EL NUEVO TERRORISMO DE ULTRADERECHA E ISLAMISTA: LOS “LOBOS SOLITARIOS”

dinamarca-atentadoImágen de los últimos atentados islamistas radicales cometidos en Copenhague.

LA PROLIFERACIÓN RECIENTE DE ATENTADOS TERRORISTAS INDIVIDUALES NO ES UNA NOVEDAD, tanto en lo que respecta al yihadismo como también en el ámbito de la ultraderecha, sino una tendencia ya visible hace tiempo.

Hace tres años, cuando acaecieron en Francia los atentados cometidos por el islamista radical Mohamed Merah (disparó en marzo de 2012 contra militares franceses y un adulto y tres niños de una escuela judía, asesinando a siete personas), publicamos en el diario catalán Ara un artículo advirtiendo que la tendencia a nuevas acciones terroristas sería individual y ello respondía a varias dinámicas cruzadas (“El ‘lobo solitario’: tres preguntas sobre el nuevo terrorismo”, 26/III/2012).

Ante los repetidos atentados cometidos por islamistas radicales aparentemente autónomos, nos ha parecido ahora de interés para nuestros lectores reproducir el artículo mencionado a continuación.

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El “lobo solitario”: tres preguntas sobre el nuevo terrorismo”

Los crímenes cometidos por Mohamed Merah en Tolosa en marzo del 2012 nivelaron la amenaza terrorista islámica con la ultraderechista: Anders Behring Breivik mostró en Noruega que la masacre indiscriminada no era patrimonio del fundamentalismo islámico y Merah recordaron que la capacidad mortífera del último. Ambos asesinos, al actuar individualmente, plasman el nuevo terrorismo que irrumpe a Occidente al compartir el perfil de “lobos solitarios”, que cuenta con numerosos precedentes.

breivik arriving at courtAnders Behring Breivik, el asesino de Utoya.

El enero del 2011 Jared Lee Loughner causó seis muertos a Tucson al atentar contra la congresista demócrata Gabrielle Giffords, a quien Sarah Palin señaló con una diana como candidata a abatir a las urnas. El julio Breivik causó 96 muertos en Oslo y Utoya al atacar jóvenes socialdemócratas. El diciembre un ultraderechista de Florencia, Gianluca Casseri, abatí a disparos a dos senegaleses y se suicidó. Merah ha asesinado tres militares y tres niños y un adulto judíos. Consideramos que todo ello plantea tres cuestiones sobre el nuevo terrorismo.

1. ¿Proliferan criminales perturbados por azar?

Más allá de patologías mentales, los crímenes de estos fanáticos que viven en mundos cerrados y obsesivos reflejan la visibilidad social y atractivo que han adquirido tanto la islamofòbia y el radicalismo de derechas como el fundamentalismo islámico.

En este sentido, Merah posiblemente habría plasmado con los asesinatos no sólo la judeofobia que destila Al-Qaida, sino un antisemitismo francés no negligible. El 2002 profesores de enseñanza secundaria denunciaron a Les territoires perdus de la République el acoso de alumnos judíos por parte de musulmanes a varias escuelas. Igualmente, el anuario editado el 2009 por la Comission National Consultative des Droits de l’Homme mostró que de los 1.841 actas racistas y xenófobos cometidos aquel año, fueron antisemitas 815 (un 44%). La masacre de Tolosa, pues, no se produce en el vacío.

2. ¿Tienen rasgos comunes los nuevos terroristas?

En buena medida sí. Merah y Breivik reflejan la popularización de cosmovisiones de guerra racial y religiosa a la era de la Globalización, a la vez que su acción reflejaría la generalización del modus operandi propio del “lobo solitario” o Lone wolf.

Esta expresión, según el historiador y estudioso de la ultraderecha Nicolas Lebourg, la difundió y erigió en mito el extremismo derechista norteamericano. Designa la táctica que acuñó el 1974 el fundador de un grupúsculo neonazi, Joseph Tommasi, para transformar su debilidad en fuerza: “Cómo no existe ningún apoyo popular a la ultraderecha radical […], hay que recurrir a un terrorismo individual. No hay ningún riesgo de fuga de información o de traición: se actúa solo, cada cual se encargó de realizar en solitario una acción terrorista”, apunta Lebourg.

Señala que a partir de los años ochenta este proceder se expandió y conoció un hito el 1995, cuando Tymothy McVeigh atentó contra el edificio del Gobierno Federal en Oklahoma y mató 168 personas. El perfil de “lobo solitario” también se visualizó en Suecia entre 1991 y 1992, cuando John Ausonius disparó a inmigrantes y fue conocido como “el asesino del láser” (empleaba un puntero láser para apuntar). Igualmente, en Francia el ultraderechista Maxime Brunerie quiso asesinar en solitario a Jacques Chirac el 2002.

En cuanto al islamismo radical, el historiador Antonio Elorza ha recordado en El País una táctica islamista análoga a la de Tommasi que preconiza la acción individual y expuso Mustafà Setmarian el 2004 en Llamamiento a la resistencia islámica global. De hecho, aquel año el islamista Mohammed Bouyeri asesinó a disparos al cineasta Theo van Gogh en Amsterdam por su cortometraje Sumisión, calificado de “blasfemo” en círculos musulmanes.

3. ¿Por qué es importante Internet?

Al amanecer del siglo XXI este fenómeno se expande porque Internet y las redes sociales lo favorecen en dos sentidos. Por un lado, facilitan la actuación de los terroristas al ofrecer acceso a información y contactos. Por otro lado, los proporcionan una identidad: pueden sentirse miembros de comunidades virtuales con las que comparten valores y son de conexión inmediata.

En consecuencia, el “lobo solitario” ya no lo es (o no lo es tanto): cree disfrutar de un apoyo invisible y no le es imprescindible lo de una organización. Esta deriva se ha traducido en la irrupción de una violencia individual imprevisible difícil de detectar por los cuerpos de seguridad. Ante esta dificultad, Nicolas Sarkozy ha anunciado la lucha contra el enemigo invisible: impedirá el acceso a webs terroristas para privar a los “lobos solitarios” de redes de apoyo. ¿Lo conseguirá?

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