EL CONCIERTO ECONÓMICO CATALÁN, UNA ANTIGUALLA CENTENARIA

 

Propaganda en defensa del concierto económico catalán.

EN EL ARTÍCULO PUBLICADO EL  PASADO DÍA 2 en La Vanguardia sobre el Estatuto de autonomía para Cataluña que propuso el carlismo en 1930 (“El Estatut carlista de 1930: ¿hoy es ayer?“) reconstruimos la historia del surgimiento del concierto económico catalán, una demanda que supera ya el siglo de antigüedad y cuya reivindicación actual demuestra -como parte de los postulados del estatuto carlista de 1930- que el catalanismo experimenta un carácter circular. Este fue el texto publicado, no accesible on-line. 

Una antigualla llamada concierto económico

CiU ha hecho del concierto económico el tema estelar de su campaña electoral y es llamativo que en el 2010 el horizonte de las relaciones entre Catalunya y el resto de España lo enmarque una reivindicación surgida a finales del siglo XIX. Su origen remite a las llamadas Bases de Manresa: un documento programático de organización política de Catalunya que la Unió Catalanista [UC] aprobó en esa ciudad en 1892 y que se considera el texto fundacional del catalanismo político. Y es que un año después otra asamblea de la UC celebrada en Reus ya reclamó un concierto económico para que las Bases pudieran materializarse, como explica Joan Lluís Pérez Francesch en su estudio Les Bases de Manresa (1992).

[IMGP1353.JPG]

Propaganda de demanda del concierto para Cataluña de 1899 de http://sellospoliticos.blogspot.com/, que incluye otros materiales gráficos de interés.

La demanda del concierto cobró impulso desde el invierno de 1897, cuando el Foment del Treball Nacional se alarmó ante la crisis que podía desatar la guerra de Ultramar iniciada en 1895 y reclamó un concierto económico similar al de las provincias vascas para Catalunya. La campaña en su favor alzó el vuelo con la derrota de 1898 ante EE.UU., especialmente cuando el “regeneracionismo” del general Camilo García Polavieja (que cobró celebridad al dirigir la guerra en Filipinas) sintonizó con el empresariado catalán. Entonces se declararon favorables al concierto económico 318 consistorios, las 4 diputaciones y numerosas entidades. Pero el ministro de Hacienda –Raimundo Fernández Villaverde–, en lugar de acordarlo, subió los impuestos ante los gastos de la contienda. Ello desembocó en una sonada huelga fiscal en 1899: el tancament de caixes. Acabó así la campaña por el concierto, pero no su reivindicación.

Los comentarios están cerrados.