ICONOGRAFÍA: LA “ANTI-ESPAÑA” DEL SIGLO XXI

 

Cartel del MSR convocando a sus actos este 12 de octubre, dia de la Hispanidad.

ESTE CARTEL DEL Movimiento Social Republicano [MSR] ofrece una visión del mito de la “Anti-España” convenientemente actualizada a la era de la Globalización y en sintonía con el componente “nacional-bolchevique” que manifiesta esta formación creada en Barcelona en 1999 y dirigida por Juan Anton Llopart. Ha ejercido cierta influencia en el seno de la ultraderecha como polo izquierdista y se define “como una entidad nacional-revolucionaria cuyos ejes de acción política son la Nación, la República y la Socialización”.

En los años treinta del pasado siglo XX la “Anti-España” -como muestra la imagen que adjuntamos- la constituían el marxismo, la masonería y el anarquismo, siendo el nacionalismo catalán una plasmación de los mismos.  Esta idea la retomó el franquismo para legitimarse ideológicamente, aunque su propaganda en tal sentido tuviese mucho de instrumental, como señala el historiador Javier Domínguez Arribas.

El MSR ahora dibuja unas nuevas fuerzas pretendidamente disolventes que echan un pulso a la musculosa España. Desde la extrema derecha, sus presuntos enemigos ya no son las entidades secretas y la revolución de antaño, sino las fuerzas del “mundialismo”: el sionismo, el imperialismo estadounidense -reflejado también en la Organización del Tratado del Atlántico Norte [OTAN]-, un Marruecos que “invade” la Península y un independentismo catalán supuestamente espurio por sus vínculos con la alta finanza, a caballo del sionismo y de los EE.UU..

Imagen de la contraportada del libro El enemigo (1935), del policia y publicista antimasónico Mauricio Carlavilla.

En definitiva, si en el siglo XX la estigmatizada “Anti-España” la constituían un conjunto de fuerzas -“sectas”- secretas y ocultas, ahora la nutrirían poderes visibles y manifiestos: OTAN, Marruecos, Israel, EE.UU. y -por descontado- el separatismo. Son las nuevas amenazas de un mundo “glocal”, por lo que éstas ya no son tan endógenas y ocultas sino sobre todo exógenas y visibles.  Los pretendidos enemigos de la patria son así reinventados por la ultraderecha en los albores del nuevo milenio.

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