TEJERO EN CAMPAÑA Y LA INQUIETUD MILITAR SOBRE CATALUÑA

El teniente coronel Antonio Tejero liderando el asalto del Congreso el 23 de febrero de 1981.

EL EXTENIENTE CORONEL GOLPISTA ANTONIO TEJERO  ha publicado en el diario Melilla hoy que en la significada fecha del 20 de noviembre presentó una denuncia contra “Arturo Mas”  por “sus continuas y reiteradas pretensiones secesionistas de una parte importante de España como es el Principado de Catalunya”.

El episodio pone de relieve nuevamente la inquietud larvada que en algunos ámbitos castrenses podría generar una hipotética independencia de Cataluña.

El retorno de la inquietud militar por Cataluña

De este modo, el exteniente coronel lamenta “el silencio permisivo de los poderes del Estado” porque “ni el Rey, ni el presidente del Gobierno, ni los Tribunales de Justicia ni el Ejército han tomado la menor medida para acabar con este contubernio formado por Arturo Mas y parte de los catalanes”, supuestamente “envenenados” -según este exmilitar- en su etapa educativa.

¿Es una novedad esta iniciativa? En absoluto. Recoge un estado de opinión aparentemente minoritario -al menos por ahora- en las Fuerzas Armadas. Recordemos que el teniente coronel Francisco Alamán afirmó en agosto de este año en Alerta digital que  “la  situación actual es  muy parecida a la del 36, pero sin sangre” y recalcó que “la Constitución deja muy claro cuál deberá ser el papel del Ejército ante una situación como la que pretenden los separatistas catalanas”.

Igualmente, la Asociación de Militares Españoles (AME, con 3.500 miembros) vio posible que “las Fuerzas Armadas se vean en la irremisible y gravísima tesitura de cumplir escrupulosa y estrictamente con la misión que la Carta Magna les otorga” de garantizar la “integridad territorial y el ordenamiento constitucional”.

La sombra castrense en la Constitución

Estos mensajes forman parte de una tradición intervencionista del Ejército en política que el 2006 ya se manifestó de forma contundente. Cuando entonces se elaboraba el nuevo Estatuto catalán, el teniente general José Mena afirmó que si éste sobrepasaba los límites de la Constitución, el Ejército tendría que intervenir como su garante.

De hecho, es poco sabido que la presión militar ante un peligro separatista ya habría influido a la Carta Magna. Jordi Solé Tura, uno de sus autores, así lo explicó en Nacionalidades y nacionalismos en España(1985). En esta obra expuso que parte del texto del artículo 2 les fue impuesto en una nota manuscrita enviada desde la Moncloa y los representantes de UCD dijeron que no se “podía variar ni una coma, porque aquél era el texto literal del compromiso alcanzado cono los sectores consultados. Evidentemente, no se especificó cuáles eran estos sectores, pero no es difícil adivinarlo”, comentó el difunto jurista. Dio así a entender de modo implícito que estos habían sido militares.

El texto “innegociable” fue el siguiente: “La Constitución se fundamenta en la unidad de España como patria común e indivisible de todos los españoles y reconoce el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que integran la indisoluble unidad de la nación española”.

Una dinámica de larga duración

En realidad, la inquietud por la separación de Cataluña se inició con la pérdida de Cuba en 1898, al identificar a Cataluña con una “segunda Cuba” si prosperaba el “separatismo”, tal como explicamos en un artículo que hemos publicado en el diario catalán Ara. Véase: “Catalunya, l’exèrcit i Cuba”, Ara (17/X72012), y cuyo acceso es gratuito previo registro como usuario clicando aquí.

Parece, pues, que en los albores del siglo XXI rebrotan actitudes castrenses de alarma ante un “enemigo interior” identificado con el independentismo, como ya sucedió hace un siglo con el catalanismo.

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