revolucionarias, muchas veces acompañado de una idea fuertemente negativa del pueblo y las masas y que, en general, se juntaba con un cierto gusto por el autoritarismo y la autorreferencialidad, cuestiones que derivaban directamente de la Gran Guerra y su violencia;

c) Una fe inquebrantable en la revolución, característica que se yuxtapone a la política concebida como acción;

d) La presencia constante de enemigos comunes, como la democracia liberal, el parlamentarismo, la burguesía y el capitalismo;

e) La importancia de una concepción del mundo antimaterialista, fuertemente idealista y en determinados momentos claramente religiosa.


Adolf Hitler Saluting, 1934

El nacionalismo es un componente central del transfuguismo desde la izquierda al fascismo.

A estos cinco elementos cabe añadir un sexto elemento, absolutamente central y al cual se debe el título del libro: la nación. Sin este factor no es posible concebir el tránsito que un número para nada desdeñable de dirigentes políticos de la primera mitad del siglo pasado realizó de la izquierda al fascismo. La sustitución del concepto de clase (pero no solamente del concepto, también de la categoría interpretativa y de la palabra misma) por el concepto de nación en el pensamiento y el lenguaje político es un punto imprescindible para que se pueda aceptar el fascismo, como opción política y como ideología. La nación, suelo decir, es un peso que dobla la espalda de Bombacci, Marion y Pérez Solís y que convierte a unos importantes cuadros comunistas en unos propagandistas y en unos dirigentes fascistas.

Como afirmó Zeev Sternhell al estudiar la trayectoria de Mussolini y de los sindicalistas revolucionarios italianos que acabaron en el fascismo –en el otro libro imprescindible, junto al de Burrin, para encarar esta cuestión: Naissance de l’idéologie fasciste (París, Fayard, 1989)–, la clave está en la unión de muchos factores presentes ya en la manera de concebir la política durante la militancia socialista/comunista (el anticapitalismo, el activismo, el mito de la revolución, el odio por la democracia liberal y el parlamentarismo, la importancia otorgada a las élites) con el concepto de nación (que sustituye al internacionalismo), en determinados momentos históricos, generalmente marcados por la guerra (militar y/o política). Todo esto dentro de una revisión del marxismo de tipo antimaterialista.

¿Esto basta para comprender el tránsito de la izquierda al fascismo a inicios del siglo XX? 

Probablemente no, no es suficiente. La presencia de los cinco elementos enumerados anteriormente y la sustitución del concepto de clase por el de nación no consiguen desmontar completamente los tópicos del oportunismo y la teoría de los opuestos extremismos. Al análisis propuesto se debe añadir un “prisma” que pueda facilitar la lectura de estas vidas: la pasión de la política. Es ésta una cuestión compleja que la historiografía no ha investigado hasta ahora con la necesaria atención. Los dirigentes políticos que pasaron de la izquierda al fascismo en el período de entreguerras son una de las muchas ejemplificaciones en carne y hueso de esta pasión que atraviesa todo el siglo XX.

Se conciben las pasiones políticas como una problemática y un método distinto respecto al método demopolitológico y al método clasista: es decir, como el estudio no de reglas, ni de fuerzas objetivas, sino más bien de la subjetividad, en el interior de sus energías materiales. La pasión política no es entonces algo puramente platónico, desconectado del mundo, o algo neorromántico y neoidealista, sino algo tangible y real: la pasión por un cuerpo, que en el siglo XX, el siglo de los grandes partidos, no es otra cosa que la pasión por un partido.

El partido no fue una mera representación electoral o de intereses económicos y de clase, sino esencialmente un cuerpo apasionado, constituido por el entusiasmo, basado en el voluntariado y la pura pasión. Léase, entre otros, el Gramsci de lo Cuadernos de la cárcel o aquel maravilloso ensayo de Albert O. Hirschmann titulado Las pasiones y los intereses. Los tránsfugas, cuyas trayectorias se han investigado en este libro, declararon abiertamente la importancia que las pasiones tuvieron durante su itinerario político y subrayaron también, directa o indirectamente, la centralidad de las pasiones en la historia. Claro está que los tránsfugas no fueron los únicos que demostraron el peso y la importancia de las pasiones en la política de la primera parte del siglo XX.

Pero no cabe duda de que fueron un caso peculiar: al no querer renunciar a la pasión política que habían expresado en el partido comunista y/o socialista (y que estos partidos habían sabido –no sin contradicciones– canalizar y racionalizar), los Bombacci, los Marion y los Pérez Solís decidieron mantener esta pasión, pervirtiéndola, modificando su significado y cambiando su dirección, hasta convertirla en una pasión que se expresaba en el único partido existente (que canalizaba y racionalizaba esta pasión), después de que el fascismo llegó al poder en Italia, España y Francia en 1922, 1936 y 1940, respectivamente.

Freikorps

 Los partidos fascista y nazi volvían a dar vida a la camaradería guerrera. Imagen de Freikorps.

La diferencia entre estos diferentes cuerpos es de todos modos evidente: si los partidos socialista y comunista eran los cuerpos de un amor de justicia social –aunque cruel en algunos casos–, los partidos fascista y nazi eran cuerpos que volvían a dar vida a la camaradería guerrera que amaba el odio y se identificaba solo como enemigo de enemigos. Baste un ejemplo. En noviembre de 1933 Bombacci escribió no estar carente “della passione politica e dei requisiti richiesti per una dedizione completa all’ideale”. ¿Es solo una casualidad que Bombacci utilice este término en una carta dirigida al mismo Mussolini que se puede considerar su íntimo acto de conversión al fascismo? Yo creo que no…


ENTREVISTA A STEVEN FORTI: “LOS TRÁNSFUGAS DE LA IZQUIERDA A LA DERECHA DE ENTREGUERRAS NO FUERON LA EXCEPCIÓN, SINO LA REGLA”

marzo 2, 2013
Steven Forti

STEVEN FORTI (Trento, 1981) es doctor en Historia por la Universitat Autònoma de Barcelona y la Università di Bologna. Sus investigaciones están orientadas hacia la historia política del siglo XX, con particular atención a la de Europa de entreguerras en una perspectiva comparada. Así, se doctoró con la tesis El peso de la nación. Nicola Bombacci, Paul Marion y Óscar Pérez Solís en la Europa de entreguerras. Fue galardonada con el premio de la Cátedra Juana De Vega y el accésit del Premio Miguel Artola de la Asociación de Historia Contemporánea.

Más allá de tales reconocimientos, su trabajo disecciona un aspecto llamativo del radicalismo político: el tránsito del comunismo al fascismo a partir de las tres figuras políticas que dan título al mismo: el italiano Bombacci, el francés Marion y el español Pérez Solís.

La obra será publicada en la primavera de 2013 por la Universidad de Santiago de Compostela (a la vez que también verá la luz su Historia de los trabajadores de la construcción de CCOO de Cataluña, 1964-1992). Su tema nos ha parecido atractivo para nuestros lectores y le hemos entrevistado mediante un cuestionario.

Dada la extensión de sus respuestas publicamos la entrevista en dos partes. Esta es la primera y ela siguiente entrada mostrará la segunda. Le agradecemos desde aquí que haya accedido a nuestra petición, pues sus reflexiones permiten adentrarse en un tema poco explorado: el del tránsito del comunismo al fascismo.

¿Por qué le atrajo el transfuguismo del comunismo al fascismo como tema de estudio?

A veces uno acaba interesándose en algo y estudiando algo por casualidad. Hace aproximadamente una década me regalaron un libro, Il comunista in camicia nera, de Arrigo Petacco, una vulgarización repleta de imprecisiones de la vida de Nicola Bombacci. La verdad es que, más allá de la pésima novelización histórica de Petacco, el protagonista del libro me impresionó y me fascinó. Su trayectoria humana y política entre el socialismo maximalista y el fascismo, entre la fundación del Partido Comunista de Italia y la República de Saló, me pareció como mínimo extraña, aparentemente inexplicable, ciertamente excéntrica.

Me puse poco a poco a investigar más sobre Bombacci y me di cuenta de que la idea que había tenido al principio –Bombacci fue un voltagabbana o tránsfuga, como muchos que vistieron la camisa negra cuando el fascismo llegó al poder– no tenía consistencia tras un análisis histórico mínimamente serio. ¿Qué clase de oportunista podía ser Bombacci?

Si lo miramos desde un enfoque puramente de cálculo egoísta, su decisión de mantenerse antifascista (o como mínimo “afascista”) durante toda la primera década del régimen y su última decisión de seguir a Mussolini hasta el pelotón de fusilamiento de los partisanos no tiene sentido alguno. Si pensamos que uno de los fundadores del PCd’I acabó en Piazzale Loreto, después de no haber gozado de muchos favores durante el ventennio, mientras que jerarcas como Dino Grandi, Galeazzo Ciano, Giuseppe Bottai votaron en contra de Mussolini en la noche del 25 de julio o que el mismo Mariscal Pietro Badoglio sustituyó a Mussolini y lo hizo encarcelar tras veinte años en los más altos escalafones del régimen, algo no encaja. ¿Por qué Bombacci decidió llegar hasta el punto de morir por el fascismo? ¿Por fe? ¿Por ideología? ¿Por pasión?

Estas preguntas llevaban a otra pregunta: ¿Bombacci fue un caso excepcional? Según la historiografía existente y según las vulgarizaciones periodísticas, Bombacci fue una rara avis y un caso border line, único y casi irrepetible.

PCI

El transfuguismo del comunismo al fascismo en la Europa de entreguerras ha sido poco estudiado.

Leyendo más e investigando más sobre la cuestión, me di cuenta de que el caso de Bombacci no fue una excepción y de que su trayectoria tampoco fue tan extraña. En la Italia del período de entreguerras no fueron pocos los dirigentes políticos y sindicales de partidos de izquierda que se convirtieron al fascismo, sustituyendo el internacionalismo proletario por el culto de la nación, la lucha de clases por la armonía social, y el materialismo dialéctico marxista por un fuerte antimaterialismo espiritualista entrelazado a los valores cristianos.

