LOS NUEVOS PARTIDOS: CATALUÑA EL LABORATORIO POLÍTICO DE ESPAÑA

diciembre 15, 2012

“Indignados” el 15-M en la puerta del Sol madrileña (imagen de Dani Pozo).

EN LAS ELECCIONES CATALANAS celebradas el pasado de noviembre  Ciutadans [C's] ha obtenido nuevo diputados (con el 7.5% de los votos emitidos) y la Candidatura de Unidad Popular [CUP] tres (con el 3.4%).

Estos resultados ratifican que Cataluña ha acontecido un laboratorio político, pues desde los comicios locales del 2003 han irrumpido institucionalmente C’s, la CUP, la Plataforma por Cataluña [PxC] y Solidaridad Catalana por la Independencia [SI]. La desafección hacia las grandes formaciones (CiU, ERC, PSC, PP e ICV) se ha plasmado aquí -entre otros expresiones- en el voto a opciones alternativas que estos comicios ha sido superior al 18%. ¿Qué lectura política ofrece esta eclosión de los nuevos partidos en Cataluña?

Hemos publicado un artículo en el diario catalán Ara donde desarrollamos esta cuestión y planteamos que ellos supone una italianización de la política catalana: , ”L’ascens dels partits ‘antiestablishment’”  (8/XII/2012), Puede accederse a su lectura gratuita clicando encima del título. Solo es preciso registrarse como lector.

El laboratorio político catalán

En esta entrada del blog pretendemos señalar que las nuevas formaciones catalanas constituyen una punta de lanza de las que emergen en el resto de España y que basculan sobre la protesta contra la vieja política y la defensa o afirmación de la identidad, sea ésta española, regional o “nacionalista periférica”.

En tal sentido, consideramos que manifestaciones como las de los “indignados” y el movimiento 15-M y las amplias simpatías que suscitan (según los sondeos) testimonian un afán extendido de acabar con “la vieja política” en términos de lograr mayor participación y transparencia en todos los sentidos (desde listas abiertas hasta financiación). Sin embargo, las movilizaciones públicas no cuajan en la articulación de un gran partido estatal, sino en una formación emergente en gran medida nucleada en Madrid, Unión, Progreso y Democracia [UPyD], y diversos partidos que emergen en la periferia del Estado. ¿Qué tienen en común las nuevas formaciones pese a du ideología dispar y antagónica?

Si nos atenemos a la casuística catalana, podemos destacar especialmente dos rasgos, al que podemos añadir un tercero que se vislumbra con creciente intensidad:

1. Las nuevas siglas asocian la defensa de la identidad a la denuncia de la política tradicional

Éstas quieren acortar distancias entre representantes y representados, de aquí la mención constante a la regeneración democrática y las alusiones peyorativas a la clase política o a la “partitocracia” por parte de los nuevos partidos catalanes, designada como “casta” (SI y PxC) o el recurso a lemas como “Rebélate!” (C’s) o “La hora del pueblo” (CUP).

En este aspecto, las nuevas formaciones que emergen en el resto del Estado ofrecen un discurso similar. De este modo, UPyD, acaudillado por Rosa Díez, afirma haber “obligado a incorporar al debate político propuestas y alternativas que estaban vetadas por el establishment político, económico  y mediático”.

Asimismo, el Foro Asturias Ciudadano [FAC], liderado por Francisco Álvarez-Cascos se define como “un movimiento de ciudadanos libres y consiguientemente críticos, que se rebela contra la condición de súbditos en la que han estabulado a los asturianos  los omnipotentes aparatos de los partidos”.

Igualmente, la coalición Compromís, en Valencia, en su Manifiesto  “hace un llamamiento a la sociedad civil valenciana a participar de la necesaria rebelión democrática que exige un momento tan exigente como el actual, con una degradación política que nos avergüenza y con una crisis económica de gran magnitud que genera paro, empobrecimiento y degradación ambiental. [...] Otra manera de hacer política es posible. Entre todos podemos demostrar que es posible la unidad en la diversidad, que es falso que todos seamos iguales y que si queremos, podemos cambiar nuestro país”.

Los ejemplos podrían ser más extensos, pero el leitmotiv de fondo es el de una pretendida “regeneración” democrática expresada con diversos discursos y registros.

2. Constituir partidos-movimiento en apariencia o realidad

Desprestigiados los partidos tradicionales como organizaciones autónomas de la sociedad civil, los nuevos se autodefinen como emanaciones de esta última que quieren establecer una democracia “real”, en ser ésta pretendidamente desvirtuada por los primeros.

En Cataluña esta determinación se advierte en partidos con denominaciones que designan apiñamientos cívicos transversales(“ciudadanos”, “plataforma”, “solidaridad” o “candidatura de unidad popular”) y tienden a remitir a valores. También es visible en unos liderazgos alejados de la política profesional (Josep Anglada, Albert Rivera, Joan Laporta) o colectivos (la CUP).

En el resto de España este hecho es sobre todo visible en las nuevas denominaciones ya citadas como Foro, Unión, Progreso y Democracia, Compromís, a las que pueden añadirse otras como Equo. La palabra partido ha desaparecido en aras de nuevas denominaciones inclusivas, mientras las definiciones ideológicas ortodoxas (como socialdemócrata o demócratacristiano) tienden a dejar paso a idearios determinados por valores que pueden ser ampliamente compartidos.

3. Internet juega un rol ideológico y organizativo importante

La red permite construir organizaciones de forma rápida y coste mínimo, relativamente competitivas respecto de los grandes partidos. En algunos casos es una transmisora implícita del mensaje de las nuevas formaciones al plasmar la democracia participativa que declaran querer, al crear una “plaza electrónica” que permite a los seguidores intervenir en foros o decisiones desde la horizontalidad. En Cataluña la CUP es el ejemplo claro del doble papel de Internet en estos partidos, pero no el único (SI habilita referéndums electrónicos por los adheridos).

En este aspecto, por ahora en el conjunto del Estado el impacto político de la red se ha plasmado en la convocatoria de grandes movilizaciones, pero no ha alumbrado aún partidos de cierta consistencia, aunque en las nuevas formaciones el papel de las redes sociales es trascendente. Lo ilustra, por ejemplo, la Equomunidad de Equo.

Hacia nuevos partidos populistas

En general, el bipartidismo PSOE-PP impide que surjan alternativas a las dos grandes formaciones en el ámbito estatal y está desembocando en la eclosión de nuevas formaciones de distinto signo en la periferia del Estado, en el ámbito local y autonómico, siendo Cataluña -y no por azar- donde esta tendencia se halla más avanzada.

Como indicamos en el citado artículo del diario Ara, los nuevos rótulos catalanes reflejan una “italianiación” política creciente, dadas las similitudes que la política catalana ofrece con la de la Italia en noventa del siglo pasado. Según el politólogo Marco Tarchi, entonces se extendió “el rechazo de la concentración de poderes en manos de la oligarquía partidista, la polémica contra la burocratización de la vida pública, la reivindicación de un retorno de la legitimidad política democrática a su fuente popular natural […], la exhortación a un acercamiento entre gobernados y gobernante”.

Este panorama marcó la emergencia de la Liga Norte y de Fuerza Italia y el fin de los partidos tradicionales. Ahora se advierte cada vez con singular intensidad en Cataluña y en menor medida en el resto de España. La cartografía política española está cambiando de modo lento pero sostenido y el principado catalán es el reflejo más vistoso de este proceso y, a la vez, su motor (no en vano UPyD es resultado de emular a C’s).


¡ LLEGAN LOS BARRENDEROS POPULISTAS!

diciembre 10, 2012

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Propaganda de la PxC: Josep Anglada barre la “casta política” corrupta.

LA ESCOBA HA SIDO EL SÍMBOLO DEL POPULISMO ANTIELITISTA por excelencia y su irrupción en el primer plano  de la política catalana deja muy claras las tendencias de este tipo que anidan a derecha e izquierda. Arriba, en el periódico de propaganda electoral de la Plataforma per Catalunya [PxC], Josep Anglada aparece barriendo lo que la jerga del partido denomina “casta” política parásita.

Abajo, la izquierdista Entesa per Sabadell [ES], una formación de las Candidatures Alternatives del Vallès [CAV], con dos ediles en el consistorio de esta población (obtuvo el 7.1% de los votos), ha editado este grafismo. Como es sabido, en estos momentos el alcalde de la ciudad, el socialista Manuel Bustos, está imputado en el marco de la llamada “Operación mercurio”.

El pasado dia 2 de diciembre se realizó una manifestación en esta ciudad convocada por ES, ICV, EUiA y la CUP. Ésta partió de la plaza de Sant Roc, en el ayuntamiento, y sus participantes marcharon con escobas hasta los juzgados, bajo el lema “Fuera corruptos de Sabadell”.

entesa per sabadell

Así pues, las escobas simbólicas son cada vez más visibles en Cataluña, lo que denota un clima de antielitismo rampante: “los de abajo” están hartos de “los de arriba” y envían un mensaje claro: hace falta “un gran barrido”.

El precedente de Força Ciutadana / Fuerza Ciudadana

Pero la escoba como símbolo antielitista tiene un precedente claro. En el 2006 un partido ya hizo bandera de la escoba: Força Ciutadana-Fuerza Ciudadana [FC’s], constituido ese año, pretendía impulsar una política al margen de ideologías, hecha por profesionales y por los afectados por los problemas de cada sector. Su logotipo tenía un evidente carácter protestatario y era harto explícito de sus fines: una escoba para barrer a los políticos no cumplidores.

Su líder era Ignasi Rubio, un piloto de aviación comercial y abogado de 36 años de errática trayectoria política. La inició con una “toma de contacto” con ERC para “conocer su proyecto político”; después fue vicepresidente de Nuevas Generaciones del PP; luego, miembro de CiU (avalado por Pujol); posteriormente declinó organizar las juventudes del PSC en Terrassa (Barcelona) por ser “un cambio demasiado radical”.

FC’s quería expandirse por España y preveía presentar listas en el País Vasco y Andalucía. Concurrió a las elecciones locales en Barcelona con el lema “Te vamos a escuchar” y manifestó la voluntad de recuperar los vínculos entre instituciones y ciudadanía y tuvo el apoyo de la profesora Gotzone Mora, entonces militante socialista. Cabe pensar que sus pobres resultados (591 sufragios, 0.1%) abortaron el proyecto. Fue el primer partido “Ciudadano” fallido.

Sería Ciutadans quien enarbolaría la bandera de la protesta en Cataluña.

Un símbolo antielitista recurrente

Escoba Rexismo

De hecho, la escoba ha sido un tema recurrente en la retórica populista y antielitista, especialmente en la extrema derecha. Lo ilustran de modo claro los dos carteles de la extrema derecha belga que reproducimos. El superior es de 1936, difundido por el llamado Rexismo, el movimiento fascista católico que lideró Léon Degrelle (1906-2014) en la época de entreguerras. El lema del póster -”Groote kuisch”- es gráfico: “la gran limpieza”.

Medio siglo después recuperó el mismo tema y en iguales términos (seguramente no por azar) el partido ultraderechista Vlaams Blok [Bloque Flamenco, hoy Vlaams Belang, Interés Flamenco] en este cartel, que tenía el mismo lema:

Los riesgos de la “gran limpieza”

El “gran barrido” de las corruptelas políticas explicita un antielitismo de los “de abajo”, el sano pubelo llano, contra “los de arriba”, la casta política que se comporta de forma oligárquica y solo contempla sus intereses. El riesgo que conlleva este discurso es el de configurar una deriva antiparlamentaria, en la medida que acabar con las corruptelas y la “vieja política” que las ha hecho posible se puede llegar a cuestionar el conjunto de las estructuras democráticas.

En este sentido… ¿Es casualidad que a medida que se agitan las escobas aumente en los sondeos el porcentaje de los españoles que aceptarían un gobierno autoritario hasta alcanzar este noviembre el 19% en un barómetro del CIS? El aviso es claro, desde nuestra perspectiva: cuidado con los escobazos o la “cultura de las escobas”, ya que históricamente entre barrenderos políticos ha anidado el espítiru caudllista.


NOTAS DE LECTURA: CUANDO BARCELONA ERA “LA ROSA DE FUEGO”*

noviembre 18, 2012

Obreros amotinados durante la Semana Trágica en la Barcelona de 1909.

“ROSA DE FUEGO” era la expresión empleada por anarquistas de América al referirse al empaque revolucionario de la Barcelona de inicios del siglo XX. Pese a ello, en 1900 un patrono catalán, José Badía, veía al proletariado de la urbe poco radical: “El obrero es bueno, útil y dócil, pero en demasía impresionable”. ¿Cómo eran entonces los trabajadores de la capital catalana? Joaquín Romero Maura (Niza, 1940), doctorado en historia por Oxford, lo explica en La rosa de fuegoEl obrerismo barcelonés de 1899 a 1909  (RBA, Barcelona, 2012, 732 pp.).

