EL GOLPE DE ESTADO DEL 27-O EN CATALUÑA: LISTAS NEGRAS Y RUMORES DE ATENTADOS

noviembre 8, 2012

Exmiembros de la UMD figuraron en listas negras de los golpistas barceloneses del 27-O.

El fallido golpe previsto el 27 de octubre de 1982 [27-O] en España, comentado ya en un post de este blog, creó especial inquietud en Cataluña, como mostramos a cotinuación.

Listas negras de antiguos mimebros de la UMD

Gabriel Cardona, en sus memorias (Las torres del honor, 2011), expone que él y otros antiguos miembros de la Unión Militar Democrática (UMD) figuraban en una lista de personas que entonces había que eliminar: era “un papel con diez o doce fotografías de carné” procedente de un ultraderechista. Cardona vio que su foto correspondía a la de su DNI e informó al entonces jefe superior de policía de Barcelona, Rafael del Río, de que los golpistas empleaban imágenes de archivos policiales.

Desarticulado el golpe, el 3 de noviembre El Periódico informó del traslado forzoso de dos policías de la brigada de información y de la separación de un tercero de la sección de información de la Capitanía General de Cataluña por su titular, José Antonio Sáenz de Santamaría. Estas decisiones se vinculaban a un presunto “suministro de información a grupos ultraderechistas” detectado el julio.

¿Existieron los atentados fallidos atribuidos a la ultraderecha?

El diario denunció también que se quería “dinamitar un edificio de viviendas de militares en Barcelona” como detonante del 27-O porque “hubiera provocado una auténtica carnicería entre las familias”. Puede haber confusión en la información, pues -según la sentencia- los conspiradores habían previsto aprovechar “una acción contra un establecimiento militar o civil (Zarzuela o Región Autonómica)” si ésta se producía. Es difícil de averiguar la verosimilitud de esta información: ni Capitanía emitió una nota oficial al respecto, ni Sáenz aportó datos a su testimonio póstumo recogido por Diego Carcedo (El general que cambió de bando, 2004).

El rotativo, sin embargo, atribuyó veracidad al atentado aludiendo a otros dos precedentes también fallidos. Uno estaba datado el 24 de octubre de 1979 (vigilia del voto al Estatuto catalán) y estaba asociado al descubrimiento de un túnel de 87 metros a la calle Vilamarí que conducía a sótanos de viviendas militares. Pero el asunto hoy no parece tan claro: primero este túnel fue vinculado a un intento de ETA de dinamitar el edificio; después se asoció a un ataque ajeno a ETA contra un autobús militar y, finalmente, se determinó que formaba parte de un intento de evasión de la Modelo.

Se rumoreó que se tramó un fallido atentado contra el acto de La Crida en el Camp Nou en 1981.

El otro atentado habría sido previsto para la fiesta de San Juan de 1981, cuando supustamente un grupo filogolpista habría intentado atentar con explosivos en un acto multitudinario celebrado en el Camp Nou convocado por una entidad nacionalista extraparlamentaria, La Crida. No obstante, Jordi Sànchez, exdirigente de la misma, señala que del supuesto atentado sólo conoció vagos rumores que lo hacían poco creíble.

Ello permite plantear la posibilidad de que la difusión de esta información eventualmente pretendiera crear presión sobre los organizadores de aquel acto. Debe tenerse en cuenta que el delegado del gobierno llegó a prohibir el documento que debía leerse en el evento de La Crida y mostró “una fuerte preocupación por el uso y el contenido de las palabras” (E. Monné y Ll. Selga, Història de la Crida a la Solidaritat en defensa de la llengua, la cultura i la nació catalanes, 1991).

Acabar con la Generalitat

Por lo demás, según expusieron Juli Busquets (sociólogo y también exmilitar de la UMD) y el historiador Juan Carlos Losada (Ruido de sables, 2003), en Cataluña los golpistas tenían un patrón de actuación previsto similar al otros lugares: apoyar el golpe desde sus unidades y ocupar Capitanía, la Generalitat, el Parlamento y sedes de partidos y sindicatos.

El 27-O contemplaba ocupar la Generalitat.

De la información reunida poco se puede concluir sobre una eventual trama militar involucionista en Cataluña. En este sentido, que sepamos, hasta el presente el episodio del 27-O no ha sido investigado, lo que ha generado -como hemos expuesto- toda suerte de especulaciones.


EL GOLPE DESCONOCIDO DEL 27-O DE 1982: ¿PUDO SER EL MÁS SANGRIENTO?

octubre 29, 2012

Portada de la revista Tiempo (11-18/X/1982) informando del golpe fracasado.

El 27 DE OCTUBRE DE 1982, jornada de reflexión previa a la primera victoria electoral del PSOE, estaba previsto un golpe potencialmente sangriento. ¿Qué sabemos treinta años después del mismo? Designado como “27-O” o también como “operación Cervantes”, esta tentativa golpista es hoy poco conocida y en su época no se profundizó en sus entresijos.

A continuación publicaremos la versión extensa en dos entregas de un artículo que hemos publicado en catalán en el diario Ara el pasado 27/X/2012 (“27-O del 1982, la història d’un cop d’estat fallit”).

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“El 27-O  parecía destinado a ofrecernos imágenes tan contundentes como las del golpe de Pinochet contra Allende, cono el palacio presidencial de la Moneda incendiado por las bombas”. Esta es la valoración del exagente del CESID Juan Alberto Perote del golpe de estado previsto el 27 de octubre de 1982 [27-O] que contribuyó a desarticular. Lo lideraba el general Jaime Milans de Bosch desde la prisión de Fuencarral y el núcleo promotor lo formaban coroneles.

Del fallido golpe del 23 de febrero de 1981 [23-F], los complotados -según expone Perote en Confesiones de Perote (1999)- aprendieron que “necesitaban derramar sangre”. Para llevarlo a cabo contaron con una trama civil y un plan detallado que no evitó el fracaso.

El golpe debía tener lugar la vigilia del gran triunfo socialista de octubre de 1982.

Un nuevo Movimiento Nacional

El nuevo golpe se enmarcó en la persistencia de inquietud castrense ante la situación política. El 6 de diciembre de 1981, día de la Constitución, se difundió el Manifiesto de los Cien, crítico con la política militar del gobierno y con los medios de comunicación firmado por un centenar de oficiales. El junio de 1980 se hicieron públicas las sentencias del 23-F y el malestar castrense rebrotó.

En este marco, cobró impulso el “golpe de los coroneles”, emprendido antes del pustch de Tejero y designado por Milans como MN, acrónimo de Movimiento Nacional. El historiador y militar Javier Fernández López ha expuesto los detalles a Militares contra el Estado (2003). Así, el 27-O tenía como referente principal el golpe de los coroneles de Grecia de abril de 1967 y el plan tenía dos fases, una centrada en Madrid (“Plan Halcón”) y la otra al resto de España (“Plan Marte”).

La operación empezaría a las 8 horas del día 27 con esta secuencia: corte de comunicaciones entre centros de poder; detención de desafectas y concentración de estos en campos de detención; control de una setentena de objetivos (incluyendo La Zarzuela y La Moncloa) que contemplaba recurrir a la artillería si había resistencia; corte de circulación a la capital; “neutralización” de personas significadas, notablemente Sabino Fernández Campo y el responsable del CESID, Emilio Alonso Manglano; control de RTVE y RNE; y toma del poder fuera de Madrid.

Se instauraría una junta militar y se disolvería el Parlamento. El Rey sería destituido y reemplazado por un Consejo de Regencia. Partidos y sindicatos serían ilegalizados y sus miembros detenidos. Las instituciones surgidas de la Constitución serían declaradas ilegales y, por lo tanto, desaparecerían las autonomías. Para gobernar se escogerían unas Cortes de patrón franquista.

