EL POPULISMO QUE VIENE (38): EL TEA PARTY RADICALIZA A LOS REPUBLICANOS

 

Bandera utilizada por el Tea Party para indicar su afán de protagonizar una segunda revolución americana.

EL MOVIMIENTO TEA PARTY, cuya emergencia ya comentamos en este blog, ha empezado a cosechar una estela de éxitos mediáticos y también políticos. Entre los primeros se encuentra su gran visibilidad mediática, debida a la capacidad de convocatoria de sus líderes, como Sarah Palin o -recientemente- el famoso comentarista de radio y televisión Glen Beck. Éste último promovió una exitosa movilización ultraconservadora en el Lincoln Memorial de Washington el pasado agosto, a modo de réplica de la que lideró Martin Luther King en agosto de 1963.

Merece destacarse que la intervención de una figura como Beck en filas políticas ultraconservadoras no constituye ninguna novedad, pues existe una sólida tradición norteamericana al respecto. Uno de sus más conspicuos representantes fue Charles E. Coughlin (1891-1979), célebre por sus prédicas radiofónicas. Fue conocido como “el cura de la radio” durante la Gran depresión y fundó la Unión Nacional para la Justicia Social en 1934, que en 1938 se convirtió en el fascista Frente Cristiano y fue silenciado por la jerarquía eclesiástica en 1942.

Glen Beck, orador y telepredicador del Tea Party. 

Políticamente, el Tea Party ha logrado radicalizar las bases y la agenda de los políticos republicanos, promoviendo un marcado giro derechista de la formación, como han testimoniado o la victoria en las primarias de Delaware de una candidata de este movimiento, Christine O’Donnell, de 27 años. Como señaló El País, “O’Donnell ha sido una frecuente participante en actos públicos, debates académicos o tertulias de la cadena Fox para condenar la pornografía, la masturbación y la homosexualidad. Ha criticado la ayuda oficial a la lucha contra el sida, que ella considera la penitencia justa por el pecado de la promiscuidad, y ha defendido que el papel más adecuado para una mujer es el de esposa y madre al servicio de la tranquilidad y felicidad del marido”.

Apunta Silvia Pisano en el diario argentino La Nación que el Tea Party afirma haber colocado ya candidaturas propias para las elecciones legislativas en Alaska, Kentucky, Utah, Nevada y Colorado. Esta corresponsal del periódico en EE.UU. advierte que la radicalización republicana es cada vez más palpable. Así, señala que uno de los ejemplos más claros de ello es el que encarna el ex candidato presidencial republicano: “Hace sólo cinco años, John McCain defendía una reforma migratoria que contemplara a los millones de indocumentados que viven a la sombra. Pero, al igual que le sucedió a Charlie Crist, el gobernador republicano de Florida, McCain se vio obligado a asumir posiciones más extremas, empujado por la fuerza de la ultraderecha. Para renovar su banca prefirió abrazar la controvertida ley de su Arizona natal”.

Pisano recoge el testimonio del analista social John Voytek, de la Universidad de Colorado (estado donde el Tea Party cobra fuerza), que es incisivo al respecto: “Los partidos no han encontrado una manera de evitar que la agenda del Tea Party se les cuele en la campaña para las próximas legislativas”, subrayó éste. Siguiendo a Pisano, “el fenómeno ya no es sólo republicano sino que empieza a alcanzar incluso a candidatos demócratas, que prefieren alejarse del discurso del partido y salvar el pellejo con loas a la política de ajuste, recorte del presupuesto y, en pleno desempleo, eliminación de puestos estatales”. Y ésta añade la información de Seth Masket (The Washington Post) de que  los aspirantes demócratas de Colorado y New Hampshire -que posiblemente lidiarán con candidatos del Tea Party coquetean “con la idea de cargarse estructuras de educación o de salud, comentaba el diario”.

Como último apunte, merece destacarse que los candidatos del Tea Party no son tan coherentes como se desprendería de sus manifestaciones contundentes. Si Sarah Palin ya ha protagonizado distintas controversias económicas y personales, ahora Christine O’Donnell ha manifestado haber flirteado con la brujería y ha trascendido que  aseguró que “empresas científicas estadounidenses están cruzando a seres humanos con animales y están logrando ratones que tienen cerebros humanos completamente funcionales”. En definitiva, el Tea Party mantiene elementos de la llamada lunatic fringe pese a su ascenso.

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