EL ENIGMA DEL ASESINATO DE ALDO MORO CONTINÚA 35 AÑOS DESPUÉS: ¿SE QUISO IMPEDIR LA PARTICIPACIÓN EN EL GOBIERNO DEL PARTIDO COMUNISTA?

mayo 11, 2013

¿Quién mató a Aldo Moro?

El 9 de mayo de 1978 el cuerpo  de Aldo Moro es hallado por la policía en el maletero de un Renault-4 rojo.

CUANDO SE CUMPLEN 35 AÑOS DEL ASESINATO DE ALDO MORO, importante líder de la Democracia Cristiana [DC] italiana, su muerte continúa rodeada de numerosos enigmas.

Moro fue secuestrado el 16 de marzo de 1978 por un comando de las Brigate Rosse [Brigadas Rojas, BB.RR.], un grupo terrorista de extrema izquierda, cuando se dirigía al parlamento para que en Italia se conformara un gobierno de la DC con apoyo externo del Partido Comunista. Ello suponía plasmar el llamado “compromiso histórico”: la participación de los comunistas en el ejecutivo italiano. Se ha destacado que tal posibilidad, en plena Guerra Fría, suponía modificar el statu quo de zonas de influencia en un lugar tan sensible como el sur de Europa.

El resultado fue que el secuestro y asesinato de Moro a manos de sus captores frustró lo que hubiera sido un cambio político profundo y el llamado “factor K” (en alusión al acceso bloqueado del PC al poder, 1 y 2) siguió gravitando en Italia.

¿Fue este magnicidio un crimen de Estado? ¿Qué fuerzas influyeron de un modo u otro en el mismo? A continuación reproducimos una crónica al respecto de La Vanguardia (9/V/2013) que reúne los aspectos enigmáticos que más de tres décadas después aún rodean al suceso.

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¿Quién mató a Aldo Moro?

Más allá de los autores materiales -las Brigadas Rojas-, la sospecha de la existencia de una trama oculta salpica a servicios secretos, a la logia P-2 o a la red Gladio. | Las confesiones de los autores del secuestro y asesinato no esclarecieron el caso. | Especulaciones y medias verdades siguen salpicando el mayor magnicidio de la Italia moderna.

En la mañana del 9 de mayo de 1978 el cuerpo sin vida de Aldo Moro era descubierto por la policía en el interior de un Renault-4 rojo aparcado en la vía Caetani, en el centro de Roma. La aparición del cadáver del dirigente democratacristiano, acribillado por once balas, encogido y semicubierto por una manta en el maletero del vehículo ponía fin a un secuestro de 55 días llevado a cabo por la organización terrorista de extrema izquierda Brigadas Rojas (BR). El lugar donde habían aparcado el automóvil no era casual, a medio camino de las sedes centrales de la Democracia Cristiana (DC) y del Partido Comunista Italiano (PCI), los dos principales partidos del país y los más firmes defensores de no negociar con los secuestradores. El asesinato también era el final del compromiso histórico formulado por el secretario general del PCI, Enrico Berlinguer,  y en el que Moro, por convencimiento o por táctica, estaba dispuesto a experimentar.

De hecho, el presidente de la DC fue secuestrado cuando se dirigía a la sesión de investidura del cuarto gobierno de Giulio Andreotti. El nuevo ejecutivo iba a ser apoyado parlamentariamente por los comunistas en una fórmula inédita en la política italiana. Su trágico final enterró aquel intento. Los democratacristianos volvieron a pactar con socialistas y pequeños partidos centristas los sucesivos gobiernos hasta el cambio de escenario político de 1992 –proceso de Manos Limpias contra la corrupción, destrucción del sistema de partidos vigente desde 1945 e irrupción de Berlusconi-.

A finales de los años 70 en Italia, época conocida como los años de plomo, donde coincidieron el terrorismo de extrema derecha –con los grandes atentados de la plaza Fontana de Milán y la estación de ferrocarril de Bolonia- con el de extrema izquierda  –en parte,  heredero del mayo del 68 y del desencanto con las políticas de los partidos comunistas-  tuvo una influencia decisiva en el desenlace del secuestro. Su política de acuerdos con los comunistas alteraba el equilibrio político del sur de Europa y cuestionaba las bases de la guerra fría. Ni Washington ni Moscú veían con simpatía la deriva italiana. En este contexto, es difícil sustraerse –y la historiografía de los últimos treinta años no lo ha hecho-  a considerar el secuestro y asesinato de Aldo Moro como una operación política de largo alcance, donde más allá de los ejecutores materiales –las Brigadas Rojas- se extiende una trama oscura donde se adivinan los hilos de los servicios secretos –principalmente, estadounidense-, la logia masónica P-2 o la organización Gladio.

El secuestro

El 16 de marzo de 1978, un comando de al menos 10 terroristas, algunos de ellos vestidos con uniformes de la compañía de aviación Alitalia, apostados en el cruce que une las vías Mario Fani y Stressa, en el norte de Roma, interceptaron a las nueve de la mañana el Fiat 130 en que viajaba Aldo Moro y el Alfa Romeo de sus escoltas. En una operación diseñada por el jefe de las BR en Roma, Mario Moretti, ametrallaron al chofer y a los guardaespaldas. Seleccionaron con exactitud dos de las cinco carteras que llevaba consigo, introdujeron a Moro en un coche y abandonaron  la escena del crimen. La acción había durado tres minutos.

Una operación milimetrada sobre la que penden algunos interrogantes. Los terroristas abatieron a los cinco acompañantes sin ocasionar ningun daño a Moro –aunque la autopsia reveló una herida en una nalga que pudo haber sido causada en el momento del secuestro-. La precisión del ametrallamiento sorprende para unos jóvenes sin formación militar. Algunas fuentes revelaron que 49 de los 91 disparos partieron de un solo hombre y apuntaron la tesis de un miembro de la ndranghetta, la mafia calabresa, conectado con los servicios secretos. Un testigo afirmó haber oído gritar órdenes con acento extranjero. Otros testimonios declararon haber visto una moto Honda con dos hombres a bordo.

Otros dos elementos levantaron suspicacias. Primero, se conoció que un agente del servicio secreto militar italiano había sido visto en vía Fani –explicó que iba a casa de un amigo-. Segundo, debido a una caída repentina de las líneas telefónicas en la zona del tiroteo, el primer aviso no llegó a la policía hasta las 9.05 horas.

También llama la atención la inexperiencia de la policía en la lucha antiterrorista. El escenario se contaminóde la forma más chapucera. Prensa y curiosos pasearon por el lugar e incluso un enviado de la RAI exclamó en una conexión en directo: “Ah, he pisado sin querer los casquillos”. En el mismo sentido, cuando fue encontrado el cadáver de Moro el coche fue rodeado por una multitud de policías y curiosos que  infringían las más elementales normas de investigación.

El cautiverio

Durante esos casi dos meses, la sociedad italiana se vio sacudida por el debate inevitable de abrir o no la negociación con los terroristas. El proceso fue dramático debido a los sucesivos comunicados de las Brigadas Rojas y, especialmente, a las cartas desesperadas enviadas por el propio Moro a sus compañeros de partido –solicitándoles que accedieran a negociar su liberación- y a su mujer.  Como señaló Enric Juliana, en un artículo a los veinte años del crimen, “el secuestro de Moro acabó siendo una tragedia griega, el ansia humana por sobrevivir contra la razón de Estado”.

Dos días después del secuestro, el día 18, el periódico Il Messaggero  recibió una llamada anónima en la que se informaba el lugar donde se encontraba el primer comunicado y anunciaba que “un núcleo armado de la Brigadas Rojas ha capturado y recluido en una prisión del pueblo a Aldo Moro

El 25 de marzo, se recibió la segunda comunicación de la banda en el que se anunciaba que “se buscarían las directas responsabilidades de Aldo Moro por las cuales y con criterios de justicia proletaria, será juzgado”.  Para algunos autores, el término juzgado alertó a instituciones y agencias de seguridad. Moro había sido presidente de Gobierno dos veces y ministro de Asuntos Exteriores, por tanto disponía de información confidencial y secretos de Estado que podían implicar a servicios secretos y gobiernos extranjeros.

El día 29 se recibió un nuevo mensaje y una carta de Moro dirigida a su amigo y ministro del Interior, Francesco Cossiga, en la que solicitaba a los dirigentes del partido ser canjeado. Sin embargo, el Gobierno decidió mantener una postura firme frente a los terroristas. Ante al silencio del ejecutivo, el 4 de abril las Brigadas enviaron  el cuarto comunicado en el que exigían la liberación de los prisioneros comunistas. El 15 de abril, en la sexta comunicación se notificaba que el interrogatorio “había terminado, se le había encontrado culpable y condenado a muerte”.

 Moro durante su cautiverio.

El falso comunicado

Tres días después, el caso dio un giro inesperado. Un nuevo comunicado anunciaba que “el presidente de Democracia Cristiana, Aldo Moro, ha sido ejecutado mediante suicidio” y que su cuerpo yacía en el lago Duchesse, cerca de la localidad de CartoreLa conmoción fue enorme, pero tras dos días de búsqueda infructuosa se recibió un nuevo comunicado de la banda, en el que negaban su autoría en el mensaje anterior y lo atribuían a “los especialistas en guerra psicológica”. Adjuntaban una fotografía del prisionero sosteniendo el periódico La Repubblica del día anterior.

Hace pocos años, el controvertido especialista estadounidense en terrorismo, Steve Pieczenick, confirmó en una entrevista que ese comunicado fue elaborado por los servicios secretos italianos y que su finalidad era preparar a la opinión pública para lo peor.  Pieczenick, miembro de un equipo estadounidense enviado para asesorar a los italianos, confesó que su misión fue hacer creer a las BR que pese a la aparente posición de firmeza del Gobierno italiano sería posible llegar a un acuerdo. Tras el falso comunicado de la muerte y el fracaso posterior de cualquier negociación, defraudados terroristas se vieron abocados a tomar la más funesta decisión.

El día 24 de abril se recibió el octavo mensaje, en el que se reiteraba la condición de preso político de Moro y se ofrecía su intercambio por trece brigadistas presos. El 29 de abril, en un último y desesperado intento, Moro envió cartas a sus compañeros solicitando que fuera convocado el Consejo Nacional del partido. Inútil. El 3 de mayo, Giulio Andreotti, presidente del Gobierno, reiteró la negativa del Ejecutivo. Dos días después, se recibió el último comunicado (nº 9) en que se anunciaba la condena a muerte de Moro, la exculpación de las BR y acusaban al Gobierno de asesinato de Estado.

La ejecución

El cautiverio de Moro duró 55 días. Permaneció todo el tiempo en una falsa habitación camuflada detrás de una librería del salón de un piso de la vía Montalcini nº 8 de Roma. Básicamente, le custodiaron el jefe del comando Mario Moretti, que se encargó de los interrogatorios, Prospero Gallinari, Germano Maccari y Anna Laura Braghetti, que en marzo de 1998 dio a conocer algunos detalles de cómo transcurrieron los últimos minutos de la vida de Aldo Moro. Gallinari no dejó ni un minuto el piso durante los 55 días del secuestro –se había fugado de la cárcel de Treviso en 1976-.  No salió ni la mañana del 9 de mayo, cuando Moro fue escondido en una cesta, llevado al garaje por Moretti y Maccari e introducido en el maletero del Renault-4 donde fue asesinado por once disparos. Después dejaron el coche en vía Caetaní.

Durante bastante tiempo se pensó que Gallinari había sido quién mató a Moro, pero en octubre de 1993, Mario Moretti confesó haber sido el autor material “no habría permitido que lo hiciese otro”.  Sin embargo, diferentes autores y la comisión parlamentaria que investigó el caso encontró varios puntos oscuros en la versión de los brigadistas. Durante la autopsia se encontró arena de playa en el traje de Moro y también algunas monedas en un bolsillo. Tampoco los cinco juicios celebrados contra 13 brigadistas implicados han esclarecido los puntos oscuros. Dos nunca fueron capturados. Sobre uno de ellos se apunta que podía ser un infiltrado de los servicios secretos italianos; sospecha que también se extendió al mismo Moretti.

