13-D: LA EXTREMA DERECHA Y EL “PLEBISCITO SOBERANISTA”

 

EL PASADO MIÉRCOLES 9 de diciembre, BTV organizó un debate sobre el derecho a manifestarse de La Falange ante la consulta “soberanista” del domingo 13 en el que participamos junto a Abdenur Prado, August Gil Matamala, Norberto Pico (Secretario General de FE JONS) y Josep Anglada (presidente de la Plataforma per Catalunya [PxC])  (http://www.btv.cat/alacarta/player.php?idProgVSD=7474&cercaProgrames=226&fInici=09/12/2009&fFin=10/12/2009).

Durante la discusión tanto Anglada como Pico defendieron sus posiciones con coherencia y pusieron de manifiesto como su cultura política es muy distinta en el ámbito de la concepción del Estado: mientras la Falange protesta contra las consultas “soberanistas”, Anglada manifestó su intención de participar en ellas porque abrían la vía a futuros plebiscitos para decidir si se podía expulsar a población musulmana de Cataluña.

Es decir, mientras Pico reflejó la ortodoxia falangista (incluido su programa económico),  propia de la ultraderecha tradicional, Anglada ilustró la apuesta del nacional-populismo por la democracia plebiscitaria. Plasmaron así las dos vías políticas ante la democracia pluralista: ambas coinciden de distinto modo en la crítica de los partidos del establishment, pero mientras la Falange se postula a sí misma como alternativa, la PxC hace lo propio sin desaprovechar la via plebiscitaria para trasladar sus propuestas a la sociedad.

Anglada demostró de este modo como sus posiciones islamófobas pueden servir para canalizar inquietudes de su electorado, pero no para resolver los problemas de fondo que las crean. En primer lugar porque parte de una premisa reduccionista -identificar el islam con sus sectores más radicales- y en segundo lugar porque la solución que ofrece al pretendido problema de “colonización” religiosa que los musulmanes protagonizarían es su expulsión , lo que es imposible en todos los órdenes, pues constituirían ya  alrededor de un 5% de la población catalana.

La PxC, pues, es un buen reflejo de la tesis del socialista Laurent Fabius para explicar el ascenso del Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen: plantear buenas preguntas y ofrecer malas respuestas.  Es decir, la PxC asume preocupaciones del electorado que no hallan eco en los partidos institucionalizados, pero sin darles una respuesta viable.  El resultado es que la PxC no solo no contribuye a resolver eventuales conflictos que puedan crear problemas de multiculturalismo, sino que los hace más complejos al convertirse en parte de los mismos.

Por otra parte, Pico y Anglada exhibieron posiciones distintas ante la realidad catalana: mientras Anglada se manifestó autonomista y no rechazó la consulta -lo que implica un claro distanciamiento de su campo político de origen (Fuerza Nueva)-, Pico condenó el referéndum al defender la unidad de España y recurrió al argumentario que asocia independentismo y terrorismo.

En suma, la controversia permitió visualizar en las figuras de Pico y Anglada dos culturas políticas distintas de la extrema derecha: la del nacional-populismo que encarna la PxC y la ortodoxía doctrinal de la ultraderecha tradicional que defiende FE de las JONS.

Sobre la evolución de la extrema derecha en Cataluña durante los últimos cuarenta años, véase nuestro estudio Ultracatalunya.

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