Publicado en 1974 y ahora reeditado, este estudio de 400 páginas (y 300 de anexos y notas) reconstruye con minucia y perspicacia las condiciones de vida del proletariado, muestra las fluctuaciones de su encuadramiento político y organizativo, los altibajos de su violencia y sus nexos con el anarquismo y el republicanismo entre la derrota colonial de 1898 y la Semana Trágica de 1909. Su reedición está más que justificada por dos razones. Una es su estilo ágil y narrativo, que combina con habilidad explicaciones complejas y anécdotas ilustrativas, como la de un desertor preso que captó el carácter efímero de la insurrección anticlerical de 1909: liberado por los revoltosos, se negó a huir de la cárcel arguyendo que “eso que hacéis durará ocho días, y entonces me la cargaré por desertor y por revolucionario”. La otra es el gran conocimiento de las fuentes que refleja el autor, que le permite cuestionar tópicos arraigados, como reducir el influjo de Alejandro Lerroux a su demagogia (cuando fue un hábil constructor de partido) o mostrar el carácter poliédrico del anticlericalismo. Es, pues, una obra de referencia que resiste de modo admirable el paso del tiempo.

Un gran fresco de Barcelona

El libro traza una gran panorámica política y social de la Barcelona de la época, una ciudad cosmopolita de más de medio millón de habitantes (de los que 150.000 eran obreros) y culturalmente tributaria de Londres, París y Berlín. Expone como aquí los clamores regeneracionistas posteriores al desastre se tradujeron en el fin de las elecciones amañadas (el censo electoral de 1899 tenía 100.000 votantes, incluyendo a 27.328 ficticios y excluyendo a 37.000 verdaderos) y el hundimiento de los partidos dinásticos ante el empuje de nuevas fuerzas que conformaban partidos de masas, el catalanismo y el republicanismo acaudillado por Lerroux, mientras el movimiento obrero se reorganizó sentando las bases de su futuro crecimiento.

En este marco, la formación de Solidaritat Catalana, una candidatura que en 1906 unió a catalanistas, republicanos y carlistas (para oponerse al proyecto de ley de jurisdicciones) fue un catalizador político decisivo, pues favoreció tanto a la Lliga (su discurso catalanista devino hegemónico) como a Lerroux (que se mantuvo al margen de ésta y se creó un perfil propio, a diferencia de los republicanos “solidarios”). A la vez, en 1907 se constituyó la federación Solidaridad Obrera, que reunió a anarquistas, socialistas y lerrouxistas. Dos años después, la Semana Trágica puso de relieve cómo se habían establecido estrechos vínculos entre los obreros y Lerroux.

Un pasado muy presente

El resultado es un ensayo excelente, cuya lectura ofrece un incentivo inesperado en la medida que el paisaje político quedescribe reviste llamativas concomitancias con el actual. Nos referimos, por ejemplo, al descrédito de la política de los partidos tradicionales (que un personaje de un drama teatral de 1905 explicitaba así: “Político y hombre de bien no puede ser”); al enorme influjo de Cataluña en España, que el conde de Romanones (varias veces ministro), sintetizó de este modo: “Durante un cuarto de siglo, los gobiernos de España han vivido pendientes de las vibraciones catalanas”; o a los agricultores de Monzón (Huesca) que en 1898 pedían recortar gasto al Estado en estos términos: “La patria nos cuesta más de lo que vale. Para que estemos satisfechos de haber nacido en ella, hay que abaratarla”. ¿No resulta hoy todo ello de una familiaridad inquietante?

(*) Reseña publicada en ”“Ecos del pasado”, Cultura/s, La Vanguardia (3/X/2012), pp. 12-13.


QUIZ SOBRE POLÍTICA CATALANA: ¿SABE DISTINGUIR QUIEN ES QUIEN EN EL OASIS POPULISTA?

noviembre 13, 2012

EN LA POLÍTICA CATALANA ACTUAL EL GRAN EJE DIVISIORIO ES LA INDEPENDENCIA. Sin embargo, cuando las elecciones no se planteaban polarizadas en torno a esta cuestión, las fronteras políticas no eran tan claras entre los partidos catalanes Para demostrarlo, proponemos realizar un quiz.

A continuación figuran 15 declaraciones o lemas de partidos catalanes que concurren a las elecciones y tienen presencia en su parlamento o en consistorios: CiU, PSC, PP, ERC, ICV, SI, C’s, la PxC y la CUP. Se trata de atribuir cada una al partido que la ha emitido. Para conocer si ha acertado, basta clicar en el asterisco rojo, que aporta la fuente de la información.

El test

1. “El PP se dedica a perseguir TV3 y nuestra lengua en el País Valenciano, es un partido anticatalán que desprecia nuestra cultura”. *

2. “El hecho de que se aprueben este tipo de medidas [prohibir la burka] ayuda a crear un clima de opinión que favorece la xenofobia”. *

3. “Madrid nos roba. Hacia la independència”. *

4. “Tenemos un parlamento de cartón piedra, es una farsa”. *

5. “Hemos venido a destruir a esta casta política corrupta”. *

6. “Mientras los payeses catalanes no pueden recoger la fruta por los bajos precios,en otros sitios de España, con lo que damos nosotros [...] al Estado, reciben un PER [subsidio] para pasar una mañana [...] en el bar”. *

7. “Jordi Pujol dio prioridad durante su etapa de gobierno a la inmigración musulmana sobre la de origen hispano para favorecer su proyecto de construcción nacional”. *

8. “Inauguramos una nueva etapa de una transición nacional para aplicar el derecho a decidir”. *

9. “Lamento la invisibilización de la mujer tras el velo islámico”. *

10. “Es positivo y adecuado prohibir el burka”. *

11. “En España hay más inmigración de la que debería haber”. *

12. “La solidaridad catalana con el resto de comunidades autónomas ha de tener un límite en el tiempo y en la cuantía”. *

13.  “Los de casa primero”. *

14. “Tenemos que denunciar la mentira de la democracia formal, potenciar la organización autónoma de las clases populares”. *

15. “¡Rebélate!”. *

Las lecciones del quiz

Una vez realizado, si se analizan todas las respuestas constatamos que:

a) En la política catalana dominan la identidad y la protesta.

b) La defensa de la identidad se proyecta tanto en la defensa de la identidad española, como de la catalana (con el tema fiscal como cuestión estelar) y de la “autóctona” frente a la inmigración.

c) Existe una tendencia a la protesta contra los granes partidos y contra “Madrid”, es decir una doble desafección política.

En esencia, Cataluña es un escenario abonado a discursos populistas. De hecho, al  comprometerse a realizar un referéndum sobre la independencia, Artur Mas y los partidos “soberanistas” han asumido un populismo plebiscitario sensible a la desafección hacia “Madrid”.

En síntesis, el “oasis catalán” se está convirtiendo en un “oasis populista” a marchas forzadas.


EN LAS ELECCIONES DEL 2010 SOLO EL PP Y ERC ANUNCIARON QUE SE CELEBRARÍA UNA CONSULTA SOBRE LA INDEPENDENCIA. CIU NI LO APUNTABA

noviembre 3, 2012

En las elecciones catalanas del 2010  solo ERC defendió un referéndum por la independencia y el PP lo vaticinó.

CUANDO SE ACERCA UNA NUEVA CONSULTA ELECTORAL en Cataluña, si miramos los espots electorales de la campaña del 2010, observamos que entonces solo dos partidos anunciaron la celebración de un referéndum por la independencia: el Partido Popular [PP] y Esquerra Republicana de Catalunya [ERC].  En el de la coalición Convergència i Unió [CiU], hoy gran abanderada del mismo, ni siquiera se vislumbraba tal posibilidad.

A continuación reproducimos los tres vídeos electorales citados de la campaña del 2010.

1. El espot de ERC: “gente valiente” para luchar por la independencia

En el espot de ERC el anuncio de un referéndum se contempla al final del mismo y no era una novedad, pues  formaba parte del discurso central del partido.

De hecho, su antiguo secretario general, Josep-Lluís Carod-Rovira, en el 2008 publicó el ensayo 2014,  en el que postulaba celebrar un referéndum por la independencia en septiembre del 2014, al cumplirse los tres siglos de la derrota austracista. Así pues, el plebiscito que impulsaba ERC formaba parte del paisaje político catalán.

Para quien desconozca el catalán, el anuncio muestra a una joven que toma decisiones que exigen coraje, como marchar al extranjero a estudiar y trabajar, concebir un hijo cuando está en el paro y, por descontado, pugnar por un referéndum de la independencia.

2. El espot del PP: de la ficción a la realidad

El espot del PP es el más llamativo: cuando se proyectó en la campaña, parecía mera política ficción al lanzar un alarmista mensaje de futuro: mostraba a un parado que, un año después de las elecciones (en noviembre del 2011), se quejaba de que el gobierno de CiU solo estaba pendiente de la independencia y no de los problemas sociales como el suyo y se veía a Artur Mas pactando un referéndum por la independencia con Carod-Rovira.

Así pues, los estrategas de comunicación del PP (posiblemente sin planteárselo) fueron los que mejor vaticinaron el escenario político catalán más inmediato y avanzaron la principal crítica al discurso de CiU: que la independencia se anteponía a las políticas sociales. De hecho, hoy el programa de CiU se centra en la soberanía y efectúa pocas propuestas concretas.

3. El espot de CiU: la independencia no aparece ni se la espera

A diferencia de los espots anteriores, en el de CiU la independencia no aparecía: el anuncio se centraba en Artur Mas, que concurría a las elecciones como candidato de la coalición por tercera vez y aludía simplemente a “una Cataluña mejor”. No había más contenido: el candidato era la gran apuesta.

Conclusión: la política catalana entre la ficción a la realidad

Lo expuesto nos lleva a concluir tres consideraciones en relación a la política catalana.

1. Constituye una realidad muy fluida y que experimenta cambios con gran rapidez, en la que el eje identidario se ha impuesto de manera aplastante al social. Ello conlleva relegar a un  segundo plano la situación social y plantea un horizonte con un eventual aumento tensiones internas en el eje divisorio Cataluña-España.

2. Los cambios rápidos que experimenta pueden hacer que una aparente ficción en noviembre del 2010 (la expuesta en el anuncio del PP) se convierta en una realidad menos de dos años después, lo que indica el rumbo poco previsible que ha adquirido. Sobre todo, refleja cómo la deriva explícita hacia la independencia de su partido central, CiU, ha trastocado el escenario y el mapa político, pese a que ésta era literalmente inexistente en su mensaje central hace apenas dos años.

3. Con el anuncio del referéndum por la independencia, el populismo plebiscitario se ha entronizado en Cataluña, hasta el punto que el Partit dels Socialistes de Catalunya [PSC]  lo ha asumido. El “oasis catalán”, pues, es ya el “oasis populista”.


ENTREVISTA A MARÍA-PIA CABERO: “BREIVIK ACTUÓ INSPIRADO POR LAS TEORÍAS DEL MOVIMIENTO CONTRAYIHAD”

octubre 19, 2012

MARIA PIA CABERO (Uppsala, Suecia, 1988) trabaja en la Fundación sueca Expo, que cobró proyección internacional debido a la célebre trilogía Milenium, de Stieg Larsson (1954-2004), pues su autor fue uno de los promotores de la entidad constituida en 1995. Cabero forma parte del consejo editorial de la revista Expo, aunque -como explica a continuación- su labor se desarrolla fundamentalmente impartiendo conferencias y coordinando el trabajo del ámbito educativo de Expo.

La hemos entrevistado para conocer cuál es su análisis de la extrema derecha escandinava de la que surgió Anders Behring Breivik, autor de la masacre de Utoya cometida en julio del 2011 (ampliamente comentada en este blog), así como para informarnos de la labor de la fundación.

Le agradecemos su atención y amabilidad al responder a nuestras preguntas formuladas por email.

*****

¿Qué sabemos hoy de Anders Behring Breivik? ¿Es un demente que actuó en solitario?

Lo que sabemos hoy es que parece haber planificado y llevado a cabo los ataques terroristas en Noruega en el 2011 actuando de manera independiente. Sin embargo, podemos decir sin dudarlo que no ha actuado porque sí, sino que lo ha hecho motivado políticamente. Ello es evidente tanto en su manifiesto (2083: declaración de independencia europea) como en su explicación de porque se llevan a cabo actos de terrorismo. Breivik simpatizaba con el movimiento anti-musulmán counterjihad [contrayihad] y estaba inspirado por la ideología del movimiento.

Counterjihad es un movimiento que se basa principalmente en una teoría de la conspiración, llamada Eurabia, que se fundamenta en la idea de que Europa se ha vendido al Islam y a los musulmanes. Los ideólogos más influyentes del movimiento perciben y trabajan con la idea que Occidente está en guerra con el Islam (al que consideran una ideología política totalitaria y no una religión) en el sentido de que los musulmanes constituyen en sí mismos una amenaza para Occidente y aspiran a esclavizar a Europa e introducir inevitablemente la ley “sharia” en varios países.

Con estos antecedentes islamófobos era lógico que Breivik trasladara su animadversión hacia los socialdemócratas, que son quienes han gobernado el país más tiempo y que -en su opinión- apoyan el multiculturalismo y a los musulmanes que vendrán a Noruega para apoderarse del país.