La trama civil

Los recursos humanos que el plan requería eran el punto más débil, dado que la trama golpista habría sido raquítica, según el testigo del activista e ideólogo ultraderechista Ernesto Milà a Ultramemòrias. II (2012).

Este se entrevistó el 1982 con el comandante Ricardo Sáenz de Ynestrillas -destacado ultraderechista- y consideró que este último “y un pequeño grupo de militaste [...], seguían viéndose, animados y arropados por los últimos mohicanos del golpismo”. El reclutamiento de civiles era descuidado: los complotados contactaban con ultraderechistas notorios de cada provincia para sumarlos al proyecto y los adjudicaron futuras alcaldías y “habitualmente se trataba de elementos marginales, muy poco significativos”. Concluyó que todo ello “se  trataba de ‘golpistas controlados’ y que los barrerían cuando conviniera”. El 27-O, pues, contaría con una ejecución difícil por la escasa entidad de su trama.

En el segundo volúmen de sus memorias, Ultramemorias (2012), Ernesto Milá expone la débil trama civil del golpe.

La ultraderecha, además, se debilitó al competir Fuerza Nueva [FN] con un nuevo partido liderado por Antonio Tejero, Solidaridad Española [SE], con un entorno eventualmente conectado al golpe. Ultraderechistas detenidos declararon inicialmente al juez que el capitán Francisco Acera los instruyó a para colaborar con SE “en la formación de células clandestinas dedicadas inicialmente a misiones informativas”, pero después rectificaron estas manifestaciones, explican Joaquín Prieto y José Luis Barbería en El enigma del ‘Elefante’ (1991).

Golpe al golpe

Detectado el plan, el CESID siguió a los militares implicados y los disuadió de actuar al explicarlos que conocían sus intenciones. El procedimiento evitaba, según Perote, “una interminable sucesión de detenciones” que perjudicara más la imagen del Ejército y suponían el agradecimiento de los conspiradores, que facilitaban confidencias. Estas llevaron a los agentes a centrarse en un terceto de oficiales: los coroneles Luis Muñoz y Jesús Crespo y el teniente coronel José Enrique Crespo (hermano del segundo).

El 1 de octubre agentes del CESID abrieron un maletín con el plan del golpe que Muñoz llevaba al coche al ir a una comida de homenaje a Blas Piñar (la esposa de Muñoz, Sol Lafita, era su secretaría y candidata de FN al Senado), lo fotocopiaron y lo volvieron a su lugar. El gobierno ordenó detener a los implicados el día 2. El ministro de defensa Alberto Oliart hacéis público el complot. El día 25 la policía intervino armas y explosivos a ultraderechistas de Madrid, Barcelona y Valladolid. Milans fue trasladado de Fuencarral cerca de Tarifa (Cadiz) en helicóptero y los detenidos fueron condenados inicialmente a 12 años y un día de prisión.

Fue relevando el 27-O? Por los destacados militares e historiadores Gabriel Cardona y Javier Fernández López fue muy serio. Cardona lo definió como un complot “sangriento y definitivo”; para Fernández se “una idea absolutamente errónea” considerarlo un golpe menor en relación al 23-F. Igualmente, Perote -cómo hemos visto- lo consideró de un impacto similar al de Pinochet si triunfaba. Otros análisis, pero, han cuestionado su viabilidad, como la del periodista Miguel Platón: “Nadie que haya analizado este acontecimiento a fondo puede sostener de manera honesta que [...] tuviera la menor posibilidad de hacerse realidad” (Hablan los militares, 2001).

Dada la oposición del Rey al golpe del 23-F de 1981, el del 27-O planteaba sustituirle por un Consejo de Regencia.

Desde la ultraderecha se ha denunciado que el golpe fue magnificado por Leopoldo Calvo Sotelo para remontar unos resultados electorales adversos. De hecho, en la época Piñar ya aludió al 27-O como un “montaje”. Pero Oliart señaló que esta tesis es inverosímil precisamente porque aquel golpe no salvó a UCD a las urnas, sino que constituyó “la puntilla”.

La agonía golpista: el 2-J de 1985

En todo caso, el 27-O fue un hito en la inflexión de una arraigada tradición golpista, que emergió con el 23-F. Después las redes golpistas acontecieron más reducidas, pero no negligibles. A la vegada, el CESID adquirió control creciente de los sectores involucionistas y desarticuló el golpe de 1982 con mínimas detenciones.

Visto todo ello, surge una pregunta: Por qué no se depuró a los oficiales entre 1977 y 1982? La respuesta de Oliart fue diáfana: “Porque si los depuro por sus ideas me quedo con veinte. [...]  Había una minoría de militares demócratas, pero más de un 90% de los mandos habían sido oficiales en la guerra civil o se habían formado en academias franquistas”.

El fracaso del 27-O y las reformas militares del gobierno socialista llevaron el golpismo a la marginalidad y tuvo el canto del cisne con un magnicidio frustrado, posiblemente inspirado en el de Luis Carrero Blanco: durante el desfile de las fuerzas armadas previsto en La Coruña el 2 de junio de 1985 [2-J] se quiso explosionar la tribuna de autoridades y matar a la familia real, al gobierno y a la cúpula militar. Pero esto ya es otra historia.


GRECIA: LAS INQUIETANTES COMPLICIDADES ENTRE FUERZAS DE SEGURIDAD Y AMANECER DORADO

agosto 21, 2012

Milicias de Amanecer dorado.

El asesinato de un joven iraquí de 19 años el pasado 13 de agosto en Atenas a manos de cinco desconocidos identificados como ultraderechistas ha tenido lugar mientras se realizaba la Operación Zeus Xenios, una ofensiva policial contra la inmigración irregular.

El crimen, según la información publicada en El País-  tuvo lugar al amanecer, cuando cinco jóvenes descendieron de cuatro motocicletas y le golpearon y agredieron con una navaja y falleció al cabo de unas horas en el hospital. Este episodio de violencia contra inmigrantes no ha sido el único que ha tenido lugar, sino que tales hechos han proliferado.

¿Las fuerzas de seguridad son impotentes ante tales hechos?

Vínculos  inquietantes entre neonazis y fuerzas de seguridad

Una información de la corresponsal de ABC en Atenas, Begoña Castiella, publicada el 18 de junio apuntaba la existencia de inquietantes complicidades entre fuerzas del orden y el partido neonazi Amanecer Dorado, formación a la que -según un estudio electoral- los cuerpos de seguridad habrían podido votar en una proporción muy elevada.

Reproducimos íntegramente el artículo a continuación por su interés para los lectores de este blog:

Hoy tanto el partido de los radicales Syriza (Coalición de la Izquierda Radical) como el partido Andarsía (cuyas iniciales significan insurrección en griego pero corresponden a Colaboración Anticapitalista de Izquierda para el Derrocamiento) han denunciado el ataque efectuado contra sus kioskos electorales ayer viernes por la noche en la Plaza Central de Ano Liósia, un ayuntamiento muy desfavorecido a las afueras de Atenas.

Un grupo de más de veinte personas del partido nacionalista extremista Amanecer Dorado se presentó con sus motos en la explanada, a las nueve de la noche, hora en la que había mucha gente tanto en los kioskos como circulando por la zona, al grito de «sangre, honor, Amanecer Dorado» (en griego rima: Ema, timí, Xrisí Avguí). Se bajaron de las motos y comenzaron a circular entre la gente con palos y cuchillas de forma amenazante, dirigiéndose hacia los stands electorales de los radicales de Syriza y de Andarsía.

