EL POPULISMO QUE VIENE (52): MARINE LE PEN RESUCITA AL FRONT NATIONAL

 

Marine Le Pen, hija de Jean-Marie Le Pen, aspirante a sucederle al frente del Front National.

MARINE LE PEN, hija del dirigente del Front National [FN] Jean-Marie Le Pen, ha logrado situar a su formacion en el centro del debate público en Francia con declaraciones realizadas el pasado día 10 en las que comparó la presencia musulmana en Francia con la ocupación alemana.

Su gran impacto mediático ha dado proyección a su figura. Ésta ya estaba muy valorada en los sondeos, según ABC, pues le otorgaban un 27% de popularidad y un 14% en intención de voto en las presidenciales previstas el 2012. El politólogo Frédéric Dabi valora así su irrupción: «Marine Le Pen es una estrella emergente. Todos los sondeos apuntan en la misma dirección. Puede mejorar los resultados de su padre en la primera vuelta de las presidenciales de 2007 (10%), incluso los de las presidenciales de 2002 (16.86%)”.

Se apunta, de este modo, que en las futuras presidenciales incluso podría ser una figura arbitral. Así, la también politóloga Dominique Reynié afirma en una entrevista en Le Monde que “en el 2012 el peligro FN es muy real”. En este aspecto, el debate que tuvo lugar el año pasado sobre la identidad nacional francesa insufló aire al FN, que estaba de capa caída. Ahora Marine Le Pen ha dado un giro al discurso tradicional lepenista al substituir al inmigrante -chivo expiatorio de todas las desgracias francesas con Le Pen padre- por el musulman.

A la vez, la UMP -el partido del presidente Sarkozy- se enfrenta con una difícil papeleta ante Marine Le Pen: si recoge sus temas puede perder electorado centrista y si no lo hace puede que parte de su electorado se deslice hacía el FN. Así las cosas, dos cargos electos de la UMP -Christian Vanneste, diputado, y Xavier Lemoine, alcalde de Montfermeil- ya se han pronunciado por una alianza con el FN.

Marine, que no ofrece un perfil conservador clásico (con 42 años, es madre de tres hijos y se ha divorciado en dos ocasiones), también ha consolidado su candidatura para dirigir el FN frente a su rival Bruno Gollnisch, que encarna al sector más “duro” y tradicional. 

A continuación reproducimos la información de Andrés Pérez aparecida en Público, pues ofrece una buena visión de conjunto sobre el impacto de las declaraciones de la hija de Le Pen y de la situación del partido.

[Cuando ya teníamos redactada esta entrada, El País ha publicado una crónica sobre Marine Le Pen: http://www.elpais.com/articulo/domingo/Le/Pen/elppor/20101219elpdmg_8/Tes]

Marine Le Pen logra resucitar a la ultraderecha en Francia

Con su diatriba contra los musulmanes, ha situado las tesis ultras en el centro del debate político en Francia. Algunos sectores del partido de Sarkozy sueñan con que se una a sus filas

Marine Le Pen, candidata a suceder a su padre como presidenta del partido ultraderechista Frente Nacional (FN), ha logrado incendiar la escena política francesa y colocar a su partido en el centro del debate, cuando parecía totalmente moribundo. Y ello gracias a una declaración deliberadamente provocadora, en la que comparó la plegaria musulmana con una “ocupación” similar a la de los nazis.

Hace diez días, Marine Le Pen escogió la ciudad de Lyon para dejar caer la bomba: “Hace 15 años, tuvimos el problema del velo islámico. Después, llegó el burka y hay cada vez más burkas. Luego, llegaron las oraciones musulmanas en la vía pública y ahora hay entre diez y quince lugares donde, de manera regular, cierto número de personas vienen para acaparar el territorio. Se trata de una ocupación; podríamos hablar así, porque es una ocupación de sectores enteros de territorio, barrios donde la ley religiosa se aplica: es una ocupación. Claro, no hay blindados ni soldados, pero es una ocupación”.

Los responsables de colectivos musulmanes se abstuvieron de poner el grito en el cielo, cosa que suelen hacer desde 2007. Por el contrario, fue el Movimiento contra el Racismo y por la Amistad entre los Pueblos (MRAP), que nació bajo la ocupación nazi, el que ya se está ocupando de redactar una querella contra Marine Le Pen por “incitación al odio racial”, delito tipificado en Francia.

Guerra a muerte con Gollnisch

Pero lo importante es que la declaración sabiamente destilada, en un terreno ultrasensible en Francia, provocó de inmediato el efecto esperado por esa líder, que está enzarzada en una guerra a muerte contra el otro candidato a la presidencia del FN, Bruno Gollnisch.

Todos los partidos, sobre todo los más serios, tuvieron que situarse respecto a Marine Le Pen, y ella logró abrir una falla inmensa de divisiones en el seno del partido conservador de Nicolas Sarkozy, la UMP, que todavía se lame las heridas por el fracaso de su gran operación de esta temporada política: el “Gran Debate sobre la Identidad Nacional”.
 

 Cartel del FN que fue cenurado por el gobierno (véase su similitud con el del referéndum antimezquita de Suiza) .

Iglesias católicas vacías

En realidad, su descripción de una Francia donde, en ciertos barrios, los viernes por la tarde cientos de fieles musulmanes bloquean calles enteras para rezar, obedece a una realidad muy banal. Decenas de miles de iglesias católicas pueblan toda Francia, pero están vacías. Por el contrario, el Estado sigue autorizando la apertura de mezquitas sólo con cuentagotas. Las pocas que hay, están abarrotadas. Para colmo, en el barrio parisino de La Goutte d’Or al que hizo directamente alusión Le Pen , una de las mezquitas habitualmente utilizadas está en obras actualmente. Los fieles rezan en las aceras simplemente porque no tienen otro sitio.

En lugar de limitarse a destacar esa realidad banal, la clase política francesa empezó a perder los nervios. Todo un portavoz del Partido Socialista, Benoît Hamon, se sintió en la obligación de intervenir frontalmente: “Marine Le Pen califica de ocupantes a los nietos de los combatientes que liberaron Marsella, cuando ella, ¡ella!, pertenece a una familia política que desayunó, comió y cenó en la mesa del ocupante [nazi]”.

En la UMP, el cuadro clínico es más grave. El nuevo secretario general, Jean-François Copé, se declaró partidario de “dramatizar” el ascenso fulgurante de Marine Le Pen y de contrarrestarlo impulsando de nuevo la temática del “Gran Debate sobre la Identidad Nacional”, cosa que irritó de inmediato a otros sectores de su partido. Son sectores que creen que algún día podrán absorber a Marine Le Pen y sueñan con verla ministra de un Gobierno de Sarkozy.

Con su frase, Marine Le Pen ha probado no sólo que maneja el doble lenguaje habitual de su padre. También que, pese a su imagen “modernizadora”, sabe colocarse en el centro del particular ecosistema de su partido. Así, al comparar a los musulmanes con los nazis, ha segado la hierba bajo los pies de su rival, Gollnisch. Este encabeza una coalición de las corrientes más impresentables del FN: los criptonazis, los ultratradicionalistas católicos, y los partidarios del druidismo, que están convencidos de que existe una “raza francesa” que se remonta a los Cro-Magnon.

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