EL POPULISMO QUE VIENE (47): DEL 20-N AL 21-N DE 2010, EL FIN DE LA ERA DE LA NOSTALGIA

  

 

Anglada en el acto central de la campaña de la PxC este domingo

ESTE DOMINGO HEMOS ASISTIDO AL ACTO CENTRAL DE CAMPAÑA DE LA PXC, celebrado en el salón de un hotel barcelonés lleno de público. Desde nuestra óptica, éste ha marcado un hito en la historia de la extrema derecha española: si el sábado, “20-N”, llevó a una multitud al Valle de los Caídos como símbolo del pasado franquista y joseantoniano (sin que faltaran las habituales tensiones de esta jornada), el domingo, “21-N”, Josep Anglada pasó página de todo ello y cerró un ciclo de más de tres décadas de políticas nostálgicas: en el acto de la PxC Franco no existía, sino que su lugar lo ocupaba el futuro, con un horizonte inmediato en la cita catalana a las urnas.

Los asistentes al acto contemplaron, pues, la puesta de largo de una nueva ultraderecha que tiene que ver  muy poco con la anterior. No en términos de pasado político de parte de su integrantes (Anglada fue un notorio piñarista), sino de mise en scène, discurso, público y homologación europea, como exponemos a continuación. 

Adiós a 35 años de nostalgia

La mise en scène fue distinta a los tradicionales actos de “afirmación nacional” organizados  por las pomposamente autodenominadas “fuerzas nacionales”. No había banderas, posiblemente para evitar contradicciones entre catalanismo y españolismo, problema que la dirección de la PxC intenta soslayar con el lema “primero los de casa”. Tampoco sonaron himnos, probablemente por el mismo motivo. Tales ausencias no dejan de ser una paradoja en un partido cuyo rasgo autodefinitorio es -precisamente- la defensa de la “identidad”. De momento, la formación -como hemos comentado en este blog- ha optado por ejercicios de funambulismo: se ha manifestado partidaria de la autodeterminación, del nuevo Estatuto catalán y -a la par- afirma defender un regionalismo catalán. En suma, quien no está contento es porque no quiere.

El público era mucho más heterogéneo que el habitual de los eventos ultraderechistas: se respiraba un cierto ambiente de mesocracia (incluyendo familias con niños pequeños) y advertimos la presencia de vecinos de lugares como Badalona o Nou Barris. Los asistentes  agitaban banderitas naranjas de la PxC y pancartas con mezquitas tachadas al jalear a los oradores. Tras la tribuna de los mismos no faltó una hinchada que coreó a voz en grito lemas como “Josep Anglada / estàs de puta mare [pronunciar “mara”]”.

La PxC demostró haber aprendido cómo funcionaba el ciclo político corto pese a su limitada experiencia electoral. De este modo, ante una campaña donde las pesadas maquinarias de los grandes partidos tienden a imponer sus mensajes en los medios, ha enviado su mailing a mitad de la misma e igualmente ha convocado su acto central en el ecuador.  Tal cintura política ha sido hasta ahora impropia de la extrema derecha, donde el márqueting electoral ha sido inexistente y la táctica -cuando se ha dado- se ha tendido a confundir con la estrategia.

Igualmente, Anglada y su entorno han sabido codificar un mensaje en la más pura ortodoxia lepenista: asociar los problemas actuales -paro y crisis económica- a la presencia de una inmigración, supuesto resultado de la gestión de unos partidos denunciados como corruptos y partidarios de la última  (“¡Tenemos las manos limpias!”, gritaba Anglada). La receta es tan sencilla como demagógica, pero se ha revelado eficaz en Europa: por una parte, mete a todos los partidos en un mismo saco con el rótulo de que “son iguales” y están “corruptos” y “podridos”; por otra, les estigmatiza como formaciones pro-inmigración o favorables a un pretendido “extranjero-invasor”.