Algunos de ellos fueron unos oportunistas, aprovechándose de las dinámicas políticas nacionales para llegar a posiciones de poder político y económico; otros no lo fueron, tomando unas decisiones que, como en el caso de Bombacci, nos pueden parecer como mínimo ilógicas desde el punto de vista económico. La pregunta que se hallaba al principio de todo empezaba a tener más importancia y la respuesta se hacía paulatinamente más complicada. ¿Cuánto peso se debía dar a las razones ideológicas en estos tránsitos de la izquierda al fascismo? ¿Cuánto influyó la pasión de la política y la pasión por la política en estos casos de transfuguismo.

¿Fue el transfuguismo una realidad política esencialmente italiana?

Al tener una visión más o menos completa del panorama italiano de entreguerras, se me planteó una pregunta más: ¿fue el caso de Italia una excepción en el conjunto europeo? O, más bien, ¿fue la normalidad? Decidí comparar el caso italiano con los casos de dos países de la Europa mediterránea: Francia y España.

Y, teniendo en cuenta las diferencias cronológicas y las distintas dinámicas nacionales, las analogías resultan ser más numerosas que las diferencias. Italia no fue una excepción.

En Francia hubo un número semejante de casos de dirigentes políticos y sindicales de formaciones políticas de izquierda que pasaron a las organizaciones fascistas en los años veinte y treinta, y en España el número de los tránsfugas en aquellos años no fue para nada desdeñable. Me dí cuenta de que la cuestión empezaba a tener una importancia y un peso bien diferente: el intento de encontrar una respuesta al caso aparentemente estrafalario de Bombacci me había llevado a plantearme una serie de preguntas sobre la historia política y del pensamiento político de la primera mitad del siglo XX.

¿Por qué hasta ahora no se ha investigado seriamente la cuestión del tránsito de la izquierda al fascismo en la Europa de entreguerras? ¿Por qué en los raros estudios existentes acerca de trayectorias de este tipo y sobre todo en las referencias a estos personajes en las historias del movimiento obrero de Italia, Francia y España no se ha logrado en la mayoría de los casos ir más allá de juicios políticos ex post y de condenas morales (o ridículas apologías)? O, en los mejores de los casos, sobre todo después de 1989, ¿por qué no se ha ido más allá de la utilización de estas trayectorias como demostración de la validez de la lógica de los opuestos extremismos, cimiento de la teoría del totalitarismo? Y, sobre todo, ¿qué han significado en la historia política y en la historia del pensamiento político de la época contemporánea estos tránsitos de la izquierda al fascismo?

¿Cree que el transfuguismo de la extrema izquierda a la ultraderecha fue frecuente? 

Yo no hablaría de transfuguismo de la extrema izquierda a la extrema derecha. Prefiero hablar de transfuguismo de la izquierda a la derecha en términos más amplios: el riesgo es de no tener en cuenta casos interesantes, como el del socialista Marcel Déat o de un reformista de izquierdas como Gaston Bergery. Sus orígenes, por ejemplo, no son la extrema izquierda, sino una socialdemocracia crítica con la experiencia soviética. Aclarado esto, suelo decir que los tránsfugas de entreguerras no fueron la excepción, sino la regla de la historia política.

Claro está que afirmar esto no es nada más que una provocación, pero algo de verdad hay en esta frase. Los números nos ayudan a entender la envergadura del fenómeno. Un fenómeno –hace falta recordarlo– que se ha estudiado solo en el caso de cuadros de formaciones políticas y no en los casos de los militantes o de los intelectuales. Pues, en este libro, más allá de los tres casos principales de Bombacci, Marion y Pérez Solís, he trazado la biografía de unos cincuenta dirigentes políticos de cierta envergadura que entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial dejaron su familia política de origen para pasar armas y bagajes a los respectivos movimientos fascistas que se crearon en estos tres países.

Los casos son distintos como lo son las vidas de estos individuos: comunistas, socialistas, sindicalistas revolucionarios o repúblicanos de izquierdas con diferencias en cuanto a familia, clase social, profesión, militancia… Y los tránsitos responden a estas diferencias, lógicamente.

Entre los seguidores de Mussolini de la primera hora figuraron significados izquierdistas.

Cobran importancia las dinámicas similares, como el heterogéneo grupo de los sindicalistas revolucionarios italianos –como Ottavio Dinale, Edmondo Rossoni, Tullio Masotti, Giovanni Bitelli, Livio Ciardi – que siguieron a Mussolini ya en la elección intervencionista de la Gran Guerra y en la fundación de los Fasci di Combattimento en la Piazza San Sepolcro de Milán en marzo de 1919. O a otros sindicalistas revolucionarios italianos que abrazaron el fascismo solo después de la Marcha sobre Roma, como Walter Mocchi, Amilcare De Ambris, Alibrando Giovannetti, Nicola Vecchi y Pulvio Zocchi, o con la Guerra de Etiopía de 1935, como en el caso de Arturo Labriola.

En Francia encontramos también una especie de grupo compacto: los comunistas franceses cercanos a Jacques Doriot, como Henri Barbé, Marcel Marschall, Alexandre Abremski, Victor Barthélemy, Victor Arrighi, Paul Guitard, Jean Fontenoy, François Chasseigne y Camille Fégy, que siguieron al alcalde de Saint Denis cuando dejó el PCF y fundó el Partido Popular Frances en junio de 1936.

En España hay menos casos respecto a Francia e Italia, debido, entre otras motivaciones, a la ruptura brutal de la Guerra Civil. Dos cosas resultan sintomáticas: los casos de tres de los fundadores de los dos Partidos Comunistas que se constituyeron en España en 1920 y 1921 (Pérez Solís, Ramón Merino Gracia y Mariano García Cortés) y los casos de la militancia juvenil de muchos de los miembros del primer núcleo de las JONS.

Nicola Bombacci

Nicola Bombacci en el centro de la imagen.

¿Quién fue Nicola Bombacci? 

Nicola Bombacci fue un personaje extramademente interesante de la historia política italiana de la primera parte del siglo XX. Un personaje incómodo que por mucho tiempo se ha querido olvidar o recordar de una forma grotesca y caricatural. Hasta los años ochenta del siglo pasado, en un número no despreciable de casos, el nombre de Bombacci había prácticamente desaparecido de los libros sobre el movimiento obrero italiano, el Partido Socialista y los orígenes del Partido Comunista. ¡Pero Bombacci había sido el secretario del PSI en el periodo clave del “biennio rosso” y, conjuntamente con Bordiga, Gramsci, Terracini y Togliatti, fue uno de los fundadores del PCd’I en Livorno en enero de 1921!

Como decía antes, este ha sido un punto clave para el comienzo de mis investigaciones hace unos años. Es decir, ¿cuál era la razón de este olvido y de aquella especie de banalización de su figura y de su trayectoria? De hecho, si algo se decía de Bombacci era para reirse de un caso border line, de un personaje de novela surrealista o para condenar al traidor de la clase trabajadora. La respuesta, claro está, se encuentra en su dramático final: el 28 de abril de 1945 Bombacci acabó fusilado a orillas del lago de Como con el fundador del fascismo, Benito Mussolini, y, al día siguiente, colgado por los pies en la gasolinera de Piazzale Loreto en Milán al lado del Duce, de su amante, Claretta Petacci, y de algunos jerarcas del fascismo de Salò, bajo un cartel en el que escribieron “Supertraditore”.

Parece una broma de la historia y un gran regalo para los defensores de la teoría del totalitarismo… ¿Es esta una razón suficiente para borrar del mapa a un personaje sin duda sui generis, pero también muy interesante para entender tanto el nacimiento, el auge y la derrota del movimiento obrero italiano en la época liberal como la rápida victoria del fascismo y su capacidad para conseguir el consenso de buena parte de la sociedad italiana?

Es interesante notar una cosa más: si a mediados de los ochenta se impulsaron algunas investigaciones históricas serias sobre la biografía de Bombacci que se convirtieron en publicaciones, como las de Serge Noiret y Guglielmo Salotti,1 en el último año y medio en Italia se han publicado tres libros sobre su itinerario político que son absolutamente prescindibles. O, más bien, son publicaciones peligrosas, ya que simpatizan con el personaje sin presentar nuevos descubrimientos en archivos, alejándose de una verdadera investigación histórica y acercándose a pseudo-hagiografías hechas por sectores de la derecha o la extrema derecha. En el verano de 2011 se publicó el libro Sangue romagnolo. I compagni del Duce. Arpinati, Bombacci, Nanni escrito por Giancarlo Mazzuca, periodista y entonces diputado por el partido de Berlusconi,2 mientras que en otoño de 2012 salieron dos volúmenes escritos por jóvenes estudiantes de la universidad y publicados por editoriales cercanas a la derecha política italiana, sobre todo en un caso.3 Y, last but not least, en noviembre de 2012 la editorial neofascista española, Ediciones Nueva República, publicó casi todos los escritos del Bombacci fascista traducidos al castellano con una introducción de Erik Norling.4 ¿Es solo una extraña coincidencia que en un momento de gravísima crisis económica, social y política distintos sectores de la (extrema) derecha política y mediática recuperen la figura de Bombacci?

Pero volvemos a la biografía de Bombacci. Nacido el 24 de octubre de 1879 en Civitella di Romagna, un pueblo muy cercano a Predappio, donde cuatro años más tarde nació Mussolini, después de una breve experiencia en el seminario, Bombacci se convirtió en maestro. Fue activo en el mundo sindical desde principios de siglo en el norte de Italia, entre Crema, Piacenza y Cesena, y consiguió ser elegido miembro del Consejo Nacional de la Confederación General del Trabajo (CGdL) en 1911.