Un policía griego mantiene retenidos a unos inmigrantes residentes en Atenas.| Efe/Pantelis Saitas

Operación policial de control de emigrantes en Grecia.

Un grupo de policías que se encontraba en la plaza no se movió ante las amenazas y los insultos que lanzaban los extremistas. Finalmente dos agentes se acercaron y pidieron a los neonazis que se retiraran. Al hacerlo, derribaron otro kiosko electoral del partido nacionalista Griegos Independientes, escisión de Nueva Democracia, aprovechando que en ese momento no había nadie del partido presente.

La denuncia termina con la frase «este incidente es uno más de las patrullas terroristas de motoristas del Amanecer Político en Ano Liósia y las zonas circundantes. Denunciamos la actividad terrorista de esta organización fascista y la “inexplicable” tolerancia del mecanismo estatal frente a esta organización, ya que objetivamente alienta esta acción».

Un estudio cuidadoso de los resultados electorales de las pasadas elecciones de mayo reveló que en los centros electorales cercanos a la Dirección General de Seguridad de Atenas y al Centro de las Fuerzas Especiales, cuyos policías no residentes en Atenas podían ir a votar, tuvieron un porcentaje altísimo de votantes de Amanecer Dorado comparado con elecciones anteriores.

Cartel del film Zeta.

Un crimen con aire de “Zeta”

Los acontecimientos expuestos nos traen a la memoria la célebre novela Z, de Vassilis Vassilikos, publicada en 1967, traducida a más de 30 idiomas y que dio pie a la película homónima, Z. Ésta  fue dirigida por Constantin Costa-Gavras (que también fue su guionista junto a Jorge Semprún) y con música de Mikis Theodorakis realizada en 1969 y que mereció dos Óscar (a la mejor película extranjera y al mejor montaje).

Escenas de Z que muestran a los ultraderechistas en acción.

El argumento ofrece cierta familiaridad con lo que ocurre en Grecia: recrea las circunstancias que rodearon el asesinato del político heleno  Gregoris Lambrakis acaecido en 1963, en el que fueron decisivas las complicidades entre fuerzas de seguridad y la extrema derecha cuando el crimen es investigado por un magistrado honesto. Cuando éste último logra procesar y condenar a los implicados, en 1967 tiene lugar el golpe de Estado militar llamado “de los coroneles” que establece una dictadura e imposibilita que se haga justicia cumpliendo las penas los culpables.

Minutos finales de Z con subtítulos en castellano.

El film comienza con la frase “Cualquier parecido con la realidad no es fruto del azar, es voluntario”. El problema de la violencia neonazi actual que se produce en Grecia es que ésta no es una ficción fílmica sino una alarmante  realidad y nada indica que vaya a aminorar. Más bien tenderá a aumentar.


ANTE LA NOSTALGIA DE DICTADURA MILITAR, UN FILM A RECUPERAR: “VOGLIAMO I COLONNELLI”

abril 15, 2012

EN LA ANTERIOR ENTRADA hemos comentado una propaganda nostálgica de la dictadura franquista, “Vuelva general”. Debe tenerse en cuenta que la exaltación de gobiernos militares fue una característica del neofascismo hasta bien entrados los años setenta, cuando lo plasmó el film coetáneo Vogliamo i colonnelli  (del que disponemos de versión en castellano, Queremos los coroneles).

Dirigida en 1973 por Mario Monicelli y con Ugo Tognazzi como estrella, la película constituye una sátira del neofascismo italiano que trama y desarrolla un golpe de Estado. Especialmente hilarante en algunos pasajes, la obra refleja la percepción existente de la ultraderecha en la época.

Inicio del film en el que un atentado de la ultraderecha es atribuido de manera tosca a la extrema izquierda.

El film de retrata así las conexiones entre ambientes filogolpistas del Parlamento y organizaciones neofascistas extraparlamentarias, sin olvidar conexiones cn la dictadura helena de los coroneles. Con buen ritmo narrativo y sentido del humor, la obra  (nominada en el Festival de Cannes a la Palma de Oro como mejor película) ofrece un sugerente y divertido testimonio del neofascismo de los años setenta.

El fracaso del golpe debido a la confusión creada por un cortocircuito.


EL REY, EL 23-F Y EL DESPACHO DEL EMBAJADOR ALEMÁN: ¿ESTUVO JUAN CARLOS I IMPLICADO EN EL GOLPE DE ESTADO?

febrero 24, 2012

 El Rey dirigiéndose a los militares sublevados la noche del 23-F de 1981.

ESTE ENERO SE HA HECHO PÚBLICO UN DESPACHO de quien fue el embajador de la RFA en España durante el fallido golpe de Estado, Lothar Lahn. En el documento, desclasificado en Alemania, Lahn expuso una conversación privada con el monarca en la que éste manifestó comprensión hacia los militares golpistas, dijo que intervendría para evitar que tuvieran condenas severas y manifestó gran irritación hacia Adolfo Suárez.

¿Cabe deducir de ello que el monarca estuvo implicado en el golpe? Hemos publicado un artículo al respecto en el diario catalán Ara (12/II/2012) al que puede accederse de modo gratuito, previo registro del usuario.

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El rei i el 23-F, tornem-hi!

La desclassificació a Alemanya del despatx número 524 del difunt ambaixador de la RFA a Espanya entre 1977 i 1982, Lothar Lahn, ha fet emergir un altre cop un tema recurrent de la Transició: quin paper tingué el rei en el cop d’estat del 23 de febrer del 1981 (23-F)? Lahn exposa al document una conversa privada amb el monarca un mes després del putsch que sorprèn per tres raons. D’una banda, perquè el rei li …
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ANNUAL 1921: LA RESPONSABILIDAD DE ALFONSO XIII EN LA MASACRE DE MÁS DE 9.000 SOLDADOS ESPAÑOLES

agosto 27, 2011

Tropas ante los cadáveres de soldados asesinados en el desastre de Annual.

ESTE AGOSTO SE HAN CUMPLIDO 90 AÑOS DEL LLAMADO “DESASTRE DE ANNUAL”, término que se empleó para aludir a la muerte de más de 9.000 soldados y oficiales españoles a manos de rifeños sublevados en el verano de 1921, siendo muchos de ellos mutilados y violados.

Hoy no existe interés alguno en recordar la efeméride por diversas razones: la responsabilidad directa de Alfonso XIII en los hechos, la deficiente preparación del Ejército español que la masacre evidenció, la humillación que ésta supuso para España. Además, ésta conllevó el empleo de armas químicas en Marruecos y el desencadenamiento del golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera en septiembre de 1923 para impedir que trascendieran las implicaciones del monarca en los hechos.

De todo ello hemos dado cuenta en nuestro artículo publicado en el diario Ara, “Annual 1921: la derrota més incòmoda” (16/VIII/2011), al cual puede accederse gratuitamente previo registro como usuario clicando aquí.


NOTAS DE LECTURA: ¿ORDENÓ FRANCO EL ASESINATO DE UN GENERAL PARA INICIAR LA SUBLEVACIÓN DEL 18 DE JULIO?

julio 19, 2011

El general Amado Balmes, primer muerto de la Guerra Civil.

EL HISTORIADOR ÁNGEL VIÑAS ha publicado este verano el libro La conspiración del general Franco (Crítica) donde aborda -entre otros aspectos- un tema controvertido desde el inicio de la Guerra Civil: si la supuesta muerte accidental del comandante militar de Canarias Amado Balmes el 16 de julio no fue un accidente o un suicidio (ya que el militar habría dudado sobre a  qué bando debía sumarse), sino un asesinato planificado por los complotados.

