¿QUIÉN DECIDIÓ REALMENTE QUE FRANCO FUESE ENTERRADO EN EL VALLE DE LOS CAÍDOS?*

Entierro Franco

Entierro de Franco en el Valle de los Caídos.

EL VALLE DE LOS CAÍDOS ES UN POLÉMICO MAUSOLEO Y EN ÉL SE HALLAN SEPULTADOS TRAS EL ALTAR MAYOR TANTO EL FUNDADOR DE LA FALANGE, JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA, COMO FRANCO.

El entierro de José Antonio en este lugar lo decidió Franco en el marco de una compleja política de equilibrios del régimen (explicado en nuestro artículo “El Valle de los caídos. 50 años del sueño de Franco”, Clío, 90, abril 2009, pp. 26-35) ¿Pero quien decidió que el dictador fuera sepultado al lado del líder falangista?

La “Operación Lucero” y los servicios de inteligencia

La respuesta es un tanto sorprendente: en última instancia no lo hizo ni el dictador (que había hecho erigir el conjunto como mausoleo propio) ni su familia, sino el gobierno de Carlos Arias Navarro siguiendo una sugerencia del personal del Servicio Central de Documentación [SECED].

Este servicio de información dependía de presidencia del Gobierno y le fue encargado planificar con antelación el dispositivo oficial que tendría lugar al fallecer Franco, designado como “Operación Lucero”.

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Portada de Memoria oculta del Ejército, de Francisco Medina.

A continuación reproducimos el testimonio de uno de los responsables de esta misión, Juan Peñaranda, recogido por el ensayista y periodista Francisco Medina en su más que recomendable estudio sobre el Ejército y los servicios de inteligencia en la política española: Memoria Oculta del Ejército. Los militares se confiesan (1970-2004) (Espasa, Madrid, 2004). Esta es la citación textual de las páginas 229-230:

 “¿Por qué [se escoge] el Valle de los Caídos al final? Pues no fue una decisión de Franco. No. Fue una decisión de Presidencia, a sugerencia nuestra. Pero, claro, ¿dónde ibas a enterrarle una vez que se decide que iba a ser aquí, en Madrid? La ventaja del Valle de los Caídos es que lo sacas de la ciudad, pues no había un sitio permanente en Madrid donde poder enterrarle. El Valle de los Caídos, en ese sentido, parecía un sitio estupendo; la basílica se había hecho para conmemorar a los caídos, aunque pocos del bando republicano quisieron enterrar allí a sus familiares. Algunos incluso lo prohibían. En fin, nosotros hicimos la sugerencia, explícamos los pros y los contras, y luego lo aprobaron quienes lo tenían que aprobar. ¿Se consultó con la familia? No lo sé… Aunque claro, Arias tenía buena relación con la familia del Generalísimo… Llega luego un momento en el que se ve que la salud del Caudillo decae rápidamente. Yo creo que eso es a la vuelta del verano del 75. Al iniico del otoño quizá Arias se lo dice a la familia… Y Doña Carmen [Polo] debió decirle: “Haced lo que os parezca más oportuno”. Pero no era un tema de consulta, sino tener la cortesía de anunciarles lo que íbamos a hacer… Para la Operación Lucero, el Valle de los Caídos era un asunto firme. Esa clase de decisiones tan importantes tardaron en tomarse, pero eran básicas para poder continuar… Tenías que decidir dónde enterrabas a Franco, dónde se ponía el féretro para que lo visitara la población… Y eso no lo dejabas al albur para, cuando llegue el momento… Porque todos los dispositivos de seguridad, de tráfico, de autoridades, de viajes…, todos estaban relacionados con esos puntos. Y ya se dijo: Valle de los Caídos y Palacio Real. 

En suma, una decisión que se ha mostrado tan controvertida y polémica con el paso del tiempo no solo fue ajena al dictador, sino quizá hasta a su familia.

El episodio, por lo demás, refleja un elemento que suele pasar desapercibido en las crónicas de la Transición: la creciente importancia que adquirieron los servicios de inteligencia en nuestro país.

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* Esta entrada fue publicada originalmente en el blog el 3 de septiembre del 2013 y hemos decidido reeditarla por el interés que puede revestir al cumplirse cuarenta años de la muerte de Franco.

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