En Módena, durante el primer conflicto mundial, fue el líder indiscutible del socialismo local: entre las guerras balcánicas y la Revolución Rusa fue al mismo tiempo secretario de la Bolsa de Trabajo, secretario de la Federación socialista provincial de Módena y director del periódico socialista Il Domani. En julio de 1917, fue nombrado miembro de la dirección del Partido Socialista italiano, en el que colaboró con el intransigente secretario del partido Costantino Lazzari y el director del periódico socialista Giacinto Menotti Serrati. En 1918, el último año de guerra, después de las detenciones de Lazzari en enero y Serrati en mayo, Bombacci se quedó prácticamente solo al timón del partido.

Favorable a una política firmemente antirreformista, centralizó y verticalizó todo el socialismo italiano: por primera vez las federaciones provinciales del partido y el grupo parlamentario socialista (GPS) dependieron directamente de la dirección del PSI, a la cual se conectaban también las organizaciones sindicales y cooperativistas rojas. En agosto de 1919 redactó con Serrati, Gennari y Salvadori el programa de la fracción maximalista, que ganó en el XVI Congreso Nacional del PSI (Bolonia, 5-8 de octubre de 1919). Fue elegido secretario del partido el 11 de octubre y, al mes siguiente, en las primeras elecciones políticas generales de la posguerra, consiguió el acta de diputado en la circunscripción de Bolonia con más de cien mil votos. Fue sin duda una de las figuras más importantes y visibles del socialismo maximalista del “biennio rosso”.

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Bombacci  fue una de las figuras más importantes del socialismo maximalista del “biennio rosso” (imagen de “guardias rojos” durante este bienio).

En enero de 1920 presentó un proyecto de constitución de los Soviets en Italia, que obtuvo pocos consensos y muchas críticas y contribuyó de todas formas a abrir un intenso debate teórico en la prensa socialista. En el mes de abril Bombacci fue el primer socialista italiano en encontrarse con los representantes bolcheviques en Copenhague, y en ese mismo verano fue uno de los miembros de la delegación italiana en la Rusia soviética, donde formó parte del Segundo Congreso de la Internacional Comunista. Ese otoño fundó la Fracción comunista del PSI, conjuntamente con Antonio Gramsci, Amadeo Bordiga, Egidio Gennari y Antonio Graziadei. Como director del periódico Il Comunista, en el XVII Congreso Nacional del PSI (Livorno, 15-21 enero 1921), optó claramente por la escisión, y llegó a ser uno de los miembros del Comité Central del nuevo Partido Comunista de Italia, sección italiana de la III Internacional (PCd’I).

Bombacci fue elegido diputado en las listas comunistas en mayo de 1921 por la circunscripción de Trieste, pero se quedó aislado respecto a los ordinovistas de Gramsci, Togliatti, Terracini y Tasca y los abstencionistas de Bordiga, no tenía pues una propia corriente en el nuevo partido. Bombacci se situó entonces en el ala derecha del nuevo PCd’I con Misiano y Presutti, favorable al reacercamiento con los maximalistas del PSI y contraria al partido sectario e ideologizado de Bordiga. Rápidamente se lo apartó de los centros directivos comunistas, empezando por el CC del partido.

La polémica llegó hasta las más altas esferas soviéticas en diciembre de 1923, cuando el Comité Ejecutivo del PCd’I decidió unilateralmente su expulsión del partido sin consultar a la Internacional Comunista. Se acusaba a Bombacci, entonces secretario del Grupo Parlamentario Comunista, de haber hecho referencia a una posible unión de las dos revoluciones –la bolchevique y la fascista– en una intervención en la Cámara del 30 de noviembre de 1923. De hecho, Bombacci, bajo consejo del embajador soviético en Italia, Jordanski, había puesto sobre la mesa la cuestión de un tratado económico italo-ruso, muy deseado por el Kremlin. En enero de 1924, se le llamó a Moscú, donde representó a la delegación italiana en los funerales de Lenin. Zinoviev decidió su reincorporación al PCd’I, en aquellos meses diezmado por la campaña de detenciones del Gobierno fascista de Mussolini.

Pero de vuelta a Italia, Bombacci no participó casi nunca en la actividad del Partido Comunista y empezó a trabajar para la Embajada rusa en Roma, al servicio del comercio y la diplomacia soviética. En 1925 fundó la revista L’Italo-Russa y una homónima sociedad de import-export, que ya a finales del año siguiente desaparecieron. Su alejamiento del partido fue evidente y en julio de 1927 los dirigentes comunistas italianos en el exilio decretaron su expulsión definitiva.

En los años siguientes Bombacci siguió viviendo en Roma con su familia. La colaboración con la embajada soviética parece que no se prolongó más allá de 1930. Las necesidades económicas y la difícil situación de salud de su hijo Wladimiro, que necesitaba curas por una grave enfermedad, lo llevaron a pedir ayuda a jerarcas del régimen y luego al mismo Mussolini, con el cual había tenido relaciones políticas en la etapa giolittiana. El Duce le concedió unas cuantas subvenciones y le encontró un empleo en el Instituto de Cinematografía Educativa de la Sociedad de Naciones en Roma.

A partir de 1933 Bombacci se acercó cada vez más al fascismo. A principios de 1936, Mussolini le permitió fundar La Verità, una revista política alineada con las posiciones del régimen, que, aparte algunas interrupciones debidas a la oposición del fascismo intransigente, se publicó hasta julio de 1943. En el proyecto colaboraron otros exdirigentes políticos de partidos de izquierda como Alberto y Mario Malatesta, Ezio Riboldi, Walter Mocchi, Giovanni Bitelli, Angelo Scucchia, Giovanni Di Legge, Mario Guarnieri y Silvio Barro. Bombacci no obtuvo nunca el carnet del Partido Nacional Fascista (PNF), aunque lo pidió más de una vez al jefe del fascismo, a quién escribía a menudo.

Los cadáveres de Mussolini y Bombacci fueroncolgados en Piazzale Loreto.

Después de la caída del fascismo el 25 de julio de 1943 y de la liberación de Mussolini en septiembre, con la siguiente creación de la República Social Italiana, Bombacci decidió ir voluntariamente a Saló, donde parece que fue una especie de consejero de Mussolini. Desde entonces el fundador del PCI alcanzó más protagonismo. Su capacidad oratoria y su cercanía al mundo de las clases trabajadoras podían ser útiles para la propaganda fascista. Bombacci publicó unos cuantos opúsculos sobre los peligros del bolchevismo y la degeneración estaliniana de los principios socialistas, dio conferencias entre los obreros en las plazas del norte de la península y se preocupó de la cuestión social, e incluso llegó a ser considerado uno de los redactores del proyecto de la “socialización”, muy publicitado por el fascismo republicano. Bombacci se quedó junto a Mussolini hasta el final en Piazzale Loreto que he recordado anteriormente.

[continuará en la siguiente entrada]

Notas

1 Guglielmo Salotti, Nicola Bombacci da Mosca a Salò, Roma, Bonacci, 1986 (edición revisada y ampliada: Nicola Bombacci. Un comunista a Salò, Milán, Mursia, 2008) y Serge Noiret, Massimalismo e crisi dello stato liberale. Nicola Bombacci (1879-1924), Milán, FrancoAngeli, 1992.

2  Giancarlo Mazzuca y Luciano Foglietta, Sangue romagnolo. I compagni del Duce. Arpinati, Bombacci, Nanni, Bolonia, Minerva, 2011. Aquí se puede leer una reseña crítica que publiqué en la revista digital italiana Storicamente: http://www.storicamente.org/03_biblioteca/schede/mazzucca_forti.html Antes de este libro, otra vulgarización banalizante, repleta de errores historiográficos y que hacía guiños a la derecha en el análisis de la trayectoria de Bombacci, fue la de Arrigo Petacco, Il comunista in camicia nera. Nicola Bombacci tra Lenin e Mussolini, Milán, Mondadori, 1996.

3 Daniele Dell’Orco, Nicola Bombacci, tra Lenin e Mussolini, Cesena, Historica, 2012 y Claudio Cabona, Nicola Bombacci. Storia e ideologia di un rivoluzionario fascio-comunista, Génova, Liberodiscrivere, 2012.

4 Nicola Bombacci, Mi pensamiento sobre el bolchevismo, introducción de Erik Norling, Molins del Rei, Ediciones Nueva República, 2012.


“TIERRA DE NADIE”: HABLA UN EXMERCENARIO DEL GAL

febrero 22, 2013

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Cartel de  Tierra de Nadie.

“TERRA DE NINGUEM” (Tierra de nadie) es un documental que recoge el testimonio de Paulo Figueriredo, quien fue un mimebro de los Grupos Antiterroristas de Liberación  [GAL], que participaron en la “guerra sucia” contra ETA obra de una joven cineasta portuguesa, Salomé Lamas. Puede verse el trailer aquí: http://vimeo.com/59163051#at=0

Rafael Poch,  corresponsal de La Vanguardia en Berlín, ha publicado un interesante artículo al respecto (15/II/2013) que reproducimos a continuación por considerarlo de interés para nuestros lectores.

*****

Confesiones de un GAL en Berlín

La película ¿Terra de Ninguém¿ de la joven directora portuguesa Salomé Lamas expone la autoreivindicación de Paulo Figueiredo, autor del atentado contra el bar Batxoki de Bayona

El 8 de febrero de 1986 dos desconocidos entraron en el bar “Batxoki” de Bayona. Entraron por la puerta principal y salieron por la trasera, atravesando todo el local ametrallando a un grupo de clientes. Hirieron a seis personas, entre ellos un miembro de ETA, dos niñas y una mujer.

Paulo Figueiredo fue uno de los killers contratados por aquella cloaca del estado español, heredada del franquismo y renovada por el PSOE llamada GAL.

Figueiredo dice tener nueve asesinatos en su cuenta. Lo explica abiertamente en una singular película que acaba de estrenarse en la Berlinale.

En 1986 faltaba un año para que naciera Salomé Lamas, la joven directora portuguesa, de 25 años de edad, autora de “Terra de Ninguém” (Tierra de nadie).

La película expone la versión de Figueiredo sobre su propia vida. Lamas, una joven de manifiesto talento con estudios de cine en Lisboa, ampliados en Amsterdam y una tesis doctoral en camino en Coimbra, dice no estar interesada en la verdad, ni en la historia, ni en los hechos.

