EL MITO DE LA IGUALDAD ENTRE LOS ESPAÑOLES

euroreceta

El euro por receta catalán es discriminatorio según el gobierno (foto de arndigital.com).

¿EXISTE REALMENTE IGUALDAD ENTRE ESPAÑOLES AL MARGEN DEL TERRITORIO DONDE VIVEN? No lo consideramos así. Con motivo de la suspensión del euro por receta catalán hemos publicado un artículo al respecto en el diario catalán Ara (26/I/2013) donde así lo argumentamos:  “Motí a la cafeteria autonòmica”.

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Motín en la cafetería autonómica

LA SUSPENSIÓN DEL EURO POR RECETA la han justificado la ministra de Sanidad, Ana Mato, y la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, como una garantía de “igualdad para todos los españoles”. Esta igualdad ha sido un leitmotiv del PP, que el 2006 ya recogió firmas para un hipotético referéndum sobre el nuevo Estatuto con esta pregunta: “¿Considera conveniente que España siga siendo una única Nación en la que todos sus ciudadanos sean igualas en derechos, obligaciones, así como en el acceso a las prestaciones públicas?”

La incómoda fiscalidad vasca y navarra 

Pero la exaltada igualdad es una falacia, como plasman la fiscalidad navarra y vasca. ¿Por qué el concierto económico no se aplica en Cataluña?

Josep Sánchez Llibre, a Les veritats de l’Estatut (2006), expone que durante la negociación del nuevo Estatuto catalán el entonces secretario de Estado de Hacienda, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, fue claro: “[los vascos ] Sólo representan el 5% del PIB y vosotros el 20%. Además, no sabemos si recaudan, o no, todo lo que hay que recaudar con su sistema fiscal. […] Y además existe ETA”. Toda una lección de Realpolitik igualitaria.

Aun así, es un error reducir la desigualdad al plan fiscal. Dado que el Estado autonómico fue resultado de la improvisación, presenta asimetrías territoriales diversas. Así, el 2005 Manuel Fraga consideró inevitable un desarrollo autonómico de diferentes velocidades “porque los Estatutos nacen por separado, con niveles distintos. La Constitución reconoce hasta cinco tipo de estatutos: los de comunidades con derechos históricos (País Vasco y Navarra); comunidades con estatuto en los años treinta (las nacionalidades históricas, como Galicia); comunidades de régimen común, aunque Andalucía logró una fórmula especial; comunidades que son ciudades autónomas (Ceuta y Melilla) y […] permite un referendo para incorporar a los navarros al País Vasco”.

El España autonómica: desigual y asimétrica

Las asimetrías no acaban aquí: la Constitución deja una puerta abierta a incorporar Navarra en el País Vasco y el artículo 145 veta la federación de comunidades, en alusión en Cataluña, Valencia y las Baleares. Si dejamos la esfera constitucional, las diferencias de derechos según territorios son también la norma: Ceuta, Melilla o las Canarias tienen regímenes fiscales excepcionales, mientras ciudadanos de Andalucía y Extremadura pueden acogerse al PER.

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