DANIEL FERNÁNDEZ DE MIGUEL: “ANTES DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL EL ANTIAMERICANISMO ESPAÑOL DE DERECHAS Y DE IZQUIERDAS ERAN MUY SIMILARES”

DFDM¿EXISTE UN ANTIAMERICANISMO DE DERECHAS TAN INTENSO COMO EL DE IZQUIERDAS? ASÍ LO DEMUESTRA UN ESTUDIO MÁS QUE INTERESANTE DE DANIEL FERNÁNDEZ DE MIGUEL.

El autor es doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid, tras ser becado por la Fundación Ramón Areces para realizar una tesis doctoral sobre el antiamericanismo conservador español. En el curso de su investigación, ha realizado estancias en la University of California, San Diego, y en l’École des Hautes Études en Sciences Sociales de París. Ha publicado el libro El enemigo yanqui, en Genueve Ediciones, además de diversos artículos y colaboraciones sobre la imagen norteamericana en España. En la actualidad trabaja en una fundación privada y colabora con el Departamento de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales y Políticos de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid.

Tras leer su obra le hemos planteado una entrevista por correo electrónico que le agradecemos que haya contestado para nuestro blog y reproducimos a continuación.

¿Cuando y por qué cristaliza un antiamericanismo español conservador?

El siglo XIX fue fundamental para que surgiera y se consolidara un antiamericanismo de carácter conservador en España. Las causas son diversas.  En primer lugar, a lo largo de la centuria hubo un constante choque de intereses en el continente americano entre los dirigentes de una España que buscaba a toda costa mantener la influencia sobre sus antiguas colonias, y los gobernantes del coloso anglosajón, que trataban de sumar nuevos territorios y lograr ventajas económicas y comerciales. Pronto se desarrolló en España una corriente de opinión de talante conservador en la que se llamaba a la unión de los pueblos hispanos frente a la amenaza política, cultural, religiosa y económica que representaba el enemigo yanqui.

Por otro lado, comenzaron a extenderse por Europa ciertos tópicos sobre los norteamericanos, a los que se tildaba de vulgares, pueriles y materialistas, un pueblo de mercachifles sin alma. Por último, hay que tener en cuenta que Estados Unidos se erigió como una de las naciones faro de la democracia, el republicanismo y la libertad religiosa, cuyo ejemplo podía ser emulado en otras latitudes, lo que concitaba la enemistad de los sectores más conservadores de las sociedades europeas, en particular de las católicas.

El antiamericanismo español, según su libro, codificó en gran medida una imagen del estadounidense a partir de la novela Babbitt (1922), de Sinclair Lewis. ¿Qué visión ofrecía esta obra que resultó tan atractiva a la derecha española?

El éxito de Babbitt a la hora de ofrecer una determinada imagen del estadounidense no se circunscribió a España, la novela tuvo una excelente acogida en toda Europa durante los años veinte y treinta. La clave de su éxito consistió en ofrecer una visión crítica de la vida del ciudadano medio norteamericano en un momento en el que numerosos intelectuales y creadores de opinión europeos se afanaban por demostrar la vacuidad de un American way of life que comenzaba a fascinar a muchos ciudadanos del viejo continente, hipnotizados por las imágenes que trasladaban las películas de la potente industria cinematográfica estadounidense.

Portada-El-enemigo-yanqui

Portada de El enemigo yanqui.

En la derecha española, tanto en círculos católicos como en falangistas, se utilizó la novela como argumento de autoridad para destacar varios aspectos que deploraban del “carácter” estadounidense: el conformismo, el materialismo ramplón, la hipocresía, el infantilismo, la ignorancia… Además, el hecho de que el personaje central de la novela, George F. Babbitt, perteneciera a una suerte de club rotario, contribuyó aún más a su identificación por parte de la derecha española como epítome de los males de la vida yanqui. No olvidemos que el rotarismo fue anatematizado por la Iglesia española a través de una intensa campaña protagonizada por varios obispos en 1928, cuyo colofón fue una admonición pastoral del arzobispo de Toledo, el Cardenal Pedro Segura, en enero de 1929.

¿En qué aspectos difiere este antiamericanismo de derechas del de izquierdas?