Además de la duda sobre la autoría del asesinato, siempre las ha habido sobre la capacidad de las Brigadas para  mantener escondido a Moro durante 55 días. A pesar de los 13.000 policías movilizados, los 40.000 registros domiciliarios y los 72.000 controles de carretera sorprende que durante los casi dos meses de secuestro la policía italiana no llevara a cabo ninguna detención. En 1981, se descubrió que la mayor parte de la cúpula del ministerio del Interior, encargada de la investigación del secuestro, pertenecía a la logia masónica P-2.

Tampoco se sabe donde fueron a parar los escritos de Moro en cautiverio: casi cien textos entre cartas y testamentos. Fueron enviadas 30 misivas, siete de ellas publicadas. Otras vieron la luz poco a poco. Sus acusaciones eran muy duras, especialmente, con sus compañeros de partido “mi sangre caerá sobre vosotros”. Su mujer, Eleonora, que nunca perdonó a Giulio Andreotti, Francesco Cossiga y  Benigno Zaccagnini –secretario general de la DC-,  prohibió que se celebrase un funeral de Estado. Sí que consiguió que Pablo VI escribiera una carta a las BR pidiendo su libertad.

Del memorial, supuestamente escrito por Moretti, con las transcripciones de los interrogatorios a Moro apareció una copia pero se sospecha que la policía hizo desaparecer la parte más comprometedora para los intereses del Estado. Además, se descubrió que la impresora de los comunicados de las Brigadas Rojas provenía de las oficinas de los servicios secretos que entrenaban a los miembros de la Gladio, la fuerza paramilitar financiada por la CIA para prevenir un posible golpe comunista en Italia.

El caso Moro conmocionó al mundo en 1978. Para los italianos es un affaire que aún permanece abierto, al igual que el asesinato del presidente Kennedy para los estadounidenses. Son demasiadas sospechas, demasiadas especulaciones, demasiadas medias verdades para cerrar el caso. Aunque las Brigadas Rojas secuestraron y mataron a Moro, la tesis más pausible es que intervinieron más actores que manipularon al grupo según sus intereses. Pocos parecían quererlo vivo. Sabía demasiado sobre la guerra sucia. Se impuso la razón de Estado. Moro fue sacrificado.


EL ASESINATO DE YOLANDA GONZÁLEZ: LAS CONEXIONES DE HELLÍN CON LOS ÁMBITOS DE SEGURIDAD DEL ESTADO

abril 9, 2013

Yolanda


EL PASADO MES DE  FEBRERO cobró inesperada actualidad un triste episodio de la transición democrática:
 el homicidio de Yolanda González, militante en el extraparlamentario Partido Socialista de los Trabajadores [PST], que fue cometido en febrero de 1980 por dos ultraderechistas, Emilio Hellín e Ignacio Abad.

El mes citado el diario El País (24/II/2013) publicó una información sobre uno de los dos implicados en el crimen, Hellín, señalando que éste -que fue condenado a 43 años por el asesinato y había cumplido su condena- trabajaba “para los Cuerpos y Fuerzas de la Seguridad del Estado en casos judicializados y forma a sus agentes en técnicas forenses de espionaje y rastreo informático”.

Al día siguiente, el mismo diario informó que desde el ministerio del Interior se admitió que Hellín fue contratado los años 2006, 2008, 2009, 2010 y 2011 para cursos de especialización a agentes.

Las conexiones de Hellín con ámbitos de seguridad del Estado

En este aspecto, consideramos que tal situación no es una novedad, pues  cuando fueron investigados los homicidas de González, emergieron conexiones policiales de Hellín, que dirigía una academia de informática donde se halló un pequeño arsenal.1

Entonces Blas Piñar -líder de Fuerza Nueva- las explicó así: «Hice averiguaciones. Se me dijo que la Academia [...] de Informática tenía relaciones con los servicios policiales. Por eso [...] conseguí una entrevista con el Juez instructor, Ricardo Varón Cobos. [...] Me confirmó las conexiones oficiales de Hellín. Tenía carnés, me dijo, de varias agrupaciones políticas y sindicales».

Por su parte, el general de la Guardia Civil José Antonio Sáenz de Santa María incluso afirmó que «la sospecha de que en el asesinato [de García] participó algún miembro de la policía nunca quedó despejada por completo».3 Por nuestra parte, ignoramos el fundamento de tal afirmación.

¿Existió porosidad entre ámbitos de la seguridad del Estado y la ultraderecha?

Esta información ya la publicamos el 2009 en un artículo académico reseñado en este blog sobre la ultraderecha española y la llamada estrategia de la tensión, donde planteábamos la posibilidad de que el terrorismo de la extrema derecha se caracterizó por tres dinámicas a menudo entrecruzadas: iniciativas espontáneas que designamos como «espontaneísmo armado»; actos instigados por individuos con conexiones con círculos de la seguridad del Estado; y episodios con un uso planificado de la misma.

Asimismo, apuntamos que el terrorismo de este espacio político pareció actuar a remolque de los hechos, en flagrante contradicción con sus metas y con una autonomía que plantea interrogantes sobre eventuales instigadores ajenos a este ámbito político.

En este sentido, quien ha sido un destacado activista e ideólogo de la extrema derecha, Ernesto Milá, ha afirmado que «en Madrid, los grupos ultras practicaban el compadreo con los medios policiales y muchos estaban convencidos de que contaban con la cobertura, la complicidad o la afinidad de muchos policías». Son interesantes al respecto sus dos volúmenes de memorias titulados Ultramemorias (el primero de los mismos fue reseñado en este blog).

En definitiva, más allá del triste caso de Yolanda González, en la violencia política de la Transición todavía quedarían lagunas por estudiar.

Notas

1. Véase «Las últimas víctimas del movimiento estudiantil», Tiempo (13/III/1989), pp. 62-69. «Tramas negras, ni pena ni olvido», El País (30/X/1988).

2. Blas Piñar, Por España entera. Escrito para la Historia (2), Madrid, Fuerza Nueva Editorial, p. 423.

3. Diego Carcedo, Sáenz de Santa María. El general que cambió de bando, Madrid, Temas de hoy, 2003, p. 237.


ALEMANIA: EL JUICIO SOBRE EL GRUPO TERRORISTA NEONAZI NSU SE INICIA CON UN SONADO ESCÁNDALO

marzo 28, 2013

Portada de Der Spiegel dedicada al grupo terrorista en el 2011.

EL  JUICIO SOBRE LOS CRÍMENES QUE COMETIÓ EL GRUPO NEONAZI CLANDESTINIDAD NACIONALSOCIALISTA [NSU]  (Nationalsozialistischer Untergrund) en Alemania se ha iniciado con una sonada polémica.

Como ya informamos en este blog (1 y 2), se atribuye al NSU nueve asesinatos de inmigrantes (ocho turcos y uno griego) y el de una mujer policía entre los años 2000 y 2007.

La investigación del caso conmocionó al país y generó una amplia polémica sobre la eficacia de los cuerpos de seguridad, dado el amplio margen de maniobra del que gozó este colectivo extremista.

De este modo, al indagarse  el caso los cuerpos de seguridad en sentido amplio quedaron en entredicho: los servicios de inteligencia se revelaron ineficaces; se habían destruido archivos que podrían contribuir a esclarecer el misterioso caso; se constató una clara falta de cooperación entre cuerpos de seguridad; y se denunció que la Oficina de Protección a la Constitución se había preocupado más por el extremismo de izquierda que el de derecha.

Si entonces el escándalo estaba aún lejos de haber terminado, el inicio del juicio ha generado una nueva polémica porque no se ha permitido acreditar a ningún medio extranjero: como explica la información publicada, del total de 123 medios que solicitaron la acreditación para cubrir el proceso (ocho eran de Turquía) el tribunal escogió a 50 por razones de espacio. Entre los elegidos no hay ninguno extranjero, salvo uno holandés. Esta decisión ha generado polémica e incluso ha sido calificada como “desafortunada” por Der Spiegel.

A continuación, reproducimos el artículo “Polémica en proceso contra neonazis” sobre el escándalo creado por la acreditación de los medios de la agencia germana oficial Deutsche Welle, publicado el 26/III/2013, aunque el caso lo han recogido otros medios (véase la crónica de El País).

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Polémica en proceso contra neonazis

Ocho de los diez asesinados por NSU eran turcos y el tribunal de Múnich que ve el caso no acreditó a medios de ese país.

Entre los años 2000 y 2007 ocho inmigrantes turcos y uno griego habrían sido asesinados por una célula terrorista de extrema derecha en Alemania. El juicio por esos crímenes comienza el 17 de abril, donde la principal acusada es la supuesta neonazi Beate Zschäpe, en un proceso que ha despertado el interés de los medios, por todas sus implicancias.

Y a poco más de 20 días de que llegue aquel esperado momento, el Tribunal Regional Superior de Múnich ha debido enfrentar una serie de críticas por no haber acreditado a medios turcos ni griegos para que puedan presenciar el juicio. La prensa en Alemania se ha hecho eco de los reclamos de sus colegas, que desean asistir por el interés que generó en sus países la muerte de los inmigrantes.

Beate Zschäpe es la principal acusada.
Beate Zschäpe es la principal acusada.

Un total de 123 medios solicitaron la acreditación, entre ellos ocho de Turquía. El tribunal escogió a 50, por razones de espacio. Entre los elegidos no había ninguno extranjero, salvo uno holandés. La decisión ha generado polémica e incluso fue calificada como “desafortunada” por el influyente medio Der Spiegel.

No hubo discriminación

El Tribunal de Múnich rechazó este martes (26.03.2013) las críticas contra el procedimiento de acreditación, cuyas condiciones fueron claras desde un comienzo, dijo la entidad en un comunicado, donde además afirma que todos los medios fueron informados del momento de realizar el trámite.

El proceso contra NSU (Clandestinidad Nacionalsocialista) es importante pues se trata de una de las mayores organizaciones criminales de la historia reciente alemana, según Der Spiegel. Como consuelo, el comunicado del tribunal asegura que quienes no hayan sido seleccionados podrán participar del proceso usando “alguno de los asientos libres fuera del área reservada o cualquiera de los puestos vacantes en el área reservada”.

El diario alemán Bild ofreció su lugar al periódico turco Hürriyet argumentando que era necesario que hubiera al menos un colega de Turquía en el lugar, pero la Corte se negó a ese cambio argumentando que todos los periodistas que estén dentro de la sala deben estar acreditados y haber cumplido con el proceso como corresponde. La portavoz de la Corte, Margarete Nötzel, aseguró que no se cambiarán las condiciones de la acreditación.

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Die Zelle, de Christian Fuchs

El periodista Christian Fuchs, autor del libro Die Zelle, sobre este caso, dijo a Der Spiegel que “el razonamiento de la Corte puede ser jurídicamente correcto, pero esto es visto finalmente por millones de inmigrantes que viven en Alemania como un golpe en la cara”.

DZC (Tageschau, Der Spiegel)


“TIERRA DE NADIE”: HABLA UN EXMERCENARIO DEL GAL

febrero 22, 2013

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Cartel de  Tierra de Nadie.

“TERRA DE NINGUEM” (Tierra de nadie) es un documental que recoge el testimonio de Paulo Figueriredo, quien fue un mimebro de los Grupos Antiterroristas de Liberación  [GAL], que participaron en la “guerra sucia” contra ETA obra de una joven cineasta portuguesa, Salomé Lamas. Puede verse el trailer aquí: http://vimeo.com/59163051#at=0

Rafael Poch,  corresponsal de La Vanguardia en Berlín, ha publicado un interesante artículo al respecto (15/II/2013) que reproducimos a continuación por considerarlo de interés para nuestros lectores.