Recordemos que Francisco Franco estaba entonces destinado en Santa Cruz de Tenerife y antes de trasladarse a Marruecos a liderar el golpe debía eliminar “toda posibilidad de resistencia en Las Palmas” (un archipiélago leal a la República amenazaría el éxito de la rebelión en el Protectorado), por lo que la muerte de Balmes,  una persona “no segura” para los rebeldes, era decisiva para conseguirlo.

La versión oficial de los hechos

Según la versión oficial de los hechos, la mañana del  jueves 16 de julio Balmes partió al campo de tiro de la Isleta a efectuar prácticas con sus pistolas. Allí disparó con una Astra del calibre del 9 que se encasquilló y para arreglarla la asió con la mano derecha por el cañón, que apoyó en el vientre, y con la izquierda la sujetó por la culata y  un tiro fortuito le causó una gran hemorragia.

“Según Ángel Viñas, Franco ordenó asesinar al general Balmes para garantizar el triunfo del golpe en las Canarias”

Su chófer le llevó a la Casa de Socorro primero y después al Hospital Militar, donde fue imposible salvarle y falleció tras lamentar lo acaecido (“¡Maldita pistola!”, habría exclamado). Esta defunción aparentemente inesperada allanó el camino a los insurrectos, pues eliminó dos problemas de gope: apartó de su camino a un militar en el que no confiaban por su republicanismo y permitió el traslado de Franco desde su destino en Santa Cruz de Tenerife a Las Palmas sin levantar sospechas del gobierno, imprescindible para iniciar el golpe.

El ministerio de la Guerra le autorizó esa misma noche a viajar allí en barco a investigar lo ocurrido y presidir el entierro. Aquella muerte puso en marcha el engranaje del golpe: la mañana del 17 se celebró el sepelio de Balmes en Las Palmas que Franco presidió y esa tarde se sublevaron las guarniciones de Melilla, Tetuán y Ceuta. Al día siguiente Franco alzó las Canarias y partió en el “Dragon Rapide” (un DH89 Dragon Six) hacia el norte de Marruecos para liderar la rebelión en el protectorado.

¿Un asesinato?

Tras diseccionar las circunstancias que rodean la muerte de Balmes, Viñas  considera que ésta fue en realidad un asesinato, justificándolo con diversos argumentos:

* Franco, al menos desde junio de 1936, había pedido un avión para trasladarse al norte de África y (según los planes de los conspiradores) debía llegar a Marruecos como muy tarde el sábado 18. Balmes “falleció” precisamente cuando el “Dragon Rapide”estaba ya en Las Palmas.

* Los testimonios del suceso tienen problemas de verosimilitud, como lo testimonia el hecho de que el general fallecido quisiera desencasquillar su pistola apoyando el cañón en su estómago y solo hubiera un testimonio relevante para explicarlo.

“Posteriormente Franco denegó una pensión a la viuda de Balmes alegando que el general no había muerto en combate

* El chofer de Balmes se olvidó guardar la pistola con las que el general se hirió y la dejó en el estribo del coche en el que le trasladó, perdiéndose por el camino. Asimismo, pese a la gran hemorragia del herido, le llevó primero a la Casa de Socorro y luego al Hospital, en una clara maniobra dilatoria.

* Los rebeldes se atribuyeron posteriormente simpatías a Balmes por el golpe (incluso afirmaron que debía sublevar las Canarias cuando le sobrevino la muerte), pero ni figuró en el panteón de héroes de “la Cruzada” y Franco negó a su viuda una pensión de guerra alegando que su esposo no pereció en combate, mientras la otorgó a otras mujeres en su misma situación.

Comida de Franco junto a mandos tinerfeños en julio de 1936.

No fue otra “muerte oportuna” de Franco

En definitiva, la muerte de Balmes no pertenece a las llamadas “muertes oportunas” que facilitaron el ascenso militar y político de Franco.

Recordemos que en 1923 el fallecimiento en combate del teniente coronel Rafael de Valenzuela le permitió acceder al mando de la Legión; que los asesinatos de José Calvo Sotelo y José Antonio Primo de Rivera en julio y noviembre de 1936 respectivamente eliminaron sendos liderazgos políticos que podían entorpecer su ascenso; que las muertes de los generales José Sanjurjo y Emilio Mola (la del primero en julio de 1936 y la del segundo en  julio de 1937 en sendos accidentes de aviación) evitaron liderazgos militares alternativos. Finalmente, el fallecimiento por un ataque al corazón del capitán general Juan Bautista Sánchez en 1953 evitó un potencial golpe de Estado monárquico en Barcelona.

Hasta ahora, la muerte de Balmes se había incluido -aunque de modo dudoso- entre estas defunciones que encumbraron a Franco, unos sucesos luctuosos que se concatenaban debido a la legendaria suerte o baraka del dictador. Tras el estudio de Viñas, no hay cabida posible para considerarla “fortuita”. En todo caso, fue un homicidio oportuno.

Sobre el 18 de julio de 1936

El lector que esté interesado sobre un visión actualizada de nuestros conocimientos sobre el 18 de julio de 1936 puede consultar nuestro artículo en catalán “Els falsos tòpics del 18-J”, que puede leerse gratuitamente previo registro clicando aquí.

También puede consultarse nuestro artículo en el número en curso de la revista Clío: “13-19 de julio de 1936. La semana más sangrienta”. Puede adquirirse on line clicando aquí.


NOTAS DE LECTURA: FALANGISTAS Y REQUETÉS ESCRIBEN SU HISTORIA

junio 6, 2011


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Pablo Larraz Andía y Víctor Sierra-Sesúmaga, Requetés. De las trincheras al olvido, La esfera, 956 páginas, 34,90 euros.

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Gustavo Morales y Luis E. Togores, Falangistas, La esfera, 496 páginas, 49 euros .

LAS ACTUALES CONTROVERSIAS sobre la Guerra Civil aparejadas a la reivindicación de la memoria de sus vencidos ha hecho que se vindique también la de sus ganadores. Lo ilustran Requetés y Falangistas, voluminosos libros gráficos que rememoran el papel de ambas fuerzas,aunque constituyen productos distintos.

Carlistas traicionados

Requetés catalanes del Tercio Nuestra Señora de Montserrat.

Requetés lo auspicia la Fundación Ignacio Larramendi y es obra de Pablo Larraz (que se doctoró con un estudio de la sanidad carlista en la guerra) y Víctor Sierra-Sesúmaga, documentalista del carlismo. Recuerda la actuación de sus más de 60.000 combatientes –los requetés– que lucharon con Franco encuadrados en tercios, de los que falleció un 10%. Estosprocedían de un amplio territorio: Navarra  (11 tercios), el País Vasco (8), las dos Castillas (9), Andalucía (7), Aragón (6), Cataluña yAsturias (1 en cada caso). Larraz afirma que su papel “no fue suficientemente reconocido” porque la dictadura no tuvo interés y los implicados desearon pasar página en pro de la reconciliación. En este marco, la obra desea plasmar “el mundo íntimo”de las bases sociales del carlismo con 65 testimonios considerados representativos de los 305 recogidos en un amplio trabajo de campo, junto a 5.000 fotografías.

El resultado es una exposición temática de fuentes orales de 900 páginas, que abarca el ámbito de las trincheras, la retaguardia, los presos oeldesengaño ante Franco (“el peor Caín yJudas”, según un entrevistado) y da voz a mujeres, apoyándose en abundantes fotografías, cartas o dietarios. Avala el libro un prólogo de Stanley G. Payne, quien lo define como “la más amplia y dispersa colección de testimonios individuales”de luchadores carlistas, y Hugh Thomas traza una semblanza del requeté Ignacio Hernando de Larramendi (artífice de la empresa Mapfre) que subraya que Franco usurpó sus ideales.

