BERLUSCONI Y EL ANTISEMITISMO DE MUSSOLINI

enero 29, 2013

Berlusconi-Mussolini

Berlusconi ha generado una nueva polémica con sus declaraciones sobre Mussolini.

SILVIO BERLUSCONI ha vuelto ha remover las aguas de la política italiana con lo que parece ser una calculada provocación electoral: en plena jornada de conmemoración del genocidio judío ha efectuado declaraciones en las que manifestaba comprensión hacia Benito Mussolini  y relativizaba el antisemitismo de su régimen.

Lo ha hecho en estos términos, según recoge ABC (27/I/2013): «La aprobación de las leyes raciales ha sido la peor cosa que hizo Mussolini, quien por otro lado hizo cosas buenas»; «Italia no tuvo la misma responsabilidad que Alemania, pues hubo una connivencia de la que al principio no se fue completamente consciente»; «este tipo de cosas no se pueden repetir; sólo pensando en los deportados se puede entender la tragedia y la desesperación que vivieron» Berlusconi concluyó que «es difícil ponerse en el lugar de quien decidió entonces. Ciertamente aquel Gobierno por temor ante la potencia alemana prefirió ser aliado de Hitler que oponerse».

Ante el revuelo levantado, posteriormente Berlusconi -recoge La Vanguardia (27/I/2013)emitió un comunicado en el que aseguraba que es un “amigo de Israel” y condenaba a todas las dictaduras, como la fascista: “Mis análisis históricos se han basado siempre en la condena de las dictaduras, y siento no haber especificado este dato fundamental en una de las tantas respuestas que di esta mañana. No hay ningún equivoco sobre la dictadura fascista”, escribió.

Mussolini no fue un antisemita a su pesar

Pese a lo que puede desprenderse de estas declaraciones, la historia demuestra que Mussolini, en privado (y, por tanto, sin ninguna atadura política), estuvo lejos de manifestarse ajeno al antisemitismo. Todo lo contrario: se afirmó como un antisemita más radical que Adolf Hitler.

Para ilustrarlo reproducimos a continuación información de una anterior entrada de este blog, en la que comentamos  la obra Mussolini segretouna selección de fragmentos de diario que la célebre amante del Duce, Clara -Claretta- Petacci inició en octubre de 1937 y continuó hasta su asesinato por los partisanos en 1945. Como explicábamos en ella, ésta conoció al dictador en 1932 y devino su amante cuatro años después, tras separarse de su esposo.

¿Qué imagen transmitió el Duce a su amante en cuanto a su visión de los judíos?  Éste manifiestó un virulento antisemitismo, hasta el punto de irritarle que le considerasen un imitador del líder nazi: “Soy racista desde el 21. No sé cómo pueden pensar que imitó a Hitler, que no había nacido todavía. [...] La raza debe ser defendida” para que los italianos “no engendren mestizos” y “estropeen lo que hay de hermoso en nosotros”. Además, le refirió a Pettacci que ya atacaba “ferozmente” a los judíos en 1923 (el dictador nazi publicó Mi lucha en 1925).

Mussolini detestaba ser considerado un antisemita émulo de Hitler, pues se creía precursor del mismo.

Su antijudaísmo era sólido: “Es terrible que todo esté en manos de los judíos”, afirmó Mussolini. Consideraba que “apestaban” y son una “raza despreciable”. El 18 de abril de 1938 fue categórico sobre su suerte: “Estos sucios judíos, [son] un pueblo destinado a ser completamente eliminado”.

En suma, su antisemitismo nada tuvo que envidiar al del Führer. Pero con las medidas raciales  de su régimen a partir de 1938 -según explicitó a su amada- no quiso su exterminio, sino su aislamiento: “No se les hará ningún daño, pero no deben quitar el pan a nuestra gente. Que hagan su vida, que se dediquen exclusivamente al comercio, sin invadir nuestro terreno. [...] El objetivo es purificar la raza y hacer trabajar a los arios en los puestos que ahora ocupan ellos”. La meta sería segregarles: “que vivan su vida lejos de la nuestra [..]. Dentro del Estado, pero por su cuenta, como extranjeros”.

Los límites del berlusconismo

Volvamos ahora al presente: ¿Qué pretende Berlusconi con esta estridente maniobra? La respuesta no parece muy complicada: el líder populista italiano quiere rebañar votos a la derecha radical. En su empresa por sumar apoyos en las urnas el expresidente italiano puede hacer surgir una incomodidad creciente en el Partido Popular Europeo [PPE], al que el Polo de la Libertad -el partido de Il Cavaliere- pertenece, situación de la que se ha hecho eco el filósofo, político y editor Paolo Flores d’Arcais en las páginas de El País (28/I/2013) 

En cualquier caso, el “revisionismo histórico” de Berlusconi es propio de los líderes de los populismos derechistas que buscan la atención mediática y, a la vez, desean realizar un guiño a un electorado que tiende a ocultar sus opiniones en sondeos, en la medida que no sintonizan con el clima de opinión “políticamente correcto”.

En última instancia, el episodio ilustra cómo la derecha populista busca una movilización simbólica de su electorado potencial a través de los medios de comunicación. En este sentido, la jugada de Berlusconi ha tenido éxito mediático. Ahora hace falta comprobar si éste también lo acompaña en las urnas. La solución la veremos el 25 de febrero, cuando concluye el proceso electoral.


NOTAS DE LECTURA: FRANCO Y LOS JUDÍOS: LA GRAN IMPOSTURA*

octubre 24, 2012

 

Franco y Hitler en su entrevista Hendaya en octubre de 1940.

“ESPAÑA IMBUIDA DE SU ESPÍRITU CRISTIANO  y universal de amor a todas las razas de la tierra contribuyó al rescate de judíos y procedió más por intereses espirituales que por razones políticas o simplemente jurídicas”, afirmó el representante de Franco en la ONU en 1949. Sin embargo, su declaración era un cúmulo de falsedades.

De hecho, si miles de fugitivos del nazismo se salvaron bajo pabellón español durante la contienda (podrían haber sido 35.000), ello obedeció a presiones internacionales que recibió el dictador y a las iniciativas de un puñado de sus diplomáticos que actuaron por su cuenta y riesgo en varios países europeos, amparando a los perseguidos. En realidad Franco quiso una España judenrein o “purificada de judíos”, por lo que permitió su aniquilación. Derrotado el Eje, para legitimarse ante los Aliados el autócrata no dudó en presentar como propia la labor hecha por sus abnegados representantes. Ahora el reputado periodista de investigación Eduardo Martín de Pozuelo (La Jonquera, 1952) describe los detalles de esta cínica actuación en El franquismo, cómplice del Holocausto, recurriendo a documentos desclasificados en archivos estadounidenses, holandeses y británicos.

La conexión Franco-Hitler

La política judía de Franco conoció un giro. En noviembre de 1940 su gobierno se interesó por la suerte de los sefarditas de Francia, lo que hizo pensar a los nazis que “los españoles tienen un gran interés en proteger a los judíos de nacionalidad española”. Sin embargo, ello constituyó un espejismo, pues el régimen pronto devino antisemita y su proceder confundió a los propios alemanes. Y es que cuando España medió posteriormente por algunos judíos lo hizo “tarde, mal, en voz baja y sin usar los recursos diplomáticos disponibles”. Además, Madrid “reclamó a Berlín los bienes materiales de los deportados a los que negó el pan y la sal”, lo que convertía a la dictadura en cómplice del genocidio.

Portada de E. Martín de Pozuelo, El franquismo, cómplice del Holocausto (Libros de Vanguardia, Barcelona, 2012, 264 pp.,  22 euros).

¿Por qué Franco se condujo de ese modo? Posiblemente por dos razones, apunta el autor. Por una parte, por su creencia de que los judíos que acogiera serían aliadófilos y alimentarían su oposición interna y, por otra, por el estrecho alineamiento del régimen con Alemania. En este sentido, Martín de Pozuelo plantea de modo plausible que el golpe de Estado de 1936 se gestó cuatro años antes estimulado por nazis de Heinrich Himmler.