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Confesiones de un GAL en Berlín

La película ¿Terra de Ninguém¿ de la joven directora portuguesa Salomé Lamas expone la autoreivindicación de Paulo Figueiredo, autor del atentado contra el bar Batxoki de Bayona

El 8 de febrero de 1986 dos desconocidos entraron en el bar “Batxoki” de Bayona. Entraron por la puerta principal y salieron por la trasera, atravesando todo el local ametrallando a un grupo de clientes. Hirieron a seis personas, entre ellos un miembro de ETA, dos niñas y una mujer.

Paulo Figueiredo fue uno de los killers contratados por aquella cloaca del estado español, heredada del franquismo y renovada por el PSOE llamada GAL.

Figueiredo dice tener nueve asesinatos en su cuenta. Lo explica abiertamente en una singular película que acaba de estrenarse en la Berlinale.

En 1986 faltaba un año para que naciera Salomé Lamas, la joven directora portuguesa, de 25 años de edad, autora de “Terra de Ninguém” (Tierra de nadie).

La película expone la versión de Figueiredo sobre su propia vida. Lamas, una joven de manifiesto talento con estudios de cine en Lisboa, ampliados en Amsterdam y una tesis doctoral en camino en Coimbra, dice no estar interesada en la verdad, ni en la historia, ni en los hechos.

Al mostrar la versión, personal y autojustificativa, del killer Figueiredo, un hombre nacido en Angola y que fue miembro de los “comandos” portugueses encargados de las peores barbaridades de la guerra colonial, su película pretende ser una reflexión sobre la razón de Estado, sobre una biografía traumatizada.

Figueiredo “trabajó” en Angola, Mozambique y Rodesia como militar y mercenario. Cuando aquello se acabó, ejerció de guardia de seguridad en la metrópoli, fue contratado por la CIA en El Salvador y acabó siendo reclutado por los Amedo y Domínguez españoles.

Años después un asistente social pariente de la directora encontró a Figueiredo entre un grupo de marginales sin techo que vivían bajo el puente de una autopista de Lisboa.

El killer le contó su historia al asistente y éste a la cineasta, que vio enseguida un tema. “El pacto fue muy claro desde el principio”, explica Lamas: “él quería contar su historia y me quería usar para eso, y yo quería hacer una película”.

“Tierra de Nadie” es resultado de ese pacto. La directora no entra en juicios de valor, simplemente deja que Figueiredo explique su historia directamente al espectador, que, naturalmente, no compra lo que el killer le ofrece.

Tampoco es esa la intención de Figueiredo. El hombre no es tonto, sabe que lo suyo es insalvable, y parece conformarse con ser escuchado y obtener una cierta comprensión hacia lo injustificable. Es esa intención lo que humaniza al personaje y le concede cierta victoria.

El único personaje de la película aguanta bien las cinco sesiones del interrogatorio. Este tiene lugar en un espacio neutral para ambos, directora y personaje: un sector abandonado del palacio del Marqués de Pombal, en pleno centro de Lisboa.

Pero la verdadera tierra de nadie es la pretendida neutralidad de la película, en la que Figueiredo busca, “la absolución del espectador”, dice Lamas.

El relato del killer no es en absoluto inocente. Figueiredo fue detenido por lo del GAL, uno de los peces pequeños de aquel asunto fundamentalmente impune, y se pasó 15 años en la cárcel.

En el nivel de los hechos, su testimonio no explica nada que no esté ya en los sumarios. No revela nada, ni delata a nadie. Solo menciona a implicados del GAL ya conocidos o juzgados.

Dice que se negó a hacer un trabajo en el país vasco francés porque en el local había mujeres, una pretensión ética, que el caso “Batxoki” desmiente. Se presenta como un tornillo en la máquina de Estado que delega el trabajo sucio en gente como él.

Se pretende, incluso, éticamente superior a aquellos (guerrilleros africanos, salvadoreños o etarras) que eliminó, pero sus ojos y expresiones denotan un fondo de amargura interna que es lo que parece estar en el origen de su solicitud de absolución y rehabilitación.

Lamas dice que percibió un punto de ternura en la relación que este killer colonial y fascistoide mantiene con sus compañeros africanos sin techo, bajo el puente de autopista lisboeta que les sirve de morada. Sus trabajos para el Estado español le reportaron millones, pero “dinero mal ganado, dinero mal gastado”, explica Figueiredo. Víctima y soldado de la razón de Estado, el ex GAL portugués aparece hoy reducido a la indigencia material y moral.


EL GOLPE DESCONOCIDO DEL 27-O DE 1982: ¿PUDO SER EL MÁS SANGRIENTO?

octubre 29, 2012

Portada de la revista Tiempo (11-18/X/1982) informando del golpe fracasado.

El 27 DE OCTUBRE DE 1982, jornada de reflexión previa a la primera victoria electoral del PSOE, estaba previsto un golpe potencialmente sangriento. ¿Qué sabemos treinta años después del mismo? Designado como “27-O” o también como “operación Cervantes”, esta tentativa golpista es hoy poco conocida y en su época no se profundizó en sus entresijos.

A continuación publicaremos la versión extensa en dos entregas de un artículo que hemos publicado en catalán en el diario Ara el pasado 27/X/2012 (“27-O del 1982, la història d’un cop d’estat fallit”).

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“El 27-O  parecía destinado a ofrecernos imágenes tan contundentes como las del golpe de Pinochet contra Allende, cono el palacio presidencial de la Moneda incendiado por las bombas”. Esta es la valoración del exagente del CESID Juan Alberto Perote del golpe de estado previsto el 27 de octubre de 1982 [27-O] que contribuyó a desarticular. Lo lideraba el general Jaime Milans de Bosch desde la prisión de Fuencarral y el núcleo promotor lo formaban coroneles.

Del fallido golpe del 23 de febrero de 1981 [23-F], los complotados -según expone Perote en Confesiones de Perote (1999)- aprendieron que “necesitaban derramar sangre”. Para llevarlo a cabo contaron con una trama civil y un plan detallado que no evitó el fracaso.

El golpe debía tener lugar la vigilia del gran triunfo socialista de octubre de 1982.

Un nuevo Movimiento Nacional

El nuevo golpe se enmarcó en la persistencia de inquietud castrense ante la situación política. El 6 de diciembre de 1981, día de la Constitución, se difundió el Manifiesto de los Cien, crítico con la política militar del gobierno y con los medios de comunicación firmado por un centenar de oficiales. El junio de 1980 se hicieron públicas las sentencias del 23-F y el malestar castrense rebrotó.

En este marco, cobró impulso el “golpe de los coroneles”, emprendido antes del pustch de Tejero y designado por Milans como MN, acrónimo de Movimiento Nacional. El historiador y militar Javier Fernández López ha expuesto los detalles a Militares contra el Estado (2003). Así, el 27-O tenía como referente principal el golpe de los coroneles de Grecia de abril de 1967 y el plan tenía dos fases, una centrada en Madrid (“Plan Halcón”) y la otra al resto de España (“Plan Marte”).

La operación empezaría a las 8 horas del día 27 con esta secuencia: corte de comunicaciones entre centros de poder; detención de desafectas y concentración de estos en campos de detención; control de una setentena de objetivos (incluyendo La Zarzuela y La Moncloa) que contemplaba recurrir a la artillería si había resistencia; corte de circulación a la capital; “neutralización” de personas significadas, notablemente Sabino Fernández Campo y el responsable del CESID, Emilio Alonso Manglano; control de RTVE y RNE; y toma del poder fuera de Madrid.

Se instauraría una junta militar y se disolvería el Parlamento. El Rey sería destituido y reemplazado por un Consejo de Regencia. Partidos y sindicatos serían ilegalizados y sus miembros detenidos. Las instituciones surgidas de la Constitución serían declaradas ilegales y, por lo tanto, desaparecerían las autonomías. Para gobernar se escogerían unas Cortes de patrón franquista.

La trama civil

Los recursos humanos que el plan requería eran el punto más débil, dado que la trama golpista habría sido raquítica, según el testigo del activista e ideólogo ultraderechista Ernesto Milà a Ultramemòrias. II (2012).

Este se entrevistó el 1982 con el comandante Ricardo Sáenz de Ynestrillas -destacado ultraderechista- y consideró que este último “y un pequeño grupo de militaste [...], seguían viéndose, animados y arropados por los últimos mohicanos del golpismo”. El reclutamiento de civiles era descuidado: los complotados contactaban con ultraderechistas notorios de cada provincia para sumarlos al proyecto y los adjudicaron futuras alcaldías y “habitualmente se trataba de elementos marginales, muy poco significativos”. Concluyó que todo ello “se  trataba de ‘golpistas controlados’ y que los barrerían cuando conviniera”. El 27-O, pues, contaría con una ejecución difícil por la escasa entidad de su trama.

En el segundo volúmen de sus memorias, Ultramemorias (2012), Ernesto Milá expone la débil trama civil del golpe.

La ultraderecha, además, se debilitó al competir Fuerza Nueva [FN] con un nuevo partido liderado por Antonio Tejero, Solidaridad Española [SE], con un entorno eventualmente conectado al golpe. Ultraderechistas detenidos declararon inicialmente al juez que el capitán Francisco Acera los instruyó a para colaborar con SE “en la formación de células clandestinas dedicadas inicialmente a misiones informativas”, pero después rectificaron estas manifestaciones, explican Joaquín Prieto y José Luis Barbería en El enigma del ‘Elefante’ (1991).

Golpe al golpe

Detectado el plan, el CESID siguió a los militares implicados y los disuadió de actuar al explicarlos que conocían sus intenciones. El procedimiento evitaba, según Perote, “una interminable sucesión de detenciones” que perjudicara más la imagen del Ejército y suponían el agradecimiento de los conspiradores, que facilitaban confidencias. Estas llevaron a los agentes a centrarse en un terceto de oficiales: los coroneles Luis Muñoz y Jesús Crespo y el teniente coronel José Enrique Crespo (hermano del segundo).

El 1 de octubre agentes del CESID abrieron un maletín con el plan del golpe que Muñoz llevaba al coche al ir a una comida de homenaje a Blas Piñar (la esposa de Muñoz, Sol Lafita, era su secretaría y candidata de FN al Senado), lo fotocopiaron y lo volvieron a su lugar. El gobierno ordenó detener a los implicados el día 2. El ministro de defensa Alberto Oliart hacéis público el complot. El día 25 la policía intervino armas y explosivos a ultraderechistas de Madrid, Barcelona y Valladolid. Milans fue trasladado de Fuencarral cerca de Tarifa (Cadiz) en helicóptero y los detenidos fueron condenados inicialmente a 12 años y un día de prisión.

Fue relevando el 27-O? Por los destacados militares e historiadores Gabriel Cardona y Javier Fernández López fue muy serio. Cardona lo definió como un complot “sangriento y definitivo”; para Fernández se “una idea absolutamente errónea” considerarlo un golpe menor en relación al 23-F. Igualmente, Perote -cómo hemos visto- lo consideró de un impacto similar al de Pinochet si triunfaba. Otros análisis, pero, han cuestionado su viabilidad, como la del periodista Miguel Platón: “Nadie que haya analizado este acontecimiento a fondo puede sostener de manera honesta que [...] tuviera la menor posibilidad de hacerse realidad” (Hablan los militares, 2001).

Dada la oposición del Rey al golpe del 23-F de 1981, el del 27-O planteaba sustituirle por un Consejo de Regencia.

Desde la ultraderecha se ha denunciado que el golpe fue magnificado por Leopoldo Calvo Sotelo para remontar unos resultados electorales adversos. De hecho, en la época Piñar ya aludió al 27-O como un “montaje”. Pero Oliart señaló que esta tesis es inverosímil precisamente porque aquel golpe no salvó a UCD a las urnas, sino que constituyó “la puntilla”.

