ICONOGRAFÍA: ¡DALES UNA PATADA EN LAS URNAS!

 

DIJO JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA que el más noble destino de las urnas era ser rotas. Pues bien, para quienes continúan creyendo que la extrema derecha actual es una mera resurgencia del fascismo de entreguerras, este flamante cartel del Front National de la Jeunesse (FNJ, las juventudes lepenistas)  pone de manifiesto algunas de las múltiples diferencias entre los viejos fascismos y la nueva derecha populista o extrema derecha postindustrial (no existe consenso en su definición).

Ésta última conforma un fenómeno emergente y no recurrente y ha asumido de manera parcial el legado de la Ilustración, plasmándolo en una exigencia de democracia plebiscitaria: es el pueblo, sin mediatización de las élites políticas ni parlamentos, el que debe expresar su voluntad. El modelo a seguir es el Suizo, como testimonió el referéndum sobre las mezquitas (ver el apartado de iconografía del blog). Ahora este reciente cartel de las juventudes lepenistas ilustra varios rasgos propios de esta nueva derecha populista.

EN PRIMER LUGAR, expone cuál es su otra bandera junto a la defensa de la “identidad nacional”: la protesta. Una protesta dirigida contra las élites políticas tradicionales. En este sentido, expresa presuntamente la queja e irritación de “los de abajo” -el sano “pueblo”- hacia “los de arriba”, las élites políticas oligárquicas y a menudo al servicio del extranjero (los inmigrantes).

EN SEGUNDO LUGAR, no explicita ni el receptor de “la patada” -pues el elector ya lo conoce- ni tampoco intenta delimitar un destinatario concreto en términos sociales o de género, ya que se dirige a un electorado transversal y transpartidario, que rompe las fronteras ideológicas de las formaciones políticas.

EN TERCER LUGAR, el mensaje se dirige a un público juvenil, lo que es visible en el contraste entre la agresividad del discurso -dar una patada- y el contracultural smiley sonriente, símbolo de la modernidad en la red y de poliédricos ecos juveniles.

EN CUARTO LUGAR, el cartel ya no fía su apuesta en la capacidad movilizadora de le patron -un anciano Jean-Marie LePen- ni de su hija Marine (reflejo de los nuevos tiempos frontistas), sino en el propio mensaje, con una imagen corporativa de partido relativamente atenuada. Del pasado histórico solo queda una estilizada flama tricolor, adaptación de la fiammeta italiana (ya comentada en el apartado de iconografía de este blog).

EN RESUMEN, si los fascismos históricos exhortaban a acabar con las urnas, la nueva extrema derecha llama a acudir a ellas para expresar la protesta, buscando una amplia movilización: no se trata de romper las urnas, sino emplearlas para romper “el sistema”.

 Bibliografía

Para interesados en la iconografía lepenista, véase su história en imágenes en D.  BARILLER,  y F.  TIMMERMANS, 1972-1992. 20 ans au Front. L’histoire vraie du Front National, Editions Nationales, Saint-Brieuc, 1993.

Los comentarios están cerrados.