UN ANALISTA ESTADOUNIDENSE PREDIJO EN 1967 EL “CRASH” ECONÓMICO ACTUAL Y SU SUPERACIÓN A TRAVÉS DEL FALANGISMO

Un estudio de prospectiva de 1967 de una fundación estadounidense ya detectó una crisis económica global en el 2000

En 1967 Hermann Kahn y Anthony J. Wiener publicaron The year 2000. A framework for speculation on next thirty three years (Hudson Institute, Nueva York), traducido en España dos años después como El año 2000. Un marco para la especulación sobre los próximos treinta y tres años, Revista de Occidente, Madrid, 1969.  En esta obra Kahn (1922-1983), un controvertido estratega nuclear del Hudson Institute, auguró un escenario de crisis económica internacional que producía zozobra y crisis bancarias en España y que se superaba a través de un neofalangismo que exportaba sus principios al resto de Europa.

A continuación reproducimos el texto del libro tal como lo transcribe Arnaud Imatz en José Antonio (Plataforma 2003,Madrid, 2003), en sus páginas 438-440 (que corresponden a las del original castellano pp. 423-424). No deja de ser chocante el escenario económico augurado medio siglo antes dadas sus coincidencias con el contexto actual, aunque si parece remoto el aparente protagonismo del neofalangismo en la gestión de la salida de la crisis. En todo caso, nos ha parecido de interés reproducirlo para nuestros lectores.

¿Un neofalangismo o postfalangismo permitirá salir de la crisis?

Esta es la cita textual del ragmento de la obra que ofrece Imatz (hemos añadido subtítulos para facilitar la lectura):

Un nuevo movimiento paneuropeo

En caso de crisis económica mundial o estancamiento… cobran fuerza las tendencias a favor de protestas de tipo ‘poujadista’ entre los pequeños empresarios y oficinistas de Europa Occidental y Estados Unidos. Se separan voluntariamente del Gobierno parlamentario y exponen, de forma dramática, la incompetencia o irrelevancia de muchos partidos políticos e instituciones existentes en Occidente, aunque siguen representando una fuerza marginal. A continuación la crisis económica ocasiona una serie de quiebras bancarias en España. Se forma entonces una inesperada alianza entre estos elementos de protesta y los trabajadores, que tienen una gran tradición de acción anárquica y sindicalista. Empieza a crecer un movimiento antigubernamental fuerte, aunque aún no se conozca perfectamente a dónde va, que pone en peligro al débil régimen liberal que ha sustituido al general Franco.

Un grupo de exfalangistas lidera la sociedad

En esta situación, un grupo de intelectuales (generalmente antiguos falangistas), publica un manifiesto en el que se echa la culpa de las dificultades económicas y de la actual impotencia de España, y de Europa, al final del siglo XX a los valores burgueses y ‘americanos’. Se condena el espíritu burgués y comercial. Predica la reformulación de las sociedades europeas que incorporará a todas las clases sociales en un movimiento de reforma y unidad europea de tipo austero y disciplinado. Su manifiesto implica una reinterpretación, de carácter muy romántico, de tradiciones aristocráticas y caballerescas de Europa, pero extendiéndolas a las masas de una nueva Europa sin clases, añadiendo a lo anterior un programa de administración tecnocrática de la economía nacional y las empresas industriales en el que se da un gran relieve a las nuevas técnicas de dirección y de proceso de datos. Desean un control racional de la industria por parte del Estado, una producción ‘para las necesidades humanas, más que para el beneficio’, quieren restaurar el poder militar de Europa, y su autonomía política, cultivar y promover una sociedad sin clases, desean que los ricos se desprendan voluntariamente de todos sus privilegios, que todos los ciudadanos sirvan durante algún tiempo en las organizaciones estatales de carácter social y militar, y que se llegue al ‘abandono del egoísmo’.

Herman Kahn, el estratega militar que auguró una crisis para el año 2000 y su superación mediante el falangismo.

Este movimiento consigue un gran triunfo en España, y llegado al poder, da pruebas de un nivel de competencia en el Gobierno y de energía desconocido en España durante todo este siglo. La economía española todavía sufre las consecuencias de la depresión mundial, pero en España hay un programa digno y equitativo que se basa, entre otras medidas, en unos servicios sociales muy eficaces, una distribución enormemente equitativa de los bienes, un patrocinio estatal de las artes y las empresas intelectuales que obtiene enormes éxitos. La doctrina romántica del régimen, reforzada por su programa humano y social, sus realizaciones culturales y su gran éxito en la restauración de una moral nacional y en la consecución de un estándar de conducta individual en España, tiene un enorme impacto en Europa.

Éxito europeo

Durante un período de cinco años, el experimento español proporciona el núcleo de un movimiento paneuropeo que, progresivamente, limita o deroga el Gobierno parlamentario y los viejos partidos que integran la mayor parte de Europa Occidental y Central en una unión económica, regida por una brillante tecnocracia internacional, que patrocina las empresas científicas europeas y en que, en forma lenta pero cada vez más firme, se va privando a los intereses burgueses y ‘reaccionarios’ de sus derechos políticos. La disciplina política se disfruta como si fuera un asunto de autosubordinación a los intereses de las masas, pero hay una represión real, si bien limitada e inteligentemente llevada, de los elementos disidentes dentro de la sociedad europea. Nada hay de violento o vulgar en la nueva oligarquía política: sus dirigentes son hombres cultos e incorruptibles. Pero el hecho de que constituye una oligarquía no deja lugar a dudas. Su política cada vez va más de los asuntos internos hacia los internacionales.

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