La agonía golpista: el 2-J de 1985

En todo caso, el 27-O fue un hito en la inflexión de una arraigada tradición golpista, que emergió con el 23-F. Después las redes golpistas acontecieron más reducidas, pero no negligibles. A la vegada, el CESID adquirió control creciente de los sectores involucionistas y desarticuló el golpe de 1982 con mínimas detenciones.

Visto todo ello, surge una pregunta: Por qué no se depuró a los oficiales entre 1977 y 1982? La respuesta de Oliart fue diáfana: “Porque si los depuro por sus ideas me quedo con veinte. [...]  Había una minoría de militares demócratas, pero más de un 90% de los mandos habían sido oficiales en la guerra civil o se habían formado en academias franquistas”.

El fracaso del 27-O y las reformas militares del gobierno socialista llevaron el golpismo a la marginalidad y tuvo el canto del cisne con un magnicidio frustrado, posiblemente inspirado en el de Luis Carrero Blanco: durante el desfile de las fuerzas armadas previsto en La Coruña el 2 de junio de 1985 [2-J] se quiso explosionar la tribuna de autoridades y matar a la familia real, al gobierno y a la cúpula militar. Pero esto ya es otra historia.


ESCÁNDALO EN ALEMANIA: ¿UNA RED CRIMINAL NEONAZI ENCUBIERTA POR LOS SERVICIOS DE SEGURIDAD?

julio 5, 2012

Portada de Der Spiegel dedicada al grupo terrorista en el 2011.

El caso de la célula neonazi  Nationalsozialistischer Untergrund [NSU] (Clandestinidad Nacionalsocialista), que cometió asesinatos con impunidad durante años en Alemania (como informamos en este blog el año pasado), ha cobrado un impacto devastador.

Al indagarse en el caso los cuerpos de seguridad en sentido amplio han quedado en entredicho: los servicios de inteligencia han sido ineficaces; se han destruido archivos que podrían contribuir a esclarecer el misterioso caso; se ha constatado una clara falta de cooperación entre cuerpos de seguridad; y se ha denunciado que la Oficina de Protección a la Constitución se ha preocupado más por el extremismo de izquierda que el de derecha. El escándalo está aún lejos de haber terminado.

A  continuación reproducimos el artículo de  Günther Birkenstock y Cristina Papaleo editado por Enrique López y publicado por la agencia oficial alemana Deutsche Welle (4/VII/2012), a cuyo texto roginal puede accederse clicando aquí.

***

Más irregularidades en caso de crímenes neonazis

La serie de escándalos en torno al Sevicio de Inteligencia alemán parece no tener fin. Hubo negligencia en investigaciones sobre grupos nazis, y ahora se destruyeron archivos intencionalmente.

La célula neonazi Clandestinidad Nacionalsocialista (NSU), que pudo planificar y llevar a cabo homicidios a lo largo de más de una década en Alemania sin ser descubierta por las autoridades alemanas de Inteligencia, tiene en su haber los asesinatos de nueve inmigrantes y a una mujer policía. Ahora se ha revelado que la Oficina alemana de Protección a la Constitución destruyó las actas del caso, algo que derivó el pasado 2 de julio de 2012 en la retirada del presidente de ese organismo, Heinz Fromm.

Se supone que los archivos destruidos en los servicios secretos alemanes presumiblemente contenían datos acerca de cómo se desarrolló el trabajo conjunto de la oficina federal de control constitucional con agentes de contacto del THS (Thüringer Heimatschutz), una asociación de grupos neonazis de Turingia.

Además de la destrucción de las actas, a principios de esta semana también se dio a conocer que los servicios secretos italianos, AISI, ya había advertido al servicio de Inteligencia alemán en el 2003 acerca de una red terrorista neonazi en este país, según una carta del AISI a la Oficina Federal de Protección a la Constitución de diciembre de 2011, citada por el periódico Berliner Zeitung. En el informe, las autoridades italianas mencionaron reuniones de una red neonazi europea en Bélgica y alertaron sobre posibles atentados a inmigrantes. A eso se sumó este martes, 3 de julio, información sobre que los servicios de Inteligencia alemanes tampoco investigaron con la requerida exhaustividad el atentado perpetrado en el 2004 en la ciudad de Colonia, en la que 22 personas resultaron heridas de gravedad.
 
Se afirma que la Oficina alemana de Protección a la Constitución vigiló más a la izquierda que a la derecha. 

En vista de las numerosas y graves negligencias y omisiones en el caso de la red neonazi activa en Alemania, el ministro del Interior dijo en conferencia de prensa que los errores cometidos tendrán consecuencias y anunció reformas en el organismo de vigilancia. Sin embargo, aún hay muchas dudas acerca de la manera en la que se implementará esa reforma y cuáles serán los controles necesarios para que cumpla eficazmente con su función de proteger el estado de derecho en Alemania. E incluso hay expertos que abogan por el cierre de ese organismo que cae cada vez más en descrédito.

Un mayor análisis de la situación

Para el politólogo y especialista en extremismo de derecha Hajo Funke, del Consejo de Investigación del NSU en el Parlamento, todavía no se puede prever cómo serán los cambios a llevar a cabo. “Está claro que se deben crear nuevas estructuras para abarcar el fenómeno del extremismo de derecha en su totalidad. Por ejemplo, grupos científicos de investigación y peritajes independientes. Necesitamos una estructura mucho más amplia que pueda llegar, por medio de profundos análisis, verdaderamente al meollo del problema que tenemos con el extremismo de derecha en Alemania”, dijo Funke. Hasta ahora eran los ministerios los encargados del control en los estados federados y a nivel nacional, además de las comisiones parlamentarias, pero eso no es suficiente en absoluto, subrayó Funke en conversación con Deutsche Welle.

El experto explicó que, a menudo, los funcionarios de los servicios secretos alemanes trabajaban en forma aislada, pasando por alto importantes indicios o interpretándolos incorrectamente. “Destruir archivos con la trituradora es un acto de encubrimiento. Hay indicios de que eso se hizo con intención, aunque de momento no contamos con demasiados detalles”, añadió Funke.

Patrick Kurth, diputado por el Partido Demócrata Liberal (FDP), que también forma parte del Consejo de Investigación del NSU en el Parlamento, dijo este martes a Deutsche Welle que en el caso de negligencias en torno a las actividades del NSU se deben iniciar de inmediato medidas legales contra la Oficina alemana de Protección a la Constitución. Y subrayó que también se debe advertir a los testigos de las consecuencias de posibles falsas declaraciones: “Creo que también la opinión pública debe tener en claro que los testigos no pueden decir simplemente lo que se les da la gana”.

Persecución de la izquierda, tradición en Alemania Occidental

El periodista y experto en extremismo de derecha Thies Marsen no cree que se pueda reformar la Oficina Federal de Protección a la Constitución, y apela a que se la elimine. Para él, el hecho de que se hayan omitido e ignorado varios indicios se explica desde la historia misma de esa institución: “El servicio secreto alemán es hijo de la Guerra Fría, cuando había dos bloques irreconciliables enfrentados. Estaba concebido, sobre todo, contra la Alemania del Este, es decir, contra la República Democrática de Alemania, y contra la real o supuesta influencia del comunismo. Es por eso que su mirada crítica siempre tendió hacia la izquierda”, explica Thies Marsen.

Además, señala el especialista, es un hecho conocido que la Oficina de Protección a la Constitución fue creada, en parte, también por criminales de guerra nazis que reprimieron la resistencia contra el nazismo en Alemania. Claro que los servicios secretos alemanes de hoy no se pueden comparar con los de hace 50 años, pero “el espíritu de esa época aún está vivo y por eso también hoy se prefiere vigilar más a la izquierda que a la derecha”.

Otras instituciones podrían asumir tarea de esclarecimiento

Thies Marsen se dedicó, sobre todo, a estudiar el desempeño de la Oficina de Protección a la Constitución en Baviera y constató que incluso “asociaciones de la sociedad civil fueron declaradas como extremistas de izquierda porque se comprometen con la lucha contra los neonazis. Una agrupación como AIDA, una oficina de información y esclarecimiento antifascista de Múnich, figura en el informe de los servicios secretos alemanes como organización de extrema derecha”, alerta el experto, y dice que, debido a eso, perdió su carácter de entidad de bien común, además de que su tarea se vio obstaculizada en gran medida.

Marsen opina que la tarea de los servicios secretos alemanes podría ser asumida por otras instituciones, por ejemplo, por la Policía, algo que ya está en marcha. Y aclara que los funcionarios de la Oficina de Protección a la Constitución hasta ahora siempre rechazaron una tarea conjunta con la Policía, impidiendo así una cooperación eficiente y constructiva.


ANTE LA NOSTALGIA DE DICTADURA MILITAR, UN FILM A RECUPERAR: “VOGLIAMO I COLONNELLI”

abril 15, 2012

EN LA ANTERIOR ENTRADA hemos comentado una propaganda nostálgica de la dictadura franquista, “Vuelva general”. Debe tenerse en cuenta que la exaltación de gobiernos militares fue una característica del neofascismo hasta bien entrados los años setenta, cuando lo plasmó el film coetáneo Vogliamo i colonnelli  (del que disponemos de versión en castellano, Queremos los coroneles).

Dirigida en 1973 por Mario Monicelli y con Ugo Tognazzi como estrella, la película constituye una sátira del neofascismo italiano que trama y desarrolla un golpe de Estado. Especialmente hilarante en algunos pasajes, la obra refleja la percepción existente de la ultraderecha en la época.

Inicio del film en el que un atentado de la ultraderecha es atribuido de manera tosca a la extrema izquierda.

El film de retrata así las conexiones entre ambientes filogolpistas del Parlamento y organizaciones neofascistas extraparlamentarias, sin olvidar conexiones cn la dictadura helena de los coroneles. Con buen ritmo narrativo y sentido del humor, la obra  (nominada en el Festival de Cannes a la Palma de Oro como mejor película) ofrece un sugerente y divertido testimonio del neofascismo de los años setenta.

El fracaso del golpe debido a la confusión creada por un cortocircuito.


ENTREVISTA A JOSÉ Mª FARALDO: “EL HECHO DE QUE EN ESPAÑA NO SE DESARROLLARA UN MITO SIMILAR AL DE LA RESISTENCIA AL FASCISMO IMPULSA LOS CONFLICTOS DE MEMORIA ACTUALES”

abril 5, 2012

 

¿SE PUEDE ESTUDIAR DE MODO CONJUNTO LA RESISTENCIA ANTINAZI Y LA ANTISOVIÉTICA?

Esta cuestión la aborda el historiador José Mª Faraldo en su estudio  La Europa clandestina. Resistencia a las ocupaciones nazi y soviética 1938-1948 (Alianza).  Pese a la necesidad de efectuar una visión de conjunto de ambos tipos de resistencia, hasta hoy no disponíamos de ninguna debido a que la Guerra Fría impidió que fructificara un trabajo con este enfoque.

Faraldo es profesor en la Universidad Complutense de Madrid que ha ejercido de docente e investigador en diversas universidades germanas y cuyo centro de interés es la historia de Europa Central y Oriental, especialmente la historia ruso-soviética y polaca y la de extinta República Democrática Alemana. Su conocimiento de este ámbito le ha permitido efectuar una labor tan minuciosa como rigurosa: reconstruir las redes de resistencia antinazis y antisoviéticas y escribir así la primera historia de “la Europa clandestina”.

El resultado es un libro sólido, interpretativo y asequible para un público amplio. Disecciona las distintas redes clandestinas, muestra su relevancia en términos bélicos y también simbólicos, pues fue el mito de la resistencia el que contribuyó a crear legitimidades democráticas en muchos países. Todo ello hace de La Europa clandestina un libro más que recomendable y agradecemos a su autor que haya aceptado responder a nuestras preguntas sobre esta excelente investigación.

¿Qué le llevó a estudiar la resistencia europea a las ocupaciones nazi y soviética a la vez?

