EL POPULISMO QUE VIENE (113): ¿HAY CORRUPCIÓN CON EL PER? UN SOCIÓLOGO DE EXTREMADURA SEÑALÓ QUE PRESENTABA UN NIVEL ALTO DE “PICARESCA” EN ANDALUCÍA

Josep Antoni Duran Lleida.

EL CANDIDATO DE LA FEDERACIÓN CONVERGÈNCIA I UNIÓ [CiU] AL CONGRESO, Josep Antoni Duran Lleida, ha levantado una gran polvareda en Cataluña con sus declaraciones de brocha gruesa sobre la inmigración  y en el resto de España por hacer otro tanto con el Plan de Empleo Rural [PER].

Mientras ha asociado la primera de manera directa y sin matices a un atraso en el nivel de la enseñaza pública y a la caída del precio de los pisos porque “no se ha administrado con rigor” (sorprendentemente, no alude a responsabilidad alguna de CiU en esta cuestión), en el caso del segundo ha identificado al conjunto de sus perceptores con unos gandules, pues cobran sin hacer otra cosa que estar en el bar.

Ante este discurso demagógico del candidato de CiU sobre el PER en Andalucía -muy propio de Umberto Bossi (líder de la Liga Norte italiana) en sus críticas y el tono de las mismas a los “terroni” o habitantes del Mezzogiono– se ha reaccionado cerrando filas en torno a las bondades del mismo. ¿Pero este plan ha sido realmente tan virtuoso (yendo más allá del populismo de Duran)?

¿Hay picaresca en el PER?

No parece que pueda hacerse un balance positivo del mismo sin señalar fisura alguna. Al menos el sociólogo Artemio Baigorri (profesor titular de Sociología de la Universidad de Extremadura) así lo afirmó en un suplemento editado el 2008 por La Aventura de la Historia y dedicado a Extremadura. Con el título “Extremadura hoy, la conquista del futuro”, la publicación -cuya portada reproducimos- recogía diversos textos sobre esta Comunidad Autónoma, entre ellos uno de este académico.

De este modo, Baigorri, en el artículo titulado “El fin de la inocencia” (pp. 66-69), afirmaba que los beneficiarios del PER en esta comunidad no eran tantos como se solía creer (23.500 en total) y en la página 67 señalaba que este Plan  había asegurado “con un coste ridículo frente a otras reconversiones (metal, construcción naval, minería, ejército), un flujo de capitales que ha permitido, además, la supervivencia de pequeños municipios. Y con niveles de picaresca bajos, al contrario que en Andalucía, que absorbe al 86% de los perceptores del subsidio” (la cursiva es nuestra; este es el PDF del documento: LAdH-Extremadura).

En suma, picaresca parece que la hay, aunque ignoramos cómo se calcula su nivel. Quizá los discursos demagógicos sobre el PER como el que ha efectuado Duran no han hecho más que empezar. Para combatirlos lo mejor sería asumir que este Plan  tiene deficiencias. En caso contrario, habrá campo abierto para la polémica y el reduccionismo descalificador.

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