Anders Behring Breivik, autor de la masacre de Utoya.

Breivik aprendió mucho de su visión sobre el mundo a través de Internet, en diferentes blogs y foros. Afirma que se educó con Wikipedia. Sin embargo, manifiesta que fue consciente de estas cuestiones durante la guerra de los Balcanes, pues le llevó a entender la amenaza del Islam y su peligro como amenaza demográfica, ya que los musulmanes estarían aumentando en número.

Por desgracia, esta apreciación también la comparte con otros ideólogos anti-musulmanes. Algunos de ellos dicen, por ejemplo, que el genocidio cometido por militares serbios con miles de bosnios musulmanes en Srebrenica en 1995 no fue tal, sino una necesidad serbia debido a la noción de que los musulmanes estaban a punto de tomar el control del territorio. Esta afirmación fue utilizada por Breivik e incorporada a su visión del mundo para confirmar sus teorías relativas a que los musulmanes actúan como un colectivo y tienen una ambición común de dominar el mundo.

En este contexto, es importante destacar que los ataques en los Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001 y sus consecuencias han sido importantes en la propagación de ideas anti-musulmanas en todo el mundo y han dado a los prejuicios islamofóbicos un verdadero impulso. Hoy son de uso frecuente por parte de los populistas y los actores que querían demonizar a los musulmanes en general. Pero ideas anti-musulmanas han existido entre los políticos y los grupos de la extrema derecha en Europa varios años antes de los citados actos terroristas cometidos en Estados Unidos. Lo que ha ocurrido es que a partir de entonces estos se han popularizado más.

¿Qué impacto ha tenido el crimen de Breivik en la extrema derecha escandinava?

Directamente después del trágico suceso en los países nórdicos decayó el apoyo a algunos partidos que se perfilan como contrarios al multiculturalismo y expresan una retórica xenófoba. Pero lo que es notable es que un año después su apoyo ha vuelto a aumentar.

A principios de este verano, por ejemplo, las encuestas de opinión mostraron que el apoyo al Partido del Progreso (Fremskrittspartiet, FrP) en Noruega estaba al mismo nivel que antes de los ataques de Breivik. Por tanto, podemos decir que el apoyo cayó dramáticamente justo después de los atentados, pero luego se acercó a su nivel previo a ellos. Con el tiempo, pues, parece que los acontecimientos del año pasado no han influido en el apoyo a estos partidos.

En relación al posicionamiento y discurso de los actores más extremos, todos los grupos de ultraderecha en Escandinavia (es decir, los que manifiestan simpatías nazis o tienen actitudes anti-musulmanas), rápidamente se alejaron de Breivik y de sus ideas. Para los grupos racistas clásicos fue muy fácil porque Breivik no hablaba de racismo o antisemitismo y fue más difícil para los grupos anti-musulmanes, ya que emplean los mismos términos y se oponen igualmente al multiculturalismo; su atención se centra en los musulmanes y -como comparten la misma visión del mundo- utilizan los mismos conceptos y teorías para explicar los supuestos peligros del Islam.

El movimiento contrayihad considera que los musulmanes aspiran a esclavizar a Europa.

A pesar de ello, todos los grupos de extrema derecha tomaron distancia oficialmente de Breivik y nadie quiso admitir que compartía las ideas que impulsaron sus acciones. Pero si hacemos un análisis de lo que algunos de los políticos de este ámbito islamófobo afirman, encontramos similitudes. De este modo, utilizan metáforas bélicas: afirman que estamos en una guerra con el Islam y que tenemos que resistir. La diferencia es que Breivik llevó a la práctica lo que para otros sólo es un discurso; es decir, actuó motivado por las ideas. Por tanto, es importante señalar que éste no es el único que se ha referido a la presencia del Islam en Europa con una retórica de guerra.

Algunos políticos anti-islámicos han atenuado su discurso y en Suecia vemos que algunos de ellos que antes asistían a las reuniones internacionales de Counterjihad se han abstenido de hacerlo en público recientemente. Creo que es porque se quiere evitar la conexión con Breivik y con las ideas extremas contra lo musulmán.

Mientras tanto, a raíz de la masacre de Utoya, se han creado grupos más radicales en todos los países nórdicos de los que puede decirse que tienen a la English Defence League (EDL, Liga de Defensa Inglesa) como modelo y puede decirse que es un movimiento activista callejero que ha sido señalado como violento. Estos grupos se autodenominan expresamente parte del movimiento counterjihad. En los países nórdicos se han creado secciones, formando la European Defence Leagues, pero no han sido capaces de movilizar a muchas personas y sus manifestaciones rara vez han convocado a más de una decena. Sus ideas entre la población encuentran mucha resistencia y este movimiento no cuenta con mucho apoyo en Suecia. En realidad, solamente en Gran Bretaña puede reunir a miles de personas en una manifestación.

Manifestantes de la English Defence League [EDL].

Pero lo que ha ocurrido en el año transcurrido desde los atentados de Utoya y durante este verano es que blogueros anti-musulmanes, periodistas, artistas y grupos de opinión parecen haber fortalecido su cooperación y estrechado lazos a través de redes y organizaciones en todo el mundo y han convocado a reuniones counterjihadistas. Así, bajo el velo de defender la libertad de expresión y los derechos democráticos, muestran su disgusto contra el Islam que consideran una amenaza para Europa y Occidente. Al mismo tiempo, estos grupos manifiestan no tener ningún vínculo con lo ocurrido en Noruega, a pesar de expresar ideas similares en sus reuniones.

Muchos grupos nuevos están tratando de crearse una apariencia de actores respetables. En esta línea, algunos actores anti-musulmanes concertaron una reunión en el Parlamento Europeo este verano para discutir precisamente sobre el Islam y la libertad de expresión y allí participaron algunas de las personas más influyentes en el movimiento counterjihad, entre otros, el líder británico de la EDL y el responsable del blog Gates of Vienna.

De Suecia participó la periodista Ingrid Carlqvist, que acababa de fundar la Sociedad de la Libertad de Prensa (en sueco Tryckfrihetssällskapet), una copia de una asociación danesa del mismo nombre fundada por Lars Hedegaard. Ambos, Carlqvist y Hedegaard, lanzaron este otoño una revista que pretende “mostrar la realidad” y se centra en los diversos problemas con el Islam y la inmigración, Dispatch International, que ha llamado mucho la atención entre los periodistas en Suecia.

Así, las ideas y actitudes anti-musulmanas en los últimos años han tenido, en general, impacto en partidos populistas y cuentan con apoyo entre el público. Su desarrollo, como se ha visto en Suecia, Francia, Dinamarca, los Países Bajos, Austria y Suiza, entre otros, parece no haber sido influido de modo considerable por los acontecimientos en Noruega. Estos posiblemente han alimentado algún tipo de radicalismo en algunos casos y de prudencia en otros.

¿La ultraderecha escandinava es distinta de la del resto de Europa?

En el caso de Suecia, desde la Segunda Guerra Mundial el país contó con grupos y activistas fascistas que aunaron fuerzas en Europa, compartiendo la herencia que Hitler legó. Siempre han existido organizaciones nazis o fascistas, pero rara vez han recibido un apoyo destacado y más bien han sido bastante marginales y periféricos.

En los años 80 y 90 apareció la cultura skinhead, que difundió la llamada música del “poder blanco”, muy inspirada en círculos nazis de los Estados Unidos y Gran Bretaña, que llegaron a Suecia y luego a Dinamarca y allí pudo observarse que se organizaban en manifestaciones y acciones públicas antes no vistas. El crecimiento de estos grupos alcanzó un clímax en los años 90, entonces el movimiento se debilitó considerablemente por las luchas internas y la gran resistencia que encontró para penetrar en el resto de la sociedad.

Actualmente los colectivos nazis todavía existen en Suecia. Su sector organizado políticamente tiene dificultades para crecer, mientras otro trata de adoptar un carácter más parlamentario que tiene muy poco apoyo, pero ha ganado adhesión en las elecciones locales. Así puede verse que algunos actores han cambiado en apariencia y tratan de bajar el tono de su discurso, pero siguen la ideología de siempre. No están dispuestos a admitir que son racistas mientras hablan de etnicidades o pueblos y priorizan, por ejemplo, que Suecia sea sólo para los suecos, a quienes definen tanto por etnicidad como por consanguinidad.

Mogens Glistrup (1926-2008) fue el promotor del populismo en Escandinavia.

No obstante, lo que es particular en los países nórdicos es la aparición de diferentes partidos populistas en los años 70, en Suecia, Noruega y Dinamarca, muchos de ellos inspirados por el político danés Mogens Glistrup. Aquí nació el populismo nórdico que primero fue clásicamente populista proponiendo impuestos más bajos, venta libre de bebidas espirituosas, etc. pero que más tarde abrazó un discurso cada vez más xenófobo. El desarrollo de estos partidos ha influido a muchos de los políticos xenófobos actuales y afectó también a la conducta y retórica de algunos grupos de extrema derecha.

A partir de este hecho, surgieron varias formaciones xenófobas que hoy en día gozan de gran apoyo en los parlamentos nórdicos o tienen un rol decisivo en las coaliciones de gobierno. Pero no todos tienen las misma raíces. En Suecia, por ejemplo, Demócratas de Suecia [Sverigedemokraterna, SD] es resultado de una fusión de la extrema derecha y el populismo. El partido fue fundado por gente de la extrema derecha temprana, pero se ha inspirado mucho en la retórica populista y ha logrado pasar de ser claramente vinculado a la ideología nazi en los años 90 a ser considerado hoy un partido como cualquier otro, sólo que un poco más “crítico de la inmigración”, tal como ellos se definen. De este modo, por ejemplo, han excluido a muchas personas que han estado claramente vinculadas con el movimiento neonazi, pero actualmente existen en el partido líderes políticos que forman parte del entorno anti-musulmán. Simplemente han aclarado el chivo expiatorio de su discurso y ahorase centran en el Islam como la gran amenaza para Suecia, algo que se ha vuelto más fácil en los últimos diez años, desde que la islamofobia se ha vuelto más normalizada y aceptada.

En los países nórdicos vecinos el panorama es bastante parecido, pero algunos partidos son de origen populista, basados en protestas fiscales, como es el origen del Partido del Pueblo de Dinamarca (Dansk Folkeparti, DF), y posteriormente se transforman en xenófobos.

¿Qué importancia tiene la islamofobia en la ultraderecha nórdica?

Yo diría que es muy importante, pero también depende de lo que se considera como extrema derecha. Se puede decir que los clásicos racistas de extrema derecha siguen teniendo el antisemitismo como ingrediente principal y centran mucho su discurso en los judios y en el pueblo romaní, siendo los musulmanes raramente aceptados. Algunos grupos consideran que los judíos están detrás de la inmigración, incluso de la procedente de países musulmanes. Otros ejecutan campañas contra la construcción de mezquitas, pero sobre todo ven a los musulmanes como símbolo de los inmigrantes y no están a favor de ningún tipo de inmigración.

Sin embargo, para la mayoría de entidades de lo que podríamos designar como la intolerancia organizada (es decir, de organizaciones y partidos que difunden mensajes racistas e ideas intolerantes), que realmente ha crecido y está representada en los parlamentos, la islamofobia es de gran importancia, y se han adherido al discurso anti-musulmán. Así, continuamente presentan mociones relativas a la prohibición de burkas o niqabs; a los métodos de sacrificio animal como el halal; contra la construcción de mezquitas o sobre la islamización de la sociedad que creen que sufren los países nórdicos.

En cuanto a los crímenes de odio como las agresiones y el acoso por motivos racistas, la delincuencia motivada por islamofobia y africanofobia figura en un lugar muy alto en Suecia. Esta realidad, junto a los resultados de diferentes estudios, muestra que la intolerancia contra los musulmanes es un fenómeno bastante generalizado en la sociedad actual.

La Fundación Expo impulsa los análisis del extremismo de derecha.

Usted trabaja en la fundación Expo. ¿Qué tareas lleva a cabo esta entidad en relación al extremismo político?

La primera es la editorial: desde la creación de la fundación en 1995 tenemos una revista Expo trimestral (con cuatro números anuales) y diariamente publicamos noticias en la web, que investigan y hacen un seguimiento de la intolerancia organizada.

La segunda línea de nuestra actividad es Expo Research, donde analizamos con más en profundidad diversos entornos, grupos y fenómenos en informes. También gestionamos nuestro archivo, que es el más grande de Escandinavia sobre propaganda xenófoba y racista.

En tercer lugar, figura el grupo más grande de la fundación, Expo Education, que se compone de siete personas que cada día están fuera de la redacción y hablan de la intolerancia organizada en las escuelas y los sindicatos, con los políticos, la policía, los fiscales, periodistas, etc. Yo formo parte del consejo editorial de la revista, pero trabajo fundamentalmente dando conferencias y coordinando el trabajo de Expo Education.


EL ANTI-EUROPEÍSMO DE LA DERECHA POPULISTA NO SIEMPRE VENDE: FRACASO DE WILDERS Y ASCENSO DEL UKIP

octubre 14, 2012

Gert Wilders tras su desastre electoral (imagen de Jerry Lampen EFE).

