LO QUE QUEDA DE FRANCO EN LA CASA REAL (3): LA INVOCACIÓN A FRANCO EN LA PROCLAMACIÓN DEL REY JUAN CARLOS

 

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Proclamación de Juan Carlos como Rey el 22 de noviembre de 1975.

LA INVOCACIÓN A FRANCO ESTUVO PRESENTE EN LA PROCLAMACIÓN DE JUAN CARLOS I EL 22 DE NOVIEMBRE DE 1975.

En nuestra obra Franco y los Borbones explicamos cómo tuvo lugar una invocación a Franco en la ceremonia que convirtió al príncipe en nuevo monarca en términos que no serían los previstos por el protocolo y vinculaban a la flamante Corona con el difunto dictador y su régimen.

francoylosborbonesPortada de Franco y los Borbones.

En el ensayo exponemos como se sucedieron los hechos en su página 419, en el texto reproducido a continuación:

Pero la sucesión entre Franco y Juan Carlos hubiera podido ser más azarosa de lo que resultó si la vida del primero hubiera durado otra semana. Se apunta al respecto que el marqués de Villaverde prolongó la vida de Franco con la esperanza de que [Alejandro] Rodríguez de Valcárcel prorrogara su mandato como presidente de las Cortes y del Consejo del Reino, que debía renovarse el 26 de noviembre.

Villaverde –señala [José Luis de] Vilallonga- creía que si Franco estaba todavía vivo para esa fecha, podría renovar el mandato de Valcárcel, que desde su puesto estaría en condiciones de impedir a don Juan Carlos desmantelar el régimen franquista” y “abrigaba la esperanza de ver a Franco volverse atrás en su decisión primera y nombrar sucesor ‘a título de rey’ a don Alfonso de Borbón Dampierre”.

Desde nuestra perspectiva, es verdad que el marqués deseaba prorrogar a Rodríguez Valcárcel al frente del Consejo del Reino, siendo verosímil que prolongara artificialmente la vida de su suegro con tal fin, en lo que insistió Don Alfonso. Pero era imposible que con tal operación se lograra el cambio del titular del Trono.

Es más que dudoso que un Franco moribundo revocara a un Juan Carlos que ejercía funciones de jefe de Estado por segunda vez y entronizara a su primo. En todo caso, debe subrayarse que, en efecto, el presidente del Consejo del Reino hubiera podido prorrogar su mandato de sobrevivir Franco hasta el día 26. Con Rodríguez de Valcárcel al frente del entramado institucional franquista hasta noviembre de 1981 y con Arias en el timón del gobierno hasta enero de 1979, Juan Carlos se hubiera hallado atado de pies y manos.

De hecho, sabedor Rodríguez de Valcárcel que el monarca no deseaba su continuidad en sus cargos, el día de la coronación concluyó su intervención prevista suprimiendo una invocación al inicio de una nueva etapa acordada con Juan Carlos. Así, en lugar de manifestar “¡Señores procuradores, señores consejeros: desde la emoción del recuerdo de Franco, nueva era ¡Viva el Rey! ¡Viva España!”, suprimió la mención a una nueva etapa: “¡Señores procuradores, señores consejeros: desde la emoción del recuerdo de Franco ¡Viva el Rey! ¡Viva España!”.

Merece destacarse que su discurso en aquella sesión se cerró con una gran ovación coreada con el rítmico grito “Franco, Franco, Franco”. Fue la última voz que se oyó en las Cortes. A partir de entonces sería entonado en las concentraciones de nostálgicos del dictador.

Rodríguez de Valcárcel proclama al nuevo monarca invocando a Franco.

En las imágenes de la ceremonia puede apreciarse como Rodríguez de Valcárcel pronuncia las palabras señaladas y el Rey se muestra visiblemente impresionado, en contraste con su sonriente esposa. ¿El rostro demudado del monarca obedecía a un cambio inesperado del guión o a la emoción del momento?

Obviamente, ignoramos la respuesta. En todo caso, aquella fue la última vez que se invocó a Franco en el actual Congreso de los diputados.

 

 

 

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