EL POPULISMO QUE VIENE (1): MONTSERRAT NEBRERA, UN ABANDONO DEL PP ANUNCIADO

EL ABANDONO de las filas del PP por parte de Montserrat Nebrera estaba anunciado desde que ésta inició su auto-lanzamiento político en marzo de 2007, en una cena multitudinaria. Así lo apuntamos en las páginas de El País en el artículo que reproducimos, publicado al analizar dicho evento.

En él comentamos igualmente el carácter populista del discurso de Nebrera, que parecía situar a la parlamentaria en aparente disposición de constituir un partido propio de derecha transversal, deseoso de romper con el monopolio ejercido por los partidos tradicionales, como otros actores políticos emergentes: Ciutadans [C’s] y la Plataforma per Catalunya [PxC], liderada por Josep Anglada.

Las similitudes que Nebrera manifestó entonces con el discurso emitido por la PxC ahora se han puesto de manifiesto de nuevo, ya que -tras dejar el PP- ésta anunció que promovería un proyecto “liberal-conservador” y exploró un acuerdo fallido con Josep Anglada y la PxC para materializarlo. Ello parece indicar que el proyecto que Nebrera promueve ensamblaría islamofobia y catolicismo, valores identitarios y conservadores, y enarbolaría la “regeneración política” como bandera estelar.

Merece destacarse que de haberse establecido tal alianza, solo hubiera faltado que se sumara a ella el nombre de quien ha circulado como eventual candidato por la PxC por l’Hospitalet para los comicios municipales previstos el 2011: Carlos Navarro, conocido popularmente como “el yoyas” por su paso por el programa “Gran hermano” (www.pxcatalunya.com/webnormal/ver_noticia.php?id_noticia=594). Sin duda, Anglada, Nebrera y Navarro habrían configurado una “troika” populista de contundente mensaje.

En todo caso, este es el artículo publicado en marzo de 2007:

“PPopulismo”

La política catalana es “una charca ponzoñosa y asquerosa”, afirmó Montserrat Nebrera, diputada elegida en las listas del Partido Popular como independiente. Lo hizo en una cena convocada para presentar su página web el pasado 13 de marzo ante 400 personas. El ágape constituyó el lanzamiento de su liderazgo político sobre un espectro de centroderecha deseoso de superar las fronteras del PP.

De ese modo, lanzó mensajes en varias direcciones. Criticó la dispersión social de los inmigrantes, resultado de la acción del consistorio barcelonés al “expandirlos por ahí”. Denunció a los partidos por estar “podridos”; a sus dirigentes por ser “caciques sin modelo de país, proyectos, ni experiencia política previa”, y al Parlament por ser “una pantomima”. Censuró a los medios de comunicación por partidistas y los consideró en “estado terminal”. Exaltó la defensa del cristianismo y de la “familia tradicional” ante parejas homosexuales (“se llama familia a cualquier cosa”, lamentó). Enfatizó la idea de “orden” (apuntó valores como “autoridad” e “imperio de la ley”) y equiparó al “okupa” con un delincuente. Señaló que en su ideario cabían quienes se sentían españoles y catalanes a la vez, se dirigió a los desengañados de CiU y exigió autocrítica al PP.

¿Qué propuso para acabar con tales males? En esencia, su propio liderazgo para impulsar una “pequeña revolución política” con el fin de “sanear” la política catalana desde tres premisas: cambiar los partidos (financiación y listas abiertas), reducir la burocracia y efectuar auditorías “externas” a los gobernantes. No faltó un soniquete mesiánico: “Si os falto a la confianza, me podéis quemar”, dijo para reflejar su carácter de luchadora incombustible en sentido literal. Como laboratorio de ideas de Gobierno remitió al por ahora desangelado foro de su web, que reúne su discurso del día 13 y una decena de frases suyas sobre otros tantos temas, con obviedades como “el sistema tributario más efectivo es el que no ahoga al ciudadano”.

Visto el diagnóstico de los problemas y la receta propuesta, un tercer elemento orientador del proyecto que manifiesta encarnar Nebrera radica en el perfil acomodado de sus aparentes destinatarios (en la cena abundaron profesionales liberales entre 35 y 45 años y se destacó que en su mayoría eran de la escuela de negocios IESE) y su proclamada meta última: tender puentes desde el PP a la “sociedad civil” para sumar un millón de votos.

De lo expuesto parece deducirse que el oasis catalán asiste a un nuevo brote de populismo. La primera manifestación de tipo populista fue la Plataforma por Catalunya (PxC), liderada por Josep Anglada, que obtuvo cuatro ediles en los comicios locales de 2003. Su programa descansaba en la denuncia de la inseguridad ciudadana y los males atribuidos a la inmigración. Le siguió la representada por Ciutadans en las últimas elecciones autonómicas, centrada en la defensa del bilingüismo y crítico con los partidos tradicionales. Ahora llega el turno del “nebrerismo”, que busca proyectarse sobre una “derecha plural” (CiU, PP, católicos conservadores) y una clase social media y alta. Además, ya en 2006 se anunció otra formación, Força Ciutadana, que quería aglutinar profesionales liberales más allá de ideologías y cuyo emblema era una escoba para barrer a los políticos no cumplidores.

En suma, la PxC, C’s y Nebrera se dibujan como nuevos actores dispuestos a romper el monopolio de las formaciones del establishment con denuncias de trazo grueso. Esto parece indicar una tendencia de cambio del sistema político catalán caracterizada por la emergencia de discursos populistas: si PxC irrumpió “desde abajo” (unos comicios locales) y C’s “desde arriba” (unas elecciones autonómicas), el nebrerismo lo hace “desde dentro”: emplea como trampolín un partido supuestamente acreedor de los vicios de la “vieja política” que denuncia.

¿Tiene porvenir? Su futuro es inseparable de la tensa relación que sostiene Nebrera con el PP. Si bien ha manifestado su adhesión al proyecto de Mariano Rajoy y Josep Piqué, no avisó de su cena a la dirección del partido, ni lo menciona en su web. Y es que eso no puede ser de otro modo: Nebrera vende “independencia política” y la denuncia de las burocracias de partido es uno de sus temas estelares. Como el PP le exige acatar precisamente la disciplina de partido y renunciar a su autonomía, el conflicto está servido.

Así las cosas, si la llamada al orden hecha por Piqué a su díscola diputada no surte efecto, su suerte dependerá de la coalición de intereses e interesados que articule bajo su liderazgo. Si es débil, el PP acabará por cercenar la promoción y la eventual reelección de Nebrera; si le garantiza apoyos sólidos, ésta puede crearse un espacio político propio. Una intención que proclamó en la cena al anunciar que ingresaría en el PP cuando lo hiciera con otras 2.000 personas; es decir, cuando dispusiera de su “partido” y no fuera una voz entre la multitud. Es pronto, pues, para evaluar el futuro de este inesperado conato de PPopulismo.

Publicado en El País (29/03/2007).

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