Así, Barcelona habría sido el “centro de agitación a favor del nazismo más importante de España” y los agentes hitlerianos habrían contactado aquí con el capitán Luis López Varela, entonces hombre de confianza del general Emilio Mola y uno de los militares alzados en 1936. Para el autor, las relaciones entre activistas germanos y oficiales españoles previas a la sublevación explicarían el hecho de que cuando ésta se inició, Franco recibió una generosa ayuda bélica alemana con sorprendente rapidez. Con la colaboración hitleriana previa al golpe “los lazos hispano nazis se tornaron indisolubles”, creándose las bases de una complicidad genocida.

Mirando bajo la alfombra

La obra recorre asimismo otros aspectos del franquismo y de la Transición, como el esfuerzo del Rey por calmar a militares inquietos por los cambios, su disgusto al conocer que Adolfo Suárez sería candidato en 1977 (al temer que su fracaso electoral comprometiera a la Corona) o la definición que hizo Manuel Fraga del futuro monarca: “un boy scout pero sincero e inteligente”.

El resultado es un ensayo ágil y sólido, que combina con acierto divulgación e investigación. Impacta al desmitificar la impostura de Franco sobre los judíos y es sugerente al plantear un influjo nazi en la rebelión de 1936. Y a la vez que muestra la miseria que el franquismo guardó debajo de la alfombra, hace aflorar la grandeza de sus diplomáticos que, desafiando a Madrid y Berlín, salvaron a miles de judíos. En definitiva, es una lectura más que recomendable.

(*) Reseña publicada en ”La gran impostura”, suplemento Cultura/s de La Vanguardia (10/X/2012), p. 11


NOTAS DE LECTURA: “¡MARCHANDO HACIA LA TUMBA!” O UNA CRÓNICA DEL EXTERMINIO

mayo 18, 2012

 Vassili Grossman, impulsor de El libro negro junto a Ilyà Ehreburg.

HEMOS PUBLICADO en La Vanguardia-Cultura/s (9/V/2012) una recensión de la magnífica crònica de Vasili Grossman i Ilyà Ehreburg, El libro negro (Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2011) bajo el título “¡Marchando hacia la tumba!”, que reproducimos a continuación

EN 1942 UN GRUPO DE CIENTÍFICOS y escritores judíos (que incluía a Albert Einstein) concibió la idea de reunir testimonios del exterminio cometido por Hitler en la URSS y los reputados escritores Vassili Grossman (1905-1964) e Ilyà Eherenburg (1891-1967) lideraron un amplio equipo de colaboradores con tal fin. El resultado de su labor fue El libro negro de los atroces crímenes en masa perpetrados por los fascistas alemanes contra los judíos en los territorios ocupados de la Unión Soviética y los campos de concentración de Polonia durante la guerra (1941-1945). Trabajaron en él desde 1943 y para elaborarlo reunieron 27 volúmenes de documentos, de los que seleccionaron y editaron materiales agrupados en tres categorías: cartas, diarios y relatos de víctimas; crónicas elaboradas por escritores, y declaraciones o dietarios de verdugos.

Pero el proyecto suscitó recelos del Kremlin al constatar que población soviética (especialmente letones y ucranianos) participó en el genocidio y, finalmente, en 1947 paralizó su publicación. Sus detractores incluso afirmaron que ofrecía “una versión engañosa del verdadero carácter del fascismo”, pues presentaba como objetivo del nazismo exterminar a los judíos y ocultaba sus crímenes contra otras nacionalidades. Así, El libro negro se difundió fuera de la URSS, mientras en Rusia durmió en una carpeta hasta 1993, cuando mereció una cuidada edición. Ésta contó con un prólogo del historiador Ilyà Altman que reconstruyó la odisea del texto y que ahora se ha traducido al castellano.

La obra constituye una crónica extraordinaria de la aniquilación judía que puede resumirse en una frase que los verdugos gritan a sus víctimas: “¡Marchando hacia la tumba!” (“En die Grube marsch”). De este modo, muestra como los nazis llevan a cabo su proyecto con frialdad (“Aquellas ejecuciones eran justas”; “Soy un hombre de temple firme”, comenta uno de ellos), eficacia (para hallar judíos escondidos un comandante aconseja “involucrar a los niños pequeños […] bajo promesa de dejarlos [...] con vida”) y, sobre todo, brutalidad. Ésta última se plasma en violaciones, torturas y vejaciones de todo tipo, el asesinato de niños estrellando sus cuerpos contra el suelo (estaba prohibido dar a luz en los guetos) y genera actos de sadismo, como ejecuciones de grupos tendidos en zanjas que son aplastados por caballos lanzados al galope. A la vez, recoge duros momentos que atraviesan las víctimas, como el caso de un padre preso en Auschwitz que es obligado a clasificar ropa de niños gaseados y halla el vestido de su hija.Sin embargo, El libro negro también ilustra la solidaridad de la población hacia los perseguidos, su resistencia heroica en lugares como Treblinka o Varsovia o su enrolamiento en las filas del Ejército Rojo.

Podría pensarse que la obra, en la medida que reúne testimonios heterogéneos a lo largo de 1.200 páginas, conforma una compilación de materiales no concebida para ser leída, sino consultada. Tal percepción es un craso error: Grossman y Eherenburg la dotaron de enorme interés al configurar un retablo de horrores polifónico.

Imargen del gueto de Varsovia.

Eso sí, al adentrarse en su contenido el estado de ánimo deviene similar al que exhibe la superviviente Rajil Fradis-Milner tras exponer sus dramáticas vivencias: “Mi corazón se ha hecho de piedra. Creo que si le clavaran un cuchillo no saldría de él ni una gota de sangre”. lla barbarie de sus páginas y la fuerza de sus testimonios aún hoy sobrecoge y golpea al lector.


ENTREVISTA A JOSÉ Mª FARALDO: “EL HECHO DE QUE EN ESPAÑA NO SE DESARROLLARA UN MITO SIMILAR AL DE LA RESISTENCIA AL FASCISMO IMPULSA LOS CONFLICTOS DE MEMORIA ACTUALES”

abril 5, 2012

 

¿SE PUEDE ESTUDIAR DE MODO CONJUNTO LA RESISTENCIA ANTINAZI Y LA ANTISOVIÉTICA?

Esta cuestión la aborda el historiador José Mª Faraldo en su estudio  La Europa clandestina. Resistencia a las ocupaciones nazi y soviética 1938-1948 (Alianza).  Pese a la necesidad de efectuar una visión de conjunto de ambos tipos de resistencia, hasta hoy no disponíamos de ninguna debido a que la Guerra Fría impidió que fructificara un trabajo con este enfoque.

Faraldo es profesor en la Universidad Complutense de Madrid que ha ejercido de docente e investigador en diversas universidades germanas y cuyo centro de interés es la historia de Europa Central y Oriental, especialmente la historia ruso-soviética y polaca y la de extinta República Democrática Alemana. Su conocimiento de este ámbito le ha permitido efectuar una labor tan minuciosa como rigurosa: reconstruir las redes de resistencia antinazis y antisoviéticas y escribir así la primera historia de “la Europa clandestina”.

El resultado es un libro sólido, interpretativo y asequible para un público amplio. Disecciona las distintas redes clandestinas, muestra su relevancia en términos bélicos y también simbólicos, pues fue el mito de la resistencia el que contribuyó a crear legitimidades democráticas en muchos países. Todo ello hace de La Europa clandestina un libro más que recomendable y agradecemos a su autor que haya aceptado responder a nuestras preguntas sobre esta excelente investigación.

¿Qué le llevó a estudiar la resistencia europea a las ocupaciones nazi y soviética a la vez?

A mí me resultaba bastante sorprendente que no hubiera ningún trabajo –en ninguna lengua- que explorara unos fenómenos que están tan evidentemente conectados. Creo que en el libro queda bastante claro que las ocupaciones de territorios en Europa Central y Oriental por parte de las dos grandes dictaduras de la época tuvieron lugar al mismo tiempo, se retroalimentaron mutuamente y no pueden entenderse la una sin la otra. Por ello, también la resistencia contra estas ocupaciones surgió en el marco de un proceso similar e incluso compartido: algunos movimientos de resistencia lo fueron contra las dos dictaduras, a veces al mismo tiempo y otras alternativamente.