COMO COMENTAMOS EN ESTE BLOG, EL PARTIDO DE LA LIBERTAD  (Partij voor de Vrijheid , PVV) que lidera Gert Wilders estaba aislado aunque parecía aguantar en las encuestas previas a las elecciones celebradas el pasado 12 de septiembre.

Finalmente, los comicios estuvieron marcados por el debate sobre Europa y el antieuropeismo de Wilders (era firme partidario de que Holanda abandonara la eurozona) fue penalizado en las urnas: las fuerzas proeuropeas obtuvieron buenos resultados y el PVV,  en cambio, pasó de 24 a 15 escaños (del 15.4% de los votos al 10.1%), de modo que ya no podrá condicionar el ejecutivo del país.

Wilders asumió la derrota, aunque se mostró confiado en el futuro, al considerar que la crisis jugaba a su favor: ”Hoy deben estar celebrando en Bruselas este resultado, pero éste no es ni mucho menos el final. Volveremos y lo haremos con más fuerza”.

De la experiencia neerlandesa cabe concluir que el anti-europeísmo no triunfa electoralmente de modo mecánico, sino que su capacidad de cristalizar depende de la situación de cada país.

Composición del nuevo parlamento holandés

No obstante, parece que el caso holandés es más la excepción que la norma. La derecha populista, en  general, tiende a expandirse utilizando un discurso crítico contra la “Eurocracia”, como hemos analizado, por ejemplo, en el caso de Marine Le Pen en Francia.

En este sentido, nos ha parecido sumamente interesante la crónica publicada en La Vanguardia (26/IX/2012) por su corresponsal Rafael Ramos, que expone el gran crecimiento en intención de voto que ha experimentado el UK Independence Party [UKIP, Partido para la Independencia del Reino Unido], poco conocido en España.

A continuación, reproducimos la información a la que aludimos.

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Propaganda del UKIP.

La ultraderecha británica avanza a lomos del antieuropeísmo

El UKIP roba votos a los ‘tories’ e iguala a los ‘libdem’ en intención de voto

Las siglas del UKIP quieren decir Partido para la Independencia del Reino Unido, pero quizás mejor se deberían traducir como Partido Invisible del Reino Unido (UK Invisible Party). Los rivales lo ignoran, los periódicos lo ignoran, los analistas políticos lo ignoran. Pero ello no quiere decir necesariamente que los votantes lo ignoren. El último sondeo sitúa su apoyo en el 8%, igual porcentaje que los liberaldemócratas, y no se puede descartar que ganen las elecciones europeas del 2014.

La crisis económica y el colapso de la eurozona han dado alas al UKIP, partido euroescéptico y antiinmigración que es lo más a la derecha que hay en el panorama político británico con la única excepción del BNP (Partido Nacional Británico), directamente neofascista. Su popularidad ha aumentado de manera proporcional al desencanto de los ultraconservadores con el primer ministro David Cameron, y es una consecuencia del populismo que germina en tiempos difíciles, cuando lo más cómodo es echarle la culpa al de fuera de casa.

Propaganda antieuropea del UKIP.

La conferencia anual del UKIP acaba de celebrarse en Birmingham en un clima de euforia, con el cuarto partido del país en su momento más esplendoroso, beneficiario del voto potencial de muchos tories que consideran que Cameron debería adoptar políticas mucho más radicales, y de todos aquellos ciudadanos que –al margen de tendencias políticas– creen que habría que adoptar una política de tolerancia cero en materia de inmigración, imponer cuotas severísimas para conseguir un permiso de trabajo en Gran Bretaña, y expulsar sin contemplaciones a todos los que no tengan los papeles en regla.

“El principal problema del UKIP –señala el comentarista Andreas McIlvoy– es que se trata de una formación bidimensional con tan sólo dos temas en su agenda, Europa y la inmigración, sin ningún tipo de plataforma sobre cuestiones tan fundamentales como los impuestos, la defensa, la sanidad, la educación o el medio ambiente”. Es una debilidad que reconoce su líder Nigel Farage, un personaje hábil y ambicioso que está haciendo mucho daño a los conservadores seduciendo a algunos de sus mecenas para que se cambien de bando y lleven su dinero a una opción “más auténticamente de derechas”.

Dentro de esta estrategia para dividir al partido tory, Farage ha propuesto a Cameron un alianza electoral a cambio de un pacto “escrito en sangre” para celebrar un referéndum que pregunte a los británicos si quieren seguir en la UE. Mientras Cameron prefiere seguir en la UE, una parte importante de su electorado más conservador prefiere salir. Un Partido Conservador debilitado daría mucha fuerza al UKIP.

Emblema del UKIP.

Las últimas encuestas dan al Labour una ventaja de alrededor de nueve puntos sobre los conservadores, pero no es descabellado que en las próximas elecciones generales (previstas para el 2015) vuelva a darse la situación de que ningún partido goza de mayoría absoluta y es necesaria una coalición. Será entonces cuando el UKIP, si ha consolidado sus expectativas, se convertirá en una pieza fundamental del tablero político, tal vez incluso relevando en ese papel a los libdem, que ahora apoyan a los tories.

Un buen barómetro serán las elecciones europeas del 2014. En las del 2009 el UKIP constituyó la gran sorpresa con dos millones y medio de votos (un 16,5%), relegando al Labour al tercer lugar y a los libdem al furgón de cola. La próxima vez el partido no se conformará con eso, sino que irá directamente a por la victoria.


LA LIGA NORTE, PARTIDO AMIGO DE LA PLATAFORMA PER CATALUNYA, APOYA LA INDEPENDENCIA CATALANA

octubre 6, 2012

 La Liga Norte denuncia un expolio fiscal del norte por parte de “Roma la ladrona” para financiar a un sur asistido.

La Lega Nord [Liga Norte, LN] apoya de modo explícito la autodeterminación de Cataluña, como muestra el artículo de Eusebio Val en La Vanguardia (4/X/2012) que reproducimos a continuación.

Esta formación surgió en los años noventa, en un marco de cambio del sistema político italiano asociado al gran caso de corrupción de Tangentopoli, que afectó a los partidos tradicionales y comportó su caída, a la vez que facilitó la emergencia de nuevas fuerzas: en especial la LN, Forza Italia y el Movimento Social Italiano (que devino Alleanza Nazionale [Alianza Nacional [AN]).

Tal como hemos explicado en nuestro estudio Ultrapatriotas (2003) la Liga expresa una fractura de amplios sectores el norte de Italia y el resto del país. Liderada desde sus orígenes por Umberto Bossi, éste cesó de dirigirla en abril debido a un escándalo de corrupción y fue substituido por Roberto Maroni.

El partido hace bandera del expolio fiscal que supuestamente sufre el norte de Italia por parte de “Roma la ladrona” -considerado “un centro ineficiente y parasitario”- que financia a un sur asistido para pretendidamente “cultivar clientelas y obtener consensos electorales”, resume el politólogo Roberto Biorcio en su interesante y recomendable ensayo La rivincita del Nord. La Lega dalla contestazione al governo (Laterza, Bari, 2010).  Esta obra ofrece un buen retrato de la evolución de la LN desde su origen hasta el 2010.

Portada del ensayo sobre la Liga Norte  de Roberto Biorcio que recomedamos.

La LN ha creado una nación exnovo, la Padania (el país del Valle del Po) y su nacionalismo “padano” ha tenido sucesivas plasmaciones, apunta Biorcio: federalismo, independentismo, secesión y devolution. Asimismo, su discurso contra la inmigración ha evolucionado, variando el sujeto de la misma: se ha centrado así en los meridionales (los habitantes del sur de Italia), los extracomunitarios y los musulmanes.

Esta formación de derecha populista no es una desconocida en Cataluña. Así, cuando Bossi proclamó la independencia simbólica de la Padania en septiembre de 1996, algunos círculos independentistas catalanes fueron seducidos por la LN y Àngel Colom (entonces un líder de ERC) mantuvo contactos con el partido.

Actualmente es la Plataforma per Catalunya [PxC] el partido catalán que mantiene relaciones con la LN. Sin embargo, la PxC, a diferencia de la LN, no apoya la independencia catalana. No obstante, Anglada se ha manifestado partidario de la autodeterminación, aunque se desconocen los territorios de los que eventualmente apoya la autodeterminación, pues no nos consta que se haya  pronunciado al respecto.

En definitiva, la LN ha gravitado de diverso modo en la política catalana y ello no es extraño: se trata -como hemos apuntado- de una formación que expresa una tensión entre buena parte del norte deItalia y el resto del país que Cataluña también experimenta con visibles paralelismos, pero sin alumbrar hasta hoy un partido similar.

Esta es la crónica de La Vanguardia a la que aludimos al inicio de la entrada.

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La Liga Norte apoya a Catalunya en su proceso de autodeterminación

Respaldo total de la Liga Norte a la autodeterminación de Catalunya y de Escocia, como parte de una reforma de la Unión Europea que dé más protagonismo a sus regiones y quite mucho poder a los actuales 27 estados nacionales. Así se ha pronunciado hoy en Roma el nuevo líder de la Liga Norte, Roberto Maroni, elegido en julio pasado después del grave escándalo de corrupción y nepotismo que protagonizó el fundador del movimiento, Umberto Bossi.

Maroni –que ocupó la cartera de Interior en el gobierno de Silvio Berlusconi– comentó la situación catalana al ser preguntado por La Vanguardia durante un encuentro con corresponsales en la Asociación de la Prensa Extranjera en Roma. “Apoyamos obviamente las razones de quien quiere, a través de un proceso democrático de autodeterminación, que se respete la propia identidad –dijo Maroni–. No es casualidad que hablemos de la Europa de las regiones y de los pueblos”.

La Liga Norte, un partido que ha oscilado entre el autonomismo y un independentismo de cariz bastante teatral –como el rito neopagano anual con recoger agua del nacimiento del río Po-, fue durante muchos años el gran aliado de Silvio Berlusconi. Hoy gobierna en las ricas regiones de Piamonte y Véneto. La Liga Norte ha mostrado siempre ciertas pulsiones xenófobas. Una de sus bestias negras fue el cardenal Dionigi Tettamanzi, arzobispo de Milán entre el 2002 y el 2011, a quien acusaban de ser demasiado solidario con los inmigrantes y tolerante ante la presencia de musulmanes en la capital lombarda.

Al ser interrogado por La Vanguardia, Maroni constató que “Catalunya presenta muchas diferencias respecto a nosotros”, como el hecho de tener una lengua propia y “un vínculo muy fuerte de pueblo, también étnico”. “En nuestras regiones del norte, en la Padania, esto no existe –reconoció–. Nosotros tenemos un vínculo distinto, cultural, histórico y socioeconómico. Pero el objetivo es el mismo, el mismo que el pueblo catalán y el mismo que el pueblo escocés”.

El secretario federal de la Liga Norte recordó que una delegación juvenil de su partido estuvo en “la grandísima manifestación popular” de Barcelona, igual que lo había hecho antes en Edimburgo en la marcha del Partido Nacional Escocés. Según Maroni, ante ese clamor ciudadano “la única manera de reaccionar es dando respuesta a esa demanda”. Y agregó: “Lo que ha ocurrido en Catalunya y lo que ocurrió en Escocia y que espero que ocurra en nuestras regiones es exactamente lo mismo: queremos cambiar Europa. Catalunya no quiere convertirse en una isla en medio de Europa, levantando barreras. Lo que Catalunya quiere es lo que queremos nosotros, ser parte de una Europa más integrada, federal, de las regiones y de los pueblos, que resuelta los problemas. Son dos realidades distintas pero el objetivo es el mismo”.

“Nosotros creemos que la Europa de los 27 ha agotado su misión histórica –enfatizó el líder de la Liga Norte–. Esta gran Europa, la tercera potencia mundial, no ha sido capaz de resolver el problema en un área, Grecia, con 11 millones de habitantes ¿Cómo podemos pensar que esta aglomeración de estados pueda afrontar crisis más graves como la que estamos viviendo”. La alternativa, para Maroni, es un cambio en las instituciones de la UE, con la elección directa de un primer ministro, la eliminación el Consejo Europeo y la creación de un Senado federal de las regiones.

De cara a las elecciones europeas del 2014, Maroni quiere dar via “a un frente europeo de movimientos políticos de diversos países que sean eurocríticos”. “No uso el término euroescéptico, que identifica a menudo a movimientos políticos de derechas, internacionalistas, que están contra Europa porque quieren volver atrás, porque quieren salir de Europa y volver al Estado-nación”, observó el ex ministro. “Nosotros no compartimos esta posición –concluyó Maroni-. Somos eurocríticos porque queremos otra Europa, diferente, más democrática, más federalista, basada sobre las regiones homogéneas y no sobre los estados nacionales que hoy la componen”.


AIRES BALCÁNICOS EN ESPAÑA: EL LÍDER DEL PSOE DE EXTREMADURA PIDE QUE UNA CATALUÑA INDEPENDIENTE DEVUELVA 150.000 EXTREMEÑOS “SUSTRAIDOS”

septiembre 27, 2012

El líder socialista extremeño Guillermo Fernández Vara.

