LAS DECLARACIONES DE MERKEL: EL FIN DEL MULTICULTURALISMO

 

El libro Alemania se disuele, de Thilo Sarrazin, desató una gran polémica sobre la inmigración (foto de la Deutsche Welle).

DADA LA TRANSCENDENCIA que han tenido las manifestaciones de Angela Merkel hechas este fin de semana relativas al fracaso de las políticas de multiculturalismo en Alemania, reproducimos la información sobre las mismas que ha publicado la Deustche Welle. Éstas son resultado más inmediato de la polémica desatada por Thilo Sarrazin con su ensayo Alemania se disuelve y que posteriormente ha continuado, como hemos informado puntualmente en este blog. Todo indica que las declaraciones de la canciller alemana suponen un intento de evitar que la tendencia islamófoba detectada en la demoscopia siga a la alza y genere formaciones de este signo. Con motivo de estas declaraciones fuímos entrevistados por TV3 este mismo domingo.

Este es el reportaje al respecto publicado por la Deutsche Welle que han escrito Martin Schrader y Luna Bolívar, editado  José Ospina Valencia. En él se aprecia que en el debate aparecen varios factores (natalidad, idioma) y que las declaraciones de Merkel son matizadas: el multiculturalismo ha fracasado, afirma, pero las causas de ello también deben atribuirse a las políticas de inmigración seguidas durante décadas por el gobierno. La controversia sobre el tema, lejos de cerrarse, probablemente no ha hecho más que emepzar.

En Alemania se acabó la ilusión del país multicultural de color rosa

Al “multiculturalismo”, que declaró fracasado Angela Merkel, y a la protección de embriones les dedicó la canciller alemana un debate este fin de semana que ha alimentado la discusión sobre dichos temas en Alemania.

“Multikulti” es un término que se implantó rápido y con éxito en la Alemania de los años 80. Es algo así como el diminutivo de “multicultural” y venía a definir la convivencia positiva de diferentes culturas. Orgullosos se sienten los berlineses residentes en barrios con alto porcentaje de extranjeros de habitar una zona “multikulti”, Radio Multikulti emitía música de todos los rincones del mundo y era la emisora predilecta de muchos jóvenes intelectuales, hasta que cerró.

Ahora, Angela Merkel, la canciller alemana, le hecha también el candado a lo que en su opinión no es más que la ficción de un supuesto multiculturalismo, en realidad malogrado. El intento de integrar a los inmigrantes en la sociedad germana “ha sido un fracaso, un absoluto fracaso”, dijo la mandataria durante su intervención en la Jornada Alemana de la Joven Unión, el congreso que reúne a las nuevas generaciones de cristianodemócratas (CDU) y cristianosociales (CSU).

Errores durante 30, 40 años

Pedirle a los inmigrantes que acepten las reglas de convivencia alemanas no es exigir demasiado, opinó Merkel. Para contar con opciones de encontrar un buen empleo, los extranjeros deben aprender a hablar correctamente alemán. Tradiciones como el matrimonio forzado de menores no pueden permitirse en un Estado de derecho, ni tampoco el que las niñas no vayan a la escuela. La policía tiene que actuar con eficacia y rectitud, para evitar que barrios enteros se conviertan en lugares sin ley.

A todas estas cuestiones se refirió la jefa del Estado alemán en su discurso. Sin embargo, no dejó caer la completa culpa de los problemas de integración sobre los hombros de los foráneos. La política germana ha cometido muchos errores. Durante demasiado tiempo se negaron los sucesivos gobiernos a aceptar que los inmigrantes no sólo habían venido para trabajar y marcharse, sino que estaban dispuestos a quedarse. “Lo que se hizo mal a lo largo de 30, 40 años no se puede enderezar en poco tiempo”, recordó la canciller.

 Duras reprimendas

La oratoria ante las juventudes de su partido la aprovechó Merkel además para defender al presidente alemán, el igualmente cristianodemócrata Christian Wulff, quien hace unos días declaró que el islam forma parte de Alemania y se ganó con ello duras reprimendas, sobre todo de los socios bávaros de la CSU. La religión musulmana “forma parte de Alemania”, repitió la canciller, “y eso no se refleja sólo en que Mesut Özil juegue en la selección nacional”.

La canciller alemana en compañía de su ministro de Transportes y un grupo de niños (foto de la Deutsche Welle).

Pese a su dictamen acerca del multiculturalismo, Merkel trató de ser más cuidadosa en la elección de sus palabras de lo que lo había sido el primer ministro de Baviera, el cristiano social Horst Seehofer, unas horas antes en el mismo púlpito. “No podemos ser el servicio de asistencia social del mundo entero”, dijo Seehofer. “¡El multiculturalismo ha muerto!”, añadió, y las críticas a tales manifestaciones no tardaron en llegar.

 Dilema alemán: hay muy pocos niños y demasiadas trabas para tenerlos

 El debate en torno a la inmigración y la integración de los extranjeros continúa, por lo tanto, muy candente en Alemania. Sin embargo, Angela Merkel no le dedicó la totalidad de su tiempo de palabra. La canciller también habló del diagnóstico genérico preimplantacional (DGP), la técnica que estudia in vitro el ADN de los embriones antes de que éstos sean implantados en el útero, para determinar así ciertas características del feto y evitar la posible aparición de algunas enfermedades congénitas.

“El diagnóstico preimplantacional debería, en mi opinión, estar prohibido”, dijo Merkel. Para la canciller, la protección del embrión debe colocarse siempre por encima de cualquier avance científico y la línea que divide un defecto genético grave, y por lo tanto susceptible de intervención médica, de un defecto genético menos peligroso para el niño resulta “imposible” de trazar.

Alemania posee una de las leyes de protección embrionaria más restrictivas de Europa, cosa en la que los partidos cristianos como la CDU y la CSU han jugado un papel destacado. Merkel anunció que su formación se ocupará del tema del DGP en el congreso nacional que celebrará el próximo noviembre, y se espera que la discusión sea intensa, ya que los cristianodemócratas no demuestran unidad de percepciones en cuanto a este asunto.

“Estos tests podrían propiciar que más parejas se decidieran a tener hijos”, consideró Peter Hintze, de la CDU del Estado federal de Renania del Norte Westfalia, quien calificó en declaraciones al magazín alemán Spiegel de excesivamente inflexible la posición de Merkel. Su colega del Estado federal de Renania Palatinado, Julia Klöckner, no obstante, se colocó del lado de su jefa: “Cuando se trata de salvaguardar la vida no deben hacerse descuentos”, dijo. 

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