Está claro también que los movimientos de resistencia se distinguen entre sí por muchos aspectos (nacionales, ideológicos, por el grado de apoyo entre la población, por los métodos usados, por sus objetivos…), pero también es verdad que hubo mecanismos muy similares en muchos de ellos, que en algunos casos aprendieron los unos de los otros.

En cualquier caso mi libro no es una comparación entre movimientos resistentes, sino una síntesis y una interpretación, que intenta mostrar un proceso bastante amplio dentro del continente europeo. Las dictaduras de aspiraciones totalitarias de los años treinta y cuarenta generaron oposiciones y resistencias, tanto las de derechas como las de izquierdas y el que coincidieran cronológicamente debía significar algo.

Depósito de armas del grupo Daija, en Rumanía en 1949 (imagen del CNSAS, Bucarest).

¿Cuáles han sido las fuentes que ha empleado?

Excepto en lo que respecta a la resistencia polaca –donde hay cierto trabajo de archivo y alguna entrevista- y la rumana –donde he aprovechado parte de mi trabajo en el archivo de la Securitate (el CNSAS de Bucarest)- me he basado (aparte de, lógicamente, en una amplísima bibliografía secundaria en muchos idiomas) sobre todo en autobiografías y diarios, la mayor parte publicados. En lo que se refiere a la recepción de las resistencias, he consultado prensa de muy diversos países, filmografías y discografías, he visitado monumentos y lugares de memoria y charlado con especialistas del tema de muy diversos centros de memoria.

En definitiva, lo que he hecho ha sido –aprovechando la decena de idiomas que soy capaz de leer- reunir la investigación sobre la resistencia desperdigadas en la historiografía europea y sintetizarlas para poder interpretarlas conjuntamente.

Argumenta que la Segunda Guerra Mundial no concluye en realidad hasta finales de los años 1950 ¿Por qué?

No se trata de un argumento legalista, (si así fuera, la Segunda Guerra Mundial sólo terminaría con el acuerdo para la reunificación alemana en 1990). Pero si consideramos el final de una guerra como el final de las hostilidades entre contendientes, el hecho de que grupos armados –a veces muy potentes- persistieran hasta los años 1950 intentando alcanzar manu militari objetivos que significaban restaurar el statu quo anterior a la guerra o romperlo siguiendo objetivos para los que se había comenzado la guerra, parece claro que estos “huérfanos de la Guerra Fría” siguieron durante bastante tiempo alargando el conflicto de 1939. La Guerra Fría es otra cosa, comienza en serio a partir de 1948, pero los flecos de la Segunda continuarían aún mucho tiempo.

¿Se han mitificado las resistencias al fascismo y al comunismo?

Sí, por supuesto, pero déjeme que le diga que la palabra “mito” suele malinterpretarse. Un mito no es una falsedad, todo lo contrario. El mito es una imagen mental que permite explicar la realidad y que sirve para que las sociedades construyan su vida en común. Hay mitos que pueden convertirse en perniciosos y peligrosos, la Segunda Guerra Mundial está llena de ellos, pero el mito de la resistencia al fascismo (tanto en el Este como en el Oeste) sirvió para aglutinar determinadas sociedades en los difíciles momentos post-bélicos. Es precisamente el hecho de que España no fuera capaz de desarrollar un mito similar (sino uno de vencido y vencedores que excluía a buena parte de la población) lo que sigue impulsando las divisiones y odios que se han plasmado en los conflictos de memoria actuales.

Por su parte el mito de la resistencia contra el comunismo en el Este, mantenido en la clandestinidad y el exilio y extendido tras la caída de los regímenes comunistas, ha cumplido su papel para ayudar a crear sociedades civiles en estos países en los difíciles momentos de la transición al capitalismo. Es cierto que una parte de este mito ha sido perjudicial –por exonerar de responsabilidad a resistentes culpables de crímenes antisemitas y étnicos por el mero hecho de ser anticomunistas-, como también lo fue el excesivo hincapié en el antifascismo en el Oeste que impidió examinar otras responsabilidades (las del régimen de Vichy, por ejemplo) o que eliminó de la memoria a una parte de los ciudadanos que tenían otras convicciones políticas (como en el caso italiano).

La OTAN creó Gladio, un conjunto de ”redes durmientes” anticomunistas clandestinas que debían activarse ante una invasión soviética.

¿Hasta qué punto la llamada red Gladio creada por la OTAN se inspiró en este tipo de resistencias? 

No soy especialista en esta red pero por lo que he leído hay cierta continuidad entre esta y algunas resistencias anticomunistas, con ciertos personajes de éstas uniéndose a Gladio. En cualquier caso una parte de su estructura resulta bastante similar, por lo que imagino que no será mera coincidencia.


LOS GENOCIDIOS Y LA JUDICIALIZACIÓN DEL PASADO: ¿UNA AMENAZA PARA LOS HISTORIADORES?

marzo 17, 2012

¿Qué problemas plantea judicializar los genocidios cometidos en el pasado?

ACTUALMENTE EXISTE una tendencia a judicializar el pasado, de la que el proceso al franquismo que intentó llevar a cabo el exmagistrado Baltazar Garzón constituye una buena muestra, así como la consideración de las masacres de armenios cometidas por Turquía como genocidio por la Asamblea Nacional de Francia.

¿Qué consecuencias tienen este tipo de actuaciones legislativas y judiciales? ¿Limitan la libertad de investigación del historiador? Hemos publicado en el diario Ara (16/II/2012) un artículo al respecto, al que puede accederse de modo gratuito previo registro como usuario.

*****

Genocidis i judicialització del passat


El procés instruït a Baltasar Garzón per perseguir els crims del franquisme ha posat damunt la taula el caràcter genocida d’aquesta dictadura, ja que -segons el magistrat- els seus crims no prescriuen i cal jutjar-los: ” Es una obligación que imponen al Estado los convenios contra la tortura, la prevención del genocidio o el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, entre otros “. No obstant això, la …
Ara Premium
Ara Premium

2 CONTINGUTS GRATUÏTS CADA DIA

Registreu-vos i accediu als continguts exclusius de l’ARA. Si ja esteu registrats, inicieu sessió.


EL ESTADO DE BAVIERA LLEVA A JUICIO A PEDRO VARELA, PROPIETARIO DE LA LIBRERÍA EUROPA, POR EL “MEIN KAMPF”

diciembre 21, 2011

PEDRO VARELA, el propietario de la Librería Europa (cuyo origen ya explicamos en este blog), tiene de nuevo problemas con la justicia. Pero en esta ocasión, según explica Jesús García en “Hitler contra el librero neonazi”, en El País  (21/12/2011), con el Estado de Baviera.  El nuevo pleito se debe a que éste último posee los derechos de edición de Mi lucha, que Varela ha editado y vendido sin su consentimiento.

Veremos cómo afecta este nuevo proceso al establecimiento y a su editor, que en esta ocasión no podrá acogerse al derecho y la libertad de expresión. A continuación, reproducimos la información de García. Se da la paradoja de que el libro que ahora es objeto de litigio, según afirma la web de la citada librería, ya no está en venta debido a la “imposición judicial de los censores profesionales del pensamiento único”.

*****

Hitler contra el librero neonazi

El estado alemán de Baviera, propietario de los derechos de ‘Mi lucha’, lleva a juicio al dueño de la librería Europa por publicar la obra sin consentimiento.

Adolf Hitler ha metido en un lío judicial a un neonazi español. Pedro Varela Geiss, el librero barcelonés encarcelado por difundir ideas genocidas, se sentará de nuevo en el banquillo de los acusados. Pero esta vez no lo hará por vender libros que menosprecian a negros y homosexuales; tampoco por decir que el Holocausto fue un “mito” de “seis millones de pastillas de jabón”. Varela, que en su discurso victimista ha llegado a compararse con Jesucristo y Juana de Arco, está imputado por algo más prosaico: vulnerar la propiedad intelectual por editar y distribuir el Mein Kampf, la biblia del nacionalsocialismo.