SOPLAN AIRES BALCÁNICOS EN ESPAÑA. Así, si en el anterior post comentábamos las declaraciones del economista Santiago Niño Becerra sobre los inmigrantes en paro que supuestamente harían inviable la independencia catalana, ahora ha incidido en la cuestión el secretario general del PSOE de Extremadura y expresidente de esta Comunidad, Guillermo Fernández Vara, quien  en su blog afirma lo siguiente:

Sé que no es hora de salidas de pata de banco. Ni de regates en corto. Pero las palabras hoy del Presidente de la Generalitat, sus decisiones y las consecuencias de las mismas, no me permiten cruzarme de brazos, nos nos permiten cruzarnos de brazos. Mañana tendré la oportunidad de valorar en rueda de prensa la situación, pero quiero decir algo que no admite demoras. No sé que pasará, creo que ni el lo sabe, y bien grave que es someter en plena crisis a Cataluña y al resto de España, a unas elecciones con un programa electoral basado en la independencia, y no en el empleo, las empresas, la educación o la sanidad.

Pero si algún día logrará su objetivo, el President debería devolver antes lo que se llevaron hace ahora treinta o cuarenta años. No me refiero a riquezas materiales sino a seres humanos. 150.000 personas que nos fueros sustraidas, más sus hijos y sus nietos. No digo más. Nacieron en España, en una parte de la misma llamada  Extremadura, que no les podía dar de comer porque alguien así lo decidió. Y se fueron a otra parte de España, Cataluña, porque el mismo así lo decidió. Llegado el momento, por favor que antes nos los devuelvan.

La entrada del blog del dirigente socialista pone de manifiesto una visión balcánica del Estado, pues en caso de independencia de Cataluña debe producirse un repliegue comunitario y los extremeños deben volver a su lugar de origen al margen de lo que piensen los propios implicados.

¿Emigrantes una vez, emigrantes siempre?

Al margen de conocer cómo se calcula la cifra de 150.000 extremeños “sustraídos” [sic] (hoy el censo de Extremadura -según el portal de la Junta- lo constituyen 1.073.381 habitantes, por tanto, los extremeños de Cataluña constituirían el equivalente a un 14% de su población actual), la exposición de Fernández Vara plantea dos cuestiones de fondo relevantes:

1. ¿Son -según su visión- extremeños los nietos e hijos de extremeños nacidos en Cataluña? Si es así, la condición de emigrante es hereditaria, pues sus descendientes no pueden asimilarse a la sociedad de acogida. Para Fernández vara, pues, no hay identidades duales o plurales.

2. Sus crípticas alusiones del líder socialista a “alguien” que manejó a la sociedad extremeña a su albur, decidiendo si sus pobladores tenían derecho a comer o no y si debían emigrar a Cataluña, hacen innecesario el análisis de factores políticos, económicos y sociales que han influido e influyen en la evolución de esta Comunidad,  pues todo depende de un “alguién” suprahistórico, una nebulosa “mano negra”  que decide los destinos de Extremadura.

En el discurso de Fernández Vara no hay, pues, un análisis cargado de razón, sino una apelación a la emoción cargada de esencialismo: las personas -según se desprende de su post- pertenecen a sus territorios de origen (al margen a lo que éstas decidan) y sus vidas están regidas por factores suprahistóricos.  Y, por descontado, hay una clara apelación a movilizarse contra el enemigo implícito: una Cataluña que supuestamente ha conseguido su prosperidad “sustrayendo” habitantes de otros territorios.

En suma, la llamada al enfrentamiento comunitario está servida mediante un discurso escasamente sofisticado pero funcional en el que los problemas de Extremadura no responden a factores internos, sino externos y, en gran medida, se identifican con una Cataluña voraz.


INDEPENDENCIA CATALANA Y EMIGRACIÓN: ¿HACIA LA INGENIERÍA SOCIAL?

septiembre 22, 2012

Portada del último libro de Santiago Niño Becerra.

EL PASADO DIA  14 EL ECONOMISTA SANTIAGO NIÑO BECERRA apuntó que “una Cataluña independiente debería llegar a un acuerdo para sacar a los inmigrantes en paro que no se necesitan”, que estima alrededor de medio millón. La afirmación plantea varias preguntas: ¿Con quien se debe llegar a acuerdos para “sacarlos”? ¿Es realmente la inmigración un handicap para la independencia?

Lo ignoramos y hay cálculos diversos sobre la economía de una Cataluña separada de España y, por ejemplo, el semanario Tiempo (7-13/IX/2012) apuntaba que la eventual República catalana “tendría tres millones de trabajadores, pero dos millones de pensionistas y parados”.

Portada de Tiempo dedicada a la viabilidad económica de una Cataluña independiente.

En la Cataluña actual su elevada efervescencia independentista se nutre de argumentos económicos y los diversos estudios y cálculos publicados hasta ahora sobre la viabilidad de la independencia que hemos consultado (Jacint Ros Hombravella, Més val sols…, 2009; Modest Guinjoan i Xavier Cuadras, Sense Espanya, 2011)  no constatan este aspecto que sugiere Niño Becerra. Su afirmación supone una advertencia  involuntaria sobre la inquietante posibilidad de que una hipotética independencia pudiera abrir la puerta a la ingeniería social, al intentar desplazar personas consideradas “sobrantes”.

Por ahora, su voz ha sido aislada. Se da la paradoja de que el partido que ha hecho bandera de la inmigración, la PxC, al mantenerse al margen de la independencia, no ha entrado en esta suerte de estimaciones. En todo caso, se apunta un elemento claro: en una Cataluña separada de España no se podría descartar la existencia de una extrema derecha que hiciera bandera de la expulsión de emigrantes.

Esta es la información del diario digital e-notícies (14/IX/2012) al respecto, en la que se puede visionar la entrevista televisada con el economista que comentamos.

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El economista Niño Becerra dice que los “inmigrantes” frenan la independencia

“Cataluña es viable económicamente prescindiendo de unos parados que no nos corresponden”. El catedrático de Economía, Santiago Niño Becerra, en declaraciones a La Rambla de BTV, manifestó que “antes de preguntarnos si es viable una Cataluña independiente a nivel económico, cabe preguntarse qué Cataluña”.

En este sentido, apuntó que “la región de Europa que tiene una tasa más elevada de inmigrantes es Flandes, el 17%. En segundo lugar viene Cataluña, con un 14,5%”. “Cataluña actualmente tiene 650.000 parados. De estos, cuántos son inmigrantes?”, preguntó.

Niño Becerra insistió en que “esta Catalunya independiente económicamente, podría llegar a un acuerdo para sacar a los inmigrantes parados y que no se necesitan?”. “No es lo mismo pensar en una Catalunya independiente con 500.000 parados inmigrantes o no”, afirmó, además de sentenciar que “Cataluña es viable prescindiendo de unos parados que no corresponden a Cataluña”.


¿SE DIRIGE CATALUÑA A LA INDEPENDENCIA?

septiembre 17, 2012

Una bandera independentista colgada en el Arco del Triunfo de Barcelona el pasado 11 de septiembre.

LA GRAN MANIFESTACIÓN DEL PASADO DIA 11 DE SEPTIEMBRE ha cambiado la política en Cataluña y, en buena medida, también en el resto de España al plantearse un nuevo problema en la agenda política: el de su eventual independencia. Al menos, una parte notable de su población parece albergar hoy sentimientos de rutpura con España  ¿Era previsible esta situación?

Desde luego. Sin ánimo de colgarnos medallas, la planteamos claramente en nuestro anterior estudio, El oasis catalán (1975-2010): ¿Espejismo o realidad? publicado en abril del 2010, del que puede leerse la introducción en PDF clicando aquí: Oasis catalánpdf 

En nuestro ensayo publicado en abril del 2010 ya preveíamos el ascenso de un sentimiento de ruptura con España.

En la obra expusimos que Cataluña experimentaba una “secesión ligera” similar a la que conoció el norte de Italia al emerger la Liga Norte, el de una ruptura mental con el Estado y que, además, expusimos previamente -en el año 2009- en un extenso artículo que reproducimos en su momento en este blog (y reeditamos este dia 8, tres días antes de la manifestación). Entonces la desafección política catalana era entonces ya evidente y se advertía que ésta tendría consecuencias (al menos, para quien quisiera verlo). De modo significativo el expresidente Jordi Pujol reseñó la obra en el boletín de su centro de estudios.

Ahora hemos resumido y actualizado nuestros argumentos sobre el sentimiento independentista que surge en Cataluña en un artículo publicado en la edición catalana de El País (16/IX/2012) que reproducimos a continuación.

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¿Independencia o secesión ligera?

Los partidos catalanes ya no se plantean hacer pedagogía sobre el tema en el resto de España

Este 11 de septiembre ha testimoniado que la independencia ocupa un lugar estelar en la política catalana y tendría entre un 46,4% y un 51% de partidarios en los sondeos. Incluso en un sector de opinión anida la sensación de que la separación es un fruto maduro que caerá con votaciones del Parlamento, plebiscitos y mediaciones internacionales. Así, la independencia ya no es tanto un horizonte difuso como un objetivo cercano y suena 2014, cuando se cumplen tres siglos de derrota austracista, como fecha de un eventual referéndum sobre la cuestión.

¿Por qué se ha generado este clima? Posiblemente porque en la última década (2003-2012) han confluido tres elementos. El impacto de la crisis habría sido el detonante: el pacto fiscal blandido por Artur Mas —un eficaz baluarte contra su desgaste político— ha centrado el debate en un “déficit fiscal” esencial para la prosperidad catalana. Tal idea ha interactuado con una desafección ciudadana hacia Madrid (percibido como símbolo de un Estado lejano y “detractor” de recursos) y otra hacia la propia clase política catalana. En este panorama la independencia es una nueva frontera política, un territorio por explorar que —según sus partidarios— permitirá afrontar los grandes problemas de Cataluña.

El segundo elemento influyente es la percepción de que el régimen autonómico ofrece síntomas de agotamiento: el 68% de los catalanes ve insuficiente el nivel de autogobierno. Pese a que en 2006 se aprobó un nuevo estatuto y en 2009 un sistema de financiación, el encaje catalán no está resuelto bajo la Corona, como tampoco lo estuvo en dos experiencias republicanas (una federal y otra integral) y hoy se negocia un pacto fiscal de éxito incierto.

Un tercer elemento alimentaría el independentismo: los discursos anticatalanistas que han cristalizado en la última década y los mensajes que ahora insisten en que una Cataluña insolidaria “pide” y otras comunidades “pagan”. En este sentido, no es causal que hoy los partidos catalanes ya no se planteen hacer pedagogía sobre el tema en el resto de España, al existir una amplia sensación de que no hay nada de que hablar.

¿En este marco, cómo podemos interpretar la participación masiva en la manifestación ante el bajo voto independentista explícito en los comicios autonómicos (12.5%)? Quizá la mejor explicación sea contemplarla como la exteriorización de una “secesión ligera”. Esta expresión la acuñó el ensayista italiano Paolo Rumiz en 2001 (al analizar la emergencia de la Liga Norte en Italia) y la definió como una ruptura emocional con el Estado en estos términos: “Levemente, de manera inadvertida, un hombre nuevo ha crecido en el ethnos italiano, y la secesión está antes que nada en su cabeza: es un alejamiento mental de la política, del Estado, de la res publica, incluso hasta de aquel supremo bien común que se llama territorio”.

Posiblemente lo acaecido el día 11 ha reflejado que en Cataluña se expande igualmente un fenómeno parecido de “secesión ligera” (obviamente, en un marco distinto al de Italia) y gran parte de la población deja de sentirse vinculada a España en términos emocionales. Puede hacerse un símil con la presencia catalana en Internet, donde los internautas catalanohablantes han conseguido el dominio .cat, que representa a la comunidad lingüística, pero para un nutrido sector tal victoria es solo un paso más hacia el dominio .ct, que identifica a Cataluña con un Estado. Pues bien, hoy una parte creciente de catalanes transitaría del dominio .es al .cat y el .ct habría dejado de ser una entelequia.

Yerran, pues, quienes creen que Cataluña sufre un absceso nacionalista que escampará. El día 11 habría escenificado un proceso de “secesión ligera”, abriendo un gran interrogante: ¿se estabilizará una situación caracterizada por contradicciones crecientes entre autonomismo y separatismo o se abrirá una etapa de ascenso independentista? Dado que en Cataluña (a diferencia del País Vasco) no hay fronteras nítidas entre constitucionalistas y nacionalistas, las alianzas políticas son fluidas, el sistema de partidos atraviesa cambios y sus formaciones se reposicionan, el desenlace queda abierto.


CATALUÑA: ¿INDEPENDENCIA O SECESIÓN LIGERA?

septiembre 8, 2012

Convocatoria de la manifestación del 11 de septiembre de la Assemblea Nacional Catalana, ente que reivindica la independencia.

