MARINE LE PEN CONTRA LA DERECHA Y LA IZQUIERDA: EL NUEVO ROSTRO DEL VIEJO TEMA

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Marine Le Pen, “la otra voz” según la campaña del Frente Nacional lanzada en noviembre del 2012 y plasmada en este gráfico cartel.

EN ESTE BLOG nos hemos ocupado ya del “marinismo” como nueva etapa del lepenismo (12 y 3). No obstante, en esta ocasión incidimos en su propaganda porque retorna a un tema por excelencia de la nueva ultraderecha postindustrial o de la derecha populista: su afán de diferenciarse de modo agresivo del resto de partidos.

Consideramos ilustrativo de ello la campaña lanzada por el Front National [FN] en noviembre del pasado año mediante el cartel de Marine Le Pen que reproducimos con el lema “Otra voz”.

Contra el establishment político

En él, Le Pen se sitúa en oposición al conjunto de líderes políticos de la izquierda y la derecha francesa. La visualización de la idea es didáctica, pues estos aparecen empequeñecidos, forman un magma confuso, se hallan en el mismo plano (más allá de su distinta dimensión electoral) y sus figuras se confunden en un fondo de blanco y negro.

Como explica el autor de la campaña en el video promocional que puede verse a continuación, los líderes políticos galos configurarían supuestamente una misma élite “mundialista” y antinacional, más allá de sus diferencias ideológicas. Éstas últimas, siempre desde la perspectiva frentista, serían solo aparentes, ya que en conjunto formarían una misma clase política

En este marco, el cartel realza la figura de Le Pen situándola en un primer plano, sino por el hecho de aparecer en color, presentar una pose firme y reflexiva a la vez y -dato no menor- ser la única mujer que lidera un partido en un universo masculino. Paradojas de la política, lo que debería ser un rasgo distintivo de la izquierda (un liderazgo femenino) aparece actualmente en la ultraderecha. Desde nuestra óptica, ello indica lo poco que se ha avanzado en la paridad entre hombres y mujeres en este ámbito, con las posibilidades que esta singularidad brinda al marinismo de avanzar electoralmente.

Finalmente, el lema “Une autre voix” (“Otra voz”) quiere reafirmar la idea central del mensaje: el frentismo constituye una alternativa global, tanto a la derecha como a la izquierda. Refleja así la transversalidad que quiere conferir a su supuesto mensaje “ninista” (ni de derechas ni de izquierdas).

¿Novedad en el Frente?

No demasiado. Quizá se han modificado levemente. El mensaje paterno, el de “le patron” Jean-Marie Le Pen, era el mismo pero más agresivo: “tous pourris” (“todos podridos”) era la fórmula que éste empleaba para referirse al conjunto de sus rivales. De este modo, asimilaba a la derecha y la izquierda con un rótulo de corrupción.

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La asimilación negativa de derecha e izquierda ha sido omnipresente en el frentismo, como muestra este cartel del 2007. En él, una mujer denuncia que derecha e izquierda han destruido la seguridad, el poder adquisitivo y la igualdad.

Ahora Marine Le Pen parece suavizar este mensaje: del “todos podridos” -agresivo, negativo y pesimista- pasamos a “otra voz”, de perfil más light en términos combativos. A la vez, refuerza más a su figura al conferirle un aire optimista: frente a la esfera negativa que conforman el conjunto de líderes de derecha e izquierda, ofrece un mensaje alternativo y presuntamente positivo.

En suma, la campaña del FN constituye una aparente evolución de su mensaje anti-establishment que moderaría su perfil más belicoso para darle otro de contorno más blando o sútil y con una capacidad de penetración social hipotéticamente mayor.

Ello testimonia como la ultraderecha se reinventa de modo permanente y nos lleva a remarcar que la relación familiar entre Marine Le Pen y su padre no impide la evolución ideológica del FN o la mutación si conviene . Es más, su condición familiar puede facilitarla: ¿Quien puede estar más legitimado para cambiar la línea del partido que la fille du chef?

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