LOS CÁLCULOS POLÍTICOS DE LA ESPAÑA EN MARCHA: ¿PUEDE MOVILIZAR A 300.000 PERSONAS?

mARKETINGPortada del documento estratégico de La España en Marcha, accesible en su web.

MARKÉTING DE GUERRA PARA LOS PATRIOTAS DE ESPAÑA es un documento de interés para conocer la táctica y estrategia que ha adoptado el Nudo Patriótico Español [NPe], uno de los colectivos integrantes de la plataforma La España en Marcha [LEM]. Lo apuntamos en dos sentidos: su apuesta ideológica y sus cálculos políticos.

Fortificarse en el pasdo histórico como referencia

El texto presenta unas nociones de márketing dirigidas a sus seguidores y militantes y efectúa un análisis de la evolución histórica de la extrema derecha desde la Transición. Del mismo concluye que la mejor ruta política a seguir es la identificación con lo que podríamos denominar ultraderecha tradicional, como muestra esta extensa cita de su página 22:

¿Cuáles son, concretamente hablando, esas banderas [que deben enarbolarse]? No vamos a marcarlas  por orden de prioridad sino a distribuirlas en dos bloques: el primero indispensable y el segundo conveniente.
 
Entendemos que las esenciales, un primer bloque básico, descansan sobre los  siguientes puntos: defensa cerrada de la unidad de España y de lo español contra los  separatismos; defensa de la memoria del Caudillo y de nuestra Victoria en la Guerra  Civil; defensa de todo nuestro pasado histórico desde el falangismo al tradicionalismo;  y defensa de la unidad de los patriotas, de todos los nacionalistas españoles, como  medio de actuación política.
 
En un segundo bloque, que no sirve sin el primero mientras el primero ya sí  podría valer por si mismo, entendemos que será útil para movilizar a nuestro  segmento político la lucha contra el aborto en cualquiera de sus formas y la oposición  a una inmigración masiva y descontrolada con una enorme prudencia en no incurrir en  posiciones racistas. Nuestro segmento político no es, gracias a Dios, racista porque es, gracias a Dios, al menos culturalmente hablando, católico.

Según el anónimo autor del documento, “esto es lo que movilizaría nuestro segmento político”. Como puede advertirse, tal propuesta supone abandonar la línea de renovación emprendida por buena parte de la extrema derecha desde 1982, cuando se disolvió su formación hegemónica, Fuerza Nueva, que lideró Blas Piñar (fallecido el pasado 28 de enero). Su disolución habría sido -desde la óptica del documento- un gran error histórico y por ello se impondría volver al discurso ideológico entonces imperante en este espectro.

huelgageneralCartel del NPe con motivo de la huelga general del 29 de marzo del 2012.

Desde nuestra perspectiva, no deja de ser chocante tal apuesta del NPe cuando precisamente el único partido de ultraderecha que ha cosechado importantes éxitos electorales en las urnas desde 1979 ha sido la Plataforma per Catalunya [PxC] y en segundo término España 2000 [Esp2000]. Y ambas formaciones -en muy distinto grado- lo han logrado precisamente sin hacer bandera del pasado.

Estos dos rótulos no solo han conseguido ediles en ciudades pequeñas, sino también en dos importantes áreas urbanas: Esp2000 lo ha hecho en Alcalá de Henares y la PxC en L’Hospitalet. Así las cosas, la eventual punta de lanza de penetración social de este ámbito ideológico es su presencia en unos ámbitos metropolitanos que no parecen precisamente muy receptivos -al menos por ahora- a la exaltación de las “camisas azules” joseantonianas o la reivindicación del franquismo.

¿Unas estimaciones fundadas?

En este aspecto, sorprenden unas apreciaciones numéricas del documento cuyo cálculo no se explicita y que sitúan a la supuesta audiencia potencial de un mensaje nostágico en 300.000 personas:

Sin embargo, lo que queda de nuestro segmento político no es esto último:  unas decenas de miles de votos y 20.000 ciudadanos movilizables. Esto es lo que  queda activo después de años de trabajar incluso en su desmovilización. ¿Si lo movilizáramos cual sería su volumen? En una apreciación, que no puede ser más que  subjetiva, creemos que su volumen se situaría en una capacidad electoral no superior  a los 150.000 votos y en una capacidad de movilización no inferior a las 300.000  personas. Este sería su volumen si se trabajara en su movilización y organización, todos coordinados en la misma dirección, alrededor de dos a cuatro años.

En este aspecto, nos parece interesante subrayar que el politólogo Oriol Bartomeus, en su blog ha observado que “cerca del 70% de los electores españoles de hoy no tenían edad suficiente (o no habían nacido) para refrendar la Constitució del 1978”. Por consiguiente, reivindicar la Guerra Civil y el franquismo no parecen a priori seductores para una importante masa de votantes, ya que ésta no llego a conocer tales realidades.

Amanecer Dorado: ¿Un espejo o un espejismo?

Para concluir sobre este reforzamiento de los viajes pilares del discurso ultranacionalista sobre unas expectativas de movilización de frágil o dudoso fudamento, nos parece interesante reseñar que quizá el ascenso de Amanecer Dorado ha creado un espejismo entre algunos sectores de la extrema derecha española. ¿En qué sentido?

La formación griega en los comicios legislativos de mayo de 2012 consiguió un crecimiento espectacular (7% de los votos y 21 diputados) desde una situación precaria y con un discurso ultrapatriótico que enaltecía el pasado. Por consiguiente, cabe la tentación de pensar que un “gran salto adelante” de la extrema derecha desde la marginalidad también es posible en España.

Este tipo de reflexiones no son una novedad: cuando el Frente Nacional liderado por Jean-Marie Le Pen hizo un avance espectacular en las elecciones europeas de 1984 (logró el 11% de los sufragios) desde su posición extraparlamentaria, el lepenismo devino el gran referente de una ultraderecha española que se hallaba en sus horas más bajas desde la muerte de Franco.

amanecer-dorado¿Hasta qué punto Amanecer Dorado no constitue un espejo para sectores de la ultraderecha española?

Sin embargo, el caso de la extrema derecha helena no se presta a fáciles paralelismos con España: Amanecer Dorado –como ya hemos explicado en este blog– no hizo una eclosión súbita e inesperada en las urnas, pues su emergencia descansó en dos pilares:

* una penetración capilar en el casco antiguo de Atenas mediante una combinación de “trabajo social” y violencia que mereció un acta de edil para su líder en el consistorio de la capital griega.

* el hundimiento de la ultraderecha postindustrial o nueva derecha populista que representaba el partido LAOS, que participó en un gobierno de coalición favorable al memorando que imponía duros recortes económicos y perdió sus apoyos electorales.

Una coyuntura favorable para la extrema derecha qe ésta es incapaz de capitalizar

Por consiguiento, no parece probable que pueda emerger con intensidad y grandes apoyos electorales en España una formación que exalte el pasado.

Desde nuestra óptica, el posicionamiento de NPe refleja las contradicciones internas que hoy experimenta la ultraderecha española, pues un sector de la misma aún apuesta por la nostalgia, cuando hasta hoy la única presencia institucional relevante de este espectro ideológico la han conseguido grupos que no han hecho bandera del pasado dictatorial y de preguerra.

En suma, el documento del NPe plasma una paradoja: cuando los vientos políticos en Europa soplan a favor de los mensajes de la extrema derecha, ésta en España se halla cuarteada y proyecta perspectivas diametralmente opuestas sobre el camino a seguir: desde fortificarse en sus referentes históricos hasta evitar identificarse con estos. El peso de la “vieja memoria” aún es importante en este sector ideológico.

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