ENTREVISTA A MARCEL FARINELLI (2): “EL ALGUER FUE UN TERRITORIO PRIVILEGIADO EN LOS PLANES DE INGENIERÍA SOCIAL FASCISTA”

Farinelli

Marcel A. Farinelli.

CÓRCEGA Y CERDEÑA SUELEN SER ANALIZADAS COMO REALIDADES DISTINTAS, SIN EMBARGO FORMAN UNA SOLA Y ELLO SE HA PLASMADO EN LA EVOLUCIÓN DE SUS RESPECTIVOS NACIONALISMOS. El historiador sardo Marcel A. Farinelli (l’Alguer, 1978)  lo ha analizado de modo amplio y con brillantez en su reciente tesis doctoral leída en la Universidad Pompeu Fabra titulada Un Arxipèlag invisible : la relació impossible de Sardenya i Còrsega sota nacionalismes, segles XVIII-XX (2013).

9788492758784_L38_04_h.smallIgualmente, Farinelli, licenciado en Historia Contemporánea en la Università degli Studi di Firenze, ya había mostrado su capacidad investigadora en un más que interesante estudio sobre el fascismo en l’Alguer que desde aquí recomendamos: El feixisme a l’Alguer (2010). Este tema, además, lo aborda en esta segunda parte de la entrevista que nos concedió. Quienes quieran conocer sus reflexiones pueden seguirle en su blog.

Por nuestra parte, le agradecemos su ambilidad y generosidad al repsonder a nuestra cuestiones por email.

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Usted ha analizado igualmente la actuación del fascismo en el Alguer. ¿Ésta presentó alguna peculiaridad?

En muchos aspectos, en esta población pasó lo mismo que en una ciudad provinciana de la Italia insular o meridional. El fascismo fue allí un fenómeno con muy poca vitalidad: los primeras camisas negras fueron menos de diez y aumentaron cuando Mussolini tomó el poder en 1922. Pero hay dos hechos que merecen ser destacados.

partito-sardo-d-azione-tessera-rilasciata-il-30-6-1948~16284741En primer lugar en toda Cerdeña los fascistas, que eran muy pocos, tenían el problema de los veteranos de la Gran Guerra, que se habían organizado en el Partido Sardo de Acción, pedían  una autonomía, la república y cierta revolución social. Eran en su mayoría pastores y campesinos hartos de los socialistas, que solo se ocupaban de los obreros y mineros. De este modo, los fascistas tenían que arreglarse con ellos para ganar apoyos en la isla.

Asimismo, los sardistas tenian su organización paramilitar de autodefensa, los camisas grises, y despuès de la marcha sobre Roma de Mussolini en octubre de 1922 hubo enfrentamientos violentos entre estos y las camisas negras que causaron dos muertes. En Cerdeña, los seguidores de Mussolini no estaban tan implantados como en Italia del norte, así que cuando el líder fascista se instaló en el poder intentó resolver el problema con promesas: si los sardistas entraban en bloque en las filas fascistas, aceptaría las reformas que estos planteaban. Entonces el movimiento sardo se dividió y nació el sardofascismo,.

¿Qué era el sardofascismo?

Configuró una peculiar connivencia de nacionalistas sardos y italianos que dio un matiz especial al fascismo local, al menos durante los años veinte. Pero luego los fascistas marginaron a quienes provenían del sardismo, decretando el fin de reformas como las cooperativas de pastores o la posibilidad de vender directamente el queso sin pasar por los mediadores “continentales”. No obstante, continuó cierta permisividad hacia un discurso sardista en el plano cultural, evidentemente inocuo para el régimen.

El otro elemento es que el Alguer fue un territorio privilegiado para los planes de ingeniería social de los fascistas. Una de sus obsesiones era lograr la homogeneidad completa de la población; es decir, “hacerlos italianos”, cosa que estaba pendiente des de la unificación del país en 1860.

Ello se haría mediante la propaganda, la educación, la militancia en el partido, y -sobre todo- a través de la creación de nuevos centros habitados, donde las nuevas generaciones pudiesen crecer en perfecto estilo itálico y fascista. Uno de estos lugares se planeó a las afueras del Alguer: Fertilia.

Inauguración de Fertilia el 8 de marzo de 1936.

Ésta se halla tan solo a seis kilómetros de la ciudad y hoy constituye un importante testimonio arquitectónico del pasado, ya que -a pesar del descuido de algunos edificios- muestra los gustos estéticos del régimen mussoliniano. Su centro estaba destinado a ser el ayuntamiento de una vasta área rural dividida en parcelas asignadas a “colonos” (como se les nombraba). La tierra se debía obtener del saneamiento de una zona pantanosa, mientras todos los habitantes debían ser originarios del norte de Italia.