A mí me resultaba bastante sorprendente que no hubiera ningún trabajo –en ninguna lengua- que explorara unos fenómenos que están tan evidentemente conectados. Creo que en el libro queda bastante claro que las ocupaciones de territorios en Europa Central y Oriental por parte de las dos grandes dictaduras de la época tuvieron lugar al mismo tiempo, se retroalimentaron mutuamente y no pueden entenderse la una sin la otra. Por ello, también la resistencia contra estas ocupaciones surgió en el marco de un proceso similar e incluso compartido: algunos movimientos de resistencia lo fueron contra las dos dictaduras, a veces al mismo tiempo y otras alternativamente.

Está claro también que los movimientos de resistencia se distinguen entre sí por muchos aspectos (nacionales, ideológicos, por el grado de apoyo entre la población, por los métodos usados, por sus objetivos…), pero también es verdad que hubo mecanismos muy similares en muchos de ellos, que en algunos casos aprendieron los unos de los otros.

En cualquier caso mi libro no es una comparación entre movimientos resistentes, sino una síntesis y una interpretación, que intenta mostrar un proceso bastante amplio dentro del continente europeo. Las dictaduras de aspiraciones totalitarias de los años treinta y cuarenta generaron oposiciones y resistencias, tanto las de derechas como las de izquierdas y el que coincidieran cronológicamente debía significar algo.

Depósito de armas del grupo Daija, en Rumanía en 1949 (imagen del CNSAS, Bucarest).

¿Cuáles han sido las fuentes que ha empleado?

Excepto en lo que respecta a la resistencia polaca –donde hay cierto trabajo de archivo y alguna entrevista- y la rumana –donde he aprovechado parte de mi trabajo en el archivo de la Securitate (el CNSAS de Bucarest)- me he basado (aparte de, lógicamente, en una amplísima bibliografía secundaria en muchos idiomas) sobre todo en autobiografías y diarios, la mayor parte publicados. En lo que se refiere a la recepción de las resistencias, he consultado prensa de muy diversos países, filmografías y discografías, he visitado monumentos y lugares de memoria y charlado con especialistas del tema de muy diversos centros de memoria.

En definitiva, lo que he hecho ha sido –aprovechando la decena de idiomas que soy capaz de leer- reunir la investigación sobre la resistencia desperdigadas en la historiografía europea y sintetizarlas para poder interpretarlas conjuntamente.

Argumenta que la Segunda Guerra Mundial no concluye en realidad hasta finales de los años 1950 ¿Por qué?

No se trata de un argumento legalista, (si así fuera, la Segunda Guerra Mundial sólo terminaría con el acuerdo para la reunificación alemana en 1990). Pero si consideramos el final de una guerra como el final de las hostilidades entre contendientes, el hecho de que grupos armados –a veces muy potentes- persistieran hasta los años 1950 intentando alcanzar manu militari objetivos que significaban restaurar el statu quo anterior a la guerra o romperlo siguiendo objetivos para los que se había comenzado la guerra, parece claro que estos “huérfanos de la Guerra Fría” siguieron durante bastante tiempo alargando el conflicto de 1939. La Guerra Fría es otra cosa, comienza en serio a partir de 1948, pero los flecos de la Segunda continuarían aún mucho tiempo.

¿Se han mitificado las resistencias al fascismo y al comunismo?

Sí, por supuesto, pero déjeme que le diga que la palabra “mito” suele malinterpretarse. Un mito no es una falsedad, todo lo contrario. El mito es una imagen mental que permite explicar la realidad y que sirve para que las sociedades construyan su vida en común. Hay mitos que pueden convertirse en perniciosos y peligrosos, la Segunda Guerra Mundial está llena de ellos, pero el mito de la resistencia al fascismo (tanto en el Este como en el Oeste) sirvió para aglutinar determinadas sociedades en los difíciles momentos post-bélicos. Es precisamente el hecho de que España no fuera capaz de desarrollar un mito similar (sino uno de vencido y vencedores que excluía a buena parte de la población) lo que sigue impulsando las divisiones y odios que se han plasmado en los conflictos de memoria actuales.

Por su parte el mito de la resistencia contra el comunismo en el Este, mantenido en la clandestinidad y el exilio y extendido tras la caída de los regímenes comunistas, ha cumplido su papel para ayudar a crear sociedades civiles en estos países en los difíciles momentos de la transición al capitalismo. Es cierto que una parte de este mito ha sido perjudicial –por exonerar de responsabilidad a resistentes culpables de crímenes antisemitas y étnicos por el mero hecho de ser anticomunistas-, como también lo fue el excesivo hincapié en el antifascismo en el Oeste que impidió examinar otras responsabilidades (las del régimen de Vichy, por ejemplo) o que eliminó de la memoria a una parte de los ciudadanos que tenían otras convicciones políticas (como en el caso italiano).

La OTAN creó Gladio, un conjunto de ”redes durmientes” anticomunistas clandestinas que debían activarse ante una invasión soviética.

¿Hasta qué punto la llamada red Gladio creada por la OTAN se inspiró en este tipo de resistencias? 

No soy especialista en esta red pero por lo que he leído hay cierta continuidad entre esta y algunas resistencias anticomunistas, con ciertos personajes de éstas uniéndose a Gladio. En cualquier caso una parte de su estructura resulta bastante similar, por lo que imagino que no será mera coincidencia.


LA MASACRE DE TOLOSA O LA ÉPOCA DE LOS “LOBOS SOLITARIOS”

marzo 27, 2012

Dispostivo policial para detener a Mohamed Merah, el terrorista asesino de Tolosa.

LA RECIENTE MASACRE DE TOLOSA ha puesto sobre la mesa una realidad del nuevo terrorismo que conmueve a Occidente: éste ha dejado de ser obra de organizaciones para devenir la de individuos, los llamados “lobos solitarios”.

Hemos publicado un análisis sobre esta cuestión: “El ‘lobo solitario’: tres preguntas sobre el nuevo terrorismo” en el diario catalán Ara (26/III/2012). En él exponemos como la acción terrorista individual está codificada tanto en el seno de la ultraderecha (la expresión “lone wolf“, “lobo solitario” la acuñó en 1974 el neonazi norteamericano Joseph Tommasi) como en el del fundamentalismo musulmán (se atribuye su teorización a Mustafá Setmarian en el 2004) e Internet juega un papel relevante en la medida que proporciona identidad y apoyo mediante las comunidades virtuales.

Por ello, el artículo está estructurado a partir de tres preguntas: ¿Proliferan criminales perturbados por azar? ¿Comparten rasgos comunes los nuevos terroristas? ¿Por qué es importante Internet?

Para leer el texto íntegro en catalán basta con registrarse como usuario del diario y el acceso es gratuito.

*****

El ‘llop solitari’: tres preguntes sobre el nou terrorisme

Els crims de Mohamed Merah a Tolosa han anivellat l’amenaça terrorista islàmica amb la ultradretana: Anders Behring Breivik va mostrar a Noruega que la massacre indiscriminada no era patrimoni del fonamentalisme islàmic i Merah ha recordat ara la capacitat mortífera del darrer. Tots dos assassins, en actuar individualment, plasmen el nou terrorisme que irromp a Occident en compartir el perfil de llops solitaris …
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¿ESTUVO FRAGA IMPLICADO EN “MONTEJURRA-1976″? ¿CUÁLES FUERON SUS RELACIONES CON LA CORONA? ¿QUÉ HA SIDO DE LA “FAMILIA REAL” CARLISTA?

febrero 4, 2012

¿Qué tuvo que ver Fraga con los oscuros hechos de Montejurra en 1976?

HEMOS PUBLICADO EN EL DIARIO CATALÁN ARA (21/I/2012) un artículo que -con motivo de la muerte de Fraga- reconstruye sus vínculos con el príncipe Juan Carlos I y analizaba su implicación en los hechos de Montejurra, que ya hemos tratado en este blog en dos ocasiones (1 y 2). Asimismo, explica cómo se desarrolló la pugna de la familia real carlista por la Corona bajo el franquismo y cuál es la situació legal de la “familia real” carlista en la actualidad.

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Manuel Fraga i la corona: la contrahistòria

Manuel Fraga va empènyer Joan Carles I a la corona apartant els rivals carlins. Els fets de Montejurra (Navarra) mai s’han acabat de conèixer a fons

 

El rei Joan Carles i Manuel FragaEl rei Joan Carles i Manuel Fraga EFE

Un dels episodis més foscos de la Transició va succeir quan Manuel Fraga era ministre de Governació: els fets de Montejurra del 9 de maig de 1976. Aquell dia se celebrava a Navarra la concentració carlina anual. En el seu decurs es van enfrontar seguidors del Partit Carlí (PC), que liderava el príncep Carles-Hug de Borbó Parma, i els d’un contingent carlí d’ultradreta acabdillat pel seu germà petit, Sixt-Enric. Davant la passivitat de la Guàrdia Civil, l’episodi es va saldar amb dos morts del PC i 30 ferits, i mai es va clarificar: els 11 volums del sumari es van extraviar.

Fraga sempre va negar que conegués els fets i que hi intervingués, ja que es trobava fora d’Espanya. Però hi ha proves que demostren que la reacció de les forces de l’ordre podria haver estar ordida per apartar l’alternativa dinàstica al que seria el rei Joan Carles I. Carles-Hug de Borbó va presentar credencials per ser nomenat successor de Franco: era catòlic, major de 30 anys i venia d’estirp règia…
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ALEMANIA: UNA POLÉMICA LEY ANTITERRORISTA Y DIPUTADOS ESPIADOS

enero 31, 2012

Con nuevas leyes reaccionó Alemania al 11-S. Diez años después han sido prolongadas.

¿La seguridad amenaza la libertad?

¿SON ANTAGÓNICAS LA SEGURIDAD Y LA LIBERTAD EN EL MUNDO DEL SIGLO XXI? La agencia estatal de noticias germana Deutsche Welle publicó (el 10/I/2012)  al respecto un informe de Arne Lichtenberg y Mirra Banchón (editado por Emilia Rojas) sobre la controversia que suscita la ley antiterrorista germana al cabo de una década de existencia, pues se estima que vulnera derechos ciudadanos. El debate plantea una controversia actual:  sin seguridad no hay libertad, pero la seguridad no puede cercenar la libertad propia de un Estado de derecho.

Paralelamente, ha trascendido a los medios de comunicación que el complejo entramado de seguridad alemán tiene también entre sus objetivos el seguimiento de diputados del Parlamento estatal. Así, el semanario Der Spiegel (23/I/2012) reveló que la Oficina Federal de Protección de la Constitución [Bundesamt für Verfassungsschutz, BfV] no solo investiga a la ultraderecha, sino también a  Die Linke [La Izquierda]: 27 de sus diputados, más de una tercera parte de su grupo parlamentario (incluida la vicepresidenta del Bundestag, Petra Pau) son objeto de vigilancia, lo que supone invertir 360.000 euros anuales solo en este partido. La Vanguardia (25/I/2012)  se hizo eco de ello.

Todo ello conforma un Estado de inquietantes visos policiales y de merma de derechos civiles.

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Una década de la criticada ley antiterrorista en Alemania

Por cuatro años más se prolonga la vigencia de la controvertida y criticada ley antiterrorista con la que Alemania respondió a los ataques del 11 de septiembre de 2001.

Respondiendo a los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, el Gobierno alemán estableció nuevas regulaciones para poder detectar y evitar ese tipo de atentados. La ley antiterrorista, aprobada en el Bundestag (Parlamento Alemán) el 14 de diciembre de 2001,  contenía 23 enmiendas y numerosas directivas. Los cambios estaban dirigidos especialmente a la Oficina Federal de Protección de la Constitución, el Servicio Federal de Información, la Oficina Federal de Policía Criminal, la Guardia Federal de Fronteras y los Servicios de Contrainteligencia Militar.

Servicios Secretos con más poderes

Con la nueva ley, las competencias de los servicios secretos fueron ampliadas y a éstos, a partir de enero de 2002, se les permitió recabar en bancos, aerolíneas y empresas de comunicaciones datos de personas consideradas sospechosas; su localización a través de su teléfono móvil fue permitida también. Los datos recogidos podían  ser almacenados durante 15 años.

