EL POPULISMO QUE VIENE (3): LA INMIGRACIÓN ILEGAL ENTRA EN LA AGENDA POLÍTICA DESDE VIC

 

A continuación, insertamos la reflexión que forma parte de nuestro texto inédito del ensayo ¿Catalanes o españoles? Crónica de un oasis que se acaba (que será publicado en marzo), del que hemos suprimido las notas. El texto puede reproducirse siempre que se cite su procedencia.

LA PLATAFORMA PER CATALUNYA HA RECIBIDO UN IMPORTANTE BALÓN DE OXÍGENO involuntario del gobierno tripartito de Vic (recordemos que lo forman por CiU, PSC y ERC). Éste tomó una resolución controvertida, con amplio eco en Cataluña y que obligó a pronunciarse a las direcciones de los partidos catalanes: decidió que los inmigrantes irregulares no podrían empadronarse en la localidad. Quienes desde entonces desean inscribirse en el padrón deberán presentar la documentación en regla. Si no la poseen, se les concede un documento provisional y tres meses para legalizar su situación.

No obstante, lo llamativo fue que inicialmente el Ayuntamiento manifestó su intención de inscribir a los inmigrantes ilegales en el padrón no tenían la documentación reglamentaria, aunque alertaría de ello a la policía nacional para que ésta les incoara un expediente de expulsión. Ello fue desestimado por el gobierno de Vic ante las reacciones adversas de la propia policía, las cúpulas del PSC y ERC (CiU no se pronunció), el gobierno de la Generalitat y el propio Ministerio de Trabajo y Emigración. Asimismo, la medida vulnera la Ley de Extranjería (pues el criterio de arraigo es inaplicable), contraviene la Ley de Bases de Régimen Local y también acuerdos de las dos grandes organizaciones que reúnen a los alcaldes catalanes (la Federación y la Asociación de Municipios de Cataluña) al impedir utilizar el padrón para sus fines primigenios: conocer la población para diseñar políticas en consonancia de sus necesidades.

Se da la circunstancia de que la PXC ya propuso adoptar tal medida en noviembre de 2003 y fue rechazada de modo unánime. En ella su líder Josep Anglada pidió al consistorio entregar a la Subdelegación del Gobierno en Barcelona “las fotocopias de los pasaportes de aquellos extranjeros empadronados en Vic y de los que el ayuntamiento tenga indicios de que no son residentes legales”. Como puede apreciarse, no hubo substanciales diferencias entre la moción del 2003 y la decisión del 2009. ¿Qué ha cambiado en estos seis años? Desde nuestra perspectiva, en la decisión del consistorio pueden haber pesado dos razones: una administrativa y otra política.

El coste de la inmigración en un erario público hipotecado

La administrativa es la más meridianamente clara: quien está registrado en el padrón accede a las prestaciones que ello garantiza: esencialmente cobertura sanitaria, escolarización de los niños y posibles ayudas sociales. Por tanto, aunque el consistorio arguye que la decisión tomada afectará a un pequeño porcentaje de emigrantes, lo cierto es que constituye una medida simple pero efectiva para recortar gastos sociales y, a la vez, un eficaz mensaje disuasorio a aquellos inmigrantes que tengan la intención de instalarse en Vic, al conocer de antemano que tendrán vetado su empadronamiento. De este modo, la ciudad (que cuenta -recordemos- con un 24% de población inmigrante) empieza a acotar la acogida de nuevos forasteros aplicando medidas legales, aunque discutibles. Su alcalde Josep Mª Vila d’Abadal (de CiU), lo ha justificado amparándose precisamente en estas razones:

Los alcaldes de municipios como Vic, que son muchos en Cataluña, nos sentimos a veces navegando en una pequeña barca contra corriente, en un mar abierto a los cuatro vientos y sin más apoyo que una pequeña vela. Al amparo de otras administraciones, que son las que tienen las competencias, los ayuntamientos nos vemos con la obligación de realizar la acogida con unos recursos cada año más y más escasos, y con unas exigencias cada vez superiores.

En este marco, no es extraño que si bien la mayoría de alcaldes han criticado la resolución municipal, no han faltado otros -como el de la cercana localidad de Tona (con 7.805 habitantes)- han manifestado su intención de estudiarla para su eventual aplicación. El motivo es fácil: más allá de los discursos humanitarios, los ayuntamientos tienen severos problemas financieros y la Generalitat no anda mucho mejor de recursos para socorrerles. Así las cosas, el lugar más obvio para recortar déficit es privando el acceso a recursos a quienes no lo estipula la ley.

Los costes del electoralismo: ¿La gente prefiere el original a la copia?

El móvil político en la decisión del consistorio también puede haber estado presente al pretender desmovilizar con ella al electorado de la PxC y, en este sentido, se ha aludido a la existencia de “xenofobia transversal” en Vic” al asumir en apariencia los postulados de Anglada en esta cuestión los tres partidos de gobierno.

Si realmente este ha sido el criterio determinante en la decisión sobre el padrón, es probable que los partidos que han tomado la decisión colegiada se hayan equivocado por dos razones. Una es que al asumirla, acaban de dar una pátina de respetabilidad a la PxC y a su argumentario, por lo cual esta formación solo puede cotizar al alza electoral, con el valor añadido de mostrarse como “visionaria”, al haber propuesto tal medida en el 2003. La otra es que esta misma estrategia ya fue seguida en Francia durante la década los años ochenta y noventa para frenar el ascenso de Jean-Marie Le Pen y se constató su limitada influencia por un obvio motivo que el ultraderechista galo ofreció con una incisiva observación: “la gente prefiere el original a la copia”.

No obstante, se impone una reflexión antes de valorar el impacto de la medida en términos absolutos, pues existe una demanda de amplios sectores sociales de que los partidos tradicionales asuman un tema conflictivo como la inmigración desde valores tradicionales (expresados en el binomio “ley y orden”). Por esta razón, del mismo modo que Vic ha sido el trampolín de la PxC, puede ser también el epicentro de una respuesta a las demandas de su electorado por parte de las fuerzas tradicionales. En este sentido, es probable que la ciudad devenga un laboratorio político en términos de expansión y contención política de la islamofobia y deba aguardarse al veredicto de las urnas para tener elementos de juicio al respecto no basados en apriorismos.

Una agenda política hecha desde abajo

En todo caso, la decisión del consistorio de Vic ha tenido trascendencia porque ha introducido desde el nivel local el espinoso tema de cómo se debe proceder con los inmigrantes ilegales en tiempos de penuria presupuestaria, demostrando una vez más que las dinámicas políticas de la Cataluña actual proceden desde su nivel político más cercano a la población y no del hemiciclo parlamentario.  Igualmente, ha puesto de relieve como los discursos y propuestas de formaciones populistas han empezado a extenderse por todo el arco político catalán, abandonando sus sectores radicales popularmente designados en ciencia política como lunatic fringe o franja lunática.

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