EL ABANDERADO DEL HITLERISMO ESOTÉRICO: MIGUEL SERRANO

 

Hitler, el abanderado, de Hubert Lanzinger. El nazismo cuenta con una larga tradición esotérica.

EL 29 DE FEBRERO DEL AÑO QUE ACABA falleció a los 91 años de edad un relevante nazi chileno, el escritor Miguel Serrano. Éste destacó por conformar un nazismo esotérico que entre finales de la década de los ochenta e inicios de la de los noventa cobró una notable proyección en el seno de un neonazismo español que se hallaba en crisis y estaba desconcertado por su falta de perspectivas políticas. En este contexto, Serrano ofreció a sus seguidores una teleología nazi mística y mágica.

Sus textos -junto a los de la publicista nacionalsocialista de origen francés (nacionalizada hindú) Savitri Devi- describían el ocultismo nazi en términos de un movimiento redentor de la humanidad, cuando la literatura sobre el tema presentaba el nazismo como un fenómeno vinculado a potencias maléficas e incluso de naturaleza satánica. A continuación nos aproximamos a la figura de Serrano a partir de la información publicada en nuestro ensayo Neonazis en España (1995). Pese a que ésta no está actualizada, presenta una sucinta biografía del mismo y contextualiza las razones de su proyección.

La producción de Serrano

Serrano nació en 1917. Durante la Segunda Guerra Mundial llevó a cabo una activa campaña de opinión en favor del nazismo y fue diplómatico chileno. Ya en 1947 viajó a la Antártida y ejerció de embajador de Chile en la India (1953-1962), posteriormente en Yugoslavia (1962-1964, estando acreditado a la vez en Rumanía y Bulgaria) y, finalmente, entre 1964 y 1970, en Austria. También fue representante diplomático de Chile en el Organismo Internacional de Energía Atómica en Viena (Austria) y en el Organismo de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial. Mantuvo correspondencia con Carl Gustav Jung y Herman Hesse, a quienes conoció personalmente y les dedicó su libro El círculo hermético (Conversaciones, correspondencia, y recuerdos de Herman Hesse y C. G, Jung) (1965).

Asimismo, publicó obras de carácter diverso, algunas traducidas a varios idiomas: Antología del Verdadero Cuento en Chile (1938), Un Discurso de la América del Sur (1939), La Época Más Oscura (1941), La Antártida y otros mitos (1948), Ni por Mar ni por Tierra (1950), Quien llama en Los Hielos (1957), Las visitas de la Reina de Saba (prólogo de C. G. Jung, 1960), Los Misterios (1960), La Serpiente del Paraíso (1963), La Flor Inexistente (1969), ELELLA, Libro del Amor Mágico (1973), Trilogía de la Búsqueda en el Mundo Exterior (1974), El ciclo racial chileno (1985) y La resurrección del héroe (1986), Nacionalsocialismo, única solución para los Pueblos de América del Sur [¿1986?].

Sobrino del poeta chileno Vicente Huidobro, conoció personalmente a Ezra Pound, Indira Ghandi, Pandit Nehru y estableció una relación de amistad con el Dalai Lama tras el exilio de éste en la India, donde Serrano le recibió como embajador chileno. No fue de extrañar, pues, que en 1992, en un viaje oficial a Chile, el Dalai Lama saludara emotivamente a Serrano, ante la estupefacción de las autoridades oficiales. Serrano, al margen de su actividad publicística, también fue un orador en concentraciones de nacionalsocialistas chilenos, los “nazistas”.

Recordatorio en memoria de Serrano editado por sus seguidores neonazis

Hitler, el último profeta

Sus obras más conocidas en círculos neonazis han sido Hitler, el último avatara y El cordón dorado, hitlerismo esotérico, donde se incluyen supuestas e impactantes revelaciones sobre Hitler. Si nos atenemos a su narración de los hechos en El cordón dorado, Serrano (que en la elaboración de sus teorías citaba las fuentes más diversas, como sus propios sueños) habría conocido el verdadero destino de Hitler. Éste -en realidad- no estaría muerto, sino que se hallaría en una dimensión singular de la tierra, situada en la Antártida y designada como la “tierra hueca”: un lugar donde perdura “una fauna y flora desaparecidos hace milenios en el exterior” (Serrano afirmó haber viajado a la Antártida en 1947 por este motivo). Igualmente, siguiendo a Serrano, Hitler habría descubierto la bomba atómica, pero los llamados “Guías del mundo subterráneo” le vetaron el uso de esta arma. También apuntaba la posible vinculación entre los OVNI y la supuesta existencia de Hitler en la Antártida.