Varela confeccionó su propia edición de Mi lucha y vendió un número desconocido de ejemplares a lo largo de los años en la librería Europa, que el año pasado fue asaltada y destrozada por una veintena de jóvenes “antifascistas” y que permanece abierta al público. Pero la actividad del librero topó con el Estado Libre de Baviera, el land alemán que posee los derechos de autor de la obra hasta 2015, cuando se cumplirán 70 años del suicidio del führer en un búnker de Berlín.

Mi lucha

El Estado de Baviera es propietario de los derechos de autor de Mein Kampf.

“Hitler fue residente de Múnich hasta su muerte, y por esa razón Baviera se convirtió en la dueña del copyright de su obra”, explica, desde la capital bávara, la doctora Edith Raim, del Instituto de Historia Contemporánea. El abogado del librero, Fernando Oriente, añade: “Las fuerzas de ocupación confiscaron las propiedades de Hitler” y las entregaron a la recién creada República Federal de Alemania. “Los herederos legales de Hitler reclamaron esos derechos de autor, pero su demanda ni siquiera fue admitida a trámite”, matiza.

En febrero de 2009, el consulado alemán en Barcelona -situado a escasos 350 metros de la librería Europa- decidió poner fin a los negocios de Varela a costa del Mein Kampf e interpuso una querella contra él por un presunto delito contra la propiedad intelectual. La juez archivó inicialmente el caso, pero el fiscal de delitos de odio y discriminación de Barcelona, Miguel Ángel Aguilar, recurrió el archivo. La Audiencia de Barcelona le dio la razón y ordenó seguir con la investigación, que está prácticamente concluida.

El fiscal Aguilar quiere saber ahora cuánto dinero se embolsó Varela por las ventas de Mi lucha, una de las obras requisadas por los Mossos d’Esquadra en 2006, cuando irrumpieron en la librería y arrestaron a Varela. Aunque el estado de Baviera no reclama una cantidad en concreto por los perjuicios -no se ha personado en la causa, pese a que denunció la situación- el librero puede acabar desembolsando una importante cantidad de dinero si es condenado, según fuentes judiciales. “Es una cifra importante, sí”, admite su abogado, sin más detalles.

Tras aclarar el beneficio, la fiscalía solicitará pena para Varela. El Código Penal castiga con hasta dos años de cárcel el delito contra la propiedad intelectual, cuatro si “el beneficio obtenido posee especial trascendencia económica”. Pero Oriente pone en duda la legitimidad de Baviera para reclamar derechos de autor. “Hay sentencias contradictorias en Italia y Suecia, es un asunto complejo”, razona. El abogado lamenta que se reclame a Varela, pero no “a otras librerías generalistas que venden el libro sin ningún problema”. “Supongo que es por ser quien es”, añade. En Alemania, aclara Raim, “está prohibida la publicación del Mein Kampf, pero no su posesión”.

La obra de Hitler es uno de los títulos que un juez ordenó destruir tras la condena a Varela a 15 meses de cárcel. El librero no ha eludido la prisión por reincidente -había sido condenado antes por un delito similar- y está previsto que quede en libertad el próximo marzo. Él se siente víctima de una persecución y sus seguidores piden dinero para ayudarle porque “toda verdad necesita de alguien que la proclame”. E insiste en presentarse como un simple librero -”¿A quién pregunto yo qué libros puedo vender, dónde está el inquisidor?”, lamentó en el juicio- por más que escondiese, en el almacén de su tienda, un busto de Hitler esculpido en los años del nazismo


ENTREVISTA A ROSA SALA ROSE: “DURANTE CUATRO AÑOS ESPAÑA FUE LA ÚNICA VÍA DE ESCAPE EN LA EUROPA DE HITLER”

octubre 1, 2011

ROSA SALA ROSE es una inquieta germanista, filológa alemana y doctora en filología románica. Sus trabajos le han conferido una justificada reputación de experta en el mundo alemán contemporáneo, como su Diccionario crítico de mitos y símbolos del nazismo (imprescindible para adentrarse en los entresijos ocultistas del hitlerismo), El misterioso caso alemán: un intento de comprender Alemania a través de sus letras y su sugerente  historia de la canción “Lili Marleen” en Lili Marleen: canción de amor y de muerte. Sin perder rigor, su prosa es ágil hace que sus obras sean de lectura fluida.

Ahora ha publicado La penúltima frontera. Fugitivos del nazismo en España (Papel de liar / Península; Barcelona, 2011). La obra recoge los avatares de más de una veintena de fugitivos del nazismo (aunque al final también incluye a un seguidor de Hitler que huye de los Aliados) que cruzaron clandestinamente la frontera franco-española y fueron detenidos. Reconstruye sus odiseas con minucia y en algunos casos hasta ha contactado con sus familiares.

Dada la amplia y sorprendente variedad de historias que describe, hemos considerado interesante entrevistar a Rosa Sala en nuestro blog y le agradecemos que haya aceptado nuestra invitación.

¿Qué aspectos destacaría de los fugitivos que cruzaban la frontera francoespañola?

En cierto modo eran los “sin papeles” de entonces, con la importante diferencia de que para ellos escapar suponía una cuestión de vida o muerte. Durante unos cuatro años España se convirtió en la única vía de escape de la Europa controlada por Hitler para miles de fugitivos (unos 80.000, según estimaciones recientes). Sin embargo, muchos pagaban un alto precio por su paso por España. A la mayoría les esperaba la cárcel por “paso clandestino de frontera”, incluidos mujeres y niños, con el agravante de que se separaba a las familias.

Los niños eran internados en orfanatos y sus madres iban a parar a celdas abarrotadas mezcladas con presas comunes. A los hombres en edad militar les esperaba una estancia más o menos prolongada, a veces de varios años, en el campo de concentración de Miranda de Ebro. En líneas generales, esto fue así al menos hasta finales de 1942. Con el desembarco aliado en el Norte de África, la victoria del Eje dejó de considerarse segura y el trato a los fugitivos empezó a mejorar.

¿Cuáles han sido sus fuentes de documentación?           

Fundamentalmente los “Expedientes de frontera” del fondo del gobierno civil que se custodia en el Arxiu Històric de Girona, aunque posteriormente completé la información con material del Archivo Militar de Guadalajara, el Arxiu Històric de Lleida y el Politisches Archiv de Berlín, entre otros. En algunos casos también me ha sido posible obtener declaraciones de familiares todavía vivos.

Muchos de los fugitivos pagaban un alto precio por su paso por España. A la mayoría les esperaba la cárcel por “paso clandestino de frontera”, incluidos mujeres y niños, con el agravante de que se separaba a las familias.

 Entre los fugitivos figuraban judíos. ¿Las autoridades españolas les dieron un trato diferente al de otros colectivos?

En principio no, a no ser que se tratara de antiguos combatientes de las Brigadas Internacionales. El problema es que, al haber sido declarados “apátridas” por el régimen nazi, al principio carecían de toda protección consular, por lo que su estancia en cárceles y campos solía ser superior al de otros fugitivos que contaban con el apoyo de su embajada. Su situación mejoró sensiblemente cuando en 1942 empezó a operar oficialmente en España el Joint Distribution Committee, una organización americana de asistencia a los judíos, bajo la dirección del sefardí Samuel Sequerra.

¿Qué casos de los que ha reconstruido le han sorprendido más?

Me impactó mucho el caso de Jenny Kehr, una judía alemana que iba a ser entregada a los alemanes en diciembre de 1942 por orden del gobernador civil de Lérida y que, para evitar una deportación segura a los campos de exterminio, decidió suicidarse ahorcándose en su celda de la prisión de mujeres de Barcelona la madrugada del día en que iba a ser entregada. Es la versión anónima y en femenino del célebre caso de Walter Benjamin, con el agravante de que en 1942 la llamada “Solución final” ya estaba en pleno funcionamiento. Además, y aunque se trate de un caso hasta cierto punto excepcional, constituye un claro testimonio de contribución al Holocausto por parte de un funcionario español en ejercicio de sus funciones.

