EL POPULISMO QUE VIENE (67): SEÍSMO ELECTORAL EN FRANCIA POR EL AVANCE DEL FRENTE NACIONAL

Marine Le Pen junto a su padre y fundador del Front National.

LOS RESULTADOS DE LA PRIMERA VUELTA DE LAS ELECCIONES CANTONALES FRANCESAS de este domingo han plasmado el avance del Frente Nacional que ya auguró un sondeo del que nos hicimos eco en este blog.

Ahora el FN pisa los talones al partido de Nicolas Sarkozy, la Union pour un Mouvement Populaire [UMP, Unión por un Movimiento Popular]. El partido socialista ha vencido en la primera vuelta de las elecciones cantonales con un 25,6% de los votos (según datos provisionales del Ministerio del Interior). Sin embargo, el Frente Nacional alcanzó un 14,7% de los sufragios. algo calificado de “histórico” por su presidenta Marine Le Pen. A la vez,la UMP obtuvo un 16,3% y se situó a menos de dos puntos de esta formación ultarderechista. La abstención fue record y llegó al 55% del electorado.

Las razones del progreso lepenista son variadas, pero un comentario del destacado dirigente de la UMP y primer ministro, François Fillon, señalando que ha sido un error acercarse a las posiciones del FN es significativo de como derecha y extrema derecha han competido en el mismo nicho electoral. Ante la segunda vuelta delas elecciones que debe celebrarse este domingo, ya ha empezado la polémica en el seno de la UMP.

Fillon ha decidido no seguir a Sarkozy en su estrategia de no votar contra el Frente Nacional inclinándose por el PS (Sarkozy la designa “ni frente republicano, ni Frente Nacional”). Así, Fillon -señala Le Monde- ha explicado a los diputados UMP que “todo conduce a votar contra la Frente nacional a la segunda vuelta de los cantonales ” y  ha sido explícito: “en caso de duelo PS-FN, hay que votar contra el FN”.Es decir, la UMP afronta los comicios dividida internamente y a la baja. Por su parte, Marine Le Pen, definió esta votación como “el primer escalón hacia la victoria”, en relación a sus aspiraciones en las elecciones presidenciales de 2012.

A continuación reproducimos el reportaje que ayer publicó El País, de Antonio Jiménez Barca (20/III/2011) con epígrafes nuestros y aconsejamos consultar también éste el de Le Monde.

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¿Por qué sube Marine Le Pen en Francia?

La crisis, la desafección política y cierto impulso dado por esta líder joven que ha sabido conectar con una franja del electorado explican la escalada, confirmada en las elecciones cantonales de ayer, de la hija de Le Pen y actual presidenta del Frente Nacional

El primer turno de las elecciones cantonales celebradas ayer en Francia lo demuestra: el ultraderechista Frente Nacional de Marine Le Pen, que cosechó un 15%, progresa a una marcha uniformemente acelerada. Una sonada encuesta publicada el 5 de marzo por Le Parisien, ya lo advertía, sacudiendo de arriba abajo el panorama político francés. Más de uno se frotaba entonces los ojos con incredulidad mientras ella, tan sonriente como exultante, saltaba de televisión en televisión explicando a su modo la escalada: “Yo no he venido aquí a figurar”. Marine Le Pen, abogada, inteligente, populista, amiga de pisar el terreno y patearse la calle, añadía: “Soy la única actualmente capaz de derrotar a Dominique Strauss-Kahn [dirigente socialista, actual presidente del Fondo Monetario Internacional y considerado como el político francés más popular]. Hace seis meses, esa frase sonaba a chiste. Ahora no. Ayer, la presidenta del Frente Nacional, tras conocer los resultados de las elecciones, insistió: “Todo esto confirma que el Frente Nacional ya no es un partido de protesta sino un partido de adhesión”.

