UNA RÚBRICA DE STALIN QUE VALE 22.000 VIDAS

 

Documento desclasificado sobre Katyn con las marcas de lápiz azul de Stalin.

JOSEF STALIN en marzo de 1940 ordenó ejecutar en secreto entre 15.000 y 25.000 presos polacos, oficiales del ejército en su mayoría. La gran masacre tuvo lugar en su mayor parte en los bosques de Katyn. La URSS nunca admitió haber realizado el crimen y lo atribuyó a las tropas alemanas. Solo bajo el gobierno de Mijail Gorbachov en 1989 reconoció lo sucedido, pero han tenido que pasar más de 20 años para que los documentos probatorios vean finalmente la luz.

Ello ha sido posible por orden expresa del presidente Dimitri Medvédev y ahora se pueden consultar on line en la web de la Agencia de Archivos Federal Rusa (Rosarjiv): http://www.rusarchives.ru/publication/katyn/spisok.shtml En los de su “carpeta especial nº 1” figura un texto de Lavrenti Beria, que con fecha 5 de marzo dirige a Stalin con la propuesta de ejecutar a los oficiales polacos y muestra la marca de lápiz azul del visto bueno del dictador soviético.

Su desclasificación se enmarca en lo que parece ser una política de gestos de Medvédev para acabar con tabúes de la historia soviética, pues este mes de mayo se ha emitido en el Canal Uno de Rusia una entrevista efectuada al mariscal soviético Georgi Zhúkov -el artífice de la defensa de Moscú en 1941- que grabó la televisión en 1966 y fue censurada por sus declaraciones desmitificando la historia oficial. En ella manifestó que no fue la resistencia de las tropas lo que contuvo al enemigo ante la capital (señaló que el dispositivo militar soviético “era absolutamente insuficiente”), sino que su desplazamiento fue lento debido a diversos factores, especialmente el clima invernal. Ésta es  accesible en You Tube en diversos fragmentos.

No obstante, tales afirmaciones no eran totalmente nuevas. En junio de 1965 Zhúkov había publicado su visión de la batalla de Moscú donde ya se mostró crítico con Stalin, como refleja este párrafo de su versión publicada en España el pasado año, Grandes batallas de la II Guerra Mundial (Península): “Entonces quedó patente que Stalin se proponía sustituir a la totalidad del mando del ‘frente’. A mi juicio, aquélla no era la mejor solución para la situación existente” (p. 85). Eso sí, junto a tales apuntes, el mariscal continuaba exaltando los esfuerzos decisivos del Partido Comunista (véase, por ejemplo, la p. 104).

Edición del testimonio de Zhúkov sobre su experiencia bélica el pasado año por Península.

Ateniéndonos a la casuística expuesta, parece que en los próximos años algunos de los aspectos más controvertidos de la era de Stalin serán objeto de valoraciones más ponderadas en la Rusia actual. Pero hay que ser cauto al respecto, pues en una entrevista que hicimos al historiador Antony Beevor para la revista CLÍO en diciembre de 2009 éste fue claro sobre la férrea censura imperante en los archivos rusos: “Ahora es muy difícil investigar en Rusia porque hay un estado total de negación”, manifestó. (véase sus declaraciones en Clío, 98, p. 39).

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