EL POPULISMO QUE VIENE (138): TRES TESIS SOBRE EL CENTRO SOCIAL MILITIA / CASAL TRAMUNTANA

Por un error, hemos publicado una entrada inacabada sobre el Centro Social Militia. Este es el texto completo.

TRAS LAS EXPECTATIVAS POLÍTICO-MEDIÁTICAS que generó la inauguración del llamado Centro Social Militia en Barcelona, finalmente ha trascendido a la prensa que éste se ha convertido en el Casal Tramuntana, ubicado en los bajos de una calle del barrio del Clot.

Habiéndose difundido algunos datos sobre esta entidad, notablemente en el blog de Xavier Rius, nos ha parecido oportuno hacer algunas observaciones sobre el tema, a la espera de disponer de más elementos sobre el centro (por ejemplo, desconocemos si es una entidad aislada o pretende expandirse por Cataluña o posee estatutos de funcionamiento y Junta directiva).

Ante todo, parecemos estar ante un centro de sociabilidad del ámbito de la ultraderecha y la derecha populista, con pasarelas con la Plataforma per Catalunya [PxC] en la medida que  están vinculados a él seguidores del partido a título individual, pero no la formación. En este marco, nos parece pertinente apuntar tres hipotesis.

Tres hipotesis sobre el Casal Tramuntana

1. El hecho que por ahora consideramos más destacado en relación a esta entidad -a priori desvinculada de partidos políticos- es que la misma se haya constituido en Barcelona y no en Madrid, lo que ratifica nuestra tesis de que la capital española es una periferia de la extrema derecha. De hecho, resulta llamativo que la gira política de  Gianluca Iannone -el líder de Casa Pound– que debía inaugurarla tuviera sus puntos neurálgicos en Barcelona, Castellón y Sevilla, mientras Madrid simplemente no existía.

2. La irrupción de este centro adscrito al ámbito de la derecha radical en Barcelona -y otros eventuales lugares de Cataluña- refleja eventualmente que una realidad demoscópica y electoral -la expansión de una cultura política de derecha populista en el ámbito metropolitano- se plasma ahora en el ámbito social. Por consiguiente, del mismo modo que existen centros sociales (ateneos o “casals”) ultraizquierdistas, libertarios o independentistas, ahora afloraría uno de derecha populista, reflejando un universo político más fragmentado.

3. Esta irrupción de un centro social en Barcelona -acompañado quizá de otros en el futuro- nos permite continuar afirmando que la cultura de derecha populista podría generar en Cataluña una “contrasociedad” en términos de crear espacios políticos y de sociabilidad nuevos, ajenos a la ultraderecha nostágica y que articulen un tejido social substancialmente más débil en términos cuantitativos y cualitativos que el de la extrema izquierda y el independentismo, pero no negligible en términos de constituir un fenómeno nuevo y cada vez más “normalizado” en términos de presencia política y social.

En este sentido, la ultraderecha de Cataluña se está reinventando, tiende a catalanizarse -como analizará próximamente otra entrada- y empiezan a oírse voces plurales en su seno. Por ejemplo, el último número de la revista Europae (por cierto, una cabecera homónima a la que CEDADE publicó en varios idiomas y vio dos números en 1979) que edita la asociación cultural Genos (en representación de la cual debía intervenir Enrique Ravello en la inauguración del Centro Social Militia), sostiene la catalanidad del valenciano, a diferencia de las posiciones “blaveras” de la ultraderecha.

En definitiva, la constitución del Casal Tramuntana, si no queda en una mera anécdota (por, entre otros motivos, conformar una iniciativa aislada, carecer de capacidad de irradiciación político-social o tener continuidad efímera) puede potencialmente elevarse a una categoría: la de reflejar cómo se articula de manera progresiva una derecha populista “en construcción”, que articula nuevos discursos y teje nuevos espacios de sociabilidad.

Pero -insistimos- aún es prematuro para ratificarse en este análisis y extraer conclusiones que no sean forzosamente provisonales y eventualmente erróneas.

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