IrredentismoLa idea era crear un vivero de italianos fascistas, como en muchos otros casos, donde las nuevas generaciones hubiesen podido crecer lejos de la mala influencia de la cultura urbana.

De este modo, en las paredes de las casas de campo, se leían sentencias como “si las cunas están vacías, la nación envejece y decae” o “el arado hace el surco, pero es la espada quien lo defiende”. Además, siendo el Alguer un lugar donde el uso del idioma catalán permanecía, su destino, como sucedía con otras minorías no reconocidas en Italia, era desaparecer bajo el influjo italianizador del nuevo centro.

Mussolini fue muy claro en este aspecto desde los inicios de su actuación en el poder, cuando declaró que esas minorías eran reliquias históricas, aunque no pensó en tomar medidas drásticas como efectuar una deportación masiva (lo que sí hizo en Dalmacia y Istria). Su idea era absorber o neutralizar a estas realidades, en muchos casos con la construcción de nuevos centros urbanos y la migración interna.

Asimismo, en Cerdeña existió una base de Gladio. ¿Puede explicar brevemente qué fue Gladio y por qué estableció una base allí?

Gladio fue una estructura militar secreta del gobierno italiano que funcionó desde los años cincuenta hasta mediados de los noventa. Su objetivo era organizar la resistencia armada ante una invasión soviética o un golpe de Estado comunista, y sus componentes tanto militares como civiles. Estos recibían un adiestramiento en tácticas de guerrilla y sabotaje, y tenían a su disposición armamento de guerra, oportunamente escondido en zulos o a veces en los mismos cuarteles de los carabinieri.

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Logotipo de la red clandestina anticomunista Gladio. 

Aún hoy permanecen muchos puntos obscuros sobre el tema, aunque es posible que los gladiatori participasen en operaciones contra la izquierda extraparlamentaria italiana, así como en intentos de golpe de Estado en los años sesenta y los setenta, cuando existía cierta proximidad entre neofascistas y esta estructura secreta.

¿El Alguer tuvo algún protagonismo en este ámbito?

En esta historia el Alguer tiene cierto papel, ya que Cerdeña es la parte de Italia donde se concentra la casi totalidad de las áreas destinadas a actividad militar. Y, naturalmente, se ha verificado una cantidad anormal de leucemias o malformaciones en los sitios más cercanos a los campos de tiro donde los ejércitos, la marina, la aviación y las industrias de la OTAN prueban sus últimas armas.

En Cerdeña se encuentra una importante base naval, sede entre 1974 y el 2008 de la flota de submarinos nucleares estadounidenses (La Maddalena-S. Stefano); se hallan los polígonos de tiro para la aviación más importantes (Salto de Quirra o Pedras de Fogu) y la sede del gobierno en caso de invasión: Punta Pollina (también conocida como Torre Pollina), en el territorio del Alguer.

Aquí, en una zona de difícil acceso desde tierra y mar, ha existido y aún existe, un centro donde se adiestraban los gladiatori, así como personal de otros países de la OTAN (España incluida). Existe confusión sobre el emplazamiento de esta base, pues también se ha ubicado en otro promontorio, Capo Marrargiu, lo que ilustra la confusión reinante en torno a su ubicación.

Torre Pollina

Vista aérea de Torre Pollina.

Los gladiatori llegaban a la base secreta con los ojos vendados, dentro de un avión sin enseñas ni ventanas, para aprender allí a confeccionar un coche bomba o realizar acciones de sabotaje y luego poder ponerlas en práctica en sus países. Es altamente probable que muchos de los atentados realizados en Italia durante los “años de plomo” (en los años 70-80), o de los que se han producido durante la “guerra sucia” de España contra ETA, hayan sido perpetrados por individuos entrenados aquí.

Cuesta creerlo, pero, después de haberme mudado del Alguer y de Cerdeña, nunca he vuelto a oír tantos aviones militares sobrevolar mi casa o tantas explosiones lejanas y sin motivo aparente. Puede que Cerdeña sea unos de los lugares más militarizados del Mediterráneo occidental y solo en el Alguer se encuentran, aparte de las instalaciones que ya he nombrado y las fortificaciones que quedan de la Segunda Guerra Mundial, un aeropuerto militar y -por lo menos- tres sitios destinados a las telecomunicaciones de la aviación, todos absolutamente of-limits o de acceso no permitido.

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