EL POPULISMO QUE VIENE (153): UTOYA, UN AÑO DESPUÉS

En el ángulo superior derecho de la imagen de la masacre podemos ver a su autor, Anders Behring Breivik.

CUANDO SE HA CUMPLIDO UN AÑO DE LA MATANZA DE UTOYA… ¿Qué balance puede hacerse de los hechos?

Como se recordará, el 22 de julio del 2011 el ultraderechista Anders Behring Breivik conmocionó a Europa por su asesinato masivo de jóvenes socialdemócratas concentrados en la isla de Utoya, que dejó un saldo de 77 víctimas mortales y su juicio todavía no ha concluido.

La personalidad de Breivik sorprendió a la opinión pública. Tras haber sido miembro desde el 1999 hasta el 2004 del Fremmskrittspartiet [Frp] o Partido del Progreso de Noruega, de derecha populista (obtuvo el 23% de los votos en los comicios generales del 2009), radicalizó su ideario. Lo plasmó en internet, especialmente en el texto de 1.500 páginas 2083: Una declaración de independencia de Europa. En él describió a su sociedad infiltrada por marxistas y amenazada por el islam y afirma que en el 2002 se unió a un colectivo de supuestos neotemplarios para combatir la “élite cultural marxista”.

En este blog dimos cuenta cumplida de lo ocurrido en su momento (1, 2, 3, 45, 6 y 7). Hoy nos limitamos a apuntar tres reflexiones al respecto.

Mohamed Merah.

1. El terrorismo del extremismo islamófobo y del islamismo radical se retroalimentan y parecen adquirir un perfil similar.

Cuando tuvo lugar la masacre se puso de manifiesto que las sociedades occidentales no solo debían temer el terrorismo del islamismo radical, sino también el de sus antagonistas, los islamófobos.

En ambos sectores ideológicos, a tenor de los crímenes cometidos en Toulouse (Francia) por Mohamed Merah el pasado mes de marzo, se perfila la existencia de un nuevo terrorismo ejecutado por “lobos solitarios”: individuos aislados y la margen de redes organizativas complejas.

Analizamos esta cuestión en un artículo al que puede accederse en este blog en el que expusimos cómo la acción terrorista individual está codificada tanto en el seno de la ultraderecha (la expresión “lone wolf“, “lobo solitario” la acuñó en 1974 el neonazi norteamericano Joseph Tommasi) como en el del fundamentalismo musulmán (se atribuye su teorización a Mustafá Setmarian en el 2004) e Internet juega un papel relevante en la medida que proporciona identidad a los asesinos y apoyo mediante las comunidades virtuales.

2. No parece que el crimen de Breivik haya afectado (o vaya a hacerlo) a la tendencia de voto de los partidos islamófobos.

Tras la masacre, en este blog constatamos que los partidos de derecha populista no pensaban alterar su discurso. Si bien el FrP Noruego (en el que había militado Breivik) en las elecciones regionales celebradas en septiembre experimentó un retroceso notable (perdió un 6% de los votos) hoy la coyuntura no le sería adversa.

Tuvimos oportunidad de escuchar conferencia de la periodista de la revista-fundación Expo Maria-Pia Cabero en la que, al margen de señalar el aumento de los movimientos contra-yihad (como la English Defence League, ver PDF: LVG201204010071LB), advirtió que los sondeos vuelven a otorgar al FrP un nivel de apoyo parecido al que tenía antes de la masacre.

3. La oposición al Islam de la ultraderecha hegemónica suscita contradicciones en los sectores minoritarios que denuncian al sionismo y a Israel como peligros principales.

Como también hemos expuesto en este blog, el mito movilizador de Eurabia ha creado nuevas alianzas en el seno de la derecha populista, que ahora se aproxima a sectores ultraortodoxos de Israel e incluso constituye un nexo transversal entre áreas de derecha y de izquierda.

Según explicó Cabero, Demócratas de Suecia [SD, Sverigedemokraterna] –cuya eclosión parlamentaria también hemos comentado en este blog–   experimenta tensiones internas en este sentido.

Por nuestra parte, reproducimos a continuación sendas imágenes que explicitan esta tensión en el seno de la ultraderecha francesa. Una es del Frente Nacional y la otra de formaciones ultraderechistas más radicales. El grafismo es idéntico, pero el mensaje es substancialmente distinto, en la medida que Islam y judaísmo -a ojos de estos colectivos- pueden ser considerados amenazas alternativas:

En síntesis, el atentado de Breivik no parece haber alterado la escena islamófoba europea y cabe pensar que los asesinatos de Merah crearon un siniestro “equlibrio del terror” que retroalimentó el imaginario del espectro islamófobo radical.

Los comentarios están cerrados.