EL POPULISMO QUE VIENE (68): SARRAZIN HABLA DE SUS TESIS SOBRE “LA DISOLUCIÓN DE ALEMANIA”

EN ESTE BLOG HEMOS SEGUIDO CON ATENCIÓN LA POLÉMICA CREADA POR THILO SARRAZIN y su obra Alemania se disuelve (ver 1, 2, 3, 4 y 5). Por esta razón hemos considerado de interés para nuestros lectores reproducir íntegramente esta extensa entrevista que le hizo Laura Luchini y que publicó El País el pasado día 20 (los epígrafes son nuestros). Lo consideramos de interés porque el libro ha creado un amplio debate en el seno de la sociedad germana y ya se han vendido 1.200.000 ejemplares del mismo.

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El xenófobo que divide a Alemania

Lleva vendidos 1.200.000 ejemplares. Thilo Sarrazin es el autor del libro donde se sostiene que los inmigrantes musulmanes son menos inteligentes y se integran peor, pero tienen más hijos y esto lleva a Alemania hacia la destrucción. Tesis conflictivas en un país con pasado nazi. “Me acusan de racista, pero las cuestiones que planteo mueven al 60% de la población”, afirma

Hoy día es posible hacerse rico y famoso en Europa por sostener que los musulmanes son “el corazón de todos los problemas” y que los inmigrantes de las zonas pobres del mundo, con su alta fertilidad, amenazan con bajar el nivel medio de inteligencia de un país tan culto y desarrollado como Alemania. Esto es precisamente lo que ha ocurrido con Thilo Sarrazin, de 66 años, exdirectivo del Bundesbank y miembro del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), a causa de su libro Deutschland schafft sich ab (algo así como “Alemania se destruye”), que se ha convertido en un caso editorial sin precedentes en su país.

Un libro controvertido

En un primer momento, muchos periodistas e intelectuales alemanes, llamados a expresarse acerca del libro, liquidaron sus tesis por ser “delirantes” y lo archivaron como una provocación más. Pese a ello, el texto se ha convertido en el mayor superventas del país y en el libro de ensayo en lengua alemana más exitoso de las últimas décadas. Seis meses después de su lanzamiento se han vendido 1.200.000 ejemplares y ha sido objeto de un debate sin precedentes.

Se trata de un denso escrito plagado de estadísticas, articulado en dos líneas tan simples como xenófobas: por un lado, designa a los inmigrantes turcos y musulmanes en general como “el corazón del problema”, debido a su escasa integración y su dependencia masiva de las ayudas sociales. Por otro, maneja teorías de “inteligencia genética” para sostener que la mayor fertilidad de las clases sociales bajas e incultas, en particular de inmigrantes musulmanes, rebajará el nivel medio de inteligencia del país. Alemania “se destruye”, si no cambia urgentemente las políticas de inmigración, según Sarrazin.

Debido a la controversia, el autor se vio obligado a dimitir de su puesto de directivo en el Bundesbank, el banco central. La decisión recibió el apoyo de la canciller Angela Merkel y del presidente de la República Federal, Christian Wulff, quienes consideraron “ofensivas e inaceptables” sus declaraciones acerca de que “los judíos y los vascos tienen determinados genes que los diferencian” del resto de la humanidad, palabras que recordaron a muchos las teorías nazis. Estas frases no figuran en el libro, pero su autor las pronunció en la conferencia de prensa que sirvió para presentar la obra. El escándalo se convirtió en la causa directa de que tanto el Bundesbank como el SPD iniciaran la toma de medidas contra él.

Sarrazin ya era famoso por anteriores polémicas. Cuando fue senador y ministro de Finanzas de la ciudad de Berlín, aconsejó a los que pedían aumentos del subsidio de desempleo que se pusieran un jersey más para ahorrar en calefacción. Y en vísperas de las celebraciones del 20º aniversario de la caída del Muro, en septiembre de 2009, declaró a la revista Lettre Internacional: “La integración requiere un esfuerzo por parte de quienes se tienen que integrar. Yo no respeto a quien no quiera hacer este esfuerzo. No tengo por qué reconocer a quienes viven de las ayudas públicas, pero niegan la autoridad del Estado que las otorga, no educan a sus hijos y producen constantemente más niñas con velo. Esto vale para el 70% de la población turca y el 90% de la población árabe en Berlín”.