La ley divide a la coalición

Desde el comienzo, la nueva ley cosechó críticas. En primer lugar la celeridad con la que fue aprobada –apenas tres meses después de los atentados- dio mucho de qué hablar. Así, la entonces diputada liberal y después ministra de Justicia Sabine Leutheusser-Schnarrenberger calificó el proyecto de ley de “injustificable desde el punto de vista legal e incompatible con el principio constitucional de proporcionalidad”. No obstante algunas de las disposiciones que contenía la ley y que caducaban en enero de 2007,  fueron prorrogadas en 2006 por cuatro años mediante la “ley complementaria de lucha contra el terrorismo”.

En octubre de 2011, la coalición conservadora-liberal en el gobierno contó con los votos de la oposición socialdemócrata para prolongar otros cuatro años la ley.  A esto antecedieron meses de discusiones: el socialcristiano Hans-.Peter Friedrich, ministro del Interior, defendía con vehemencia su prolongación; la ministra Leutheuser-Schnarrenberger subrayaba el menoscabo de los derechos civiles que ella supone. Al final, los liberales se negaron a votar a favor de su prolongación indefinida, como querían sus socios de coalición.

Europa en la mira

“Hemos optimizado la ley”, subrayaba por su parte el ministro Friedrich ante el pleno del Bundestag en septiembre de 2011. Una de sus ventajas, según el ministro, es que exista una oficina central encargada de recoger todos los datos. “Gracias a ella hemos podido detectar a tiempo atentados y los hemos evitado”, declaró el ministro. Las autoridades han sido sumamente cautelosas al hacer uso de estas nuevas competencias, puntualizó Friedrich: en 2009, sólo 80 veces se solicitó información acerca de vuelos, movimientos financieros y conexiones.

Con todo, “la amenaza ha cambiado mucho desde el 2001; ya nos somos territorio de refugio de terroristas como entonces, ahora es la propia Europa la que está en la mira del terrorismo”, concluyó el ministro, abogando por no bajar la alerta.

¿Y los derechos civiles?

En una “situación histórica de emergencia” fue aprobada esa ley en 2001, subraya por su parte Jan Korte, diputado de La Izquierda; por ello, no considera aceptable que se prolongue diez años más tarde,  ni que“que su menoscabo de libertades fundamentales se vuelva la normalidad es inaceptable”.

Que a los servicios secretos se les siga permitiendo acceder a datos personales es, en su opinión, “un severo ataque a los derechos personales, la protección de datos y al núcleo del sistema democrático de derecho”.

Pese a las críticas, la ley antiterrorista comienza el 10 de enero de 2012 un nuevo período de vigencia: aunque los datos ya no se guardarán 15 sino sólo 10 años y el control del correo ha sido eliminado, los servicios secretos seguirán teniendo acceso a la información de reservas de vuelos y también a los datos bancarios. Un “horror para los derechos civiles” supone en opinión de Korte esa ley, surgida en un momento de emergencia, que diez años después vuelve a levantar las críticas por su prolongación.


YA SE PUEDE VISITAR EL MUSEO DE LA STASI, LA POLICÍA POLÍTICA DE LA RDA

enero 19, 2012

Stasi-Files

Mesa del despacho del máximo responsable de la Stasi,  Erich Mielke.

YA HA TERMINADO LA MUSEALIZACIÓN DE LA ANTIGUA  SEDE BERLINESA DE LA STASI, acrónimo de Ministerio para la Seguridad del Estado (Ministerium für Staatssicherheit), la temida policía política de la Alemania comunista y ésta ya puede visitarse: http://www.stasimuseum.de/en/enindex.htm.  A continuación reproducimos un artículo de  Eva Usi editado por Emilia Rojas de la agencia estatal germana de notícias Deutsche Welle (16/I/2012) por su interés.

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Museo muestra modus operandi de la Stasi

El cuartel general de la temida policía política de la ex RDA, la Stasi, abrió sus puertas como museo, mostrando al público su modus operandi: espiar, perseguir y reprimir a la población y a los enemigos del régimen.

El complejo de hormigón, antaño herméticamente cerrado, que albergó al Ministerio de Seguridad del Estado de la extinta República Democrática Alemana (RDA), abrió sus puertas como un lugar de encuentro para preservar la memoria. Sus paredes recién pintadas y un busto de Carlos Marx que recibe al visitante a la entrada poco revelan del sórdido mundo del espionaje, la manipulación y la represión que fue orquestado desde sus entrañas.

Unas seis mil personas acudieron a la apertura, entre ellas los activistas políticos que encabezaron la rebelión pacífica que acabó derrumbando el Muro de Berlín hace más de 22 años, que nuevamente entonaron la consigna  “nosotros somos el pueblo”.

Corazón de la muestra: el escritorio de Mielke

Una alfombra rojo sangre cubre el piso de madera recién restaurado de la oficina de Erich Mielke, quien dirigió de 1957 a 1989 el aparato policial y de inteligencia de la República Democrática Alemana (RDA). Unas sillas color azul índigo hablan del entorno colorido que le gustaba al jefe de la Stasi, que ejercía un poder casi absoluto y consideraba enemigo a todo aquel que pensara diferente.

El 15 de enero de 1990, una multitud enfurecida irrumpió en el cuartel general en el barrio berlinés de Lichtenberg. Se apropiaron de millones de documentos y parte del mobiliario de la llamada “Casa 1”, lo que hizo posible que fueran preservados y ahora sean exhibidos en su entorno original. Durante la apertura se recordó el día en que los archivos de la Stasi fueron abiertos al público, un 15 de enero de 1992, revelando lo que la red de espías e informantes recababa meticulosamente sobre la población germano oriental.

Red de espionaje contra la población

El poderío de Mielke se basaba en unos 90.000 agentes de tiempo completo y una red de 200.000 informantes inoficiales que tenían como misión vigilar y castigar a los enemigos del régimen. Al final no pudieron reprimir la voluntad popular que acabó provocando el desplome del sistema.

Desde que los archivos de la Stasi abrieran sus puertas, más de 1,8 millones de afectados han presentado solicitudes para enterarse sobre quién los espiaba y qué se escribía sobre su persona.

Uno de los documentos autorizaba a los agentes a hacer uso de las armas si algún ciudadano “traidor” intentaba fugarse al oeste a través de las fronteras inter-alemanas.

Entre los objetos en exposición se encuentra la red telefónica original con aparatos dotados de un timbre rojo que comunicaba directamente con el comité central del Partido Socialista Unificado Alemán. También se exhiben máquinas de escribir “Robotron 202” de producción germano oriental y un gran aparato televisor marca Philips con el que Mielke veía la televisión occidental, un artículo inalcanzable para un ciudadano común y corriente.

El Estado alemán invirtió 11 millones de euros en el saneamiento del edificio, modernizándolo desde el punto de vista técnico, aunque históricamente haya sido respetado el mobiliario original.


ANTIGUOS NAZIS QUISIERON CREAR UN EJÉRCITO ANTICOMUNISTA EN LA ESPAÑA DE FRANCO (II): EL ORGANIZADOR, OTTO SKORZENY

diciembre 14, 2011

Otto Skorzeny y Adolf Hitler. 

OTTO SKORZENY fue el principal organizador del plan comentado en una entrada previa para crear un ejército anticomunista en España. A continuación reproducimos la información complementaria sobre su biografía (que incluye su peripecia vital en España) publicada de nuevo por Rafael Poch en La Vanguardia (8/XII/2011).

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Un nazi en la España de Franco

Hoy sale a la venta en Estados Unidos el archivo de Otto Skorzeny | La viuda murió arruinada en el 2002 y legó los archivos de Skorzeny a quien le pagó el asilio

El 29 de diciembre de 2002 Ilse Lüthje falleció, pobre y anciana, en un asilo español. Era sobrina de Hjalmar Schacht, ministro de finanzas de Hitler y había sido la segunda esposa del conde de Finckenstein del que se divorció. Los Finckenstein eran una familia ilustre de Prusia occidental. Su palacio de Rosenberg, hoy en Polonia y del que sólo quedan cuatro paredes, era una propiedad de una belleza y refinamiento poco prusiano, que en 1807 había hecho exclamar a un Napoleón cansado de las soledades que atravesaba al final de su etapa y deseoso de reposo digno, “¡Enfin un chateau!”.

Ilse, a la que le gustaba firmar como condesa de Finckenstein sin que le correspondiera, había sido una mujer muy rica. En 1954 se había casado con Otto Skorzeny, el matarife jefe de operaciones especiales de Hitler, que se hizo famoso por la operación de comandos que liberó a Benito Mussolini en septiembre de 1943. Cuando Skorzeny murió en 1975 en Madrid, Ilse heredó una fortuna, pero, entre las estafas de los amigos de su marido y su mala administración, se quedó sin blanca. Al morir, la anciana no tenía mucho más que el archivo de Otto, así que se lo legó a la persona que le había ayudado en el difícil final de su vida pagando el coste de su asilo. Esa persona, actual propietario del fondo, lo ha puesto en venta y hoy los papeles de Otto Skorzeny se subastarán en la casa “Alexander Autographs Inc.” de Stamford, Connecticut.

“Tenemos más de 3000 documentos, manuscritos, cartas, más de nueve horas de película, contratos de negocios y muchas cosas más, donde figuran un sinfín de personalidades políticas y algunas de las empresas alemanas más importantes”, explica el propietario, que prefiere no hacer público su nombre.

Lo que hoy sale a subasta en Estados Unidos son treinta documentos y también el reloj que Mussolini le regaló a Skorzeny tras el rescate de septiembre de 1943, explica Bill Panagopulos, presidente de “Alexander Autographs inc.”. No está claro que lo que se subasta hoy sea lo más importante porque, “aun queda mucho trabajo por hacer, sin contar con que la caligrafía de Skorzeny es infame y muy difícil de descifrar”, dice Panagopulos.

Un hombre muy bien relacionado

En cualquier caso, de los documentos del fondo a los que La Vanguardia ha tenido acceso, se desprende un cuarto de siglo de actividad de uno de los nazis más prominentes residentes en España, entre el final de la guerra y 1975, año de su muerte. Una intensa actividad política y de negocios a través de una fluida red de amistades con el gobierno español, sus generales, los generales de Hitler, dictadores suramericanos y grandes empresas como Krupp, Thyssen y la exportadora de armas Merex, una tapadera de los servicios secretos alemanes en la que trabajaban, o colaboraban, criminales de guerra teóricamente buscados por la justicia.

El archivo incluye felicitaciones de Manuel Fraga Iribarne de 1964, cuando era ministro de información y turismo, una directiva del dictador paraguayo Alfredo Stroessner de 1964 para que se le provea a Skorzeny de un pasaporte paraguayo. Hay también, dos recomendaciones de visados firmadas por el periodista falangista Víctor de la Serna (1896-1958), que había estado a sueldo de la embajada nazi en Madrid, dirigidas a diplomáticos españoles en Alemania. Uno de ellos, el cónsul en Francfort Jorge Spottorno, emite un visado con nombre falso. Entre los papeles privados se encuentra también una nota del almirante Dönitz de mayo de 1962, al que el coronel de las SS ha hecho llegar sus condolencias por el fallecimiento de su esposa.

Con Antonio Garrigues Walker, hombre de confianza de la embajada de Estados Unidos en Madrid desde los años cuarenta y luego embajador de Franco en Washington, Skorzeny mantiene muchos negocios y una amistosa correspondencia hasta su muerte.

La legión alemana para la tercera guerra mundial

En lo político destaca el plan de Skorzeny, expuesto a Franco, Muñoz Grandes, al jefe del Estado Mayor Juan Vigón, al canciller Konrad Adenauer y a los ex generales de la Wehrmacht Hans Speidel, Heinz Guderian y Hans von Manteuffel, entre otros, de organizar en España un ejército alemán capaz de contraatacar en la esperada tercera guerra mundial. Mencionado en la ficha que de Skorzeny hay en el archivo de los servicios secretos alemanes (BND) como “Legión Carlos V”, este plan ya era conocido por los historiadores.