Todos los especialistas coinciden: Marine Le Pen ya juega en primera división. Dentro de 14 meses, habrá tres candidatos capaces de ganar las elecciones presidenciales y convertirse en todopoderoso presidente de la República francesa: Nicolas Sarkozy (hundido en las encuestas desde hace meses); el líder socialista que salga en otoño de unas primarias disputadas, encarnizadas y peligrosas desde el punto de vista electoral, y Marine Le Pen, que caracolea de sondeo en sondeo y de elección en elección.

¿Por qué ha resucitado el Frente Nacional?

En 2007, el Frente Nacional parecía muerto, rozaba un 3% de los votos y algunos lo daban por definitivamente extinguido. Sarkozy había conseguido no sólo desactivarlo sino fagocitarlo. ¿Qué ha pasado desde entonces?

“En primer lugar, por la mala marcha de la economía y por el mal humor y el pesimismo francés. Aquí la crisis se ve con más exasperación y protesta que en España, por ejemplo”, explica Pascal Perrineau, director del Centro de Investigaciones Políticas de Sciencies Po y experto en extrema derecha. Francia roza un paro del 9,5% y comienza a crecer y a salir, aunque a trompicones, del agujero de la crisis. Pero la constante y continuada oposición contra la reforma de las pensiones en el último otoño dan fe del estado de crispación existente. Para este especialista, además, en el ascenso de Marine Le Pen, que hace un año no superaba el 12% de popularidad, se cuenta también el descrédito de la política y los políticos a ojos de los franceses. Éstos observan qué, a pesar de las promesas de una República intachable de Sarkozy, se suceden los episodios de oscuros conflictos de intereses en los que se mezcla el poder y el mucho dinero (caso Woerth-Bettencourt) o los episodios de vacaciones pagadas por tiranos árabes o amigos de tiranos árabes a la exministra de Asuntos Exteriores, Michèlle Alliot-Marie, en Túnez, o del primer ministro, François Fillon, en Egipto. Y nadie como el Frente Nacional y Marine Le Pen para atraerse todo ese pelotón de desengañados hartos de los privilegios de los políticos.

Los estudiosos añaden que el perfil de la hija del fundador del Frente Nacional (más joven, mujer, más moderna) ha ayudado a dulcificar aparentemente el mensaje xenófobo, racista y abrupto del padre. “En el fondo, las ideas se basan en lo mismo: inmigración e identidad francesa, pero la forma no es la misma, y eso cuenta”, explica el politólogo experto en movimientos de extrema derecha Jean-Yves Camus.

Astuta, mediática, temible en los debates, demagoga, con un sentido acertado para meter el dedo en el ojo y denunciar problemas reales y proponer soluciones irreales (salir del euro, por ejemplo), con el valor (o la desfachatez) para apropiarse de valores considerados hasta ahora como propios de grandes partidos republicanos de derecha y de izquierda (la laicidad, la intervención del Estado en la economía), Le Pen juega, además, según los especialistas, con la ventaja y el impulso de la novedad. “Encauza ese miedo a este mundo globalizado y abierto. Y se acerca a esos que ven en la revolución árabe un peligro para la inmigración”, añade Perrineau. Ella lo sabe: el 14 de marzo viajará a Lampedusa para interesarse por la reciente oleada de refugiados procedentes de Túnez.

Marine Le Pen ha sabido hacer atractiva la imagen del FN alejándolo de la margialidad y manteniéndolo en la demagogia que le caracteriza.

La porosidad entre los votantes de Le Pen y Sarkozy

Ya nadie se atreve a pronosticar qué pasará dentro de 14 meses. Camus avisa de la peligrosa porosidad que existe entre los votantes de la Unión por un Movimiento Popular de Sarkozy y el Frente Popular, demostrada en el resultado de la elección de ayer. El 43% de los votantes de Sarkozy son favorables a alianzas con la extrema derecha. Los debates sobre la identidad francesa y el socorrido recurso a la seguridad del actual Jefe del Estado ya no bastan para retener votantes en fuga hacia lo más esquinado de la derecha. Algunos dirigentes socialistas, por su parte, se preguntan si unas primarias a cara de perro son una buena solución. Mientras tanto, las frases de Le Pen comienzan a percibirse como algo más que bravatas.

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