Al mostrar la versión, personal y autojustificativa, del killer Figueiredo, un hombre nacido en Angola y que fue miembro de los “comandos” portugueses encargados de las peores barbaridades de la guerra colonial, su película pretende ser una reflexión sobre la razón de Estado, sobre una biografía traumatizada.

Figueiredo “trabajó” en Angola, Mozambique y Rodesia como militar y mercenario. Cuando aquello se acabó, ejerció de guardia de seguridad en la metrópoli, fue contratado por la CIA en El Salvador y acabó siendo reclutado por los Amedo y Domínguez españoles.

Años después un asistente social pariente de la directora encontró a Figueiredo entre un grupo de marginales sin techo que vivían bajo el puente de una autopista de Lisboa.

El killer le contó su historia al asistente y éste a la cineasta, que vio enseguida un tema. “El pacto fue muy claro desde el principio”, explica Lamas: “él quería contar su historia y me quería usar para eso, y yo quería hacer una película”.

“Tierra de Nadie” es resultado de ese pacto. La directora no entra en juicios de valor, simplemente deja que Figueiredo explique su historia directamente al espectador, que, naturalmente, no compra lo que el killer le ofrece.

Tampoco es esa la intención de Figueiredo. El hombre no es tonto, sabe que lo suyo es insalvable, y parece conformarse con ser escuchado y obtener una cierta comprensión hacia lo injustificable. Es esa intención lo que humaniza al personaje y le concede cierta victoria.

El único personaje de la película aguanta bien las cinco sesiones del interrogatorio. Este tiene lugar en un espacio neutral para ambos, directora y personaje: un sector abandonado del palacio del Marqués de Pombal, en pleno centro de Lisboa.

Pero la verdadera tierra de nadie es la pretendida neutralidad de la película, en la que Figueiredo busca, “la absolución del espectador”, dice Lamas.

El relato del killer no es en absoluto inocente. Figueiredo fue detenido por lo del GAL, uno de los peces pequeños de aquel asunto fundamentalmente impune, y se pasó 15 años en la cárcel.

En el nivel de los hechos, su testimonio no explica nada que no esté ya en los sumarios. No revela nada, ni delata a nadie. Solo menciona a implicados del GAL ya conocidos o juzgados.

Dice que se negó a hacer un trabajo en el país vasco francés porque en el local había mujeres, una pretensión ética, que el caso “Batxoki” desmiente. Se presenta como un tornillo en la máquina de Estado que delega el trabajo sucio en gente como él.

Se pretende, incluso, éticamente superior a aquellos (guerrilleros africanos, salvadoreños o etarras) que eliminó, pero sus ojos y expresiones denotan un fondo de amargura interna que es lo que parece estar en el origen de su solicitud de absolución y rehabilitación.

Lamas dice que percibió un punto de ternura en la relación que este killer colonial y fascistoide mantiene con sus compañeros africanos sin techo, bajo el puente de autopista lisboeta que les sirve de morada. Sus trabajos para el Estado español le reportaron millones, pero “dinero mal ganado, dinero mal gastado”, explica Figueiredo. Víctima y soldado de la razón de Estado, el ex GAL portugués aparece hoy reducido a la indigencia material y moral.


ENTREVISTA JOSÉ FERNANDO MOTA: “EL ESPAÑA CLUB FUE LA TAPADERA DE LA ULTRADERECHA ESPAÑOLA EN LA BARCELONA DE 1935″

febrero 8, 2013

JoseFernandoMota¿ERA DISTINTA YA EN LOS AÑOS TREINTA LA ULTRADERECHA BARCELONESA DE LA MADRILEÑA? El historiador José Fernando Mota ha publicado un extenso trabajo sobre el tema:Precursores de la unificación: el España Club y el Voluntariado Español, una experiencia unitaria de la extrema derecha barcelonesa (1935-1936)” en la revista académica Historia y política.

Mota,  que es igualmente diplomado en Biblioteconomía y Documentación,  es autor de La República, la guerra i el primer franquisme a Sant Cugat del Vallès, 1931-1941 (2001) y “Mis manos, mi capital”: els treballadors de la construcció, les CCOO i l’organització de la protesta a la Gran Barcelona, 1964-1978 (2010), así como de diferentes estudios sobre historia del movimiento obrero bajo el Franquismo, además de sobre cuestiones archivísticas.

Ello que nos ha motivado a entrevistarle, pues consideramos que su contenido puede ser interesante para nuestros lectores, ya que aborda un tema recurrente en este blog, que es el de las diferencias entre la ultraderecha española de Barcelona y la de Madrid.  En este aspecto le agradecemos su amabilidad y atención al responder a nuestro cuestionario.

¿Era distinta la extrema derecha barcelonesa de la madrileña antes de julio de 1936?

A pesar de que mis investigaciones en este campo hace poco que han comenzado, trataré de esbozar algunas ideas sobre esta cuestión. La principal diferencia, desde mi punto de vista, es la composición de éste espacio político en Madrid y Barcelona. La fuerza política de la extrema derecha barcelonesa hegemónica durante los años treinta será el carlismo, muy minoritario en el caso de Madrid. Los tradicionalistas tienen un arraigo histórico en Barcelona del que carecen en la capital española. En cambio los alfonsinos, con mayor presencia en Madrid, no pasan de ser en la ciudad condal más que un partido de cuadros. También es diferente el falangismo barcelonés, más fraccionado y muy inferior en número a sus camaradas madrileños.


albinana2En Barcelona la fuerza principal de extrema derecha hasta 1934 -carlistas a parte-, será el Partido Nacionalista Español (PNE). Este es un partido creado en 1930 y dirigido por el excéntrico doctor José Mª Albiñana (imagen de esta web), es una organización que rápidamente será marginal entre los ultras madrileños, a diferencia de lo que ocurre en Barcelona. Y es que el discurso nacionalista español siempre tendrá mucho peso entre los ultras barceloneses. Estos grupos harán gala de un españolismo exacerbado y de un anticatalanismo visceral, muchas veces más virulento que el que se expresa desde Madrid. El PNE se convertirá en el vivero que nutra de un discurso españolista y de una cultura de violencia -otra característica de los albiñistas- a buena parte de la extrema derecha barcelonesa.

PNEEncontraremos antiguos militantes del PNE en casi todos los proyectos ultras barceloneses, donde
hay una tendencia a la atomización, con la presencia de un conglomerado de grupos y grupúsculos divididos entre sí por personalismos, a los que une su antirrepublicanismo, su antiparlamentarismo, su anticomunismo, antimasonismo, antisemitismo. Y, por encima de todo, su anticatalanismo, su oposición al Estatut y la defensa de un españolismo esencialista en terreno hostil, en una Cataluña con ERC en el gobierno autonómico y una hegemonía catalanista en la sociedad. Si en Madrid los grandes enemigos de la extrema derecha serán los socialistas y comunistas, en Barcelona, donde las organizaciones marxistas por entonces son marginales, los enfrentamientos violentos se producirán básicamente con nacionalistas catalanes y especialmente los grupos independentistas, naturalmente inexistentes en Madrid.

Tanto en Madrid como en Barcelona el uso de la violencia política será una de las características de la extrema derecha. En la capital catalana, los ultras, ante su poca militancia y nula incidencia social, harán de la provocación y la pelea callejera su principal forma de hacer política. Acciones que muchas veces serán amplificadas por la prensa catalanista, dándoles un protagonismo que no corresponde a su número. En Barcelona siempre tendrá más peso la acción que la reflexión ideológica. Será en Madrid donde se publiquen las revistas teóricas de la extrema derecha y desde donde irradien las consignas al resto de España.

Seguramente los ultras barceloneses son los primeros en España en utilizar políticamente el nuevo deporte de masas, el fútbol. En ese espacio encontrarán otro campo de batalla política -simbólico y a la vez real- con los catalanistas. El R.C.D. Español se convirtió para los nacionalistas españoles en Barcelona en el equipo “que sostenía la bandera españolista en Barcelona” frente a un F.C. Barcelona identificado con el odiado catalanismo.

Un última característica que destacaría de la extrema derecha barcelonesa es la presencia de militares retirados por la ley Azaña, situados en las direcciones de varios de estos grupos, y la connivencia de un grupo de policías españolistas, que en su día se opusieron ferozmente al traspaso de las competencias en orden público a la Generalitat, con los grupos ultras más violentos.

La extrema derecha barcelonesa no saldrá nunca de su marginalidad política y social. Sólo los carlistas tendrán una militancia nutrida y mantendrán una cabecera de prensa,  El Correo Catalán; el resto de grupos, a pesar de las múltiples siglas utilizadas, no pasarán de ser cuatro o cinco centenares de militantes que pasaran por diferentes organizaciones. Siempre serán pocos y divididos.

¿Cuáles eran sus principales organizaciones?

La fuerza mayoritaria era el tradicionalismo. Tras la unificación de jaimistas, mellistas e integristas, el carlismo catalán basculó entre la participación electoral -con la Lliga o los alfonsinos- , y las actividades conspirativas, con el reforzamiento de su fuerza paramilitar, el requeté. Es una fuerza ultracatólica y antiliberal con una militancia, en muchos casos, hereditaria, que pasa de padres a hijos, de ahí que también tenga una composición más interclasista que las otras fuerzas ultras barcelonesas.

logo_PNEDentro de lo que podemos llamar españolismo reaccionario, la fuerza principal hasta 1934, como hemos visto, es el PNE. Será la cantera de un españolismo esencialista y violento en la ciudad, ya que más de 400 barceloneses pasarán por sus filas en un momento u otro entre 1930 y 1934.