Para el escritor chileno, que partía de una visión cíclica de la historia, Hitler era el último profeta o avatara de la fase decadente del ciclo histórico actual, que intentó el retorno a una Edad Dorada pretérita. A pesar de su fracaso en este tentativa, Hitler retornará cuando el ciclo presente se haya agotado, pues los dirigentes nacionalsocialistas consiguieron penetrar en la “tierra hueca” y esperan el momento de regresar nuevamente al final del período -con Hitler al frente-, “juzgando a sus opositores y cerrando todo un Manvantara [ciclo histórico]”.

En esta cosmovisión esotérica de Serrano, los judíos están estrechamente vinculados a las fuerzas del mal. Existe un complot judío, pero dirigido por una “entidad suprahumana”, extraterrestre, “una especie de Golem o entidad vampírica (Yahvé, Jehová), alimentada por la energía psíquica de sus acólitos, el pueblo judío”. Serrano considera a los judíos como ejecutores de un plan para hacer olvidar la memoria racial aria. Según este autor, los judíos viajaron a América persiguiendo un doble objetivo: buscar las tribus perdidas de Israel y seguir las huellas de los “Dioses Blancos” para borrar sus vestigios en este continente. De este modo pudieron “cumplir con el plan, a escala mundial, pactado con el demiurgo, dentro de esta gran guerra cósmica”.

 

En nuestra obra Neonazis en España analizamos el neonazismo esotérico en España

Las razones del éxito

Desde nuestra perspectiva, esta cosmovisión nazi, con su teleologismo inmanente, en un período de crisis del neonazismo invitó a sus seguidores al aislamiento de la realidad y a recrear un mundo propio hecho a medida, a semejanza de una nueva orden guerrera heredera del nacionalsocialismo. Ernesto Milá, en un ensayo entonces inédito (Teosofía, Ariosofía, Nazismo. El ocultismo hitleriano restituido), formuló con claridad las claves de su éxito:

Los círculos neo-nazis separados de cualquier posibilidad de acción política efectiva, tienden a refugiarse en actividades pseudo-culturales nostálgicas. Las obras de Serrano inicialmente les parecen ‘productos culturales’ -si bien la calificación es dudosa. A partir de ahí, los neo-nazis que las leen ven una visión nueva del nazismo, una visión que está más allá del bien y el mal, que les da fuerza en la derrota y les explica que el movimiento político nacional-socialista fue algo más que un movimiento político, fue un movimiento cosmológico que, finalmente, triunfará porque así está escrito en las doctrinas ocultistas: […] Hitler, finalmente triunfará, volverá de su refugio bajo los hielos del Polo y se pondrá al frente de sus huestes…

Esta teleología, sin embargo, no fue una particularidad del nazismo, sino que es históricamente frecuente, como demostró el ensayista y crítico de arte Juan- Eduardo Cirlot en la voz “Rey” de su Diccionario de símbolos:

En el rey se concentran muchas veces los rasgos del padre y del héroe, con carácteres mesiánicos; por una inversión del orden temporal, lo que pasó deviene “lo que sucederá” y el rey muerto es investido por sus súbditos de una extraña vida fantasmal de la que habrá de retornar cuando grandes peligros amenacena la patria. En los casos de monarcas históricos fallecidos en circunstancias extrañas o muy adversas, suele formarse esa leyenda, cual en los casos del portugués don Sebastián o de don Rodrigo, el último rey godo. Máximo exponente del tipo es el mítico rey Artuto, a quien denominó sir Thomas Malory “Arthurus, rex quondam, rex futurus”.

En resumen, este esoterismo nazi se caracterizó por su voluntad de profundizar en supuestos mecanismos invisibles y ahistóricos que regían el devenir de la humanidad. Desde esta perspectiva, el “hitlerismo esotérico” constituyó una aparente salida pseudo-filosófica e introspectiva a la crisis del neonazismo español.

Bibliografía especializada: Rosa Sala Rose, Diccionario crítico de mitos y símbolos del nazismo, El acantilado, Barcelona, 2003.

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