“No era un plan descabellado, porque España era vista como una retaguardia detrás de los Pirineos”, explica Carlos Collado, historiador de Munich y autor de “España, refugio nazi”. Skorzeny se equivocó de puerta, dice el historiador Angel Viñas. “Debería haber vendido el plan a los americanos y al MI-6, que entonces mantenían una estrategia insurgente en los países bálticos”, y en Ucrania Occidental, dice Viñas, autor de ‘Los pactos secretos de Franco con Estados Unidos‘. En ese clima del ‘rollback‘ angloamericano, los planes de Skorzeny encajaban.

En los años cincuenta el régimen franquista estaba luchando por su supervivencia, explica Viñas. “El ejército de Franco era militarmente una piltrafa, lo que los americanos querían eran bases militares, sobre todo aéreas para reforzar la política de contención de la OTAN”, explica. Los militares españoles habían admirado al ejército alemán, Skorzeny tenía entre ellos un prestigio enorme, pero la tecnología militar que les llegaba de Estados Unidos era el futuro y les deslumbró mucho más. Tanto Viñas como Collado mencionan en sus obras el plan de Skorzeny.

Una carta a Konrad Adenauer

El canciller Konrad Adenauer (1876-1967), primer jefe de gobierno de la Alemania de posguerra, conocía, por lo menos desde julio de 1951, el plan del Coronel Skorzeny, para sacar del país a militares y cuadros nazis con el fin de preservarlos ante una conquista militar soviética de Europa Occidental y utilizarlos en la posterior contraofensiva desde España, considerada “base” segura.

Así lo confirma la carta que el ex jefe de operaciones especiales de Hitler establecido en España le envió a Adenauer el 12 de julio de 1951, cuya copia presentamos. En ella Skorzeny expone, “un pensamiento, que se me ocurrió al estallar la crisis de Corea, a la vista de la profunda resignación en la que se haya sumido el pueblo alemán y que intento realizar desde entonces”.

“En caso de estallar una nueva guerra en terreno alemán y de que no sea posible una defensa de Europa Occidental en la misma Alemania, se tendrá que preservar del ineludible ataque del bolchevismo asiático a muchos alemanes de valor, soldados y también científicos y técnicos. Sólo así Alemania continuaría siendo un factor y esas personas podrán trabajar por su patria de una manera útil. Este plan también se aplicará en Italia y otros países, y creo que con él se sirve a un verdadero ideal europeo. Este intento de salvación de un determinado potencial humano, puede y debe discurrir en paralelo con los esfuerzos oficiales para la defensa de Europa”, señala la carta.

Unidos en el anticomunismo

Skorzeny se refiere a “los relatos baratos” de la prensa y a las “múltiples informaciones falsas”de los servicios secretos divulgadas sobre su persona, y apunta la que cree es su convergencia esencial con Adenauer, más allá de las diferencias.

“Aunque tengamos opiniones diferentes en muchas cosas, creemos que coincidimos en la voluntad de luchar contra el peligro del bolchevismo mundial asiático”. “Por eso”, concluye, “me parece importante encontrar una base en aras del mantenimiento del Occidente cristiano. Todo lo demás es secundario”.

En el inicio de su misiva al canciller, Skorzeny menciona a Juan Hoffman, un hispano-germano establecido en Málaga que fue persona clave en las relaciones de la España franquista con el gobierno de Adenauer en los años cincuenta.

Oficial de la Gestapo y combatiente de la Legión Cóndor, Hoffmann había sido el traductor de español de Hitler. Su nombre lo lleva hoy el colegio alemán de Málaga. Un hijo de Hoffmann fue vinculado este año con la trama urbanístico-delictiva de Marbella.

Fuerte presencia económica

Las empresas alemanas habían tenido una importante presencia en España entre los años 1937 y 1944. Muchos españoles, como el padre del Marqués de Villaverde, yerno de Franco, hicieron sus fortunas bajo la sombra de aquellas empresas del régimen nazi. Superado el paréntesis del derrumbe bélico alemán, a partir de 1948 y 1949, se reanudaron los contactos alemanes con España para retomar el control de aquellos intereses económicos. Así, cuando los nazis alemanes se escapaban de su país, en España había cierto tejido económico propicio.

Administración postnazi en Bonn

La administración de Adenauer estaba infestada de ex nazis. En el cargo de director de la cancillería, Adenauer colocó a Hans Globke (1898-1973), su hombre de confianza hasta 1963, con gran poder en el ámbito de la seguridad nacional. Globke era un jurista nazi que había participado en la redacción de las leyes racistas de Nuremberg de 1935.

Como jefe de sus servicios secretos, Adenauer colocó a Reinhard Gehlen (1902-1979), un general nazi que había sido jefe de inteligencia del frente del Este. Al terminar la guerra fue captado por la antecesora de la CIA (OSS), con la que organizó una red de miles de ex agentes de la inteligencia nazi conocida como la “Organización Gehlen”. En 1956 esa organización se transformó en los servicios secretos de la República Federal Alemana, Bundesnachrichtendienst (BND), que hoy día siguen siendo muy opacos y muy celosos en no ventilar sus orígenes.

Globke, Gehlen, Skorzeny y Adenauer -los tres primeros nazis, el último democristiano- tenían en común su condición de católicos y anticomunistas. El anticomunismo fue, y sigue siendo, una seña de identidad de la Alemania democrática.

Perdura cierta “inseguridad institucional”

La historia de la posguerra alemana, con sus continuidades nazis en el aparato de Estado, especialmente judicatura, policía y servicios secretos, continúa siendo un tema delicado y muy poco aireado. Sesenta y seis años después del fin de la guerra, en la Alemania de hoy se vive una “inseguridad institucional” sobre ese pasado.

“Esa historia demuestra que no hubo hora cero, que hubo mucha continuidad en el nuevo comienzo de la RFA”, dice Philipp Vergin, colaborador del Bundestag en la materia. “Historias como la de Skorzeny, Globke, Gehlen y tantos otros, las redes de negocios de criminales nazis impunes con infinidad de grandes empresas alemanas, sus apoyos políticos y económicos con dictadores latinoamericanos y el conocimiento y encubrimiento institucional de todo ello, fragilizan el anticomunismo fundacional de este país”, dice Vergin.

Donativo papal

El papa Pío XII hizo llegar en 1949 un “donativo papal” para los “refugiados alemanes en España”, eufemismo de los nazis huidos. Así se desprende de una carta del archivo Skorzeny de febrero de 1952, firmada por el Padre Konrad Simonsen, y dirigida a Monseñor Montini (1897-1978), entonces secretario de Estado Vaticano y futuro papa, Pablo VI. Es, quizá, el documento más novedoso de toda la serie.

En la carta Simonsen, que firma como “Padre Conrado de Hamburgo”, se presenta ante Montini como, “encargado de su Excelencia el nuncio pontificio en Madrid para la distribución del donativo papal para los refugiados alemanes en España en el año 1949″. El papel del Vaticano, y sobre todo de la Iglesia italiana, en la evacuación de nazis perseguidos al final de la segunda guerra mundial ha sido un tema muy estudiado y controvertido. Los historiadores desconocen sin embargo, la existencia del donativo papal del año 1949, aquí mencionado.

La carta expresa el agradecimiento general y colectivo de los nazis alemanes refugiados en España por la contribución de la Santa Sede a “la generosa y cálida acogida que estas personas han encontrado en la España católica de Franco”.

1949 registró una gran ola de nazis alemanes hacia España. Aquel año las fronteras europeas se habían hecho más permeables y relajaron su control. “Huir de Alemania no era fácil, no había aviones, pocos barcos y puertos y destinos estaban fuertemente vigilados”, explica Collado. Muchos nazis ocultos perseguidos por crímenes aprovecharon aquel relajo para huir desde sus escondites en Alemania, Italia, Croacia y otros lugares, principalmente hacia América Latina, pero con España como etapa importante. Se estima que en los años cincuenta había en España unos 10.000 alemanes, la segunda colonia extranjera más importante detrás de la portuguesa.

Konrad Simonsen, también conocido como MacKey, era un monje capuchino amigo y colaborador de Otto Skorzeny en su proyecto militar español. Durante la guerra civil española su monasterio fue disuelto por los milicianos y el capuchino pasó a la zona franquista, donde se hizo capellán de la Legión Cóndor y, más tarde, de la “División Azul”.

Respetable en un país desgraciado

En la España de Franco, Otto Skorzeny, hombre descrito como “desagradable” y “manchado de sangre” por alguien que le conoció en el Madrid de finales de los cincuenta, implicado en las redes de escape nazis y en la venta de armas a medio mundo, desde Egipto –donde un nazi preparaba a la policía local- hasta Angola, Biafra y América Latina, era celebrado como “insigne coronel de las Waffen SS” en la prensa española. El 21 de marzo de 1958, aparece en la portada de huecograbado de la Vanguardia con motivo de una conferencia que dio en el Instituto Nacional de Industria de Madrid. “El oficial alemán que liberó a Mussolini de su prisión, pronuncia una conferencia en el Instituto Nacional de Industria sobre el tema, “Diques flotantes”, señala el pié de foto.


ANTIGUOS NAZIS QUISIERON CREAR UN EJÉRCITO ANTICOMUNISTA EN LA ESPAÑA DE FRANCO (I)

diciembre 5, 2011

Otto Skorzeny (1908-1975)  intentó crear un Ejército nazi en España en 1950.

UNO DE LOS TEMAS DE LOS QUE SE HA PUBLICADO notable información y aún sigue siendo poco conocido es el de la actividad anticomunista de antiguos combatientes nazifascistas durante la Guerra Fría. Ahora Rafael Poch publica un interesante reportaje en La Vanguardia (4/XII/2011) que desvela los planes para crear un Ejército alemán en España que reproducimos a continuación. El texto presenta un enlace con los documentos decslasificados al respecto.

Su artífice fue el excombatiente alemán Otto Skorzeny, que destacó -entre otras actuaciones militares- por liberar a Benito Mussolini de su cautiverio en la estación de esquí del Gran Sasso en una brillante operación comando y que en la posguerra se afincó en Madrid.

Por nuestra parte, queremos destacar que la acogida de refugiados alemanes por España -tal como informamos en Neonazis en España (1995)- mereció en 1946 la acusación de Oskar Lange -delegado de Polonia en la Organización de las Naciones Unidas [ONU]- de crear un Ejército alemán en la península, que reuniría unos 200.000 hombres. Una comisión de la ONU encargada de estudiar el caso informó que en España sólo residían dos mil doscientos alemanes “y, en general, personas modestas”.  Esta información la publicó Luis Suárez Fernández en Franco y la URSS. La diplomacia secreta (1946 1970) (Rialp, Madrid, 1987, pp. 38-41). Por tanto, la idea de crear un ejército anticomunista por parte de antiguos nazis ya había sido detectada y estaba larvada desde hacía años.

En cualquier caso relación a la presencia de exnazis en España, aconsejamos la lectura del magnífico trabajo de Carlos Collado Seidel, España Refugio nazi (Temas de Hoy, Madrid, 2005) y también la lectura del estudio de Javier Juárez, La guarida del lobo (Malabar, Barcelona, 2007).

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El jefe de comandos de Hitler quiso formar un ejercito alemán en la España de los cincuenta

El alto mando español, los ex generales de Hitler, funcionarios americanos, Franco, Adenauer y el Vaticano, conocían el proyecto de Otto Skorzeny, revelan nuevos documentos

Antiguos altos militares nazis protegidos por el Vaticano, entre ellos el legendario jefe de operaciones especiales de Hitler, Otto Skorzeny, ofrecieron en 1950 a las autoridades españolas un plan para crear en España un ejército formado con nazis alemanes huidos a través de la llamada “ruta de las ratas”, para luchar en la tercera guerra mundial contra el comunismo, un conflicto que se creía inminente.