A tenor de su investigación… ¿Considera que la policía franquista era eficaz?

Depende de lo que se entienda en este contexto por “eficacia”. Desde el punto de vista franquista, algunos agentes, como un tal Fausto Alonso Batanero, fueron muy eficaces: en los interrogatorios se hacían pasar por defensores clandestinos de De Gaulle y de este modo sonsacaban valiosa información a los detenidos, sobre todo cuando existía la sospecha de que éstos pudieran ser espías. En mi libro relato dos casos bastante impactantes. Se sabe que este tipo de información era inmediatamente transmitida a la Gestapo, que cooperaba estrechamente con la policía española. Sin embargo, también se conocen casos en los que los agentes de la Guardia Civil hacían la vista gorda cuando veían a fugitivos en la montaña o se dejaban sobornar con unas monedas o unos pocos cigarrillos.

Jenny Kehr y su esposo (foto de la obra cortesía de Paul E. Breene).

“El caso de la judía alemana Jenny Kehr constituye un claro testimonio de contribución al Holocausto por parte de un funcionario español en ejercicio de sus funciones”.

¿Continúa investigando sobre fugitivos?

Indirectamente sí. Es un ámbito fascinante, en la medida en que gracias a estos fugitivos la historia de toda Europa se despliega en el territorio español, dejando tras de sí muchos rastros que todavía esperan un análisis en profundidad.


NOTAS DE LECTURA: “EL CEMENTERIO DE PRAGA” O LA FASCINACIÓN DE LA MALDAD

marzo 14, 2011

Sorprende la polémica que ha generado la última novela de Umberto Eco, El cementerio de Praga (Lumen, 2010,  592 pp.) que recoge Antonio Lozano en Qué leer (nº 161). Ésta ha sido criticada por L’Osservatore romano –pues supuestamente presenta a los jesuitas como antisemitas- y el gran rabino de Roma, Ricardo di Segni, que en el semanario L’Espresso ha considerado que “al final el lector se pregunta si los judíos quieren o no derrocar a la sociedad y gobernar al mundo”. El gran reproche es la “ambigüedad moral” del texto, pues junto al protagonista –un falsificador de documentos antijudío- no existe otra figura que actúe de contrapunto moralizador. Eco -señala Lozano- ha replicado despreocupado a tales comentarios: “el que redacta un manual de química no es responsable de que alguien lo emplee para matar a su abuela”.

Un falsificador profesional

La base de la acusación de judeofobia radica en la actuación del protagonista del relato, el capitán y notario Simone Simonini, nacido en Turín hacia 1830, en el seno de una familia acomodada. Es nieto de un paranoico seguidor del abate Augustin Barruel que ve conspiraciones masónicas por doquier- y un padre de ideología opuesta, que se suma a la lucha por la unificación de Italia. Sin embargo, el primero moldea las ideas de Simonini y éste –a lo largo de su labor como falsario profesional- combina las cosmovisiones complotistas con una rara habilidad para producir documentos amañados. De este modo, produce textos antimasónicos o antijudíos según la demanda de sus clientes.

Así, el protagonista inicia su carrera trabajando para los servicios piamonteses infiltrado en las filas garibaldinas y luego se desplaza a Francia. Allí labora para los servicios galos que siguen a revolucionarios y partidarios de la Comuna e implican falsamente al oficial judío Alfred Dreyfus en una traición. La creciente fama de Simonini hace que también sea requerido por jesuitas y prusianos para generar documentos ficticios o crear atentados que permitan desviar la atención o reforzar el orden público. En estos cometidos, destaca por combinar su talento con escasos ascos a la violencia y al asesinato si halla algún obstáculo a sus planes o cometidos.

En este marco, el título de la novela alude al “producto” de mayor relevancia de Simonini: su transcripción de una pretendida reunión de rabinos en el camposanto de Praga donde estos exponen ambiciosos planes de dominio sobre la sociedad. La novela expone como el texto circula exitosamente en medios antisemitas y elabora una versión substancialmente ampliada y mejorada para la policía política zarista, que –convenientemente traducida y remozada a las necesidades políticas del momento- genera un documento clave en el antisemitismo del siglo XX: Los protocolos de los sabios de Sión.

“El gran rabino de Roma ha criticado la obra de Eco por su ambigüedad moral”

Los protocolos nutrieron ideológicamente el antijudaísmo europeo y el hitlerismo en particular. Los conforman actas de una supuesta reunión de sabios judíos que explicitan sus planes para apoderarse del mundo. Vio la luz a inicios del siglo XX de la mano de Sergei Nilus en la Rusia imperial y conoció una amplia difusión.

En definitiva, Eco se vale de un personaje de ficción -Simonini- para transitar por universos antimasónicos y antisemitas con personajes verdaderos (Leo Taxil, Maurice Joly, Edouard Drumont).

¿Una novela antisemita?

La obra de Eco, pese a su presentación formal folletinesca (con frecuentes grabados de la época de la obra), no es fácil. El autor hace gala de su erudición de nuevo y para seguir sin perderse las andanzas del protagonista en la convulsa Europa de la segunda mitad del siglo XX –de la unificación de Italia a la Francia del segundo imperio- hay que tener conocimientos. Además, a obra está narrada desde tres perspectivas: la de Eco y la de Simonini, que como sufre un desdoblamiento de personalidad expone sus actos a dos voces. Ahora bien, la trabajosa lectura permite adentrarse por el mundo de fantasías conspirativas decimonónicas y la actuación de los servicios de información.

Archivo:1912ed TheProtocols by Nilus.jpg

Portada de “Los protocolos de los sabios de Sión” en su edición rusa.

¿Estamos ante un relato antisemita? Rotundamente no. Eco marca distancias con su protagonista y no hay exaltación de sus sentimientos xenófobos, a la par que muestra su misoginia y su falta de escrúpulos ante los homicidios, todo ello acompañado con voracidad crematística. Simonini no escriba por idealismo, sino por pragmatismo: está a sueldo del mejor postor. Además, Eco deja claro el papel instrumental de su antisemitismo al servicio del poder.

Entonces… ¿Cuál es el problema? Probablemente éste radica en el hecho de que el protagonista y narrador es un malvado por excelencia –un antisemita asesino- que a lo largo de las 500 páginas del relato establece una cierta empatía (que no simpatía) con el lector. Ello deja claro que los verdugos o criminales también son humanos y contemplarlo puede sorprender al lector.

La humanidad de los verdugos

En este aspecto, coincidimos con el crítico galo Pierre Assouline, quien desde las páginas de L’Histoire (nº 360) ha remarcado que una situación un tanto análoga a la del relato de Eco ya se produjo al publicarse Las benévolas, de Jonathan Littell, pues su protagonista era un nazi implicado en el genocidio judío de modo frío y calculador. Lo turbador en ambos casos, desde nuestra óptica, es que revelan la humanidad de los verdugos y su mayor o menor abyección no está exenta de contradicciones y sentimientos, aunque –por motivos obvios- estos no sean nobles, sino execrables.

Este es el problema de obras literarias tan notables como han creado Littell o Eco: que el protagonista encarna de modo distinto y similar el mal absoluto, pues contribuye al genocidio de modo intelectual o material. Quizá esta sea una aportación a tener en cuenta para comprender como funciona la difusión del pensamiento paranoico y sus consecuencias criminales: no es generado por idealismo, sino por pragmatismo. Algo que las estigmatizaciones absolutas hacen olvidar.

En definitiva, la supuesta perversión implícita en su lectura –la simpatía que pretendidamente puede suscitar el malvado- quizá puede ser el mejor antídoto para combatirlo.

Bibliografía

* Sobre los Protocolos y su historia, puede verse un resumen en nuestro artículo “Los Protocolos de los ‘Sabios de Sión’. Cómo se inventa una conspiración”, Clío 61 (noviembre 2006), pp. 52-57. La obra clásica sobre estos es El mito de la conspiración judía mundial. Los Protocolos de los Sabios de Sión, de Norman Cohn (Alianza Editorial, Madrid, última edición 2010).