UNA DE LAS PRIMERAS ENTRADAS DE ESTE BLOG fue nuestro artículo “Cataluña: ¿La secesión ligera?”, publicado en El noticiero de las ideas, 40 (octubre-diciembre 2009), pp. 32-39. Como su acceso nos había sido solicitado por varios lectores por su difícil consulta en la dirección on-line de la publicación (www.noticierodelasideas.com), lo reproducimos íntegramente en nuestro blog.

Hoy volvemos a reeditarla porque consideramos válida la tesis que allí sosteníamos y que amplificamos en nuestra obra El oasis catalán (1975-2010): ¿Espejismo o realidad? (2010). En esencia, consideramos que buena parte de la sociedad catalana, más que conocer la independencia, experimenta una “Secesión ligera”, un fenómeno similar al descrito en Italia para explicar la génesis de la Liga Norte.

Como explicamos en la conclusión del texto, el periodista italiano Paolo Rumiz en el 2001 acuñó el término “secesión ligera” para aludir a la protesta que encarnó la Liga Norte liderada por Umberto Bossi en Italia, al abanderar éste un nacionalismo padano (en alusión a sus raíces en el valle del Po). Rumiz la consideró un alejamiento progresivo de Roma –entendida como símbolo de Italia- por parte de los italianos del norte, los “padanos” y la describió en estos términos:

“Levemente, de manera inadvertida, un hombre nuevo ha crecido en el ethnos italiano, y la secesión está antes que nada en su cabeza: es un alejamiento mental de la política, del Estado, de la res publica, incluso hasta de aquel supremo bien común que se llama territorio”.

Desde nuestra óptica, en Cataluña crece un sentimiento ampliamente compartido de “secesión ligera”, que es el que en buena medida alimenta manifestaciones independentistas.

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Cataluña: ¿La secesión ligera?

En noviembre de 2007 el presidente de la Generalitat José Montilla afirmó que en Cataluña había “cabreo, recelo y pesimismo”, y que si no mejoraban las inversiones del gobierno central en infraestructuras ni cesaba la incertidumbre en torno al Estatuto creada por los recursos presentados en el Tribunal Constitucional por el Partido Popular [PP], se debían valorar “graves consecuencias a medio y largo plazo de una desafección emocional de Cataluña hacia España y hacia las instituciones comunes”. El aviso era claro: muchos catalanes podían empezar a dejar de sentirse españoles. ¿Hasta qué punto es una realidad la desafección a la que aludió Montilla hace dos años?

Es difícil demostrarlo más allá de lo que refleja la demoscopia, que parece refrendarla. Así, en el último barómetro del Centro d’Estudis d’Opinió [CEO] de la Generalitat (publicado en junio de 2009) un 62% de encuestados consideraba que el nivel de autonomía de Cataluña era insuficiente. Este porcentaje es muy superior al 45% de la muestra que se identificaba como “únicamente catalán” o “más catalán que español”. De este modo, entre los insatisfechos por las limitaciones del autogobierno figuraba un 17% que se definía como “español” o “más español que catalán”. Este hecho se explicaría porque la autonomía habría dejado de asociarse cada vez más en Cataluña a emociones para hacerlo a razones, entendiendo como tales las infraestructuras, la sanidad o la educación. Asimismo, el barómetro apuntaba que para un l9% de encuestados Cataluña debería ser independiente y para un 32% un Estado dentro de una España federal. Los sondeos, pues, constatan que la desafección catalana hacia España no es una entelequia, aunque sea complejo calibrar su magnitud.

Pero la demoscopia indica igualmente que la sociedad catalana también manifiesta una desafección hacia su propia clase política, cuya valoración se halla en caída libre. Un “Índice de satisfacción política” acuñado por el CEO lo ha puesto de relieve de forma contundente: si en julio de 2008 su valor negativo alcanzaba –1.91, en junio de 2009 cayó hasta su récord: –2.59. Esta realidad se reflejó ya en la abstención del 51% del electorado en el referéndum del Estatuto de 2006 y un porcentaje del 5% de voto en blanco, conducta que se repitió en los comicios autonómicos de aquel mismo año, con un 44% de abstención y un 2% de voto en blanco. Ello indica que para gran parte de los catalanes las elecciones de su parlamento son de segundo nivel en relación a las legislativas o generales. ¿Por qué la desafección de los catalanes se manifiesta tanto hacia el resto de España como hacia su clase política?

Un sistema político en caída libre

La respuesta, a nuestro juicio, radica en que en Cataluña se desarrollan dos procesos simultáneos e inseparables desde hace poco más de un lustro: uno es la percepción extendida de un fracaso del encaje catalán en España y el otro el hundimiento progresivo de su sistema político actual. Ambos son indisociables de la constitución del gobierno tripartito de la Generalitat en el 2003, presidido por Pasqual Maragall y formado por la coalición del Partit dels Socialistes de Catalunya [PSC-PSOE], Iniciativa per Catalunya Verds [IVC] y Esquerra Republicana de Catalunya [ERC], reeditado en el 2006 bajo la presidencia de Montilla. Consideramos que en esta etapa (2003-2009) se cerró de modo definitivo la Transición iniciada en 1975 (significativamente abandonaron la política activa sus dos líderes históricos, Jordi Pujol y el propio Maragall) y con la elaboración del nuevo Estatuto se inició otra, en el marco de la cual tres grandes factores explicarían la desafección de los catalanes hacia su establishment político.

En primer lugar, porque seis años después de haberse producido una alternancia gobierno de la Generalitat cada vez más ciudadanos percibirían la existencia de un fenómeno que en Italia se ha denominado “lotización” –lottizzazione- de la administración. Nos referimos a la existencia de un celoso reparto de parcelas de poder entre coaliciones: Convergencia i Unió [CiU] primero y el ejecutivo tripartito después. Este desgaste general de los partidos, además, estuvo jalonado por dos hitos. Uno fue la crisis de El Carmel: en enero de 2005 un socavón creado por perforaciones de un túnel de metro en este barrio barcelonés obligó a demoler dos bloques de pisos. El desastre provocó acusaciones cruzadas de responsabilidad entre el gobierno y la oposición, incluso el presidente Maragall denunció en el Parlamento que CiU cobró comisiones por las obras públicas, aunque pronto retiró tal acusación. La pésima gestión del desaguisado por parte del ejecutivo tripartito desató una oleada de indignación popular y cuando Maragall comparó lo ocurrido con la tragedia del Prestige en Galicia por su magnitud, no anduvo desencaminado: el hundimiento de El Carmel fue un chapapote que enlodó a los políticos catalanes. El otro hito que marcó el descrédito de los partidos fueron sus rivalidades constantes durante la elaboración del Estatuto, al actuar guiados por el tacticismo y rivalizar en su afán de acaparar protagonismo público, mientras el PP no recogió rédito por su oposición al Estatuto.

En segundo lugar, porque el gobierno tripartito ha supuesto el fin de la Cataluña políticamente bipolar de las décadas precedentes. De este modo, el ejecutivo catalán desde el 2003 no ha contado con contrapeso político alguno: controla la Generalitat; todos los consistorios que son capitales provinciales; tres de las cuatro diputaciones; y aparentemente dispone de un gobierno “amigo” en Madrid. En este panorama no existen contrapesos a la hegemonía del bloque tripartito. Si antaño, ante un Pujol que gozaba de mayoría absoluta el PSC podía reclamar colaboración a un gobierno central del PSOE, ahora ninguna fuerza de la oposición al gobierno de la Generalitat puede recurrir a tal apoyo. Ante tal situación, han sido inoperantes los buenos resultados electorales de CiU (pese a perder votos) y se ha dado la paradoja de que el PSC ha perdido sufragios en los comicios catalanes de 2006 y en los locales de 2007 sin que disminuyan sus parcelas de poder. Así las cosas, la competencia política en Cataluña resulta cada vez menos atractiva para su electorado.

En tercer lugar, porque han advertido nuevos actores políticos que quieren romper el monopolio de los partidos dominantes. Lo representan gráficamente Ciutadans [C’s] en el ámbito autonómico y la islamófoba Plataforma per Catalunya [PxC] y las independentistas Candidatures d’Unitat Popular [CUP] en el local. Estas tres formaciones comparten dos banderas: la protesta contra el establishment político (reclamando una mayor participación de electorado y una democracia más representativa) y la defensa de una identidad amenazada, sea ésta española (como en el caso de C’s), catalana (las CUP) o “autóctona” frente a la inmigración (la PxC).

De manera paralela han ganado peso vías de participación “antipolíticas”, que van más allá de la abstención creciente y a la alza del voto en blanco, al generarse un fenómeno que ha pasado desapercibido para los politólogos pese a su importancia: la expansión de plataformas de protesta vecinales y ecologistas que cuestionan decisiones institucionales -como la construcción de vertederos- y que han sido designadas popularmente como expresiones de una “cultura del no”, versión catalana de la expresión inglesa not in my backyard (“no en mi patio trasero”). En resumen, la desaparición de los mecanismos que han caracterizado a la política catalana durante tres décadas y el desgaste de los partidos tradicionales son las claves de la desafección de los catalanes hacia sus políticos, que se manifiesta tanto en la abstención como en la irrupción de nuevas formaciones y plataformas de protesta. Todo ello hace pensar que el actual sistema político catalán experimenta un proceso de cambio profundo.

Hecha esta sucinta y esquemática exposición sobre la desafección de los catalanes hacia sus políticos quedan por dilucidar las causas de su desafección hacia el resto de España enunciada por Montilla. De nuevo, las respuestas a esta cuestión son indisociables de la constitución del gobierno tripartito de la Generalitat en el 2003, pues a partir de entonces Cataluña marcó las dinámicas políticas españolas por razones diversas.

Razones de un distanciamiento

Si procedemos a enumerarlas jerárquicamente, en primer lugar destacarían las consecuencias que en el gobierno de Maragall tuvieron dos actuaciones más que desafortunadas de su vicepresidente y entonces también líder de ERC, Josep-Lluís Carod-Rovira: por una parte, la conmoción política que causó su entrevista con dirigentes de ETA en Francia cuando era presidente en funciones de la Generalitat; por otra parte, su sugerencia posterior de efectuar un boicot catalán a la candidatura de Madrid como sede olímpica. Ambos hechos generaron un formidable movimiento de rechazo en el conjunto de España. En segundo lugar, debe ubicarse la gestación del nuevo Estatuto, que fue percibido como una amenaza a la integridad territorial de España por amplios sectores políticos y sociales y alumbró una gran oposición al mismo y de la que el PP hizo bandera. En tercer y último lugar debe señalarse la frustrante falta de apoyo al texto estatutario del presidente José Luis Rodríguez-Zapatero, tras haberse comprometido públicamente a ser su valedor en noviembre de 2003: “Apoyaré la reforma del estatuto de Cataluña que apruebe el Parlamento”, afirmó en un acto multitudinario. La confluencia de las dinámicas políticas generadas por estos hechos, como veremos a continuación, sentó las bases de la actual desafección catalana.

Empecemos por el primero. El escándalo protagonizado por Carod-Rovira al entrevistarse con líderes de ETA fue objeto de toda suerte de críticas desde el resto de España, de los que hizo de altavoz un PP dolido por su exclusión de la política catalana (las formaciones del tripartito explicitaron su rechazo a pactar con él bajo ningún concepto). Eduardo Zaplana, por ejemplo, enunció que “el Gobierno de Cataluña son tres, pero uno de ellos suma un cuarto, ETA”. La difunta ministra Julia García-Valdecasas manifestó que “de alguna manera el PSOE ha pactado con asesinos que irá con asesinos en la candidatura al Senado” (aludiendo a una lista unitaria PSC-ERC-ICV), palabras que luego rectificó. Asimismo, a las penosas manifestaciones de Carod-Rovira insinuando el boicot a Madrid como sede olímpica, siguió una campaña popular de boicot a los productos catalanes que hizo mella en el conjunto de la sociedad catalana por su amplio eco.

Al añadirse la oposición beligerante del PP y la de amplios sectores sociales y políticos del resto de España al nuevo Estatuto, la estigmatización inicial del gobierno tripartito por sus pretendidos vínculos con ETA evolucionó hacia el anticatalanismo, en la medida que se presentaba a Cataluña como insolidaria y egoísta. Así lo testimonió una campaña de recogida de firmas de los populares contra el Estatuto, al estar abanderada con una pregunta que soslayaba la gran desigualdad (entre otras existentes) que supone el concierto económico vasco y navarro: “¿Considera conveniente que España siga siendo una única Nación en la que todos sus ciudadanos sean iguales en derechos, obligaciones, así como en el acceso a las prestaciones públicas?” Asimismo, Mariano Rajoy difundió el mensaje de que el gobierno central era rehén de un proyecto del ejecutivo catalán para acabar con España: “Asistimos ya a un plan muy elaborado para el desmantelamiento del Estado según las directrices que imponen algunas minorías nacionalistas y muy particularmente el gobierno tripartito de Cataluña”.