En suma, es una aportación de interés sociológico que parece dirigirse a lectores vinculados a este movimiento o que conocen su trayectoria, pues el libro carece de una introducción del carlismo previo a 1936 que lo contextualice.

Falangistas orgullosos

El historiador Luis E. Togores–autor de elogiosas biografías de figuras como Millán Astray, Muñoz Grandes yYagüe– y el periodista y exlíder falangista Gustavo Mora- les han escrito en Falangistas una visión descriptiva y apologética de este movimiento, también con generoso soporte gráfico. Los auto- res proporcionan una historia sucinta del falangismo en 90 páginas, desde sus orígenes hasta el fallido golpe de Estado de 1981. La siguen otras cuatrocientas con imágenes de cinco décadas de este movimiento con piezas llamativas, como el carné de Marciano Durruti, hermano del ácrata Buenaventura que fue fusilado por proclamar que el Ejército franquista se subordinara a Falange.

Carnet de Falange de Marciano Durruti, hermano de Buenaventura y falangista radical fusilado por los franquistas.

Es una obra dirigida al ámbito falangista, ya que reproduce su visión sobre la Segunda República (“nació como un régimen político excluyente y violento”), alude a “rojos” y “nacionales”, expone como la dictadura instrumentalizó a los joseantonianos (aunque se refiere aésta como “el régimen”) y considera que la Sección Femenina“contribuyó de manera decisiva a la emancipación de la mujer española” y sus integrantes “fueron las primeras verdaderas feministas”. Acaba manifestando que los falangistas“no querían una España chata y alicorta, sino alegre y faldicorta, y escribieron en el frontispicio de sus afanes Patria, Pan y Justicia, totalmente ausentes de la España de hoy”. En suma, el producto no permite equívoco alguno en su contenido.

Ambos volúmenes constatan que la memoria de los vencedores de la Guerra Civil –con sus contradicciones– aún está presente. Pero si Falangistas es una legítima reafirmación ideológica e histórica, Requetés refleja afán de distanciarse del pasado y reducirlo a experiencia histórica. Sería deseable que tal óptica imperase al escribir sobre nuestra contienda para trasladarladel ámbito de la “política histórica” en el que está instalada al de la historia, aunque intuimos que será improbable por la mala salud de hierro de nuestra tradición guerracivilista y es innegable que en la vigilia del 75 aniversario del inicio del conflicto su legado perdura de manera intensa.

Despiece. Los vencedores vencidos de 1939

Las dos obras reseñadas recuerdan que entre los vencedores de la guerra hubo quienes se consideraron vencidos: parte de los carlistas y de los falangistas asociaron el triunfo de Franco a la traición de sus proyectos políticos: la instauración, respectivamente, de una monarquía tradicionalista y de un régimen “nacional–sindicalista”. Este proceso se emprendió en sus ojos con la unificación de las dos fuerzas en abril de 1937 a FET y de las JONS.

Los libros dejan claro que los dos movimientos nunca constituyeron una amalgama sólida. Lo reflejó el incidente del Santuario de Begoña (Bilbao) el 16 de agosto de 1942, que explica Falangistas: aquel día el general Varela –ministro del Ejército– asistió a una misa para los requetés muertos y sonaron consignas como “¡Abajo la Falange!”. Entonces estalló un enfrentamiento con falangistas yestos tiraron granadas, que desembocó en una crisis de gobierno. Igualmente, el testigo de Julio Redondo en Requetés recuerda que cuando los carlistas estudiaban en la universidad de Valladolid en la posguerra abundaban enfrentamientos con falangistas, que los tildaban de “antiespañoles”. El partido único que creó Franco, pues, no fue ni tan “franquista” ni tan “único” como pareció.

[Recensión publicada en el suplemento CULTURA/S de La Vanguardia (18/V/2011), p. 19]


MIGUEL PRIMO DE RIVERA, EL ARQUITECTO DEL FRANQUISMO

marzo 26, 2011

ACABAMOS DE PUBLICAR  en la revista italiana Passato e Presente un artículo que explica con detalle una realidad que no ha sido investigada por la historiografía española pese a su importancia decisiva: cómo Franco basó su régimen en la experiencia dictatorial de Miguel Primo de Rivera (1923-1930) en todos sus aspectos: partido único, nacional-catolicismo, terminología, corporativismo, etc. A continuación publicamos su abstract y palabras clave. La referencia es Xavier Casals, “Miguel Primo de Rivera, l’architetto del franchismo”, Passato e Presente, , 82 (gennaio-aprile 2011), pp. 39-65. ISSN: 1120-0650

Los interesados puede obtenerlo aquí.

RESUMEN

Los historiadores tienden a considerar la dictadura de Generalisímo Francisco Franco (1936-1975) como un régimen excepcional en el marco de una perspectiva española del siglo XX. En este sentido, su régimen se compara con experiencias políticas contemporáneas europeas, como el fascismo italiano o el nacionalsocialismo alemán. Sin embargo, para el autor tal perspectiva puede estar deformada cronológicamente, ya que el modelo principal de régimen para Franco -tanto positivo como negativo- fue la dictadura militar anterior (oficialmente llamada la Dictadura) del general Miguel Primo de Rivera (1923-1930). Este artículo intenta demostrar la utilidad de tal acercamiento, a diferencia de formular analogías externas.

SUMMARY

Historians have tended to regard the dictatorship of Generalissimo Francisco Franco (1936-1975) as an exceptional régime within a Twentieth-Century Spanish perspective: comparisons are made therefore to external contemporary political experiences in Europe, such as Italian Fascism or German National-Socialism, especially as Mussolini and Hitler both helped Franco to power. However, the author considers that such a perspective can be chronologically distorted, as the major model for Franco, both as a positive and a negative guide, was the previous Spanish military dictatorship -officially termed la Dictadura- under general Miguel Primo de Rivera (1923-1930). The article attempts to demostrate the usefulness of such an approach, as opposed to external analogies.

PALABRAS CLAVE / KEYWORDS

Miguel Primo de Rivera, José Antonio Primo de Rivera, Francisco Franco, Dictatorship, Spain, Fascism.

 


PRIMO, EL ARQUITECTO INVISIBLE DE FRANCO

El texto analiza como la dictadura de Primo transformó la sociedad española en todos los ámbitos. Realizó la primera movilización nacionalista de masas mediante un partido oficial; sentó las bases del nacional-catolicismo; organizó las relaciones laborales a través de un sistema corporativo y creó la primera cámara de representación corporativa en Europa. Asimismo promovió una política económica nacionalista que impulsó infraestructuras estatales y locales y el país experimentó un notable crecimiento económico. En su época Primo fue el dictador europeo que más afinidades mostró con Benito Mussolini y entre ambos existió una simpatía recíproca.

Franco fue el oficial favorito de Primo y vio en su régimen una época de esplendor que le marcó de manera profunda. Así, tras vencer en la Guerra Civil empleó las enseñanzas de la dictadura de Primo como guía al erigir su “Nuevo Estado”. Pese a ello, la figura de Franco no quedó asociada a este dictador, sino a la de su primogénito José Antonio, el fundador de la Falange, exaltado como ideólogo difunto de su régimen (“el ausente”) por la propaganda oficial. No obstante, la innegable vinculación de las dos dictaduras ya fue constatada en 1957 por Dillwyn F. Ratcliff en un ensayo sobre Primo titulado Prelude to Franco. y en 1997 Stanley G. Payne planteó de modo claro la cuestión:

«Francisco Franco fue un estudiante atento de la Dictadura, en la cuál vio cómo [...] Primo de Rivera era saludado como ‘Jefe Nacional’ y ‘Caudillo glorioso’ de lo que a veces fue llamado ‘glorioso movimiento nacional’. Sus éxitos, aunque temporales, le ofrecieron la prueba viviente de que un régimen autoritario nacionalista podía conseguir unidad, ley y orden, victoria militar y prosperidad nacional, conjuntamente con la modernización técnica. Sus fallos le brindaron un ejemplo preventivo de cómo no debía regirse una dictadura. Un nuevo régimen debía desarrollar una ideología claramente definida y un sistema político más articulado».

