CATALANISMO Y ANTICATALANISMO: ¿QUÉ HA CAMBIADO DE AYER A HOY?

 

Llamada al boicot de productos catalanes ante la aprobación del estatuto de autonomía de 1932.

LA REVISTA FUERZA NUEVA también tiene “memoria histórica”, como demostró en el número 1.387, correspondiente al 12 de octubre de 2010. Entonces reprodujo en su página 25  esta propaganda antiautonomista de 1932 que llamaba al boicot a los productos catalanes. Clicando sobre la imagen y ampliándola, puede apreciarse que los argumentos de sus autores no han variado mucho de los exhibidos ante el nuevo estatuto catalán aprobado el 2006.

Como puede apreciarse, uno de ellos es el enriqueciminto de los catalanes a costa del resto de los españoles y el otro es la imposición del idioma catalán:

* “Mientras las contribuciones e impuestos, graven hasta el límite a los demás españoles, los catalanes sonreirán, magníficos, ante nuestra muerte económica. ¡¡ESO ES EL ESTATUTO CATALÁN!!”

* “En tanto que el intelectual, el obrero y el profesional castellanos no pordán ejercer cargos en Cataluña, los catalanes podrán hacerlo en toda España. ¡¡ESO ES EL ESTATUTO CATALÁN!!”.

Foto del cartel que realizó un empleado de un supermercado Alcampo de Mallorca.

Con el nuevo estatuto catalán volvió el boicot económico basándose en premisas esencialmente similares a las anteriores:  imposición lingüística e insolidaridad y egoísmo económico. El hecho de que un empleado de un supermercado de la cadena Alcampo  en Mallorca fijara un cartel como éste fue indicativo del eco del movimiento (al conocerse el hecho, la cadena lo retiró y pidió disculpas por el mismo).

¿Un problema de sastrería sin solución?

Esta simetría de argumentos entre 1932 y el 2006 no hace más que recordarnos la escasa evolución de los términos que componen el discurso catalanista y el anticatalanista. En nuestro ensayo El oasis catalán la recordamos con dos citas en un párrafo que reproducimos a continuación:

Si nos centramos en la cuestión del encaje de Cataluña en España, la continuidad entre ayer y hoy aún es más palpable, dado que las posiciones de los defensores de un Estado de molde uniformizador y centralista han sido mucho más estáticas de lo que hoy las percibimos. De este modo, en 1995 un José Mª Aznar candidato a la presidencia hizo este llamativo símil entre el universo patriótico y el mundo de la confección: “España –afirmó- no ha sido sentida por los españoles como un corsé sino como un vestido, a veces ajado y no siempre a la moda, pero siempre suelto y llevadero”.1 Su tropo no era nuevo: lo formuló en 1899 en sentido contrario el intelectual mallorquín Miquel dels Sants Oliver (1864-1920), cuando –en el marco de la Renaixença- publicó La cuestión regional y afirmó que el regionalismo era “la protesta inconsciente y espontánea del cuerpo contra el vestido. Este cuerpo tiene brazos, pero el vestido no lo consiente; todo va apretado y confundido en el corsé”.2 A estas alturas, probablemente el problema de la sastrería territorial española radica en que sus modistos emplean sistemas métricos distintos y es imposible cortar un vestido a gusto de todos.

En suma, más de un siglo de debate enrocado nos contemplan y –como ya hemos comentado en este blog– la presunta balcanización de España es cosa de separatistas y separadores.

Notas

1.  J. Mª Aznar, España. La Segunda Transición (Espasa Calpe, Madrid, 1995), p. 44.

2.  Reproducido en E. Ucelay-Da Cal, El imperialismo catalán (Edhasa, Barcelona, 2003), p. 265.

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