Se trataba de crear un especie de “ejército alemán en el exilio”, de hasta 200.000 hombres, según los documentos desclasificados por el servicio secreto alemán (BND), donde se dice que el ejército se debía llamar “Legión Carlos V”.

Su cometido era contraatacar tras una eventual ofensiva militar comunista exitosa sobre Europa occidental. Se consideraba que España, a diferencia de Italia y Francia con sus fuertes partidos comunistas, era “segura retaguardia” en tal eventualidad.

La concepción, aparentemente obra de Skorzeny, parece una reedición de los “Werwolf”, la guerrilla organizada por el jefe de las SS, Heinrich Himmler, ayudado por el propio Skorzeny, en septiembre de 1944, con vistas a continuar la guerra en condiciones de ocupación, que no llegó a prosperar. También recuerda a los grupos que la organización antecesora de la CIA organizó con ex nazis en Alemania occidental, para realizar actos de terrorismo y sabotaje en la zona de ocupación soviética de Alemania y posterior República Democrática Alemana.

El plan español dejó un amplio e interesante reguero de documentos que interrelaciona a ex generales y altos oficiales de Hitler, entre ellos el General Hans Speidel, que en 1957 sería nombrado jefe de las fuerzas de tierra de la OTAN en Europa central, Heinz Guderian y Hans von Manteuffel, con generales de Franco como el jefe del Estado Mayor del ejército, Teniente General Juan Vigón, y el ministro de defensa Agustín Muñoz Grandes, seguramente el único general del mundo que fue condecorado a la vez por Hitler y por el Presidente norteamericano David Eisenhower.

Los representantes militares de Estados Unidos en Madrid conocían el plan y fueron consultados. En Alemania el plan era también conocido por los ex nazis reciclados como agentes secretos, casi todos ellos viejos camaradas y conocidos de Skorzeny. Franco en Madrid y el canciller Konrad Adenauer, a quien el propio Skorzeny escribió una carta, estaban al corriente.

Skorzeny vendió concienzudamente su plan en Madrid entre 1950 y 1952, con la ayuda de un monje capuchino, que había sido capellán de la legión Cóndor durante la guerra civil española y luego voluntario de la División Azul en Rusia: el Padre Conrado de Hamburgo, cuyo apellido era MacKey.

En 1952, MacKey escribió una carta de agradecimiento al segundo encargado de asuntos exteriores de la Santa Sede, en nombre de los nazis refugiados en España, por la “cálida y generosa acogida” que éstos habían tenido en España, con ayuda del Vaticano. En ella le aseguraba que “esos refugiados son fieles a la Santa Sede con todo su corazón”. El destinatario de la carta, que lleva fecha de 29 de febrero, era el Cardenal Montini, futuro papa Pablo VI. El capuchino nazi firma la carta como, “encargado del nuncio pontificio de Madrid para la distribución de la ayuda papal a los refugiados alemanes en España”, durante el año 1949.

MacKey estaba en un convento capuchino en España cuando estalló la guerra civil. El convento fue disuelto por los milicianos y él, como extranjero, pudo pasar a la zona franquista. En Madrid fue un apoyo importante para el proyecto del jefe de comandos de Hitler.

Otto Skorzeny, el Sturmbannführer de las SS que en septiembre de 1943 liberó en una audaz operación de comandos a Benito Mussolini, cautivo en un hotel de los Apeninos por el gobierno de Badoglio, y a quien Hitler nombró jefe de sus fuerzas especiales, salió bien librado de los juicios de Nüremberg. Se escapó de un campo de desnacificación y en septiembre de 1950 obtuvo, bajo el nombre de Rolf Steinbauer, un visado español por tres meses que fue firmado por el entonces cónsul español en Francfort, Jorge Spottorno.

En una carta al Teniente General Juan Vigón, de noviembre de 1951, MacKey loa el “acendrado patriotismo cristiano-católico” y valor militar de Skorzeny, al que define como “anticomunista”. Skorzeny, que murió en Madrid en 1975, expone en un informe la oportunidad de “salvar el material humano alemán en el caso de una agresión del Este”.

La carta de MacKey (Padre Conrado) al jefe del Estado Mayor del ejército español, con fecha de 19 de noviembre de aquel año, dice lo siguiente:

“Me permito formular la presente para informar a Vuestra Excelencia que, de mi parte, en cuanto me pueda concernir, apoyo el plan que el antiguo coronel alemán, Don Otto Skorzeny, ahora residente en Madrid, acaba de entregarle a su excelencia con respecto de la formación en España de un Cuadro de oficiales y soldados alemanes especializados, para el caso de guerra.

El año pasado elevé, en un memorándum fechado en La Coruña el día 10 de septiembre, a su Excelencia el Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos, una propuesta semejante para la formación de una “Legión” alemana dentro del ejército español, para el caso de una nueva conflagración bélica universal.

Los componentes de esa Legión” o “Cuadro” habían de reclutarse entre los alemanes residentes en España (muchos de los soldados alemanes que fueron prisioneros de los franceses y se escaparon a España a través de los Pirineos, se han quedado en España) y, sobre todo, entre especialistas que se trajeran de Alemania.

He conversado ya varias veces, juntamente con el Sr. Coronel Skorzeny, sobre este plan con el Sr. Teniente Coronel de ese digno alto Estado Mayor, Don Ramón Armada Sabau, así como también con los agregados mlitares de la Embajada de los Estados Unidos de América en Madrid. (…) Tratando con los agregados militares norteamericanos acerca de este proyecto, he notado que tienen el mayor respeto y aprecio del Coronel Sr. Skorzeny en cuanto a su valía personal y capacidad militar.”

La inminente subasta de estos documentos en Estados Unidos, a cargo de una empresa de Stamford (Connecticut) especializada en documentos históricos, ha precipitado, al parecer, en Alemania, la divulgación de aspectos del fichero de Skorzeny que hay en el archivo del opaco BND, el servicio secreto alemán, que fue creado en aquellos años por un nazi, Reinhardt Gehlen, antiguo jefe de inteligencia del frente del Este durante la guerra, posteriormente reclutado por Estados Unidos contra la URSS.

La aparición de esos documentos, que saldrán a la venta la semana que viene a un precio inicial de 15.000 dólares, no hace sino recordar el turbio papel del BND, desde sus orígenes hasta el día de hoy. Eso podría haber determinado que el diario Bild, habitual portavoz del BND, publicara el viernes pasado una breve nota sobre las fichas de Otto Skorzeny, para disolver esa impresión.

“Por encargo de Bild el BND ha divulgado, en gran parte, sus hasta ahora secretas fichas sobre Skorzeny”, señalaba el diario. Las fichas muestran que el BND estaba al corriente de las andanzas del antiguo jefe de comandos, de quien se dice que vive en España, que tiene una granja en el Congo, una “enorme cuenta bancaria” en Francfort, y que vende armas en países árabes entre los años 1952 y 1058.

La historia de la Alemania de los años cincuenta, con la masiva utilización de cuadros nazis en la judicatura, la policía y la administración del Estado de la República Federal Alemana, es, junto con las interioridades de la reunificación de 1990, uno de los temas más oscuros, inconvenientes e interesantes de la Alemania de hoy.


ALEMANIA CONMOCIONADA POR EL DESCUBRIMIENTO DE UNA RED CRIMINAL NEONAZI

noviembre 16, 2011

Tras el descubrimiento del grupo terrorista se debate la ilegalización del ultraderechista NPD.

EL DESCUBRIMIENTO DE LA RED CRIMINAL NEONAZI  Nationalsozialistischer Untergrund [NSU] (Clandestinidad Nacionalsocialista) que durante más de una década asesinó ciudadanos turcos con impunidad, la opinión pública ha quedado conmocionada. A la vez, se ha generado una amplia polémica en dos direcciones.

Por una parte, en torno a la eficacia de los cuerpos de seguridad por su papel aún confuso en este asunto. Por otra, por la posible ilegalización del NPD [Nationaldemokratische Partei Deutschland / Partido Nacionaldemócrata de Alemania].

A continuación reproducimos la última crónica al respecto de la agencia estatal de noticias Deutsche Welle de Enrique López editada por José Ospina-Valencia el 15/XI/2011)  (clicar aquí para ver el original).

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Alemania busca respuesta efectiva a los crímenes neonazis

La canciller Angela Merkel propuso declarar prohibido al partido de extrema derecha en Alemania. Pero no todos están convencidos de que ello sea la solución adecuada ante los crímenes de neonazis.

El descubrimiento de la banda terrorista “Célula [Clandestinidad] Nacionalsocialista”, que durante más de una década perpetró atentados y otros crímenes motivados por el racismo y la xenofobia, por el momento continúa generando más preguntas que respuestas para las autoridades alemanas.La Unión Cristianodemócrata de la canciller Angela Merkel aprobó por unanimidad una moción para revisar las posibilidades de que el NPD, partido de extrema derecha, sea declarado ilegal. Pero un intento similar fracasó en 2003, cuando el Tribunal Constitucional desechó la petición correspondiente, debido a la presencia de agentes infiltrados y pagados por el Estado alemán en las filas de organizaciones neonazis.

El papel de los informantes

Los máximos encargados de la seguridad nacional en Alemania se muestran renuentes, aún hoy, a retirar a sus informantes. Sin la labor de éstos, “durante años hubiéramos carecido de información sobre las estructuras del partido de extrema derecha y de su entorno. Y eso hubiera significado un gran peligro”, dijo el ministro alemán del Interior, Hans-Peter Friedrich, a emisoras de Baviera.

Pero muchos alemanes opinan que estos agentes no hicieron bien su trabajo o que, peor aún, se preocuparon más por proteger a los criminales neonazis. En su edición de hoy, el Frankfurter Allgemeine Zeitung afirma que uno de dichos agentes estuvo cerca del lugar de los hechos en seis de los nueve asesinatos. La fiscalía federal declinó hacer comentarios al respecto, reportan agencias noticiosas este martes (15.11.2011).

Portada de Der Spiegel dedicada al grupo terrorista.

“Fracaso” del Gobierno alemán

Como quiera que sea, las autoridades hablan con cautela sobre la posibilidad de pedir ante la corte la prohibición del NPD. Volker Kauder, líder de la bancada cristianodemócrata de la CDU en el Bundestag, reconoció que la sola prohibición del NPD “quizá no nos conduzca a la meta” que, según él, consiste en “desecar el pantano del neonazismo”.

Del otro lado del espectro político, La Izquierda reclamó que el Estado alemán “reconozca su fracaso” en cuanto a la política contra el extremismo de derecha.

El ministro alemán del Interior, Hans-Peter Friedrich, consideró que “la mejor respuesta al neonazismo consiste en acercar la democracia a las personas”.

La red neonazi

Mientras este debate continúa, surgen a cuentagotas nuevos detalles sobre las actividades de la banda criminal “Clandestinidad Nacionalsocialista”. Se sospecha que no sólo los dos hombres muertos luego de asaltar un banco en Eisenach, más una mujer que se entregó a la policía, están involucrados en actividades de grupos neonazis. La emisora pública alemana ARD presenta este martes un reportaje según el cual otro sujeto facilitó alojamiento en dos ocasiones a los homicidas.

En cuanto a la mujer, se cree que hizo arder el edificio donde vivía junto con sus cómplices en Zwickau (al este de Alemania) con la finalidad de destruir posibles evidencias en contra de los tres.

Diversas organizaciones civiles, entre ellas el Consejo Central de los Musulmanes en Alemania y el Centro Simón Wiesenthal, manifestaron su indignación por las actividades de la banda neonazi.

Kenan Kolat, presidente de la Asociación de Comunidades Turcas en Alemania, demandó que estos hechos sean investigados “hasta el mínimo detalle”, y que las conclusiones sean dadas a conocer “ampliamente, y no a puertas cerradas”.


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