Mientras, los alfonsinos eran pocos en Barcelona, algunos aristócratas, “gente bien” y profesionales. Primero funcionaron como Peña Blanca, pero tras participar en 1932 en Dreta de Catalunya, una candidatura electoral conjunta con los carlistas, tomaron ese nombre, asociándose en 1933 a Renovación Española. Tras los hechos de octubre de 1934 aglutinarán a algunos miembros de la extrema derecha provenientes de otros grupos. También dentro de los partidos que forman la CEDA, barcelonesa, creada también a partir de 1934, se agruparán sectores que participaran en las conspiraciones antirrepublicanas, especialmente en las Joventuts d’Acció Popular y en Acción Obrerista. Además, en Barcelona funcionarán otros grupúsculos reaccionarios marginales como el Partido Agrario Español, la Juventud de Acción Española, el Frente Españolista,…

Por otro lado, tenemos los grupos fascistas. Seguramente es en Barcelona donde por primera vez aparecen en España grupos que podríamos denominar protofascista, como la Liga Patriótica Española en 1919 o La Traza en 1923. Estos son grupos con una breve pero ruidosa existencia, constituyendo un semillero de militantes ultras a lo largo de los treinta. A pesar de estos precedentes, los grupos que se reclaman fascistas en la ciudad condal no tendrán más allá de dos centenares de militantes.

En 1932 se había creado un grupo de las JONS en Barcelona, formado por una docena de miembros. El grupo se unirá a la Falange de Barcelona en 1934, fundada en la ciudad a finales del año anterior, tras un viaje de José Antonio Primo de Rivera. Dentro de la FE de las JONS de Barcelona siempre funcionaron diferentes facciones internas. En 1935 será expulsada la encabezada por Fernández Ramírez y abandonarán la formación los jonsistas, que crearán un efímero Partido Español Nacional-Sindicalista (PENS). Sólo a partir de la primavera de 1936, cuando vuelvan a reunificarse, se puede considerar que son el grupo más importante de la extrema derecha, al margen de los siempre mayoritarios carlistas. A pesar de ello, en aquellas fechas no reunirían más allá de 250 militantes.

Existían además pequeños grupos de acción españolistas, los ultras broncos y camorristas. Se trata de las diminutas milicias de los partidos o colectivos autónomos como la Peña Ibérica, originariamente un grupo de hooligans del RCD Español. Militantes de estos grupos participan en peleas callejeras, asaltos a sedes independentistas, actúan como servicio de orden en mítines de oradores de la extrema derecha y colaboran en todas las conspiraciones militares. A partir de 1935 serán financiados por los alfonsinos y controlados directamente por la Unión Militar Española (UME), que propiciará la creación de nuevos grupos como los Sindicatos Libres, reconstituidos en 1934, o un grupo de acción nacido de su seno, la Agrupación de Juventudes Antimarxistas (AJA). Además de su actividad como provocadores, los golpistas les encargaron “trabajos especiales”. Miembros de estos grupos de acción serán los que estén detrás de los atentados a militares antifascistas que se producen en Barcelona en la primavera de 1936.

¿Qué papel tuvieron los civiles en la preparación del golpe?

Estuvieron siempre supeditados a los militares. Era la UME la que tomaba las decisiones y la que en buena parte los financiaba, a través, sobre todo, de fondos provenientes del mundo alfonsino madrileño. A partir de 1934, los militares golpistas fueron contactando con los diferentes grupos afines a sus objetivos en la ciudad condal. Aprovecharon la creación del España Club en 1935, una asociación creada por escindidos del PNE y policías españolistas, para utilizarla de tapadera de su Voluntariado Español. Éste reunía a las milicias o grupos de choque de los carlistas, Sindicatos Libres, falangistas disidentes, JAP, los jonsistas del PENS, las diminutas juventudes alfonsinas y la AJA.

logo_ECEstos grupos eran autónomos políticamente, pero se supeditaban en lo militar a la UME. Los únicos que no participan inicialmente en la conspiración son un PNE en decadencia y enfrentado a los fundadores del España Club, y la mayoría de Falange, que busca su propio espacio político. Cuando los militares constataron que era imposible mantener unidos a unos grupúsculos tan enfrentados entre sí, acabó con la breve experiencia unitaria. A partir de entonces cada grupo pasó a depender directamente de la UME -excepto los carlistas que siempre mantuvieron cierta autonomía- y con militantes provenientes de la Agrupación de Acción Ciudadana Armada de Barcelona,una milicia cívica creada tras los hechos de octubre de 1934 a imitación del Somatén en la que habían participado muchos ultras de la ciudad, se refundó un nuevo Voluntariado Español.

carnetaccionciudadanoarmadaEstos grupos participaron en los diferentes intentos de golpe de Estado que se produjeron en 1935 y 1936. Así, estuvieron acuartelados en sus locales en diciembre de 1935,  tras la salida de Gil Robles del Ministerio de la Guerra, y en febrero de 1936, coincidiendo con las elecciones generales a Cortes, pero en ambas ocasiones no llegó la orden de actuar.

Tras la victoria del Front d’Esquerres y el retorno de ERC al gobierno de la Generalitat, algunos de los grupos se disolvieron y el resto se concentraron sus esfuerzos en la vía golpista. En junio de 1936, ilegalizada Falange, se unieron a la conspiración los falangistas, autorizados a participar en el golpe por José Antonio Primo de Rivera ya desde la prisión. Finalmente, cuando el 19 de julio salgan a la calle para reforzar a los militares, lo harán menos de 400 civiles, la mayoría de ellos carlistas

¿Qué aspectos quedan por investigar de la ultraderecha barcelonesa de la época?

La extrema derecha barcelonesa ha sido poco estudiada. Disponemos de los trabajos de Enric Ucelay Da-Cal, centrados en los orígenes del fascismo y el españolismo en Barcelona; las obras de Joan Maria Thomàs dedicadas a la Falange y los falangistas catalanes, algún artículo de Josep Maria Solé i Sabaté y referencias en algunas obras del autor de este blog. Sobre los Sindicatos Libres tenemos la obra clásica de Colin M. Winston. El grupo más estudiado han sido los carlistas.

Autores como Pere Anguera, Jordi Canal o Robert Vallverdú han investigado el devenir de los tradicionalistas en los años treinta. Son muchos los aspectos pendientes de estudio, pero también hemos de tener en cuenta que estamos hablando de un fenómeno marginal en el panorama político y social barcelonés de los años treinta. No podemos tampoco sobredimensionar el tema, aunque sí recordar que buena parte de estos ultras formarán parte de los cuadros políticos y sindicales del Franquismo en la ciudad condal tras la guerra civil.


DON JUAN DE BORBÓN O EL MITO DEL PRETENDIENTE AL TRONO DEMÓCRATA

febrero 3, 2013

Alfonso XIII con Don Juan, quien no fue el heredero inicial del Trono.

ESTE AÑO SE CUMPLE EL CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE DON JUAN DE BORBÓN, padre del actual monarca, y también se cumplen los veinte años de su muerte. Dado que tiende a reproducirse una biografía idealizada del mismo que le presenta como una alternativa demócrata a la dictadura de Franco, hemos considerado pertinente reproducir esta semblanza que publicamos en el 2007.* La escribimos con motivo de otra efeméride: el cumplimiento de los treinta años de la renuncia de Don Juan a sus derechos dinásticos, que tuvo lugar el 14 de mayo de 1977, hecho sobre el que se suele pasar de puntillas porque empañaba la legitimidad de su hijo en el Trono.

Como puede apreciarse en a continuación, Don Juan distó mucho de ser un demócrata rectilíneo. Tuvo una trayectoria política errática y oportunista, que le llevó a transitar por el autoritarismo, ya que su principal afán fue llegar a reinar. Quien esté interesado en más información al respecto, puede consultar nuestro ensayo Franco y los Borbones (2005).

 *****

Don Juan en el acto de renuncia de sus derechos dinásticos.

JUAN III: EL REY QUE NUNCA REINÓ

El pasado 14 de mayo se cumplieron treinta años de la renuncia de Don Juan de Borbón y Battenberg a sus derechos a la Corona en favor de su hijo Juan Carlos I. La efeméride no ha merecido conmemoración alguna porque ésta evidenciaría de nuevo las contradicciones iniciales que revistió la legitimidad dinástica del actual monarca: fue Rey de hecho desde noviembre de 1975, cuando fue proclamado como tal por las Cortes, pero no lo fue de derecho hasta que su padre hizo esta renuncia.

Esta situación explica las trabas que halló Don Juan para hacerla como deseaba: con una vistosa ceremonia en la cubierta del Dédalo, ante el ataúd de Alfonso XIII. Su propuesta fue desestimada por temor a realzar un acto que podía crear confusión en la opinión pública. La reina Sofía defendió que la renuncia “se hiciera simplemente por carta” y Torcuato Fernández-Miranda afirmó que no debía producirse, pues “significaba enmendarle la plana al régimen”. Finalmente Don Juan la llevó a cabo en un acto televisado: “En virtud de esta mi renuncia, sucede en la plenitud de los derechos dinásticos como Rey de España a mi padre el Rey Alfonso XIII, mi hijo y heredero el Rey Juan Carlos I”, declaró. No obstante, tras este gesto dinástico “anormal”, que restableció la “normalidad” dinástica, siguió empleando el título de conde de Barcelona, pese a ser un título de soberanía del Rey de España y resultar incongruente con su renuncia.

Ésta última habría marcado una inflexión vital, pues según el juanista Víctor Salmador “dejó de interesarle todo” e “hizo un esfuerzo sobrehumano para sobreponerse a la apatía y a la tristeza”. En 1982 regresó a España, poniendo fin a su exilio en la ciudad lusa de Estoril (donde residía desde 1946) con su esposa Doña María. En octubre de 1992 hizo unas declaraciones al Diario de Navarra reflejando una visión pesimista de España (“La veo mal, algo desgarrada y con su unidad amenazada”) y su gran frustración: “Me hubiera gustado ser Rey de todos los españoles. Fue mi vocaciónpara la que me educaron y para la que viví, pero renuncié plenamente [a ella] porque era para el bien de España”. Falleció poco después, en abril de 1993.