En este contexto, emergió un anticatalanismo belicoso del que los locutores estelares de la cadena propiedad del obispado español –la COPE- fueron sus voceros emblemáticos. Si César Vidal calificó al ejecutivo catalán como “nacionalsocialista”, Federico Jiménez Losantos hizo comentarios como éste: “el Gobierno español sólo habla con terroristas, homosexuales o catalanes. A ver cuando se decide a hablar con gente normal”. Este clima de opinión lo reflejó igualmente el fallecido presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales [CEOE], José Mª Cuevas, al definir una OPA de la empresa Gas Natural –radicada en Barcelona- sobre Endesa como hecha “muy a la catalana; es decir, muy barata y con el Boletín Oficial a favor”.

Finalmente, el nuevo Estatuto catalán se concluyó y aprobó de modo desangelado: Rodríguez Zapatero hizo gala de un pragmatismo maniobrero al pactar sus flecos con el líder convergente Artur Mas y no con el presidente Maragall, en un acuerdo que no evitó recortes del texto en el Congreso. A ello siguió un referéndum deslucido, con una campaña pidiendo el voto en contra para el texto de ERC y el PP, que formuló recursos contra numerosos artículos del mismo ante el Tribunal Constitucional.

Sin embargó, erraríamos el diagnóstico sobre la desafección catalana si viéramos aquí su principio y fin. Ciertamente, ésta nació en el proceso descrito, pero cuajó con el esperpéntico espectáculo que siguió a la aprobación del texto estatutario.

Unos españoles más iguales que otros

Los catalanes, que habían visto cómo su Estatuto era denunciado por el PP y otros sectores políticos como una amenaza a la unidad de la patria, asistieron atónitos a una verdadera carrera por plagiarlo en distintas Comunidades. El entonces presidente balear del PP, Jaume Matas, justificó tal maniobra señalando que el camino político seguido por Cataluña provocó que “los demás [dirigentes autonómicos] nos viéramos obligados, por razones de supervivencia [sic] y de intereses amenazados, a emprender nuestras reformas autonómicas”. En definitiva, tras recibir bofetadas los catalanes por egoístas y insolidarios, había barra libre para que todas las Comunidades pudieran pedir las mismas competencias sin ser estigmatizadas por ello.

El historiador Fernando García de Cortázar describió gráficamente la situación creada: “Abierta la puerta a la demanda catalana de mayor autogobierno, fueron excepción las autonomías españolas que no se empeñaron en exigir un nuevo y flamante estatuto en una carrera de fondo en la que todos competían entre sí y contra el Estado por ampliar transferencias y diseñar modelos de financiación siempre favorables a sus respectivas regiones sin tener en cuenta el interés general”. Eso, sin duda, fue lo que más irritó a la sociedad catalana, que –además- vio cómo el PP consideró inconstitucionales 60 artículos de su Estatuto que eran adoptados –o, mejor, plagiados- en el que elaboró el parlamento de Andalucía sin que los populares los denunciaran. Así, si para el PP era intolerable que Cataluña se definiera como una “nación”, no tuvo inconveniente alguno en que Andalucía lo hiciera como una “realidad nacional”.

La aprobación del nuevo sistema de financiación para las Comunidades siguiendo el desarrollo del Estatuto de Cataluña volvió a crear una situación simular a la descrita, pues las autonomías beneficiadas por el reparto establecido pero críticas con sus criterios –percibidos otra vez como insolidarios- acabaron asumiendo el presupuesto adjudicado con la boca pequeña. Lo más llamativo fue que los debeladores del sistema obviaron también en este caso el desequilibrio que genera la financiación vasca: si un catalán recibirá ahora 2.239 euros (aparente motivo de escándalo), un vasco tendrá asignados 5.255. Sin embargo, tan monumental incongruencia sigue siendo un verdadero tabú político y, que sepamos, hasta el presente sólo la líder de Unión, Progreso y Democracia [UpyD], Rosa Díez, ha abogado públicamente por eliminar el cupo vasco y navarro. ¿Dónde está, pues, la tan cacareada igualdad de derechos entre españoles?

Ateniéndonos a lo expuesto, la desafección catalana no parece muy difícil de comprender y, en cambio, consideramos que no será fácil de subsanar. La dificultad para cambiar esta situación radica precisamente en que –pese a las apariencias- ésta última no se define tanto por la dialéctica catalanismo/anticatalanismo, sino por otra de mayor calado que ha permanecido latente durante treinta años: la incapacidad para definir la naturaleza del Estado de las autonomías.

La segunda Transición

En este aspecto, el proceso de reforma estatutaria que inició el gobierno tripartito de Maragall y cuyo desarrollo ha promovido el de Montilla ha puesto sobre la mesa su carácter federal y asimétrico, lo que ha incomodado a una clase política variopinta que ha mantenido sobre el papel la existencia de una igualdad entre ciudadanos que -digámoslo claro- no existe.

No es real en términos lingüísticos por razones de todos conocidas. Tampoco lo es en términos económicos, pues al margen del cupo vasco y navarro, existen regímenes fiscales excepcionales en Ceuta, Melilla o las islas Canarias. Es igualmente inexistente en términos de prestaciones recibidas por sus ciudadanos, como –por ejemplo- testimonian la existencia del Plan de Empleo Rural en Andalucía y Extremadura. Es más, ni siquiera lo es en términos constitucionales, como explicitó un defensor tan exaltado de la unidad española como Manuel Fraga en el año 2005. Y lo hizo en estos diáfanos términos: “La Constitución reconoce hasta cinco tipo de estatutos: los de comunidades con derechos históricos (País Vasco y Navarra); comunidades con estatuto en los años treinta (las nacionalidades históricas, como Galicia); comunidades de régimen común, aunque Andalucía logró una fórmula especial; comunidades que son ciudades autónomas (Ceuta y Melilla) y, finalmente, hay una machada [sic] en las transitorias constitucionales, que permite un referendo para incorporar a los navarros al País Vasco, cuando aquéllos no quieren ni oír hablar del tema”. Añadamos por nuestra parte que la Constitución prohíbe de modo explícito una eventual federación de Cataluña con las Comunidades de Baleares y Valencia en su artículo 145.

¿Y qué decir del lenguaje oficial ambiguo que impera por doquier para aludir con eufemismos a esta situación? Ahora –según las Comunidades- tenemos “nacionalidades”, “naciones” y “realidades nacionales”, con el mérito de que tales términos aparentemente sinónimos para quien desconozca la realidad española designan realidades distintas. Asimismo, según legislaciones autonómicas, en España hay “lenguas oficiales”, “lenguas propias” y “lenguas históricas”. Uno no puede por menos que admirar la rica creatividad de nuestros políticos, dignos herederos del lema sesentayochista por excelencia: “la imaginación al poder”. De este modo, su retórica ensalza una igualdad que niega la tozuda realidad. En este marco, las dinámicas políticas que han irradiado desde Cataluña han crispado los discursos políticos españoles al poner esta realidad negro sobre blanco, generando el pertinente desconcierto.

No está de más recordar que el catedrático de derecho constitucional Roberto L. Blanco manifestó al respecto que si la Constitución de 1978 no contenía un modelo explícito de desarrollo territorial, los acuerdos autonómicos alcanzados en 1981 y en 1992 habían creando de hecho un Estado federal. Y hacía esta gráfico comentario al respecto: “Pese a tal evidencia, constatable a partir de lecturas que están al alcance casi de cualquiera, seguimos en España debatiendo todavía sobre cuál es la naturaleza de la estructura territorial de nuestro Estado”. Cataluña planteó esta cuestión con el nuevo Estatuto y el propio Maragall ha afirmado que lo hizo con tal intención, pues en marzo de 1999 entregó un documento a Carod-Rovira con esta afirmación: “Nuestra Constitución es de hecho federal. No utilizó este nombre por dos razones: 1) porque en España se asociaba aún en 1978 el término federal al concepto República, siendo así que nuestra Constitución era y es monárquica, y 2) porque espantaba el fantasma del cantonalismo y la secesión”.

El resultado del proceso expuesto es que el nuevo Estatuto catalán y el modelo de financiación que ha comportado ha iniciado nolens volens una segunda Transición en España, aunque esta realidad no ha sido asumida por ninguno de los grandes partidos, cuya actuación en este aspecto es una manera como otra de hacer el avestruz: esconder la cabeza bajo tierra e ignorar el tema, capeándolo como se pueda.

¿Hacia una “secesión ligera”?

Ante este panorama, la desafección que impera en Cataluña tiene una solución compleja, porque el proceso convulso que ha seguido el Estatuto y su alambicado desarrollo han supuesto un agotamiento de tendencias y mitos políticos seculares. Y es que en las dos últimas centurias -siguiendo al politólogo Josep Mª Colomer- se han cerrado con el fracaso de todos los proyectos de rediseño de España promovidos desde Cataluña, incluyendo la independencia: “Si en el siglo XIX, Cataluña había sido un Piamonte o una Prusia frustrada, en el XX fue también una Hungría o una Irlanda frustrada. Ninguno de los proyectos catalanes mencionados, nacional, estatal o imperial, intervencionista o separatista, se pudo consolidar”, afirma. A la vez, destaca que Cataluña está obligada a mantener sus vínculos con España porque “es demasiado pequeña para gobernar España, pero demasiado grande para desentenderse de ello”.

Los problemas que rodean a la desafección no acaban aquí, pues en España existe un problema estructural en cuanto a sus idiomas oficiales, ya que la población castellanohablante mayoritaria “parece no ser suficientemente consciente” del plurilingüismo del Estado, según subrayó un informe sobre lenguas minoritarias elaborado por el Consejo de Ministros del Consejo de Europa de 2008. Resulta sintomático de este hecho que el políglota príncipe Felipe no se haya molestado en dominar todos los idiomas oficiales españoles (catalán, vasco, gallego), indolencia poco justificable en quien no tiene otro trabajo que formarse como futuro Rey. Convendrá el lector que bajo esta realidad no sólo subyace una economía de costes lingüísticos (que la hay), sino una concepción de Estado. Para comprobarlo basta echar una mirada a Bélgica: ¿Sería imaginable allí un soberano que sólo hablara flamenco o francés?

Así las cosas, Cataluña se aleja de España como resultado de la doble desafección expuesta. Por una parte conoce la eclosión de un sistema político propio y cada vez más singular en relación al imperante en España: CiU, ERC e ICV son fuerzas de ámbito catalán; el PSC goza de importante autonomía en relación al PSOE; Ciutadans no se ha unido a UPyD, dando a entender que la “especificidad nacional catalana” que se afana en negar requiere –paradójicamente- una respuesta nacionalista española ceñida a Cataluña. Solo el PP rompe este escenario al constituir una sucursal de su dirección central (que ha cambiado sus líderes según su conveniencia), lo que le ha acarreado una pérdida progresiva de peso político.

¿Hacia dónde se dirige la proa de la Cataluña de la desafección? Desde nuestra perspectiva, su deriva actual puede designarse con el término que acuñó el periodista italiano Paolo Rumiz en el 2001 para aludir a la protesta que encarnó la Liga Norte liderada por Umberto Bossi en Italia, al abanderar éste un nacionalismo padano (en alusión a sus raíces en el valle del Po), pues la calificó como una “secesión ligera” para indicar un alejamiento progresivo de Roma –entendida como símbolo de Italia- por parte de los italianos del norte, los “padanos”. Rumiz ha descrito la “secesión ligera” en estos términos: “Levemente, de manera inadvertida, un hombre nuevo ha crecido en el ethnos italiano, y la secesión está antes que nada en su cabeza: es un alejamiento mental de la política, del Estado, de la res publica, incluso hasta de aquel supremo bien común que se llama territorio”. Desde nuestra óptica, en Cataluña existe un sentimiento “catalanista” ampliamente compartido y que genera una extensa unanimidad social en torno a la desafección o –en términos de Rumiz- al “alejamiento mental de la política, del Estado, de la res publica” que ha caracterizado la “secesión ligera” encarnada por la Liga Norte. En este sentido, nos atreveríamos a apuntar que la mayoría de los catalanes están dejando de sentirse españoles, sin devenir por ello antiespañoles.

A diferencia del País Vasco, en Cataluña no hay violencia política; ni –hasta el momento- abundan grandes manifestaciones callejeras; ni tampoco se tiende a magnas escenificaciones de política gestual. Pero esto no implica que su sociedad sea indiferente al curso político. Llegados a este punto, no está de más recordar que una de las dificultades que tienen los historiadores es explicar de manera satisfactoria cómo entre finales del siglo XIX e inicios del siglo XX se pasó de un patriotismo dual –es decir, del amor a la “patria chica” y a España- en Cataluña, el País Vasco y en menor medida en Galicia a profesar sus respectivos nacionalismos. Pues bien, consideramos que el actual estadio de desafección catalán constituye un gradiente en esta evolución.

