EL POPULISMO QUE VIENE (7): ANGLADISMO Y ANTIANGLADISMO. BALANCE DEL PRIMER ROUND

 

TRAS UNOS DÍAS  ya es posible efectuar un balance del impacto de la controvertida medida adoptada por el ayuntamiento de Vic sobre el padrón. Éste se puede sintetizar en cinco reflexiones.

EN PRIMER LUGAR, ha otorgado a la PxC liderada por Josep Anglada un protagonismo extraordinario, a la vez que ha avalado su discurso de manera parcial y -por consiguiente- le ha conferido respetabilidad: basta leer la prensa para constatarlo. Una vez más, la PxC no deberá molestarse en hacer campaña electoral , como ya sucedió en los comicios locales del 2003 (véase nuestro ensayo ULTRACATALUNYA). Entonces los políticos catalanes y los medios de comunicación -como ahora- se la hicieron de modo gratuito.

Ello ha convertido a Anglada y a la PxC en el faro que marca la orientación a seguir por la extrema derecha y la derecha populista española, como ha reflejado la actuación de los concejales de España 2000 en los consistorios de Onda y Silla. En suma, la derecha populista radical y la extrema derecha han confirmado lo que intuían: que pueden hallarse ante un filón electoral.

EN SEGUNDO LUGAR, cabe preguntarse si el consistorio tripartito de Vic se mueve de manera táctica o posee una “hoja de ruta” de la que la decisión del padrón es un hito. De momento ha combinado dos estrategias empleadas en Francia por separado frente al ascenso del lepenismo. Una es la que asumió inicialmente el consistorio de crear un gobierno de “cordón sanitario” formado por ERC, ICV, CiU y PSC (del que luego se descolgó ICV) y que su alcalde resumió en la frase “A Anglada, ni agua”. La otra es asumir parcialmente postulados lepenistas para desactivar su arraigo electoral, como ha hecho el consistorio con la medida sobre el padrón. Los efectos electorales de la combinación de tales estrategias -una suerte de síntesis de materia y antimateria (aislar estigmatizando y emular parte del discurso estigmatizado)- están por ver, pero si tras las mismas no existe un diseño a largo plazo, es muy posible que el consistorio tripartito experimente severos daños en las urnas. 

A ello se suma el hecho de que el eventual electorado descontento con PSC y ERC puede dar un voto de castigo a estos partidos a través de ICV y las CUP, pero el de CiU… ¿A dónde se dirigirá? El PP parece decantarse por modificar la ley de extranjería en sentido restrictivo y Javier García Albiol, lídel del PP de Badalona, ya ha expresado su apoyo a la medida del gobierno local de Vic. Así, los votantes de CiU descontentos con la medida carecerán de oferta potencial a la que dirigirse.

EN TERCER LUGAR, la medida del consistorio de Vic ha inaugurado el debate imprevisto en España sobre los costes sociales de la inmigración y el marco legal de la misma y lo ha hecho en un contexto que no invita a la reflexión sosegada: a 10 meses de las elecciones autonómicas y a unos pocos más de las locales. Es previsible, pues, que empiezen a proliferar medidas electoralistas que fluctúen entre el izquierdismo “buenista” y la derecha travestida de angladismo, lo que no augura nada bueno a la hora de modificar el ordenamiento legal.

Vale la pena observar que como resultado de la decisión del Ayuntamiento de Vic, el foco del problema de la inmigración no se ha centrado en qué se debería hacer con la delincuencia multireincidente vinculada a la inmigración (verdadero problema), sino en el recién llegado sin papeles. Éste es -obviamente- el inmigrante más vulnerable y paradójicamente el chivo expiatorio del discurso del que el consistorio de Vic se ha servido para escenificar su discurso antiangladista que -paradójicamente- es angladista.

EN CUARTO LUGAR ha demostrado de nuevo cómo las dinámicas locales son las que marcan la agenda política catalana y española: si el referéndum de Arenys de Munt por la independencia originó plebiscitos populares en toda Cataluña sobre la cuestión, la decisión del consistorio de Vic ha sacudido los cimientos de la política catalana y española en el mismo sentido.

EN QUINTO LUGAR, la decisión del Ayuntamiento de Vic ha vuelto a poner de manifiesto las fronteras que existen en términos políticos entre direcciones de partidos políticos y élites locales, pues ni ERC ni el PSC apoyan oficialmente a sus concejales del consistorio en esta decisión. Es decir, el ámbito político catalán es cada vez menos vertical -presidido por las cúpulas partidistas- y más horizontal o dominado por los movimeintos de las bases de los partidos o las plataformas transpartidistas.

EN DEFINITIVA, el primer round entre antiangladismo y angladismo parece haber aportado más beneficios a la PxC que al consistorio. En todo caso, los de la PxC son tangibles -protagonismo mediático y respetabilidad política- y los del gobierno municipal habrá que esperar a verlos en las urnas, pues -por el momento- no están claros.

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