¿UN HITLER VENCEDOR HUBIERA SUPUESTO UNA MEJORA PARA LA ESPAÑA DE FRANCO?

 

En el último especial publicado por CLÍO, ahora a la venta, publicamos diversos artículos que pueden ser de interés para los lectores de este blog: uno sobre el imperio de Hitler (“El imperio nazi: ¿Una Unión Europea racista?”), dos rutas históricas por el universo nazi (“Obersalzberg. En el corazón del Reich” y “Munich, la capital del nazismo”) y un artículo de historia contrafactual:”¿Y si Hitler hubiera triunfado?”.

De todos ellos, quizá el más sugerente es el ejercicio de historia contrafactual que valorar qué hubiera pasado si Hitler hubiera vencido en la contienda. Uno de los aspectos del artículo que hubiera sucedido si Franco, en lugar de iniciar un distanciamiento del líder nazi, hubiera estrechado sus relaciones con el Tercer Reich. El resultado –como mostramos a continuación- podría haber comportado un empeoramiento de la paupérrima economía española.

Ni imperio, ni Reichmarks

En este artículo analizamos la cuestión en función de las contribuciones de tres reputados expertos en La historia de España que no pudo ser (Ediciones B, 2007), coordinada por Joan Mª Thomàs.

De este modo, para el historiador Norman J. W. Goda una España sumada al Eje en 1940 habría sido un satélite nazi. No habría obtenido una expansión colonial en África y hubiera tenido que ceder una de las islas Canarias a Hitler para que éste estableciera una base naval. Es igualmente posible que nuestro país –uno de los grandes productores mundiales de wolframio -imprescindible para la industria militar- lo hubiera debido suministrar a un precio menor del que recibió en la época, pues los alemanes no habrían competido entonces con la poderosa demanda Aliada para evitar que el mineral cayera en poder enemigo.

Por su parte, Xavier Moreno señala que la victoria nazi habría comportado un eventual golpe de Estado germanófilo liderado por Agustín Muñoz Grandes (general de la División Azul que gozaba de alta estima por parte de Hitler) que dejara a Franco como un Jefe de Estado honorífico. Ello, sin embargo, tampoco impediría que el país fuese un “Estado amigo” del Reich de bajo perfil, especializado en agricultura y ganadería.

Eso sí, la alianza hispano-alemana habría requerido “arianizar” a su población recurriendo a pretendidos ancestros arios. El historiador Wayne H. Bowen considera en este sentido que tales antepasado se habrían buscado en los visigodos, al hermanar alemanes y españoles. Esta tesis –que apoyaría Himmler- transformaría “a la población de España, mediterránea, norteafricana y sureuropea en aria oficial u honoraria: en aliada aceptable del Volk de Hitler”. Ello, apunta Bowen, tuvo apoyos en el seno del franquismo: el lingüista y experto en estudios clásicos Antonio Tovar publicó El Imperio de España en 1941. Allí explicó que nuestra grandeza radicaba en la combinación de herencia visigótica y romana, afirmando que “los españoles tenemos la fortuna de pertenecer a un pueblo hecho para mandar”.

En suma, con Hitler triunfante seguramente España -lejos de convertirse en una potencia europea mediana- solo habría ganado la adscripción a una pretendida estirpe racial elevada, lo que no evitaría su rol subalterno en una Europa diseñada a imagen y semejanza de Alemania.

Invitamos a los lectores a conocer este y otros trabajos en la revista.

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