A pesar de estas consideraciones, este artículo es el primero que plantea con detalle los vínculos entre primorriverismo y franquismo. Confíamos que sea de interés para el lector.


23-F: LA “OPERACIÓN ARMADA”, UN SECRETO A VOCES

marzo 4, 2011

 

El 30 aniversario del “23-F” no ha deparado novedades substanciales.

 

EL 30 ANIVERSARIO DEL 23-F DE 1981 apenas ha deparado novedades. De lo mucho publicado nos ha parecido interesante reproducir el artículo del catedrático de derecho constitucional Francesc de Carreras (que ha ganado notoriedad como impulsor de Ciutadans)  publicado en La Vanguardia el pasado 24 de enero, “Un grano de arena al 23-F“.

Como puede apreciarse en el texto, la llamada ”Operación Armada” -esto es, la instauración de un gobierno de unidad presidido por el general Alfonso Armada- era un secreto a grandes voces. Lo han dejado claro ya  numerosos libros, el último el de Javier Cercas, Anatomía de un instante.

En esta ocasión, es interesante destacar que el padre del autor del artículo fue Narcís de Carreras i Guiteras (1905-1991), un destacado abogado y político que había sido un estrecho seguidor de Francesc Cambó antes de la Guerra Civil. Durante el franquismo fue una destacada personalidad de la sociedad civil catalana y cabe presumir que estaba bien informado. A continuación reproducimos el texto incluyendo ´dos epígrafes para facilitar la lectura.

Un grano de arena al 23-F

Hacia finales de enero de 1981 fui a comer a casa de mis padres. Tras la comida, a la hora del café, pasamos a comentar, como siempre, la actualidad política. Eran tiempos revueltos. Los atentados terroristas se habían cobrado 132 vidas en 1980: 89 atribuidos a ETA, 29 a diversos grupos de extrema derecha, siete a los Comandos Autónomos Anticapitalistas (una escisión de ETA), cinco a los Grapo, uno a Al Fatah y otro fallecido en dependencias policiales. A ello debe añadirse una grave crisis económica, de alcance mundial pero también específicamente española, además de fuertes tensiones dentro de UCD, el partido del gobierno, con un Adolfo Suárez muy cuestionado. Por último, existía un amplio descontento en el ejército, la Guardia Civil y la Policía –cuerpos todavía sustancialmente no democráticos, es decir, franquistas, cuyos componentes habían sido objeto de numerosos atentados: del número antes citado de muertos, 32 eran guardias civiles, 15 policías y 12 militares–. En definitiva, la tensión política y el desasosiego por el futuro de la democracia estaban en el ambiente.

 

El gobierno presidido por el general Alfonso Armada era una solución ampliamente conocida en medios políticos, sociales y económicos.

“¿Sabes quién es ese general?”

Mi padre me sorprendió al decirme que todo esto se iba a arreglar muy pronto. “¿Por qué?”, le pregunté asombrado. Entonces medio unas desconcertantes informaciones que no acabé de creerme. En efecto, me dijo que le había visitado un amigo que había estado la semana anterior en Madrid y, hombre muy bien relacionado, allí se había entrevistado con altos cargos políticos y militares. De resultas de ello, este amigo le había comunicado que dada la gravedad de la situación y para evitar un probable golpe de Estado militar, Suárez dimitiría y un general, de plena confianza del Rey, asumiría la presidencia del Gobierno con el acuerdo de todos los partidos. Así se daría un “golpe de timón” que permitiría acabar con el terrorismo, estabilizar la democracia y tomar medidas para mejorar la economía.

 Mi inquietud era obvia: “Pero todo esto es inconstitucional, es decir, precisamente es un golpe de Estado…”. No, no, aclaró mi padre: “Todo será plenamente constitucional, el Gobierno será de concentración, estarán representados en él todos los partidos –también el comunista, me precisó, quizás para tranquilizarme, dado que yo era del PSUC–, y su presidente, el general en cuestión, será elegido de acuerdo con las reglas que establece la Constitución por el Congreso de los Diputados”. “¿Sabes quién es este general?”: “Sí, se llama Armada y es muy amigo del Rey”.

En aquellos tiempos se conocía el nombre de muchos generales, a los que se solía clasificar como franquistas o demócratas. Pero nunca había oído el nombre del general Armada y mi padre tampoco. La verdad es que mostré muchas dudas, todo me parecía muy inverosímil, no pensaba que una solución de este tipo reforzara la democracia, sino al contrario, la debilitaría, y, por supuesto, no me creía que los partidos, especialmente los de izquierdas, estuvieran de acuerdo con esta solución. En aquella época, por cuestiones de salud, mi padre apenas salía de casa y veía a muy pocos amigos. Ya en la puerta, le pregunté a solas a mi madre si alguien le había visitado: “Sí, anteayer vino Tarradellas, estuvieron hablando mucho rato”.

A los pocos días, los periódicos informaron de que Tarradellas había pasado una semana en Madrid y, en alguna declaración a los periódicos, había deslizado que era necesario “un golpe de timón” en el gobierno del Estado. También en aquellos días Adolfo Suárez nos sorprendió con el espectacular anuncio televisivo de su dimisión, de la que no precisó las razones. Al cabo de un par de semanas, los periódicos llevaban una pequeña noticia que, en otro momento, me hubiera pasado totalmente desapercibida: se informaba de que el general Armada había sido nombrado segundo jefe de Estado Mayor del Ejército. Caramba, caramba, por primera vez leía en el periódico el nombre de Alfonso Armada.

La profecía no se cumplió

El relato de mi padre, en ciertos aspectos, tenía visos de realidad: quizás podía haber alguna relación entre la dimisión de Suárez y el nuevo cargo de Armada en Madrid. En otros, sin embargo, parecía puro rumor que no se estaba cumpliendo: Leopoldo Calvo- Sotelo había sido designado por su partido, que ya estaba en fase de demolición, para suceder a Adolfo Suárez. El ambiente político no había mejorado mucho, pero se tenía la impresión de que Calvo- Sotelo podía tener menos rechazo que Suárez por parte de sectores de la derecha, en especial los del ámbito empresarial, y estaba menos desgastado que Suárez frente a la cúpula militar.

Llega el 23-F, la esperpéntica entrada de Tejero en el hemiciclo pistola en mano, con tiros y todo. No dábamos crédito. Nadie serio podía estar implicado en tan cutre espectáculo. De madrugada, la radio dice que llega al Congreso el general Armada. Otra vez reaparece este dichoso nombre. Recuerdo la conversación con mi padre. Si Armada es el hombre del Rey, ¿vendrá a dar órdenes a Tejero para que se retire? ¿Es la “autoridad, militar por supuesto”, que se estaba esperando? Por lo visto no: Tejero ni hace caso a Armada. Treinta años después, todavía no se sabe realmente lo que pasó. Hay teorías para todo. Sólo he querido aportar un grano de arena a las muchas dudas.


EL 23-F: UN GOLPE DE CINE (2)

agosto 22, 2010

 

El Rey en el video donde desautorizó el golpe militar pretendidamente realizado en su nombre.

