EL MARINISMO, FASE SUPERIOR DEL LEPENISMO O CÓMO MARINE LE PEN SE TRANSFORMA EN UNA ESTRELLA POP

¿QUÉ SEPARA A MARINE LE PEN DE SU PADRE, JEAN-MARIE LE PEN? El ascenso al liderazgo del Frente Nacional de Marine Le Pen ha supuesto un aggiornamento o modernización del mismo, tanto en su discurso como en su look.

En los carteles que mostramos a continuación, padre e hija comparten un tema central de la derecha populista: el del líder-oráculo del pueblo, pero lo hacen de un modo muy distinto, al menos en cuanto a la imagen se refiere.

Le Pen padre, caudillo de las masas.  Versión siglo XX.

El cartel está bien concebido: un juego de palabras asimila al líder del Frente Nacional con el pueblo a través de un juego de palabras –Le Pen / Le peuple- y de imágenes: el líder frente a una riada humana.

Para que no quede ninguna duda de qué “pueblo” se trata, los tres colores de la bandera francesa son omnipresentes en la imagen. Ello funde al líder con la nación y le convierte en su expresión.

La imagen es propia de un caudillismo de masas, como refleja esta imagen de Martin Luther King en el Lincoln Memorial de Washington:

Aunque también puede evocar las concentraciones de masas de los fascismos de entreguerras, como testimonia esta imagen de Benito Mussolini ejerciendo de Duce ante las masas que le aclaman.

2. Le Pen hija, acaudillando a las masas. Versión siglo XXI.

Marine Le Pen recoge igualmente el tema del líder oráculo en su propaganda, con el lema “la voz del pueblo”, pero con cambios esenciales en su proyección como tal.

En este caso, el escenario anterior ha desaparecido por completo y la concentración de masas en un lugar público parece haberse convertido en algo parecido a un plató de televisión o un escenario de espectáculo (en realidad es un palacio de congresos) y la protagonista no parece una política al uso sino una estrella pop  que transmite glamour: indumentaria informal, brazo derecho en alto con el puño cerrado y sonrisa triunfal ante un público que la aclama. Le Figaro tomó nota de ello y advirtió que Marine Le Pen evocaba “une artiste saluée par le public à la fin d’un spectacle”.

Obsérvese igualmente que el nombre del partido no figura en parte alguna, pues éste se identifica con su logotipo -la llama tricolor- y, sobre todo, con su máxima dirigente.

Como puede apreciarse mirando la imagen de la cantante Madonna durante una actuación, en la mise en scène de Marine Le Pen hay una ruptura con los cánones anteriores y el oráculo del pueblo ya no es un viril conductor de masas sino una mujer seductora.

En el cartel -fruto de la técnica actual- no faltaron los pertinentes retoques de photoshop para rellenar las masas cuando éstas escaseaban, como captó un blog y demostró encuadrando público repetido en tres fragmentos.

affiche-le-pen-regionales.jpg

En definitiva, y volviendo al tema de esta entrada del blog, el marinismo supone una modernización del lepenismo, tanto en la imagen como en el discurso, adaptándolo aún más a la política espectáculo de la actual centuria, hasta el punto que la expresión parece mudar el sustantivo en adjetivo: ¿Política espectáculo o espectáculo político?

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