Hijo de Rey y padre de Rey, nunca reinó

La renuncia de Don Juan en 1977 puso fin a su dilatado esfuerzo por reinar. Nacido en 1913 del matrimonio de Alfonso XIII y Victoria Eugenia, fue su tercer hijo varón y no devino heredero de la Corona hasta 1933, cuando la familia real ya vivía en el exilio. Ignoramos la razón de este tardío reconocimiento, pues su hermano mayor, Don Alfonso, era hemofílico y el segundo, Don Jaime, sordomudo. Don Juan, por tanto, era ya desde su niñez el único vástago capaz de suceder a Alfonso XIII. ¿Por qué el monarca no tomó esta decisión cuando reinaba? El republicano Rafael Borràs apunta una respuesta: de abdicar el Rey en Don Juan según la Constitución de 1876, las Cortes debían sancionar su decisión, lo que pudo disuadirle al herir “su orgullo de rey” y poner de manifiesto las limitaciones de sus hijos.

En todo caso, sólo cuando sus dos hermanos mayores renunciaron en 1933 a sus derechos dinásticos y contrajeron sendos matrimonios desiguales quedó expedito su camino al Trono. Enrolado entonces Don Juan en la Royal Navy, recibió un lacónico telegrama paterno en Colombo (Sri Lanka): “Por renuncia de tus dos hermanos mayores, quedas tú como mi heredero. Cuento contigo para que cumplas con tu deber”. Su condición de heredero al Trono truncó la vocación naval de Don Juan (“Se acabó la Marina, se acabó todo”, recordó años después) y pronto se halló inmerso en las tensiones que rodearon a Alfonso XIII en el exilio: el grueso de monárquicos –liderado por José Calvo Sotelo- quiso que el Rey renunciara a sus derechos en favor de Don Juan y éste tuvo que maniobrar entre su padre y sus belicosos leales.

Iniciada la Guerra Civil (1936-1939) Don Juan fue invitado a protagonizar un “salto dinástico” en dos ocasiones al menos. Por una parte Dionisio Ridruejo le propuso iniciar en la Falange una carrera como militante de base para devenir monarca después. Don Juan rechazó el despropósito: “Yo les dije que si les fallaba como jefe local, ya no me harían Rey”. Por otra parte, el historiador Ricardo de la Cierva señaló un eventual acuerdo que posteriormente se frustró entre Don Juan y el general Franco: “Franco le confirmó secreta y personalmente como su futuro sucesor a título de rey sin fecha fija”. Dio fe de tales rumores un significado confidente de Alfonso XIII en Suiza, Ramón de Franch: “¿Manteníanse contactos entre Burgos y la residencia romana de D. Juan, a espaldas de su padre? En Lausanne se andaba de puntillas sobre el terreno resbaladizo de las hipótesis”, escribió.

En 1941 falleció Alfonso XIII y Don Juan empleó desde entonces el título de conde de Barcelona, aunque sus leales le aclamaron como “Juan III”. Entre ese año y 1948 la actuación política de Don Juan fue errática y oportunista. Entre 1941 y 1942 tanteó círculos nazis y fascistas en busca de avales para reinar, pero en realidad apostó de forma decidida por los aliados, en especial con su Manifiesto de Lausana (1945), lo que irritó profundamente a Franco. Acabada la Segunda Guerra Mundial, e instalado en Estoril, Don Juan mantuvo su complejo juego político entre 1946 y 1948. Entonces estableció las llamadas Bases de Estoril –que definían una monarquía corporativa y antiliberal- y a la vez buscó un pacto con la oposición al franquismo, incluyendo a anarquistas y socialistas. Todo fue en vano: el anticomunismo de la Guerra Fría consolidó la dictadura de Franco y éste vio aprobada en un referéndum celebrado en 1947 una Ley de Sucesión que dejó a su arbitrio el nombramiento de su sucesor a título de Rey.

En agosto de 1948 Don Juan mantuvo una entrevista con Franco a bordo del yate Azor, en el Cantábrico, en la que se decidió que estudiara en España su hijo Juan Carlos, nacido en 1938. Con tan valioso rehén en manos del dictador, poco pudo hacer ya Don Juan para acceder al Trono, salvo esperar un golpe de Estado que nunca llegó. Había perdido la batalla de la Corona y en sus empeños dilapidó su credibilidad política ante franquistas y antifranquistas, ya que sus vaivenes acuñaron una imagen de hombre sin criterios. Así, cuando Franco comentó al escritor monárquico José M. Pemán que “Don Juan, hombre afable por acogedor, se deja influir por el último que llega”, recibió esta réplica: “Pues llegue usted el último”. Igualmente, Ibérica, revista del exilio sostenida en Nueva York por Victoria Kent y patrocinada por Salvador de Madariaga, expresó en 1960 su desencanto: “Don Juan unas veces dice a los hombres de ‘la Corte’ que su monarquía será liberal y otras veces declara [...] que seguirá el ‘movimiento del general Franco’”.

Paradójicamente, el “salto dinástico” que Franco decidió en 1969, al designar oficialmente a Don Juan Carlos sucesor, hizo que la desvaída figura del conde de Barcelona cobrase nuevo brillo: excluido del Trono, su figura fue contemplada por parte de la oposición al régimen como una “alternativa demócrata” a la presunta continuidad institucional de la dictadura encarnada por su hijo. Su proyección fue también realzada a posteriori por monárquicos que aludieron a la existencia de un “pacto de familia” entre Don Juan y Don Juan Carlos para llevar la democracia a España, aunando esfuerzos para evitar la instauración de una República. De ese modo, el historiador Charles T. Powell apunta que los neojuanistas hacen suya “una visión juanista de la transición, según la cual fue el padre del Rey quien inspiró el proceso democratizador, a distancia y por persona interpuesta”. La realidad cuestiona esta conjetura: sin ir más lejos, Don Juan estuvo a punto de abanderar la oposición a su hijo en 1974, lo que dejó literalmente “aterrada” a su esposa, Doña Maria.

¿Drama personal o espejo generacional?

Una abundante publicística monárquica presenta el enfrentamiento entre Don Juan y su hijo como un drama personal, enfoque que confiere un protagonismo a la familia real de resonancias hagiográficas: son los “sacrificios” y “renuncias” de Don Juan y la mediación abnegada de Doña María entre esposo e hijo lo que permite restablecer la Corona y restaurar la democracia. Desde nuestra perspectiva, esta narración en clave de “epopeya dinástica” oculta sin pretenderlo una realidad más profunda: el “salto dinástico” que protagonizó Don Juan Carlos fue el reflejo más visible del cambio generacional que hizo viable la llamada Transición.

Durante el franquismo las organizaciones de la oposición se caracterizaron por un recambio generacional que supuso una relativa asimilación de la política española a la europea. Este cambio marcó el ocaso de las direcciones del exilio, comosucedió consocialistas como Rodolfo Llopis, anarquistas como Federica Montseny o incluso con la “vieja guardia” comunista. El caso de Don Juan fue similar al de estos exiliados: compartió con ellos un largo alejamiento, vanas esperanzas de regresar triunfante con complots más fantasiosos que factibles y la percepción distorsionada de la realidad española. Todos ellos fueron grandes perdedores de la democratización y Don Juan, aunque no se contó entre los vencidos de la guerra ni los represaliados del franquismo, fue uno más, como escribió en 1958: “Yo soy el único exiliado que sin cometer delitos comunes o de sangre no me deja el General ir [a España]”. Hoy, “Juan III” -Rey que nunca reinó- aún espera una biografía crítica que supere distorsiones, filias y fobias en torno a su figura.

(*)  La referencia del artículo es Xavier Casals, “Juan III: el rey que no reinó”, El noticiero de las ideas, 32 (octubre-diciembre 2007), pp. 5-7.


ESPAÑA 2000 Y AMANECER DORADO: ¿PARTIDOS SIMILARES?

enero 14, 2013

Anuncio de reparto de alimentos de España 2000.

“CREAREMOS UN NUEVO AMANECER DORADO”, afirmó el líder de España 2000 [Esp2000], José Luis Roberto, el pasado 12 de octubre en Valencia. Recientemente, los medios de comunicación han mostrado interés por esta formación que cuenta con una implantación local (4 ediles y 0.3% de los votos en la Comunidad Valenciana) substancialmente menor que la Plataforma per Catalunya [PxC]  (67 ediles y 2.3% de los votos), aunque en Alcalá de Henares (204.120 habitantes) obtuvo el 5.1% de los votos y un concejal.

En buena medida, los focos mediáticos se han centrado en el partido ultraderechista levantino por sus aparentes similitudes con Amanecer Dorado en Grecia, que cuenta con el 7% de los votos y, según los sondeos, podría ser la tercera fuerza del país en intención de voto.

El reportero de la BBC Paul Mason así lo expresó en un artículo de su blog (18/XII/2012). En él señaló que Esp2000 estaba adquiriendo presencia local, como el partido heleno y apuntó que su proyección en el sector de la seguridad, gimnasios de boxeo y tiendas de prendas militares era muy similar al de Amanecer Dorado. Por su parte, Joaquín Gil, en El País (18/XII/2012), hizo una radiografía similar: “Compañías de seguridad, gimnasios, academias de formación de policías, vigilantes y escoltas, y hasta un bufete de abogados componen su organigrama”.

Las semejanzas podrían verse también en otros aspectos, como el repartos de alimentos que efectúa Esp2000 bajo criterios de “preferencia nacional” (es decir, para españoles), como los extremistas griegos. Asimismo, Roberto -el líder de Esp2000- ha parecido alimentarlas con sus declaraciones anunciando un “amanecer dorado” que reproducimos al inicio de la entrada.

Llegados aquí se plantea una cuestión: ¿Pueden compararse ambos partidos? Hemos recibido algunas consultas al respecto y ello nos ha motivado a realizar esta reflexión.

Eventuales semejanzas

A grandes rasgos, podemos caracterizar a Amanecer Dorado por los siguientes rasgos:

* Mostrar escasa inquietud por proyectar una imagen de respetabilidad electoral.

* Apostar por ganar visibilidad en la calle con un agresivo escuadrismo.