 En las décadas previas a la Segunda Guerra Mundial, el antiamericanismo español de derechas y el de izquierdas guardaban muchas semejanzas. Ambos discursos coincidían en la denuncia del “imperialismo yanqui” sobre la América hispana. Y se criticaba a la sociedad estadounidense basándose en similares imágenes: la obsesión por el dinero, el febril ritmo de vida, la impersonalidad de la sociedad de masas, la insustancialidad de su industria del entretenimiento… En definitiva, lo que más les chocaba de un nuevo estilo de vida, de una modernidad, con la que los españoles de la época todavía no estaban muy familiarizados.

En lo que sí se diferenciaban era en la mayor hostilidad que entre los sectores de la izquierda radical generaba el capitalismo norteamericano y la represión del movimiento obrero. Tras la Segunda Guerra Mundial, sobre todo a partir de los años sesenta, el antiamericanismo de izquierdas se caracterizará por su talante marcadamente político, de denuncia de la política exterior de la gran superpotencia occidental, mientras que en la derecha el antiamericanismo, más minoritario que antes, permanecerá sobre todo ligado a prejuicios culturales, morales y de estilo de vida.

¿Qué importancia tuvo este antiamericanismo bajo el franquismo?

Durante el primer franquismo, hasta finales de los años cuarenta, el discurso antiamericano de derechas gozó de gran predicamento.

Cuando se creía en la victoria del Eje en la Segunda Guerra Mundial, este discurso fue profusamente utilizado, con un grado de virulencia solo alcanzado con anterioridad en el contexto de la Guerra de 1898. Y durante los años del aislamiento, en la segunda mitad de los años cuarenta, falangistas, católicos y militares, con la connivencia de las autoridades, no dudaron en criticar a EEUU y lo que representaba su modelo de vida, en comparación con una España a la que se presentaba como voluntariamente aislada del ajetreado mundo exterior, displicente hacia el nuevo liderazgo norteamericano del bloque occidental, al que se criticaba por su supuesta blandura e inocencia. Los retratos que se hacían entonces de la vida estadounidense en algunas publicaciones falangistas, militares y católicas no tenían desperdicio. La criminalidad, la disolución de la familia, el consumo de drogas, la tensión nerviosa… parecían campar a sus anchas en el país del Tío Sam. Fue entonces cuando más énfasis se puso desde la Iglesia en alertar sobre el peligro de que EEUU utilizara su inmenso poder para difundir el protestantismo por el mundo.

Franco-Eisenhoower

El abrazo de Franco y Eisenhoower en diciembre de 1959 visualizó el giro ideológico del régimen.

A comienzos de los años cincuenta, cuando las vicisitudes de la guerra fría condujeron a la búsqueda de entendimiento entre la Casa Blanca y El Pardo, se produjo un cambio de opinión hacia EEUU en el régimen franquista, ratificado por los acuerdos del 26 de septiembre de 1953 (Convenios1953). A partir de entonces, si bien en privado permaneció un fuerte sustrato antiamericano en algunos sectores del régimen, visibilizado en ocasiones con espectacularidad, como en el famoso artículo de Blas Piñar titulado  “Hipócritas”  publicado en ABC en 1962 (ver PDF aquí: ABC-19-01-62), lo cierto es que en público se reprimieron las muestras de este tipo de antiamericanismo.

¿Queda hoy algún legado de este antiamericanismo?

La plena incorporación de la sociedad española, a lo largo del último medio siglo, a pautas de vida modernas, que deben mucho a la influencia estadounidense, ha acortado la brecha cultural y de estilo de vida que separaba anteriormente a ambos países.

Por lo tanto, el antiamericanismo ya no conforma un discurso integral de oposición contra toda una civilización. Las últimas muestras de antiamericanismo ideológico se dieron en grupos de extrema derecha surgidos en el tardofranquismo, como Fuerza Nueva o el Círculo Español De Amigos de Europa [CEDADE]. No obstante, lo que ha legado el antiamericanismo conservador es una serie deshilvanada de prejuicios y tópicos sobre los anglosajones, que se han transmitido de generación a generación con muy pocos cambios y que siguen estando muy presentes en la sociedad a la hora de valorar a los estadounidenses.

Antiamericanismo 2010

Cartel del Movimiento Social Republicano [MSR] en el que es visible el antiamericanismo.

Hoy en día, el antiamericanismo conservador se encuentra más extendido entre los países de religión musulmana que en Europa. De manera parecida a lo que ocurría dentro del conservadurismo católico en el pasado, el temor a la pérdida de identidad, a la secularización y a la imposición de la modernización al estilo americano constituyen los principales motivos del antiamericanismo islámico, además del carácter de “cruzada” con que sus sectores más extremistas interpretan la política exterior estadounidense de los últimos años.

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