GAZIEL: ¿PROFETA DE LA CATALUÑA ACTUAL?

gaziel El periodista Agustí Calvet, Gaziel (1887-1964). Imagen del blog de La serp blanca.

GAZIEL: ¿PROFETA DE LA CATALUÑA ACTUAL?*

POCAS VECES ES TAN OPORTUNO rescatar textos del olvido como en el caso de Tot s’ha perdut, de Gaziel, pseudónimo de Agustí Calvet (1887-1964). Este volumen reúne 47 artículos suyos en castellano que abarcan desde julio de 1922 hasta octubre de 1934, cuyas observaciones son de vigencia inesperada, como este apunte de 1930: “el separatismo es políticamente, para Cataluña, algo mil veces más difícil que el intervencionismo [en España]. […] requiere […] un esfuerzo infinitamente mayor que el exigido por el intento de influir en la marcha del Estado español y modificarlo”.

Un cronista extraordinario

Tal reflexión procede de un intelectual polifacético y de amplia creación en prosa, que incluye sus remarcables memorias Tots els camins duen a Roma (1958). Ideológicamente su catalanismo se forjó en el noucentisme y no fue un periodista vocacional, pues dejó inacabados los estudios de derecho y se doctoró en filosofía. Descolló como creador de opinión al frente de La Vanguardia desde 1920 hasta 1936, multiplicando la influencia del diario. La Guerra Civil truncó su trayectoria ascendente y le llevó al exilio, del que retornó en 1940. Instalado en Madrid, su figura quedó eclipsada hasta recuperar notoriedad en los años cincuenta.

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Tot s’ha perdut. El catalanisme polític entre 1922 i 1934 (RBA-La Magrana, Barcelona, 2013, 286 pp), con prólogo de Enric Juliana y edición a cargo de Jordi Amat. 

Esta recopilación de artículos revela al cronista excepcional que fue Gaziel, en la medida que son una meditada selección de su producción (más de 2.000 páginas mecanografiadas) que efectuó en los años cincuenta. Entonces revisó estos textos y los reunió en un manuscrito que quedó intitulado e inédito. Si bien en el 2002 Xavier Pericay publicó 14 de ellos en Cuatro historias de la República, solo ahora Jordi Amat ha hecho una cuidada labor de editor del conjunto y ha bautizado a la obra como “Tot s’ha perdut”, frase del autor que plasma su conmoción ante la rebelión de Lluís Companys en octubre de 1934. Es una opción acertada, pues Gaziel vio en el episodio la dilapidación del capital político catalán en un gesto inútil. Y es que su óptica de tinte racionalista, escéptica y poco inclinada a pulsiones emotivas transmite una visión a menudo lúcida y pesimista de los hechos, con páginas brillantes por su clarividencia.

¿Hoy es ayer? Lo parece

El resultado es un libro que en muchos pasajes “parece escrito ayer” (“sembla escrit ahir mateix”), tal como apunta Enric Juliana en su sugerente prólogo. Ello obedece a que Gaziel trasciende su época porque quiso captar la psicología colectiva de los catalanes (Juliana alude a la gestalt catalana), indagando sus dinámicas profundas, e impacta por su afinado diagnóstico y vigencia: “Nuestra obra maestra en política, es el arte de la protesta explosiva” (1931); “los partidos actuales proceden de un estado de cosas que pasó para siempre. […] Cataluña, aunque parezca mentira, ha caminado más que ellos” (1933).

La obra refleja su interpretación de la dicotomía Barcelona-Madrid (“los dos polos de España”) y su inquietud ante el creciente enrarecimiento político (“Toda España es hoy o derecha o izquierda, así, simplemente”), ante el que reclama una via moderada (“necesitamos con urgencia un gran partido de centro y una derecha decente”). Pero sobre todo Gaziel se proyecta como un augur y si en febrero de 1932 afirmó que se equivocaban quienes veían el mayor peligro en el comunismo y no en el anarquismo, en octubre de 1934 mascó la tragedia cercana: “nos aguardan terribles acontecimientos, una verdadera guerra civil, larga, feroz e incalculable”.

La lectura deja un poso inquietante, pues Gaziel veía a los catalanes incapaces de gestionar con éxito sus pleitos políticos, lo que convertía a Cataluña una “Polonia del sur”. Resumió su tesis en esta sentencia lapidaria: “cada vez que el destino nos coloca en una de esas encrucijadas decisivas, en que los pueblos han de escoger, entre varios caminos, el de su salvación y su encumbramiento, nosotros, los catalanes, nos metemos fatalmente, estúpidamente, en el que conduce al despeñadero”. ¿Se cumplirá de nuevo su vaticinio? A la espera de saberlo, esta lectura es más que aconsejable.

* Artículo que hemos publicado en el suplemento cultural de La Vanguardia sobre el libro de Gaziel: “Gaziel, ¿profeta de la Catalunya actual?”, Cultura/s (16/X/2013), p. 15.

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