Tal mensaje tiende a reforzar la posición excepcional de la PxC, que -a los ojos de sus seguidores o simpatizantes- se proyecta como la formación que dice en voz alta lo que supuestamente muchos piensan en voz baja y por tal motivo la silencia “el sistema”

Los apoyos externos

Se visualizó la homologación de la PxC con la extrema derecha europea con la intervención de dos pesos pesados: Filip Dewinter, presidente del Vlaams Belang [Interés flamenco, antaño Vlaams Blok, segundo partido de Flandes] y Heinz-Christian Strache, presidente del FPÖ [Partido de la Libertad de Austria], que alcanzó el 18% de los votos en los últimos comicios legislativos y el 27% de los sufragios en Viena en los locales. Dewinter se ganó los aplausos diciendo que deportaría a los inmigrantes por cualquier medio, incluyendo que marcharan por su propio pie.

 

Filip Dewinter -líder del VB- interviene en el acto de la PxC.

Eso sí, como ambos socios de la PxC son partidarios de naciones sin Estado -el VB quiere separar Flandes de Bélgica y el FPÖ es pangermánico- dejaron caer afirmaciones sobre la  lucha de los catalanes por su lengua y nación que -xenofobia al margen- podrían suscribir independentistas sin problema alguno.

Asi las cosas, la nueva extrema derecha que parece emerger en España de la mano del “angladismo” rompe esquemas más arraigados en el seno de este espectro: no ve la luz en Madrid,  sino en Barcelona y sus patrocinadores más firmes no son los tradicionales partidos franceses e italianos, sino centroeuropeos: austriacos y flamencos.

En este sentido, desde la PxC nos han explicitado que las cúpulas de VB y del FPÖ apoyan resueltas a la formación (¿Han pagado el mailing de Anglada?). A la vez, se nos ha manifestado que el supuesto millonario sueco Patrik Brinkmann (presidente de la Fundación Kontinent Europa-KES) hasta la fecha no  ha aportado cantidad alguna ni ha manifestado cual puede ser ésta. En suma, no parece que las finanzas de la PxC tengan mayor secreto hasta hoy.

Los comicios del domingo

¿Entrará Anglada en el parlamento? Los sondeos no lo auguran, pero existe una abstención y un voto oculto que puede ser difícil de cuantificar antes del día 28. También ignoramos el impacto que puede tener la asunción del discurso crítico con la inmigración que ha asumido el Partido Popular o el efecto de la crisis provocada por el abandono de su secretario general Pablo Barranco.

Por nuestra parte, consideramos que la valoración del progreso de la PxC no pasa únicamente por constatar si obtiene o no representación en el hemiciclo, sino también por observar si:

* Consigue logros substanciales en el cinturón metropolitano de Barcelona o en la conurbación Reus-Tarragona. Es interesante advertir que en Reus (segunda ciudad de Tarragona) la desafección política ya ha llevado a un partido de protesta, la CORI, al consistorio.

* Avanza en localidades significadas por polémicas en torno a la inmigración como Badalona (tercera ciudad de Cataluña donde el PP de Xavier García-Albiol ha hecho bandera de la inmigración como tema estelar), Lleida (cuyo consistorio prohibió el velo integral), Cambrils (donde se desató una polémica al crearse una efímera “zona franca” para los llamados top manta) o Salt (por las tensiones surgidas entre vecinos e inmigrantes).

* Si manifiesta tener un techo, desciende o aumenta en sus feudos de El Vendrell y Vic (donde se produjo una controversia en el empadronamiento de inmigrantes en situación ilegal en la que el consistorio antiangladista asumió tesis angladistas).

* Si crece en la provincia de Girona, donde solo tiene presencia en Olot.

Cartel de PxCat y su candidato, Mateu Figuerola.

* Si en Lleida se impone o no al Partit per Catalunya [PxCat] que lidera el escindido edil de la PxC, Mateu Figuerola.

* Si el Movimiento Social Republicano [MSR] –que denuncia que Anglada carece de programa anticrisis y es “electoralista”– consigue resultados que le permitan aspirar a mantenerse enla liza política como fuerza significativa y no marginal.

Cartel del candidato al parlamento catalán del MSR.

Y es que  la campaña electoral de la PxC en estas elecciones autonómicas -sea cual sea su resultado- ha constituido un ejercicio de gimnasia política para las municipales de mayo de 2011, pues -como exponemos en El oasis catalán y hemos declarado recientementeestos comicios podrán ser un verdadero seísmo político en términos de desafección hacia los partidos tradicionales.

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