EL POPULISMO QUE VIENE (13): LO QUE DICE LA DEMOSCOPIA

 

A TENOR DE LA ÚLTIMA ENCUESTA DEL CIS, entre la población predomina un sentimiento ambivalente y contradictorio ante la inmigración, que ya se pudo advertir en la relativa a Cataluña, ya comentada en este blog en enero.

Este contexto -en el que se deja notar la influencia de la crisis económica- parece dibujar cada vez más un espacio favorable a los vientos nacional-populistas. En este sentido, los resultados de la PxC en los comicios catalanes posiblemente serán un laboratorio de lo que puede suceder en otros lugares de España.

A continuación reproducimos el análisis de la encuesta del CIS de Carlos Castro publicado hoy en La Vanguardia: http://www.lavanguardia.es/politica/noticias/20100405/53902275166/la-mayoria-secunda-la-politica-del-psoe-sobre-inmigracion-pero-sintoniza-mas-con-el-discurso-del-pp-.html

La mayoría secunda la política del PSOE sobre inmigración, pero sintoniza más con el discurso del PP

CARLES CASTRO. Según sondeos del CIS, muchos consideran que hay demasiados extranjeros, pero creen que su presencia es positiva para España.

Si la política sobre inmigración va a tener un peso decisivo en las próximas elecciones generales, hay pocas dudas de quién lleva ventaja. Los sondeos del CIS sobre esta materia revelan una curiosa paradoja (o un claro antagonismo entre la cabeza y el corazón): la mayoría de los españoles apuesta en líneas generales por la política que ha llevado a cabo el Gobierno socialista, en cambio sintoniza más con las inquietudes y percepciones que expresa el discurso del PP. Y para muestra un botón: una clara mayoría se inclina por regularizar a los inmigrantes que tengan trabajo, sea cual sea el tiempo que lleven en España, pero al mismo tiempo una mayoría rotunda considera excesivo –o cuando menos elevado– el número de extranjeros en España.

Más ejemplos. A la hora de decidir qué aspectos habría que contemplar a la hora de permitir o no a un extranjero residir en España, aparece en un lugar destacado que esa persona “tenga una cualificación laboral” que coincida con las necesidades del país. Sin embargo, al mismo tiempo, los consultados otorgan un similar nivel de importancia a que el inmigrante “esté dispuesto a adoptar el modo de vida del país”. Puesto sobre el papel, eso podría llamarse “contrato de integración”; casualmente, uno de los ejes del programa electoral de Mariano Rajoy.

Otra paradoja. Una mayoría de en torno al 80% considera que los inmigrantes regularizados deberían tener el derecho de traer a su familia o de cobrar el subsidio si se quedan parados, y una mayoría también clara –del 70%– apoya incluso que se les otorgue la nacionalidad española. De hecho, más del 60% (incluida una mayoría de electores del PP) cree que los inmigrantes regularizados deberían votar en las elecciones municipales. Ahora bien, paralelamente, casi el 74% piensa que las leyes que regulan la entrada y permanencia de extranjeros en España son “demasiado” o “más bien tolerantes”. Y eso se traduciría en “poner orden y control”, tal y como pregona el PP.

Y hay otras percepciones de este tipo. Por ejemplo, la mayoría de los ciudadanos rechaza que los españoles deban “tener preferencia a la hora de acceder a la atención sanitaria” y un porcentaje abrumador demanda más gasto social “donde haya muchos inmigrantes”. Sin embargo, el mismo porcentaje piensa que “la presencia de inmigrantes hace que disminuya la calidad” de la asistencia. Y algo aún más serio: uno de cada dos españoles cree que “los inmigrantes abusan de la atención sanitaria gratuita”. Una creencia que conecta a la perfección con la afirmación realizada por el responsable de economía del PP durante la campaña electoral del 2008: “Alguien que para hacerse una mamografía en Ecuador tiene que pagar el sueldo de nueve meses, viene aquí a urgencias y tarda un cuarto de hora”.

A todo ello hay que añadir que casi el 60% de los españoles tiene la sensación de que los inmigrantes reciben mucha o bastante “protección por parte del Estado”. Y alrededor del 50% de los ciudadanos considera que los extranjeros “reciben más ayudas sanitarias que los españoles” o “reciben más de lo que aportan”. A partir de ahí, el “no cabemos todos” es una expresión que responde que ni pintada.

Finalmente, una clara mayoría de españoles –de casi el 46% frente al 31%– se muestra convencida de que la presencia de inmigrantes es positiva o muy positiva para España. Y cuando se pregunta sobre el significado de la palabra “inmigración”, las imágenes más comunes guardan relación con la pobreza, la “necesidad de venir a trabajar” o los sentimientos de solidaridad. Pero, al mismo tiempo, uno de cada tres españoles asocia inmigración con “más problemas de delincuencia e inseguridad”. Y por si sorprende el eco de los discursos de mano dura que quieren restringir los derechos sociales de los inmigrantes, más de la mitad de los ciudadanos –incluida la mitad de los votantes del PSOE– cree que los españoles “deberían tener preferencia a la hora de elegir el colegio de sus hijos”. Estas son las palabras que mucha gente quiere oír.

Los comentarios están cerrados.