EL PUEBLO CONTRA EL PARLAMENTO EN “LA VANGUARDIA” (2): GARZÓN Y TERESA FORCADES ¿FUTUROS LÍDERES POPULISTAS?

rubalcaba-y-rajoy

El bipartidismo se agota y se perfilan liderazgos populistas en el horizonte.

A CONTINUACIÓN reproducimos un despiece del artículo de análisis de Carles Castro La Vanguardia (4/VI/2013), “El pueblo contra el Parlamento”, cuyo texto central recogió la anterior entrada, que se hace eco de las tesis de nuestro ensayo El pueblo contra el parlamento. El nuevo populismo en España, 1939-2013

En los textos adjuntos Castro reflexiona sobre la posible entrada del magistrado Baltasar Garzón en política y reproduce nuestra visión del fenómeno que encarnaría la monja benedictina Teresa Forcades: la irrupción  de liderazgos populistas femeninos.

*****

Los nuevos cazadores de votos

ForcadesLos liderazgos populistas femeninos

TERESA FORCADES, una monja benedictina de Montserrat nacida en Barcelona en 1966 y de sólida formación académica, configura el fenómeno político más reciente del laboratorio populista catalán. El historiador Casals recuerda que “combina su condición religiosa con un discurso crítico contundente hacia el establishment que incluye al propio universo eclesial”. Su salto a la política se produjo el pasado abril, al lanzar el manifiesto “Por un proceso constituyente en Catalunya” junto al economista Arcadi Oliveres y que, según su web, superaría las 37.000 adhesiones. El texto reclama que el pueblo catalán decida el modelo de Estado y afirma que “el actual modelo económico, institucional y de ordenamiento político ha fracasado”, por lo que apela a una movilización civil “desde abajo” para erigir “un nuevo modelo político y social”. A partir de ahí cabe preguntarse si Forcades es un fenómeno aislado. Y la respuesta, a juicio de Casals, es que sí, ya que como monja que entra en política “se ubica en una encrucijada singular: en tanto miembro de la Iglesia pertenece a una entidad de rígida jerarquía, pero Forcades formula un discurso anticapitalista, asambleario y feminista”. Claro que el “compromiso cívico-político es inherente a Montserrat” y forma parte de la psicología colectiva catalana.

Ahora bien, Forcades podría “escenificar también la irrupción con fuerza de liderazgos femeninos que emanan del activismo civil, con gran capacidad de comunicación, y que se enfrentan al establishment”. En este grupo cabría incluir a Ada Colau como cabeza visible de la PAH, sin olvidar que hoy el independentismo social en Catalunya lo lideran dos mujeres: Carme Forcadell (Asamblea Nacional Catalana) y Muriel Casals (Òmnium Cultural). Por tanto, el caso de Forcades podría indicar que Catalunya es, también en este ámbito, un laboratorio adelantado de tendencias que acaban manifestándose en el conjunto de España. En este sentido, también son mujeres dos líderes emergentes, como Rosa Díez y la valenciana Mònica Oltra. Y otra mujer, Laura Mintegi, lideró la candidatura de Bildu. Por lo tanto, y frente al macho-alfa, arrogante y estridente, que personificaba el populismo de Jesús Gil, hoy se imponen liderazgos populistas femeninos ideológicamente plurales.

GarzonEl populismo justiciero 

El desembarco en la política es el “corolario lógico” de la trayectoria del exjuez Baltasar Garzón. Él mismo aludió a esa eventualidad en una entrevista reciente. Y su genética populista se encuentra en alguna de sus declaraciones de hace 20 años, cuando arremetía contra los partidos, a los que calificaba de “carísimas maquinarias artificiales” en manos de “ciertos dirigentes corruptos” que no representaban los intereses de los ciudadanos. De hecho, su propia trayectoria profesional entronca con la idea de un “populismo justiciero” -una justicia “en nombre del pueblo” y elegida por el pueblo- y se inscribe en la categoría de “jueces redentores de la democracia” -como el magistrado italiano Antonio Di Pietro- frente a la metástasis de la corrupción. Pero mientras la cruzada de Manos Limpias logró dinamitar el sistema italiano de partidos, la deriva populista de los superjueces españoles dio paso a una “cultura del escándalo” y un “populismo punitivo” contra “los abusos de los de arriba”. Y en línea con ese concepto de justicia desde la “plaza pública”, Garzón se alineó en el 2011 con los postulados de los indignados y firmó un documento para “la reconstrucción de la izquierda”. Toda una pista sobre su horizonte político.

Los comentarios están cerrados.