EL POPULISMO QUE VIENE (66): LA MEMORIA DEL PRESIDENTE REVILLA Y LOS CAMINOS DEL POPULISMO CÁNTABRO

EL PRESIDENTE CÁNTABRO Miguel Ángel Revilla se sintió incómodo cuando acudió al programa “La Noria” el 19 de febrero de 2011 y la periodista Isabel Durán le acusó de haber mentido en su biografía escrita por Virgina Drake (Revilla. Políticamente incorrecto) al explicar que militó en el antifranquismo cuando en realidad estaba en la organización sindical franquista.

ABC el pasado día 6 publicó un extenso artículo sobre el mismo. Posteriormente -el 10 de marzo- dijo que “todo el mundo conoce mi pasado ” y de nuevo el mismo diario se hizo eco de sus declaraciones en una entrevista en Punto Radio, en la que “reconoció haber pertenecido a la Organización Juvenil Española cuando tenía «13, 14 o 15 años» y haber sido «delegado de sindicatos en Torrelavega». Pero si se observa la imagen reproducida por el diario, distaba de ser un chaval y era un talludito militante.

El Diario Montañés se hace eco de una conferencia de Revilla  (foto de ABC).

Así las cosas, este político nacido en 1943 y fundador  en 1978 del Partido Regionalista de Cantabria [PRC], que ahora apoya al actual presidente del gobierno, parece que es uno más de los que con la Transición reinventó su pasado, como hicieron muchos franquistas y figuras de la oposición (como el socialista Enrique Tierno Galván o el ácrata Enric Marco). En todo caso, su populismo -el lo llama “ser populachero”- parece tener una matriz falangista que le permite sintonizar con la izquierda y maniobrar con habilidad en las procelosas aguas de la política española.

Primero fue Hormaechea

Hay que recordar, en este contexto, que antes de Revilla ya existió en Cantabria otro regionalismo populista liderado por Juan Hormaechea. Recordemos que éste alcanzó notoriedad estatal cuando el 1 de noviembre de 1990 en un pub nocturno cantó “Montañas nevadas” con el brazo alzado y realizó explosivas declaraciones sobre personalidades de su partido, el PP. Llamó a Aznar “charlotín” y “bigotillo”; sobre Isabel Tocino dijo que no le servía “ni para masturbarse” y respecto a Manuel Fraga manifestó que éste se había refugiado en Galicia por su fracaso político. Posteriormente matizó las declaraciones, pero cobró nueva notoriedad en diciembre cuando cuatro diputados autonómicos de la oposición presentaron una denuncia contra él. La información publicada entonces en la prensa dejó entrever un verdadero poder fáctico regional.


Este video recuerda la lucha política que se produjo en torno a las declaraciones de Hormaechea asumiendo el discurso de defensa de éste último.

Hormaechea -como explicamos en nuestro ensayo Ultrapatriotas– inició su carrera tras ser elegido concejal del municipio de Santander en 1973 por el “Tercio Familiar” franquista. Durante la Transición se afilió a la UCD y ganó la alcaldía de Santander, victoria que revalidó posteriormente. Al producirse la crisis del partido ucedista, se afilió a AP y prosiguió su ascenso político (en 1983 conquistó por tercera vez el consistorio). En 1986 se presentó a la presidencia autonómica como independiente en el seno de AP. Una vez elegido presidente dejó de militar en este partido y se mantuvo en el poder hasta las elecciones autonómicas de 1995 (con un breve paréntesis en 1990-1991, cuando le desalojó del poder el socialista Jaime Blanco), en medio de una grave crisis política generada por su procesamiento, donde sobresalieron episodios esperpénticos, como su intención de pedir asilo político a EE.UU. por ser el país “que tiene mayores libertades públicas” o una amenaza personal a un auditor. Hormaechea se quejó también del supuesto partidismo de la justicia y afirmó que “los jueces y fiscales serán independientes cuando sean elegidos por el pueblo”. En 1994 finalmente fue condenado por un delito de malversación de fondos públicos y otro de prevaricación y en el 2002 se vio de nuevo ante los tribunales al repetirse el juicio porque en 1999 el Tribunal Constitucional dio amparo al político cántabro.

El ocaso de la UPCA

Pese a estar procesado, Hormaechea mantuvo una compleja relación con el PP liderado por José Mª Aznar, ya que concurrió a las elecciones autonómicas de 1993 con su propia formación, Unión Para el Progreso de Cantabria [UPCA], que definió diciendo que “no es de aquí ni de allá, sino de todos aquellos que quieren el bien de Cantabria”. Tras las elecciones (obtuvo 57.400 votos, casi 44.000 menos que en las elecciones precedentes), formó gobierno con el apoyo de los diputados “populares” por la aritmética del Parlamento (sobre 39 diputados, la UPCA tenía 15 y 6 el PP). Su carrera política finalizó en 1995, pese a que en 1994 quedó judicialmente inhabilitado, cuando se vio forzado a retirarse en el último momento de la contienda electoral autonómica.

En definitiva, parece que en Cantabria -en la persona de Revilla- se ha afianzado un populismo regionalista que mira a la izquierda a diferencia del de su antecesor Hormaechea.

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