CENSURAN UN INFORME OFICIAL EN EE. UU. SOBRE VíNCULOS ENTRE EXCRIMINALES DE GUERRA Y SERVICIOS DE INFORMACIÓN EN LA GUERRA FRÍA

febrero 11, 2011

 

  El antiguo oficial de las SS Klaus Barbie trabajó para los servicios de inteligencia germanos y estadounidenses (foto AFP).

Recientemente el semanario Der Spiegel ha revelado, basándose en documentos del Bundesnachrichtendienst (BND o Servicio de inteligencia Federal), que el oficial de las SS y perseguido por criminal de guerra Klaus Barbie (jefe de la Gestapo de Lyon entre 1942 y 1944 y apodado por la resistencia como el “carnicero de Lyon” por la represión que llevó a cabo) estuvo a sueldo de esta entidad en Bolivia. La agencia oficial de noticias germana Deutsche Welle resume así lo publicado: Barbie se había refugiado en el país andino en 1951 con la identidad de Klaus Altmann y le contactó allí esta entidad en 1966 como “Adler”.

En su expediente nº V43118 se le define como personaje de “convicciones profundamente alemanas” y “decidido anticomunista”. Durante ese año remitió un mínimo de 35 informes políticos cuyo contenido se desconoce y cobró por ello mediante una sucursal del Chartered Bank of London en San Francisco. Asimismo, Barbie fue representante en el país andino de una empresa germana especializada en vender material bélico sobrante del Ejército alemán. El BND prescindió a finales de 1966 de Barbie. Según Der Spiegel, la entidad de inteligencia dejó la colaboración con Barbie al temer que otros servicios secretos rivales le chantajearan por su pasado.

 Hitler’s Shadow es el informe que analiza los vínculos entre criminales de guerra y servicios de información.

Ello no supone una gran novedad, ya que Barbie trabajó primero para los estadounidenses, como demuestra un voluminoso informe, Hitler’s Shadow [Las sombras de Hitler. Criminales de guerra nazis, servicios de inteligencia estadounidenses y Guerra Fría], elaborado por los NARA o Archivos Nacionales de EE.UU. con información desclasificada del Ejército estadounidense y de la CIA. Éste expone como en la posguerra antiguos combatientes del Eje trabajaron para unos servicios de inteligencia occidentales deseosos de contar con anticomunistas convencidos. Puede descargarse clicando aquí

Un informe oficial censurado sale a la luz

Al mismo tiempo que se ha difundido este documento, se ha producido un escandaloso caso opuesto sobre el tema: ha transcendido que el Ministerio de Justicia norteamericano censuró docenas de páginas de un documento de más de 600 sobre la persecución de exnazis y criminales de guerra en la posguerra y que guardó durante cuatro años sin darlo a conocer: Accountability in the Aftermath of the Holocaust [Esfuerzo por clarificar la responsabilidad después del Holocausto].

El informe censurado explica la persecución póstuma de Josep Mengele.

El texto informa de éxitos y fracasos de abogados, historiadores e investigadores de la Oficina de Investigaciones Especiales del Ministerio de justicia que fue creada en 1979 para deportar a exnazis. The New York Times difundió esta censura y ha hecho accesible el informe completo y sin censura desde su web. Véase al respecto el National Security Archive. Para ver la notícia en el diario clique aquí y para descargar el informe censurado sin recortes hágalo aquí.

Como puede apreciarse, las conexiones entre servicios de inteligencia y exnazis todavía son material sensible. No obstante, hay que celebrar que el BND negocia con cuatro historiadores reconocidos la apertura de sus archivos para que estos reconstruyan las primeras décadas de la entidad. Confíemos que los tratos lleguen a buen puerto.


ESTAFA CON LOS FONDOS DESTINADOS A LAS VÍCTIMAS DEL GENOCIDIO JUDÍO

diciembre 30, 2010

 

La industria del Holocausto, un polémico ensayo del 2000.

EN EL 2000  SE PUBLICÓ UN LIBRO CONTROVERTIDO SOBRE la gestión de los fondos de las víctimas del genocidio nazi por parte de Norman G. Finkelstein, traducido aquí en el 2002: La industria del Holocausto. Reflexiones sobre la explotación del sufrimiento judío (Siglo XXI editores de España).

El autor del ensayo era hijo de supervivientes de los campos de concentración de Auschwitz i Majdanek y provocó una polémica internacional. El autor sostenía -entre otras tesis- que uno de los mayores peligros para las víctimas del nazismo era la de aquellas instituciones que se erigían en custodios de la misma y no destinaban los fondos que recaudaban a éstas, sino a poner en funcionamiento lo que copnsideraba como una verdadera “industria del Holocausto”.

Ahora, una estafa cometida en Nueva York por quien fue director de la “Conferencia de Demandantes Judíos” o Jewish Claims Conference y seis de sus empleado a los que se acusa de malversar fondos por un importe de 30,5 millones de euros a lo largo de 16 años ha vuelto a situar a dar nueva actualidad a estas tesis. Pese a que el escándalo salió a la luz en noviembre y conmocionó Alemania, donde se señaló la opacidad de esta entidad (véase la información de Der Spiegel), en España apenas ha tenido eco.

Por esta razón, a continuación publicamos la información al respecto de la agencia Deutsche Welle publicada en castellano, obra de Daniel Scheschkewitz y Luna Bolívar y editada por Pablo Kummetz y accesible en http://www.dw-world.de/dw/article/0,,6217973,00.html

Escándalo en torno a las indemnizaciones a las víctimas del nazismo

Más de 30 millones de euros es la cifra que alcanza el escándalo destapado en Nueva York: dinero pagado por Alemania en compensación por los crímenes nazis que habría sido objeto de malversación.

La Jewish Claims Conference (JCC), “Conferencia de Demandantes Judíos”, fue fundada en 1951. Hoy, la fiscalía de Nueva York ha presentado una demanda contra su antiguo director y otros seis de sus empleados. A todos ellos se les acusa de malversación de fondos: 30,5 millones de euros en un plazo de 16 años, por los que podrían ir hasta dos décadas a la cárcel.

5.000 peticiones falsas

Según describe el New York Times, la estafa seguía siempre el mismo patrón: a través de diarios estadounidenses se reclutaban inmigrantes venidos de Rusia, cuya historia era falsificada hasta convertirlos en víctimas de la persecución antisemita o en habitantes de algún gueto cuando, en realidad, muchos de ellos habían nacido después de 1945, es decir, caído ya el régimen nazi.

Sirviéndose de actas y documentos de identidad falsificados, además del profundo conocimiento que sobre el Holocausto ostentan los miembros de la JCC, se presentaban las demandas de indemnización. Una vez pagada desde Berlín, parte de la compensación iba supuestamente a parar a los bolsillos de los ahora acusados.

La excesiva similitud en los casos de diferentes solicitantes de reparaciones fue lo que finalmente llamó la atención, y las mismas autoridades acabaron viéndose sorprendidas por las dimensiones reales del escándalo. En total, se han encontrado 5.000 peticiones falsas. El fraude es “considerable e irritante a la vez”, declaró la fiscal Preet Bharara ante la prensa neoyorquina.

Millones de euros

“Si existe una organización de la que se podría esperar que estuviera libre de codicia y engaños, ésa es la ‘Claims Conference’, que cada día ayuda a miles de personas”, indicó la fiscalía. También el actual presidente de la JCC, Julius Berman, manifestó abiertamente su consternación.

La JCC, cuyo nombre completo es Conference on Jewish Material Claims Against Germany, ”Conferencia de las Demandas de Compensación Material Judías contra Alemania”, representa a los judíos que residen fuera de Israel, principalmente en Estados Unidos. En 1952 y sobre la base del Tratado de Luxemburgo, Alemania se comprometió a indemnizar a los judíos que hubieran padecido bajo la dictadura nacionalsocialista. 3.500 millones de marcos fluyeron en los años sucesivos hacia el Estado de Israel y la JCC para tratar de subsanar la presecución, los trabajos forzados y la confiscación de posesiones judías durante la época nazi.