* Ubicarse al margen del mainstream que conforma la ultraderecha postindustrial: que sepamos, no pertenece a ninguna alianza internacional de formaciones y pretende internacionalizarse creando secciones en distintos países.

* Conformar un partido más propio de la ultraderecha tradicional, ultrapatriótica y nostálgica del pasado que de la nueva derecha populista.

Desde nuestra óptica, consideramos que Esp2000 y Amanecer Dorado no pueden equipararse por diversas razones (desde sus apoyos electorales hasta la violencia que muestran los seguidores del partido griego), pero pueden apuntarse algunas semejanzas. Éstas, sin embargo, son siempre relativas, ya que nos limitamos a advertir rasgos que pueden indicar ciertas analogías. No se trata, pues, de simetrías.  Nos referimos a:

1. Una aparente preocupación relativa de Esp2000 por ganar “respetabilidad” electoral. Roberto manifestó al citado reportero de la BBC, Paul Mason, que “vamos a utilizar todos los medios democráticos. Pero si llegamos a una situación límite, tendremos que salir a la calle y usar la fuerza si es necesario” (declaraciones que también reprodujo ABC). Es decir, el partido -a tenor de su líder- no renunciaría a utilizar la fuerza en determinadas circunstancias.

2. Un activismo muy visible en la calle. España 2000 -como Amanecer Dorado- ha exhibido una agresiva presencia en el espacio público. Recordemos -a título de ejemplo- que miembros de esta formación y de Coalició Valenciana (líderes incluidos) boicotearon la presentación del libro de Vicent Flor sobre el blaverismo, Noves glories a Espanya.

Propagandaesp2000

Propaganda de España 2000 de “preferencia nacional”.

3. Un discurso con elementos de la ultraderecha tradicional. Si la PxC y Esp2000 comparten el mensaje de “prioridad” o “preferencia nacional” para los autóctonos, Esp2000 preconiza un “Estado orgánico” para “restar poder a los partidos y aumentar el poder de la sociedad reintroduciendo la representación corporativa en el gobierno de la nación”, según el documento de la Junta Nacional de España 2000, Identificar problemas, proponer soluciones. Esto es lo que defendemos (Esp2000, octubre 2009, pp. 16.17).

4. Un distanciamiento relativo del mainstream (o corrente principal o dominante) de la nueva derecha populista europea. Mientras la PxC ha contado con el apoyo explícito en sus actos del FPÖ y el Vlaams Belang y mantiene contactos aparentemente fluidos con la Liga Norte,  Esp2000 no ha tenido soportes similares en sus campañas.

Grandes diferencias

Consideramos que las mayores diferencias entre Esp2000 y Amanecer Dorado, más allá de sus magnitudes electorales incomparables (sobre su evolución en las urnas véanse sendas entradas de este blog: 1 y 2), radican en la diferente situación política, social y económica de Grecia y España y en la evolución de la ultraderecha de ambos países.

1. La evolución política de Grecia y de España no son comparables: ni el desgaste del sistema político español es comparable a la del heleno (que ha entrado en una crisis de consecuencias imprevisibles), ni existe la línea divisoria que ha marcado el rescate económico en el arco político, con partidos favorables y contrarios al mismo. A la vez, el deterioro social heleno tampoco es similar al español, al menos por ahora.

2. En Grecia se ha producido una larga erosión del sistema político que previamente generó un partido de ultraderecha con presencia en las instituciones: Laikós Orthódoxos Synagermos (LAOS, Alerta Popular Ortodoxa o Concentración Popular Ortodoxa). Esta formación la lidera un periodista y exdiputado de Nueva Democracia, Georgios Karatzaferis, y obtuvo en el 5,6% de los sufragios en las elecciones legislativas del 2009 y 15 escaños.

Karatzaferis con el emblema de LAOS al fondo.

Sin embargo, LAOS participó en el gobierno heleno de coalición constituido en noviembre del 2011, junto a socialistas y al centroderecha e intentó combinar radicalismo ideológico y moderación política. Abandonó el ejecutivo unitario antes de las elecciones del 2012, dados los onerosos gravámenes económicos que asumía el país, pero el partido ultraderechista quedó asimilado al establishment y en las elecciones solo obtuvo el 2.9% de los votos y quedó fuera del parlamento. Por consiguente, Amanecer Dorado devino la opción antiestablishment de un electorado de ultraderecha descontento con LAOS.

En suma, antes de Amanecer Dorado, existió una fuerza de derecha populista presente en las instituciones y el gobierno, homologable a las del resto de Europa. Ello no ha sucedido en España.

3. Amanecer Dorado surgió en el ámbito local, ciertamente, pero lo hizo en la capital, Atenas, y no en la periferia de Grecia. Recordemos que en los comicios generales de 2009 apenas logró el 0,3% de los votos, pero en los municipales de 2010 logró un diputado en la Asamblea de Atenas, en algunos barrios con un apoyo del 20%.

Un colectivo de integrantes de Amanecer Dorado en la calle.

En España, en cambio, los nuevos partidos surgen en la periferia del Estado y demuestran una limitada capacidad de penetración en el centro. Esp2000, aunque cuenta con un edil en Alcalá de Henarés, tiene su epicentro en Valencia. Parece -por ahora- difícil conseguir centralidad desde el levante.

Conclusión

De lo hasta aquí expuesto, consideramos que:

1. Los elementos citados impiden establecer semejanzas de gran calado entre Esp2000 y Amanecer Dorado y, menos aún, analogías mecánicas.

2. La política griega cada vez tiene más peso sobre la española. De este modo, la izquierda de la izquierda tiende a tomar a Syriza como referente y, por ejemplo, el eurodiputado Stavros Karagkounis de esta coalición helena participó en un acto electoral de Alternativa Galega de Esquerda.  A la vez, desde la derecha radical se observa con creciente interés el fenómeno de Amanecer Dorado. Así,  el Círculo de Estudios La Emboscadura, en sus “VII Jornadas de la Disidencia” (16-18/XI/2012), habría tenido como ponente a “Nick v. H., responsable de Relaciones Exteriores de Amanecer Dorado”, según el programa que difundió.

3. La ultraderecha de España, Grecia y Portugal ha evolucionado marcada por la existencia de dctaduras anticomunistas hasta los años setenta. Ello parece haber llevado a este espectro ideológico en estos tres países a experimentar vías distintas y atípicas a las que ha conocido la mayor parte de la extrema derecha de Europa Occidental.

4. Se perfila una territorialización de la ultraderecha española, con ofertas de ultraderecha de signo distinto, en Cataluña y Valencia. La posibilidad de crecer de Esp2000 radicaría en la recomposición del sistema político valenciano que tiene lugar actualmente. La irrupción de la Coalició Compromís ha sido una de sus expresiones, el agotamiento del “blaverismo” otra, mientras se dibuja una eventual pérdida de mayoría absoluta del PP en las encuestas. Ello no implica un crecimiento de la formación ultraderechista, pero dibuja un horizonte de cambio.

¿Se producirán más paralelismos o surgirán crecientes divergencias entre el extremismo de derechas heleno, luso y español? De momento, abundan las diferencias.


EL GOLPE DE ESTADO DEL 27-O EN CATALUÑA: LISTAS NEGRAS Y RUMORES DE ATENTADOS

noviembre 8, 2012

Exmiembros de la UMD figuraron en listas negras de los golpistas barceloneses del 27-O.

El fallido golpe previsto el 27 de octubre de 1982 [27-O] en España, comentado ya en un post de este blog, creó especial inquietud en Cataluña, como mostramos a cotinuación.

Listas negras de antiguos mimebros de la UMD

Gabriel Cardona, en sus memorias (Las torres del honor, 2011), expone que él y otros antiguos miembros de la Unión Militar Democrática (UMD) figuraban en una lista de personas que entonces había que eliminar: era “un papel con diez o doce fotografías de carné” procedente de un ultraderechista. Cardona vio que su foto correspondía a la de su DNI e informó al entonces jefe superior de policía de Barcelona, Rafael del Río, de que los golpistas empleaban imágenes de archivos policiales.

Desarticulado el golpe, el 3 de noviembre El Periódico informó del traslado forzoso de dos policías de la brigada de información y de la separación de un tercero de la sección de información de la Capitanía General de Cataluña por su titular, José Antonio Sáenz de Santamaría. Estas decisiones se vinculaban a un presunto “suministro de información a grupos ultraderechistas” detectado el julio.

¿Existieron los atentados fallidos atribuidos a la ultraderecha?

El diario denunció también que se quería “dinamitar un edificio de viviendas de militares en Barcelona” como detonante del 27-O porque “hubiera provocado una auténtica carnicería entre las familias”. Puede haber confusión en la información, pues -según la sentencia- los conspiradores habían previsto aprovechar “una acción contra un establecimiento militar o civil (Zarzuela o Región Autonómica)” si ésta se producía. Es difícil de averiguar la verosimilitud de esta información: ni Capitanía emitió una nota oficial al respecto, ni Sáenz aportó datos a su testimonio póstumo recogido por Diego Carcedo (El general que cambió de bando, 2004).

El rotativo, sin embargo, atribuyó veracidad al atentado aludiendo a otros dos precedentes también fallidos. Uno estaba datado el 24 de octubre de 1979 (vigilia del voto al Estatuto catalán) y estaba asociado al descubrimiento de un túnel de 87 metros a la calle Vilamarí que conducía a sótanos de viviendas militares. Pero el asunto hoy no parece tan claro: primero este túnel fue vinculado a un intento de ETA de dinamitar el edificio; después se asoció a un ataque ajeno a ETA contra un autobús militar y, finalmente, se determinó que formaba parte de un intento de evasión de la Modelo.

Se rumoreó que se tramó un fallido atentado contra el acto de La Crida en el Camp Nou en 1981.

El otro atentado habría sido previsto para la fiesta de San Juan de 1981, cuando supustamente un grupo filogolpista habría intentado atentar con explosivos en un acto multitudinario celebrado en el Camp Nou convocado por una entidad nacionalista extraparlamentaria, La Crida. No obstante, Jordi Sànchez, exdirigente de la misma, señala que del supuesto atentado sólo conoció vagos rumores que lo hacían poco creíble.

