EL MUNDO QUE VIENE SEGÚN LA GEOPOLÍTICA

China

China emerge como potencia hegemónica mundial.

¿QUÉ PANORAMA GEOPOLÍTICO SE DIBUJA EN LOS ALBORES DEL SIGLO XXI? A continuación reproducimos nuestra recensión de la obra de Robert D. Kaplan, La venganza de la geografía. Cómo los mapas condicionan el destino de las naciones (RBA), publicada con el título de este post en el suplemento  Cultura/s del diario La Vanguardia (13/XI/2013), pp. 14-15.

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Robert D. Kaplan (New York, 1952) es un famoso periodista y reputado analista político, autor de numerosas obras de viajes y ensayos sobre política exterior. Sus puntos de vista son influyentes, pues -entre otros cargos- ha asesorado al consejo de defensa de EE.UU y Foreing Policy le incluyó entre los cien pensadores notorios de la era global (Global Thinkers). En este ensayo sitúa la geografía en un plano privilegiado, al analizar el mundo actual desde la geopolítica: un “estudio del entorno al que se enfrenta cada Estado cuando ha de determinar su propia estrategia”.

Pensar en clave geográfica

La venganza de la geografía, su llamativo título, alude a “las restricciones severas” que ésta última impuso a EE.UU. en Irak y Afganistán tras haber perdido la geografía relevancia en la toma de grandes decisiones. Por tanto, Kaplan advierte que “lo único perdurable es la ubicación de los pueblos en el mapa”, sin que ello resulte determinante, pues “el mapa es un principio, no un fin, para interpretar el pasado y el presente” y la geografía no es “una fuerza implacable”.

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Portada de La venganza de la geografía.

La obra se estructura en tres partes. La primera sintetiza tesis de pensadores geopolíticos de los siglos XIX y XX, como Alfred Thayer Mahan (1840-1914), quien acuñó la expresión “Oriente Medio” y fue un estratega del poder naval, o Halford Mackinder (1861-1947), que afirmó que Asia Central era crucial para los grandes imperios. El nazismo se apropió de sus ideas y las habría tergiversado para justificar su imperio a través de Karl Haushofer (1869-1946). El autor examina igualmente a geopolíticos que se opusieron al hitlerismo, como Robert Strausz-Hupé (1903-2002), que denunció el peligro de las tesis de Haushofer, o Nicholas John Spykman (1893-1943), que alertó de la amenaza que entrañaría para EE.UU. un control nazi de América del sur.

Las placas tectónicas geopolíticas

Las otras dos partes del ensayo son las más atractivas, al analizar las distintas zonas del planeta con datos significativos (anota que Yemen albergaría 80 millones de armas de fuego, casi tres por habitante) u observaciones incisivas, como valorar a Irán como primer “imperio militar postmoderno”. Este país es una gran potencia sin invasiones, ocupaciones ni tanques: ha armado ocultamente a los palestinos de Gaza, controla los gobiernos de Siria e Irak y también el Golfo Pérsico.

En Europa, Kaplan advierte que el poder se desplazará hacia el este, “desde Bruselas y Estrasburgo hacia Berlín”. Asimismo, apunta que el Mediterráneo recuperará su papel de conector entre Europa y África. En este marco, Turquía “puede proyectar poder blando por todo el Mediterráneo”.

China emerge como potencia hegemónica mundial y su poder económico (junto al militar) “alcanzará un grado de tensión crucial en los años venideros”, pues EE.UU. intentará contenerlo. Este último país, a su vez, debe preparar “una salida prolongada y elegante de la historia como potencia dominante” y su gran problema a corto plazo será una hipotética crisis de México como Estado.

EEUU

EE.UU. debe preparar “una salida prolongada y elegante de la historia como potencia dominante”.

Finalmente, el llamado Gran Oriente Medio (la zona central del globo terrestre) “es también la más inestable”. Aquí Irán y Turquía intentarán aprovecharse la debilidad del mundo árabe llamando a constituir una gran umma o comunidad de creyentes. El conflicto árabe-israelí se tensará por la posibilidad de emplear armamento avanzado, de manera que su problemática reciente casi parecerá “un capítulo romántico, en tonos sepia, de la guerra fría y de la época posterior a ésta”.

En definitiva, estamos ante un libro que indica una posible evolución de las distintas zonas del planeta, rico en información y que invita a la reflexión más allá del grado de acuerdo que sus planteamientos susciten. Eso sí, no es apto para lecturas apresuradas por el caudal de información que Kaplan maneja: el contenido es claro, pero hay que digerirlo y para ello es aconsejable tener un atlas a mano. En este aspecto, sorprende que la obra solo incorpore una docena de mapas en sus más de 400 páginas cuando el autor intenta comprender el planeta desde la geografía.

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La inquietante frontera con el narcoestado

narcoestadomexicoKaplan advierte que México es el problema más inmediato de EE.UU.. La frontera entre ambos es amplia y el PIB norteamericano supera nueves veces al mexicano, la mayor diferencia del mundo entre países vecinos. En este marco, el dinamismo de la inmigración mexicana y los lazos comerciales podrían convertir a EE.UU. en “una cultura mestiza orientada de norte a sur, de Canadá a México, en vez de identificarse con una isla de piel clara […] con orientación este-oeste”. Incluso se ha apuntado la posibilidad de que en el 2080 surja un país (“la República del Norte”) que una estados de EE.UU. y de México.

Así las cosas, el control creciente del norte de México por cárteles de la droga dibuja un eventual escenario inquietante: de triunfar las bandas criminales, EE.UU. “compartirá una frontera de 3.200 kilómetros con un narcoestado” que amenazará “la estabilidad de Centroamérica y Sudamérica”. En tal contexto, EE.UU. -según Kaplan- debe aspirar a “ser una potencia que actúe como contrapeso en Eurasia y una potencia unificadora en Norteamérica”.

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