LA DESCONOCIDA Y POCO EJEMPLAR HISTORIA DE LAS DEUDAS DE GUERRA DE ALEMANIA

deuda griega

EN EL ACTUAL CONTEXTO DE RENEGOCIACIÓN DE LA DEUDA HELENA, en el que Alemania muestra firmeza en mantener el statu quo actual de la situación  y Angela Merkel descarta una quita de la deuda de Grecia, nos parece interesante recordar la historia de la deuda alemana.

Esta última fue objeto de condonaciones y quitas, lo que contribuyó a reconstruir el país después de la Segunda Guerra Mundial. De su historia se deduce que la pertinente legitimidad jurídica germánica para reclamar el pago de la deuda a Grecia, no encaja mucho con su pasado, como se aprecia en nuestro artículo “Una deuda hasta el siglo XXI“, publicado en El Periódico (18/VIII/2014) y que reproducimos a continuación.

Siryza

El principal objetivo del ejecutivo de Alexis Tsipras es reestructurar la deuda.

Una deuda hasta el siglo XXI

El 3 de octubre del 2010 Alemania celebró el 20º aniversario de su reunificación y realizó el último pago de las indemnizaciones que debía de la Gran Guerra: 70 millones de euros. ¿Cómo se llegó a este extremo?

El culebrón de la deuda

En 1919 los aliados impusieron duras condiciones de paz a Alemania en el Tratado de Versalles: la privaron de sus colonias y del 13% de su territorio, y redujeron su ejército a 100.000 efectivos, sin tanques, aviones ni submarinos. El gobierno alemán no pudo discutir estas cláusulas ni negarse a firmar el documento, ya que las tropas aliadas habrían ocupado su país, y lo rubricó el 28 de junio.

Dos artículos del Tratado causaron especial rechazo entre los germanos: el 231, que responsabilizó a su país de todos los daños de la contienda, y el 232, que les obligó a resarcirlos. La cifra que Alemania debía pagar se estableció en 1921 y ascendió a 132.000 millones de marcos, pero en realidad se comprometió a satisfacer menos de la mitad de la cifra debido a un “sistema de bonos y cláusulas complejas”, subraya la historiadora Margaret MacMillan.

El cobro del importe tuvo una historia sinuosa. Como el gobierno germano financió un 60% de sus gastos del conflicto con bonos y créditos (y no con impuestos), la derrota no permitió costear los intereses. Para cubrirlos se emitió papel moneda, lo que desató una hiperinflación: en noviembre de 1923 un dólar valía 4.2 trillones de marcos.

Para salir de esta vorágine, se substituyó el marco depreciado sucesivamente por el Retenmark (avalado por la producción industrial y agrícola) y el Reichsmark (basado en el patrón oro) y se inició una estabilización económica favorecida por créditos de EE.UU. Pero el crack bursátil de 1929 dificultó el pago de las reparaciones y se suspendió al llegar Hitler al poder en 1933.

Cuando Alemania fue derrotada de nuevo en 1945, el montante que debía pagar por los daños añadidos devino astronómico (unos 38.800 millones de marcos de la época) y en 1953 sus países acreedores le perdonaron el 62.6% del total en el Tratado de Londres, que también condicionó el pago de deudas de la Gran Guerra a que el país se reunificara, lo que explica su cancelación en el 2010. ¿Cuál fue el resultado final?

Según cálculos definitivos, destaca MacMillan, Alemania pudo haber pagado 22.000 millones de marcos oro entre 1918 y 1932 (equivalentes a 4.500 millones de dólares), una cantidad que probablemente era un poco menor de la que Francia le pagó a ella después de la guerra franco-prusiana de 1870-1871.

¿Un castigo excesivo?

Aún hoy se halla muy extendida la idea de que se impuso una indemnización excesiva a Alemania, pero historiadores destacados la cuestionan. Richard J. Evans, por ejemplo, sostiene que las deudas “se correspondían con los recursos de que disponía el país” y “no eran irracionales”. Asimismo, los expertos también son reacios a establecer un nexo mecánico entre el pago de la deuda y el ascenso del nazismo: “no hay que echar la culpa al Tratado de Versalles” de la Segunda Guerra Mundial, advierte McMillan.

En suma, las nuevas aportaciones invitan a pensar que tal vez fue más importante el impacto político de las reparaciones, al crear un clima favorable al nazismo, que el económico, como se suele creer.

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