Ello permite plantear la posibilidad de que la difusión de esta información eventualmente pretendiera crear presión sobre los organizadores de aquel acto. Debe tenerse en cuenta que el delegado del gobierno llegó a prohibir el documento que debía leerse en el evento de La Crida y mostró “una fuerte preocupación por el uso y el contenido de las palabras” (E. Monné y Ll. Selga, Història de la Crida a la Solidaritat en defensa de la llengua, la cultura i la nació catalanes, 1991).

Acabar con la Generalitat

Por lo demás, según expusieron Juli Busquets (sociólogo y también exmilitar de la UMD) y el historiador Juan Carlos Losada (Ruido de sables, 2003), en Cataluña los golpistas tenían un patrón de actuación previsto similar al otros lugares: apoyar el golpe desde sus unidades y ocupar Capitanía, la Generalitat, el Parlamento y sedes de partidos y sindicatos.

El 27-O contemplaba ocupar la Generalitat.

De la información reunida poco se puede concluir sobre una eventual trama militar involucionista en Cataluña. En este sentido, que sepamos, hasta el presente el episodio del 27-O no ha sido investigado, lo que ha generado -como hemos expuesto- toda suerte de especulaciones.


EL GOLPE DESCONOCIDO DEL 27-O DE 1982: ¿PUDO SER EL MÁS SANGRIENTO?

octubre 29, 2012

Portada de la revista Tiempo (11-18/X/1982) informando del golpe fracasado.

El 27 DE OCTUBRE DE 1982, jornada de reflexión previa a la primera victoria electoral del PSOE, estaba previsto un golpe potencialmente sangriento. ¿Qué sabemos treinta años después del mismo? Designado como “27-O” o también como “operación Cervantes”, esta tentativa golpista es hoy poco conocida y en su época no se profundizó en sus entresijos.

A continuación publicaremos la versión extensa en dos entregas de un artículo que hemos publicado en catalán en el diario Ara el pasado 27/X/2012 (“27-O del 1982, la història d’un cop d’estat fallit”).

*****

“El 27-O  parecía destinado a ofrecernos imágenes tan contundentes como las del golpe de Pinochet contra Allende, cono el palacio presidencial de la Moneda incendiado por las bombas”. Esta es la valoración del exagente del CESID Juan Alberto Perote del golpe de estado previsto el 27 de octubre de 1982 [27-O] que contribuyó a desarticular. Lo lideraba el general Jaime Milans de Bosch desde la prisión de Fuencarral y el núcleo promotor lo formaban coroneles.

Del fallido golpe del 23 de febrero de 1981 [23-F], los complotados -según expone Perote en Confesiones de Perote (1999)- aprendieron que “necesitaban derramar sangre”. Para llevarlo a cabo contaron con una trama civil y un plan detallado que no evitó el fracaso.

El golpe debía tener lugar la vigilia del gran triunfo socialista de octubre de 1982.

Un nuevo Movimiento Nacional

El nuevo golpe se enmarcó en la persistencia de inquietud castrense ante la situación política. El 6 de diciembre de 1981, día de la Constitución, se difundió el Manifiesto de los Cien, crítico con la política militar del gobierno y con los medios de comunicación firmado por un centenar de oficiales. El junio de 1980 se hicieron públicas las sentencias del 23-F y el malestar castrense rebrotó.

En este marco, cobró impulso el “golpe de los coroneles”, emprendido antes del pustch de Tejero y designado por Milans como MN, acrónimo de Movimiento Nacional. El historiador y militar Javier Fernández López ha expuesto los detalles a Militares contra el Estado (2003). Así, el 27-O tenía como referente principal el golpe de los coroneles de Grecia de abril de 1967 y el plan tenía dos fases, una centrada en Madrid (“Plan Halcón”) y la otra al resto de España (“Plan Marte”).

La operación empezaría a las 8 horas del día 27 con esta secuencia: corte de comunicaciones entre centros de poder; detención de desafectas y concentración de estos en campos de detención; control de una setentena de objetivos (incluyendo La Zarzuela y La Moncloa) que contemplaba recurrir a la artillería si había resistencia; corte de circulación a la capital; “neutralización” de personas significadas, notablemente Sabino Fernández Campo y el responsable del CESID, Emilio Alonso Manglano; control de RTVE y RNE; y toma del poder fuera de Madrid.

Se instauraría una junta militar y se disolvería el Parlamento. El Rey sería destituido y reemplazado por un Consejo de Regencia. Partidos y sindicatos serían ilegalizados y sus miembros detenidos. Las instituciones surgidas de la Constitución serían declaradas ilegales y, por lo tanto, desaparecerían las autonomías. Para gobernar se escogerían unas Cortes de patrón franquista.

La trama civil

Los recursos humanos que el plan requería eran el punto más débil, dado que la trama golpista habría sido raquítica, según el testigo del activista e ideólogo ultraderechista Ernesto Milà a Ultramemòrias. II (2012).

Este se entrevistó el 1982 con el comandante Ricardo Sáenz de Ynestrillas -destacado ultraderechista- y consideró que este último “y un pequeño grupo de militaste [...], seguían viéndose, animados y arropados por los últimos mohicanos del golpismo”. El reclutamiento de civiles era descuidado: los complotados contactaban con ultraderechistas notorios de cada provincia para sumarlos al proyecto y los adjudicaron futuras alcaldías y “habitualmente se trataba de elementos marginales, muy poco significativos”. Concluyó que todo ello “se  trataba de ‘golpistas controlados’ y que los barrerían cuando conviniera”. El 27-O, pues, contaría con una ejecución difícil por la escasa entidad de su trama.

En el segundo volúmen de sus memorias, Ultramemorias (2012), Ernesto Milá expone la débil trama civil del golpe.

La ultraderecha, además, se debilitó al competir Fuerza Nueva [FN] con un nuevo partido liderado por Antonio Tejero, Solidaridad Española [SE], con un entorno eventualmente conectado al golpe. Ultraderechistas detenidos declararon inicialmente al juez que el capitán Francisco Acera los instruyó a para colaborar con SE “en la formación de células clandestinas dedicadas inicialmente a misiones informativas”, pero después rectificaron estas manifestaciones, explican Joaquín Prieto y José Luis Barbería en El enigma del ‘Elefante’ (1991).

Golpe al golpe

Detectado el plan, el CESID siguió a los militares implicados y los disuadió de actuar al explicarlos que conocían sus intenciones. El procedimiento evitaba, según Perote, “una interminable sucesión de detenciones” que perjudicara más la imagen del Ejército y suponían el agradecimiento de los conspiradores, que facilitaban confidencias. Estas llevaron a los agentes a centrarse en un terceto de oficiales: los coroneles Luis Muñoz y Jesús Crespo y el teniente coronel José Enrique Crespo (hermano del segundo).

El 1 de octubre agentes del CESID abrieron un maletín con el plan del golpe que Muñoz llevaba al coche al ir a una comida de homenaje a Blas Piñar (la esposa de Muñoz, Sol Lafita, era su secretaría y candidata de FN al Senado), lo fotocopiaron y lo volvieron a su lugar. El gobierno ordenó detener a los implicados el día 2. El ministro de defensa Alberto Oliart hacéis público el complot. El día 25 la policía intervino armas y explosivos a ultraderechistas de Madrid, Barcelona y Valladolid. Milans fue trasladado de Fuencarral cerca de Tarifa (Cadiz) en helicóptero y los detenidos fueron condenados inicialmente a 12 años y un día de prisión.

Fue relevando el 27-O? Por los destacados militares e historiadores Gabriel Cardona y Javier Fernández López fue muy serio. Cardona lo definió como un complot “sangriento y definitivo”; para Fernández se “una idea absolutamente errónea” considerarlo un golpe menor en relación al 23-F. Igualmente, Perote -cómo hemos visto- lo consideró de un impacto similar al de Pinochet si triunfaba. Otros análisis, pero, han cuestionado su viabilidad, como la del periodista Miguel Platón: “Nadie que haya analizado este acontecimiento a fondo puede sostener de manera honesta que [...] tuviera la menor posibilidad de hacerse realidad” (Hablan los militares, 2001).

Dada la oposición del Rey al golpe del 23-F de 1981, el del 27-O planteaba sustituirle por un Consejo de Regencia.

Desde la ultraderecha se ha denunciado que el golpe fue magnificado por Leopoldo Calvo Sotelo para remontar unos resultados electorales adversos. De hecho, en la época Piñar ya aludió al 27-O como un “montaje”. Pero Oliart señaló que esta tesis es inverosímil precisamente porque aquel golpe no salvó a UCD a las urnas, sino que constituyó “la puntilla”.

La agonía golpista: el 2-J de 1985

En todo caso, el 27-O fue un hito en la inflexión de una arraigada tradición golpista, que emergió con el 23-F. Después las redes golpistas acontecieron más reducidas, pero no negligibles. A la vegada, el CESID adquirió control creciente de los sectores involucionistas y desarticuló el golpe de 1982 con mínimas detenciones.

Visto todo ello, surge una pregunta: Por qué no se depuró a los oficiales entre 1977 y 1982? La respuesta de Oliart fue diáfana: “Porque si los depuro por sus ideas me quedo con veinte. [...]  Había una minoría de militares demócratas, pero más de un 90% de los mandos habían sido oficiales en la guerra civil o se habían formado en academias franquistas”.

El fracaso del 27-O y las reformas militares del gobierno socialista llevaron el golpismo a la marginalidad y tuvo el canto del cisne con un magnicidio frustrado, posiblemente inspirado en el de Luis Carrero Blanco: durante el desfile de las fuerzas armadas previsto en La Coruña el 2 de junio de 1985 [2-J] se quiso explosionar la tribuna de autoridades y matar a la familia real, al gobierno y a la cúpula militar. Pero esto ya es otra historia.


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