A nuestro juicio, la presencia del idioma catalán en Internet permite establecer un símil clarificador con la situación analizada. En la red, los internautas catalanohablantes han conseguido obtener el primer dominio que representa a una comunidad lingüística, ya que estos pueden recurrir al “.cat”. Pero para un sector nacionalista esta victoria es sólo un paso más hacia su objetivo final: lograr el dominio “.ct”, que identificaría a Cataluña como un Estado independiente. Haciendo una comparación con estos dominios de Internet, el sentimiento de pertenencia de buena parte de los catalanes hoy estaría transitando del dominio “.es” al “.cat”, pero sin migrar hacia el “.ct”. Dejarían de esta manera de sentirse vinculado a España en términos emocionales (otra cosa es ejercer de ciudadanos españoles con derechos y deberes), aunque sin devenir por ahora separatistas ni anti-españoles. Estos serían los peculiares parámetros de una “secesión ligera” que el paso del tiempo tiende a agravar en lugar de aminorar. Tal situación podría crear en la España del siglo XXI una situación política nueva: que el principal foco de tensión política del Estado se desplazara progresivamente del País Vasco a Cataluña durante la segunda Transición que ha empezado.


HOLANDA: EL POPULISTA PARTIDO DE LA LIBERTAD, AISLADO Y DIVIDIDO, AGUANTA EN LAS ENCUESTAS Y RADICALIZA EL ANTIEUROPEÍSMO

septiembre 3, 2012

Geert Wilders, dirigente del Partido por la Libertad holandés.

EL PARTIDO DE LA LIBERTAD (Partij voor de Vrijheid, PVV) DE HOLANDA LIDERADO POR GEERT WILDERS NO PASA POR SUS MEJORES MOMENTOS, PERO MANTIENE EXPECTATIVAS ELECTORALES A 10 DÍAS DE LOS COMICIOS. Un completo artículo publicado por Isabel Ferrer en El País (2/IX/2012) que reproducimos a continuación expone los entresijos de su situación.

Esta formación (analizada en otras entradas del blog, 1 y 2) es singular en la medida que no teje alianzas con ninguna “familia” de la ultraderecha. Ha sido decisiva en la formación de gobierno de coalición de liberales y demócratacristianos sostenido por su partido desde el parlamento, que cesó este abril ante el temor de que las medidas adoptadas fuesen impopulares, ante un nuevo paquete de recortes, especialmente entre los pensionistas: “No queremos que nuestros pensionistas sangren sólo por cumplir con los dictados que vienen de Bruselas. A día de hoy puedo mirar a mi electorado directamente a los ojos y decir que no hemos cedido a los burócratas de Bruselas”, afirmó.

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La extrema derecha se radicaliza y propone abandonar a Bruselas

Las rencillas internas y las crisis debilitan al partido xenófobo de Geert Wilders

 La aparente pérdida de tirón electoral del Partido de la Libertad, la extrema derecha holandesa, corre pareja a dos hechos: las rencillas internas y la crisis financiera. Las primeras lo han debilitado mostrando las fisuras de un líder todavía intocable, Geert Wilders. La otra ha reemplazado a la crítica contra el islam, que le hizo famoso y le ha valido amenazas de muerte. Ambas circunstancias han llevado al político a mostrarse más polémico que nunca. Propone el abandono inmediato de la UE y la retirada de la contribución de Holanda al Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. La ONU tampoco se libra del portazo, “mientras incluya países musulmanes”. Al mismo tiempo, propugna reducir la ayuda al desarrollo a las catástrofes naturales y las misiones de paz a la mitad de las programadas. Con todo, y a pesar de que cada vez se aísla más, Wilders sigue contando al menos como la cuarta fuerza nacional en los sondeos.

Los desacuerdos dentro del Partido de la Libertad han sido de diverso grado. De la diferencia de opinión con el diputado Hero Brinkman, un personaje muy mediático, que pidió una sección de juventudes y mayor democracia interna, al abandono de tres parlamentarios y varios representantes provinciales de la agrupación. Las fugas han revelado los entresijos de un partido que es más bien un movimiento político. Brinkman acabó marchándose para formar su propio grupo, pero su antiguo jefe tampoco quiere militantes. Ni mucho menos convocar un congreso anual. Es decir, abrirse al mismo electorado que dice representar. Y para el que acuñó la frase lapidaria de su campaña: “Holanda para nosotros; Bruselas, para ellos”.

La capital de la UE representa para Wilders el epicentro del actual terremoto financiero. “Hay que salir de la Unión Europea de inmediato. No debemos ceder soberanía ante unos burócratas que creen poder dictar nuestro futuro”, señala. Su alternativa al abandono del espacio al que su país envía el 80% de sus exportaciones, y de donde llega el 70% de las importaciones, consiste en hacer pactos bilaterales. “Como Suecia y Noruega, que mantienen su libertad”, asegura. En algunos momentos, cuando le embarga el sentimiento nacionalista, hace declaraciones que no sonarían fuera de lugar en Reino Unido, ajeno a la eurozona. “Pescado. Maravilloso. Un producto auténticamente holandés. Como a mí me gusta”, manifestó en Urk, uno de los pueblos de pescadores más hermético de Holanda.

Portada del libro de Wilders signifícativamente Destinado a morir: La guerra del Islam contra Occidente y contra mí.

A los gobiernos holandeses (el saliente, de centro-derecha, y el anterior, de centro-izquierda), las salidas de Wilders le suponen a veces grandes quebrantos. Cuando filmaba películas críticas con el islam y presentaba libros tachándolo de credo violento, veían planear la sombra de una posible respuesta integrista. Ahora que las críticas contra el islam, la inmigración musulmana y los trabajadores polacos han cedido, temen perder imagen. “El único país que no paga al Fondo Monetario Internacional, la ONU y el Banco Mundial es el Vaticano. ¿Dónde quiere llegar? Así solo dañamos nuestra posición internacional”, ha advertido Uri Rosenthal, ministro de Exteriores dimisionario.

En los debates electorales, Wilders critica la supuesta falta de valor de sus rivales para enfrentarse a Bruselas. Con el mismo ímpetu, sin embargo, asegura luego “no descartar a nadie” para formar una coalición gubernamental. Se lo dice a los mismos políticos que abandonó el pasado 21 de abril, al rechazar un ajuste adicional de 16.000 millones de euros para no sobrepasar el déficit del 3%. La barrera que califica de “intolerable y marcada por los burócratas de Bruselas que pisotean nuestra soberanía”. El último sondeo lo situaba en el cuarto puesto, tras liberales, socialistas radicales y socialdemócratas. Muy lejos, en cualquier caso, del apoyo parlamentario brindado la pasada legislatura al Gobierno en minoría, de centro-derecha.


VUELVE LA ESPAÑA DEL DESASTRE: LAS SEMEJANZAS ENTRE LA CRISIS DE 1898 Y EL CRASH DEL 2008

agosto 30, 2012

Caricatura del caciquismo de la España de la Restauración.

¿SE PARECEN LA ESPAÑA DE LA CRISIS DE 1898 Y LA SURGIDA DE LA CRISIS DEL 2008? La crisis de Ultramar, como la actual, engendró movimientos populistas de masas que estudió el difunto hispanista Carlos Serrano (1943-2001) en un libro recomendable al respecto: El turno del pueblo: crisis nacional, movimientos populares y populismo en España, 1890-1910 (Península, Barcelona, 2000).

Por nuestra parte, consideramos que existen parecidos entre ambas crisis y lo hemos argumentado en un artículo publicado en el diario catalán Ara (28/VIII/2012), la parte inicial del cual reproducimos a continuación.

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El retorno de la España del Desastre

“Los doctores de la política y los facultativos de cabecera estudiarán, sin duda, el mal [de España] : discurrirán sobre sus orígenes, su clasificación y sus remedios; pero el más ajeno a la ciencia [...] observa este singular estado de España: dondequiera que se ponga el tacto, no se encuentra el pulso ”. Así describió Francisco Silvela, líder conservador, el clima creado por la pérdida de las colonias de ultramar en un famoso artículo que publicó el agosto del 1898 y que tituló “Sin pulso” . Hoy su diagnóstico cobra insólita actualidad, puesto que la España surgida del crash del 2008 recuerda cada vez más a la del Desastre.

Y es que la radiografía del país a inicios del siglo XXI presenta cada vez más concomitancias con el del alba del siglo XX, pues con la derrota de Ultramar entró en crisis el sistema político de la época -conocido como la Restauración- de manera similar a la que experimenta la democracia juancarlista.

Semejanzas llamativas

La derrota colonial fue el catalizador de los malestares incubados bajo el régimen monárquico liberal instaurado el 1874 con Alfonso XII y fundado en una alternancia al poder de dos grandes partidos -el liberal y el conservador- con elecciones amañadas. Muerto el rey el 1885, cuando su hijo Alfonso XIII devino mayor de edad el 1902 había cristalizado el movimiento regeneracionista, crítico con la falta de representatividad del sistema. Entonces se denunciaron los pucherazos y se extendió la percepción que los dos grandes partidos no diferían entre sí y representaban a oligarquías, y se creó un alejamiento entre elpaís legal y el real. El líder liberal Segismundo Moret lo explicitó al decir que “las líneas que separan hoy a las agrupaciones políticas son tan vagas y están tan esfumadas, que es muy difícil distinguirlas “.

En este contexto, irrumpieron nuevas fuerzas (catalanismo, republicanismo, obrerismo) y se pidió la reforma del Senado al haber acontecido inútil. El historiador Francisco Acosta ha descrito su pérdida de atribuciones a la época con unos términos que hoy podemos subscribir: “Una cámara secundaria, donde prima más el sentido honorífico del cargo que su operatividad política. Funcionalmente se reduce a una réplica […] del Congreso “.

Hace un siglo ya sde debatía la necesidad de reformar el Senado por su carácter inútil, como sucede hoy.

Todo ello nos resulta familiar porque la política española actual parece que entra en el túnel del tiempo: ahora se percibe también una separación creciente entre el país legal y el real por la crisis de representatividad del sistema. El PP y el PSOE acortan diferencias ideológicas y parece que actúan como aparatos autónomos de la sociedad que generan oligarquías. Cada vez está más extendida la demanda de reforma del Senado y emergen nuevos partidos que quieren regenerar la política.

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El retorn de l’Espanya del Desastre

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EL MARINISMO, FASE SUPERIOR DEL LEPENISMO O CÓMO MARINE LE PEN SE TRANSFORMA EN UNA ESTRELLA POP

agosto 26, 2012

¿QUÉ SEPARA A MARINE LE PEN DE SU PADRE, JEAN-MARIE LE PEN? El ascenso al liderazgo del Frente Nacional de Marine Le Pen ha supuesto un aggiornamento o modernización del mismo, tanto en su discurso como en su look.

En los carteles que mostramos a continuación, padre e hija comparten un tema central de la derecha populista: el del líder-oráculo del pueblo, pero lo hacen de un modo muy distinto, al menos en cuanto a la imagen se refiere.

Le Pen padre, caudillo de las masas.  Versión siglo XX.

El cartel está bien concebido: un juego de palabras asimila al líder del Frente Nacional con el pueblo a través de un juego de palabras -Le Pen / Le peuple- y de imágenes: el líder frente a una riada humana.

Para que no quede ninguna duda de qué “pueblo” se trata, los tres colores de la bandera francesa son omnipresentes en la imagen. Ello funde al líder con la nación y le convierte en su expresión.

La imagen es propia de un caudillismo de masas, como refleja esta imagen de Martin Luther King en el Lincoln Memorial de Washington:

Aunque también puede evocar las concentraciones de masas de los fascismos de entreguerras, como testimonia esta imagen de Benito Mussolini ejerciendo de Duce ante las masas que le aclaman.

2. Le Pen hija, acaudillando a las masas. Versión siglo XXI.

Marine Le Pen recoge igualmente el tema del líder oráculo en su propaganda, con el lema “la voz del pueblo”, pero con cambios esenciales en su proyección como tal.

En este caso, el escenario anterior ha desaparecido por completo y la concentración de masas en un lugar público parece haberse convertido en algo parecido a un plató de televisión o un escenario de espectáculo (en realidad es un palacio de congresos) y la protagonista no parece una política al uso sino una estrella pop  que transmite glamour: indumentaria informal, brazo derecho en alto con el puño cerrado y sonrisa triunfal ante un público que la aclama. Le Figaro tomó nota de ello y advirtió que Marine Le Pen evocaba ”une artiste saluée par le public à la fin d’un spectacle”.

Obsérvese igualmente que el nombre del partido no figura en parte alguna, pues éste se identifica con su logotipo -la llama tricolor- y, sobre todo, con su máxima dirigente.

Como puede apreciarse mirando la imagen de la cantante Madonna durante una actuación, en la mise en scène de Marine Le Pen hay una ruptura con los cánones anteriores y el oráculo del pueblo ya no es un viril conductor de masas sino una mujer seductora.

En el cartel -fruto de la técnica actual- no faltaron los pertinentes retoques de photoshop para rellenar las masas cuando éstas escaseaban, como captó un blog y demostró encuadrando público repetido en tres fragmentos.

affiche-le-pen-regionales.jpg

En definitiva, y volviendo al tema de esta entrada del blog, el marinismo supone una modernización del lepenismo, tanto en la imagen como en el discurso, adaptándolo aún más a la política espectáculo de la actual centuria, hasta el punto que la expresión parece mudar el sustantivo en adjetivo: ¿Política espectáculo o espectáculo político?


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