“EL OASIS CATALÁN” EN “LA VANGUARDIA”

 

El último número del suplemento Cultura/s de La Vanguardia (5/V/2010; pp. 12-13) publica una doble reseña de Jordi Amat, “El catalanismo, ante su peor diagnóstico” sobre la obra de  Joaquim Coll y Daniel Fernández A favor d’Espanya i del catalanisme y la nuestra, El oasis catalán (1975-2010). ¿Espejismo o realidad? A continuación reproducimos los comentarios sobre ésta última.

“El catalanismo, ante su peor diagnóstico”

Ojalá que nada de lo que cuentan estos dos libros fuera verdad. Ojalá que sus descripciones fueran elucubraciones sin fundamento. Pero no. El oasis catalán y A favor d´Espanya i del catalanisme son dos ensayos serios, escritos por historiadores solventes y que, desde niveles de análisis de la realidad distintos, en un caso explícitamente partidistas, acaban por pintar un retablo crepuscular del presente. En la línea marcada hace pocos años por la reflexión colectiva La rectificació,estos nuevos argumentos invitan a una meditación serena y confluyen en un mismo diagnóstico: la línea dominante del catalanismo, tal como fue concebida, a pesar de haber logrado sus objetivos, está en coma.

Las manifestaciones de esta decadencia serían la regresión y la desafección, el asedio de populismos de diverso pelaje y la multiplicación de formas de asociación cuyo común denominador es la queja antiparlamentaria y que van a laminar el papel de los partidos que han edificado nuestra democracia. La Catalunya política actual, y con ella parte de la sociedad, está inmersa en un marasmo, y su relato es una versión posmoderna del 98 castellano en tiempos de crisis global. Nuestro desastre, nuestra pérdida de Cuba y Filipinas, ha sido el proceso de reforma del Estatut (un “misil acéfalo de imparable trayectoria” en expresión de Xavier Casals). Todos hemos perdido. Muchos han fallado.

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El libro de Casals, sin usar un tono catastrofista, es de un pesimismo perturbador. La aportación principal de El oasis catalán. ¿Espejismo o realidad? al relato crepuscular del catalanismo, más que el sucinto análisis ideológico para explicar cómo hemos llegado hasta aquí, es la que denomina “mirada desde abajo”: la atinada descripción de cómo, en un contexto de crisis, una serie de movimientos nuevos que no son parlamentarios (o de entrada no lo fueron) están erosionando los partidos tradicionales de ámbito nacional desde bases autodenominadas ciudadanas.

Se trata en muchos casos de formaciones de protesta con representación en ayuntamientos (Plataforma per Catalunya, las CUP, el esperpento reusense de la CORI) y que con el éxito electoral de Ciutadans – la punta del iceberg del creciente malestar-descubren la agilidad y eficacia del populismo para poder desembarcar en el Parlament en tiempos de desafección. En tanto que la abstención crece, plataformas construidas sobre una idea fuerza (la MAT, los referéndums sobre la independencia, la imposición de una lengua, la defensa de los animales…) pueden ocupar espacios democráticos porque son capaces de aglutinar a un grupo suficiente de fieles. Las consecuencias de esta dinámica no parecen nada halagüeñas. “Los sueños de la razón populista crean monstruos políticos”. Laporta y Nebrera lo saben y juegan en este campo.

El historiador Casals, estudioso de movimientos de extrema derecha, pinta, sin dramatismos, un escenario espantoso. Realizando un ejercicio de comparación pertinente, descubre en la política catalana algunas taras de la italiana y no descarta que, como en Francia, barrios de determinadas ciudades se transformen en auténticos polvorines y motores de xenofobia (se refiere a la lepenización de los espíritus). Algunos datos avalan sus razonamientos. Por primera vez el catalan dream actual es ganar una plaza de funcionario público, la gente cada vez vota menos, mientras que la corrupción va abonando la desafección (presenta a Millet como nuestro Madoff particular), el Estatut ha generado actitudes lamentables al tiempo que el anticatalanismo de matriz blavera se expande y se ha enquistado en el resto de España gracias a las campañas del PP y la prédica antinacionalista del nacionalismo español.

El diagnóstico es inapelable. “En Catalunya se vislumbra un futuro difícil en todos los órdenes”. Mientras el mito del oasis se desmorona, debe empezar un tiempo de reconstrucción.

 

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