EL POPULISMO QUE VIENE (44): GARCÍA ALBIOL O LOS ERRORES DEL “ANTIFASCISMO”

 

Xavier García Albiol ha sabido beneficiarse del “antifascismo”.

EL PASADO 19 DE OCTUBRE -informó Público (20/X/2010)- el líder del PP badalonés, Xavier García Albiol, acudió a declarar ante el fiscal especializado en delitos de odio y discriminación en Cataluña en relación a folletos que repartió relacionando inmigración con delincuencia (ya comentados en este blog)  debido a una denuncia de ICV-EUiA y un informe de la conselleria de Acció Social i Ciutadania (en manos de ERC) .

Pues bien, señala este diario que la declaración en el juzgado de García-Albiol se convirtió “en el primer acto de campaña del Partido Popular en Cataluña”. Éste  reivindicó su política y manifestó que se le había querido “acallar” para no se hablase “de los problemas de convivencia”. Además, su panfleto no planteaba temas de racismo sino de “problemas de seguridad y convivencia”. Por otra parte, la fiscalía tiene dificultades para determinar si sus declaraciones pueden ser perseguidos a efectos penales como delito de difusión de ideas xenófobas.

En definitiva, la denuncia contra éste político solo ha servido para darle mayor atención mediática y amplificar su discurso. Ello demuestra cómo la oposición de los partidos de derecha populistas aquí comete exactamente los mismos errores que hizo en Francia ante el ascenso de Jean-Marie Le Pen, tropezando dos veces contra la misma piedra.

El error de judicializar la política

El sociólogo, politólogo e historiador francés Pierre-André Taguieff, gran conocedor del lepenismo, al estudiar en 1995 las cinco estrategias más generalizadas para frenar la progresión del Frente Nacional [FN] lepenista ya constató que éstas comportaban más costes para los partidos que las asumían que para el propio FN, que a menudo salía reforzado de los enfrentamientos. Lo hizo en su trabajo  “Antilepénisme: les erreurs à ne plus commettre”, en D. Martin-Castelarnau (dir.), Combattre le Front National (Editions Vinci, París, 1995), pp. 213-230.  

A continuación resumimos sus análisis, ya que hoy pueden hacerse extensivos a la situación que vivimos en España, como ha demostrado la tentativa de juzgar a García-Albiol.

Las estrategias seguidas en España contra los políticos de derecha populista ya fracasron en Francia.

Taguieff consideró al respecto que  la estrategia de “satanizar” a Le Pen y demandar su ilegalización (es decir,  exigir una condena moral acompañada de otra judicial) se reveló contraproducente por cinco motivos:

* El primero fue que reforzó la imagen del FN y de su líder, que instrumentalizaron la “estigmatización” en su favor sin complejos. Le Pen, ya en 1984, afirmó así “je suis la bête immonde qui monte, qui monte” (“soy la bestia inmunda que crece y crece”). A la vez, esta estrategia sobrevaloró el lepenismo en el plano mediático, pues el FN se instaló en el centro del debate ideológico y favoreció la bipolarización que Le Pen preconizaba entre su partido y el resto de formaciones.

* El segundo motivo fue que la estrategia se basó en una visión primaria del lepenismo, percibido como una “resurgencia” nazifascista que debía ser desenmascarada, que evitó cualquier análisis crítico.

* El tercer motivo fue que generó un debate moral y no político sobre los problemas que favorecían el crecimiento del FN.

* El cuarto fue que la estrategia “satanizadora” se centró en Le Pen (como sucedió después con Haider o Fortuyn), obviando que partidos como el Frente Nacional, al crecer, conocen de manera no negligible una adhesión del electorado a su ideario y no únicamente al líder.

* El quinto y último motivo fue que el discurso antirracista de los rivales de Le Pen impidió abordar temas importantes para el electorado (como la inseguridad ciudadana, la corrupción política o el patriotismo) que quedaron monopolizados por el lepenismo.

Los mismos errores

Pues bien, tras asistir al episodio protagonizado por el dirigente popular badalonés y asistir a la difusión pública por parte de SOS racisme de un manifiesto instando a la persecución legal de estos partidos, podemos  apreciar que se sigue en España el mismo camino erróneo para frenar al lepenismo hace dos décadas y su corolario previsible es el fracaso.

Continuaremos abordando esta problemática en próximas entradas. No obstante, para el lector interesado en este tema, le señalamos que dedicamos el capítulo 4 de nuestro estudio Ultrapatriotas a analizar las estrategias de contención seguidas en Europa frente a estas formaciones y sus líderes.

Los comentarios están cerrados.