El Bundesbank consiguió quitarse el problema de encima, pero no logró lo mismo el Partido Socialdemócrata Alemán, formación a la que pertenece Sarrazin desde hace décadas. A iniciativa de uno de sus dirigentes, Signar Gabriel, intentó expulsarle abriéndole dos expedientes; en el primero resultó absuelto de la acusación de racismo, mientras que el segundo expediente aún sigue abierto. Así que, de momento, Sarrazin es todavía miembro del SPD.

El hombre que ha incendiado a Alemania vive en Neue Westend, en Berlín Oeste. Se trata de un barrio de casas burguesas y ordenados jardines por donde pasean, lejos de los inmigrantes, mujeres enjoyadas acompañadas por perros recién salidos del peluquero. Thilo Sarrazin abre la puerta personalmente, ataviado con pantalones deportivos, un jersey y un par de pantuflas a cuadros. Invita a tomar asiento en un salón que aloja una gran biblioteca y reconoce que su vida ha cambiado desde que escribió su libro.

“Ahora soy muy conocido, viajo mucho, doy muchas conferencias, tengo muchas entrevistas. Es la vida de un escritor famoso”, cuenta, mientras se frota los ojos detrás de sus gafas. Su tarea, que parece tomarse como una misión, consiste en explicar por qué Alemania y Europa en general se destruyen: “Alemania tiene desde hace 40 años una tasa de nacimiento de 1,4 niños por mujer; esto significa que la población alemana se hace más pequeña con cada generación; en España, aunque con años de retraso, también tienen el mismo problema con los nacimientos. Al mismo tiempo, la natalidad se distribuye en Alemania de manera irregular en los distintos niveles de educación. Esto significa que los estratos sociales menos instruidos obtienen un mayor promedio de nacimientos, y por esta razón el potencial de Alemania se anula aún más rápidamente que la población. En tercer lugar, el tipo de inmigración que tenemos no es el adecuado para resolver los problemas que nos afectan. Ahora solo necesitamos trabajadores cualificados. Si la tasa de nacimientos de los inmigrantes incultos, procedentes de Turquía y África, sigue constantemente más alta, en unas pocas generaciones Alemania tendrá una mayoría de población turca, árabe, africana y musulmana”.


Sarrazin en la presentación de su controvertido libro.

Habla Sarrazin

Pregunta. Cuando uno mira hacia Alemania, no se aprecia por ningún lado que la situación sea tan dramática…

Respuesta. La gente que tomaba copas en el bar del Titanic tampoco se daba cuenta de nada: la orquesta tocaba, todo el mundo estaba bien, y en las primeras horas nadie advirtió el problema. A pesar de eso, estaban condenados a muerte porque el agua seguía entrando en la nave. El tema es que lo que observamos hoy no dice absolutamente nada, porque falta perspectiva. Yo quería analizar estos temas y ver cómo evolucionaba la discusión.

De los siete millones y medio de extranjeros que viven legalmente en Alemania, un país de 82 millones de habitantes, tres millones son de origen turco, y 280.000, árabe. Son muchos los que consideran que el libro de Sarrazin y su éxito son “una reacción histérica frente a los cambios actuales en la República Federal”, como escribió Arno Widmann, editorialista del Frankfuhrter Rundschau. Christian Staas, del semanal Die Zeit, condenó su “proyecto eugenésico”. Fue criticado, asimismo, tanto por representantes de la comunidad musulmana como judía. Otros, como el excanciller Helmut Schmidt, le reconocieron, sin embargo, haber roto un tabú. Además, Schmidt se dijo contrario a su exclusión del partido, no sin criticar al exbanquero: “Encuentro absolutamente equivocado el hecho de mezclar las tradiciones civilizadoras de otros pueblos con la herencia genética”.

Curiosamente, según una encuesta realizada por el diario sensacionalista Bild, el 18% de la población votaría a Sarrazin si se presentara a elecciones.

“La controversia se debe a que mi análisis es incómodo, y a la política no le gusta mirar de frente las verdades incómodas”, contraataca Sarrazin, eligiendo con calma sus palabras. “Yo dije que personas de diferentes culturas se portan de manera diferente, y esta diferencia no es igual para todos los grupos de inmigrantes. De esta manera, rompí un tabú político que dice: todos los hombres son iguales, y ya que esas personas están aquí, pueden ser todas consideradas como alemanas de nacimiento”.

