EL POPULISMO QUE VIENE (88): SALT: ¿HACIA UN DESASTRE ANUNCIADO?

El nuevo alcalde de Salt, Jaume Torremadé (foto ACN).

EL ALCALDE DE SALT, Jaume Torramadé (de CiU), ha suscitado una amplia polémica entre expertos y partidos al apelar a la Unión Europea(UE) para que se debate sobre un reparto más equilibrado de la inmigración extracomunitaria, el 45% de la población de sus 31.000 habitantes, un  porcentaje tres veces más alto que la media catalana.

Ha señalado que “en Salt, las escuelas concertadas tienen un 30%-35% de alumnado inmigrante y en las públicas esta cifra se eleva al 60% y hasta al 90%”. Advierte que “estos escolares no viven la realidad del país. Una ciudad sin inmigración no es real, pero tampoco los porcentajes de Salt”. Añade que “una de las consecuencias es que las parejas jóvenes autóctonas no intentan empadronar al hijo en otra población para acceder a otro tipo de escuela. Se van de Salt”. El 80% de la población autóctona tiene más de 58 años.

Para Torramadé, la solución no pasa solo por incrementar la partida de los planes de acogida porque “la presión demográfica los supera”. Se trataría, por ejemplo, de que las poblaciones cercanas que abren polígonos industriales fueran obligadas, en paralelo, a levantar vivienda social. “Ahora nos encontramos que este colectivo inmigrante vive en Salt y trabaja en otros lugares” y el coste de la política social recae donde residen.

Manifiesta querer plantear una “reflexión en voz alta” que atraiga a otras localidades en situación similar y, además,  ha pedido que su solicitud sea comprendida por aquellas otras poblaciones que tienen bajos porcentajes de inmigrantes. Pretende lanzar “un mensaje más global” y que, “entre el discurso de que se vayan todos y el de que todos son precisos, está el discurso de la lógica”.

En este sentido, pregunta de modo retórico “¿Qué posibilidad tiene Salt de gestionar esta situación con éxito?” Recuerda asimismo que si no se actúa de otro modo, “solo se piensa en este tipo de poblaciones cuando se producen altercados y peleas, pero entonces lo único que se puede hacer es parar el golpe como se pueda y reclamar provisionalmente la presencia de más policía”. Por el momento, Torremadé ha recibido el apoyo del PP.

Respecto a la posibilidad de que los inmigrantes marroquíes puedan votar en elecciones municipales, lo ha considerado un error y muy perjudicial para Salt, pues Plataforma per Catalunya (PxC) puede mejorar resultados y cree posible que pueden aparecer nuevos partidos promarroquíes.

Crónica de un desastre anunciado

El aviso de Torremadé es algo parecido a llover sobre mojado. Su antecesora en el cargo, la socialista Iolanda Pineda, advirtió que “Salt  es un laboratorio. Lo que pase aquí pasará en otros lugares”. Asimismo, desde que ocurrieron graves disturbios en enero, se tiene clara conciencia de que esta urbe (la segunda  más poblada del área urbana de Girona) es una “olla a presión”.

En este sentido, consideramos que la ciudad es un polvorín potencial por las siguientes razones:

1. Es lo más parecido a un quartier sensible” francés, una inmensa ciudad dormitorio donde convive una pequeña ONU en miniatura: tiene población de 110 nacionalidades (no hay que perder de vista que le sigue Guissona, en Lleida, con 43 nacionalidades y un 44% de inmigrantes sobre 5.700 habitantes). Ha conocido ya disturbios graves que han constituido un serio aviso de lo que puede ocurrir en el futuro. Es, por tanto, un laboratorio social de los retos que plantea la inmigración.

2. Es uno de los tres laboratorios populistas que existen en Cataluña, junto al de Vic y el de Badalona (ambos ya analizados en este blog). Si el primero es el campo de expansión del angladismo y los nuevos partidos (CUP y SI) y el segundo es el de los experimentos populistas del PP en el cinturón metropolitano, el de Salt reúne otras particularidades: es una urbe cercana a Girona donde en las últimas elecciones el voto populista de protesta contra los partidos tradicionales se ha situado en el 20%, con un 42,6% de abstención, casi un 3% (2.95%) de voto en blanco y un 1% de voto nulo

Estos son los resultados y si se suma los votos de la Plataforma per Catalunya [PxC], Gent per Salt [GpS]  i el Movimiento Social Republicano [MSR], obtenemos la cifra anterior:

CANDIDATURAS VOTOS CONCEJALES
Color CiU Convergència i Unió [CiU] 2.708 32,56% 9
Color PM Progrés Municipal-PSC [PM] 1.857 22,33% 6
Color PxC Plataforma per Catalunya [PxC] 1.161 13,96% 3
Color IPS-PA Independents per Salt-Poble Actiu [IPS-PA] 834 10,03% 2
Color PP Partido Popular [PP] 568 6,83% 1
Esquerra [ERC]- AM 330 3,97%
Gent Per Salt 306 3,68%
ICV-EUIA-E 260 3,13%
Movimiento Social Republicano [MSR] 48 0,58%

En suma, el voto de protesta es ya del 20%, mientras el nulo y blanco es del 4% y una quinta parte de los electores opta por las formaciones posicionadas en buena medida en el eje autóctonos / foráneos.

3. La decisión del gobierno catalán de CiU de congelar la comisaria prevista en Salt que debía entrar en funcionamiento en el 2013 tampoco ayuda a solucionar las cosas.

4. En el contexto descrito, la advertencia sobre la irrupción de partidos promarroquíes no parece una quimera: con una quinta parte del electorado autóctono posicionado sobre el eje identitario autóctonos/foráneos parece plausible que surjan, por oposición, formaciones alternativas desde la inmigración. De hecho, en Granada ya se constituyó el Partido Renacimiento y Unión de España [PRUNE] con intención de presentarse a las elecciones locales, aunque no nos consta que lo haya hecho finalmente.

En conclusión, en Salt se anuncian serios problemas en el horizonte, tanto sociales como políticos. Sus sucesivos alcaldes ya lo han puesto de relieve. Todo hace prever que -si no hay una actuación urgente de los poderes públicos que altere substancialmente la situación- este consistorio será noticia de nuevo por cuestiones de inmigración en una muestra más de que la política se rige por las tensiones procedentes del mundo local.

Desde nuestra perspectiva, consideramos que Torremadé ha actuado con acierto al alertar de una situación insostenible y la necesidad de crear instrumentos legales para afrontarla. No se trata de aceptar sus propuestas sin más, sino de abrir un debate de mayor calado sobre esta compleja realidad urbana.

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