En 1980, la Conferencia recibió en concepto de reparaciones únicas a más de 340.000 víctimas del terror nazi alrededor de 1.000 millones de euros. Nuevos desembolsos siguieron tras la reunificación de Alemania y actualmente unos 53.000 supervivientes de la Shoa reciben en todo el mundo una pensión mensual del Gobierno alemán de 291 euros, cifra que Berlín y la Conferencia acordaron como válida a partir de 1992. En 2007, Alemania se comprometió al pago de otros 250 millones de euros, destinados al programa de pensiones de la JCC.


HITLER Y LOS ALEMANES, UNA EXPOSICIÓN ÚNICA

noviembre 28, 2010

 

Poster - Hitler and the Germans. Nation and Crime 

EN ESPAÑA HA TENIDO ESCASO ECO la exposición inaugurada en Berlín el pasado octubre en el Museo de Historia Alemán titulada “Hitler y los alemanes, nación y crimen” y que puede visitarse hasta el 6 de febrero del 2011. Ésta es una iniciativa que se plantea por vez primera indagar las razones de la popularidad de Hitler a partir de una impresionante colección de unos 600 objetos y una abundante iconografía de la época (cerca de 400 imágenes y carteles), aunque con ausencia de reliquias del dictador para evitar la tentación del culto a la personalidad.
 
Puede verse clicando aquí un video sobre la misma de la agencia EFE (con inevitable propaganda antes del inicio)  y clicando aquí puede realizarse una visita virtual de la exposición. A continuación reproducimos  la información al respecto publicada en la agencia Deutsche Welle, redactada por Eva Usi y editada por Pablo Kummetz, ya que recoge interesantes declaraciones del comisario de la muestra, Hans-Ulrich Thamer, que explica sus  objetivos.
 
 
Portada del catálogo, únicamente editado en alemán. Puede adquirirse por 25 euros.

La muestra “Hitler y los alemanes”, intenta explicar la popularidad del dictador

Deutsche Welle. Es la primera vez que una exposición en Alemania intenta descifrar el enigma de la popularidad de Adolf Hitler durante el Tercer Reich. La muestra titulada “Hitler y los alemanes”, subtitulada “Nación y crimen”, exhibe hasta el 6 de febrero un total de 600 objetos y alrededor de 400 fotografías y carteles.

El eje conductor de la muestra es el dictador que, según el curador Hans-Ulrich Thamer, no tenía en realidad ningún atributo que no fuera el de orador y agitador. “El aura carismática que se creó en torno a su figura se debió a las expectativas que depositó en él la población en un momento en el que Alemania atravesaba una profunda crisis económica en el período de entreguerras”, señala.

El poder que alcanzó Hitler no se explica por sus cualidades personales, sino por las condiciones políticas y sociales y los efectos psicológicos que esa situación provocó en la población alemana. “La población buscaba un chivo expiatorio al que pudiera echar la culpa de su miseria, lo que también les ofreció Hitler, estigmatizando a judíos, izquierdistas y luego a  gitanos, homosexuales y otros grupos considerados como extraños a la sociedad”, dice.

  Adolf Hitler, un cuadro de la exposición.

 Adolf Hitler, un cuadro de la exposición (foto de la Deutsche Welle).

Uniformes de la Gestapo

En la muestra se exhiben desde uniformes de la Gestapo y de las SS  hasta el escritorio fabricado con maderas finas y la esvástica incrustada, que Hitler ocupó en la cancillería. También pueden verse sables, puños de hierro, cachiporras y botas militares que hablan del potencial violento de símbolos considerados viriles. Se exhiben estandartes plebeyos del partido nazi que símbolizaban la cercanía con el pueblo o sombreros de cilindro que representaban distinción social.

Uno de los uniformes en exhibición fue fabricado por la marca Hugo Boss, que en aquella época tenía una pequeña sede en Stuttgart y Tubinga, en el sur de Alemania. A través de documentos, fotografías y testimonios se abordan las distintas etapas del nazismo y se explica cómo Hitler operó desde el poder destruyendo adversarios y sindicatos, que inicialmente subestimaron al dictador, hasta el encumbramiento del nacionalsocialismo y el potencial tremendamente destructivo que desató en Europa previamente a su caída.

 

Ilustración del libro

Ejemplar expuesto de Mi lucha (foto de la Deutsche Welle).  

No hay reliquias de Hitler

En la muestra no hay ningún objeto que haya pertenecido al dictador. “No queríamos reliquias, sino más bien analizar la estilización de la política a través de su propaganda”, señala Thamer.

“El carisma de Hitler duró mucho tiempo y eso se explica por la disposición de la población a participar en su lucha, la gente se decía que había que trabajar para el Führer”, dice el curador, que muestra como ejemplo un gran tapiz con una esvástica en el centro, confeccionado por una pequeña comunidad evangélica. “Gestos como éste se vieron en numerosos grupos sociales, lo que muestra las grandes expectativas que despertó el dictador en la población, en grupos empresariales, agricultores, en los jóvenes”, dice.

No hay ninguna publicidad sobre la exhibición, en cumplimiento de la ley alemana que prohíbe mostrar símbolos nazis. Pero al ingresar a un espacio subterráneo el visitante se sumergirá en el mundo nazi, desde cajetillas de cigarros con la svástica, la carretilla para vender el diario del partido “Voelkischer Beobachter”, figuras de juguete con la imagen de Hitler, hasta el prototipo del modelo Volkswagen diseñado por el fabricante Ferdinand Porsche, que éste dio al dictador como regalo de cumpleaños.

Además de documentar la construcción del Estado nazi con su industria, autopistas y festivales, la exhibición también refleja el creciente odio racial y la discriminación. Un cartel muestra a un niño con discapacidad mental al lado de un musculoso atleta rubio, que advierte sobre “los peligros democráficos si los retardados tienen cuatro hijos y los normales sólo dos”.

Acoso a los judíos

“Todos los días en los diarios se leían consignas como ‘los judíos son nuestra desgracia’. A partir de su posición de poderío, el partido radicalizó gradualmente el acoso a los judíos hasta que comenzó con su deportación en 1942, con una amplia aceptación por parte de la población”, afirma el curador.

El experto explica el mecanismo que convirtió en asesinos a los que trabajaban en los campos de concentración. “Tenían una base ideológica que se había forjado en el partido y que contaba, además, con la presión del grupo. Lo sabemos de un batallón policial en el que el comandante le dijo a su tropa: ahora les tocará hacer algo horrible, tienen que fusilar a esos judíos rusos en el foso, el que no quiera participar se puede quedar en su casa a pelar papas. ¿Qué hombre que creciera bajo los ideales masculinos del período entreguerras iba a optar voluntariamente por quedarse en la cocina?”, pregunta Thamer. “Después se daban cuenta de lo que habían hecho y se refugiaban en el alcohol”, concluye.


HEMEROTECA DIGITAL: GONZÁLEZ-RUANO Y LOS ASESINATOS DE JUDÍOS

noviembre 9, 2010

 

César González-Ruano

LA GERMANISTA ROSA SALA ROSE aborda en la última entrada de su blog un aspecto desconocido en la vida del famoso periodista y escritor César González-Ruano (1903-1965). Éste durante la Segunda Guerra Mundial vivió lujosamente en París, tras dejar su corresponsalía del ABC en Berlín.

Sala expone como entonces una posible fuente de sus ingresos sería cobrar a judíos fugitivos del nazismo para conducirles de modo clandestino de Perpiñán a Andorra. Con tal fin, en la capital francesa González-Ruano se haría pasar por un supuesto agregado cultural de la embajada franquista enviado desde Madrid a París para salvar judíos, cobrando grandes sumas por realizar esta tarea. Pero estos no llegaban a su destino: eran asesinados en el Pirineo. 

Esta historia siniestra, que avala el testimonio del libertario español Eduardo Pons Prades, apunta la existencia de masacres clandestinas de judíos en el Pirineo, hasta ahora no documentadas. Por ello recomendamos su lectura en http://rosasalarose.blogspot.com/2010/11/gonzalez-ruano-y-los-judios-masacrados.html.