Con el fin de completar la información sobre la película del 23-F, además de señalar que puede consultarse la información publicada por ABC al respecto (http://www.abc.es/20100818/espana/congreso-hemiciclo-201008181738.html), reproducimos este reportaje de Tereixa Constela, que hoy publica El País (22/08/2010) que ofrece diversas fotografías del rodaje del fim.

Puede consultarse el texto original en: http://www.elpais.com/articulo/revista/agosto/23-F/ruede/cono/elpepirdv/20100822elpepirdv_1/Tes

23-F se ruede, coño

Tejero ‘asalta’ la pantalla 30 años después

En 30 años España ha cambiado tanto que los jóvenes no saben empuñar un cetme ni un subfusil. No hay mili. Nadie les obliga a familiarizarse con las armas. No es nostalgia, es una observación del comandante Santiago Taboada, que esta semana se empleó a fondo para hacer que los jóvenes policías que custodiaban el exterior del Congreso agarrasen su arma con verosimilitud y transmitiesen la tensión que sintieron los verdaderos agentes la noche del 23-F. Han pasado casi 30 años y aún hoy algunos espontáneos se desquitan del susto insultando en la calle al Tejero que encarna el actor Paco Tous en la primera película sobre el golpe de estado que llegará a los cines.

En un rodaje todo es mentira y todo debe parecer verdad. Lo que en pantalla será el destello de coches-patrulla es en realidad un foco azul sobre un trípode. La fría noche del lunes 23 de febrero de 1981 en que España se asomó al abismo del pasado se recrea durante una noche de agosto, por fortuna solo templada y no tórrida. Juan Diego (general Armada) y Jesús Castejón (teniente general Aramburu Topete), encorsetados en los rígidos uniformes militares caquis, se abanican en cada descanso, sentados a las puertas del Congreso. Agua y abanicos para aligerar el sofoco. Un figurante que pasea a sus espaldas en la secuencia 125, a cuyo rodaje asistió EL PAÍS, sobrelleva su pelliza de lana con estoicismo.

Paco Tous (teniente coronel Tejero), Juan Diego (general Armada) y Fernando Cayo (el Rey) protagonizan 23-F, la primera incursión del cine español en el acontecimiento más relevante de la Transición y el más casposo (o no es torrentiano gritar “se sienten, ¡coño!”). Su estreno, el próximo 23 de febrero, coincidirá con el 30 aniversario de un golpe de estado que duró poco más de 17 horas en las que el país no durmió. La noche de los transistores, se acuñó. La noche que todos los españoles en edad de recordar recuerdan. ¿Dónde estabas el 23-F?

Chema de la Peña, el director de la película, estaba en Salamanca congregado alrededor de una radio: “Tenía 14 años. Llegué a casa y mi madre me dijo que los de la ETA habían entrado en el Congreso, lo que demuestra la confusión que hubo”. El viernes, antes de arrancar el rodaje nocturno centrado en las idas y venidas entre el Congreso y el hotel Palace, De la Peña explicaba que le atrajeron “la idea de trabajar con material de la historia reciente” y “el componente shakespeariano de los personajes”. “De repente se dan cuenta de que viven en otro mundo e intentan recuperar el pasado a la desesperada”.

La historia española reciente apenas llega a las pantallas. Los estadounidenses todavía siguen en Irak y ya han inspirado varias películas (entre ellas, la triunfadora en los últimos Oscar, En tierra hostil). “Imagínate la historia del 23-F, que lo cambió todo y obligó a ir más rápido, en Estados Unidos. Aquí hay mucho pudor”, aventura Ignacio Salazar-Simpson, copropietario de la productora Lazona, que financia la película (4,5 millones) con la colaboración de TVE.

Durante tres años, Ignacio Salazar-Simpson rumió el proyecto, que le inspiró la película The Queen. Antes, por tanto, del revival que desató el exitoso ensayo de Javier Cercas Anatomía de un instante. “Ya teníamos el guión escrito cuando salió. Se podría haber hecho una peli cachonda, pero queríamos justo lo contrario. Nos hemos empeñado en el rigor total: los sitios, lo que se decía, cómo se decía..”, cuenta el productor, mientras el equipo se prepara para rodar en la carrera de San Jerónimo, cortada y en obras para ensanchar aceras. “Treinta años sin tocar la calle y la cambian ahora”, se queja con humor Salazar-Simpson.

Se queja porque la fidelidad histórica es su principal obsesión. Ha leído libros, declaraciones judiciales y se ha entrevistado con algunos protagonistas como el periodista Iñaki Gabilondo, el político de UCD Landelino Lavilla o el teniente general Aramburu Topete, director general de la Guardia Civil en 1981, que les contó cómo el golpista Tejero se cambiaba la pistola de mano para saludarlo con el debido respeto cuando lo vió en el Congreso.

Muchos protagonistas del 23-F siguen vivos. Y, además, hay todo un país lleno de recuerdos a los que el productor no quiere traicionar. No hay, pues, concesiones en el guión. Ni teorías conspirativas ni elefantes blancos. Hechos probados. Diálogos contrastados. Como el siguiente, entre el periodista Rafael Luis Díaz y el general Prieto, amigo de Tejero, a las puertas del Palace, donde se reparten ejemplares de la edición especial en las que EL PAÍS anunciaba el fracaso del golpe.

“-¿Cómo lo ha encontrado?-interroga el redactor.

-Lo conozco perfectamente. En estos momentos no está nervioso. Está carente total y absolutamente de cordura.”

Delirante. Al guionista Joaquín Andújar le cautivó la retórica militar heredada del franquismo. El honor, la patria, el destino. La grandilocuencia que contrasta con la intimidad. “Tejero es también muy infantil, a su mujer le llama ratita y ella le dice papaíto. Era algo ingenuo, pero un mal tipo, un mandado que se excede de sus funciones”, describe Andújar. Aunque le apura mencionarlo, finalmente el guionista también destaca la coherencia del golpista con sus principios.

En esas 17 horas sobró tiempo para heroicidades y traiciones. De políticos, periodistas y militares. La película, sin embargo, ha elegido la perspectiva de sus auténticos motores: Tejero, caricaturizado por su bigote, su tricornio, su “se sienten ¡coño!” y sobre todo porque fracasó; el Rey, que pasará a la historia como el Borbón que desbarató el golpe de estado, y el general Armada, tejedor y nexo entre la conspiración política y la militar. En la secuencia 129, Armada, el correoso, accede al Congreso tras bisbisear la contraseña -”duque de Ahumada”- a los guardias golpistas de la puerta. Juan Diego, hierático y marcial, avanza con un guante en la mano. “Es quizá uno de los militares más cultos que intervienen en el 23-F”, dirá del personaje. “Es la película que se merece este país, casi un homenaje a la ciudadanía”, dirá del filme. Juan Diego, cuya trinchera ideológica está en las antípodas de su personaje, dice que si hubiera conversado con el general Armada para construir al personaje no habría hablado del 23-F. “Tal vez hubiera sido positivo tener una charleta con él distendida, pero le habría buscado la parte interna, habría hablado de camelias o de amor”. No le hubiera contado que el 23 de febrero de 1981, Juan Diego había viajado a Zaragoza con Rosa León para participar en un homenaje al poeta Ángel Guinda. Ni le habría desvelado que pasó la noche refugiado en casa de un general, incapaz de imaginarse que, 30 años, interpretaría al enemigo Armada.


EL 23-F: UN GOLPE DE CINE

agosto 19, 2010

 

 Antonio Tejero en el Congreso durante el fallido golpe de Estado.