P. ¿Por qué define usted a unos determinados grupos de inmigrantes como “el corazón del problema”?

R. La integración se puede medir a través de tres indicadores: el éxito de los jóvenes en el mercado laboral alemán, los resultados en el ámbito de la educación y la frecuencia con la que los inmigrantes recurren a las ayudas estatales. Bajo estos indicadores, se observa que tanto la integración de la inmigración procedente del este de Europa como también la de Extremo Oriente no representan ningún problema. Los inmigrantes en este caso tienen trabajo, se integran en el sistema y recurren menos a las ayudas sociales. Todos esos indicadores, analizados en el contexto de los inmigrantes que proceden de países musulmanes, ofrecen como resultado, por término medio, los datos contrarios.

P. Por un lado, la indicación de un grupo étnico-religioso como “el corazón del problema”; por otro, sus teorías de inteligencia genética. ¿No debería uno tener cuidado con estos temas, sobre todo en Alemania a causa de su pasado nazi?

R. Una cosa no tiene nada que ver con la otra. El conocido psicólogo americano Martin P. Seligman escribió en su libro What you can change and what you can’t que las importantes investigaciones de los nazis en materia de genética fueron injustamente desacreditadas, debido solo a los horrores perpetrados por el régimen nazi. Esto significa que la pregunta del pasado nazi no tiene nada que ver con los hechos del mundo de hoy.

Si se le pregunta a Sarrazin por las acusaciones de racismo, ya que designa a un grupo étnico como causa de la posible destrucción de Alemania, él disiente con la cabeza y, mirando hacia abajo, contesta nervioso: “No hace falta que lo vuelva a repetir. La acusación de que soy racista es absurda y no se me puede hacer”. Y añade: “Por lo que se refiere a los musulmanes, yo digo que su falta de integración se debe a su cultura. Con respecto a su inteligencia media, yo no digo nada en mi libro”.

P. El partido neonazi NPD distribuyó clandestinamente ejemplares digitales de su libro entre los miembros del partido…

R. La editorial ya está tomando medidas y eso no tiene nada que ver con nosotros.

P. Pero sus teorías apoyan ideales políticos extremistas.

R. La pregunta es si el libro describe factores importantes y verdaderos. No se trata de ver quién tiene una opinión particular sobre él. El hecho de que el partido NPD apoye algunos de los pasajes del libro se ha utilizado para difamarme.

A pesar de las condenas iniciales, la polémica causada por la idea de que “Alemania se destruye” ha producido algunos cambios sustanciales en el tono de la política alemana. Pocos meses después de la publicación del libro, y en pleno debate acerca de estas tesis, la canciller Angela Merkel dio por fracasado el multiculturalismo, tras haber defendido este modelo durante años. “Nosotros como Unión estamos a favor de la cultura alemana como guía y en contra del multiculturalismo. El multiculturalismo ha muerto”, afirmó Merkel en octubre pasado frente a los jóvenes de su partido, tras argumentar que es necesario exigir más a los inmigrantes. Desde entonces han empezado a escucharse con más frecuencia frases de discriminación contra el islam. “El islam no pertenece a Alemania”, repitió Horst Horst Seehofer, líder del partido socialcristiano bávaro, aliado político de la canciller. “No hay nada en la historia que demuestre que el islam pertenece a Alemania”, comentó la semana pasada el recientemente nombrado ministro del Interior, Hans Peter Friedrich, también socialcristiano.

P. ¿Cree que el éxito de su libro ha influido en decisiones políticas posteriores?

R. No lo sé todavía. Pero los políticos han tenido que reconocer que las cuestiones planteadas por mi libro mueven al 60% de la población. No sé, sin embargo, si declaraciones como la de “el multiculturalismo ha fracasado” han sido oportunistas.

Representantes musulmanes en Alemania, por otra parte, denuncian constantemente que se sienten víctimas de discriminación en una disputa que les parece absurda y descaradamente parcial. La polémica está servida y se encamina, con mucha claridad, hacia una creciente tensión social.

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