UN DOCUMENTAL NAZI SOBRE EL GUETO DE VARSOVIA

agosto 26, 2010

 

EL CANAL DE NOTICIAS HISPANO de la BBC (www.bbc.co.uk/mundo/internacional/2010/08/100820_video_ghetto_film_am.shtml)  ofrece este breve reportaje sobre el documental de la cineasta israelí Yael Hersonski A Film Unfinished (Un film inacabado). Hersonski ha empleado para realizarlo un film rodado por los nazis en 1942 en el citado gueto que no completaron por razones desconocidas.

Se cree que con él querían proyectar una imagen moralmente negativa de la población judía. Ello se aprecia en la acentuación de los contrastes entre pobres y ricos en el interior del gueto, algo que -no olvidemos- ya fue objeto de tratamiento en El pianista (2002, Roman Polanski), adaptación de las memorias del músico polaco de origen judío Wladyslaw Szpilman (www.szpilman.net/).

Este es el reportaje de la BBC:

Clicar aquí si hay problemas: http://www.bbc.co.uk/mundo/internacional/2010/08/100820_video_ghetto_film_am.shtml

Y este es el impactante trailer del film (www.imdb.com/video/imdb/vi363529753/)


WEWELSBURG, EL SANTUARIO DE LAS SS ES UN MUSEO

agosto 14, 2010

 

Wewelsburg, el santuario de las SS convertido en museo.

CUANDO EN ESPAÑA se debate sobre los “lugares de la memoria del franquismo” y se ha llegado a legislar sobre una imposible “desfranquización” de la basílica del Valle de los Caídos (véase nuestro artículo “El Valle de los caídos. 50 años del sueño de Franco”, Clío, 90 , de abril de 2009, pp. 26-35), en Alemania encontramos una llamativa iniciativa en sentido inverso: emplear lo que fue el centro neurálgico de las SS en un centro didáctico sobre dicho cuerpo. Se trata del castillo germano de Wewelsburg (cerca de Paderborn), que ahora alberga un museo dedicado a la Schutzstaffel o Servicio de Seguridad, las SS.

La razón de esta instalación es que las ruinas iniciales de esta fortaleza  fueron concebidas como el emplazamiento de un santuario de las SS por Heinrich Himmler –su máximo responsable- y su consejero áulico, Karl Maria Willigut (1866-1946, conocido como Weisthor), que actuó como su “Rasputín”. Éste último –entre otros aspectos- no solo afirmó ser el último descendiente de los Wiligotis (un linaje real secreto de reyes-magos de orígenes prehistóricos), sino que también poseía una “memoria clarividente ancestral” para ver a sus antepasados de miles de años atrás. Por consiguiente Wewelsburg fue reconstruido porque sería una fortaleza mágica en caso de estallar una guerra entre Europa y Asia, entre el oeste y el este. Tal contienda, según Willigut, tendría lugar entre un siglo o dos.

La exposición de Wewelsburg.

Por esta razón, el lugar se convirtió en sede de las SS y en Himmler primó un interiorismo de la fortaleza de resonancias artúricas y wagnerianas: en las pinturas figuraban Arturo y el Santo Grial. En el mismo sentido, Wiligut no solo ideó el célebre anillo de las SS, sino que también aconsejó crear un cofre en aquel lugar donde se depositaría el de cada miembro de aquella “hermandad guerrera racial” que falleciera. Igualmente, una mesa de roble macizo redonda acogía las reuniones y conferencias que allí celebraba Himmler con los 12 Obergruppenführer más antiguos que hubiese en el momento. Desde el comedor, con una monumental escalinata, se accedía a una cripta con 12 columnatas de granito donde pretendidamente debían incinerarse los “señores de las SS” y acoger sus cenizas.

El Memorial Wewelsburg

Según su página web (www.wewelsburg.de), hoy este memorial ofrece una completa información completa sobre la historia de las SS y las víctimas de su violencia que nuestra su implicación directa en el genocidio judío a través de una exposición permanente titulada “la ideología y el terror de las SS”. Expone también unos mil objetos de aquel cuerpo, desde sus cascos y anillos hasta luces de Navidad empleadas para festejar el solsticio de invierno. 

 El anagrama del “Sol negro” (arriba)  y la sala de Wewelsburg que lo alberga (abajo).

File:Schwarze sonne.jpg

La musealización no rehúye ningún aspecto problemático de la misma. De este modo, por ejemplo, la web incluye una reflexión de la prehistoriadora Dana Schlegelmilch (que realiza una tesis doctoral sobre las relaciones entre arqueología y nacionalsocialismo), que explica cómo el lugar fue un centro de culto y peregrinaje del neonazismo de la posguerra y destaca como el adorno del salón de piso de la torre norte en la década de 1990 se estilizó con el nombre de “Sol Negro” en ámbitos de ultraderecha, con una equivalencia a la esvástica. Afirma asimismo que el hecho de que la fortaleza permaneciera inconclusa “ofrece más espacio para interpretaciones imaginativas y cargas ideológicas“. El resultado, señala, es que rodean el castillo numerosos mitos y leyendas entre los que –como era previsible- no faltan los que ubican en él el Santo Grial.

Para evitar que el memorial se convierta en sede de peregrinaciones neonazis se reserva el derecho de admisión y existe un estricto control en los accesos. Como puede apreciarse, el caso de Wewelsburg indica que los “lugares de la memoria” pueden tener un efecto pedagógico si en lugar de intentar erradicar su significado, éste se conserva con un discurso que intente reducir el pasado a una experiencia aprensible para nuevas generaciones.


NOTAS DE LECTURA: RECORDAR AUSCHWITZ

enero 27, 2010

 

EL ANIVERSARIO DE LOS 65 años de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau por parte del ejército soviético, que tuvo lugar el 27 de enero de 1945, ha coincidido con la aparente negación del genocidio cometido por los nazis  por parte del obispo de Cracovia, Tadeusz Pieronek, en un diario digital católico. El religioso lo habría hecho en términos rotundos: “El Holocausto es una invención de los judíos”, considerándolo “un arma de propaganda para conseguir privilegios a menudo injustificados”.  Desde la Conferencia Episcopal polaca se ha asegurado que sus palabras fueron manipuladas y pronto desaparecieron de la publicación digital que las publicó: www.pontifex.roma.it. Sin embargo, ésta última lamenta su desautorización por parte del religioso: “Il coraggio, se uno non lo ha, non può darselo”, ha manifestado.

En este contexto, es aconsejable una obra de referencia sobre el tema publicada en España el año pasado: el testimonio de quien fue el comandante de Auschwitz, Rudolf Höss.

Rudolf Höss, Yo, comandante de Auschwitz

Ediciones B, Barcelona, 2009, ISBN: 9788466641890

Höss, nacido en 1940 en el seno de una familia de firmes creencias católicas, lo que no le resultó un obstáculo para conocer una relevante carrera en el seno del partido nazi que le llevó a gestionar Auschwitz. Capturado en marzo de 1946 por los británicos, mientras estuvo cautivo en Cracovia redactó sus memorias. Condenado a muerte el 2 de abril de 1947 fue ahorcado en el campo que dirigió.

Su lectura no deja lugar para la duda sobre el exterminio allí cometido, dada la minuciosa descripción del mismo que realiza. Y cuando se muestra arrepentido no lo hace en términos éticos, sino por razones pragmáticas: “Ahora también reconozco que el exterminio de judíos constituía un error, un error total. Este aniquilamiento en masa ha despertado el odio del mundo entero contra Alemania. De nada sirvió la causa antisemita; por el contrario, permitió a la judería acercarse a su objetivo final (p. 175).

Además del testimonio de Höss, en el último año ha aparecido también el del comandante de Teblinka, Franz Stangl, elaborado mediante entrevistas: Gitta Sereny, Desde aquella oscuridad (Edhasa, Barcelona, 2009). También es de interés Kazimierz Moczarski, Conversaciones con un verdugo (Alba, Barcelona, 2008). La obra recoge el material elaborado por el autor, un agente de inteligencia de la resistencia polaca que compartió su celda con dos criminales de guerra nazis en 1949 y verificó posteriormente sus confidencias y testimonios.


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 317 seguidores