EL FRUSTRADO GOLPE DE ESTADO del 23 de febrero de 1981 será llevado a la gran pantalla, rodándose el film en su escenario original: el Congreso de los diputados. Reproducimos la noticia al respecto que publica Carmen del Riego en La Vanguardia (19/VIII/2010): http://www.lavanguardia.es/politica/noticias/20100819/53985960846/la-camara-baja-permite-rodar-en-el-hemiciclo-la-primera-pelicula-sobre-el-golpe-de-estado-frustrado-.html 

Puede verse la noticia también en http://www.elmundo.es/elmundo/2010/08/18/espana/1282126872.html

La Cámara Baja permite rodar en el hemiciclo la primera película sobre el golpe de estado frustrado del 23-F

La cinta, que dirige José María de la Peña, se estrenará el próximo año, el día en el que se cumpla el 30 aniversario del asalto al Congreso.

Todo el mundo al suelo”, “¡Se sienten, coño!”. Los gritos se vuelven a oír ayer y hoy en el hemiciclo del Congreso. El motivo: el rodaje de la primera película sobre el golpe de Estado frustrado del 23-F, que está previsto que se estrene justo el día en el que se cumpla el 30 aniversario del asalto al Congreso protagonizado por el teniente coronel Tejero. La empresa no ha sido fácil para los responsables de la película, con José María de la Peña, su director, a la cabeza. Pero las reticencias iniciales no les amilanó y, con seis meses de retraso, se ha empezado a rodar en el Congreso el relato pormenorizado de las 17 horas y media que duró el asalto. Eso supone que contarán para rodar con el mismo tiempo que duró el asalto, puesto que la mesa del Congreso sólo ha permitido el rodaje durante dos días, ayer y hoy.

Algún madrileño despistado o turista descolocado pudo llevarse ya ayer un buen susto si al pasar por el patio del Congreso de los Diputados, en la Carrera de San Jerónimo, vio a guardias civiles vestidos de uniforme campar a sus anchas por un Palacio cerrado a cal y canto en espera de que el lunes se celebre la primera reunión de la Diputación Permanente. Y a ese madrileño o a ese turista sin duda le vino a la cabeza una imagen similar, que se clavó en todas las retinas hace 30 años. Esta vez sí era ficción.

Por primera vez el hemiciclo del Congreso va a ser escenario de una película. Hasta ahora muchas han sido las solicitudes para filmar desde el mismo lugar en el que los españoles ven a diario discutir a Gobierno y oposición, pero hasta ahora no se había permitido que ningún equipo de rodaje pisara la moqueta del hemiciclo. Sin embargo, como siempre hay una primera vez, la insistencia de los responsables de la cinta y el aval escrito de la ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, acabaron con la negativa del presidente del Congreso, José Bono, y de todos los demás miembros de la Mesa, con la tranquilidad de que la ocupación tiene fecha de caducidad fijada: 48 horas. Luego, cámaras, policías y guardias civiles se retirarán.

Para llegar al “cámara, acción”, los responsables de la película, producida por los hermanos Ignacio y Gonzalo Salazar, de Lazona, recopilaron toda la información sobre lo sucedido durante aquellas horas en el Congreso; se entrevistaron con los protagonistas del suceso y con ello Joaquín Andújar escribió el guión. En el reparto: Paco Tous será Tejero; Juan Diego, el general Armada, y Fernando Cayo, el Rey. Todo ello con un presupuesto de 4,5 millones de euros. Pero el Congreso no será el único escenario original. Primero consiguieron permiso para rodar en los jardines del palacio de la Zarzuela, y hasta en el patio de la Guardia Civil de donde salieron los 200 guardias civiles que asaltaron el Congreso. Por eso rodar en el hemiciclo era básico. El precedente ha marcado jurisprudencia y la Mesa del Congreso exigirá siempre que la petición de rodaje vaya acompañada por una solicitud oficial del Gobierno. El 23-F lo merecía.


14 DE ABRIL DE 1931: NADIE JUGÓ LIMPIO

abril 17, 2010

 

NUEVAMENTE SE HA CONMEMORADO EL 14 DE ABRIL DE 1931 y consideramos oportuno hacer un apunte historiográfico sobre aquella jornada mitificada por unos y denostado por otros. Tras indagar al respecto, consideramos que en aquellas horas ni el rey Alfonso XIII ni los líderes republicanos jugaron límpiamente.

Así lo publicamos en nuestro estudio Franco y los Borbones (2005)  y en el extenso artículo “14 de abril de 1931. ¿Jaque mate al rey?”, Clío, 54 (abril 2006), pp. 20-29, escrito con la asesoría del catedrático de historia Enric Ucelay-Da Cal.

A continuación ofrecemos una versión reducida de nuestra tesis sobre la jornada del 14 de abril. Se trata del breve texto de polémica, “14 de abril de 1931: ¿Un golpe de Estado?”,  publicado en Andalucía en la Historia, 20 (abril 2008), p. 6.

“14 de abril de 1931: ¿Un golpe de Estado?”

El 14 de abril de 1931 es una de las fechas más idealizadas de nuestra historia. En esa jornada se proclamó la Segunda República en un marco de fair play político aparentemente encomiable. Alfonso XIII partió del país el día antes, tras conocer el resultado de las elecciones municipales que daban el triunfo a los republicanos en grandes ciudades, y las masas salieron alborozadas a la calle a celebrar el nuevo régimen. Sin embargo, las últimas investigaciones demuestran que ni el Rey ni sus oponentes jugaron con la elegancia que crónicas y testimonios transmiten.

Por una parte, Alfonso XIII esperó un golpe militar a su favor. En Cartagena, antes de subir al crucero que le llevó a Marsella preguntó si se había declarado el estado de guerra. Ya en su destino, inquirió de nuevo “si se ha iniciado ya en alguna parte de su Reino la reacción monárquica”. Según el historiador Eduardo González Calleja, hasta las 23.00 horas del día 13, “Berenguer, el marqués de Hoyos y el general Emilio Mola estuvieron intentando en el palacio de Buenavista la proclamación de la ley marcial” y parecía que el Rey había “entrado en el juego, dando alas a esta desesperada iniciativa”. Posteriormente, el ex Rey explicó que marchó al exilio por carecer de tropas a su disposición: “Hubiera necesitado fuerzas y no disponía de ellas. [El general] Cavalcanti se me ofrecía gallardamente para una resistencia desesperada… Pero era él solo”.

Por otra parte, la oposición republicana tampoco jugó limpio el 14 de abril. El historiador Enric Ucelay-Da Cal señala que esa jornada los republicanos sacaron las masas a la calle para provocar una “toma revolucionaria de los ayuntamientos, que la radio difundió y estimuló en el marco de una operación en buena medida coordinada a golpe de teléfono y por telégrafo”. La maniobra situó al gobierno del almirante Juan Bautista Aznar en un callejón sin salida, pues tanto si éste se rendía como si mandaba disparar a los manifestantes no restauraba la normalidad constitucional, que era su meta al convocar los comicios celebrados. Si ordenaba ametrallar a la multitud se encaminaba hacia una dictadura más brutal que la precedente de Miguel Primo de Rivera. Y si permanecía pasivo, la República existía de hecho en la calle, una realidad que se impuso. Ucelay-Da Cal concluye que estas maniobras republicanas, “gracias a su invisibilidad”, dieron como resultado “el golpe de Estado más perfecto de toda la historia española” al salvar las apariencias de vulnerar la legalidad.

En suma, los dos actores políticos del 14 de abril –monarca y oposición- apostaron por la carta golpista. Ello no fue excepcional, pues desde 1808 los cambios de régimen se imponían en España por esa vía y esa jornada fue un hito más de una larga secuencia.


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